jueves, 14 de septiembre de 2023

Cómo cazar a un zoquete

                                                                                 


Tengo una duda: ¿Se descubre enseguida a un tipo inteligente? ¿Y cómo detectamos a un listo a las primeras de cambio? Algunos dicen que a esa gente se la huele. Esa media sonrisa y como te clavan su mirada, la manera de escucharte que parece un radar militar, la manera de mirarte mientras hablas que parece que te están escaneando... Sí sí, pero no la tengo todas conmigo, no porque...

¿No os pasado alguna vez de confundiros una mirada? ¿Si, suponer que por la manera de mirar de alguien (los ojos lo dicen todo), deducir que es muy inteligente y luego al tratarlo descubrir que no es nada especial?. A mi sí.. Claro que quizás haya dado yo esa falsa impresión a algun@s.. 

Lo que si se comprueba rápido es si nuestro interlocutor o interlocutora es un borrico. Al zoquete se le pilla en cuanto abre la boca dos veces. Entre otras coas porque son más atrevidos, inciden en su ignorancia 😏😏😏

Joaquín







Secretos de confesión

                                                                                     



¿Sabíais que si no hay un cura cerca y estamos a punto de morir, siempre podremos contarles nuestros pecados al hombre más honrado que tengamos a mano? Pues sí, se nos perdonará los pecados. Eso dicen, al menos, las ordenanzas eclesiásticas.

Otra cosa es tener a mano ese tipo honrado ¿Y no puede ser una mujer?. Pues no.. ¡¡Ya estamos!! Y una cosa os digo: en tiempos pasados la confesión y posterior perdón de los pecados era fundamental para la gente aprensiva.. Morir sin que antes un sacerdote nos diera la extremaunción, que no es otra cosa que el perdón, era motivo de congoja extrema.

En fin.. ¡Ah! os advierto, si os da por estirar la pata y ando yo por allí cerca, no dudéis en confesaros conmigo, honrado soy a carta cabal... Otra cosa es que pueda mantener el secreto de vuestros pecados mucho tiempo.

Joaquín




miércoles, 13 de septiembre de 2023

Palabras que necesito que me digan

                                                                                 


                                                                               


Cada uno de nosotros sabe qué cosas le hace feliz, y no todos disfrutamos con las mismas cosas, claro.. A mi, y lo digo sin falsa modestia, me hacen ser más dichoso gestos y palabras bonitas que posesiones materiales; ya no tengo edad para otra cosa mejor. Fijaos hasta qué punto

—De un hombre esperaría que me dijera: “Joaquín, eres un tipo cabal; hace mucho que te conozco y es un placer ser tu amigo”. Así tal cual..

—De un hijo o una hija me saltaría una lágrima si escuchara de sus labios: “Papá te quiero, porque siempre has estado ahí cuando te he necesitado”. Con esto me conformaría.

—¿Y de una mujer? Bueno, los piropos de labios de mujer cambian según la edad. Ahora con que una madurita se explayara conmigo así: “Joaquín, eres un tipo interesante, da gusto conversar contigo. Además bailas de maravilla”. Y me iría a casa más feliz que unas castañuelas. 

Conste que de joven era menos exigente en lo tocante a las mujeres, apenas les pedía atención, miradas furtivas y arrobo en sus mejillas (señal de su interés por mi), aunque pocas veces lo conseguía.  Una de las frases que jamás he olvidado, por lo que me gustó, me la dijo una chica, y es muy simple: “¿Y a mi no me sacas a bailar?. Era la chica de mis sueños. Yo ya desistía por creer en su indiferencia absoluta hacía mi. Bueno, qué deciros, a partir de ahí entendí lo que era la felicidad.

En fin, a todos y a todas nos gusta que nos regalen el oído con palabras bonitas y el que diga lo contrario miente, salvo que el tipo venga ya de vueltas de todo y le importe un pimiento, y entonces mal asunto..

Joaquín




lunes, 11 de septiembre de 2023

Estas fueron sus últimas palabras..

                                                                                     





Porque es triste creer que se secó una fuente,

y que otro beba el agua que brota nuevamente;

o una estrella apagada que vuelve a ser estrella,

y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.

--J. A. Buesa--


¿Con qué frase en los labios os gustaría morir?.. Aunque, supongo que dependerá de las circunstancias que tengamos el día del óbito y si en esos tristes momentos estamos en nuestros cabales, claro.

Conocemos las últimas palabras de ciertos personajes históricos. Mirad:

--Napoleón murió en la isla de Santa Elena preso de los ingleses.. “Francia, el ejercito, Josefina”, estas fueron sus últimas palabras. Os recuerdo que Josefina fue su gran amor, aunque al final de su vida la traicionó.

--Lo del gran Julio Cesar es más conocido, a punto de expirar vilmente acuchillado por antiguos camaradas, dicen que dijo: “Tú también, Brutus, hijo mío”. Se refería a uno de sus asesinos, Brutus, ahijado suyo.

--Nerón, ese emperador romano cruel y pirao, soltó antes de morir envenenado: ”Qué gran artista se pierde el mundo”. El artista era él 😅😅😅

--La pobre María Antonieta, un pelín antes de que le cortaran la cabeza, miro al verdugo y le dijo: “Señor, le pido perdón, no lo hice a propósito” Poco había hecho la mujer, si acaso ser un poco frívola.

--”Nunca debí cambiarme del whisky escocés a los Martinis”. Palabras textuales dichas por Humphrey Bogart antes de morir de un cáncer de esófago

--Lo de Marlene Dietrich fue osadía, porque dijo al morir, antes de echar al sacerdote que pretendía hacerle la extremaunción: “¿De qué voy a hablar con usted? Tengo una cita inminente con su jefe.”

--Y lo de Beethoven de traca. Dijo antes de estirar la pata, cuando su criado le informó que su editor le había regalado doce botellas de vino: “Lástima, lastima, demasiado tarde”.

No sé vosotros, porque entiendo que en el último momento no estará uno para frases memorables. Si acaso yo diría, si mis circunstancias fueran pésimas: “Total, qué coño pinto ya aquí”.. 

Joaquín




domingo, 10 de septiembre de 2023

Qué crees tú, Joaquín, que hay que hacer para caer bien a los hombres, me preguntó

                                                                                  


Ni sé cómo me hizo esa pregunta. Qué podría saber yo de eso si no me había comido una rosca en mi vida. Mirad lo que se atrevió a preguntarme:

--¿Qué crees tú, Joaquín, que hay que hacer para caer bien a los hombres?

¡Qué os parece! A mí, que no tengo ni pajolera idea. Bien, pues aunque cueste decirlo, salí airoso del trance. Eso sí, tuve que pensarlo mucho antes de responderle:

--Si obvias la apariencia física, que siempre ayuda, ten siempre lo brazos abiertos y una sonrisa en los labios, y sobre todo no hables continuamente de ti misma.

--Ya ya, pero eso es muy técnico, casi de manual---respondió ella

No sé qué quería que le dijera, pensé para mis adentros. No obstante algo más rebusqué:

---Ser discreta y humilde también ayuda---insistí---los tipos somos reacios a aquellas que quieren llamar la atención. No necesitas ser muy extrovertida para caer simpática. 

No se quedó conforme. Y el caso es que ella tiene infinitamente más éxito social que yo, me consta. Luego volvió a la carga con otra pregunta que ya me gustaría a mi hacérsela a un experto para mi provecho.

–¿Y qué es mejor en esto de las relaciones, hablar o escuchar?

---Uffffff---exclamé yo sin saber por dónde tirar---hacer muchas preguntas está bien, pero estamos tan concentrados en lo que vamos a decir a continuación, que no escuchamos lo que nos dicen. Ese es un error que yo suelo cometer.

---Eso es verdad---se me adelantó ella—pero los que hacen muchas preguntas supongo que será porque se interesan por los demás ¿no?.

Le camuflé la respuesta con una frase que me quedó muy bien:

--Y no te olvides tener la mente abierta---le advertí---Eso te hace más accesible. Nadie quiere tener una conversación con alguien que ya se ha formado una opinión y que no está dispuesto a escuchar. 

Qué curioso, y todo esto se lo decía yo, un tipo de mente abierta pero un negao para hacer amistades, a ella, una compañera de trabajo que rebosaba simpatía. Pero eso ella lo ignoraba todavía, pues nos conocíamos desde hacía apenas unos meses.

Al poco tiempo comprobé cómo se ganaba a todos, también a mi. Por cierto, yo seguí con lo mío, es decir, constándome un huevo ligar.

Joaquín





Querido hijo

                                                                                     


    


--¿Gritaron, madre?

--No, hija;

nadie habló... ¿Lloras?...

--Lo blanco

del camino que contemplo

las lágrimas me ha saltado...

--No es eso...

--Yo no sé, madre.

--Él vendrá, que aún es temprano. 

Nunca vino

--M. Machado--


Querido hijo:

Llevas lejos varios años, años sin verte, y quizás no nos queden muchas oportunidades. Estoy bien, no me voy a morir mañana, supongo.. El día que esto ocurra estoy segura de que  quedarás muy triste. Ya te veo, con tu traje negro viajando y llegándote hasta aquí, abrir mi ataúd y darme el último beso. Me traerás una corona de rosas, o tal vez un ramo. Me llorarás, y tratarás de cumplir todo el protocolo que conlleva el fallecimiento de una madre. Pero...

¿Qué te parece si en vez traerme rosas cuando muera, me las traes ahora? Al fin al cabo de muerta qué más da, ni las voy a ver lo bellas que son y menos sentir su aroma. ¿Qué te parece si en vez de tomar café con los familiares el día de mi velatorio mientras habláis de mi muerte, vienes ahora y nos tomamos ese café?. 

El día en que me muera vendrás con tu mujer y tus hijos, y todos estaréis con la cara triste, pero, ¿y si lo cambiamos porque vengáis ahora, y estemos juntos al menos un par de días, y tu mujer y tus hijos me traten un poco, y yo los vea y los bese? ¿Qué te parece si en vez de viajar desesperado por no llegar tarde a mi funeral, vienes ahora y me disfrutas que estoy viva y podemos hablar de tantas cosas? Dime, hijo, qué te parece mi trato. Si lo aceptas ven pronto, sino llegarás tarde, y entonces mejor no vengas. 

Tu madre





viernes, 8 de septiembre de 2023

Una noticia de las que no esperas

                                                                                     


De manera inesperada me dio la noticia aquella noche. Estábamos dentro de mi coche, a las afueras del pueblo, hablando y fumando. En realidad hablaba yo; ella permanecía muy callada.

—Joaquín, estoy embarazada—y me lo dijo de sopetón

Éramos muy jóvenes; yo aún no había hecho la Mili.. Fue un mazazo para mi, pero un mazazo de felicidad, jamás lo hubiera pensado. Comprendí entonces su apesadumbrado semblante toda la noche, que enseguida atribuí a la incertidumbre. Pero me repuse, le respondí con indisimulada alegría:

—De acuerdo, cariño, tengamos el bebé, tengo un buen trabajo y unos ahorros. No te preocupes, te amo.

Pero ella se me puso a llorar

—¿Qué te pasa?—le pregunté preocupado—podemos criarlo

Pero no me respondía, seguía llorando, incluso se enfadó conmigo. Necesitaba estar sola, me dijo. La llevé hasta la puerta de su casa, aparqué el coche por allí cerca y salí a la calle desconcertado. Paseé por calles solitarias, atravesé los callejones más sombríos y solitarios del pueblo, incluso lloré en algún oscuro rincón En el único bar que permanecía abierto pretendí ahogar mis penas en alcohol, pero sólo conseguí acrecentarlas. Terminé en ninguna parte, perdido física y emocionalmente. Recuerdo que llamé a un amigo: 

—¿Dónde estás?—me preguntó

Le dije que sentado en un banco del parque; eran las tres de la madrugada. Vino a recogerme y me llevó a su casa. No supe de ella durante un mes. Un día me telefoneó. Me dijo que había tenido un aborto. Una mujer tiene derecho a elegir, estoy de acuerdo con eso, pero ella sabía de mis ganas de ser padre y de mi amor por ella.. Ese bebé tendría ahora treinta y nueve años. A veces me pregunto: ¿Se parecería a mí? ¿Acabaría su carrera?. Quizás leería ciencia ficción, o jugaría al ajedrez. Tal vez él me haría preguntas y yo inventaría respuestas. Dejé de hablar con ella. Aunque siguió enviándome mensajes a través de amigos comunes:

—¡Por favor! ¡por favor, decidle a  Joaquín, que me llame!—les suplicaba

Como la amaba, finalmente respondí. La llamé. Y finalmente volvimos a estar juntos. Pero lo del niño, o no niño, fue un asunto insalvable, rompimos definitivamente. Bueno, ya os he dicho bastante. De todo esto hace ya mucho tiempo. Algún día os contaré el final inesperado de esta historia.. 

Joaquín








Cómo hacer feliz a una mujer

                                                                                   


Dos cafés humeantes sobre la barra del bar eran los únicos testigos de nuestra conversación. Principiaba el invierno y celebrábamos su cumpleaños con regular alegría. Recuerdo especialmente el momento por la embarazosa pregunta con la que empezamos aquella conversación:

—Papá, ¿Cuál es la mejor manera de superar este trance, de llegar a ser una mujer independiente y feliz? Dime, tú que tienes experiencia..

Mi hija es joven, aunque no tanto, así que, no sé, enseguida pensé que me hacía esa pregunta más por viejo que por sabio. Lo pensé un instante, pero enseguida le indiqué unas pautas sobre las que, bajo mi criterio, le puede arruinar su futuro, ahora que empezaba una nueva vida.

—Mira, hija—le dije—si piensas de manera negativa y crees que todos los hombres son iguales porque uno te hizo daño, ese no es el camino.

Debió ser que le recordé episodios poco agradables, porque dos lagrimillas resbalaron por sus mejillas.

—Lo sé, papá, pero no puedo evitarlo, compréndelo—respondió resignada

Cómo no comprenderla después de los últimos años tan penosos que ha vivido, y eso que apenas me contaba lo justo para no hacerme sufrir.. Y le dije más:

—Pero no busques la felicidad en otra persona, que tú eres muy dada a la dependencia emocional de los demás; las llaves de tu felicidad la tienes tú..

A este último consejo, me respondió con que no le descubría nada nuevo, que eso ya lo sabía ella. Aún así proseguí:

—Qué más te puedo decir que tú no sepas—insistí—pero a tu edad, si te empeñas en ser pasiva, dejada, y no buscas nuevos sueños, te costará salir de esta.. Te diría algunas cosas más, pero estos principios son básicos. Y recuerda que tu familia estaremos siempre pendientes de ti—concluí

No se quedó conforme. Le decía esas cosas por lo que intuí de habitual en estos casos de separaciones traumáticas, y por su actitud reciente. Ignoro qué esperaría más de mi; eso me produjo desazón. Todos mis consejos iban dirigidos a lo que tenía enfrente de mi aquella mañana, es decir, a una mujer de 35 años, divorciada, defraudada prematuramente de la vida, sola, pero con mucho camino por delante, y expuesta, eso sí, a infinidad de peligros.

Joaquín





miércoles, 6 de septiembre de 2023

Una proposición ¿indecente?

                                                                                     


 

Ahora le llaman Club de swinging, ¡ya veis qué tontería!, lo que toda la vida ha sido un local  de intercambio de parejas. Es decir, un sitio donde parejas, matrimonios o amigos mixtos liberales no les importa darse el lote con uno o una desconocida, o con varios a la vez.

Conste que cada vez están más de moda estos locales, antaño te veías negro para encontrar uno. Ahora sólo en Madrid debe haber más de treinta y en toda España pasa del centenar. Por si algún despistado o despistada osa echarle un vistazo a esto, os adelanto qué se hace exactamente en  un club de swinging, por si os animáis. Tomad nota:

—Las parejas van allí y entablan conversaciones en el bar del club. Deciden si se adentran en otros espacios en los que tendrán que ir despojándose de la ropa.

—Hay diferentes salas. En algunas se puede entrar vestido, en otras desnudo, otras están dispuestas para parejas bisexuales. En muchos clubs existen cuartos oscuros, en los que no se ve, sólo se toca, y se siente.

—Luego están las camas redondas, donde los cuerpos se convierten en una amalgama. Pero ello no significa que las personas que están ahí tengan que aceptar cualquier relación, ¡no todo vale!. Hay un gesto sutil que se emplea para 'rechazar' a alguien. Se trata de hacer simplemente una señal con la mano de que pare de forma elegante y la otra persona captará el mensaje.

—Algunas parejas no acuden para entrelazarse unos con otros, sino que van por voyerismo, es decir, a mirar.

—Las mujeres tienen vía libre, pero los hombres que acuden solos están en otra sala contigua y únicamente pueden entrar a petición de la pareja. Y ahí es donde entra el juego del glory hole (agujero de gloria), que es un agujero hecho en el tabique donde los chicos introducen la parte más sensible de su anatomía para que las parejas que están en el cuarto de al lado jueguen con ella y decidan si los invitan a pasar.

En fin, como veis todo es muy entretenido. Si alguno o alguna os da por ir algún día, me mandáis un wasap y me contáis, y luego, si eso, ya decido. 😉😉😉

Joaquín







martes, 5 de septiembre de 2023

Preguntadme cómo recuperar los recuerdos perdidos

                                                                                    



¡Jardín, jardín! ¿Qué tienes?
¡Tu soledad es tanta,
que no deja poesía a tu tristeza!
¡Llegando a ti, se muere la mirada!
Cementerio sin tumbas...
Ni una voz, ni recuerdos, ni esperanza.
¡Jardín sin jardinero!
¡Viejo jardín,
viejo jardín sin alma!

--M. Machado--



Qué os parece, resulta que el olvido dentro de poco ya no será irreversible. 

Sí, veréis:

A lo largo de nuestra vida creamos infinidad de recuerdos; claro, que también olvidamos muchos. ¿Y por qué todo esto?.. 

Hasta ahora se pensaba que los recuerdos olvidados iban muriendo y que nuestra capacidad de recuperarlos decaía con el tiempo. Pues no.

Fijaos:

Cuando recordamos algo se activan ciertos tipos de neuronas, muy específicas. Bien, cabría pensar que cuando olvidamos, estas células mueren, pero en realidad lo que ocurre es que estas neuronas ya no se activan, pero los recuerdos siguen estando ahí. Es decir, los recuerdos están guardados como en una caja fuerte, inamovibles ¡lo que olvidamos es el código de acceso para abrir esa caja atestada de recuerdos!.

¿Esto quiere decir que el olvido podría ser reversible en determinadas circunstancias? Pues sí. Acordaos lo que os digo: no se tardará mucho en descubrir cómo recuperar la clave de acceso y abrid la caja fuerte de los recuerdos; todos, desde nuestra más tierna infancia ¿Os imagináis?

En fin, qué cosas..

Joaquín




domingo, 3 de septiembre de 2023

Qué mal salgo en las fotos

                                                                                 


—¿Por qué será, Joaquín, que no me gusta mi voz cuando la oigo en una grabadora? La percibo extraña, diferente, ajena a mi.. 

Qué curioso, precisamente había leído algo sobre el asunto. Quedé como Dios, pues, al responderle a mi novia. 

—Lo de la voz tiene su explicación, cariño—le expliqué—he leído que las ondas de nuestra propia voz llegan a nuestros oídos por dos canales, el externo (el mismo con el que te oyen los demás), y un canal interno que transmite esas vibraciones a través de nuestra cabeza. Esa caja de resonancia interna hace que cuando mi voz rebota en ella, me suene más grave y clara que cuando la escucho fuera. Por eso mi voz cuando la escuchan los demás es distinta a la que escucho yo, y por eso también lo primero que siento es rechazo al oírme en un audio

Quedó pensativa. No obstante encontró un filón para hablar de algo mientras esperábamos en la cola de un cine sacar las entradas, porque siguió con sus dudas:

—¿Y por qué será que tampoco me gusto en las fotos?. Pero no me pasa eso cuando me miro en el espejo, que me sigo viendo maravillosa jajaja.

Ya os he dicho que había leído recientemente un artículo sobre el asunto. Así que no me costó nada aclararle:

—¿Y no será que la imagen que ves en el espejo es la que tienes construida de ti misma?—le dije yo—pero, claro, no es la real. No, porque el espejo te devuelve la imagen centrada y ni tu rostro ni tu cuerpo es simétrico. Una fotografía sí te muestra tal y como te ven los demás y no como te ves a ti misma cada mañana—concluí

Por cierto, a cuenta de todo esto, después del cine fuimos a su casa a ver fotos antiguas suyas. Sus padres estaban en el pueblo.. La velada se prolongó y fue muy agradable, porque cenamos, tomamos unas copas y, sí, recuerdo que terminamos haciendo el amor.. 

Joaquín






El mal amigo fuentecanteño

                                                                                     



Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
Y ya llega el otoño, y espero todavía:
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.

--J. A. Buesa--


El mal amigo fuentecanteño

Un estudiante fuentecanteño, buen tipo, quiso ser sacerdote; iba con muy buenas intenciones. El estudiante cumplía todos los requisitos de un honrado ciudadano: honesto, trabajador y muy creyente, nada tenía que impedirle tomar los hábitos. Pero, ¡Ay, Dios, la envidia qué mala es!... Que se lo pregunten a Juan García Delgado, otro fuentecanteño, amigo, o supuesto amigo del estudiante, que nunca le gustó que el estudiante fuera un hombre tan respetado y querido en su entorno. Tanto resentimiento y rencor albergaba en su alma hacia su amigo, que fue capaz de denunciar sus antecedentes judíos; cosa horrible en aquellos tiempos..

A Juan García Delgado la envidia le corroía las entrañas. Aprovechó la visita del inquisidor general a Fuente de Cantos para chivarse de la impureza racial de sangre del estudiante  ¡Y fue terrible para el pobre estudiante!. El inquisidor dio la orden de investigar: Dos oficiales eclesiásticos (cuan UCO) se presentaron en la Parroquia y miraron a conciencia los sambenitos allí guardados. Y, efectivamente, uno de los sambenitos había pertenecido al abuelo del estudiante, que fue azotado en su día con cien latigazos y castigado después a años de mazmorras.

La pena por silenciar el pasado judío de un individuo que optara a un cargo público era severísima, y el estudiante había omitido que era nieto de dos judíos conversos de la calle Esperanza.. ¡Ya veis qué tontería!.. Qué mal podría haber cometido, el pobre. ¿Sólo por ser nieto de un judío?. En fin, el tipejo Juan García Delgado, el mal amigo, quedaría satisfecho por el buen servicio hecho a la Inquisición, al haber denunciado a su vecino y compañero; otra cosa es qué imagen suya quedaría entre el vecindario.

Son cosas que pasaban en Fuente de Cantos, en otra en otra época, claro, exactamente en 1592.

Joaquín



El tipo que era feliz haciendo crucigramas

                                                                                       



Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no se ven...

--J. A. Buesa--


¿Queréis tener una memoria de elefante, un cerebro joven como el de un chiquillo, una capacidad cognitiva fabulosa, un freno al Alzhéimer? Seguro que si. Bien, pues haceros dos o tres crucigramas al día y, ¡mano de santo!

Lo acabo de leer, resolver unos cuantos crucigramas diarios o unos autodefinidos (también nos vale el sudoku) hace que nuestras neuronas estén activas, frenéticas, interconectando unas con otras y no dormidas, como cuando nos dejamos llevar por la vagancia mental y la rutina.

Sí, porque nos ha dado por el ejercicio físico, que sigue siendo estupendo y nos hace mantener el cuerpecín como un pincel, pero olvidamos la parte psíquica, todavía más importante que nuestro cuerpo serrano.

Ya sabéis, chicos & chicas, a estas edades nuestras no dejéis flaquear las entendederas, leed, socializar y un par de veces al día, un crucigrama; es bueno, barato y sencillo.

Dicen que hacer crucigramas es incluso mejor, para evitar el deterioro cognitivo, que, por ejemplo, los videojuegos del ordenador o la Play; bueno, pues no está mal, ¿no os parece?

Os digo una cosa, yo me he puesto manos a la obra, y por un eurito de nada ya tengo un librito de crucigramas, de esos que venden en quioscos y librerías. Sí sí, de los de toda la vida..

En fin.

Joaquín





sábado, 2 de septiembre de 2023

Una cita en bar de siempre

                                                                                    



Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán
y aprenderás entonces que hay cosas como el río
que se están yendo siempre, pero que no se van...

--J. A. Buesa--



¡Ummmmm, botellón botellón!, ¿Qué significará Botellón? ¡Ah, sí! miro la Wikipedia y veo que no es otra cosa que una reunión masiva de jóvenes de entre 12 y 26 años fundamentalmente, para consumir grandes cantidades de bebida alcohólica que han adquirido previamente en comercios, escuchar música y hablar. Pues que sepáis que vienen a menos, afortunadamente; lo acabo de leer..

Y digo yo, ¿A quien le echamos la culpa de la existencia de estos botellones, malsanos por otra parte? Supongo que a los gobiernos de turno, que ansiosos de acaparar impuestos, no han hecho más que gravar y gravar la bebida y el tabaco, lo que ha hecho insostenible que los jóvenes puedan consumir y disfrutar de su ocio nocturno en los bares, como hemos hecho siempre.

Fijaos qué récords de afluencias a los botellones hemos llegado a tener: en la primavera de 2006, el 17 de marzo, tuvo lugar el fenómeno conocido como macrobotellón. A través de Internet se lanzó una convocatoria para celebrar la "Fiesta de la Primavera" con un botellón masivo en la Av. de María Cristina de Sevilla, al cual acudieron unas 5000 personas. Claro, que enseguida fue superado por el de Granada dos años más tarde, unos 30 000 jóvenes, asistieron.

En fin, menos mal que el botellón viene a menos; quizás se conviertan en algo residual. Y el caso es que es un fenómeno que hemos exportado a otros países; ahora están empezando en Europa, ¡qué os parece. 

Lo dicho, ojalá veamos a los jóvenes, ya que no mucho en las bibliotecas o en las misas, al menos en los bares, y no en la calle, a oscuras, guerreándolo todo y con música atronadora.. 😇😇😇

Joaquín





viernes, 1 de septiembre de 2023

El fraile más granuja que hemos tenido nunca en Fuente de Cantos

                                                                                   



Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas, sin saber que lo son...

--J. A. Buesa--


Menudo pillo estaba hecho Fray Francisco Picón, ese monje franciscano del convento de San Diego, de Fuente de Cantos. Con razón se mostraba siempre voluntario para confesar a las monjitas de los dos conventos, el del Carmen y el de Concepcionistas, en la calle Olmo. 

Fijaos: el abad del cenobio hacía el reparto de tareas a principios de mes: a unos frailes le correspondía cultivar el huerto, a otros el servicio de limpieza etc. etc. pero la función más solicitada, la que todos ansiaban era salir al exterior. Es decir, acercarse al pueblo y, o bien echar una mano al sacerdote en los oficios religiosos o bien confesar a las monjitas de los conventos. ¡Y qué curioso, al granuja de Fray Francisco siempre le tocaba confesar monjas!😜😜. ¿Qué haría, el tipo, para conseguir esa bicoca?.

Es verdad que no hay perversidad en confesar monjitas, qué pecados pueden haber cometido las pobres, pero es que el perillán de Fray Francisco buscaba algo más. Sí, el bribón les hacía proposiciones deshonestas, les tiraba los tejos, les metía mano, el muy...

No sabemos si alguna de las monjitas, por ser discreta, pasó por el aro del atrevimiento del fraile garañón

¡Ah!, ¿qué por qué sabemos todo esto? Muy fácil, lo conocemos por una carta en la que una de ellas, una novicia del convento del Carmen, escribió a sus superiores de la orden. En la carta se quejaba de las malas artes amatorias de fray Francisco, de sus insinuaciones, de sus abusos, ¡de que estaba hasta el c.. del descarado fraile!.. 😨😨😨

Al fraile tunante enseguida lo apartaron del servicio de confesión femenina, ¡el muy ladino! Quizás acabara limpiando las letrinas de su convento. 

Supongo que a partir de entonces, el abad escogería como nuevo encargado de confesar monjas al fraile más longevo, ¿Fray Hernando, de 75 años?.. Pues sí, quién sabe.. 

Por cierto, todo esto ocurría en Fuente de Cantos, en marzo de 1722

En fin..

Joaquín

                                                                      

                                                         Plaza del Sol, antes y después





La chica que odiaba su nombre

                                                                                     



De joven tuve una amiga que se hacía llamar Nika. A mi me gustaba el nombre, también la chica. Recuerdo que una vez, curioso, le pregunté: 

—Nika, ¿cuál es tu verdadero nombre?.

Ella se ruborizó y muerta de vergüenza me lo confesó:

—Nicanora, pero no me gusta que me llamen así.

Creí que la chica estaba traumatizada por ello; aunque es verdad que éramos muy jóvenes. No sé qué habrá sido de Nika ni si su nombre le condicionó el futuro. Quizás no, o al menos no tanto como sí condicionó su juventud. Lo que si entendí con ella y su infrecuente nombre, es que a veces una contraproducente decisión paterna puede acomplejar la vida de un hijo.

Eso sí, ahora que ni se les ocurra a unos padres españoles poner de nombre a su primer hijo, Crescencio o Abundio, y luego a su hija Agapita o Petronila, ¡Uy, qué horror! ¡Qué diría la gente, sus amigas!. Claro que, si en vez de Crescencio les ponen Hugo, Mateo o Leo, al niño, y Martina, Valeria o Cleo a la niña, no pasa nada. Más bien al contrario, exclamarán encantadas esas amigas ¡¡Oh, qué niños más guapos y qué nombres más bonitos!! No obstante:

Asomaos al patio del colegio o a la guardería y gritad, ¡!Leo!! o, ¡¡Lucas!! Apuesto que al menos diez niños vuelven la cabeza creyendo que le llaman a él. Preguntad preguntad a vuestros hijos o nietos por sus amiguitos, seguro que entre ellos hay dos tres con nombres repetidos. 

¿Sabéis lo bueno que tenía llamarse Nika? Pues que en aquellos tiempos apenas usábamos apellidos para reconocernos. A pesar de ser más de veinticinco chiquillos en mi escuela, todos éramos únicos: el Eustaquio, el Casimiro, el Fructuoso, el Higínio, la Nika, la Patro, la Puri...

Conste que un nombre identifica a una persona y la distingue de las demás. Digamos que es el punto de anclaje más importante de su identidad. Así que, a la larga, tener un nombre poco común y único tiene efectos sobre la conducta y el estado psicológico del individuo, fortalece su autoestima.

En fin, que se me perdone. Por cierto, Felicidades a todos los Agustines, Pelagios, Vicinios, Florentinas, Hermes, Restitutos., hoy es su santo...😀😀😀

Joaquín