Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino.
Hallé sin duda largas noches de mis penas,
más no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
--Amado Nervo--
Os voy a dar una primicia, la calle Valencia, es de las pocas de Fuente de Cantos que nunca han cambiado de nombre, y ya es raro..
Lo del apelativo, Valencia, no hace hace falta estrujarse mucho el cerebro para deducir que es por el antiguo camino que llevaba a ese pueblo vecino, Valencia del Ventoso, distante apenas tres leguas de nuestro..
Pero si os sorprenderá si os digo que, si hacemos caso a Felipe Lorenzana en su libro “Crónicas de un siglo”, la Vía de la Plata, es decir, la calzada que iba de Sevilla a Gijón, (actual calle Real) pasaba antaño por esta calle.. La existencia de unos mesones para transeúntes desaparecidos hace mucho así nos lo sugiere.. Curioso, ¿no?..
Bueno, deciros que la calle comienza en el cruce de Frailes-Arias Montano- San Quintín y termina pasado, el Caño y San Benito, en la carretera de Medina de las Torres.
Por cierto, el de la foto de la portada es mi padre...
Joaquín
Inicios de la calle Valencia, cruce con Frailes..
Calle Valencia, cruce con la calle la Sangre, al fondo a la izquierda
Calle Valencia, cruce con San Marcos
Calle Valencia, cruce con Calatrava y Huertas
Calle Valencia, casi en el Caño..
El pilón del Caño y al fondo a la izquierda la calle Valencia..
El Caño, y al fondo a la izquierda el final de la calle Valencia..
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