Dejé la luz aun lado, y en el borde
de la revuelta cama me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.
¿Qué tiempo estuve así? No lo sé: al dejarme
la embriaguez horrible de dolor,
expiraba la luz y en mis balcones reinaba el sol.
Ni sé tampoco en tan terribles horas
en qué pensaba o qué pasó por mi,
sólo recuerdo que lloré y maldije;
y en aquella noche envejecí.
--Bécquer--
A sus 38 años años Laura decidió suicidarse, a pesar de tener marido, dos hijos pequeños y una vida aparentemente normal.. Una noche preparó la cena de sus pequeños, los acostó con dulzura y les dio un último beso. Después entró en su dormitorio, se asomó al balcón y miró al fondo de la calle, había cuatro pisos hasta el suelo. Allí le esperaba, atrayente, el terrible vacío, y la liberación. Antes había escrito una carta de despedida a su marido en el que le eximía de toda culpa y le pedía que cuidara bien de los niños..
Pero Laura tenia un Diario. En él iba contando día a día su vida y su tragedia, y se acordó de él. Antes de saltar al vacío quiso escribir sus últimos instantes. A la vuelta a su dormitorio pasó por la habitación de los niños, la puerta estaba abierta, y los vio dormidos, como angelitos. Entonces decidió posponer suicidarse unos días..
Laura empezó a escribir el diario a los catorce años, pero ya antes había empezado su infortunio, ¡había sido violada insistentemente por su hermano mayor!. Se metía en su habitación con la excusa de ayudarle en los estudios, y allí con su enorme fuerza la intimidaba y forzaba. Muchas veces lloró de rabia y amenazó con contárselo a sus padres, pero estos, temiendo un escándalo en casa no la tomaron muy en serio, y de ahí no pasó la cosa... Hasta los catorce años que tuvo la menstruación no dejó de violarla. Acabó resignándose, pero jamás se recuperó.
Pasó el tiempo y se casó, y tuvo hijos, pero ni su marido ni la llegada de estos fueron suficientes para elevar su ánimo. Poco a poco se fue sumiendo en la desesperación más absoluta a pesar de su nueva vida. Jamás le contó a su marido ni a nadie su terrible secreto.. Y esa noche de abril decidió quitarse la vida al no poder superar su angustia. Escribió esa carta a su marido y se disponía a tirarse al vacío cuando, de repente se acordó de su Diario.. Por fortuna para ella, mientras decidía qué día suicidarse, se cruzó en su vida Cristina, una psicóloga que le ayudó a salir del pozo sin fondo en el que se hallaba.. Gracias a su amparo logró superar lentamente su desvarío. Ahora lo cuenta en un libro y todos nos hemos enterado. Ya es casi feliz con su marido y sus hijos.. A su hermano no lo ha vuelto a ver..
Por cierto, solas y a cuestas con su desdichas, muchas mujeres sobreviven traumatizadas de por vida por estos abusos. Otras, sin embargo, son incapaces de superarlo.. Laura tuvo suerte a pesar de todo..
Joaquín

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