Y sentiré en el fondo de mis
manos vacías,
más allá de la bruma de mis
ojos huraños,
la ansiedad de las horas
convirtiéndose en días
y el horror de los días
convirtiéndose en años.
--José A. Buesa--
Una de las mejores voces de
España enmudeció entre las retorcida carrocería de su BMW 2800 en
una curva de la N-III, en el kilómetro 95, localidad de Villarrubio,
en Cuenca. Ayer hizo justo 50 años de esto. El dueño de esa voz era Nino Bravo.
El cantante iba a Madrid con su
coche nuevo. Hasta el último momento tenía previsto ir en avión,
pero cambió de opinión. Su coche se salió en esa fatídica curva y
dio varias vueltas de campana. Hasta un año después no fue
obligatorio el cinturón de seguridad en las carreteras españolas. A
la vista de cómo quedó el coche, posiblemente el cinturón le
hubiera salvado. Tenía 28 años y estaba esperando a su segunda
hija, Eva.
Cuando nos llegó la primicia,
que corrió como la pólvora por todos los rincones de España, y eso
que no existían los móviles y la tele estaba aún en pañales,
apenas trece primaveras cumplía yo. En la escuela me pilló el
notición. Una compañera de clase, muy fan del cantante, con lágrimas en los ojos nos lo anunció. Aún recuerdo el shock del momento. Fue un día triste.
Conviene conocer las canciones
de este gran artista al que nunca olvidaremos:
Su primera canción fue Cartas
amarillas, que aparecía en el tercer álbum del artista y quizá
el más famoso: Un beso y una flor, publicado en
1972. Del maestro Juan Carlos Calderón, la canción recurre a la
temática habitual en Bravo del recuerdo de amores pasados tras el
paso del tiempo y el final de la juventud.
En, Esa será mi
casa, Nino Bravo vuelve a la nostalgia para repasar las
cosas que quedarán cuando él se haya ido. Con esta canción, Bravo
optó a representar a España en Eurovisión, si bien, finalmente, el
representante fue Julio Iglesias
Mis noches sin ti es
otro temazo. Nuevamente, recurre a amores pasados "que no han de
volver". Aparecía en el disco Nino Bravo, publicado en 1971.
En ese mimos disco había otra
de las canciones míticas y que abría el disco. No podía ser de
otro modo al llamarse La muerta del amor. Una mezcla de
recuerdos oníricos algo inconexos y por qué no, psicodélicos.
Mi tierra dio nombre
a un elepé y fue el tema que interpretó Nino Bravo en el VII
Festival de la Canción de Río de Janeiro donde quedó empatado a
puntos con el representante de Estados Unidos y solo el voto de
calidad del presidente del jurado impidió que se trajera el trofeo a
casa. No era para menos, siendo una canción compuesta por el maestro
Augusto Algueró. En Mi tierra, al igual que en otras canciones del
fabuloso artista hay alusiones constantes a la libertad, lo cual en
el año 1972, cuando se publicó éste, su último disco, no deja de
ser atrevido. La canción es un himno a España con mención especial
a su patria chica porque "tiene naranjos" y "tiene
palmeras".
En el elepé de Un beso y una
flor (1972) hay una de las declaraciones de amor más bonitas que se
hayan cantado y que sin duda habrá facilitado el camino a todos
aquellos que alguna vez han pretendido a alguna Noelia
En
el disco "...y volumen cinco" publicado después de la
muerte del gran artista había una balada tranquila dedicada a una
mujer a la que por su fría sonrisa y su belleza llamaban Mona
Lisa.
En ése mismo disco póstumo
editado unos meses después del fatal accidente de Bravo encontramos
dos temazos más. Uno de ellos es Vuelve, un llanto de
amor, una plegaria junto al mar. Cantaré era otra
de las canciones impresionantes, si es que alguna no lo es, en un
disco que nunca llegó a ver editado. Y nuevamente, la presencia del
mar es una constante en todos sus discos.
En fin, qué pena que se nos
fuera tan pronto. De vivir, él tendría hoy 79 años y nosotros infinidad de canciones grabadas con las que disfrutar. Y, quién sabe, quizás como Raphael (80 años) aún diera conciertos por todo el país..
Joaquín