jueves, 23 de noviembre de 2017
Ocho apellidos extremeños..
domingo, 19 de noviembre de 2017
Algunas palabras...
La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
--Lorca--
La poesía es un género a menudo difícil de comprender por lo que muchos renuncian a leer. Pero hay, no obstante, poesías sencillas que llegan a casi toda la gente por muy iletradas que sean precisamente por su sencillez. A mi entender son éstas últimas más dignas de alabar porque entiendo que enlazar frases hermosas que lleguen tan hondo como para enternecer y en un lenguaje sencillo, es mucho más difícil de crear y componer. Y esto solo ocurre las menos de las veces, incluso entre los mayores genios.
No son estos buenos tiempos para la lírica, decía la letra de una famosa canción del grupo Golpes Bajos, tampoco para las humanidades en general, pues hasta la filosofía y literatura están en desuso. Pero hubo una época hace ya mucho tiempo que hacer versos era lo más grande y prestigioso de una sociedad. La poesía, más que la prosa, tenía un gran mérito entre aquellos medios culturales. Y digo más, también las clases populares apreciaban las composiciones poéticas como un método noble, sofisticado y emotivo de comunicación. Qué mejor manera de llegar a lo mas recóndito de los corazones de las personas que hacerlo con bellas poesías.
Han habido en nuestra literatura lírica algunos poetas excepcionales, pero tan solo aptos para una minoría de entendidos por el uso recurrente de metáforas. Me estaba acordando de Luis Cernuda, de Juan Ramón Jiménez o Rubén Darío. Sin embargo otros, justamente por su sencillez y hondura, han llegado más al gran público. Entre éstos últimos tenemos al gran Antonio Machado, a Jorge Manrique, o al híper-sensible, Bécquer.
Ojeando nuestro gran poemario nacional en castellano se me ocurre rescatar algunos versos, que entiendo por su calidad o sencillez, puedan ser útiles de releer a quienes se atrevan a abrir ésta página, por lo hermoso. Estoy seguro que muchos ya se han deleitado con ellos en alguna que otra ocasión, pero intuyo nunca viene mal volverlos a disfrutar. Para otros, sin embargo, será una grata novedad que espero sea como una puerta abierta que les estimule a indagar en nuestro archivo literario en busca de las muchas maravillas aun inéditas de nuestra lengua.
La de abajo es de Manuel Machado, el hermano desconocido del otro Machado, Antonio. Los separó la guerra civil como a tantas familias españolas. Manuel se quedó en el bando nacional. El otro, poeta mucho mas grande, murió republicano, en el exilio francés.
Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía…
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.
La segunda poesía es de Jaime Gil de Biedma, catalán de buena cuna y homosexual atormentado. Murió no hace mucho. Fíjense que palabras mas premonitorias para todo lo que le sucedió después.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Joaquín Yerga
jueves, 16 de noviembre de 2017
Nunca subestimes un sueño.
Sentirse, ¡al fin!, maduro para ver las cosas
nada más que las cosas: el pan, el sol, la miel...
Ser nada más el hombre que deshoja unas rosas,
y graba, con la uña, un nombre en el mantel.
--Leopoldo Lugones--
Yo era el menor de mis hermanos, y por ahí llegaron mis desgracias pues, por serlo, me convertí en el preferido de mi padre que pensaba destinarme al cuidado de su vejez.
Reconozco que siempre fui un soñador; horas me pasaba pensando en las musarañas, mientras mis hermanos se hacían cargo del ganado. En mi sueño más recurrente me veía a mí mismo como un Sol con las estrellas y la luna inclinándose hacía mi haciéndome reverencia. Ignoro el porqué de la escena, pero así era.
Con tan arrogantes sueños y porque además se los contaba a mis hermanos, estos empezaron a imaginarse cosas raras.. Tanto es así que llegáronme a coger manía, y hasta pensaron mandarme "al otro barrio,". Creían, con envidia pero no sin cierta razón, que mi padre me iba a dejar a mi toda la herencia y que ellos serian mis siervos.
Un buen día, estando todos en el campo con las ovejas aprovecharon para hacer de las suyas, pero en vez de asesinarme como era su primer deseo, me vendieron al mercader egipcio Putifar que pasaba por la zona, por veinte monedas de plata. A mi amado padre, ya muy mayor, le hicieron creer que me habían devorado las fieras,
Y fui llevado a Egipto como esclavo, pero mis sueños seguían igual de reiterativos.
La casualidad quiso que yo estuviera cerca cuando el faraón tuvo un sueño que se le repetía noche tras noche. Estaba ya el hombre tan agobiado que prometió fortuna y riquezas infinitas al que fuese capaz de interpretar esos inquietantes sueños.
Como Putifar, mi patrón, conocía mis experiencias con éstas fantasías oníricas, se lo propuso al Faraón y, ¡mano de santo!, en un santiamén le descifré sus sueños. Le expliqué con detalles aquello de los siete años de vacas gordas y los siete de vacas flacas, que no significaba otra cosa que Egipto iba a tener una larga temporada de lluvias y buenas cosechas, pero que después vendría otra igual de larga de sequías y hambre.
El Faraón me hizo caso y triunfó, pues se cumplieron las profecías. Se guardó el excedente del trigo de los años buenos para los malos y se salvó el país. El Faraón cumplió sus promesas y me colmó de dádivas, riquezas y cargos políticos.
Pasado un tiempo y debido a esa pertinaz sequía, la penuria asolaba mi patria. Mis hermanos tuvieron que desplazarse aquí a Egipto a comprar trigo porque se morían de hambre. ¡Y aquí estaba yo al cargo de las reservas alimenticias del país!... Me informaron de su llegada..
Muy preocupado al verlos llegar sin Benjamín, el más pequeño de todos. No venía en la expedición y temí que lo hubieran matado o vendido como a mi, así que exigí que regresaran a su tierra y volvieran con él..
Eso hicieron, y después de unas cuantas interesantes anécdotas más (que la falta de espacio me impiden relatar) todos mis hermanos, y mi padre, que aun vivía, nos perdonamos y nos fundimos en un fuerte y duradero abrazo. Y colorín colorado…
Por cierto, yo me llamo José, y mi padre Jacob, vivíamos todos en Israel.. quizás ahora os suene mi historia...
Joaquin
lunes, 6 de noviembre de 2017
Donde habitan los sueños ..
Dejé la luz aun lado y en el bordede la revuelta cama me senté,mudo, sombrío, la pupila inmóvilclavada en la pared.¡Qué tiempo estuve así? No lo sé: al dejarmela embriaguez horrible de dolor,expiraba la luz y en mis balcones reinaba el sol.Ni sé tampoco en tan terribles horasen qué pensaba o qué pasó por mi,sólo recuerdo que lloré y maldije;y en aquella noche envejecí.(Bécquer)
Freud, el padre de la psicología moderna, nos descubrió secretos de nuestra mente inéditos. Por ejemplo, que el deseo sexual es la base de nuestro pensamiento nada más nacer, ¡ahí es nada!. Y algo que impactó mucho en su momento fue decirnos que los niños tenemos la pretensión de apropiarnos emocional y hasta físicamente de nuestra madre; tanto que incluso deseamos acostarnos con ella... Y no se lo pierdan, el lógico impedimento de realizarlo nos lleva a odiar a nuestro padre, puesto que es él el que atrae su atención y entorpece nuestro deseo. A esto le llamó complejo de Edipo y sería el causante de muchas patologías. A la variante femenina del proceso le denominó complejo de Electra... Pero, comencemos desde el principio...
El romanticismo nació en el siglo XIX como respuesta a los tecnócratas del siglo anterior, en el que se llegó a pensar que todos los males de la humanidad lo iba a arreglar la ciencia. Sí, hay que tener en cuenta que ése siglo fue llamado “El Siglo de las Luces” por las grandes innovaciones en medicina, mecánica o en el pensamiento en general. Se creyó entonces que los hombres con sus conocimientos podían erradicar, por ejemplo, la ignorancia, las enfermedades y hasta las tiranías, proporcionándose un mundo mejor.
El Romanticismo criticó esa actitud porque entendía que lo mejor para los individuos estaba en su propio interior y se debía proceder en todo de manera subjetiva. Es decir, dar mas valor a los impulsos y las emociones, porque es más humano y natural que la racionalidad de la ciencia. Incluso Nietzsche (filósofo romántico) llegó a decir que la sociedad de entonces llevaba una vida de inmundicias y miserable comodidad (si nos viera ahora) Pero no todos los intelectuales (filósofos, poetas, escritores, pintores etc.) llegaron a colmar sus necesidades existenciales con el romanticismo... Y en eso vino a resolverles el problema un tal, Freud.
Freud era un médico austriaco muy despabilado que vio una vez a un espiritista francés intentando curar de histeria a una mujer mediante hipnosis y le gustó. Tanto le agradó la idea que se puso manos a la obra dedicándose a partir de entonces en cuerpo y alma al asunto.
Según Freud los seres humanos tenemos una mente consciente que es la que manejamos a nuestro antojo y otra llamada el inconsciente que es donde se refugian los deseos reprimidos y no satisfechos. Cuando en nuestra niñez nuestro padres impiden en muchas ocasiones satisfacer nuestros caprichos, por razones obvias, esos deseos no complacidos no desaparecen, sino que se ocultan en el inconsciente maquinando durante el resto de nuestra vida la manera de hacernos la puñeta.
Estos deseos no satisfechos salen a la luz más tarde en forma de complejos, paranoias y obsesiones varias. Freud creía sinceramente que estos desarreglos psíquicos son el origen de la mayor parte de las enfermedades, tanto físicas como psicológicas. Y pensó, por tanto, que la mejor manera de curarlas era hurgando en el interior de esa mente para sacar fuera esos antiguos deseos camuflados. Y se le ocurrió lo del psicoanálisis, juzgó que a través de sólo con preguntas adecuadas al paciente podía curar a muchos sin necesidad de medicinas.
Para Freud la mente de los niños esta impulsada por la búsqueda absoluta del placer. Por lo tanto la tarea de los padres es reconducirlos adecuadamente, ofreciéndoles algunos y prohibiéndoles otros. A veces esto genera graves problemas en el futuro adulto si no se hacen bien las cosas. Por ejemplo, si se obliga al niño de manera inadecuada a realizar sus necesidades fisiológicas, podría despertar en él la llamada “fijación anal” que consiste en querer ensuciarlo todo. Éstas personas podrían desarrollar el trastorno, obsesivo-compulsivo y volverse excesivamente limpias. Algunos psicólogos consideran a Freud un poco loco por echarle la culpa de todo al orinal y al sexo.
Otro gran pilar de las teorías de Freud eran los sueños. Pensaba que cuando soñamos, sin el impedimento y control de la mente racional, afloran todas nuestras obsesiones y deseos reprimidos. En definitiva, el creía que la mejor terapia para curar los males de la mente, nada mejor que un buen psicoanálisis realizado a ser posible con un buen profesional. Y si el paciente tumbado y relajado en un amplio diván mirando al techo contesta a las interrogaciones del psicoanalista, pues miel sobre hojuelas.
En fin...
Joaquín
domingo, 5 de noviembre de 2017
El gran pecador
Las religiones son como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar.
(Schopenhauer)
Casi todo lo que el cristianismo es hoy en día se lo debe a los llamados “Padres de la Iglesia”. Aunque San Agustín, considerado entre ellos el más grande, fue en su juventud un golfo de mucho cuidado. Después se enmendó y ha quedado para la historia de ésta gran institución como el que más influyó en ella.
Nació en Hipona, en lo que ahora es Argelia, en el norte de África. Hay que decir que esta parte de África lo mismo que casi toda Europa pertenecía entonces al Imperio Romano. Por cierto, aun no habían llegado los árabes, faltaban trescientos años para eso.
En la época en la que nació Agustín, (siglo IV) el cristianismo aun se estaba formando. Todavía faltaban muchos concilios y decisiones de gentes principales hasta llegar a lo que es hoy en día. Precisamente San Agustín proporcionó muchas ideas nuevas que mas tarde se añadirían a la doctrina general de la Iglesia.
A éste hombre le debemos que la Iglesia consiguiera tantos adeptos a lo largo de la historia. Él la hizo que fuera militante y muy proselitista. También fue el que decidió lo del pecado original en los hombres. Se debió según sus cálculos al tontainas de Adán en el paraíso, que no pudo resistir la tentación de la comerse la manzana, es decir desobedeció a Dios.
Efectivamente San Agustín fue un tipo tan importante para la iglesia que lo estima como el más valioso de los cuatro Padres de ella. Los otros tres son: San Ambrosio, San Jerónimo (autor de la primera traducción de la biblia al latín) y San Gregorio Magno.
San Agustín escribió dos libros muy influyentes. En uno de ellos “Confesiones” nos cuenta con pelos y señales su pecaminosa juventud. Fue un jovenzuelo bastante juerguista y putero. Después se arrepintió y se convirtió al cristianismo gracias a la perseverancia de su madre, Santa Mónica. De éstas lujuriosas vivencias le vino que despreciara después con ahínco todo lo relacionado con el sexo. De hecho, la Iglesia amparó esta animadversión a lo sensual y carnal por él y sus excesos juveniles.
El otro libro todavía fue mas determinante en ambientes religiosos. Le tituló “La ciudad de Dios” y aquí plagió un poco al filosofo Platón. Éste había escrito su famosa obra “La República” en la que describía su ciudad ideal y cómo tenia que organizarse para que fuese perfecta. Pues San Agustín hizo lo mismo pero en versión cristiana. También intentó que el cristianismo convergiera con la filosofía de Platón al que admiraba, cosa que hizo bien, por cierto.
La idea principal de Platón en cuanto a la creación y organización del mundo se debía a un ser supremo, una especie de ente poderoso que unificaba y regía el universo. Para San Agustín ése omnipresente ente era Dios. Por supuesto en aquella época aun tenia mucha fuerza el paganismo y la filosofía, con lo que quiso aprovechar el tirón y pasarlos todos a su bando.
Para este Padre de la Iglesia el libre albedrío que Dios impuso a los hombres es el responsable de todos los males del mundo, y la única manera de librarse de él y alcanzar los cielos era, arrepentirse de los pecados. Él lo hizo, después de haber llevado una vida loca. O no tan loca…digamos, muy placentera...
Dicho queda…
Joaquín Yerga
jueves, 2 de noviembre de 2017
El partido del siglo
Los ganadores tienen metas; los perdedores, excusas.
Anónimo
Se terminó el partido llamado del siglo y ha ganado España por goleada. Nadie duda a estas alturas que ha sido agotador; de los que dejan huella de por vida en los aficionados.
Según las casas de apuestas los pronósticos antes de disputarse el encuentro eran: igualdad de probabilidades ante el resultado final del mismo. Sin embargo el otro equipo, el perdedor, a pesar de jugar con todas sus fulgurantes estrellas, nada más empezar dio muestras palpables de un declive moral y físico preocupante. Su delantera, ante la falta de un Messi que con su magia resolviera el encuentro, careció por completo de la fortaleza y audacia de las que suelen hacer gala los equipos de Primera. Con los jugadores del medio campo prácticamente desaparecidos la defensa hizo aguas de manera escandalosa, con lo que el equipo llamado a ser “Más que un Club”, defraudó a propios y extraños de modo alarmante. El capitán de ése equipo venido a menos, lejos de reconocer su derrota sin paliativos a anunciado su fichaje por el único club del mundo capaz de hacerse cargo de ruinas célebres, el Racing Club de Bruselas, que ha asegurado a los medios informativos que lo mantendrá un tiempo sin sueldo a la espera de resultados.
Por la otra parte, el equipo español ha salido sin duda muy reforzado del importante choque. Nadie olvida que partía con serias dudas de resolverlo adecuadamente, pero ha sabido reaccionar a tiempo y al final se impuso con un marcador contundente... de los que hacen historia.
Todos los entendidos apuntan a que el detonante que hizo a España motivarse y hacerse un equipo uniforme y aguerrido fue la dura charla del seleccionador unos días antes del partido. Y que todos los aficionados, por cierto, pudimos ver en directo. Después, la estrategia y planteamiento del mismo a cargo del antaño cuestionado capitán el equipo fue imprescindible para la victoria final. No hay que olvidar tampoco el empuje aplastante y definitivo de la afición. Ése llamado jugador número doce, que ha sabido aupar al equipo (con sus gritos de ánimo y sus constantes agite de banderas) hasta lo más alto de la dignidad y del orgullo de unos colores.
Ahora, como todo buen jugador que se precie, el vencedor no debe hacer leña del árbol caído. Solo ellos, los derrotados, deberán recapacitar. Tendrán éstos que recomponer sus depauperadas huestes con miras a hacer del equipo uno mas humilde, capaz de jugar, (sin soberbia supremacía) en la misma liga que el resto. Y por supuesto aceptar las normas que la federación europea y nosotros mismos nos hemos dado.
Estamos de suerte, una España más unida que nunca ha ganado la copa y la liga, y solo nos falta para redondear esta excelente temporada ganar la Champions. Que se juega por cierto, el próximo 21 de diciembre. Esto pinta bien. Todo el mundo nos señala como favoritos... vamos a no defraudarles ¡Aúpa España!
Dicho queda…
Joaquín Yerga
02/11/2017
lunes, 30 de octubre de 2017
Siete días de octubre...
Y cada uno está donde su coraje le ha llevado... o donde su cobardía le ha dejado.
(Anónimo)
Ha pasado solo un año desde que el parlamento catalán proclamara la fantasmagórica República Catalana pero, realmente, pareciera haber pasado veinte. Aun recuerdo aquellos días... De golpe, lo que parecía iba a ser un caos, anarquía pura y dura... una revolución similar a la francesa del siglo XVIII, por su colosal efecto mediático se quedó en nada, mucho ruido y pocas nueces...
Y es que la montaña parió un ratón. Cuando todos esperábamos, al menos, algaradas en las calles y miles de jovenzuelos de la CUP, palo en mano, haciendo estragos en las tiendas de la Diagonal despotricando por el 155, resulta que nos encontramos con un lunes (día siguiente) normalito, como todos, y con los ciudadanos en sus quehaceres, ejercitando sus habituales y anodinas vidas. Y así siguen...
Cuando todo el mundo estábamos en ascuas pendientes de los acontecimientos en Cataluña y la atroz repuesta que se suponía nos preparaban los indepes; en fin, algo parecido a la Barcelona ardiendo por los cuatro costados de la Semana Trágica de principios del siglo XX, en donde se contabilizaron mas de doscientos muertos, resulta que bastó solo que el sosete de Rajoy desde su atril de Moncloa proclamara serenamente las cuatro medidas elementales… y, mano de santo... aquí no pasó nada.
Imagino que todos, (o muchos) se temían lo peor; o cuanto menos algo de resistencia activa en las calles, ¡y mira por donde! Solo con la aplicación suave del 155,... y el golpe se descabezó. Que conste que algunos vaticinábamos poca obstinación y rebeldía. Y es que la mayoría de ellos son gente que han sufrido poco; revolucionarios de pacotilla y de moqueta. Muchos niños de papás malcriados y caprichosos que han tenido de todo. Para éstos tipos, todo ha sido como un juego virtual que han ganado siempre y sin apenas despeinarse por las circunstancias que todos sabemos, pero que en cuanto toca mojarse de veras, se mojan sí, pero de orina en los pantalones.
Los otros, los urdidores del llamado Procés, la oligarquía catalana del barrio de Grácia esperaban que la cosa fuese más sencilla. Estos, que tiraban la piedra y escondían la mano, se equivocaron el día que contemplaron atónitos cómo un millón y medio de vociferantes manifestantes en la Diada, atosigados por la crisis reclamaban los derechos de siempre. Entendieron que les daba vía libre para proclamar la independencia, y de paso se tapaban las fechorías económicas que habían cometido sus dirigentes. Pero la jugada les salió mal, no contaban con la unanimidad europea entorno a la democracia española. Ahora están viendo estupefactos el destrozo económico que se les avecina.
Espero con ahínco que con todo en contra no muestren demasiada resistencia, más bien al contrario, confío con denuedo que supliquen por lo bajines una vuelta a la normalidad cuanto antes y, donde dije digo, digo Diego... Otra vez será... Pero ¡claro! para que sigamos ganando esta guerra soterrada no debemos darles cancha ni ser blandos con ellos a cambio de permanecer unos días más en la Moncloa... ¡Ni se nos ocurra!...
Para el resto, (es decir para casi todos los españoles) que estuvimos sumidos aquellos fatídicos días en la tristeza y la amargura por tal deslealtad, el desenlace final supuso un espaldarazo a nuestra democracia. De todas maneras, y tal y como dijo recientemente un periodista, algo hemos ganado, antes pedían la independencia de Cataluña, ahora solo piden el indulto para los presos.
Y es que, nosotros, que hemos padecido golpes de estado militares, severas crisis económicas con desempleo desorbitado, una banda terrorista que nos asesinaban sin piedad, y surgimientos de partidos políticos rupturistas y aprovechados como Podemos, solo nos faltaba un episodio de secesión de una parte del territorio para acabar de curtirnos en fortaleza democrática. La ficticia y malograda independencia de Cataluña nos debe servir para protegernos de toda clase de males, exactamente igual que nos inmunizamos cuando nos vacunamos contra el sarampión o la viruela; o eso espero...
La penúltima vez que se declaró la independencia de Cataluña en 1934, el acto se saldó con cuarenta muertos y la república catalana apenas dos días en vigor. Esta vez ha sido peor, la cosa terminó con una carcajada general, unos cuantos políticos sediciosos en la cárcel, y Puigdemont, el jefe del cotarro, en Flandes pidiendo asilo. El ejercito ni se inmutó, no hizo falta…
Dicho queda…
Joaquín Yerga
domingo, 29 de octubre de 2017
La mano que mece la cuna
Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis conocer el carácter de un hombre, dadle poder.A. Lincoln
Ahora que estamos todos soliviantados y aturdidos con esto de Cataluña, quizás sea el momento propicio para prestar atención a asuntos que antes, o nos eran desconocidos o nos parecía poco interesantes. Digo todo esto porque, según leo en El Mundo, la mayoría de los empresarios que han financiado todo este tinglado independentista son a su vez los que mas contratos y prebendas ha recibido y reciben de la Generalidad catalana.
A medida que me voy adentrando en el reportaje del periódico me indigno mas si cabe ante la supina ignorancia de la que hacemos gala los españoles. Resulta que entre estos pájaros sostenedores del independentismo, y por lo tanto culpables del continuo desprecio a lo español, hay gente que su negocio principal lo hacen en el resto de España. Sabíamos de muchas marcas comerciales como Gallina Blanca o la joyería Tous que sus dueños son independentistas descarados y aun así campan tan ricamente por el mercado español sin sufrir apenas merma sus ventas. Pero ahora también nos sorprenden empresarios audiovisuales, tan simpáticos ellos para todos nosotros, y tan desleales, también, con todos nosotros.
Incide de manera especial el rotativo en la productora de Buenafuente. Un tipo de origen almeriense pero equidistante con esto de la independencia como tantos otros, es decir pone una vela a Dios para los sentimientos y otra al Diablo para los dineros. Pero el caso más sangrante de todos es el empresario, (catalán de pura cepa), Roures, el dueño de la Sexta y de los derechos de la liga española de fútbol. Éste y otros más como él son los verdaderos urdidores de todo este desaguisado. Ellos son los que han movido los importantes hilos del tinglado y por tanto los mayores responsables de que hayamos llegado hasta aquí. Sin sus dineros e influencias nunca esos miles de conversos de última hora hubieran, por su cuenta y riesgo, y engañados, haber aceptado ese catalanismo tan irredento y excluyente. Hay que tener en cuenta que ellos, estos burgueses y privilegiados inquilinos del barrio de Grácia de Barcelona, son los que a lo largo de treinta años han creado esa maraña de organizaciones tan bien regadas con sus dineros y el de todos nosotros para hacernos daño. Y que tan bien introducidas están, por cierto, en todos los ámbitos decisorios de la sociedad catalana.
Éste pájaro multimillonario de Roures, (un independentista de toda la vida) es el que puso su despacho a disposición del secretario de Esquerra Republicana, Junqueras para que se reuniera con “el héroe” de la revuelta Puigdemont y con nuestro insigne Pablito Iglesias (la salsa de todas las sopas) con la aviesa intención de urdir algún plan malévolo que nos llevara a todos los españoles a la anarquía. Sus resultados y beneficios, si les hubiera salido bien la cosa serían: Roures inflarse más de dinero y quedar cómo el Rockefeller de Cataluña. Junqueras y Puigdemont como los paladines de la independencia. Con nada veríamos sus estatuas ecuestres alzadas en medio de la Plaza de Cataluña. ¿Y el tontolabas de Pablito Iglesias que sacaría? Pues mucho me temo que esperaba llevarnos a la ruina económica y social para así él, en el caos, erigirse como el Lenin español y salvarnos a todos cual Maduro en Venezuela.
Visto lo visto y después de los últimos acontecimientos, sospecho que la cosa no ha salido como esperaban los conspiradores. Hemos vuelto a recuperar el control político de la región. Esperemos a ver qué pasa los próximos días. Mientras tanto que cada cual saque sus propias conclusiones.
Dicho queda…
Joaquin Yerga
29/10/2017
viernes, 27 de octubre de 2017
Que no me digan que fue un sueño
Hay puñales en la sonrisa de los hombres; cuanto mas cercanos son, más sangrientos.
Shakespeare
Ya sois independientes vuestro sueño anhelado durante décadas. Pero dudo si este último paso que acabáis de dar os servirá para algo útil. Creo que es la tercera vez que lo hacéis en la historia y sospecho que aquello de.. a la tercera va la vencida, os viene grande, pues mucho me temo que a medida que pasen los años tendremos lamentablemente, una cuarta vez, y una quinta... lo que querrá decir que seguiremos juntos, pese a quien pese.
Sois muy listos, o no tanto, simplemente lleváis años estudiando la forma de incordiar, y además bien remunerados por ello, así que no me extraña que de vez en cuando nos sorprendáis al resto con vuestras iniciativas... Bueno, en cuanto a lo de listos a veces lo pongo en duda, porque visto lo visto, de momento apenas ganáis nada más bien al contrario, estáis perdiendo y mucho. ¿Mira que si después de sacarnos la pasta durante décadas haciéndoos las victimas ahora lo perdéis todo de golpe por ir demasiado lejos en el órdago al estado?. ¿Y si después del fervor nacionalista en las calles bailando sardanas despendolados por la indepe, os la tenéis que envainar porque no puede ser y ademas es imposible? Imagino que vuestra frustración será enorme, pero conste que me alegraré un montón, y conmigo millones de españoles.
De momento tenéis por delante un largo fin de semana o quizás algo más para despotricar y creeros republicanos, pero como suele suele decirse, ya vendrá el tío Paco con las rebajas. En éste caso el tío Paco aparecerá disfrazado de 155 y dispuesto a cobrarse gastos y perjuicios. Los platos rotos lo pagaréis vosotros, de hecho ya lo estáis pagando.
Tal vez penséis que mereció la pena esta gloria tan efímera. O digáis aquello de: bueno fue mientras duró. Si eso tan banal os reconforta y colma vuestros sentimientos patrióticos allá vosotros, pero que sepáis que nos habéis dejado al resto muy cabreados. Los españoles, en general, os hemos dejado hacer pensando siempre que éste tinglado es cosa de políticos y que como tal ellos tenían que resolverlo. Ahora sin embargo, a calado hondo vuestra traición y un gran sentimiento de desengaño y decepción se ha apoderado de todos nosotros. Temo que costará mucho esfuerzo salir de esta.
Muchos... gente a la que jamas le ha interesado la política miran ahora atónitos y sin entender nada cómo estos días transmiten en directo y minuto a minuto vuestra deslealtad con España. Gente normal sorprendida por vuestro atrevimiento porque pensaban que solo queríais tensar la cuerda para pedir más, como siempre. Gente sencilla cuyo gesto mas agresivo para mostrar su disconformidad con ésta separación forzosa fue colocar la bandera en sus balcones.
Millones de compatriotas, que acomplejados durante años por vuestra superioridad cultural y económica, se hacen ahora angustiosas preguntas ¿Porqué todo esto? ¿Qué le hemos hecho si han sido siempre los niños bonitos del país? Me temo que no habéis calibrado bien nuestros sentimientos. Y en vuestro ensoberbecimiento habéis infravalorado nuestra firmeza y empeño.
Estoy seguro que aquí no gana nadie, pero unos perderán mas que otros. Y no me caben dudas quienes van ser. Disfrutad de vuestra supuesta supremacía y dejad que el dinero embote vuestras entendederas. Nosotros aquí os esperamos, en el mismo sitio de siempre, y a la misma hora. Seguro que volveréis.
Joaquín Yerga
27/10/2017
miércoles, 25 de octubre de 2017
Volverán las sufridas banderas en mi balcón colgar.
Un apaciguador es alguien que alimenta al cocodrilo, esperando que se coma a otro antes que a él.
W. Churchill
Uno de los efectos colaterales que está provocando el conflicto catalán en el resto de España, (también allí) es que las posturas se radicalizan. Llegados hasta aquí ya no valen medias tintas ni ambigüedades, o se está con España y sus leyes, (que nos dimos todos por cierto) o se está en contra y a favor de los insurgentes, no queda otra.
Los independentistas además de saltarse las leyes juegan a tergiversar el lenguaje, también los de Podemos lo hacen. Nos hablan de democracia como si ellos fueran los verdaderos demócratas y nosotros simples fachas sobrevenidos. Nos dicen, eso sí afablemente y con caras de buenas personas, que votar no es malo y por lo tanto somos furibundos represores porque no los dejamos hacer. Y el caso es que por más que se les diga que no se trata de votar sino de cumplir las leyes, no hay manera… ellos a lo suyo intentando convencer a los incautos. De sobra saben ellos que no hay democracia sin leyes. Y las nuestras, pese a lo que digan, son las que son porque así lo quisimos todos. Ya lo dijo alguien “Dichosos los ciudadanos que son esclavos de sus leyes libres”.
Ellos, los indepes, al igual que sus protectores podemitas, invocan constantemente al pueblo como si el resto cuando votamos las veces que sean necesarias y elegimos lo que nos da la gana, fuésemos del planeta Marte. Pero esa es su estrategia, confundir.
Lo que está meridianamente claro (al igual que haría cualquier país del mundo que se precie) es que nos hemos dado todos una Constitución, después de mucho sufrimiento y eso es sagrado. Nuestra magna decisión debe ser respetada, cuando no grabada a fuego sobre imaginarios paneles de titanio imborrable. Si alguien quiere o necesita cambiar algún articulo de ella, debe hacerlo con mi consentimiento y con el todos y cada uno de mis compatriotas. De no ser así, exijo no mover ni una coma de ella.
Decía la principio que si algo positivo debemos sacar de todo esto, lo es también la desinhibición de nuestros sentimientos patrios. Y entre ellos la proliferación de banderas españolas en los balcones de nuestras calles. ¿Es posible que algo esté cambiando? O solo es un espejismo pasajero. Tal vez solo sea esto último, pero bienvenido sea. Significa que cuando alguien ataca nuestra integridad de nación nos indignamos y sabemos como defendernos. Últimamente tenía serias dudas sobre si estábamos hechos de una pasta diferente al resto de los mortales. Quiero recordar que llevamos décadas sufriendo improperios y vejaciones a nuestros símbolos y costumbres que nos ha llevado irremisiblemente a llegar a avergonzarnos de ellos.
Jamás he tenido necesidad de tener una bandera de España guardada en un cajón. Y nunca he considerado la opción de enarbolar ninguna en cualquiera de las concentraciones o manifestaciones a la que he asistido (aunque reconozco que han sido pocas) porque no había necesidad. Allá donde fui siempre eran españoles los que había, por lo tanto nada tenia que confrontar... Ahora el panorama ha cambiado.
Ante la deslealtad de nuestros enemigos también yo quiero poner mi bandera en el balcón. Los independentistas y sus acólitos, con su traición, han despertado mi patriotismo tanto tiempo larvado. Quiero colaborar, sentirme partícipe y ser miembro activo a favor de mi país, aunque sea de ésta manera simbólica. De nada tengo que avergonzarme pues soy ciudadano libre de un país libre y democrático como el que más y no una dictadura como algunos con mala fe nos quieren hacer creer.
A partir de mañana con nada que sople el viento ondeará mi bandera con orgullo en mi balcón. Y seré uno más de entre todos los que se han molestado en hacerlo antes que yo. A partir de mañana, también yo haré presión con mi gesto para que se aplique de manera precisa el articulo 155,. Y que de una vez por todas pongamos arreglo en aquella querida tierra española.
Bienvenido sea el efecto colateral del que hablaba al principio si ha servido para unificar nuestro criterio. Y de paso nos ayude a renacer de las cenizas el depauperado sentimiento de español. Falta nos hace...
Dicho queda…
Joaquín Yerga
25/10/2017
viernes, 20 de octubre de 2017
Jaque mate a una impostura
Dios mio dame paciencia. Porque si me das fuerza los reviento!!
M. Rajoy
A día de hoy, viernes 20 de octubre, el asunto catalán pareciera haberse convertido en una aburrida y monótona partida de ajedrez. El gobierno da un penúltimo ultimátum, y Puigdemont le replica con otro. Así podríamos estar meses. Y mientras tanto el descrédito español y la bancarrota económica sigue su curso.
Entiendo que todo lo que ocurre, con sus plazos y advertencias, tiene su razón de ser. Porque por una parte el gobierno catalán con el tontainas de Puigdemont al frente parece no enterarse del destrozo infringido a su comunidad y sigue como Don Tancredo, esperando que el toro se lo lleve inevitablemente por delante. Y por el otro tenemos a Rajoy y a su gobierno, pecando según muchos de una pasividad manifiesta.
Está claro que somos muchos los españoles que pedimos a nuestras autoridades mano dura contra esta gente, pues cada vez se hace más insoportable la afrenta y chulería de las que hacen gala. Aunque estoy seguro que quizás todo esto no sea mas que un signo de debilidad de ellos, que intentan provocar para que entremos a trapo. Ellos necesitan sangre, sea ésta real o ficticia, para así atraer la máxima atención del mundo.
Sin embargo nosotros deberemos tener la cabeza fría, aunque el corazón explote y la sangre hierva. Debemos hacer méritos y cargarnos de razones para actuar después con la esperanza puesta en que sean mínimos los daños colaterales causados, que a buen seguro se producirán. Apuesto lo que sea, y espero no equivocarme, que nuestra principal arma a blandir sea nuestra unión. Con los tres partidos principales juntos y entregados a la defensa de la Constitución, estoy seguro que ganamos la importante batalla de la legalidad y de la opinión oficial europea, más importante de lo que parece. Hay que tener en cuenta que unidos conformamos el 75% de los votantes. Por supuesto a Podemos ni está ni se le espera, se han echado en brazos de nuestros enemigos.
Si seguimos nuestra legalidad, (sin coger atajos que sean dudosos de constitucionalidad), y aunque vayamos mas lentos, al final la maquinaria de la democracia y de la justicia se pondrá en marcha y entonces no habrá quien nos pare; deberemos llegar al final.
Mucho de lo que nos pase en los próximos meses dependerá de nuestra capacidad de aguante, porque ellos una vez echados al monte irán a por todas y no le harán ascos servirse de mentiras, traiciones y victimismos. Ésta es una guerra que, entiendo no se va a librar en las calles como muchos piensan, ni en las fabricas haciendo huelgas, si acaso algún amago pero tiene fecha de caducidad pues se viene apreciando cierta fatiga de materiales. Con todo en contra, sobre todo los gobiernos europeos, tienen perdida batalla y la guerra. Yo deduzco que si el gobierno se hace con el mando de los centros oficiales, la televisión catalana y la policía, solo nos restaría: un par de meses en el tiempo; fortaleza para aguantar hasta el final... y elecciones autonómicas.
El haber soportado incólumes todo el agravio sufrido sin intervenir, ha servido para hacer recapacitar a muchos nacionalistas templados. En solo dos semanas les han visto las orejas al lobo de la ruina. Ellos, que pensaban que era pan comido y que iban a ser felices y comer perdices están viendo estupefactos la gran marcha de empresas de las que muchas no volverán. Ellos, que apelaban al seny catalán cuando fueran indepes, comprueban con estupor que están en manos de la CUP, unos majaderos pijos que se aburren y en vez de aliviar su hastío siendo hinchas de algún club de fútbol marrullero se meten en política para importunar.
Ahora visto lo visto no dudo que una gran parte de esa burguesía catalana, que sin duda alguna han financiado éste cotarro, se lo estén pensando de veras y en vista de su ruinosa aventura estén en la intimidad, (ademas de hablar catalán como Aznar en su mejor época) suplicando sibilinamente que vayamos a rescatarlos.
Dicho queda…
Joaquín Yerga
20/10/2107
miércoles, 18 de octubre de 2017
La música de la vida.
Las grandes obras las sueñan los genios, las ejecutan los luchadores, las disfrutan los cuerdos y las critican los inútiles.
(S. Ramón y Cajal)
Lo de llamar música culta a lo que normalmente denominamos clásica se entiende perfectamente sin necesitad de extenuantes razonamientos. Y es cierto que no suele tener demasiado seguidores, quizás debido al fatigoso trabajo a realizar para comprenderla. Tal vez Mozart fue el que mejor entendió éste tipo de música, pues no en vano ya desde los tres años hacia sus primeros pinitos con ella.
Wolfgang Amadeus Mozart, nació en Salzburgo, una bonita ciudad de Austria de pequeño tamaño y rodeada de un paisaje de ensueño. Ahora se ha convertido gracias a él en paraíso y meta de todos los melómanos que en el mundo son.
Según su contrastada biografía, Mozart fue un niño prodigio, pero de un tamaño descomunal. Con solo tres años ya manejaba partituras, con cinco empezó a componer, y pásmense, con siete tiernos añitos ya alcanzó su madurez interpretativa... No se puede pedir más.
Su padre, Leopold, viendo astutamente el filón de fama y prosperidad que le esperaba en la vida, explotó todo lo que pudo y más al pequeño. ¡Ríanse del padre de Messi, o del de Neymar!
Leopold era un carcamal de tomo y lomo, incluso para esa época. Vestía al niño con ropa pasada de moda y le hacía codearse con gente mayor, a ser posible de ambientes cortesanos, cuando él apenas tenia dos perras. Mientras vivió le dio a Amadeus una vida lamentable y trabajosa de ensayos y exhibiciones continuas; sacando un penoso provecho de sus extraordinarias aptitudes artísticas.
Ni que decir tiene que a los trece años el jovenzuelo Mozart era ya reconocido en los ambientes musicales y palaciegos como un genio. Y eso lo confirmaban nada menos que los mejores maestros de la época, como Haynd o Schubert. Uno de éstos maestros, Johan Hasse, llegó a decir de él “Ha hecho cosas que para su edad resultan de veras incomprensibles, y que serian ya asombrosas en el caso de un adulto”.
Mozart, y ahí esta su música para la posteridad y nuestro regocijo, compuso de todo, óperas, música de cámara, sinfonías para piano etc. Y todas maravillosas. También era proverbial la rapidez con la que escribía las partituras. Lo que a cualquier buen compositor le pudiera llevar años él lo realizaba en días. Sin ir más lejos la sinfonía 41, “Júpiter” la compuso en dieseis días y la obertura de su grandiosa ópera “Don Giovanni” la creó la víspera de su estreno.
Siendo un magnífico compositor como era no anduvo precisamente muy sobrado de dinero y fama. Estuvo protegido por diferentes mecenas, (la mayoría reyes o duques que se entusiasmaban con su música) como era habitual en esa época, pero le asignaban sueldos ajustadisimos. De su su vida personal habría que destacar que siempre fue una mezcla de seriedad en el trabajo y carácter juguetón en sus relaciones.
La imagen que casi todos de nosotros tenemos del jóven Mozart es la que nos proporcionó la pelicula “Amadeus” del director Milos Forman (obtuvo el Óscar a la mejor película en 1985) En ella nos presenta a un Mozart casquivano, travieso y muy aniñado, y es posible que fuese algo parecido, pues parece ser que tuvo un espíritu extravagante e infantil. Para corroborar todo esto no hay mas que leer sus cartas. En una de ellas dirigida a su primer amor, le dice a la chica: Que tengas buenas noches y te cagues en la cama hasta que crujas” Y en otra: “Duerme profundamente, mi amor; en la boca te meterás el culo” Según algunos de las decenas de psicólogos que han analizado estas cartas, esta actitud se debe a un síndrome llamado, de Tourette, según el cual genera un cierto grado de inmadurez relacionado con el lenguaje (fonía) y la psicomotricidad. Vete a saber...
Primero con su padre y después de casado con su mujer, Mozart vivió siempre por encima de sus posibilidades, aunque es falsa la imagen de que murió en la mas absoluta indigencia. Es verdad que no fueron muchos amigos a su funeral, pero es que tampoco los tuvo nunca. Murió demasiado joven y no precisamente envenenado por su rival, el malévolo compositor italiano Salinieri como nos quiere hacer entender la película y los bulos que circulan de vez en cuando. Todo apunta que su partida de este mundo se debió a unas fiebres reumáticas las que le empujaron al mas allá.
Wolfgang Amadeus Mozart, falleció a los 36 años y sin un duro, a pesar de que, posiblemente, haya sido el músico y compositor mas genial que han dado los tiempos. Hoy en día tan solo con sus derechos de autor sería, como mínimo, tan multimillonario como Amancio Ortega (el de Zara).. Lo que son las cosas...
Dicho queda…
Joaquín Yerga
martes, 17 de octubre de 2017
Si me das a elegir...
Oigo, patria, tu aflicción,
y no entiendo porqué callas,
viendo a traidores canallas
despedazar la nación.
Lloras porque te engañaron
los que lealtad prometieron
los mismos que te aplaudieron
y la ley corroboraron.
(B. L. García)
Según una reciente encuesta el 44% de los españoles estaría dispuesto a quitarle poder a las autonomías; consideran excesivo el gasto y grande el estropicio. Y es que...
Nosotros que nos quisimos tanto ¿debemos separarnos por una insensatez? Esperemos no llegar al propósito de la letra de este conocido bolero de Los Panchos. Y es que en medio de esta vorágine política que todo lo ocupa, y donde solo transluce lo peor de nosotros mismos, se me ocurre hacer una pequeña reflexión. Se trata de una reflexión que entiendo muy necesaria, y que nos ayudará, por cierto, reconsiderar el futuro, aun con la vista puesta en el retrovisor de nuestro pasado.
Quizás nuestra manera de ser latina influya en todo esto, pues tampoco se salva de esta disgregadora estupidez los italianos. Somos, qué duda cabe, de sangre caliente y nos puede la emoción y los sentimientos, no obstante tendríamos que hacérnoslo mirar, por excesivos.
Llevamos juntos como país toda una vida y sé que cada uno de nosotros, (como región o autonomía, llamémosle como queramos) tiene sus particularidades, pocos dudan de eso. Y aunque no tengamos la suerte que tienen otros de conformar una sociedad uniforme en costumbres y lenguas, que nadie se equivoque, lo que nos une a todos es muy sólido. Estamos ensamblados por una argamasa irrompible de sentimientos, de afectos, y de una incuestionable y fraternal historia común.
Con nada que nos miremos de soslayo nos daremos cuenta que nos comportamos como una familia mal avenida que se tira los trastos a la cabeza, pero que ante la adversidad de una calamidad suprema no dudaremos ni un instante en recomponer los vínculos que nunca debimos romper. Y es que, ¿Alguien duda de la satisfacción que produce encontrarse a unos españoles en China, en Angola o Pernambuco de vacaciones, sean estos gallegos, catalanes o madrileños? ¿Sentiríamos el mismo regocijo si fuesen alemanes o franceses?.
Con nada que nos despojáramos de orgullos, medias verdades o bastardos intereses veríamos con asombro inusitado a un país estupendo. Tenemos la suerte de ser diverso en naturaleza, clima y fauna. La gente que lo habitamos no necesariamente deberemos ser homogénea (aunque esto precisamente es la razón de nuestra zozobra) pues creo rotundamente que en la diversidad está el gusto. Advierto que no hay cosa mas monótona y aburrida que todo en un territorio sea similar o idéntico; nos llevaría irremisiblemente a la depresión y a la melancolía.
Cualquiera en nuestro caso se sentiría orgulloso y encantado de nuestra pluralidad de caracteres. Y que por eso precisamente debemos aceptar: que un catalán sea emprendedor y tacaño a la vez pero que lidere nuestra modernidad. O que un andaluz además de simpático siga representando la más genuina tradición española... Y que los valencianos sean bilingües sin recato y con honestidad, sin renunciar a nada. Lo mismo que los noblotes vascos, o los circunspectos y apañados gallegos, allá en su tierra verde..
Y necesitaremos, también, admirar a los austeros castellanos y aplaudir su fecundo pasado... Y valorar como se merece el amor a su tierra de los aragoneses porque no tienen empacho armonizarlo con el de España. Y lleguemos a su vez a comprender la disconformidad de los canarios, tan lejos, o la dura insularidad de los mallorquines, enriquecidos.
Y a comprender para ello, como no, a los sufridos extremeños, tan olvidados; lo mismo que amparamos a los singulares asturianos en su deriva industrial. Y saciaremos la sed de los murcianos, con solidaridad inusitada. Y hasta nos beberemos el vino riojano, si fuese menester, para que progresen.
Pocos países en el globo conforman un crisol tan diverso de tradiciones y usanzas como el nuestro. Mirémoslo, pues, como algo digno, sin aprovechar las diferencias para atacarnos. Y recemos para que jamás añoremos “El paraíso perdido” por nuestra estulticia.
Alabemos, pues, éste país por su variedad tan extraordinaria, no en vano somos el segundo mas visitado del mundo. Y estemos, en definitiva, bien orgullosos de él porque realmente, estoy seguro... ¡No sabemos lo que tenemos!..
Algún día vendrá en que cada cual en su papel de su pequeño terruño contribuya al engrandecimiento de esta hermosa nación. Un país al que más pronto que tarde llamaremos todos sin pudor y con emoción.. España.
Dicho queda...
Joaquín Yerga




