viernes, 20 de marzo de 2020

Daños colaterales..



Amiga..
Comprendo tu amargura.
Pero deberías quejarte menos de tu suerte.
Tuviste oportunidades y no escogiste precisamente la mejor.
Así es la vida.
Puedes alegar que eras muy joven, que no sabías.
Eso es verdad.
Pero eso no te exime del duro precio a pagar.
Yo ya aboné el mio por tu desidia. Y fue caro, te lo aseguro..
--Joaquín--


Siendo la parte menos dolorosa de todo este maldito asunto, estoy seguro que, al igual que yo, ya han pensado en la cantidad de cosas que nos estamos perdiendo con el confinamiento casero. Me estaba acordando, ya que ayer fue el Día del Padre, de la enorme cantidad de festejos que NO vamos a catar este año. Sin ir más lejos, los cumpleaños, las onomásticas o los aniversarios, sin contar las fiestas generales como la Semana Santa. Porque tres semanas (que es lo que apunta la reclusión) dan para mucho..
Yo, por ejemplo, ya doy por perdido unos cuantos cumpleaños familiares y algún aniversario que otro. Claro, que también tiene algunas cosas buenas, como el no tener que rascarse el bolsillo para los regalos; ahora que las faltriqueras se van a quedar en los huesos. ¡Y pensar que un día como el de ayer de cualquier otro año estarían los restaurantes llenos a rebosar de familias enteras celebrando lo del padre, o las tiendas haciendo su agosto con los regalos!. En fin, ahora nos damos cuenta de cuán frágiles somos y de las cosas que verdaderamente importan de verdad. Quizás todo esto nos sirva para suavizar un poco soberbias y sacar mejor provecho de la vida.
Pero una cosa está clara, unos países con más acierto en la lucha contra esta lacra, como Corea o China y otros con menos, como Italia y España, el asunto es que todo el mundo está pringado en esto, y es la primera vez que ocurre en la historia del planeta. Lo que nos esta pasando lo podíamos catalogar como la Primera Pandemia Mundial. Es como la Primera Guerra Mundial, pero sin armas, sin bandos, con mascarilla y con un único y potente enemigo, el coronavirus, desplegado, por cierto, en múltiples divisiones aéreas y terrestres..
Ganaremos al virus porque hemos prosperado mucho y tenemos a miles de científicos del mundo entero dedicados en cuerpo y alma a combatirlo, pero va a dejar secuelas. Una buena: una complicidad inédita y necesaria entre todos los habitantes de este dolido mundo perjudicados por un mismo feroz enemigo. Y otra mala: un montón de muertos y una fragilidad manifiesta e inesperada de unos individuos que ya nos creíamos infalibles.
Y miren cómo en un santiamén cambia nuestro orden de prioridades. A medida que la cosa se va poniendo fea perdemos interés por cosas que antes nos parecían imprescindibles, por ejemplo el fútbol, la política, los hobbies y hasta el dinero. Sí, hasta el dinero. Apuesto que muchos hemos perdido alguno con el pepinazo de la bolsa. Bien, pues cualquier contratiempo en estas cosas por separado nos hubiera supuesto un gran disgusto hace una semana; sin embargo estos días ni nos importa. Sólo la salud y el bienestar de los nuestros merece nuestra exclusiva atención.. 
Lo dicho, esto es como una guerra total, un sálvese quién pueda y nada más; sólo cuenta sobrevivir.. Ya vendrá tiempos mejores..
Joaquín

miércoles, 18 de marzo de 2020

Miedo a salir a la calle

                                                                                   


25 de Marzo de 2020 (diez días después del confinamiento)

Grandes nubarrones cubrían el cielo cuando muy de mañana subí la persiana de mi ventana. Incluso una fina y pertinaz lluvia vi caer.  Mal presagio para dar el paso que tenía que dar. Mi ánimo decayó por momentos..

Un rato más tarde volví a asomarme a la ventana y comprobé, estupefacto, que por la calle desierta nadie transitaba por las aceras. Quizás algún automóvil esquivo y madrugador quebraba con su rugido mecánico el silencio fúnebre de la ciudad, y nada más, pero.. ¡¡no podía demorarlo por más tiempo!!—pensé—lo que tenía que hacer debía hacerlo sin más dilación.

Me vestí y me dispuse a salir. Cogí los guantes de látex que ya tenia preparado en la mesita de entrada, me tapé la boca con una mascarilla que había afanado cuando lo de la crisis del ébola, abrí la puerta de mi casa y salir al exterior ¡¡con dos cojones!!..

Con mucho cuidado, temiendo encontrar algún vecino inoportuno, bajé las escaleras del edificio y salí a la calle; el impacto fue brutal. Ni un alma en las aceras, ni un coche circulaba por la calzada; un silencio sepulcral envolvía la antaño ajetreada calle. Sólo al llegar a la puerta del garaje contemplé, sorprendido, a un solitario transeúnte bien pertrechado con guantes, mascarilla y gorro de plástico que me miraba, supongo que con compasión, por mi atrevimiento..

Saqué el coche con sumo cuidado para no tocar ningún pestillo de la puerta y al poco rato ya estaba aparcando en la explanada del Carrefour.. Os aseguro que hacer la compra en plena histeria por lo del coronavirus es demencial. Fijaos:

La gente transita por las orillas de los pasillos del hipermercado mirándote con mala leche, por si te arrimas más de la cuenta. La paranoia llega a un punto tal que, mientras estás cogiendo unas latas en conserva de su estante no entra nadie en ese pasillo hasta que tu no salgas. La escena es de pánico nuclear, créanme, jamás había visto tal diversidad de mascarillas, estrafalarias y de todos los colores. Hasta alguno menos previsor vi sudando la gota gorda por taparse cara y cabeza con bufanda de lana..

Harto de recorrer pasillos intentando no tropezar con nadie, me sorprendió ver a un valiente sin mascarilla ¡Aleluya!.. Lo miré con admiración y me envalentoné. ¡Yo no voy a ser menos!—exclamé para mis adentros—saqué pecho y llené el carro hasta arriba (incluido un par de paquetes de papel higiénico) para no volver en cuatro días, como poco.

Joaquín 

P. D. Así tal cual lo escribí en este blog, hace seis años, el 25 de marzo de 2020






martes, 17 de marzo de 2020

Desde mi trinchera..




Amiga..
Lo que es la vida; tú y yo que nos quisimos tanto,
disimulamos ahora en secreto nuestro pasado.
Nosotros, tan prudentes delante de la gente,
fuimos volcanes en erupción en otro tiempo.
¡Ay, si supieran las veces que amaneciste 
en mis brazos!
¡Si entendieran la necesidad que tenía 
de tus besos!
Pero aparentemos discreción. Qué saben ellos..
.. Joaquín--

Como suele pasar siempre (aunque ahora con fundadas razones) los españoles nos hemos convertido de la noche a la mañana en expertos virólogos. Ya todos lo sabemos todo de los dichosos bichitos estos. ¡Ojo, que a nadie se le ocurra dar algún consejo al vecino o pariente porque enseguida nos replicarían ellos con otro más reciente!..
Lo último que sabemos es que la cosa va más (pero a lo bestia) como ya pronosticaban algunos expertos. Esto es muy infeccioso y hagamos lo que hagamos lo pillamos. Decía el Premio Novel de Medicina Peter Medawar, que un virus es “una mala noticia envuelta en proteína”. Pero aunque no lo crean no todos los virus son tan dañinos como este tipejo enano que entró sin papeles en Europa y al que llamamos coronavirus; los hay más inofensivos..
Ahora que estamos infectados de aburrimiento, además de insalubridad, supongo que no pocos miramos e indagamos en las historias de estos bichos; más que nada por rabiosa actualidad y como medio de saber para curar y prevenir. Y miren lo he leído hoy, que tengo tiempo y ganas..
Los virus resultan un tanto extraños: no están del todo vivos pero tampoco están muertos. Fuera de las células vivas de nuestro cuerpo son simples objetos inertes. No comen, ni respiran, ni hacen prácticamente otra cosa. No tienen medio de locomoción. Para desplazarse no se propulsan por su cuenta: hacen autoestop. ¡Si, como lo oyen! Tenemos que pasar nosotros a recogerlos de las manijas de puertas, apretones de manos, o arrastrarlos a nuestro interior con el aire que respiramos. La mayor parte del tiempo están tan inertes como una mota de polvo. ¡Pero miren qué tíos! Métanlos en una célula viva y los verán florecer de manera exuberante y reproduciéndose tan furiosamente como si no hubiera un mañana!.
Los virus son pequeños pero matones. El virus del herpes, por ejemplo, infecta a todo bicho viviente, incluidas las ostras; lleva viviendo entre nosotros cientos de millones de años. Y fíjense si son renacuajos que si infláramos uno hasta el tamaño de una pelota de tenis, un ser humano a su misma escala debería ser de alto 800 kilómetros. De todas maneras, de los cientos de miles de clases diferentes de virus que existen, según estimaciones, sólo se conocen 580 especies que infectan a los mamíferos y de ellos saltan a los humanos unos 260, entre ellos el temido coronavirus de marras que lo hizo allá en la Cochinchina..
Uno de los virus más extraños es el del resfriado, pero parece ser que en esta leve enfermedad intervienen varios virus, entre ellos los famosos rinuvirus. Por cierto, si bien es verdad que se sufre más en invierno, esto seria sólo porque en esta época permanecemos más tiempo en lugares cerrados y estamos más expuestos a fugas y exhalaciones microbianas, no por otra cosa..
Y vean si son contagiosos los virus (por el tacto más que por otra cosa) que una vez hicieron una prueba en Inglaterra. --Esparcieron un poco de mocos infectados con virus en el pomo de la puerta de entrada a un edificio, y en cuatro horas aparecían ya en todas las puertas, manillas, escaleras e interior de los domicilios de todo el bloque--. Y es que los humanos nos tocamos la cara y la boca unas catorce veces cada hora. Ahora lo estamos comprobando con el coronabicho este..
En fin, paciencia, y aunque ya sabemos que mal de muchos no es consuelo de pocos, debemos ser conscientes de que igual que nosotros está medio mundo.. Y lo que te rondaré, morena..
Joaquín

lunes, 16 de marzo de 2020

Tercer día de arresto domiciliario




Y es que tu boca alegre me inspira un beso triste,

y en tus ojos cercanos veo un mirar ausente,

porque sé que algún día, lo mismo que viniste,

te me irás de los brazos, inesperadamente...

--J. A. Buesa--


Os digo una cosa: más de dos veces lo he pensado durante los tres días que llevo de arresto domiciliario, sobre todo al despertar: "¿No habré soñado y realmente si puedo ponerme los pantalones, calzarme mis zapatos e ir a por churros al bar de la esquina, como suelo hacer habitualmente?". 
Pero luego recapacito y me digo: 
"Pues no, Joaquín, no sueñas; anda levántate, lávate la cara sin mucho entusiasmo, puesto que pocos te van a ver, desayuna un par de tostadas y disponte a pasar otro día más entre estas cuatro paredes de tu casa".. Y entonces comprendo mi terrible realidad, que es la misma que la de cuarenta y siete millones de españoles..

Tres días, tres, llevo recluido, y de momento me voy apañando con algún trabajillo casero atrasado, unos cuantos paseos por el raquítico pasillo de la casa y la visualización de los cientos de memes que mandan los grupos del wassap; porque una cosa es cierta, las desgracias alimentan el ingenio de algunos que da gusto. 

Esta crisis del covid-19; éste acojone que tenemos todos, éste sin vivir de noticias constantes (a cual peor) con el número de infectados y de muertos, y éste cambio brusco de vida que estamos padeciendo los españoles, nos va a marcar de por vida. 

Lo bueno de esta desgraciada pandemia (por sacar algo positivo) es la sensación que tenemos de complicidad; de confraternidad en las desgracias y que une a todo el país. Hacen falta grandes calamidades o grandes satisfacciones deportivas para que sintamos de verdad que todos pertenecemos a la misma nación; una nación que a veces sorprende por lo grandiosa y otras decepciona por sus miserias..

Pero una cosa si está clara, estos días van a ser días de récords absolutos. Por ejemplo de polución; nunca han estado las ciudades más saludables que ahora; los accidentes de trafico y atropellos también se han reducido a la nada, las calles no conocerán ya más tanta limpieza y tanto vacío, y el consumo de enjuagues bucales bajará a su máxima expresión. Tened en cuenta que con el metro y medio de separación entre personas nadie va a percibir la halitosis de nadie.

Por el contrario, cuando acabe todo esto los abogados matrimonialistas se pondrán las botas con los divorcios, los psicólogos tendrán trabajo extra por el aumento de las depresiones y desvaríos, y los empleados del Inem, harán horas extras para gestionar a tanto parado. 

En fin, tiempo habrá de ir contando novedades; esto es lo que más nos va a sobrar, tiempo...

Joaquín





domingo, 15 de marzo de 2020

Impresiones desde la cárcel de mi casa..




Amiga...
Ahora que el tiempo ha pasado
y ya casi nos hemos olvidado,
no sabes cuánto me gustaría verte
de nuevo y hablar de aquello.
Daría cualquier cosa por tenerte
frente a frente, y que me contaras.
Fueran las que fueran tus razones
prometería entenderte.
Estoy seguro que por fin se aquietaría
mi alma con lo que me dijeras.
--Joaquín--


Para que vean que la historia se repite una y otra vez. Porque no crean que este confinamiento casero al que el dichoso coronavirus chino nos tiene sometido es nuevo; ni mucho menos; ya con otros microbios, virus y bacterias a lo largo del pasado ha sucedido. Una de las lecturas que nos muestra a la perfección que todo esto no es novedoso, es el famoso libro, el Decamerón.
El argumento del Decamerón es casi calcado a lo que está pasando estos días en España; la diferencia es el tipo de virus. Ahora es el chino, y el que cuenta el famoso libro era el de la peste negra o bubónica.
Al igual que ahora una plaga de peste procedente de China asolaba Europa. Los infectados se contaban por decenas de miles y los muertos igual porque apenas se libraba ni uno (debemos alegrarnos puesto que la mortandad del coronavirus nada tiene que ver con la de la peste aquella; ésta era infinitamente superior). Entonces (hablamos del siglo XIV) la epidemia de pestilencia, (nunca vista antes con esa virulencia) entró por Venecia y se extendió por Europa de manera fulminante; las ratas transportaban las miasmas de un lugar a otro.
Era 1348, y en Florencia.. La gente se infectaba de manera rápida y terrible. Los florentinos huían despavoridos de la ciudad quemando todo lo que encontraban a su paso para librarse de ella. Fue horrible, los muertos se hacinaban por las calles, nadie estaba libre de contaminarse.. En medio de esa Apocalipsis pestilenta un grupo de ciudadanos decidió refugiarse en una villa a las afueras de la ciudad para aislarse completamente del resto, hasta que pasara lo peor..
Si, siete mujeres, (amigas y conocidas) conversaban en la iglesia Santa Maria Novella sobre el riesgo de permanecer en la ciudad y acordaron irse juntas a una casa de campo en plena campiña florentina. Pero creyeron, y con razón, que mujeres solas no sería una buena idea, se exponían a cualquier cosa; así que le propusieron la idea a tres hombres conocidos de la ciudad que entraban en ese momento en el templo. Estos aceptaron enseguida y decidieron entre todos pasar los días de cuarentena en una villa de las afueras.
Como allí se aburrían soberanamente, decidieron contarse cuentos para mejor pasar el rato (Imagínense, sin tele, sin móviles y sin nada electrónico que le conectaran con el mundo). Tuvieron la curiosa idea de contar cada uno una historia cada día. Los temas serian diferentes y variados. Y hablaron del amor, del engaño, de erotismo, de tragedias, de la fortuna, de infidelidades, etc. etc.
Tres años después de la aventura, y pasada ya la peste, al escritor Giovanni Boccaccio se le ocurrió recopilar aquellos relatos en un solo libro y lo tituló, el Decamerón, (deca significa diez) por los diez días que permanecieron aquellos jóvenes en la casa. El libro está escrito en un precioso dialecto toscano y es una obra maestra de la literatura universal. Yo hace mucho tiempo que lo leí, (por lo erótico) era muy joven cuando lo hice y lo recomiendo. Son cien cuentos cortos; cien historias muy picaras llena de erotismo, burlas y bromas, que ahora, en estos días de tedio y preocupación por lo del coronavirus y recluidos en nuestras casas como ellos, viene que ni de perlas echarle un vistazo..
Joaquín



viernes, 13 de marzo de 2020

Del brazo de su enemigo..




Esta noche al oído me has dicho dos palabras
comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.
(Alfonsina Storni)


Nunca supo cómo sobrepasó sus férreos controles ni cómo llegó a poseerla sin su consentimiento. Recuerda vagamente que se abalanzó sobre su cuerpo desnudo en un momento de descuido y le inoculó su semen emponzoñado... Quedó exhausta, rendida, desconcertada, entregada; y una extraña sensación de dependencia, de sumisión hacia él se apoderó de su alma. Ya no fue la misma, ya no era ella; su sentir, sus razones, su existencia habían cambiado, ahora se debía a él, a sus caprichos, a sus manías... a su crueldad...
Esto de arriba es una recreación que me he inventado sobre cómo un virus ataca a una célula sana. Pero mucho me temo que con éste articulo piso terreno pantanoso pues no crean que entiendo mucho del tema. Lo que pasa es que acabo de leer un pequeño reportaje y lo tengo fresco en la cabeza. Mas si barruntan que va de tecnicismos se equivocan, es pura supervivencia.
Prometo serles breve y conciso, aunque les advierto que merece la pena echarle un vistazo, apuesto que salen fortalecidos. Y es que es un asunto de rabiosa actualidad con lo del coronavirus.. Claro que quizás me esté pasando de listo y ya lo conozcan mejor que yo.
¿Sabían que la palabra virus significa en latín nada menos que, veneno?. No desafinó mucho el que se lo puso, porque algunos virus son, sin duda, puro veneno para nuestra salud y vida.
Una de las conclusiones del reportaje es que estamos hoy, en relación con los virus, exactamente igual que estaban en el siglo XIX con las bacterias. Acuérdense, a finales del siglo pasado ya empezábamos a conocer a fondo las bacterias y sus consecuencias, y le pusimos remedio. Con tesón y trabajo y mucho estudio ideamos las vacunas y vencimos al tétanos, a la rabia, o a la temible tuberculosis que tantas vidas prematuras se llevó por delante.
Miren que cosas: A diferencia de las bacterias que se reproducen por sí solas, los virus, al carecer de una estructura nuclear similar a la de cualquier ser vivo, (son muy simples) necesitan de las células de otros para reproducirse. Pero curiosamente sí tienen código genético y un lugar para transportarlo, la cápside.
Lo que les voy a contar demuestra que no siempre los más grandes son los más fuertes. Fíjense con qué precisión trabajan los tíos. El proceso comienza cuando un virus entra en un ser vivo a través de sus líquidos humorales, como la sangre, esperma o saliva.. Una vez aquí elige las células para las que conoce el código de acceso, así por ejemplo el virus VIH elegirá las células del sistema defensivo o linfocitos, mientras que el de la hepatitis B irá directo a las células del hígado y se adhiere a su superficie por medio de los capsómetros. El temible coronavirus Covid-19 actual elije las células sanas del pulmón y las destruye; de ahí la posibilidad de una rápida neumonía.. No me negarán de su argucia...
Una vez que ha ocupado la célula le inyecta su alma nucleica y se hace con el mando. En éste periodo llamado de absorción el paciente no se entera aun. La pobre célula, desconcertada, deja a un lado las funciones para lo que existía y comienza a trabajar en la formación de nuevos virus; es el periodo de latencia o de incubación.... Y llega la fase de, maduración; el virus abandona la célula dejándola malherida y busca otra; el paciente está infectado, ya sufre...
¿Y de las defensas del cuerpo qué? Pues mientras se está produciendo la infección afluyen raudo millones de anticuerpos a rescatar la célula herida. Y vean qué portento de naturaleza tenemos; los anticuerpos que acuden a la llamada de la célula son específicos para combatir ése virus en concreto. Podemos tener más de un millón de anticuerpos diferentes. Y es que, parece ser, existe una memoria genética, un origen común de millones de años atrás entre las células y los virus.. ¡Qué cosa más extraordinaria!..
Si en ésa cruenta batalla entre los virus y nuestros anticuerpos ganasen estos últimos, ya nunca jamás el paciente volverá a padecer esa enfermedad. Recuerden aquella enfermera gallega que adquirió el virus del évola y que a punto estuvo de sucumbir, pues como lo superó, cosa muy poco habitual en ese tipo de virus, jamas volverá a tener évola. También, y esto nos ha pasado a todos, si hemos tenido sarampión o rubeola de niños nunca volveremos a padecerlos.
Sin embargo hay una excepción en todo esto, se trata de los virus del catarro y de la gripe, y ahora posiblemente del coronavirus, que repiten y repiten, pero tiene una explicación plausible, estos virus no son los mismos en cada proceso, por eso el cuerpo no los combate con vigor. Tan solo la vacuna es capaz de hacerle frente, aunque no con total eficacia, como sabemos..
De los virus, al no tener carga genética completa, los biólogos no los catalogan como a las bacterias o como cualquier ser vivo que si la tienen. Por eso la única forma de diferenciarlos es por su peligrosidad. Los hay altamente infecciosos como el mencionado évola o el coronavirus de marras; letales como el dengue o la fiebre amarilla; complicados como VIH o el herpes, o llevaderos como la gripe o el catarro.
De momento los virus representan, tras el descubrimiento de las vacunas para acabar con las bacterias, el mayor peligro biológico para la especie humana. Vamos camino de ganarles la batalla, pero el camino es largo y la paciencia poca...
Dicho queda...
Joaquín Yerga

¿Era esto el Apocalipsis?




Amiga..
Ahora que pasó el temporal de lo nuestro
y las aguas bajan ya calmadas,
me pregunto si quizás fuera mejor así.
Porque a ti te seducen las miradas indiscretas.
Y yo fui un iluso que pretendí que fueras
sólo para mi..
--Joaquín--


Es tan tremendo todo lo que está pasando con lo del coronavirus que va a marcar una época, se lo aseguro. Supongo que será (al menos para los españoles) como esas grandes catástrofes que nunca se olvidan. Habrá un antes y un después..
Dentro de unos años nos acordaremos de estos aciagos días igual que nos acordamos de los atentados del 11 de Marzo en Madrid. Incluso cuando nos pregunten en el futuro qué estábamos haciendo cuando lo de la epidemia, apuesto que todos lo recordaremos con pelos y señales..
Madrid está parado, vacío. Voy por las calles y pareciera que una bomba nuclear ha caído en mitad de la Castellana. La gente se refugia en sus casas, es un ambiente raro, inusual en una urbe que bulle escándalo y vocerío por doquier y a cualquier hora del día, incluso de la noche. Las noticias que nos llegan (y abruman) procedentes de los ámbitos médicos, sociales o gubernamentales, son contradictorias y se suceden a cada minuto; lo que hace que la gente se acojone por momentos.
Hablan de cerrar Madrid, que es el sitio donde más infectados hay con diferencia, pero ni saben cómo hacerlo ni se está seguro de que sea una medida efectiva. Las consecuencias de salud ya lo estamos viendo, unos 84 muertos van ya (la mayoría gente mayor y con patologías previas eso es verdad) y el miedo es libre.. Luego hay otra consecuencia también gravisima, aunque sus efectos los sufriremos a medio y largo plazo, me refiero a la económica..
La bolsa ha pegado un pepinazo tal que ha perdido casi la mitad de su valor. Y no crean que por que no tengan acciones no van a sufrir, cualquier fondo bancario que se tenga vale ya bastante menos que hace unas semanas. Además las graves perdidas que sufrirán las grandes y medianas empresas que cotizan en bolsa repercutirán muy negativamente en todos nosotros más pronto que tarde. Sin contar, claro está, el cierre parcial de los miles de negocios de ocio de la capital, como restaurantes, teatros, cines y demás espectáculos..
Y luego otra cosa, qué me dicen del trauma psíquico-social de la población, porque ya me dirán sin poder salir a bares, ni a bailes, ni a restaurantes estos próximos dos o tres fines de semana. Tampoco recomiendan pasear por calles y plazas concurridas, ni saludar, ni abrazar y menos besar, ¡qué va a ser de nosotros!.. Y los niños en casa, ¡Dios mío qué perspectiva! Seguro que se incrementan hasta los divorcios, sino al tiempo.. Yo me voy al pueblo, aunque quizás ya ni me dejen entrar por presunto apestado..
Supongo que en esta vida no todo iba a ser de color rosa. La mayoría de las generaciones que nos han precedido han sufrido en sus carnes guerras civiles, hambrunas, pestes, grandes terremotos o cualquier otra calamidad, y claro los de mi edad nada de eso hemos visto, y ya nos tocaba algo gordo. Sepan que desde que nací, y de eso hace ya casi seis décadas, jamás ningún sobresalto desmesurado que no fuera de carácter personal ha padecido mi corazón; si acaso asuntos como la muerte de Franco, el golpe de estado de Tejero, algunos atentados de la ETA o lo más reciente de Cataluña, y no son comparablesAsí que ya tocaba. Ojalá, sólo sea esto. Y esto, por cierto, no sea tan grave y duradero como algunos predicen.. En fin..
Joaquín



jueves, 12 de marzo de 2020

El precio de un ser humano..




Amiga..
Apenas sé cómo te fue la vida.
Me cuentan que no como tú esperabas.
Hace unos años me hubiera alegrado saberlo;
hoy lamento tu mala suerte...
Yo he ido por ahí, dando tumbos.
Quizás un poco perdido, eso es verdad,
pero lo voy superando.
Ahora más que nunca tiene sentido
aquello que te dije tantas veces:
Conmigo si hubieras sido feliz.
Te quería tanto que sólo a eso me iba a dedicar.
--Joaquín--


Les voy a contar una cosa que jamás habrán oído siquiera porque, no sólo de coronavirus vive el hombre, o si.. Miren: ¿Se imaginan cuánto costaría fabricar un ser humano ahora que muchos dejaremos de existir por culpa de este bichito?, ¡En el supuesto de que se pudiera fabricar, claro!.. Sepan que conocemos todos los componentes y la proporción de la que estamos hecho, sólo faltaría ensamblarlos..
Bien, pues resulta que al precio que están hoy en día estos componentes; cada uno de nosotros vendría a costar (a precio de mercado) unos 200.000 euros. Sí, más o menos como una vivienda en Madrid más bien modesta. Pero no sé si alegrarme por valer igual que un pisito; yo le echaba más..
Según los cálculos de los que saben de esto hacen falta unos 59 elementos para construir un ser humano, siendo el oxigeno el principal. El 61% de nosotros es puro oxigeno, un gas liviano e inodoro. Pero no volamos como un globo porque está mezclado con hidrógeno con una proporción de un 10% del total.. Os recuerdo que el oxigeno mezclado con hidrógeno es agua; y el agua es muy pesada. He ahí del porqué pesamos tanto. Es curioso que los dos elementos más ligeros de la naturaleza, el oxigeno y el hidrógeno, juntos pesen tanto. En cuanto al precio, deben saber que estos dos componentes valen muy poco, por apenas 60 euros los tenemos.
El tercer elemento más abundante en nuestro cuerpo es el carbono; unos 13 kg. necesitamos para un ser adulto. Y éste sí que cuesta, unos 50.000 euros valen esos kilos. Luego vienen una serie de materiales más baratos como el calcio, el fósforo o el potasio, aproximadamente 55.000 euros nos cobrarían por ellos si vamos a la tienda a comprarlos. El resto de ingredientes son muy caros, pero como la cantidad que necesitamos es ínfima, pues poco dinero habría que soltar. Por ejemplo, el torio, el estaño o el azufre..
De los 59 elementos de los que estamos hechos, 24 se conocen tradicionalmente como “elementos esenciales” puesto que no podríamos prescindir de ellos. Del resto, la mayoría son beneficiosos; aunque también tenemos algunos nocivos que los adquirimos del exterior, como el cadmio, que llega a nosotros a través de las plantas y es muy toxico. De otros elementos estamos sabiendo ahora la importancia que tienen. Sin ir más lejos, del selenio; tenemos muy pocos átomos de él, pero nos es imprescindible para controlar la hipertensión, artritis, anemia y algunos tipos de cáncer. En las nueces y en el pescado reside gran parte del selenio que ingerimos.
Lo dicho, si echamos cuenta del precio total de cada uno de los 59 elementos que necesitamos para hacer un hombre o una mujer completa, nos daría el montante que dijimos al principio, es decir un total de 200.000 euros. Bien, ya tenemos los elementos necesarios y la cantidad metidos en botes bien definidos, pero no hemos contado la mano de obra, ¿Dónde buscamos a alguien capaz de realizar la proeza de recomponer todo eso y hacer que se mueva y piense?. Lo siento, pero me temo que aún no existe.
Reconozcan conmigo que es increíble que esos cuantos elementos fríos e inertes se forme un ser humano: tan cálido, con esas carnes bamboleantes, con ojos que lo ven todo a su alrededor, con un corazón que bombea decenas de litros de sangre al día, y tan ágil como una gacela. Pero desengañémonos no hay nadie capaz de recomponer una persona, ni tan siquiera fabricar una célula, de momento..
Por cierto, miren qué maravilloso es el cuerpo humano; nuestros pulmones extendidos ocuparían una pista de tenis, el cerebro tres metros cuadrados, las vías respiratorias llegarían hasta Moscú y los vasos sanguíneos darían dos veces la vuelta a la tierra. Pero más increíble aún es el ADN; tenemos un metro empaquetado en cada célula. Si empalmáramos el ADN en una fina fibra se extendería mas de 15.000 millones de kilómetros, o sea más allá de Plutón.. Ahí es nada.. En fin, todo esto lo acabo de leer en una revista de ciencia..
Joaquín

miércoles, 11 de marzo de 2020

Cuando ruge la marabunta..




Amiga..
No soy digno de que te esfuerces en quererme.
Te quiero tanto que por nada del mundo
te obligaría a tomar decisiones que tú no quieras.
Sólo una palabra, un gesto tuyo me bastaría
para seguir intentando enamorarte;
o irme con la música a otra parte.
--Joaquín--


Créanme, nunca pensé que en España llegaríamos a ver lo que ayer presencié por primera vez. Supongo que el Apocalipsis empezará así el día en el que se deje caer por estos lares. Pasmado quedé al ver al Mercadona de mi barrio literalmente saqueado de mercancías. Interminables colas tempraneras de gente ansiosa y desesperada porque temían un desabastecimiento general de alimentos se agolpaban ante las puertas aun cerradas de éste súper de moda.. Ignoro si a estas alturas de la mañana de hoy aún persiste el asalto inmisericorde a las estanterías. Sepan que yo no pienso contribuir absolutamente nada a este espanto..
Conste que de momento somos los de Madrid y alrededores los que estamos inmersos en esta especie de hecatombe vírica y timorata, pero no canten victoria ni se crean más guapos que nadie, que más pronto que tarde esta pandemia de virus reales y miedos infundados se generalizará por todo el país, aunque en Madrid por ser una macro-aglomeración colosal de gente sea más difícil su control..
Parece mentira, pero sorprende cómo en un santiamén todo se ha vuelto horrible y excepcional. Ya no cuenta lo habitual y cotidiano: nuestras salidas, nuestras reuniones, nuestros bailes, nuestros paseos por los abarrotados centros comerciales de las afueras, nuestras cenas sabatinas. Ahora cualquiera es sospechoso de portar el virus; todos desconfiamos de todos y nadie se atreve a respirar cerca de nadie; créanse si les digo que lo veo en una película de ciencia ficción y pensaría que los guionistas exageraban..
Y yo que pensaba que estas cosas sólo se veían en la Venezuela de Maduro; que sólo allí y zonas parecidas era tercer mundo puro y duro y resulta que aquí mismo, en el centro y cogollo de España y dentro de la misma Europa, ha bastado una pequeña epidemia no más grave que la gripe común con su consabido peaje de muertos con patologías previas, para que todos nos volvamos locos. Miedo me da, porque si en esto, que no deja de ser un duro invierno de contagios y persistente gripe aunque desconocida, nos comportamos así, ¿qué será de nosotros si fuese algo mucho más mortal? ¿Nos comeríamos unos a otros? ¿Nos patearíamos por conseguir alimentos? ¿Nos mataríamos por quitarle algo de valor al prójimo? ¿Saquearíamos tiendas a lo bestia como hicieron en Nueva York la noche del gran apagón?.. En fin, pánico me da. Evidentemente aún tenemos dentro de nosotros mismos ese animal salvaje al que nunca domesticaremos del todo....
No se cómo evolucionará éste virus de marras en los próximos días y semanas, pero lo que sí está consiguiendo ya, además de los consabidos problemas sanitarios y de salud en algunos, es demostrarnos que los españoles somos tan gualdrapas e incívicos como siempre, y que a las primeras de cambio corremos como conejos ante cualquier situación un poco peliaguda. Menudo ejemplo damos al mundo.. Lo siento..
Joaquín

martes, 10 de marzo de 2020

Una mujer de Lesbos...



Asomaba a su ojos una lágrima

y mis labios una frase de perdón;

habló el orgullo y se enjugo el llanto,

y la frase en mis labios expiró.


Yo voy por un camino, ella, por otro;

pero, al pensar en nuestro mutuo amor,

yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?

Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?

--Bécquer--


Permanecía sentada en la silla frente a la mesa donde habíamos terminado de comer. Yo me asomé a la ventana que daba a la Avenida y vi cómo la gente apresuraba el paso por la acera y sacaban los paraguas. Empezaba a caer unas frías gotas de aguanieve, algunas se deslizaban ya por el cristal. Me di la vuelta y me senté junto a ella, y empecé a contarle.. 

--Como te iba diciendo, hace mucho tiempo ocurrían cosas extraordinarias en esa pequeña isla al oriente del Mediterráneo. Era una isla paradisíaca, cálida, casi virgen, donde los riachuelos de aguas límpidas bajaban de las montañas y viejos olmos cuajados de jilgueros y verdecillos cantores, sombreaban sus riberas--

Desde luego contrastaba el bello panorama que le describía a mi amiga con la tarde desapacible que sufríamos aquí en la ciudad.

--La pequeña isla---proseguí--- tenia de capital a Mitilene, una ciudad hermosa que albergaba soberbios palacetes y templos, entre los que destacaba el dedicado a Afrodita, diosa de la belleza y del amor. En el siglo VII a.c. allí vivía, Safo, la más sensible, la más bella poetisa de la antigüedad. Mujer apasionada que dirigía con dulzura una escuela femenina donde enseñaba a sus alumnas poesía, filosofía y música; algo inaudito en aquella época--

--Qué bonito me lo pintas, Joaquín, algo he leído de Safo, pero no la recuerdo bien---me dijo ella interesándose por la historia-- 

Me quedé un rato pensando intentando hacer memoria, pero no recordaba habérsela contado. Quizás la haya leído en algún sitio, pensé.

--Mira---le dije---un día pasó por allí el famoso poeta errante Alceo y tuvo amores con Safo, y le dedicó sus mejores versos... “En cuanto te he visto, sólo un instante, no puedo pronunciar palabra.. Mi lengua se traba, un fuego sutil se desliza bajo mi carne, mis ojos nada ven y mis oídos nada oyen”---le escribió--

Safo estuvo siempre enamorada; enamorada de las flores, de los pájaros, de la suave y cálida brisa procedente del mar y que envolvía la isla en verano provocando los más bellos atardeceres de todo el Mediterráneo. 

Pero Safo amó también a jóvenes y delicados efebos de su ciudad. Y a un apuesto marinero con el que se casó muy joven y le dio un hija, “ramillete de crisantemos” le llama ella a su niña...Y amó a mujeres, ¡oh, sí!, bellas y lindas muchachas. Algunas, discípulas suyas que la quisieron de veras; otras, jóvenes nativas atraídas por su ternura y primor.. 

Su pequeña isla era un remanso de amor y pasión en aquellos idílicos tiempos. Su fama traspasó fronteras durante siglos y milenios.. Sí, milenios porque han pasado ya 2.600 años y aun la recordamos---concluí---

--¡Oh, que escenas más bucólicas me estoy imaginando!. Me estás poniendo los dientes largos, Joaquin. Estoy por animarte e idnos allí una semanita---bromeó sonriendo--

--Fíjate lo que le escribió Estrabón el gran historiador griego, que pasó por la isla y la conoció---insistí--- “Pura Safo, la de los cabellos de violeta, la de la dulce sonrisa, quisiera decirte tantas cosas pero la timidez me detiene”..

Sin embargo, Safo, tuvo también detractores. Malas lenguas, gente envidiosa de su hermosura y felicidad que pasó por allí y tal vez no fuera bien recibida. El caso es que se propagó por el mundo griego la patraña de que la isla era un nido de pervertidos, de fornicadores y viciosas lesbianas capitaneadas por Safo.. 

--Como siempre, Joaquín, no faltan tipos que por envidia son capaces de destrozar vidas y reputaciones--me contestó mi amiga cariacontecida--

--Por cierto---le argumenté----la isla se llama Lesbos; está situada en el mar Egeo, frente a la actual Turquía. A las chicas homosexuales enamoradas de otras del mismo sexo les llaman safistaslesbianas. Imagino que ahora entiendes el porqué-- 

Terminé y la dejé pensativa. Luego me levanté y volví a asomarme a la ventana para comprobar si había escampado. Seguía lloviendo, pero yo vislumbre por un instante todo el esplendor de Lesbos a través de los cristales.

Joaquín






Un poco más allá del sexo..





Amiga...
No fuiste consciente entonces,
pero aquello marcó mi vida.
Si, lo sé, eramos muy jóvenes
Yo me equivoqué muchas veces;
vivía la insensatez de mis veinte años.
Tú buscabas otra cosa; quizás una madurez
que yo no supe darte.
Y es que a pesar de la hermosa frivolidad
de tu adolescencia, sabias ya del amor..
--Joaquín--


Hubo una vez en la antigua Grecia una cortesana o Hetaira (prostituta de lujo), Mnesarete se llamaba; era tan guapa que según las crónicas de época quizás fuese la mujer más hermosa de la historia de ese país. Sirvió de modelo al gran escultor Plaxíteles para realizar la famosa “Venus de Cnido”. También inspiró al pintor Apeles para su “Afrodita”.
Un día Mnesarete rechazó al rico ciudadano Eutías que quería yacer con ella Éste, indignado, la denunció por impiedad; lo peor que podían acusar a un ciudadano griego en esa época. Durante el juicio, su abogado defensor viendo que los argumentos no valían para exculparla, le dijo que se desnudara, y dirigiéndose al jurado les previno: “Olvidad si os parece los anteriores argumentos” ¿No lamentaréis condenar a ésta Diosa?..Tan convincentes fueros sus palabras y tan hermosa la visión del cuerpo de la chica que salió absuelta.
Supongo que esto del sexo, en la mayoría de la gente debe ser, imagino, una necesaria prioridad entre los quehaceres cotidianos, pero hay excepciones; para algunos individuos el sexo lo es todo. Pero nada más lejos de mi intención criticar voluntades, allá cada cuál con su deseos y apetencias, faltaría más. Incluso éstos están de suerte, hoy en día hay terapias que ayudan a superar esta, digamos erótica-adicción. Antiguamente no era así; miren qué historias más curiosas...
No sé si habrán oído hablar de la gran Lola Montes, la famosa bailarina y cantante del siglo pasado. A pesar de que ella aseguraba haber nacido en Sevilla, realmente lo hizo en Irlanda, aunque su madre era andaluza. Era muy bella y ya desde pequeña se dio cuenta que podía sacar buen provecho de su maravilloso cuerpo. Tuvo infinidad de amantes. Gente importante de toda Europa se la rifaban, como el compositor Franz Liszt, Alejandro Dumas, el escritor, o nada menos que el rey Luis I de Baviera, que se enamoró de ella hasta las trancas.
Pero no solo era bella, sino que fue mejor amante. Una vez éste rey le contó a un escritor amigo suyo que: “la Montes podía realizar milagros con sus partes intimas inferiores”. Se convenció de ello cuando logró que tuviese diez orgasmos en un periodo de veinticuatro horas. Y mirad cómo se las gastaba la guapa Lola, que una vez rechazó acostarse con el virrey de Polonia, nada menos, porque tenia dentadura postiza. Y no le faltaba razón a la moza...
Lo de Charles Dickens, el mejor escritor inglés de la historia, también tiene migas la cosa. No solo se acostaba con su mujer, Kate, cosa lógica, sino que lo hacía con las dos hermanas de ésta, Mary y Georgina. Vivían todos juntos en la misma casa... Ignoro si estos regocijos carnales eran consentido por todas ellas
Y, qué me dicen del enemigo público número uno de Los Estados Unidos, John Dillinger. Éste delincuente, el más buscado por la policía, fue muerto a tiros en 1934. Pues resulta que cuando fueron a hacerle la autopsia el compadre tenía un miembro descomunal; media, pásmense, 33 centímetros, y no me refiero a su pistola, precisamente. Y es que teniendo en cuenta que la media del común de los mortales masculinos es de unos 15 cmts. No digo más; mejor me callo...
Otro que tampoco la tenia pequeña fue el memo de Fernando VII. Pero la historia de éste patán es más conocida. A la pobre María Cristina le aconsejaron que usara una almohadilla con un agujero en el centro y se la colocara en la vagina cada vez que tuvieran relaciones. Claro, que otra cosa sería el brío de ese pene, teniendo en cuenta que su dueño estaba ya hecho una piltrafa...
Mucho más placentera fue la vida sexual de nuestro insigne Lope de Vega. Éste fue excesivo para todo; para escribir, para vivir, para el sexo, en fin... Se le reconocen docenas de amantes e hijos. Fíjense si fue garañón el tío que con más de sesenta años se amancebó con una chica de veinte, Marta Henares que le dio otro hijo, y después con Jerónima Burgos, otra jovencita. Para tapar su vergüenzas amatorias se metió en un convento, pero no crean que acabaron aquí sus andanzas sexuales, ¡Qué va! Él "pavo" siguió conquistando, y amando hasta el final de sus días. Lo dicho, los hay que nacen con estrellas...
Joaquín Yerga



lunes, 9 de marzo de 2020

Conversaciones con su hija, muerta



Nayeón, una niña coreana de siete años, murió en un accidente. Tres años más tarde, un día le proponen a su madre un experimento tremendo: volver a ver a su hija de manera virtual, gracias a la Inteligencia Artificial. Pero la vería tal y como podría estar ahora, es decir, como si realmente viviera y tuviera ya diez años. Era una prueba durísima, desde luego. No todo el mundo es capaz de aceptar semejante monstruosidad, pero la madre de Nayeón aceptó. 

—¡Hola Nayeón! ¿Cómo estás, cariño?se atrevió a balbucear entre lágrimas

—Estoy bien mami. Te echo de menos..

—Lo sé hija, yo también te echo de menos a ti. Estás ya muy mayor, y el pelo lo tienes hermoso.

—Me lo he dejado crecer porque sé que te gustaría así de largo.

—Gracias, hija..

—Mami, aún lloras en casa por mi, y eso me apena mucho.

—Sí, Nayeón, no puedo evitarlo. Intentaré no hacerlo, al menos delante de tu padre y de tu hermana.

—Diles, por favor, que los quiero mucho y que los extraño.

—Se lo diré, cariño. Les daré todos los besos del mundo de tu parte.

—Mami tengo frío. Acércate, cógeme de la mano y tápame, por favor. Dame un abrazo, lo necesito.

La conversación prosiguió por derroteros más íntimos, hasta que a la madre le es imposible seguir conversando con ella. El shock es tan grande que le puede la emoción. Termina el encuentro anímicamente destrozada.

La agencia que realizó el ensayo había recopilado imágenes y conversaciones grabadas de la niña cuando estaba viva y lugares donde jugaba. Su hermana mayor y otros miembros de la familia habían colaborado y contado experiencias para la prueba. El experimento se desarrolla en una sala enorme, con pantallas de televisión en vez de paredes, todo espectacular. 

Y llegó el día: la madre de Nayeón provista de unos guantes sensitivos y gafas de última generación, espera impaciente. Comienza la performance. Ve a la niña ir hacía ella.. Echa a llorar. En fin, todo es real, ha sido casi real.. Su madre a paseado con ella de la mano y han llorado las dos. Ha sido tan perfecto que la niña ha contestado a la madre como si poseyera vida propia, como si estuviera viva, ¡casi estaba viva!.. Las imágenes tridimensionales proyectadas en las paredes de la sala habilitada para ello han servida para mostrar la realidad, la fantasía de una realidad... 

Por cierto, es de alabar el cuajo de la madre para hablar con su hija muerta desde hace apenas tres años.. Otra cuestión es dónde ponemos el límite entre lo puramente emocional y lo ético.

Joaquín