Dos años estuvimos saliendo aquella chica y yo; más que suficientes para enamorarnos.. Luego nos dejamos de manera brusca. Abandonó el pueblo y no volvimos a vernos. Eso me originó una enorme obsesión por ella; nunca la olvidé. Un día supe por un amigo común que se casó al poco de romper conmigo. "Debió tener prisa", recuerdo que pensé al enterarme, quizás ya se conocían de antes.
La vida siguió su curso. Yo también me casé con otra, y he tenido hijos, y he vivido lo mío. Pero, para mi sorpresa, una mañana (hace unos años) al abrir el ordenador encontré un mensaje de ella en Facebook pidiéndome amistad. Imaginaos mi impresión, ¡Dios mío, mi antiguo amor, la mujer con la que tantos años había soñado la tenía a un clic de mi pantalla!.. Creí morir de felicidad..
Le concedí inmediatamente la amistad. Al poco estábamos enviándonos mensajes. Y me metí en su página, y vi sus fotos, y leí la parte de su historia que ella quiso que se supiera, y una noche la llamé por teléfono. Quedamos en vernos... "Pasaba unos días en un pueblo cercano al mío y sintió la necesidad ineludible de verme", me dijo. Imaginaos mi nerviosismo ¿Estará igual de guapa?—me preguntaba—¿la defraudaré? ¿habrá cambiado mucho?...
Nada de eso pasó. Fue ella la que le decepcionó profundamente. Debió ser que, realmente no había evolucionado o la había idealizado demasiado. Ni me gustó su manera de hablar, ni de vestir, ni sus formas, ni sus temas de conversación.. Nos besamos con fruición al vernos e hicimos el amor en un hotel cercano y barato, pero sin ternura, sólo sexo. Luego nos prometimos volver a vernos, por cortesía, supongo. Jamás lo hicimos..
Desconcertado y con una rara sensación en mi ánimo volví a casa. A partir de ahí sufrí un cambio brutal en mi relación con el pasado; dejé de soñar con ella, de añorarla, ya no me importaba; quedé liberado de un fantasma que me había rondado por la cabeza demasiados años..
Joaquín

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