La Iglesia ha fijado siete como los pecados más imperdonables. Y realmente son siete vicios muy arraigados en la psique humana. Apuesto que. de todos ellos, la envidia es nuestro mayor pecado extremeño.
—Sí, porque de los siete pecados capitales, no creo que los extremeños pequemos de avaricia. No, porque no somos codiciosos ni tacaños, más bien al contrario, despilfarradores, manirrotos, gastadores. Para tacaños los del norte..
—Ni me imagino que la lujuria abunde más que en otros lugares, aunque haya por aquí algún salidorro entre nosotros, que haberlos haylos como en toas partes.
—¿Gula? Qué va.. No son tantos los gordos y gordas que nos cruzamos por nuestras calles. Supongo que comeremos lo justo y sin ansia; el chorizo y el jamón más que comer se degusta.
—¿Ira? Me temo que se cuentan con los dedos de la mano los iracundos que viven en nuestra región. No caen bien; apreciamos más a los pacíficos y encantadores. Entre otras cosas porque tienen más éxito social..
—Y no niego que algún soberbio o soberbia hallaremos en Extremadura. Pero es es éste un pecado tan terrible como subjetivo, así que cada cual tendrá el suyo en mente..
—No pongo la mano en el fuego porque no tengamos algún perezoso u holgazán en la familia extremeña, pero siempre hemos sido gente muy muy trabajadora, por lo tanto ajenos a la Pereza
No, definitivamente creo que es la envidia, el pecado capital de los extremeños, exactamente igual que en la mayoría de los pueblos de España.
Bueno, excepto el mío, (extremeño de pro) que la Pereza mi debilidad😏😏😏

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