lunes, 10 de diciembre de 2018

Sí, este rey hemos tenido...




¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido
de amores por un ser desparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto?. Te lo diré al oído.
¡Estoy enamorado de una muerta!
¿Comprendes -tú que buscas los visibles
transportes, las reales, las tangibles
caricias de la hembra, que se plasma
a todos tus deseos invencibles-
ese imposible de los imposibles
de adorar a un fantasma?
(Amado Nervo)


Les voy a contar una historia muy nuestra pero, apuesto lo que sea que muy pocos conocen. No hace tanto tiempo que sucedió, apenas 125 años; los tatarabuelos de los que hoy rondamos mediana edad la vivieron. Otra cosa es que según estaba el patio entonces quizás muchos ni se enteraran.
A mediados del siglo XIX, Madrid y España en general era un hervidero de golpes de estado, alzamientos militares, revoluciones, manifestaciones y un largo etcétera de inquietudes políticas. Andaban entonces gobernando, o intrigando y “jodiendo la marrana”, con perdón, tipos tan conocidos como: el general Serrano (liberal y antiguo amante de la reina Isabel II), O´Donnell, (general y político liberal) Narváez (general y político conservador) Prim (general y político de izquierdas) o los simples políticos Sagasta o Bravo Murillo, por nombrar solo algunos. Por cierto, todos estos tienen dedicadas grandes calles y avenidas en la capital.
En 1868 estaba a su fin el reinado de Isabel II, derrocada y exiliada en Francia como consecuencia de la revolución llamada, “La Gloriosa” ¿Y Saben quien conspiró con más ardor para destituirla? Pues nada menos que el duque de Montpensier, su cuñado y marido de su hermana María Luisa (si,la de ése parque tan bonito de Sevilla, porque allí vivían ellos, con permiso de Isabel, después de ser expulsados de Francia). Reunidos, pues, las fuerzas vivas de la nación (diputados) decidieron por mayoría buscar otro rey, pero con la condición de que no fuera un Borbón... ¡Estaban hasta el gorro de ésta dinastía!...
El general Prim, un político como dios manda y catalán de los de entonces, se fue a recorrer Europa en busca de un rey que contentara a todos, excepto a los republicanos, ¡claro!, que ya los había. Después de mucho buscar encontraron a uno que se prestó a ello, un tal Amadeo de Saboya, de la casa real italiana. Le convencieron prometiéndole un reinado lago y pacifico en un país que le recibiría con los brazos abiertos... ¡Qué poco sabia el pobre lo que le esperaba!..
Embarcó en Génova y llegó a Madrid, después de atracar el barco que lo traía en Valencia, con tan mala suerte que, su mentor, el general Prim, el tío que más se había preocupado de traerlo y convencerlo, había sido asesinado el día anterior en una calle de Madrid. Solo pudo asistir a su velatorio y entierro, ¡Mal empezaba la cosa!... Pero el hombre hizo de tripas corazón, juró su cargo a pesar de lo mal que estaba el ambiente político de enrarecido, y se dispuso a reinar con buena voluntad.
Amadeo, un hombre joven y con espíritu liberal, dejó a su mujer en Italia hasta comprobar cómo estaba el patio. Pero, él solo, aquí en Madrid y con 26 añitos, no iba a tardar mucho en ser seducido por alguna lagarta ¿Y se imaginan quién empezó el cortejo? Pues nada menos que Adela, una de las hijas de Larra, el famoso escritor. Estaba considerada entonces lo que ahora llamaríamos una sex simbol, y el nuevo rey cayó en sus garras. Cuentan cómo se los veían a los dos acaramelados y de tapadillo por algunas de las fiestas que potentados organizaban en los palacetes del paseo del Prado. El pueblo de Madrid comprendía, encantado, estos trapicheos de faldas del nuevo rey; no hay que olvidar que esto era nuevo, los borbones lo hacían igual pero con soberbia, y no se enteraba nadie.
Al cabo de unos meses se trajo a su joven esposa y se le acabó la juerga amorosa. María Victoria, que así se llamaba la susodicha, era una muchacha muy preparada; había estudiado varios idiomas y un par de carreras, y poco tardó en levantar la envidia de las cortesanas y de la rancia aristocracia madrileña. Como se dispuso hacer lo posible para mejorar la vida de muchos españoles necesitados, enseguida empezaron a verla mal y a no considerarla una de las suyas; ésta gente solo quería ágapes, fiestas y protocolos.
Pero las disputas políticas iban en aumento. Fue una época de cambios y revoluciones en Europa, y España no se iba a librar. Al rey lo ninguneaban, los políticos apenas le hacían caso, los militares se sublevaban, incluso llegó a sufrir un atentado en la calle Arenal. Un día, volviendo del Retiro con su mujer, le dispararon una ráfaga de disparos desde algún balcón de ésa hermosa calle y muchos impactaron en el coche donde iban los. La policía abatió a dos terroristas y el resto fue detenido, pero a punto estuvieron de ser asesinados. No obstante, el rey demostró una sangre fría a prueba de bombas; al día siguiente se fue andando al lugar del atentado consoló a algunas victimas y paseó por la Puerta del Sol . Sin duda fue un gran tipo, el rey que necesitaban los españoles pero...
Después de tres años de duro batallar contra las circunstancias españolas, no pudo seguir, le fue casi imposible, tuvo que abdicar. Y, mira si somos desagradecidos que se fueron casi solos, abandonados; él, rey de España, su mujer, la reina, y su niño (en estos años habían tenido un bebé). En la estación de Atocha al coger el tren que los llevaban de vuelta a Italia, vía Lisboa, solo tres personas se presentaron a despedirlos... Eso lo dice todo..
La prensa europea fue unánime en elogiar la honesta actitud de Amadeo de Saboya y la abyecta de los políticos españoles. Al llegar a Lisboa se encontró con un telegrama del alcalde de Nápoles que decía : “Señor, creísteis reinar en un pueblo y os encontrasteis con una plebe que no merece la libertad, y sí sólo el látigo del “derecho divino” o el de la demagogia”. No quiero hacer comparaciones pero echen un vistazo a lo que tenemos ahora...
Dicho queda...
                                              cosasdejoaquinyerga@blogspot.com


viernes, 7 de diciembre de 2018

Os voy a contar un secreto...

                                                                                 


Una revista femenina norteamericana realizó una encuesta entre mujeres famosas proponiendo la siguiente pregunta: ¿Qué es lo primero que miras en otra mujer?..

—Su manera de hablar—respondió la escritora Agatha Chistie.

—Sus manos—dijo la cantante de ópera María Callas.

—Su marido—prefirió decir la actriz americana Zsa Zsa Gabor, famosa por sus descaros

Los actores de cine han dado mucho de qué hablar siempre, sobre todo en asuntos de carácter sexual. En pocas profesiones se ha dado un porcentaje tan alto de homosexuales, lesbianas o playboys como en el cine..

—Charles Chaplin, uno de los pioneros del cine, se casó cuatro veces y casi todas con chicas menores de edad, pero tuvo el tío docenas y docenas de amantes, jovencitas, claro.. 

—De Errol Flynn, conocida era su vida de excesos, sobre todo con el opio, el alcohol y el sexo y, parece ser, también gozó de un miembro viril tan portentoso, que tocaba el piano con él (durante las juergas que organizaba, claro).. Éste guapo actor, uno de los que más éxitos amorosos tuvo entre el personal femenino, murió a los 50 años con el cuerpo consumido..

—Mae West, esa rubita tan apetitosa, se hizo famosa, además de por su trabajo de actriz, por lo desvergonzado que era en su lenguaje, también en sus actos. Tiene en su haber una buena cantidad de frases picantes. Algunas no tienen desperdicio:

Un día al terminar un rodaje agotador le dijeron que había cinco hombres esperando en su puerta..

—Estoy cansada, manda uno para casa—respondió ella.

Y esto contestó en una entrevista:

—El amor es como el póker, si no tienes una buena pareja, más vale que tengas una buena mano.

Bailando una noche bien pegaditos con Cary Grant, le susurró al oído:

—¡Oye Cary, llevas pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme!--

En fin..

Joaquín



                                                                        


                                                                                                                                                   

                                                                       

                                                                         

                                                                                             


jueves, 6 de diciembre de 2018

Lágrimas negras...





Venid, tristezas de pupila turbia,
venid, mis enlutadas,
las que viajáis por la infinita sombra,
donde está todo
lo que se ama.
Vosotras no engañáis; venid tristezas.
¡Oh mis criaturas blancas,
abandonadas por la madre impía
tan embustera,
de la esperanza!.
Venid y habladme de las cosas idas,
de las tumbas que callan,
de los muertos buenos y de ingratos vivos...
Voy con vosotras,
vamos a casa..
(M. Gutierrez)


Decía una sabia cita: “Las lágrimas que hayas hecho derramar durante tu vida manarán de menos a la hora de tu muerte” Es posible que nos lloren poco cuando nos vayamos al “otro barrio” pero, ¿A quién le importa una vez muerto cuánta gente vaya a nuestro entierro?..  

Sí, créanselo, aún perdura en nuestro subconsciente la idea de que la muerte es poco menos que otra etapa más en la vida, sin darnos cuenta que es el final de ella. Muchos, todavía, se preocupan en exceso de lo que pensarán de ellos cuando ya no estén. Pero es inevitable no somos capaces de desligar la muerte de la vida. Incluso fantaseamos con que, una vez muerto, nos veremos a través del más allá invisible contemplando qué hacen, qué piensan, qué imagen tienen de nosotros la gente que hemos tratado en vida...
Quien no ha vertido lágrimas en la soledad no sabe cuáles son las lágrimas verdaderamente amargas” Nadie, en su sano juicio podrá contradecir o negar esta cita. Si hay una etapa o situación en nuestra vida especialmente dura y triste, ésa es la vejez unida a la soledad. 

Cualquier penuria de cualquier tipo, económica o de salud, es llevadera dentro de su gravedad si lo hacemos en compañía. Estar solo debe ser insufrible; no importarle a nadie tus cosas, tus historias, tu vida; no tener con quién compartir nada; saber que te mueres y nadie te echará de menos; que pasan los días y las noches y nadie entra a verte. Si, definitivamente, son las lágrimas más amargas; las lágrimas negras de nuestra condición humana...
Y es cada lágrima un poema de ternura infinita” Esto lo decía Bécquer; él sabia llorar, os lo aseguro; lo hizo y mucho, pero lo hacía, no con húmedas y escurridizas lágrimas de las que resbalan por las mejillas y empapan pañuelos, sino con poemas tristes y amargos que llegan al alma y provocan que muchos lloremos con él. Él supo de las penas de la vida, lo sufrió en sus carnes y en su corazón. Tal vez ése borbotón de palabras hechas poesía por su mano le salvó a él de la locura, y a nosotros del hastío...
¿Hasta dónde no llegará el arte? Hay incluso quien aprende a llorar con gracia” Recordemos ese oficio tan “sui generis” de antaño como era el de las plañideras. Ovidio, el autor de la frase, tuvo que conocer muchas, no en vano Roma estaba cuajada de ellas. En España las ha habido hasta hace bien poquito. Creo que la Iglesia las prohibió en los entierros hace un par de siglos, pero volvió permitirlas puesto que algunas mujeres necesitadas se ganaban un dinero extra llorando a lágrima viva en velatorios ajenos. Qué buen oficio sería ahora; seguro que incluso lo subvencionarían los servicios sociales..
Manad dentro, lágrimas serenas” Apuesto que hoy en día no sería muy recomendable seguir éste consejo de Eduardo Marquina. No, porque lágrimas que no salen anegan el alma. Llorar no solo es saludable, es aconsejable. Llora el henchido de dolor en su amargura; llora el anciano solitario en su insufrible soledad; llora, turbada de pasión, la enamorada; y llora de irrefrenable emoción el lector sensible ante unos versos tristes de su poeta preferido.
Cierto es que abusamos de las citas literarias más impactantes como las que acabo de exponer y otras parecidas. Por doquier estamos expuestos a su exhibición en redes sociales o en medios escritos, cualquier ocasión es válida para recurrir a ellas. Pero, sepan que a fuerza de propasarnos las estamos degradando. Dejemos, pues, estas maravillosas frases con mensajes dichas por los más sabios que en el mundo han sido para ocasiones estrictamente recurrentes e imprescindibles, sino corremos el riesgo de hastiarnos de ellas. No obstante antes de que eso suceda me he permitido el lujazo de tirar de algunas; por si acaso...

Joaquin Yerga


                                                                           



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Sólo el cielo lo sabe...




Quisiera esta tarde...
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra las rocas y no parpadear;
ver cómo la aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar.
(Alfonsina Storni)


Se llamaba Roy Harold Scherer, pero todos le conocimos como Rock Hudson. Éste último nombre, mucho más sonoro y acorde con su profesión, se lo sugirió su mánager, y acertó, seguro... Acaba de salir al mercado una última biografía suya, la definitiva, dicen, en la que cuentan de él todo con pelos y señales, y hay mucho que contar...
Era un gigantón de 1,95 mts de estatura, un prototipo de belleza masculina sin igual; y si lo digo yo que soy un hombre, qué no dirían las mujeres. Sin embargo y a pesar de todos sus maravillosos atributos masculinos con los cuales cualquiera hubiera sido el tío más feliz del mundo, teniendo a su alcance todo lo uno pueda desear, mujeres, dinero, fama, etc. fue un desgraciado toda su vida, y es que, posiblemente nació cuando no debía...
Las desgracias le llegaron por su carácter de homosexual en una época en la estaba muy mal visto serlo, y más siendo, (y viviendo de ello) un galán de cine masculino. Toda su carrera se la tiró evitando ser descubierto o fingiendo lo que no era; debió ser un infierno, qué duda cabe. Pero lo de Rock Hudson no fue un caso excepcional, en Hollywood hubo bastantes actores y actrices homosexuales que se amargaron la vida por no desviarse del estatus social establecido. Así, tuvimos nada menos que a: Spencer Tracy, Katherine Hepburn, Anthony Perkins (Psicosis), Vincent Price, Cary Grant, Randolp Scott, Greta Garbo, Mongomery Clift, Marlene Dietrich, Tyrone Powers etc. etc. paro aquí porque la lista es muy larga.
Con Rock Hudson se cumplió aquello de, hijo de padre calzonazos o pusilánime (en su caso fue además alcohólico y abusaba de él) y de madre dominante, el niño sale con alguna tara psicológica o emocional. No quiere decir esto, ni mucho menos, que los homosexuales padezcan nada por el estilo, pero muchos si carecen de cierto apego paterno-afectivo, sean los afectados homosexuales o heterosexuales. Según su novio, (y el amor de su vida) el corredor de bolsa Lee Garlington, éste buscó siempre un hombre fuerte, seguro, que hiciera el papel de padre que no tuvo, en la pareja, pero el bueno de Rock Hudson sólo era un grandullón sensible y delicado, incapaz, por tanto, de representar ese papel que Lee necesitaba, por eso precisamente se dejaron.
¡Quién nos lo iba a decir!... Rock Hudson, nada menos, el galán por excelencia de aquellos años, homosexual... ¡Ahí es nada! ¡Menuda sorpresa!... El ídolo de las chicas, el tipo duro de los chicos... Tan alto, tan guapo y resulta que le gustaban los tíos de pelo en pecho... Por cierto, que le gustaran los hombres y se acostara con ellos, hoy en día a nadie sorprende y todos respetaríamos sus gustos sexuales, ¡Estaría bueno! ¡Hasta ahí podíamos llegar!... Sin embargo, en aquellos años era harina de otro costal; a ver quién era el guapo que salía del armario...
Recuerdo perfectamente el día aquél de 1985. Ésa tarde quedé pasmado al verlo en el telediario, tan enflaquecido, tan demacrado, diciendo que tenía Sida y que estaba harto de tapar su homosexualidad. Confieso mi confusión y sorpresa al verlo, primero por la imagen tan diferente y generosa que aun tenía de él, y segundo por la confusión general que había en la opinión publica sobre los efectos de esa terrible enfermedad, entonces desconocida. Apenas unos meses después moría en su mansión de California.
La vida de Rock Hudson, posiblemente, no fue un modelo de honestidad, pero no por su homosexualidad ni por la cantidad de amantes masculinos que tuvo, que eso cada cual es libre, sino por la pretensión continuada de engañar al publico y hacerle creer lo que era para vender más películas. No obstante, al final de su vida se resarció y tuvo el coraje de salir en publico y contar su verdad. Conste que sirvió de ejemplo a muchos que vinieron después, y ayudó y de qué manera, a que la gente conociéramos esa lacra, y vencerla.
A mi me importa poco su último aspecto, ni su gran secreto, ni incluso su muerte, yo siempre lo recordaré tal y como salía en sus películas, un tipo alto, guapete, simpático, y protagonista de filmes tan encantadores como “Pijama para dos” o “Confidencias a medianoche” junto a Doris Day, “Gigante” con Elisabeth Taylor y James Dean, homosexual como él, o “Obsesion” y “Sólo el cielo lo sabe” junto la bella Jane Wyman.
Dicho queda...
                                                                       Joaquin Yerga
                                                                        05/12/2018

lunes, 3 de diciembre de 2018

Estas son las mañanitas del rey David.





Dejé por ti...
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
(Alberti) 

Era noche cerrada de aquel abril suave. Todos los comensales estaban ya acomodados en la mesa, incluso David, ese jovenzuelo venido a más y nuevo héroe aclamado por el pueblo lo tenia sentado en un lugar preeminente, justo enfrente suya. Saúl mandó acallar el murmullo generado en la sala, y se produjo un silencio esclarecedor.. Se levantó de sus sillón, se desabrochó la túnica dejando ver una magnifica chaquetilla de seda bordada con hilos de oro y levantando su copa de plata se dirigió a los presentes diciéndoles...
--¡Yo.. Saúl, rey de Israel y de Judá por la gracia de nuestro Dios único, brindo por nuestro joven héroe, capaz él solo con sus manos y una sencilla honda, abatir al mayor peligro que nos atenazaba, al gigantesco soldado filisteo Goliath!.. ¡Gracias a su hazaña el asustado ejercito enemigo se batió en retirada!. --¡Larga vida, pues, a David!...  
Y todos, levantados de sus asientos gritaron... ¡Larga vida!!.. Aunque si alguno se hubiese fijado detenidamente en sus gestos y su cara hubiera comprobado que su sonrisa no era más que una mueca de pura cortesía obligada por las circunstancias...
No tuvo más remedio que brindar por él --pensaba tumbado en su cama sin poder dormir a altas horas de la madruga, aunque con ése gesto lo predispusiera como su sucesor. Maldita gracia le hacía, pero el pueblo para su desgracia estaba con David. No en vano él, Saúl, vio con sus propios ojos cómo le vitoreaban cuando, precedido por un escuadrón de caballos engalanados entró en Jerusalén después de matar a aquel filisteo. Los hombres le envidiaban, las chicas le adoraban, todo el mundo quería tocarle, besarle...
Dando vueltas y más vueltas a ésas pesadillas.Sí, porque para él no eran más que terribles pesadillas, Saúl se rompía la cabeza pensando cómo acabar de una vez con ése zafio embustero. Sabe que Dios está de su parte y eso es lo que más le duele, porque él, Saúl, fue el ungido. Dios quiso que fuera rey de Israel, solo que luego se arrepintió y ahora quiere ungir a David, ése niñato asesino sin escrúpulos, mujeriego y ladrón.
Quizás se equivocó cuando decidió darle en matrimonio a su hija Mical, locamente enamorada de él -–cavilaba mientras intentaba dormir ---porque así creyó ser más fácil asesinarlo después; ya urdiría algún plan adecuado en su momento. Sin embargo la cosa no funcionó puesto que su otro hijo, Johathan, enamorado también de David, le fue con el chivatazo y pudieron huir los tres durante una temporada.
Y el caso es que valor no le faltaba al patán -–Siguió pensando ---porque aun recuerda, cuando le pidió de dote al entregarle a su hija y sabiendo que no tenía dinero ni bienes, los prepucios de doscientos soldados filisteos, ¡Y se los trajo el muy canalla! ¡Y en una bandeja de plata! Cómo negarse después de eso a entregarle a su pequeña; el pueblo, los cortesanos y hasta los sacerdotes se lo hubiesen reprochado de no hacerlo...
Cada vez tiene más claro que Dios quiere volverlo loco, quitárselo de en medio y colocar a David en su lugar. Es verdad que lo ha intentado todo para matarlo ---Medita mientras continuaba dando vueltas en el lecho sin poder conciliar el sueño --Pero, porqué lo hace... ¿Por odio? ¿Por justicia? ¿Por envidia? No lo niega, quizás ésta última sea la razón... 
Envidia, sí, porque es un simple pastor que no tiene dónde caerse muerto. ¿Atrevido? es posible, ¿valiente? tal vez, y bien parecido, y además tienen el favor de Dios, pero si él, Saúl, no defiende su trono, su casa, su familia, su estirpe, no es nadie... Y todo apunta a que ése niñato tiene intenciones de quedarse con todo. Aunque, eso sí, parece que no tiene prisa. Sin ir más lejos el otro día, mientras agachado en cuclillas cagaba en aquella cueva, podía haberle asesinado, y sin embargo se limitó a cortarle un trozo de su manto de rey y decirle luego que no quiso hacerlo y que ahí estaba la prueba... ¡Estaba claro que lo tenía bien cogido por semejantes partes!...
A medida que transcurre la noche, sin dormir, cada vez se va convenciendo más y más de que no tiene salida. Debe ser que Dios lo quiere así. Desde que apareció en su vida David, todo va de mal en peor. Primero se gana, el tío, el favor del pueblo, después enamora hasta las trancas y se casa con su hija, y no solo eso, sino que su propio hijo preferido Jonathan, también está loquito por sus huesos. En fin... algo tiene que hacer para acabar con éste descrédito, con ésta ignominia.. Está ya convencido de que mejor dejarlo todo.. Dejar que él ocupe el trono puesto que así debe estar escrito. ¿Y él? Le pedirá antes del amanecer a su fiel ayudante que le proporcione una espada y así acabar cuanto antes.
Pasan las horas, lo tiene decidido, no volverá a ver la luz del día. Mañana encontrarán su cadáver, sereno, frío, pero con semblante firme y decidido, y el otro, ése usurpador de mi linaje, el ambicioso David, será el nuevo rey de Israel. Así lo ha querido el pueblo, allá ellos. Intuye que pronto se olvidarán de su reinado y ensalzaran la estirpe de David, sino al tiempo. Ya estaba escrito por los profetas...
Dicho queda...
                                                                    Joaquin Yerga
                                                                    03/12/2018


domingo, 2 de diciembre de 2018

El amor, y algo de Fuente de Cantos..

                                                                               




Cúbreme, amor, el cielo de la boca

con esa arrebatada espuma extrema,

que es jazmín del que sabe y del que quema,

brotado en punta de coral de roca.

--Alberti--


Amar significa no decir nunca lo siento”  Sublimes palabras pero, conste nunca se las dijeron Jennifer y Oliver, los dos desdichados amantes protagonistas de Love Story, sino que fue éste último a su padre en las mismas puertas del hospital donde acaba de morir su amada.. Lo hacia como reproche por no haber querido ayudarle, a pesar de ser rico, en el tratamiento médico que pudo haberla salvado. 

Dos corazones heridos de una misma enfermedad”  Dijo del amor el escritor del siglo de oro, Agustín Moreno.. Y también dijo Shakespeare aquello de. ”El amor no mira con los ojos, sino con el alma”...

Porque el amor es una herida que siempre deja señal” A Don Juan Tenorio, el rey de los amantes, se le ocurrió esto. Aunque en el fondo el tipo fue un tunante.

Oscar Wilde, misógino y homosexual.. juzgado y condenado por sodomía a unos años de cárcel, de donde salió para morir, se había enamorado de un joven e imbécil aristócrata, y fue su perdición..

Fijaos lo que dijo Wilde pensando en el majadero de su amante.. "Todos matan lo que aman; unos con una mirada de odio; otros con palabras acariciadoras; el cobarde con un beso; el valiente, con la espada"..

¡Cosas del amor!.., que es ciego, pero no manco, precisamente..

Por cierto, ¿Qué amor creéis que le tuvieron nuestros antepasados fuentecanteños a la virgen que presidía antaño nuestra parroquia, Santa María la Mayor?.. Ciertamente no debió ser mucho, porque le dieron el cambiazo por otra.. 

A Santa María, que era además patrona del Fuente de Cantos, incomprensiblemente en el siglo XVII, la dejaron de lado. Se sacaron de la manga a la Virgen de la Granada, ¿tal vez porque ya era la patrona de Llerena, y nosotros pertenecíamos entonces a la encomienda de esa ciudad?.. Todo apunta a eso..

La imagen que tenemos en la parroquia para las dos vírgenes es la misma. Se trata de una talla de madera policromada de 1.50 metros de altura que data, nada menos, que del año 1.510 y que estuvo escondida tras el altar mayor desde el siglo XVIII. La encontraron tras una limpieza despues de la Guerra Civil..

¡Pero hemos vuelto a hacerlo, hemos vuelto a pertrechar otra infidelidad, hemos cambiado nuestro entregado e incondicional amor a la Virgen de la Granada, por otra, más atractiva y vivaracha, la Virgen de la Hermosa!..

Joaquin                                                             


 Virgen de la Granada de Fuente de Cantos

   


                                              Virgen de la Hermosa         



sábado, 1 de diciembre de 2018

¡Ah, la vida!, qué trajín..

                                                                                 




¡Pájaro del agua!

Desde los rosales

de mi jardín llama

a esas nubes bellas,

cargadas de lágrimas.

Quisiera en las rosas

ver gotas de plata.

--J. R. Jiménez--



Una cita es una frase más o menos ingeniosa con moraleja incluida, generalmente dicha por algún personaje famoso. La citas suelen ser más certeras que los refranes, porque estos, sí, son más populares y campechanos, pero la mayoría fallan más en sus vaticinios que una escopeta de feria. 

 Dice una cita “El debate es masculino; la conversación es femenina” Y yo lo corroboro, los hombres nunca conversamos, simplemente discutimos a ver quién se lleva el gato al agua.  

La buena conversación no consiste en decir cosas ingeniosas, sino en saber escuchar tonterías” Dice otra, y me lo creo, digamos que es, hablar por hablar, tan español, por otra parte.

El corazón humano solo se ensancha con un cuchillo que lo desgarre” Esto lo dijo Charles Dickens, y sabía de lo que hablaba, no en vano sufrió en sus carnes los rigores de la miseria y el abandono. Toda su infancia la pasó vagando por las sucias calles del Londres del siglo XIX. 

Elbert Hubbart, filósofo norteamericano, acertó también de pleno cuando dijo aquello de: “Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de eso te quiere” Ésta exitosa cita con su fina ironía incorporada ha traspasado el tiempo y los conceptos, pues es una de las más recurridas en las redes sociales. 

Sabed que cuando uno es amigo de si mismo, lo es también de todos” Sabio consejo de Séneca, nuestro docto filósofo cordobés, aunque algunos se quieren tanto así mismos que nos hacen la puñeta a muchos; me estaba acordando de algún alto dirigente político español.

Para terminar, les muestro una cita sobre el amor del escritor de comedias Enrique Jardiel Poncela: “En el amor, lo de menos son los insultos; lo grave es cuando empiezan los bostezos”. Fino él como siempre..

En fin.

Joaquín



                                                                  


viernes, 30 de noviembre de 2018

La importancia de tu nombre...



El dormir es como un puente
que va del hoy al mañana.
Por debajo, como en un sueño,
pasa el agua, pasa el alma.
(J.R. Jiménez)

Estarán conmigo que las tonterías y estupideces dichas o hechas no son patrimonio de nadie, ni de ningún pueblo ni país, ni tampoco, por supuesto, de ningún individuo. Todos estamos expuestos a cometerla alguna vez o muchas veces, solo que algunos las hacen tan gordas que luego quedan para mofa del “respetable” toda una eternidad. Ahora les cuento porqué digo esto...
Cuando en la Revolución rusa de 1917 se impusieron definitivamente los comunistas más exacerbados, comandados por el camarada Lenin, una de las primeras medidas que tomaron fue hacerle un juicio, pásmense, nada menos que a Dios. Imagino que le culparían, poco menos, que de connivencia con los ricos y con los zares en detrimento de los proletarios y de los pobres ¡Ya ven!. Bueno, pues aunque no se lo crean se celebró la vista ante un Tribunal Popular presidido por el comisario de instrucción pública, el camarada Anatoly Lunacharsky. ¿Y saben cual fue el veredicto final?... Imagínenselo, fue declarado culpable y condenado a la pena máxima que se ejecutaría al amanecer del día siguiente. Y, efectivamente, a la mañana siguiente, al alba, una compañía de oficiales disparó una salva de fusilería enfocando las armas al cielo. No tengo datos para creer si fue un juicio justo y si algún jurista se atrevió a ejercer de abogado defensor, pero según estaba el patio en esas primeras jornadas de la Revolución, dudo que nadie se atreviera...
Pero, siguiendo con las tonterías y simplezas mayúsculas de las que está la historia tan llena que rebosa; fíjense que les ocurrió a unos enviados del rey francés Felipe II, en España... Unos cuantos siglos antes de la revolución rusa de la que hemos hablado, Luis, el hijo de este rey francés quería una mujer para casarse, y vinieron a nuestro país a buscarla, exactamente a la corte del rey Alfonso VIII, que gobernaba entonces Castilla. Éste último tenia dos hijas; una bien hermosa de cuerpo y alma pero de horrible nombre; Urraca se llamaba la moza. La otra, fea hasta aburrir y de cuerpo enclenque, sin embargo su nombre hermoseaba todo su ser; por Blanca, nada menos, atendía la pobre. 
Nada más llegar a la corte de Castilla los embajadores franceses exigieron entrevistarse con las chicas para escoger la más idónea. Les presentaron a las dos y enseguida fueron conscientes de la gran diferencia de belleza entre ambas. No obstante había un pero; al decirles el nombre de cada una y ante la imposibilidad de pronunciar en francés Urraca (que era la guapa) se quedaron con la fea de bonito nombre. Esto demuestra que una simple tontería puede cambiar el signo de la historia 
Más adelante, Blanca se convirtió en reina de Francia al casarse con LuIs VIII, y madre por tanto de San Luis, el hijo de ambos. Se la conoció como Blanca de Castilla y fue una mujer ejemplar. No sé si a ésta historia se le puede aplicar aquello de: "La suerte de la fea la guapa la desea".. Juzguen ustedes.

Joaquin Yerga 





jueves, 29 de noviembre de 2018

Átense los machos que viene Vox


                                                                                       


 “El Cisne negro” es una película americana de aventuras de los años cincuenta cuyo argumento va de piratas del Caribe. Ayer estuve viendo algunas escenas de ella; más que nada por la pereza de no cambiar de canal El actor principal es Tyrone Power, un tipo intrépido y resultón, que por cierto, murió aquí en Madrid a los 44 años de un infarto mientras rodaba “Salomón y la reina de Saba”. La heroína de la que se enamora perdidamente el guapete de Tyrone en la peli, es la pelirroja irlandesa Mauren O´Hara.

El único oficio de estos piratas de la película (decían ellos) era matar españoles y asaltar sus barcos cargados de oro y plata procedentes de nuestras colonias. Estos corsarios actuaban impunemente bajo la protección del gobierno inglés. Además alardeaban de ello. Es una película, pero la realidad fue muy parecida, incluso como se suele decir supera la ficción.

Evidentemente la cinta era americana, es decir, rodada y escrito el guion por primos hermanos de los ingleses, y como en todas las de ésta índole, a falta de indios como en las del oeste, los españoles somos los malos, los bellacos, y hasta los feos si me apuran.

Los ingleses y sus herederos los norteamericanos se venden de maravilla; no olvidemos que fueron ellos los inventores del marketing. Pero no sólo saben vender sus productos y edulcorar su (a menudo) canalla historia, sino que son una piña a la hora defender lo suyo: sus tradiciones, su historia y su orgullo como nación; cosa que nosotros, los gualdrapas españoles, no hacemos ni de coña.

Los españoles hemos llegado a un punto de desmotivación e indolencia patriótica tal, que ocurren aberraciones como que a uno le llamen facha por sentirse, simplemente, español. Muchos, miles, incluso millones de compatriotas nuestros viven desconcertados ante la ola de relativismo que nos invade desde hace algo más de una década. Porque uno se puede vanagloriar de cualquier región de chichinabo e idolatrar sus símbolos pero... ¡Ay, amigo! si se te ocurre alardear de español te cae la del pulpo. Lo menos que te pueden decir, además de facha y racista, es machista o intransigente; hasta ése punto hemos llegado.

Imagino que, como cualquier moda que sobreviene y a la que se apuntan enseguida los más cobardones y gregarios, dure más o dure menos, pasará y volveremos a valorar nuestro orgullo, aunque temo que cuando recuperemos ésa cordura sea demasiado tarde y el país esté ya irrecuperable en su unidad.

El caso es que muchos españoles se sienten como los indios americanos de las películas que hablaba al principio, y ven resignados como España se deshace en múltiples Reinos de Taifas, en donde cada cual anuncia su próxima y factible independencia mientras ellos, cabizbajos, deben callar bajo pena de ser excluidos y excomulgados del panorama socio-político actual. 

No es nuevo, ya ha pasado en otros países, a fuerza de otorgar y callar aparecerá un líder y un partido que aglutine estas depauperadas huestes, las recomponga y pasen a la ofensiva, y mucho me temo tengan las de ganar, porque entienden que siguen siendo mayoría, la otrora mayoría silenciosa; ¿o ya está aquí ese líder y ese partido?. En fin, no sé, yo ahí lo dejo. 

Conste que este artículo lo escribí en agosto de 2017

.Joaquín



                                                         

lunes, 26 de noviembre de 2018

Qué sería de nosotros sin ellos..



¡Ay de mi!. Cuántas veces, arrobado
en la contemplación de una quimera,
me olvidé de la noble compañera
que Dios puso a mi lado.

-¡Siempre estás distraído!-- me decía;
y yo, tras mis fantasmas estelares,
por escrutar lejanos luminares
el intimo lucero no veía.

Ella, que iba conmigo de la mano,
es hoy lo más lejano:
los astros están cerca, pues los veo..
--Amado Nervo--


¿Alguna vez han pensado qué sería de nosotros si no existieran platos tan suculentos como las pizzas y los espaguetis, o bebidas como el café expreso? ¿Y cómo sería el mundo sin Miguel Ángel, sin Leonardo Da Vinci, sin El Vaticano, sin la ciudad de Roma? Evidentemente ni se lo plantean, lo tenemos ya tan asumido como algo propio, algo de toda la vida que se nos hace difícil prescindir de ellos.
Al igual que la italiana, hay tres o cuatro culturas más que sin ellas el mundo no seria tal y como lo conocemos ni de coña. Podríamos haber vivido perfectamente, y que me perdonen, sin los chinos, los japoneses o los hindúes pero, imagínense por un momento que no hubieran existido ni Alemania, ni Francia ni Inglaterra y por supuesto ni Italia como acabo de sugerir ¿Qué mundo tendríamos entonces? Pues no hace falta que hagan muchas conjeturas, un mundo muchísimo peor del que tenemos.
A estos cuatro países, a los que les debemos tanto la humanidad, les une su manera de entender la vida, principalmente en lo económico y social. Todos y cada uno de ellos son y han sido desde sus inicios de cultura occidental y economía de mercado. Sí, no exagero, todos lo han sido y por eso ahí se ha inventado todo, sino de qué... Representan apenas el 3% de la población mundial y sin embargo su influencia ha sido transcendental.
No me digan que viviríamos igual que lo hacemos sin los avances tecnológicos conseguidos, o sin los adelantos médicos y sociales, y hasta deportivos que han surgido en Europa occidental, porque no me lo creería. ¿Qué sería de nosotros sin la maquinaria alemana, sin sus músicos y filósofos?. O sin la comida francesa y sus quesos y sus vinos, y las inolvidables historias de Víctor Hugo, Alejandro Dumas o Julio Verne. Por no hablar de Inglaterra, la cuna de la civilización moderna, y también de sabios como Newton, Darwin o el mismísimo genio de las letras Shakespeare... o los Beatles. No, definitivamente, sin ellos no seríamos los mismos.
¿Y nosotros los españoles? No es por nada, pero si no hubiésemos existido tendrían que habernos inventado porque, si bien es cierto que no hemos sido precisamente unos linces en inventar nada práctico, (acuérdense de aquello que dijo una vez con ironía Unamuno “¡que inventen ellos!”), sin embargo, aunque solo sea por nuestro exotismo a ojos de aventureros y soñadores y nuestra diferencia con el resto (“Spain is diffetent” que decía el eslogan aquel de los años sesenta y tan verdadero, por cierto) ya mereceríamos un puesto de honor en la cultura europea y mundial.
Nosotros, digamos que hemos sido el contrapunto al resto, porque, no duden que pocas diferencias han habido entre cualquier país de Europa occidental, pero si las hubo y abismales con respecto al nuestro; aún las hay. Los españoles tal vez aportáramos a la civilización humana nuestra lengua, tan universal; el ser protagonistas de muchos de los guiones de novelas, libros y óperas escritas durante siglos por nuestro carácter indómito, y nuestra naturaleza tan diversa, escenario de gozo y disfrute de muchos sufridos europeos que nos escogen para descansar.
Qué duda cabe que hoy todo ha cambiado, ya no somos el referente para la humanidad, nuevas culturas como la norteamericana, la japonesa o más recientemente la china han tomado el relevo del progreso y la tecnología, pero no duden que todos ellos han mamado y copiado de la nuestra, la europea.
Dicho queda...
Joaquín Yerga





¿De tipos estrafalarios me hablais? Mirad este..

                                                                     



Esta pena mía

no tiene importancia.

Sólo es la tristeza de una melodía,

y el íntimo ensueño de alguna fragancia.

-Que todo se muere,

que la vida es triste,

que no vendrás nunca por más que te espere,

pues ya no me quieres como me quisiste.

No tiene importancia

--P. M.Obligado--



El tipo se llamaba Marco Aurelio Antonino, aunque se le conoce más como Heliogábalo; está considerado uno de los más estrafalarios dirigentes de todos los tiempos. Bien, pues este tipo, emperador romano para más inri, hizo cosas como para mear y no echar gota. Veréis:

Para celebrar su llegada al trono de Roma, entró en la ciudad subido a un lujoso carro tirado por mujeres completamente desnudas (él siempre quiso ser mujer). Sus desvaríos posteriores fueron tan sonados como las desmesuradas fiestas y banquetes que organizaba el menda. 

En uno de esos pantagruélicos banquetes, invitó a ocho jorobados, ocho cojos, ocho gordos (encontrar ocho gordos en aquella época no sería fácil) ocho tipos famélicos, ocho negros, y ocho albinos. Incomprensible, ¿verdad?. Además lo hizo por una apuesta con unos amiguetes de parranda

Otra de las impertinencias de Heliogábalo era gastar bromas pesadas a su camarilla más cercana. Una vez gastó una extremadamente cruel. Fue durante la celebración de una fastuosa cena con muchos invitados. Al terminar los postres hizo cerrar todas las puertas y ventanas del comedor e inmediatamente mandó soltar una manada de tigres y leones. 

Imaginaos a los desgraciados comensales huyendo despavoridos como alma que lleva el diablo por todo el recinto sin saber dónde meterse. Luego resultó que a las fieras le habían arrancado las garras y dientes, y las pobres nada podían hacer, solo asustar. Pero ¡claro! figuraos el sobresalto tan atroz que se llevaron. 

Nada dicen las crónicas de cuántos murieron; no por las fieras, que ellas, desdentadas, solo harían cosquillas, sino por los infartos y la posterior deshidratación por las cagaleras que muchos sufrirían para el resto de sus vidas..

Por cierto, a Heliogábalo lo asesinaron sus mismos guardaespaldas. Lo asfixiaron tapándole la boca con la esponja con la que se limpiaba el culo. Reinó apenas cuatro años, pero os aseguro que dieron mucho de sí. ¡Menudo respiro de alivio pegaron sus súbditos cuando estiró la pata!.

En fin

Joaquín  



                                                                                                                                                                

domingo, 25 de noviembre de 2018

Que nos perdone el Papa Francisco pero...



Amiga..
Tan tenue es la línea que separa
tu realidad y mi fantasía que las confundo..
Tan leve y sutil el hilo que engancha
tu vida y mis sueños que me desorienta..
¡Qué próxima y real tu maravillosa certeza!..
¡Qué ilusas mis ficciones!..
Lo sé, vivo de utopías y quimeras.
Prefiero tenerte en mis sueños.
Y es que la realidad me angustia.
Sé que no me quieres..
Joaquín--


¿Si yo les dijese que un Papa de Roma; sí, nada menos que el jefe de la Iglesia Católica, el intermediario entre Dios y los hombres aquí en la tierra fue apalizado y muerto por un tipo que lo pilló en la cama con su señora se lo creerían? Pues créanselo, porque es verdad.
Al marido cornudo le costaba creer que su mujer, lozana y hermosa pero tan casta, yaciera en la cama nada menos, que con el mismísimo Papa. Pero ante las evidentes pruebas que le proporcionaba un amigo suyo, ujier del Vaticano para más señas, no tuvo más remedio que ir a comprobarlo con sus propios ojos.
Cierto día de mayo y gracias a la inestimable ayuda que le suministró su amigo fue capaz de traspasar los controles que daban acceso a los aposentos papales. Entró sigilosamente en la cámara privada del Papa y los pilló “in fragti”. Allí estaban, los dos duro que te pego jadeando de placer como posesos..
Se ignora qué pasó por la cabeza del cornudo, pero tuvo que ser algo muy gordo. Posiblemente se pusiera rojo de ira y, a punto de estallar, se lió a palos con el Sumo Pontífice hasta dejarlo molido a golpes. Incluso algún grueso bastón de mando o báculo papal repujado con bronce y oro, quizás expuesto en alguna vitrina a modo magnificencia y poder, sirviera al interfecto que ni de perlas para soltarle una retahíla de garrotazos. Imagino que el Pontífice garañón no tuvo tiempo siquiera de saltar de la cama, tapar sus vergüenzas con su túnica, ni calzar sus desnudos pies para salir “por patas” de aquel infierno de mamporros que le había caído encima...
Al pobre Juan XII, que ése era el nombre del Papa apaleado, no creo que le quedaran ganas de repetir hazañas amorosas. Posiblemente arrepentido de su furor sexual que le llevó a quedar postrado sin poder mover ni las pestañas del dolor, relataría sus enormes pecados a su confesor antes de morir. Tiempo tuvo para eso; agonizó durante tres días... Nada se sabe, por cierto, del marido cornudo ni de su lozana mujer, aunque por nada del mundo me hubiese gustado estar en el lindo pellejo de está última... Éste episodio sucedió en el año 964 del Señor, pero...
En 1490, es decir, un par de años antes de que Colón llegara a América, se contabilizaron en la ciudad de Roma, según un censo realizado por encargo del Papa Inocencio VIII, 6.800 prostitutas y cortesanas al servicio del disoluto clero romano; ¡vamos!, a disposición de cardenales, obispos y algún Papa que otro.
No quiero que piensen que incido con cierta ojeriza en airear las lindezas de algunos indignos mandatarios que han posado su trasero en el solio vaticano; nada más lejos de mi intención, pero es que lo buenos Papas, que lo han habido y muchos, no son noticia. De sobra nos es conocido uno de los más inmorales y fornicadores de todos, nuestro compatriota Alejandro VI, el Papa Borgia, pero hubo otro que le superó en perversidad, el Papa de la paliza, Juan XII.
Si, éste pájaro hizo de todo y nada bueno para llegar al pontificado. Por ejemplo fue nombrado Papa a los 17 años, imagínense. Nada más llegar al poder se hizo rodear de una pandilla de maleantes y asesinos a sueldo que le ayudaban en sus malvadas correrías. Según cuentan las crónicas se quedó con el tesoro pontificio para pagar sus deudas de juego. En palabras de algunos contemporáneos, el Vaticano era un burdel repleto de sus muchas amantes. Y miren hasta qué punto alcanzó su malicia que llegó a violar peregrinas que iban a San Pedro en penitencia. En fin, siendo así la cosa, justa muerte tuvo este mangante...
Dicho queda...

Joaquín