El comunista Lenin, padre de la revolución rusa, tenía un gatito, pero nunca quiso ponerle nombre ¿Sabéis por qué? Pues porque hacerlo implicaba ser su propietario, y como los comunistas no aceptan la propiedad privada.. Debe ser por eso que los gatos de mi calle ninguno tiene nombre, son gatos proletarios 😅😅😅
Por cierto, me da no sé qué confesaros un secretillo, por lo cruel. Si me prometéis no escandalizaros os lo cuento. Allá va: Se trata del entretenimiento favorito de los jóvenes de mis tiempos: ¡armado cada uno con un palo y un saco, salir al anochecer a matar gatos vagabundos! Ahí es nada. Pero no me odiéis por ello, jamás maté a ninguno..
En fin, pobres gatos. El próximo 9 de agosto se celebra el Día Mundial de los Gatos. Según he leído, estos animales han engordado unos tres kilos durante los últimos mil años; la evolución y domesticación los han hecho más grandes.
En España tenemos unos siete millones de gatos y, contrariamente a lo que solemos pensar, el gato es el animal de la paz. El budismo, filosofía de concordia y armonía, lo tiene como símbolo. Dicen que un gato se quedó dormido en la túnica de Buda y desde entonces está asociado a esta religión.
Joaquín.

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