Fue un amigo el que me dio la noticia; siempre se lo agradecí. Acababa yo de llegar de un largo viaje.
—¿Estas
muy enamorado de tu novia, Joaquín?—me dijo muy serio temiendo mi reacción.
Me
sorprendió la pregunta, claro, y me puse en lo peor, porque enseguida imaginé por donde iban
los tiros. Pero tenía que saberlo todo:
—¿Por
qué me dices eso? ¿Qué pasa?—le dije haciendo verdaderos
esfuerzos para que no se diera cuenta de mi descontrol.
—Tómatelo
con calma, amigo, lamento tener que darte malas noticias; la
han visto tonteando con un tipo de Almendralejo.
Notó el mazazo anímico en mi cara, y no era de extrañar, debí ponerme lívido. Lo del "tonteo" no era más que un suave sinónimo de infidelidad. No obstante haciendo de tripas corazón, quise quitarle hierro al asunto haciéndole ver que tampoco
sentía tanto por la chica y que estábamos a punto de dejarlo. Mentira podrida, claro, estaba tan colado por ella como el primer
día..
Ésa
misma noche fui a verla.
Estaba con unas amigas en la cafetería de costumbre. Nos dimos unos
besos y le pedí irnos a un reservado para hablar. Le dije lo que me
habían contado.. No lo negó, aunque me aseguró que sólo era un
amigo, que si quería podíamos seguir con lo nuestro. Orgulloso, sin
calcular las consecuencias, quizás porque ansiaba que llorara y me
pidiera perdón, le sugerí que por mi podía seguir con él, y me fui haciéndome el indignado...
Pobre
infeliz. Hubiera dado la
vuelta sin dudarlo un instante de haber calculado las consecuencias. No lo hice, y eso marcó mi vida.. Ella se quedó con el de Almendralejo. Se paseó ufana del
brazo con él por el pueblo, incluso se casaron a los pocos meses..
Yo aguanté la tormenta como pude, lloré lo indecible en la
intimidad, sufrí las comidillas hirientes de amigos y conocidos, y
me hice el duro, el indiferente. Actitud que no creo convenciera a
nadie..
El
tiempo pasó, aunque mis heridas quedaron abiertas.. Muchos años después, un día supe de ella; la cosa le había ido regular. Estaba muy desmejorada físicamente y separada desde hace unos años.. No me
alegró saberlo, os lo juro.. pero conocer su historia, triste, y ver su foto, hizo que se me cerrara definitivamente la herida sentimental.
Joaquín