viernes, 20 de marzo de 2020
Daños colaterales..
miércoles, 18 de marzo de 2020
Miedo a salir a la calle
25 de Marzo de 2020 (diez días después del confinamiento)
Grandes nubarrones cubrían el cielo cuando muy de mañana subí la persiana de mi ventana. Incluso una fina y pertinaz lluvia vi caer. Mal presagio para dar el paso que tenía que dar. Mi ánimo decayó por momentos..
Un rato más tarde volví a asomarme a la ventana y comprobé, estupefacto, que por la calle desierta nadie transitaba por las aceras. Quizás algún automóvil esquivo y madrugador quebraba con su rugido mecánico el silencio fúnebre de la ciudad, y nada más, pero.. ¡¡no podía demorarlo por más tiempo!!—pensé—lo que tenía que hacer debía hacerlo sin más dilación.
Me vestí y me dispuse a salir. Cogí los guantes de látex que ya tenia preparado en la mesita de entrada, me tapé la boca con una mascarilla que había afanado cuando lo de la crisis del ébola, abrí la puerta de mi casa y salir al exterior ¡¡con dos cojones!!..
Con mucho cuidado, temiendo encontrar algún vecino inoportuno, bajé las escaleras del edificio y salí a la calle; el impacto fue brutal. Ni un alma en las aceras, ni un coche circulaba por la calzada; un silencio sepulcral envolvía la antaño ajetreada calle. Sólo al llegar a la puerta del garaje contemplé, sorprendido, a un solitario transeúnte bien pertrechado con guantes, mascarilla y gorro de plástico que me miraba, supongo que con compasión, por mi atrevimiento..
Saqué el coche con sumo cuidado para no tocar ningún pestillo de la puerta y al poco rato ya estaba aparcando en la explanada del Carrefour.. Os aseguro que hacer la compra en plena histeria por lo del coronavirus es demencial. Fijaos:
La gente transita por las orillas de los pasillos del hipermercado mirándote con mala leche, por si te arrimas más de la cuenta. La paranoia llega a un punto tal que, mientras estás cogiendo unas latas en conserva de su estante no entra nadie en ese pasillo hasta que tu no salgas. La escena es de pánico nuclear, créanme, jamás había visto tal diversidad de mascarillas, estrafalarias y de todos los colores. Hasta alguno menos previsor vi sudando la gota gorda por taparse cara y cabeza con bufanda de lana..
Harto de recorrer pasillos intentando no tropezar con nadie, me sorprendió ver a un valiente sin mascarilla ¡Aleluya!.. Lo miré con admiración y me envalentoné. ¡Yo no voy a ser menos!—exclamé para mis adentros—saqué pecho y llené el carro hasta arriba (incluido un par de paquetes de papel higiénico) para no volver en cuatro días, como poco.
Joaquín
P. D. Así tal cual lo escribí en este blog, hace seis años, el 25 de marzo de 2020
martes, 17 de marzo de 2020
Desde mi trinchera..
lunes, 16 de marzo de 2020
Tercer día de arresto domiciliario
Y es que tu boca alegre me inspira un beso triste,
y en tus ojos cercanos veo un mirar ausente,
porque sé que algún día, lo mismo que viniste,
te me irás de los brazos, inesperadamente...
--J. A. Buesa--
Os
digo una cosa: más de dos veces lo he pensado durante los tres días
que llevo de arresto domiciliario, sobre todo al despertar: "¿No
habré soñado y realmente si puedo ponerme los pantalones, calzarme
mis zapatos e ir a por churros al bar de la esquina, como suelo hacer
habitualmente?".
Pero luego recapacito y me
digo:
"Pues no, Joaquín, no sueñas;
anda levántate, lávate la cara sin mucho entusiasmo, puesto que
pocos te van a ver, desayuna un par de tostadas y disponte a pasar
otro día más entre estas cuatro paredes de tu casa".. Y
entonces comprendo mi terrible realidad, que es la misma que la de
cuarenta y siete millones de españoles..
Tres días, tres, llevo recluido, y de momento me voy apañando con algún trabajillo casero atrasado, unos cuantos paseos por el raquítico pasillo de la casa y la visualización de los cientos de memes que mandan los grupos del wassap; porque una cosa es cierta, las desgracias alimentan el ingenio de algunos que da gusto.
Esta crisis del covid-19; éste acojone que tenemos todos, éste sin vivir de noticias constantes (a cual peor) con el número de infectados y de muertos, y éste cambio brusco de vida que estamos padeciendo los españoles, nos va a marcar de por vida.
Lo bueno de esta desgraciada pandemia (por sacar algo positivo) es la sensación que tenemos de complicidad; de confraternidad en las desgracias y que une a todo el país. Hacen falta grandes calamidades o grandes satisfacciones deportivas para que sintamos de verdad que todos pertenecemos a la misma nación; una nación que a veces sorprende por lo grandiosa y otras decepciona por sus miserias..
Pero una cosa si está clara, estos días van a ser días de récords absolutos. Por ejemplo de polución; nunca han estado las ciudades más saludables que ahora; los accidentes de trafico y atropellos también se han reducido a la nada, las calles no conocerán ya más tanta limpieza y tanto vacío, y el consumo de enjuagues bucales bajará a su máxima expresión. Tened en cuenta que con el metro y medio de separación entre personas nadie va a percibir la halitosis de nadie.
Por el contrario, cuando acabe todo esto los abogados matrimonialistas se pondrán las botas con los divorcios, los psicólogos tendrán trabajo extra por el aumento de las depresiones y desvaríos, y los empleados del Inem, harán horas extras para gestionar a tanto parado.
En fin, tiempo habrá de ir contando novedades; esto es lo que más nos va a sobrar, tiempo...
Joaquín
domingo, 15 de marzo de 2020
Impresiones desde la cárcel de mi casa..
Amiga...
Ahora que el tiempo ha pasado
y ya casi nos hemos olvidado,
no sabes cuánto me gustaría verte
de nuevo y hablar de aquello.
Daría cualquier cosa por tenerte
frente a frente, y que me contaras.
Fueran las que fueran tus razones
prometería entenderte.
Estoy seguro que por fin se aquietaría
mi alma con lo que me dijeras.
--Joaquín--
Para que vean que la historia se repite una y otra vez. Porque no crean que este confinamiento casero al que el dichoso coronavirus chino nos tiene sometido es nuevo; ni mucho menos; ya con otros microbios, virus y bacterias a lo largo del pasado ha sucedido. Una de las lecturas que nos muestra a la perfección que todo esto no es novedoso, es el famoso libro, el Decamerón.
El argumento del Decamerón es casi calcado a lo que está pasando estos días en España; la diferencia es el tipo de virus. Ahora es el chino, y el que cuenta el famoso libro era el de la peste negra o bubónica.
Al igual que ahora una plaga de peste procedente de China asolaba Europa. Los infectados se contaban por decenas de miles y los muertos igual porque apenas se libraba ni uno (debemos alegrarnos puesto que la mortandad del coronavirus nada tiene que ver con la de la peste aquella; ésta era infinitamente superior). Entonces (hablamos del siglo XIV) la epidemia de pestilencia, (nunca vista antes con esa virulencia) entró por Venecia y se extendió por Europa de manera fulminante; las ratas transportaban las miasmas de un lugar a otro.
Era 1348, y en Florencia.. La gente se infectaba de manera rápida y terrible. Los florentinos huían despavoridos de la ciudad quemando todo lo que encontraban a su paso para librarse de ella. Fue horrible, los muertos se hacinaban por las calles, nadie estaba libre de contaminarse.. En medio de esa Apocalipsis pestilenta un grupo de ciudadanos decidió refugiarse en una villa a las afueras de la ciudad para aislarse completamente del resto, hasta que pasara lo peor..
Si, siete mujeres, (amigas y conocidas) conversaban en la iglesia Santa Maria Novella sobre el riesgo de permanecer en la ciudad y acordaron irse juntas a una casa de campo en plena campiña florentina. Pero creyeron, y con razón, que mujeres solas no sería una buena idea, se exponían a cualquier cosa; así que le propusieron la idea a tres hombres conocidos de la ciudad que entraban en ese momento en el templo. Estos aceptaron enseguida y decidieron entre todos pasar los días de cuarentena en una villa de las afueras.
Como allí se aburrían soberanamente, decidieron contarse cuentos para mejor pasar el rato (Imagínense, sin tele, sin móviles y sin nada electrónico que le conectaran con el mundo). Tuvieron la curiosa idea de contar cada uno una historia cada día. Los temas serian diferentes y variados. Y hablaron del amor, del engaño, de erotismo, de tragedias, de la fortuna, de infidelidades, etc. etc.
Tres años después de la aventura, y pasada ya la peste, al escritor Giovanni Boccaccio se le ocurrió recopilar aquellos relatos en un solo libro y lo tituló, el Decamerón, (deca significa diez) por los diez días que permanecieron aquellos jóvenes en la casa. El libro está escrito en un precioso dialecto toscano y es una obra maestra de la literatura universal. Yo hace mucho tiempo que lo leí, (por lo erótico) era muy joven cuando lo hice y lo recomiendo. Son cien cuentos cortos; cien historias muy picaras llena de erotismo, burlas y bromas, que ahora, en estos días de tedio y preocupación por lo del coronavirus y recluidos en nuestras casas como ellos, viene que ni de perlas echarle un vistazo..
Joaquín
viernes, 13 de marzo de 2020
Del brazo de su enemigo..
¿Era esto el Apocalipsis?
Amiga..
Ahora que pasó el temporal de lo nuestro
y las aguas bajan ya calmadas,
me pregunto si quizás fuera mejor así.
Porque a ti te seducen las miradas indiscretas.
Y yo fui un iluso que pretendí que fueras
sólo para mi..
--Joaquín--
Es tan tremendo todo lo que está pasando con lo del coronavirus que va a marcar una época, se lo aseguro. Supongo que será (al menos para los españoles) como esas grandes catástrofes que nunca se olvidan. Habrá un antes y un después..
Dentro de unos años nos acordaremos de estos aciagos días igual que nos acordamos de los atentados del 11 de Marzo en Madrid. Incluso cuando nos pregunten en el futuro qué estábamos haciendo cuando lo de la epidemia, apuesto que todos lo recordaremos con pelos y señales..
Madrid está parado, vacío. Voy por las calles y pareciera que una bomba nuclear ha caído en mitad de la Castellana. La gente se refugia en sus casas, es un ambiente raro, inusual en una urbe que bulle escándalo y vocerío por doquier y a cualquier hora del día, incluso de la noche. Las noticias que nos llegan (y abruman) procedentes de los ámbitos médicos, sociales o gubernamentales, son contradictorias y se suceden a cada minuto; lo que hace que la gente se acojone por momentos.
Hablan de cerrar Madrid, que es el sitio donde más infectados hay con diferencia, pero ni saben cómo hacerlo ni se está seguro de que sea una medida efectiva. Las consecuencias de salud ya lo estamos viendo, unos 84 muertos van ya (la mayoría gente mayor y con patologías previas eso es verdad) y el miedo es libre.. Luego hay otra consecuencia también gravisima, aunque sus efectos los sufriremos a medio y largo plazo, me refiero a la económica..
La bolsa ha pegado un pepinazo tal que ha perdido casi la mitad de su valor. Y no crean que por que no tengan acciones no van a sufrir, cualquier fondo bancario que se tenga vale ya bastante menos que hace unas semanas. Además las graves perdidas que sufrirán las grandes y medianas empresas que cotizan en bolsa repercutirán muy negativamente en todos nosotros más pronto que tarde. Sin contar, claro está, el cierre parcial de los miles de negocios de ocio de la capital, como restaurantes, teatros, cines y demás espectáculos..
Y luego otra cosa, qué me dicen del trauma psíquico-social de la población, porque ya me dirán sin poder salir a bares, ni a bailes, ni a restaurantes estos próximos dos o tres fines de semana. Tampoco recomiendan pasear por calles y plazas concurridas, ni saludar, ni abrazar y menos besar, ¡qué va a ser de nosotros!.. Y los niños en casa, ¡Dios mío qué perspectiva! Seguro que se incrementan hasta los divorcios, sino al tiempo.. Yo me voy al pueblo, aunque quizás ya ni me dejen entrar por presunto apestado..
Supongo que en esta vida no todo iba a ser de color rosa. La mayoría de las generaciones que nos han precedido han sufrido en sus carnes guerras civiles, hambrunas, pestes, grandes terremotos o cualquier otra calamidad, y claro los de mi edad nada de eso hemos visto, y ya nos tocaba algo gordo. Sepan que desde que nací, y de eso hace ya casi seis décadas, jamás ningún sobresalto desmesurado que no fuera de carácter personal ha padecido mi corazón; si acaso asuntos como la muerte de Franco, el golpe de estado de Tejero, algunos atentados de la ETA o lo más reciente de Cataluña, y no son comparables. Así que ya tocaba. Ojalá, sólo sea esto. Y esto, por cierto, no sea tan grave y duradero como algunos predicen.. En fin..
Joaquín
jueves, 12 de marzo de 2020
El precio de un ser humano..
miércoles, 11 de marzo de 2020
Cuando ruge la marabunta..
martes, 10 de marzo de 2020
Una mujer de Lesbos...
Asomaba a su ojos una lágrima
y mis labios una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugo el llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?
--Bécquer--
Permanecía sentada en la silla frente a la mesa donde habíamos terminado de comer. Yo me asomé a la ventana que daba a la Avenida y vi cómo la gente apresuraba el paso por la acera y sacaban los paraguas. Empezaba a caer unas frías gotas de aguanieve, algunas se deslizaban ya por el cristal. Me di la vuelta y me senté junto a ella, y empecé a contarle..
--Como te iba diciendo, hace mucho tiempo ocurrían cosas extraordinarias en esa pequeña isla al oriente del Mediterráneo. Era una isla paradisíaca, cálida, casi virgen, donde los riachuelos de aguas límpidas bajaban de las montañas y viejos olmos cuajados de jilgueros y verdecillos cantores, sombreaban sus riberas--
Desde luego contrastaba el bello panorama que le describía a mi amiga con la tarde desapacible que sufríamos aquí en la ciudad.
--La pequeña isla---proseguí--- tenia de capital a Mitilene, una ciudad hermosa que albergaba soberbios palacetes y templos, entre los que destacaba el dedicado a Afrodita, diosa de la belleza y del amor. En el siglo VII a.c. allí vivía, Safo, la más sensible, la más bella poetisa de la antigüedad. Mujer apasionada que dirigía con dulzura una escuela femenina donde enseñaba a sus alumnas poesía, filosofía y música; algo inaudito en aquella época--
--Qué bonito me lo pintas, Joaquín, algo he leído de Safo, pero no la recuerdo bien---me dijo ella interesándose por la historia--
Me quedé un rato pensando intentando hacer memoria, pero no recordaba habérsela contado. Quizás la haya leído en algún sitio, pensé.
--Mira---le dije---un día pasó por allí el famoso poeta errante Alceo y tuvo amores con Safo, y le dedicó sus mejores versos... “En cuanto te he visto, sólo un instante, no puedo pronunciar palabra.. Mi lengua se traba, un fuego sutil se desliza bajo mi carne, mis ojos nada ven y mis oídos nada oyen”---le escribió--
Safo estuvo siempre enamorada; enamorada de las flores, de los pájaros, de la suave y cálida brisa procedente del mar y que envolvía la isla en verano provocando los más bellos atardeceres de todo el Mediterráneo.
Pero Safo amó también a jóvenes y delicados efebos de su ciudad. Y a un apuesto marinero con el que se casó muy joven y le dio un hija, “ramillete de crisantemos” le llama ella a su niña...Y amó a mujeres, ¡oh, sí!, bellas y lindas muchachas. Algunas, discípulas suyas que la quisieron de veras; otras, jóvenes nativas atraídas por su ternura y primor..
Su pequeña isla era un remanso de amor y pasión en aquellos idílicos tiempos. Su fama traspasó fronteras durante siglos y milenios.. Sí, milenios porque han pasado ya 2.600 años y aun la recordamos---concluí---
--¡Oh, que escenas más bucólicas me estoy imaginando!. Me estás poniendo los dientes largos, Joaquin. Estoy por animarte e idnos allí una semanita---bromeó sonriendo--
--Fíjate lo que le escribió Estrabón el gran historiador griego, que pasó por la isla y la conoció---insistí--- “Pura Safo, la de los cabellos de violeta, la de la dulce sonrisa, quisiera decirte tantas cosas pero la timidez me detiene”..
Sin embargo, Safo, tuvo también detractores. Malas lenguas, gente envidiosa de su hermosura y felicidad que pasó por allí y tal vez no fuera bien recibida. El caso es que se propagó por el mundo griego la patraña de que la isla era un nido de pervertidos, de fornicadores y viciosas lesbianas capitaneadas por Safo..
--Como siempre, Joaquín, no faltan tipos que por envidia son capaces de destrozar vidas y reputaciones--me contestó mi amiga cariacontecida--
--Por cierto---le argumenté----la isla se llama Lesbos; está situada en el mar Egeo, frente a la actual Turquía. A las chicas homosexuales enamoradas de otras del mismo sexo les llaman safistas o lesbianas. Imagino que ahora entiendes el porqué--
Terminé y la dejé pensativa. Luego me levanté y volví a asomarme a la ventana para comprobar si había escampado. Seguía lloviendo, pero yo vislumbre por un instante todo el esplendor de Lesbos a través de los cristales.
Joaquín
Un poco más allá del sexo..
Amiga...
No fuiste consciente entonces,
pero aquello marcó mi vida.
Si, lo sé, eramos muy jóvenes
Yo me equivoqué muchas veces;
vivía la insensatez de mis veinte años.
Tú buscabas otra cosa; quizás una madurez
que yo no supe darte.
Y es que a pesar de la hermosa frivolidad
de tu adolescencia, sabias ya del amor..
--Joaquín--
Hubo una vez en la antigua Grecia una cortesana o Hetaira (prostituta de lujo), Mnesarete se llamaba; era tan guapa que según las crónicas de época quizás fuese la mujer más hermosa de la historia de ese país. Sirvió de modelo al gran escultor Plaxíteles para realizar la famosa “Venus de Cnido”. También inspiró al pintor Apeles para su “Afrodita”.
Un día Mnesarete rechazó al rico ciudadano Eutías que quería yacer con ella Éste, indignado, la denunció por impiedad; lo peor que podían acusar a un ciudadano griego en esa época. Durante el juicio, su abogado defensor viendo que los argumentos no valían para exculparla, le dijo que se desnudara, y dirigiéndose al jurado les previno: “Olvidad si os parece los anteriores argumentos” ¿No lamentaréis condenar a ésta Diosa?..Tan convincentes fueros sus palabras y tan hermosa la visión del cuerpo de la chica que salió absuelta.
Supongo que esto del sexo, en la mayoría de la gente debe ser, imagino, una necesaria prioridad entre los quehaceres cotidianos, pero hay excepciones; para algunos individuos el sexo lo es todo. Pero nada más lejos de mi intención criticar voluntades, allá cada cuál con su deseos y apetencias, faltaría más. Incluso éstos están de suerte, hoy en día hay terapias que ayudan a superar esta, digamos erótica-adicción. Antiguamente no era así; miren qué historias más curiosas...
No sé si habrán oído hablar de la gran Lola Montes, la famosa bailarina y cantante del siglo pasado. A pesar de que ella aseguraba haber nacido en Sevilla, realmente lo hizo en Irlanda, aunque su madre era andaluza. Era muy bella y ya desde pequeña se dio cuenta que podía sacar buen provecho de su maravilloso cuerpo. Tuvo infinidad de amantes. Gente importante de toda Europa se la rifaban, como el compositor Franz Liszt, Alejandro Dumas, el escritor, o nada menos que el rey Luis I de Baviera, que se enamoró de ella hasta las trancas.
Pero no solo era bella, sino que fue mejor amante. Una vez éste rey le contó a un escritor amigo suyo que: “la Montes podía realizar milagros con sus partes intimas inferiores”. Se convenció de ello cuando logró que tuviese diez orgasmos en un periodo de veinticuatro horas. Y mirad cómo se las gastaba la guapa Lola, que una vez rechazó acostarse con el virrey de Polonia, nada menos, porque tenia dentadura postiza. Y no le faltaba razón a la moza...
Lo de Charles Dickens, el mejor escritor inglés de la historia, también tiene migas la cosa. No solo se acostaba con su mujer, Kate, cosa lógica, sino que lo hacía con las dos hermanas de ésta, Mary y Georgina. Vivían todos juntos en la misma casa... Ignoro si estos regocijos carnales eran consentido por todas ellas
Y, qué me dicen del enemigo público número uno de Los Estados Unidos, John Dillinger. Éste delincuente, el más buscado por la policía, fue muerto a tiros en 1934. Pues resulta que cuando fueron a hacerle la autopsia el compadre tenía un miembro descomunal; media, pásmense, 33 centímetros, y no me refiero a su pistola, precisamente. Y es que teniendo en cuenta que la media del común de los mortales masculinos es de unos 15 cmts. No digo más; mejor me callo...
Otro que tampoco la tenia pequeña fue el memo de Fernando VII. Pero la historia de éste patán es más conocida. A la pobre María Cristina le aconsejaron que usara una almohadilla con un agujero en el centro y se la colocara en la vagina cada vez que tuvieran relaciones. Claro, que otra cosa sería el brío de ese pene, teniendo en cuenta que su dueño estaba ya hecho una piltrafa...
Mucho más placentera fue la vida sexual de nuestro insigne Lope de Vega. Éste fue excesivo para todo; para escribir, para vivir, para el sexo, en fin... Se le reconocen docenas de amantes e hijos. Fíjense si fue garañón el tío que con más de sesenta años se amancebó con una chica de veinte, Marta Henares que le dio otro hijo, y después con Jerónima Burgos, otra jovencita. Para tapar su vergüenzas amatorias se metió en un convento, pero no crean que acabaron aquí sus andanzas sexuales, ¡Qué va! Él "pavo" siguió conquistando, y amando hasta el final de sus días. Lo dicho, los hay que nacen con estrellas...
Joaquín Yerga
lunes, 9 de marzo de 2020
Conversaciones con su hija, muerta
Nayeón, una niña coreana de siete años, murió en un accidente. Tres años más tarde, un día le proponen a su madre un experimento tremendo: volver a ver a su hija de manera virtual, gracias a la Inteligencia Artificial. Pero la vería tal y como podría estar ahora, es decir, como si realmente viviera y tuviera ya diez años. Era una prueba durísima, desde luego. No todo el mundo es capaz de aceptar semejante monstruosidad, pero la madre de Nayeón aceptó.
—¡Hola Nayeón! ¿Cómo estás, cariño?—se atrevió a balbucear entre lágrimas
—Estoy bien mami. Te echo de menos..
—Lo sé hija, yo también te echo de menos a ti. Estás ya muy mayor, y el pelo lo tienes hermoso.
—Me lo he dejado crecer porque sé que te gustaría así de largo.
—Gracias, hija..
—Mami, aún lloras en casa por mi, y eso me apena mucho.
—Sí, Nayeón, no puedo evitarlo. Intentaré no hacerlo, al menos delante de tu padre y de tu hermana.
—Diles, por favor, que los quiero mucho y que los extraño.
—Se lo diré, cariño. Les daré todos los besos del mundo de tu parte.
—Mami tengo frío. Acércate, cógeme de la mano y tápame, por favor. Dame un abrazo, lo necesito.
La conversación prosiguió por derroteros más íntimos, hasta que a la madre le es imposible seguir conversando con ella. El shock es tan grande que le puede la emoción. Termina el encuentro anímicamente destrozada.
La agencia que realizó el ensayo había recopilado imágenes y conversaciones grabadas de la niña cuando estaba viva y lugares donde jugaba. Su hermana mayor y otros miembros de la familia habían colaborado y contado experiencias para la prueba. El experimento se desarrolla en una sala enorme, con pantallas de televisión en vez de paredes, todo espectacular.
Y llegó el día: la madre de Nayeón provista de unos guantes sensitivos y gafas de última generación, espera impaciente. Comienza la performance. Ve a la niña ir hacía ella.. Echa a llorar. En fin, todo es real, ha sido casi real.. Su madre a paseado con ella de la mano y han llorado las dos. Ha sido tan perfecto que la niña ha contestado a la madre como si poseyera vida propia, como si estuviera viva, ¡casi estaba viva!.. Las imágenes tridimensionales proyectadas en las paredes de la sala habilitada para ello han servida para mostrar la realidad, la fantasía de una realidad...
Por cierto, es de alabar el cuajo de la madre para hablar con su hija muerta desde hace apenas tres años.. Otra cuestión es dónde ponemos el límite entre lo puramente emocional y lo ético.
Joaquín











