Inventar la luz nos permitió a los humanos conquistar un territorio que no nos era propicio, el de la oscuridad de la noche. El caso es que cuando estamos despiertos y en estado de alerta más allá de las doce campanadas, el cerebro se transforma, la mente humana se vuelve más susceptible a pensamientos negativos y a comportamientos destructivos. Se producen cambios, todo se altera.
Una noche despierto hace que el reloj circadiano se desajuste y nos volvamos más pesimistas. La actividad neuronal de nuestro cerebro cambia en el transcurso de 24 horas, lo que genera diferencias en la forma en que procesamos y respondemos al mundo, y hasta se cometen más suicidios y asesinatos.
Durante la noche, de repente la visión del mundo se nos estrecha y se vuelve más negativa, comenzamos a tomar malas decisiones y es posible que el mapa mental que creamos del mundo que nos rodea ya no coincida con la realidad. En definitiva, todo es más intrigante y peligroso durante la noche..
Menos mal que a mi todo esto me pilla dormido.
Joaquín

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