Uno se resiste a envejecer como gato panza arriba, es ley de vida. Porque si por uno mismo fuera, apenas habríamos cambiado cuando nos miramos al espejo. Pero hay señales que nos delatan y, aunque la gente nos diga por la calle: “Uy, pero si estás igual que siempre” ¡Qué va! ¡Mentira podrida!. ¿Quién no ha percibido algunas de las señales que os muestro abajo y que, aunque no nos pongamos las gafas de cerca, son bien visibles?..
Cambiamos en la voz (se nos vuelve débil y ronca), perdemos estatura y la piel se vuelve mucho más delgada y seca. Luego hay señales propias. Uno se percata, casi de repente, que la cosa empieza a ir cuesta abajo y sin frenos. Por ejemplo las arrugas en el cuello son demoledoras, el sueño profundo de antaño ya es historia, los dos polvetes a la semana ya ni de coña. Bueno, y el dolor insufrible de huesos cuando te enfrías tras una caminata. Del flequillo prefiero no hablar..
En fin, estas son algunas de las primeras señales, bien claras, de que estás envejeciendo. Lo que no quiere decir que te sigas engañando y, emocionalmente, te creas tan joven como cuando tenías acné 😂😂😂
Joaquín

