martes, 8 de mayo de 2018

La semilla del diablo





¡Yo sólo demando amores:
yo no te pregunto nada!
¿Buscas reposo y olvido?
Yo también. El mundo cansa.
Partiremos lejos, lejos
de la gente, a tierra extraña;
y cual las aves que anidan
en las torres solitarias,
confiaremos a la sombra
nuestro amor y nuestras ansias.

(Amado Nervo)

Tengo dudas razonables sobre si son falsas percepciones debido al bombardeo continuo de noticias o es que realmente ocurren más violaciones y crímenes horrendos últimamente en nuestro país. La paradoja es que si miramos las estadísticas apenas a cambiado el numero de homicidios y asesinatos desde hace unos veinte años.
Sea lo que fuere las violaciones en masa pertrechadas a chicas adolescentes solivianta una vez más a un país impactado por otras cuantas sin sentido. Que todos nos sintamos horrorizados por estos actos es síntoma de salud mental de una población que se resiste a contemplar impávidos estas barbaridades.
Tal vez sea igual el número de abusos y crímenes, aunque apuesto que ha cambiado el “modus operandi” de los mismos, como dicen los expertos. A mí que no me digan, pero por más esfuerzo que pongo en recordar nunca antes había visto ni oído en los medios informativos los casos tan espeluznantes que vemos hoy en día.
¿Alguien recuerda en su juventud, allá por los sesenta o setenta, que un padre asesinara a sus dos pequeños para fastidiar a su madre que pedía el divorcio? ¿Que padre y madre conspiraran juntos y con alevosía para acabar con la vida de su hija adoptiva, previa sesión con tranquilizantes? ¿O incluso que hijos, como los ha habido, asesinen a sus padres por cuestiones de dinero?. En fin, montones de casos a cual más horrendo…
Imagino que de no existir hoy en día ningún periódico que se dedique en cuerpo y alma a informar sobre estos crímenes, como el desaparecido “El Caso”, se debe a los muchos programas televisivos que lo hacen por ellos. No hay más que quedarse en casa una mañana y sufrir unas cuantas horas de televisión para percatarse del excesivo tiempo que dedican a estos desgraciados sucesos.
De todas maneras y a fuerza de ir coexistiendo durante años con estos terribles crímenes estamos endureciendo nuestros corazones de tal forma que, para sobresaltarse de emoción cada vez necesitamos ir más allá en la crueldad de la fechoría. Hace tan solo unas décadas era impensable que unos adolescentes asesinaran a sangre fría a una amiga o compañera y después escondieran su cuerpo sin darle a sus afligidos padres la oportunidad de, al menos, enterrar su cuerpo y tener un lugar donde llorarla. Pues me temo que hasta éste cruel episodio se nos quedará corto en años venideros.
Es cierto, también, que las circunstancias han cambiado considerablemente, porque desde hace unos veinte años han entrado en nuestro país, alegremente y al albur de honrados trabajadores inmigrantes unos cuantos miles de gentuza provenientes de países “casi fallidos” que dedican sus vidas y su tiempo a delinquir y amargarnos la vida al resto. No me negarán que hasta la entrada de ésta gente la seguridad y tranquilidad era común en nuestros pueblos y ciudades. Con nada que recordemos cómo era España (en ése tema) en aquellos años previos a ésa entrada masiva debería entrarnos un ataque de melancolía.
¿Dónde quedan aquellos ladrones tradicionales que nos robaban la cartera en el metro y autobús pero con gracia, y aunque nos hacían la puñeta, jamás te rozaban siquiera? Me temo que era ese un país de cuento de hadas, que en estos asuntos, empezamos ya a echar de menos.
Si miráramos la historia del crimen en España hasta hace treinta años comprobaríamos que cualquier asesinato u homicidio que ocasionara más de dos victimas, o una pero rodeado de cierto halo de misterio, se convertía en asunto de portada durante años. No hay más que acodarse del crimen de la calle Fuencarral, en Madrid, o el de la calle Bordadores y algunos parecidos, que debido a lo inusual de estos casos entonces se convertían en comidilla para la historia, y hasta hacían películas de ellos. Hoy en día crímenes como esos, aquí en España, no dura como noticia un telediario.
Bien es verdad que detrás de muchos de estos terribles homicidios está la droga que antes no existía. Los delitos por estos asuntos supone ya más del 70% de todos los cometidos. Y no digamos de la población reclusa; hay hoy en España más de 64.000 presos y 98 cárceles. En los años sesenta había 25.000 y cuatro presidios mal contados. Juzguen ustedes…

cosasdeoaquinyerga@blogspot.com

domingo, 6 de mayo de 2018

Crónica de una muerte anunciada






Mientras más grandes sean tus pruebas, más grandes serán tus victorias
           Anónimo


¡Hurra! estamos de suerte, ETA, esa banda terrorista y sanguinaria nos perdona la vida. Anteayer en un lugar cualquiera del sur de Francia y ante la presencia de los partidos nacionalistas vascos y navarros y con la participación estelar de los "ínclitos" de Podemos, escenificaron la patochada de una entrega de armas y su disolución como organización. ¡Ahí es nada! como si el conflicto, que llaman ellos, fuese una lucha entre iguales.
Hace ya tiempo que ETA está derrotada, y lo hicimos nosotros, los demócratas, con nuestra fortaleza y capacidad de aguante, auxiliados, por supuesto, por nuestras mejores armas que no son otras que la policía y los jueces.
Ahora, ya casi olvidados por los españoles, ese siniestro mundo abertzale con sus partidos y organizaciones, puesto que no pudieron exhibir ninguna victoria quieren sacar tajada de su derrota.
Sé que la memoria colectiva es frágil y enseguida la pasamos a mejor vida, quizás mejor así pues esa actitud nos permite vivir sin rencor constante que seria muy perjudicial para nuestra estabilidad emocional, sin embargo esta gente han dejado demasiados damnificados por el camino, casi novecientos asesinados y miles de heridos, sin contar el daño anímico a tanta gente, y es por ellos por lo que debemos tener presente siempre su dolor.
Anda enfrascados, (ése mundo) en dulcificar su pasado de terror, pero nosotros no lo podemos permitir, debemos enseñar a las generaciones venideras que lo ocurrido en esa terrible etapa no fue una guerra entre dos bandos, sino unos asesinos que mataban y unos mártires inocentes que ofrecían sus desnudas vidas.
No niego que los prefiero así, disueltos y desaparecidos para siempre, pero que no pidan la comprensión que nunca tuvieron ellos con sus victimas, que no pidan que pasemos página de sus crueles asesinatos. Ellos que hagan lo que les apetezca, nosotros a lo nuestro, a juzgarles y a castigarles con la ley en la mano.
Si de una cosa podemos estar orgullos los españoles es de haber derrotado democráticamente a una organización que lo tenia todo a su favor para amedrentarnos, el vil apoyo de una parte de su sociedad, un país limítrofe que les servia de refugio y cobertura para sus fechorías, y una opinión publica europea equivocada que comprendía sus masacres en la creencia de que eran simplemente antifranquistas.
Que desaparezcan, sí, porque además de entender que no han conseguido nada con sus infamias, el pueblo español los ignora, y ese es el peor de los castigos.
Afortunadamente llegamos a superar con éxito esa negra etapa de nuestra historia reciente y eso debe fortalecernos como pueblo. Y lo hicimos soportando la crueldad de una banda bien pertrechada y sin sobrepasar el cauce de la legalidad. No obstante, otra batalla se nos presenta, ésta aparentemente incruenta, es decir sin bombas lapas ni asesinatos pero con un arma muy poderosa para sus fines, la mentira y la coacción, me estoy refiriendo a Cataluña, pero si salimos airosos de aquella, dura y espantosa, lo haremos, también, de esta, estoy completamente seguro.
Dicho queda…


                                Joaquin Yerga
                                06/05/2018



sábado, 5 de mayo de 2018

Réquiem por José María Íñigo





Ninguna distancia será capaz de separar nuestros sentimientos.


Hay una conocida frase, no muy rigurosa ni filosófica, por cierto, pero muy común en el acervo del pueblo llano. Es fácil verla en azulejos de algunos bares y restaurantes de las zonas típicas de las ciudades. Dice así: “Hoy es un día maravilloso, veras como viene alguien y lo jode”
Hoy prometía ser un día estupendo, un día soleado de esta primavera como las de antes, fresca, lluviosa y muy apetecible, pero al igual que el desasosiego y temor que desprende la mencionada frase, ha llegado la fatalidad y nos ha jodido, no solo el día, sino una parte entrañable de nuestras vidas; ésa fatalidad llegó en forma de noticia, muy triste por cierto, la muerte de José María Íñigo.
Apuesto lo que sea que pocos españoles desconocen a éste bilbaino, (aunque madrileño de adopción y muy español) gruñón, un poco cascarrabias y simpático que tantas horas de entretenimiento nos ha dado a lo largo de su carrera. A los que ya atesoramos más de cinco décadas de vida, José María Íñigo forma parte de ellas, pues eramos muy jóvenes cuando él era ya todo un personaje televisivo. Acuérdense de ese mítico programa “Estudio Abierto” o de aquel otro, como “Directisimo” y la cantidad de famosos del mundo entero que se expusieron a sus mordaces preguntas ¿Quién no recuerda la noche aquella en la que España entera se afanaba por doblar cucharas y parar relojes mientras seguían las instrucciones de aquel farsante de Uri Geller? ¿Y de las inolvidables retransmisiones anuales del Festival de Eurovision? Aunque ya años antes había participado en muchos y exitosos programas de una televisión que, todavía en pañales, pero que ya empezaba a dar sus primeros pasos.
A Íñigo la tele no le trato muy bien, precisamente. Después, una vez pasada la moda y su momento se olvidó de él, a pesar de lo mucho que hizo, junto a otros cuantos como Lazaróv o Chicho Ibáñez Serrador para hacerla grande y merecedora de la atención de grandes masas de espectadores. Pero él supo nadar a contracorriente, y recuperó su fama y prestigio, bien merecidas, sin duda. Pocos como él pueden presumir de haber estado más de cincuenta años en el candelero de la fama y de la más absoluta consideración
En lo poco o mucho que pude entrever de su personalidad y carácter, siempre me pareció un tipo decente, franco y valiente que nunca se amedrentó ante las insolencias y descaro de los cientos de personajillos y mindundis que a menudo pasaban, sin pena ni gloria, por sus muchos programas y colaboraciones.
Últimamente lo escuchaba en un programa matinal de Radio Nacional que emiten los fines de semana, y fue ahí precisamente donde descubrí a ese Íñigo estoico y valiente del que hablaba. Con él se fue y para siempre un autentico archivo humano de la Televisión española. No había personajes importantes a escala mundial que él no hubiera entrevistado, lo sabia todo.
Hoy para muchos es un día triste porque se nos ha ido una persona esencial de nuestros recuerdos televisivos, unos recuerdos que son y serán siempre parte eterna e inmortal de nuestras vidas.
Yo lo apreciaba especialmente por su franqueza, su carácter indolente y porque sé que con él se nos va, también, una etapa entrañable de nuestra pasada historia que nunca volverá.
--Podría pedirte, Íñigo, que nos vayas preparando un programa de entrevistas, "en el más allá", con personajes extraordinarios del pasado que seguro andarán por ahí, para nuestro regocijo en la hora final, pero no busco una lágrima fácil, solo desearte: Descansa en paz, Íñigo, nosotros, mientras tanto, intentaremos sobrellevar tu ausencia--


                                           Joaquin Yerga
                                           05/05/2018

viernes, 4 de mayo de 2018

El jardín de las delicias





Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera
(Pablo Neruda)


Reconozco que ni entiendo ni me apasiona el tema, pero sé de su importancia en nuestras vidas. El otro día me di una vuelta por el Jardín Botánico de Madrid, (aunque ya había estado otras veces) me llamó la atención, y fue la excusa para volver, una magna exposición y siembra de tulipanes, que aprovechando la época y el buen escaparate que es el jardín, habían organizado los promotores y que auguraba, por cierto, ser muy atractiva, y lo fue efectivamente. No obstante era ya fin de temporada y no exhibían éstos precisamente su máximo esplendor.
El Jardín botánico de Madrid es uno de los mejores del mundo; ya lo era desde que lo creó Carlos III allá por el siglo XVIII. Por él han pasado importantes científicos en la materia, el más conocido Antonio José de Cavanilles, considerado el mejor naturalista español de todos los tiempos. Él fue el que le dio prestigio y el que lo convirtió, para orgullo nuestro, en el primero de Europa.
El parque, para el que no lo conozca o no sepa de él, es una maravilla, un remanso de paz dentro de la gran urbe; un oasis de verdor, armonía y pura naturaleza en medio de la caótica algarabía de la ciudad. El hecho de estar entre Cibeles y Atocha, justo en el centro del casco urbano le da, más si cabe, un valor excepcional.
Si lo comparamos con las 140 hectáreas del Retiro (140 campos de fútbol como dicen ahora) por supuesto, apenas le hace sombra, pero son 10 hectáreas de superficie arbolada y decenas de bucólicas veredas flanqueadas de innumerables especies de plantas naturales y exóticas provenientes de cualquier lugar remoto del planeta, y que hacen las delicias del paseante.
El Jardín pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y ha sido desde siempre un campo de pruebas y experimentos botánicos, así como lugar de aclimataciones de flora foránea en el duro clima mesetario madrileño. Ya durante los siglos XVIII y sobre todo el XIX, se realizaron expediciones costeadas por los reyes de turno en busca de flores y plantas desconocidas allende el océano para uso y disfrute de los interesados.
Hay (yo vi algunos) soberbios arboles de cientos de años de antigüedad. Ninguno supera, por supuesto, al famoso y longevo ciprés mejicano “Ahuehuete” del Retiro, que ya sirvió de apoyo para a artillería de Napoleón cuando la Guerra de la Independencia, pero se conservan estupendos ejemplares de secuoyas californianas, pinos llorones del Himalaya, olmos de Cáucaso o cedros negros de China, por decir algunos. Pero no solo de arboles presume éste exuberante Jardín de las Delicias, posee, también, miles de plantas endémicas del mundo, abundantes semilleros de incalculable valor científico, exclusivos herbarios y las más diversas especies de flores.
Por cierto, y aprovechando el asunto de la botánica tan desconocida para mi, ¿Alguien sabe la importancia que tuvo para esta hermosa ciencia un sueco llamado, Carlos Linneo. Por si alguno lo desconoce: éste hombre es el verdadero padre de la ecología. Recogió, estudió y catalogó todas las plantas conocidas en su época (siglo XVIII) y las clasificó por especies, familias y grupos. Jamás nadie se le había ocurrido tal proeza, escribió varios y rigurosos libros científicos sobre el asunto y desde entonces facilitó el estudio y conocimiento de todos los seres vivos. Si hoy sabemos de qué especie o a qué familia pertenece un animal o una planta por desconocida que sea se lo debemos a él. Llegó a coleccionar más de 14.000 plantas diferentes, 4.000 tipos de insectos, 3.000 cartas y mas de 1.500 libros sobre el tema. Toda esta inmensa colección se la compró a sus herederos un inglés “bien despabilado” Con ella y el prestigioso nombre del autor, fundó la Linnean Society of london, germen de la famosa Royal Society, tan vital para los futuros descubrimientos científicos.
Carl Von Linneo, que ese era su verdadero nombre, es uno de los considerados Padres de la Ciencia, junto a Newton, Darwin y Einstein, precursores de todo que lo vino después. Si los seres humanos hemos llegado a este punto de progreso y sabiduría, en gran parte se lo debemos a ellos.
Al salir del parque una rara y apacible sensación de armonía y serenidad embarga al visitante, tal vez por eso me crea en el deber de aconsejarles que imiten mi experiencia a los que aun no la hayan experimentado, les aseguro que repiten.
Dicho queda…
     Joaquín

miércoles, 2 de mayo de 2018

Un paseo por las afueras



El mundo es un libro y aquellos que no viajan solo leen un pagina.
(San Agustin)

Tenemos la suerte los españoles de disfrutar de un país bien hermoso y variado. Y ya saben lo dice la frasecita de marras: “En la variedad está el gusto”. Hablo de variedad porque no me negarán la diversidad de nuestra patria en tan escasa extensión de terreno.. Miren, partiendo del centro de la península que es Madrid (motivo principal por lo que Felipe, no es sexto, sino el segundo la designó capital del reino) podemos pasar si nos apetece de un paisaje duro, estepario, si nos alejamos hasta poco más de trescientos kilómetros, a otro de entorno muy diferente, con temperaturas suaves y suelo verdes perpetuos, si lo hacemos hacia el norte y le echamos un poco más de gasolina a nuestro auto.
Es más si somos caprichosos nos gusta el sol y chamuscarnos en playas inacabables de fina arena, tan solo tendremos que virar el rumbo y salir en dirección este de la capital. En poco más de esos mismos trescientos kilómetros de antes pasamos de las inmensas llanuras cerealistas de Castilla, (umbrías en los rígidos inviernos y resecas en las canículas veraniegas) al paraíso del turista, que no es otro que el soñado y suave mediterráneo y sus kilómetros de paseos marítimos atestados de souvenirs y jolgorio asegurado.
Conste que he puesto solo un par de ejemplos de rutas, las hay de todo tipo y perspectivas, sin ir más lejos, nuestras ciudades, muchas de ellas patrimonio de la humanidad. Qué decir, por ejemplo, de las castellanas. No me negarán las grandes diferencias en cuanto a diseño, construcción o historias de las del resto del país, y no es por desdeñar a ninguna, faltaría más, simplemente cito las singularidades.
Castilla fue, como todos sabemos, el origen y la cuna de España. En ella está nuestra historia y ahí debemos buscar nuestro ADN si precisamos saber de nuestra genealogía. Ésta región esta salpicada aquí y allá de ciudades que han copado en el pasado todo lo nuestro y que han sabido, para regocijo de propios y extraños, conservarlo intacto en gran medida; si no lean: Toledo, Burgos, Segovia, Zamora etc..
Salamanca, una que nadie debe perderse de visitar. Salamanca es genuinamente castellana y como tal acapara todos los adjetivos que los viajeros suelen endosarle, y que no la desmerecen ni mucho menos, es decir, es sobria, seria, culta, cuidada, moderna y a la vez clásica, y por cierto, con una historia y personajes vinculados a ella inconmesurable.
Llegar a Salamanca, como a cualquier capital de provincia de nuestro país, es relativamente fácil. Pocas quedan ya que no esté conectada, o bien por autovía o a través del AVE. ¡Quién lo diría hace cuatro décadas, cuando adentrarse por las carreteras de España era un suplicio!!
Salamanca es una ciudad de tamaño medio (200.000 habitantes en su zona metropolitana) habitable, cómoda y se la patea uno en un día bien aprovechado, si no queremos profundizar en su muchos matices históricos y culturales ¡claro! Y es que con una pequeña guía que nos facilite el transito peatonal por ella se puede acceder en poco tiempo a sus muchos y esplendidos monumentos.
Que yo recuerde pocas ciudades europeas poseen dos catedrales, pues Salamanca las tiene y ambas muy dignas. La vieja el siglo XII, más pequeña pero muy interesante precisamente por su antigüedad y la nueva del siglo XV, enorme mole y soberbia torre. Pero quizás lo más visitado y por lo que hace que Salamanca sea más conocida es su magnifica Plaza Mayor, diseñada y construida un siglo después de la madrileña. Por supuesto posee la ciudad infinidad de iglesias, conventos y edificios civiles con la antigüedad y la arquitectura suficientes como para recrearse horas en ellos.
Salamanca, pocos lo dudarán, está fuertemente asociada a su universidad. Es una de las más antiguas de España y de las más prestigiosas. No hay personaje histórico de la cultura, de la docencia o de la literatura española que no haya estado vinculado de alguna manera con ella. Por allí han pasado desde Nebrija (el que hizo nuestra primera gramática castellana), Hernán Cortes, Cristóbal Colón, Fernando de Rojas (el de la Celestina) Cervantes, Fray Luis de León, Santa Teresa, Unamuno etc. etc. Y no digamos la cantidad de obras de nuestra literatura que han ambientado sus relatos en esta ciudad.
En fin, no lo duden, si tienen tiempo cualquier fin de semana, sin mucho equipaje, cojan  el coche y aventurense a través de las magnificas autovías por nuestra ancha Castilla, y hagan parada y fonda en cualquiera de las muchas ciudades patrimonio de la humanidad. Dedíquenle al menos un día, les garantizo que regresaran encantados.
Dicho queda..


                            Joaquin Yerga
                            02/05/2018





lunes, 30 de abril de 2018

En el nombre del padre, y del hijo





"Si hay Dioses y son justos, entonces no les importará lo devoto que hayas sido, sino que te darán la bienvenida basándose en las virtudes con las que has vivido tu vida".
"Si hay Dioses, pero injustos, entonces no deberías querer adorarlos".
"Si no hay Dioses, entonces cuando mueras todo habrá terminado, pero habrás vivido una vida noble que permanecerá en los recuerdos de tus seres queridos".
Marco Aurelio


Hoy en día el pensamiento filosófico y la fraseología más actual está llena de sus reflexiones y razonamientos. Nosotros, los españoles, podemos estar orgullosos de él pues perteneció al grupo de los cinco mejores emperadores romanos que dieron los siglos, y todos de origen hispano, junto a Trajano o Adriano, por ejemplo.
Dios mío, dame el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, la serenidad para aceptar las que no puedo cambiar y la sabiduría para distinguir entre las dos En esta frase suya, recogida dentro de su obra “Meditaciones” resume la templanza de su carácter.
Marco Aurelio fue un emperador excepcional, quizás el más preparado de todos como intelectual y como hombre sabio y honesto de toda la historia del imperio romano. Estuvo al frente de Roma durante 20 años a lo largo del siglo II de nuestra era y de su vida podemos decir, que el ser pariente de patricios importantes le permitió tener buenos estudios. Y los hizo en griego y latín teniendo de maestros a los más grandes filósofos de la época.
Como emperador destacó por su bien hacer y ecuanimidad en la gobernanza del enorme imperio que le tocó liderar, aunque con poca suerte con su momento histórico, pues tuvo que dedicar todo su reinado a defender las fronteras que eran asediadas por los bárbaros.
El vivir años turbulentos no le impidió leer mucha filosofía y a los clásicos, que era su pasión. En sus ratos libres, a pesar de que gran parte de sus días los empleaba al frente de sus legiones guerreando, se recluía en su tienda de campaña y plasmaba en su diario sus reflexiones más profundas y la hondura de su pensamiento.
Fue un hombre ejemplar, honesto e integro que hizo todo lo que pudo por mejorar la vida de esclavos y menesterosos. Y eso que en aquella época los emperadores eran considerados, casi, dioses. Tuvo mucho que ver en su magnanimidad sus ideas estoicas. Él es uno de los grandes puntales de la filosofía estoica. Recuerden que la doctrina de esta rama de la filosofía está basada en el dominio y control de los hechos y pasiones que nos perturban a lo largo de nuestra vida, valiéndose para ello en la valentía y el carácter personal. Su objetivo principal era alcanzar la felicidad y sabiduría prescindiendo de los bienes materiales.
La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos” Éste otro hermoso y certero razonamiento de Marco Aurelio, sin embargo, no le funcionó al final de sus días, pues su último pensamiento fue una pésima decisión: nombrar como su heredero y futuro emperador a su hijo, Cómodo, un tipo infame. ¡Claro! Que él no podía saber del maldito carácter de su vástago.
Fue el único baldón en la vida de este hombre excepcional. Paradojas del destino, al mejor emperador de la larga historia de Roma le sustituyó, quizás, el más nefasto de todos los habidos, su hijo Cómodo.
A Cómodo seguro que lo recordamos todos por la película “Gladiator”. Su director, Ridley Scott supo captar la perversa esencia moral de este emperador al rodar la cinta. Cómodo, efectivamente, fue un tipo intrigante, inhumano, depravado, sanguinario, megalómano y corrupto, es decir lo tenia todo el “angelito”
Nada más llegar al poder delegó el gobierno en favoritos, lo que le permitía a él hacer lo más le gustaba, organizar fiestas y combates en la arena donde él, vestido con piel de león y con espada en la mano, se hacía conducir como un feroz esclavo que mataba a fieras y a hombres, que previamente ¡claro! habían lisiado para que no supusiera ningún peligro para el emperador. A estos hombres los habían recogido de la calle y se cree que eran soldados heridos o mutilados.
Cuando no estaba enzarzado en peleas simuladas, el emperador se recreaba con fabulosas orgías. Por ellas se granjeó una merecida fama de libertino y depravado. Corrían rumores de que podía poner en practicas todas sus fantasías sexuales merced a un harén de trescientas muchachas y muchachos. Un ejemplo de su perversidad: llegó a asesinar a su propia hermana al creerla implicada en un complot para derrocarle.
Cuando murió, asesinado, el pueblo romano suspiró alborozado. El senado, aliviado, redactó un edicto de obligado cumplimiento: “Que desaparezca por entero la memoria del homicida y el gladiador más salvaje y repugnante que Nerón. Hágase en él lo que él hizo con otros… Los inocentes permanecen insepultos: arrastrase al polvo el cuerpo del asesino. Él exhumó a los que estaban enterrados: arrastrase al polvo el cuerpo el asesino” Con esta inquina que les profesaron sus contemporáneos está todo dicho..
Marco Aurelio, en su magnanimidad y benevolencia llegó a escribir: “El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele” Un atinado pensamiento que él sin proponérselo lo llevó a cabo, pues jamás ningún padre en la historia de la humanidad fue tan distinto a un hijo.
Dicho queda…


                              Joaquin Yerga
                       



sábado, 28 de abril de 2018

Sexo, mentiras y cintas de vídeo






Si dices la verdad no tendrás que acordarte de nada
Mark Twain




Apuesto lo que sea que si le preguntáramos a un jubilado medio sobre su pensión, estoy seguro que nos diría indignado, “¡Que no hay derecho a que el gobierno se quede con parte de ella cuando ha estado religiosamente cotizando toda su vida!”. Esto ocurre con frecuencia y sobre demasiados asuntos. Podíamos decir sin temor a equivocarnos, que son éstas percepciones erróneas de la realidad, es decir, lo que ahora llamaríamos “posverdad” pero que todos asumimos con una facilidad pasmosa.
Hay hoy en día en nuestra sociedad muchas, demasiadas diría yo, sensaciones, exageradas y ampliadas por los comentarios en los medios y las redes sociales, que son más falsas que un euro de madera.
A diario vemos y escuchamos noticias, eslóganes o consignas tan contundentes que nos confunden y distorsionan la objetividad con que deberíamos enjuiciar las cosas, debe ser que se va imponiendo de manera perversa y continuada ésa “posverdad”; que no es otra cosa, por cierto, que la verdad a medias, o sea la peor de las mentiras.
Un ejemplo de todo esto lo tenemos en una noticia que leí ayer en el diario “El País” y que venía a decir (en contra de lo que solemos creer) que la inmensa mayoría de los españoles cotizamos menos a la seguridad social para las pensiones que lo que percibimos después; cosa curiosa, porque estamos todos convencidos que el estado nos engaña, que se queda con parte de nuestra pensión “¡¡Después de todo lo que hemos pagado a lo largo de nuestra vida laboral!!” Solemos exclamar.  A esto le podríamos llamar, sin duda “posverdad,” pues la percepción de que cobramos menos de lo que aportamos la tenemos tan asumida que encima nos indignamos por ello.
La explicación plausible a esa distorsión es que tan solo un 20% de cotizantes (los más cualificados) completa con creces las pensiones de ese otro 80% que no les llega ni de lejos para la suya y que seguro son los que más protestan.
Otra posverdad, y apuesto ahora cien a uno que casi todos creemos que en España el medio ambiente está hecho unos zorros, y que debido a la dejadez de nuestras autoridades y a los incendios forestales veraniegos, nuestros bosques, que antaño señoreaban nuestros montes, están en franco retroceso. Pues lamento decirles que “craso error” nunca ha estado nuestra naturaleza, sobre todo en los últimos cuarenta años, más saneada que hoy. Hemos limpiado cauces de ríos, de costas y hemos plantado más árboles que nunca, con lo que la superficie forestal en nuestro país es más extensa que nunca. En el periodo 1990/2015 hemos ganado un 32% en superficie arbolada. Quién lo diría, ¿verdad?
Y otra "posverdad" reciente en el tiempo; todos hemos podido comprobar el daño que han hecho las noticias falsas en el asunto catalán. Fueron internautas independentistas, incluso algunos rusos por intereses espurios, los que propagaron en las redes tantas fotos y bulos sobre nuestra policía y su contundencia sobre “angelitos desarmados que solo pretendían votar el 1 de octubre”, que media Europa nos odia por ello.
Las mentiras y las medias verdades, amparadas en las redes van en aumento, en España más si cabe, influye especialmente nuestra poca preparación intelectual. Y eso es muy preocupante porque estamos jugando con nuestra autenticidad de seres responsables y justos. Pocos dudan de que las redes sociales están llenas de falacias que la gente se las creen sin pestañear. Basta que cualquier organización interesada o individuo mal intencionado publique alguna conclusión manipulada o sacada de contexto para que masas de internautas las compartan o likeen (perdón por el palabro) sin contrastar su veracidad.
Me consta que los servicios de vigilancia de grandes empresas como Facebook, Twitter o Youtube se están poniendo las pilas para evitar estos engaños que tanto daño hace a su credibilidad como medios fiables y respetables, pero mientras llega ese control, anden atentos con los bulos interesados, hay mucho lobo suelto.
Dicho queda…


                                  Joaquin Yerga

jueves, 26 de abril de 2018

A Cristina, con amor.





Llegué, vencí, lideré, amé, confié y me traicionaron.


Indiscutiblemente la política, al menos en nuestro país, anda hecha unos zorros. Se han degradado tanto los asuntos públicos que lo que debería ser el espejo donde mirarse las personas de bien y en general todo el mundo se ha convertido en un cenagal atestado de intrigas, choriceos y trabajo fijo para mediocres, lo terminamos de ver ayer en la comunidad de Madrid. Aun así yo espero y deseo con verdadero ahínco que a partir de ahora, una vez pillados unos cuantos con el “carrito de los helados” y prestos ya a pasar por chirona donde penar por los saqueos de sus cleptomanías, se depure la cosa y tengamos el panorama más despejado.
Un político, es decir, una persona que dedica su tiempo y trabajo a servir a los demás debería tener ciertas cualidades, indispensables, para ejercer el cargo. Estar al frente de los ciudadanos, gobernarlos en sus diferentes jurisdicciones políticas y administrativas debería conllevar un plus extra de honestidad, rectitud y justicia, porque gestionar los caudales públicos de manera honrada y facilitar la prosperidad de todos sus compatriotas implica, además, un grado de sapiencia que no todos tienen. Solo los más cualificados deberían ocupar esos cargos.
Sé que es políticamente incorrecto, y menos hoy, decir que los políticos deberían tener mejores sueldos que el resto de los mortales pero es lo que pienso. Y lo pienso porque es muy importante, incluso diría que vital, que los mejores ocupen esos cargos que tanto nos afectan a todos. Lo contrario es que accedan a ellos los mediocres porque en la empresa privada, que suele dar mejores sueldos, los rehuyen, no los aceptan. Hay que tener en cuenta que un simple director ejecutivo y no digamos un consejero delegado de cualquier mediana empresa privada recibe unos salarios, que apuesto triplica, como poco, al de ministro o al del mismísimo presidente del gobierno.
También es cierto que debido a la chusma que se nos ha colado últimamente en la política nos parezca horroroso que encima ganen un pastón. O que nuestro singular sistema público, con autonomías, ayuntamientos, diputaciones etc. acomode a tantos politiquillos de tres al cuarto, pero esto es otra cuestión que deberíamos solventar más pronto que tarde.
Y creo, también, que es inteligente ofrecer aceptables emolumentos a los dirigentes políticos importantes porque además de que accederían los mejores evitaríamos de paso muchas tentaciones de enriquecimientos ilícitos, tan de moda últimamente. Por supuesto en caso contrario la administración se llenaría de gente mediocre, vulgares que imposibilitados de trabajar en la empresa privada se agarrarían a la publica como lapas, porque ya sabemos que aquí apenas se les exige nada, solo pocos escrúpulos y mucha labia. Miren si son importantes las resoluciones de la alta política que cualquier decisión suya puede acarrear la ruina total de un país como el nuestro, acuérdense de la crisis económica y la pésima gestión realizada en ella por algunos.
A mi humilde entender, de los dos grandes males que abruman la política española, la corrupción y la mediocridad, de la primera estamos a punto de librarnos porque a partir de ahora no habrá dios quien meta la mano en la caja, no así la mediocridad que como consecuencia de la primera, ésta irá en aumento pues con la que está cayendo a ver quién es el guapo que se mete en política, salvo los inútiles ¡claro! que no saben hacer otra cosa y los vagos que encuentran acomodo en las prietas filas de los partidos.
Cristina Cifuentes ha sido victima del llamado “fuego amigo”, es decir de la pendencias, intrigas y venganzas de gentes de su propio partido que perjudicados o ninguneados por decisiones suyas no se lo han perdonado. Y miren si la política en España es un terreno no apto para pusilánimes que algunos han tenido la osadía de apuntarle directamente y dispararle después, no con balas de fogueo precisamente, sino con las de carga hueca y efecto retardado que hacen mucho más daño, y destrozan el alma. 
Dicho queda…
                                    Joaquin Yerga
                                    26/04/2018

lunes, 23 de abril de 2018

Algo se cuece en el Vaticano

                                                                                   




Creer es más fácil que pensar. He ahí la razón de que hayan más creyentes.
--A. Einstein--

Pedro significa piedra, en hebreo. Jesús le dio el encargo de edificar su iglesia, por eso sus simpatizantes le dieron el título póstumo de Primer Papa de la Cristiandad. Claro, que él ni se enteró. 
Décadas después, cuando el cristianismo fue, digamos legalizado, se construyó la primera iglesia justo donde se cree que está enterrado Pedro. Esa iglesia con el tiempo se fue reformando, agrandando y decorando, y hasta maravillando a la humanidad, se llama “San Pedro de El Vaticano”.
San Pedro no tuvo sucesores que se les pudiese llamar Papa hasta más de un siglo despues, pues el cristianismo estaba disperso en multitud de pequeñas congregaciones repartidas por todo el imperio romano, al mando cada una de ellas de un obispo o presbítero. 
Como se dio la circunstancia de que San Pedro y San Pablo murieron ambos en Roma y ésta era la ciudad más grande entonces, pues los cristianos de aquí tuvieron preferencia y sus primeros obispos, con el tiempo, los colocaron en la lista como los primeros Papas.
Aniceto se le puede considerar el primer “Sumo Pontífice”, por ser el primer elegido entre todas las agrupaciones, fue en el año 155, y a partir de él la lista es larga y compleja, tanto como que son ya más de dos mil años de historia.
Si contamos al argentino Francisco, han pasado ya por las poltronas del Vaticano 264 Papas, aunque algunos repitieron después de dimitir, o que lo dimitieran. 
Y ya sabemos que ha habido de todo, buenos, malos, regulares y hasta perversos. Muchos han utilizado el Papado para sus intereses económicos, otros para su poder personal, incluso los ha habido puteros redomados como nuestro querido compatriota Alejandro VI, que en gloria esté, aunque él ya disfrutó de esa gloria aquí en la tierra. 
Por supuesto, también han morado en esas estancias otros muchos dignos de santificación. El que tenemos ahora no parece malo, anda el hombre intentando recuperar el prestigio de la Iglesia católica, aunque se le ve el plumero peronista y cierta simpatía por la izquierda.. Me gusta menos de él el poco aprecio que nos tiene a España.. 
En fin, cosas mías..
 Joaquin Yerga
                                     



domingo, 22 de abril de 2018

Cosas que se pueden hacer con la lengua






Me gusta decirles a los vascos que cuanto más antiguo es su idioma más cerca está del lenguaje de los chimpancés.
Gustavo Bueno


Una gran manifestación recorrió hace unas semanas las calles de Oviedo, en Asturias. Como suele pasar en estos casos para los organizadores participaron más de 25.000 personas, pero según la guardia urbana solo unos 5.000. El motivo de la protesta, aunque más bien se trataba de una reivindicación, hacer del Bable lengua oficial de Principado junto con el castellano; ya van camino de ello.
Los partidos de izquierda, que son los promotores de este tinglado y no sé por qué, quieren significarse también en esta región, que por cierto nunca había tenido veleidades nacionalistas ni motivos de discordias, para hacerla diferente al resto. Debe ser que a falta de otras reivindicaciones que llevarse a la pancarta rebuscan en “cuatro” pueblos mal contados y en “cinco” palabras nativas para proclamar al Bable como idioma oficial, al mismo nivel del castellano. Y no es que no tengan derecho a conservar su acervo, faltaría más, pero el gato escaldado del agua caliente huye porque, se empieza por demandar algunas particularidades y se termina por pedir la independencia, ejemplos haylos y muchos, en nuestro país.
Ignoro por qué a la izquierda española le subyuga tanto los nacionalismos periféricos patrios pues resulta que siempre están detrás de intensificarlos, junto a los propios nacionalistas más exacerbados. Ahí están en Mallorca, intentando acabar con el castellano y eliminando todo lo que huela a español; miremos a Navarra y la coalición de partidos de izquierdas (Podemos) que la gobierna, a brazo partido con los xenófobos de Bildu y el pro-euskaldún Geroa Bai, de rancia derecha. 
En Galicia hace tiempo que andan de la mano y coaligados, la izquierda nacional y los nacionalistas del Bloque Galego, un partido, ¡Agárrense! que también quiere la autodeterminación. Y digo yo, ¿dónde irían esta gente solos sin el resto de España? En fin, “cosas veredes, Sancho que non crederes”, como diría Cervantes.
La misma tónica llevan en el País Vasco; la fascinación que sienten nuestra izquierda tanto moderada como la más radical por el PNV y sus planteamientos, (recuerden un partido de derechas que nos desprecian a los españoles) que beben los vientos por ellos, es incomprensible. Y no digamos en Cataluña, (lo acabamos de ver) es tal el embeleso de socialistas y comunistas por los nacionalistas e independentistas que por allí anduvo nuestro insigne Pablo Iglesias de la mano de Puigdemont, senyera independentista en ristre cuando la pantomima del referéndum del 1 de octubre.
Tampoco quiero olvidar Valencia y la insistencia del gobierno de coalición (socialistas y nacionalistas) por fomentar el valenciano en detrimento del español; es tal la presión que están ejerciendo en ello que incluso editan folletos invitando a la gente a catalanizar nombres y apellidos castellanos. De aquí a obligar a rotular en valenciano a tiendas y demás establecimientos va un paso que lo veremos más pronto que tarde.
La atomización de nuestro país en diminutos estados no tiene límites. Que yo recuerde, además de Cataluña, el País Vasco, Valencia, Baleares, Galicia, Navarra, que ya tienen idioma propio y andan a ver si liquidan lo que queda de castellano, también Aragón reivindica su “Fabla Aragonesa”, aunque apenas lo hablen 25.000 personas. A este paso también Canarias y su “Silbo gomero” lo harán extensivo a todas las islas y lo veremos co-oficial con el castellano. Y no digamos del “Castúo” extremeño, pronto me lo exigen para gestionar cualquier papeleo comunitario.
En resumidas cuentas, justo la mitad del país anda buscando desesperadamente cualquier cosilla por insignificante que sea para diferenciarse del vecino y así proclamar poco más o menos su autosuficiencia. Pero esto será solo el principio, más pronto que tarde pedirán también la autodeterminación, ¡Qué pena no haber tenido hace un par de siglos un Napoleón, como en Francia, que arrasara con cualquier atisbo de localismos! En fin, como dijo Romanones ¡¡Dios mío qué tropa!!…


                                       Joaquín Yerga

sábado, 21 de abril de 2018

¡Ya somos más ricos que los italianos!!






El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
W. Allen


Ayer saltó la noticia a los medios informativos, de impacto ¡Ya somos más ricos que los italianos! Conste que es la primera vez que nos pasa, jamás había sucedido nada igual. No obstante, no menospreciemos a los italianos, reconozcamos que son la repera, industriosos como nadie (sobre todo la parte norte) innovadores, artistas, y singulares para tantas cosas, en fin, qué puedo decir de ellos que no sepamos todos.
Italia es uno de los países punteros de Europa, ha sido uno de los fundadores de la Unión Europea y es la patria de montones de grandes empresas líderes del mundo de la moda, de la automoción o de la alimentación, por decir algunos sectores. Sin ir más lejos, ahí están firmas como: Fiat, Olivetti, Armani, Prada, Benetton, Gucci, Pirelli, etc. etc. Bueno, pues que hoy en día ya seamos más ricos en renta per cápita que ellos debería congratularnos sobremanera
Y vamos avanzando porque, es cierto que aun quedan países que van por delante nuestro y que dudo algún día alcancemos, como los nórdicos o Alemania pero, sintámonos medianamente satisfechos porque, por ejemplo, Francia apenas nos supera ya en un 7% en renta, al igual que el Reino Unido. Si pudiéramos contarles estas interesantes cifras a nuestros padres, aquellos que apiñados en los vetustos trenes de antaño, tiznados de carbonilla hasta las orejas y con rancias maletas de cartón forrado asidas de la mano salían de las umbrías estaciones en busca de Eldorado europeo, estoy seguro que pensarían que estamos locos.
En los años sesenta y setenta de pasado siglo XX, quizás fuera cuando se dieran las mayores diferencias económicas entre los países del centro y norte de Europa (ricos e industriosos) con los del sur (pobres y agrícolas) ¿Quien no recuerda los millones de emigrantes desplazados a Alemania, Suiza o el norte de Francia, y sus durísimos trabajos, añorando sus terruños? ¿Y la diferencia de salarios? Quiero pensar que en la mayoría de ellos había una disparidad de tres a uno, a favor de los europeos. Y no solo eso, allí existía la posibilidad de trabajar en mas de un sitio, es decir muchos estaban pluriempleados, con lo que los sueldos a percibir eran exageradamente grandes en comparación a lo que había al sur de los Pirineos.
Reconozcamoslo, hoy no tiene cuenta emigrar a Europa en busca de unos salarios apenas un 10% más altos, y que se emplearía después en manutención u hospedaje, salvo que se trate de jóvenes universitarios en busca de un primer empleo que no encuentran aquí, y que la mayoría aprovechan para afianzar su escaso conocimiento del idioma inglés.
La noticia de ayer, junto a la buena nueva de nuestra paulatina e incuestionable mejoría económica, se completaba al decirnos el informe que de seguir así las cosas superaremos a Italia en un 7% en un par de años e igualaríamos en riqueza a Francia y Reino Unido, ¡Ahí es nada! Lo dicho, si nuestros padres y abuelos levantaran la cabeza se tirarían de los pelos de entusiasmo al pensar que sus hijos y nietos ya no tienen que sufrir las penurias de la emigración.
A muchos españoles esto de la renta per cápita tal vez les suene a chino, pero no duden que todos salimos beneficiados, los asalariados porque subirán los sueldos y el resto porque habrá más dinero para servicios sociales, incluidas las pensiones.
El gran baldón genuinamente español que es el paro, si seguimos haciendo las cosas medianamente bien, es posible que nos baje del 10% también en dos o tres años y entonces la meta a alcanzar no será Italia ni Francia, sino Alemania o Suiza, pero eso son palabras mayores.
Dicho queda…
                                       Joaquín Yerga
                                       21/04/2018

domingo, 15 de abril de 2018

Cuando perdimos la inocencia




No es el más fuerte el que sobrevive, tampoco el más inteligente. El que sobrevive es aquel que es más adaptable al cambio.
(C.Darwin)

Hoy en día es muy fácil imaginar o pensar que Dios dispuso de la nada todo éste tinglado terrenal para gozo de hombres y mujeres. También los que no estén de acuerdo con la idea de Dios y sean más pragmáticos pueden creer tranquilamente en la evolución de los humanos y el largo camino que hemos necesitado hasta llegar a ser lo que somos. Insisto, hoy es muy fácil creer en cualquier cosa, pero imaginemos por un momento lo que significaba en siglo XIX, explicar al mundo una teoría según la cual los hombres descendemos directamente de los monos, pues eso lo demostró con pelos y señales Charles Darwin.
Cuando Darwin, después de pensarlo mucho, decidió contar al mundo que Dios no nos puso aquí ya hechos y completitos, tal como somos ahora, sino que hemos evolucionado de un ancestro común, exactamente el mismo que el de los monos, o los perros, o las cucarachas, la Iglesia se le echó encima acusándolo de blasfemo y hereje. Y no es para menos, después de veinte siglos creyendo y obligando a todo el mundo a admitir lo de Adán y Eva.
Charles Darwin fue un niño inglés normalito para su época, solo que al pertenecer a una familia más o menos adinerada pudo estudiar en buenos colegios. Se inscribió en la universidad de Cambrige e hizo estudios de botánica que es lo que le gustaba. Con veintipocos años se embarcó como naturalista, sin sueldo y por recomendación de su profesor, en el Beagle, un barco costeado por el gobierno inglés para recoger y estudiar muestras de la flora y fauna del mundo. Y esto fue el principio de lo que vino después...
Al llegar a Sudamérica observó que los ñandúes eran muy parecidos a los avestruces africanos, y esto le dio que pensar. Poco después arribó al archipiélago de las Galápagos, en medio del océano Pacifico, y comprobó cómo unos pájaros (pinzones) aparentemente iguales diferían en su picos dependiendo en qué isla vivieran y qué animalitos comieran; esto le llevó a creer que, aunque diferentes entre sí, todos procedían de un mismo antepasado.
Darwin dedicó casi toda su vida a recopilar datos y muestras para su gran teoría que ya tenia diseñada en su cabeza, pero debía completarla con suficientes y rotundas pruebas pues lo que debía contar al mundo era muy gordo. Pero no fue hasta 1859 y a la edad de cincuenta años cuando, asesorado por algunos amigos, dispuso sacar a la luz su magna obra “El origen de las especies”
Darwin nos viene a decir en el libro que las variaciones o mutaciones que sufren algunos individuos al nacer, si éstas son favorables para subsistir en su entorno, tienen más posibilidades de procrear y transmitir esos caracteres beneficiosos a sus herederos. Por ejemplo, algún antepasado de las jirafas tuvo la suerte de nacer con un cuello más largo que sus compañeras, pues eso le permitió ramonear en las alturas de los escasos arboles de la sabana africana, ventaja que el resto no tendrían, por lo tanto sobrevivió mejor que otras y transmitió esa particularidad a sus descendientes, que pasado el tiempo se hicieron mayoritarias.
Otro ejemplo muy ilustrativo que nos hará entenderlo mejor. Hace 15.000 años a orillas del mar báltico nació un niño con una rara mutación, tenia los ojos azules; jamás antes en la historia de la humanidad había pasado. Ése niño tuvo descendencia y pasó su singularidad a sus hijos, que al vivir en un clima frío y más bien oscuro hizo que los ojos claros les fueran beneficiosos para sobrevivir, con lo que después del tiempo los individuos con los ojos azules se propagaron con más facilidad. 15.000 años después se hizo mayoritario en esa zona de Europa, y los de ojos oscuros casi se extinguieron.
Quince años después de su primer libro, Darwin se animó y publicó su otra gran obra “El origen del hombre” Y aquí si que la Iglesia le apuntó ya directamente a la cabeza y lo tildó de todo menos de santo y bonito. Y es que de una vez y para siempre Dios dejó de ser el artífice de la creación tal y como se había creído hasta entonces, y entramos de lleno en la Evolución; y de aquí, ¡claro! a los australopitecus y a los neandertales, y a los cromañones, en fin, a nosotros mismos.
Decía la principio que hoy tenemos libertad absoluta para creer (y contarlo después) en lo que nos apetezca, pero hace ciento cincuenta años eso era “harina de otro costal”, la Iglesia y la idea de un Dios creador y hacedor de todo era omnipresente e indiscutible y, ¡Ay! del que osara contradecirlo…
Dicho queda…

Joaquin Yerga

sábado, 14 de abril de 2018

El sur también existe






Todas las generalizaciones son falsas, incluida esta.
M.Twain.


¿Qué circunstancias se dan en el mundo, en general, pero en España en particular para que el norte de cualquier país esté siempre más desarrollado que el sur? Conste que tengo mis teorías, y algunas pasan por la climatología; otras no...
Si nos fijamos bien, por ejemplo en Inglaterra, comprobaremos que el norte de éste país siempre ha sido más industrioso y rico, salvo la capital, Londres, que está en el sur. Esto se debió a la explotación de las minas de carbón y hierro de aquella zona y su poderosa industria metalúrgica y textil que surgió después amparada en ellas. Allí están las grandes ciudades como Manchester, Liverpool o Sheffield.
En Francia, nuestro gran vecino, ídem de los mismo, regiones como Picardía, Ille de Francia o Champaña, todas al norte, están a la cabeza del bienestar. Alemania es un caso paradójico, aquí las diferencias se dan entre el oeste, rico y poderoso (Renania, Westfalia, o Baden Wurtemberg) y el mediocre este (Sajonia o Franconia) pero tiene explicación, el oeste hace mucho que se administra bajo la economía de mercado o capitalista, mientras que el este ha sido comunista hasta hace cuatro días. También Portugal es más rico la parte que linda con Galicia (norte), que el sur, que lo hace con Andalucía y Extremadura.
Pero de todos es en Italia donde se dan las mayores diferencias. Allí la desigualdad es abrumadora entre el próspero norte (Lombardía, Piamonte, Veneto etc.) y el mísero sur (Sicilia, Calabria o Apulia). Para que se hagan una idea de cómo están las cosas allí, puede haber una diferencia de tres a uno, en favor del norte ¡Claro! Y todo esto, como es evidente, afecta a la gente de un amanera atroz, pues mientras en LombardÍa la renta per cápita llega hasta los 40.000 euros por cabeza en Sicilia apenas alcanza los 15.000, con todo lo que eso conlleva para el desarrollo humano de los sureños.
Si salimos fuera de Europa, también en el resto del mundo ocurre algo parecido. En el país mas importante del planeta como es Estados Unidos, el norte es más rico y pujante. Estados como Illinois, Minnesota o Masachusetts han dominado el mercado industrial, no solo del país, sino del mundo entero. No obstante, en su vecino y enorme Canadá es el sur el poderoso, pero tiene una explicación plausible, en el norte no hay quien viva por el frio.
¿Y es España? ¿Porqué esa gran diferencia entre el norte y el sur? Pues resulta que en nuestro país no siempre ha sido así; precisamente hasta mitad del siglo XIX era Andalucía la tierra prometida. Muchos del norte sobre todo de Galicia, Cantabria o incluso el País Vasco, que entonces eran los pobres, emigraban a esta tierra para asentarse pues ofrecía más oportunidades.
Hasta principios, casi, del siglo XX, la agricultura y la ganadería habían sido esenciales como recurso básico de subsistencia de la humanidad. Pero resulta que un siglo antes en Europa había surgido la revolución industrial, y el hierro y el acero se impusieron como motores del desarrollo. Primero en Inglaterra y después en Francia y Alemania se inició la gran transformación que hoy conocemos. A ello contribuyó los grandes yacimientos de hierro y carbón; se impuso la industria y perdió importancia la agricultura.
Aquí en nuestro país Andalucía había sido la tierra de la abundancia, y mucha gente del norte emigraron al sur a asentarse. Sin embargo y aunque tarde, el descubrimiento de minas de hierro y carbón en el País Vasco, Cantabria y Asturias contribuyó a que grandes factorías de transformación se instalasen allí. Los sueldos más altos hizo que se tornaran las cosas y agricultores del centro y sur emigraran al norte en busca de mejores oportunidades.
En Cataluña fue el textil el origen de su prosperidad, y la ayuda, por supuesto, del gobierno central que impuso grandes aranceles a los productos de importación para que fuese la catalana la que progresara.
Con todo esto resultó que las antaño ansiadas feraces tierras de cultivo del sur se quedaran obsoletas ante el empuje del nuevo motor de desarrollo como era la industria. Y la gente emigró, y la tierra se despobló, y así andamos todavía.
Hoy en día ha empezado otra nueva revolución, ésta más científica y tecnológica, y para su desarrollo no hacen falta minas ni grandes factorías, sino preparación y conocimientos. Esperemos que esta vez el sur se ponga las pilas y no pierda su tren, porque éste pasa solo una vez cada doscientos años.
Dicho queda…
                                   Joaquin Yerga
                                   14/04/2018