sábado, 26 de enero de 2019

Réquiem por un ángel dormido



Duerme , duerme, hijo mío,
sin zozobra, sin temor,
aunque no se duerma mi alma,
aunque no descanse yo.
(Gabriela Mistral)


Hay noticias que no por esperadas son menos crueles; la certeza y confirmación de la muerte del pequeño Julen es sin duda una de ellas. Esta mañana todo el país se ha levantado un poco más triste que se acostó ayer; los periódicos, los informativos, las redes bullen con mensajes tristes y de apoyo a esos afligidos padres. Algunos aun después de trece días, en la ilusoria fe de lo imposible, aguardaban esperanzados el milagro, a pesar de los pesares... Pero no pudo ser...
En España nos estamos habituando a que cada cierto tiempo, (cada vez en intervalos más cortos) algún suceso sacuda nuestras conciencias.. Una niña violada y asesinada cuyo cuerpo tarda en ser descubierto, un niño desaparecido y después encontrado, habiendo sido asesinado por su madrastra, o la ignominia de unos jóvenes mal criados que se niegan a reconfortar a unos desesperados padres cuyo único propósito ya en ésta vida es tener los restos de su hija reposando en un cementerio...
El caso de Julen es distinto. Ha sido cuestión de mala suerte, de infortunio; un despiste de sus padres y un agujero letal y asesino se han confabulado para lo peor. Nosotros, es decir, el resto del país, ya cumplimos con nuestro deber, hemos llorados con ellos, nos hemos solidarizado, y hemos ayudado a costear el rescate, poco más podemos hacer; pasado mañana lunes otras impactantes noticias reclamaran nuestra atención. Sin embargo para sus afligidos padres es ahora cuando empieza su calvario particular. A partir de ahora al inmenso vacío de la ausencia de su hijo se unirá la inquietud por el enorme complejo de culpa por no haber sabido cuidar bien a su pequeño.
No hay duda que los españoles somos un pueblo singular, exclusivo; bordamos lo bueno cuando nos lo proponemos, aunque también afinamos en lo malo si insistimos en ello. Basta un llamamiento social por una necesidad para que todo un país se vuelque y antepongamos nuestros sentimientos y solidaridad a cualquier actividad o pensamiento que estemos realizando. A partir de ahí ya nada cuenta, ya nada vale, ni disputas políticas, ni desavenencias sociales requieren nuestra más mínima valoración e interés... sólo importa el asunto en cuestión..
Y así es la maldita actualidad; por unos días Totalán se ha hecho famosa en el mundo entero muy a su pesar, pero mañana quedará inerte, vacía; los equipos de rescate retornaran a sus bases, las cámaras y las docenas de periodistas buscaran otros lares donde enfocar sus objetivos y el pueblo quedará solo como una amarga fecha, como un lugar y un recordatorio donde una vez ocurrieron unos hechos que espantaron al país. Y en los anales de los casos trágicos de España, junto a Níjar (Almería) Pobla do Caramiñal (La Coruña), o Córdoba (donde fueron quemados los niños Ruth y José por su padre), aparecerá, también, Totalán, para desdicha de su apenados vecinos...
Joaquin Yerga

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