lunes, 23 de noviembre de 2020

No os fieis de los mansos

                                                                                     


Antes de la llegada del cristianismo, en todas las civilizaciones, los egipcios, los griegos y los romanos, por ejemplo, admiraban la perfección y fortaleza en los hombres, tanto física, intelectual o de poder. No se daba entre ellos indulgencias como compasión o lástima, y menos aún solidaridad, según la entendemos ahora.

Con el cristianismo se trastocó todo, los pobres y los débiles tomaron el poder (eran mayoría en la sociedad) y odiaban (lo siguen haciendo) a los triunfadores, minusvalorando cuando no despreciando sus orgullos y arrogancias. Se mostraban prestos a obedecerles (no les quedada otra) pero despreciaban valores supremos como: la moral, la gloria, la ética o el honor... actitudes propias de la clase alta.

Los débiles promueven valores menores como mansedumbre misericordia y critican la ambición o fortaleza, méritos exclusivos de los fuertes. Ya lo dijo Jesucristo (inspirador del cristianismo), los sumisos y humildes heredaran la tierra...  

Por cierto, ¿de todo esto viene lo de izquierda (misericordia-reparto-sumisión-colectividad) o la derecha (individualismo-éxito-triunfo-poder? Pues...

En fin, si leéis algo de Nietzsche, él os aclarará algo.. 

Joaquín



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