Nos conocimos en un crucero por el Mediterráneo y a los pocos días ya estábamos haciendo el amor. Pero no quiero contaros esta historia por el hecho de acostarme con aquella mujer, sino por lo rápido que intimamos. ¿Y sabéis por qué? Pues, entre otras razones, por su carisma. Sí, me atrajo irremisiblemente nada más oírla hablar. En realidad, de ella me agradaba todo, también las conversaciones tan profundas que entablábamos durante todo el viaje. Jamás con nadie he vuelto a tenerlas. Recuerdo que una noche, durante la cena, me preguntó qué me gustaba de ella:
—Tu carisma—le dije—esa capacidad que tienes para cautivar e influir en las personas que te rodean.
—Uy, qué bonito te ha quedado eso, Joaquín—exclamó entusiasmada—háblame más del carisma, por favor.
Me puso en un aprieto. A ver cómo le explicaba yo lo del carisma:
—Bueno—insistí—los carismáticos son personas que marcan tendencias, que hacen que las cosas tengan una apariencia agradable para los demás. Quizás sea tu tono de voz, tu vocabulario o el lenguaje corporal que usas, no sé, el caso es que me fascinas.
Creo que la sorprendí gratamente. Sonrió, pero no se amilanó:
—¿Y no será que confundes carisma con deseo sexual, jajaja?—se carcajeó irónica
Confieso que me desarboló su ocurrencia, y me preparé para una conversación perspicaz, pero ya os he dicho lo resuelta que era:
—Deseo por ti lo tengo desde que te vi por primera vez, y te adoro—le anuncié en plan baboso—pero es tu manera de ser lo que me atrae profundamente.
—Ummmm, no sé no sé, eso del carisma no lo tengo yo muy claro, Joaquín. Dime alguien que sea carismático—me demandó tajante
Intenté salir como pude del atolladero que yo mismo me había metido. Supongo que lo hice, y de manera elegante además:
—¿Un tipo carismático?. A ver, déjame que piense...Ufffff, no se me ocurre nadie. De todas maneras cualquier personaje que guste, convenza y persuada nos puede valer. Seguro que tú conoces algunos—concluí airoso
Y así todos los días del trayecto.. Os aseguro que echo de menos aquellos buenos ratos. Me encantaría volver a verla.. No me extrañaría que algunos hombres se den de tortas por ella. Y no sólo eso, sino que haya hecho feliz al que estuviera a su lado. Yo la perdí de vista cuando el viaje terminó. Nos mandamos unos mensajes, pero enseguida me olvidó..
Joaquín

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