La felicidad no procede de la razón (mente) sino de los sentimientos (corazón) que nos inclina hacia la virtud. La virtud produce, pues, placer y satisfacción, requisitos indispensables para ser feliz.. Por contra, el vicio nos lleva al dolor y al sufrimiento; así lo pensaba David Hume, el famoso filósofo inglés..
Claro, que luego viene Kant y nos dice que no, que la felicidad no se puede basar en buenos sentimientos (esos impulsos subjetivos), porque algunas personas sienten un placer inmenso y hasta rebosan felicidad cometiendo fechorías y maldades.
Por cierto, según Kant, no debemos pensar que la felicidad es un derecho divino, sino algo que debemos merecer. Sólo podemos aspirar a ella cuando nuestros actos se ajustan al deber, es decir a lo correcto. Decía Kant, también, que el amor es un impulso innato, natural. A odiar, en cambio, se aprende y puede ser desactivado por medio de la razón.
En fin. Por cierto, hoy 20 de marzo de 2026 es el Día Internacional de la Felicidad.. Sed felices.. 😉😉😉
Joaquín

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