Pero qué políticos más estupendos hemos tenido en España, y no gualdrapas como los de ahora.. Me estaba acordando de D. Íñigo López de Mendoza, embajador español ante la Santa Sede. Mirad qué mimbres:
En una ocasión, acabado un apoteósico banquete ofrecido a las más alta nobleza y curia romana, y para demostrar el poderío español, D. Iñigo ordenó tirar al rio Tíber en presencia de todos, la vajilla y cubertería de plata usada en el festín, con el fin de parecer opulento y desprendido.
Imaginaos la escena.. ¡Oh, qué magnificencia la de la embajada española! ¡Qué grandeza! ¡Qué pompa y boato!.. Lo que no sabían los asombrados comensales es que nuestro listo embajador había mandado colocar redes para rescatar a la mañana siguiente todo lo arrojado al río.. Sólo se perdió una cuchara y dos tenedores...
Así se las gastaban los españoles de entonces. Claro, que eran tipos duros, orgullosos, baqueteados en decenas de guerras y luchas en media Europa. Nada que ver con lo que tenemos ahora, politiquillos ñoños, niños de papás malcriados que se dejan mear por satrapillas de medio pelo..
En fin, es lo que hay..
Joaquín
Catedral de Puebla, Méjico, construida por Francisco Becerra y declarada Patrimonio de la Humanidad
Catedral de Lima (Perú), Obra de nuestro paisano Francisco Becerra
interior de la Catedral de Lima




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