Cuando la otra tarde me encontré con mi amigo no parecía el mismo; un brillo especial iluminaban sus ojos. Me llamó la atención, pues suele ser un tipo más bien retraído. Por ir yo acompañado no se atrevió a adelantarme ninguna confidencia, pero me dio a entender (lo conocía bien) que tenía algo importante que contarme. Apenas pudo contener sus ganas de soltar prenda, pero aguantó, el tío. Quedamos en llamarnos por teléfono.
He de deciros que hasta que me casé, mi amigo y yo fuimos inseparables. Él padeció un desamor que había destrozado sentimentalmente. Nos costó dios y ayuda sacarlo de aquel marasmo.. Desde entonces no había vuelto a enamorarse y andaba por ahí, con unos amigotes de flor en flor. Esa misma tarde, al poco de llegar a mi casa, recibí un wasap suyo en mi teléfono con la siguiente nota:
"Hola Joaquín, ayer me envió un correo Pepi y estoy que no vivo. No sé a quién contárselo ni qué tengo que hacer. Por favor, quedamos esta noche en la cafetería y te cuento. Te adelanto que he decidido volver con ella. Ya sabes que la tengo muy metida en mis entrañas. La he redactado un mensaje. Te envío copia para ver qué piensas tú. No hace falta decirte lo importante que tu opinión es para mí. Un abrazo"
Ni que decir tiene, abrí el archivo adjunto y leí el contenido. No me extrañó. Le dice que la perdona, que la necesita y le promete hacerla feliz.. Por la noche me reuní con él en la cafetería. Por supuesto me alegré que le dé otra oportunidad pues, a pesar de que Pepi le puso los cuernos, será siempre su gran amor. Brindamos por él y por ella hasta altas horas de la madrugada. Estaba exultante. Ya os contaré como va la cosa..
Es una historia real..
Joaquín

No hay comentarios:
Publicar un comentario