Ser y no querer ser, esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.
--Julia de Burgos--.
¡Hágase la luz en Fuente de Cantos!
La luz eléctrica y la bombilla las inventó ese americano impasible llamado Thomas Alva Edison. En 1877, Edison y su compañía eléctrica, iluminó por primera vez la calle de una ciudad. Fue en San Luis, Missouri. A Europa tardó cinco años en llegar, a España diez, y a Fuente de Cantos veinte años. En 1897, que fue cuando el Ayuntamiento acordó hacer una subasta pública para contratar la iluminación de nuestras calles por primera vez.
Según nuestro historiador, Felipe Lorenzana, entre las condiciones que el consistorio exigió en ese primer contrato resaltaba el hecho de que se debía colocar 160 puntos de luz en todo casco urbano. También obligaba a tener las bombillas encendidas desde la puesta del sol hasta las doce de la noche en invierno, y hasta la una de la madrugada en verano. Tan sólo el reloj de la Torre, la bombilla de la puerta de la cárcel y la del Ayuntamiento se le permitían estar con luz toda la noche.
Por cierto, ni os cuento el cachondeo que traían las mujeres del pueblo con aquellos primeros cables eléctricos que pusieron en las calles. ¿Dónde creéis que tendían la ropa?. Sí, nuestras calles aparecieron atestadas de prendas formando dos hileras repletas (una en cada acera) con gayumbos colgados, calcetines de lana, refajos y demás prendas de la época tendidas al sol.
A partir de 1917 fue Valentín Calvo Rastrojo, propietario de la Electro-Harinera Nuestra Sra. de la Hermosa (fabrica vieja de la calle San Julián) el que por 6.000 pesetas al año se quedó con el contrato del suministro eléctrico..
Joaquín
Final de la calle San Julián, a la dcha. la fábrica vieja.
Calle Gravina, esquina Espíritu Santo (Albañales Foronda)
Calle Almendralejo
Calle Calderón de la Barca
Calle Cristo
Paseo de Extremadura
Calle Romanones
Calle Gravina









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