domingo, 15 de noviembre de 2020

¿Merece la pena ser español?

                                                                               


¿Sabéis una cosa? Hasta las pelotas estoy de los españoles.. Sí sí. Fijaos por qué lo digo:

—Primero: porque cada partido político se estima como un fin en sí mismo y no como un medio para hacer prosperar al país, creciendo viciosa e hipertróficamente a expensas del estado. 

—Segundo: Salvo contadas excepciones, nadie ocupa su puesto con dedicación: los altos cargos se adjudican a dedo, a amiguetes, a gente sin adecuada preparación con tal de pertenecer al partido imperante, por donde viene su rápido desprestigio.

Tercero: comparad: La disciplinada y dócil Alemania fue cuna siempre de grandes revolucionarios: religiosos, científicos, filosóficos y políticos; mientras que España, nación ferozmente individualista e indisciplinada, fue semillero inagotable de complacientes sirvientes, pelotas y de sumisos aduladores primero de la Iglesia, luego de la Realeza y ahora de los políticos, ¡Qué asco!..

Y no, no me he vuelto loco, esto lo dijo D. Santiago Ramón y Cajal, (más o menos) nuestro premio Nobel de medicina allá por 1920.. Lo que no quiere decir que yo no piense igual..

Joaquín





No hay comentarios:

Publicar un comentario