"En mis ratos más oscuros, por favor, no necesito soluciones ni consejos; me bastará el toque suave que me des. Ese simple gesto será el ancla que me mantenga fuerte cuando la vida se empeñe en llevarme la contraria. Y no trates de arreglarme ni salvarme. No tomes mi dolor como tuyo ni alejes mis sombras. Mi dolor es mío para llevar, mis batallas son mías para enfrentar. Sólo sé la mano firme que yo pueda alcanzar cuando lo necesite".
Qué os parece esta actitud.. Desde luego es mi opción preferida. Otros habrán que necesiten abrazos y palabras de consuelo sin cesar, pero yo, ante problemas gordos de salud o de cualquier tipo, prefiero estar sólo, rumiar mi desgracia en silencio. Eso sí, una vez serenado mi espíritu y asumida mi desgracia, quizás entonces pediría ayuda..
Joaquín

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