A
ti, antes de que me olvides.
La
carta que os muestro abajo me la encontré rebuscando en una antigua
carpeta. Me sorprendió descubrirla, pues aunque me hizo recordar
aquellos años tan bonitos y tan tristes a la vez, creí que había
destruido todo lo suyo.
La
carta alude a los días posteriores en los que ella me dejó.
Habíamos sido medio novios durante tres años. Fue terminar el
Servicio Militar y encontrarme de súbito, al volver al pueblo, con
que ella había tonteado con otro..
Fue
un amigo, un buen amigo quién, nada más llegar y saludarnos me dio
la terrible noticia, aunque no fue rotundo. Recuerdo que me dijo:
---¿Estas
muy enamorado de Mari, Joaquín?---
A
mi me sorprendió la pregunta. Creo que la formuló así para ver mi
reacción, aunque enseguida supe por donde iban los tiros.
---¿Por
qué me dices eso, Jesús?---le repregunté yo a su vez, mientras me
daba un vuelco el corazón---hemos estado escribiéndonos cartas
todos los días, aunque es verdad que últimamente la noto un poco
distante, como indiferente, no sé---concluí temiendo la temible
contestación---
---Tómatelo
con calma, amigo, pero me temo que tengo que darte malas noticias,
han visto varias veces a Mari con un tipo de Almendralejo---me soltó,
ahora sí, de sopetón---
Ignoro
si notó que encajé a duras penas el golpe para no mostrarme débil,
supongo que sí; me hice el fuerte, pero quedé destrozado. Luego
seguí quitándole hierro al asunto haciéndole ver que tampoco
sentía tanto por la chica y que estábamos a punto de dejarlo. ¡Mentira podrida, claro!, estaba tan colado por ella como el primer
día..
Ésa
misma noche, con el corazón absolutamente fuera de si, fui a
verla. Estaba con unas amigas en la discoteca. Nos dimos unos besos y
me la llevé a un reservado para hablarle. Le dije lo que me habían
contado, sin nombrar al confidente. No lo negó, aunque me aseguró
que sólo era un amigo, que si quería podíamos seguir con lo
nuestro. Valiente y ufano, sin calcular las consecuencias, quizás
porque esperaba que llorara y me pidiera perdón, le dije que por mi
podía seguir con él.. ¡Pobre infeliz! ¡Ay, si en ese momento
hubiera sabido lo que me esperaba, hubiera dado la vuelta sin
dudarlo un instante!..
Obvio
deciros cuanto sufrí, quizás no derramé una lágrima, pero si me
quitó años de vida. Docenas de cartas escribí, algunas con la
intención de hacérselas llegar, otras para mi mismo, por consolar
mi desgracia, supongo..
"A
Mari...
Intuyo
que poco a poco el velo translúcido del tiempo irá diseminando las
facciones de tu cara en mi mente, pero lo hace tan angustiosamente
lento que se me antoja insoportable... Ni te imaginas lo que desearía
verte aparecer y oír de tu boca un “perdóname”. Es una
locura, lo sé. me miento a mí mismo, pero eso me hace mantenerme
emocionalmente estable.
No
sé que habrá sido de ti, ni qué habrás hecho con mis recuerdos.
Imagino que con mi corazón sí te habrás cobrado un trofeo más
que colocar en tu ostentosa vitrina de
amores despechados, otra muesca que señalar en tu equipaje
sentimental, a expensas de otro amante ingenuo...
Cuando
me olvides del todo y consideres lo que habrá sido para
ti un simple episodio más, triunfal y deseosa de nuevas hazañas te
echarás en brazos de otro, y volverás a vivir un nuevo
romance, hasta que el incauto nuevo amante perezca en
indiferencia de tu experimentado corazón.
Yo
aquí estaré, en el mismo sitio, enjuagando mis lágrimas en
silencio y lamiendo mis heridas lentamente, en el tiempo, con
el único consuelo de que el olvido haga cuanto antes su trabajo, sino es demasiado tarde."
Este
que te quiere...