Siempre me dijeron que para conocer bien a alguien hay que verlo en los momentos difíciles. ¡Mentira!. Si de verdad quieres saber quién es alguien, no le preguntes nada. Dile adiós.
Cuando les dices “me voy”, “se acabó” o “ya no más”, se activa el detector de humanidad. Hay personas que te abrazan como si fueras un tren que se va sin estación final. Y otras… otras que te miran como si fueras un paquete de Amazon que llegó tarde
Es así. Porque mientras hay roce y promesa por tu parte, hay actuación por la suya. Pero cuando cae el telón… ¡Ay!, ahí te enteras si lo que compartiste fue amor, dependencia o pura costumbre disfrazada de destino.
Yo he tenido personas que me decían “te quiero” todos los días. Y el día que me fui, o me dejaron, no dijeron nada. Y otras que nunca me dijeron nada, pero el día que me alejé, vinieron corriendo sin palabras y con ojos llorosos. Así que si quieres saber si alguien es real, no le hagas más preguntas. Solo aléjate un poco. Solo di: “Me voy”.
Y observa.























