jueves, 17 de enero de 2019
¡Es la política, estúpido!..
miércoles, 16 de enero de 2019
La conjura de los ambiciosos
¿Se imaginan a un empresario que a las primeras de cambio, en cuanto acumulara un dinerillo mandara todo al carajo y se dedicara a la vida padre? Pues que el desempleo en vez de estar al 15% estaría al 70%. O sea, y hasta aquí quería yo llegar; gracias a los "ambiciosos empresarios" todos vivimos mejor, y conste que no digo que lo hagan por nosotros, sino que indirectamente y gracias a su ambición todos vivimos mejor... Ya lo dijo Quintiliano, un escritor y filosofo hispano-romano allá por el siglo I d.c.: “La ambición es un vicio que puede engendrar la virtud” Lo dicho, ¡Ojala! tuviésemos en España el doble de ambiciosos de los que tenemos y menos apáticos conformistas, seguro que nos iría mejor. Les recuerdo una encuesta que publicaron no hace mucho en los Estados Unidos, el 75% de la gente quiere ser empresario y montar su propio negocio; en España ésa misma encuesta daba que, el 75% de nuestros compatriotas quieren ser funcionarios. En fin...
martes, 15 de enero de 2019
Era guapa y no lo sabía
Comprendedlo, señora: Nada podrá el rocío,
ni siquiera las lágrimas. Ya todo será en vano;
pues no hay nada más triste que un retoño tardío,
y el amor es un poco de ceniza en la mano...
--J. A. Buesa--
Decía Confucio que en el mundo cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla...
Bueno, los menos agraciados, dirán que la belleza está en el interior de cada uno, que lo es su alma; pudiérase no lo discuto. Otros, tal vez los más románticos, apostarán porque la belleza reside en el que mira y no en el objeto observado; también esta teoría tiene lo suyo.
No obstante existe unos cánones de belleza universales, unas normas, aunque son cambiantes según civilizaciones y épocas. Acordaos de las famosas “Tres Gracias” de Rubens, y los rosados y orondos cuerpos de las mujeres allí retratadas.
Esa exhibición de la belleza de entonces plasmada en los cuadros de Rubens hoy en día serian "carne de cañón" de dietistas y de clínicas de adelgazamiento.
Si mucho no me equivoco la cosa ésta del modelo de belleza empezó a cambiar en Francia a finales del siglo XIX con la irrupción de corrientes artísticas como el expresionismo, el cubismo o el surrealismo. Sí, porque, ya no sólo era bello lo real y perfecto, sino que entró en escena lo raro, lo extraordinario.
Decía el famoso poeta maldito Baudelaire, autor de “Las flores del mal”: La irregularidad, lo inesperado, la sorpresa, lo asombroso, constituye una parte esencial y característico de la belleza; y en eso consistía precisamente pinturas de, por ejemplo, el cubismo, sino ya me dirán:
Aun así a ver quién es el guapo que encuentra la belleza en un lienzo de Miró.. Si la encuentran díganmelo, yo por más que miro no la veo..
En fin..
Joaquín
domingo, 13 de enero de 2019
Cosas que perdimos con los años...
Por esa puerta huyó, diciendo: ¡Nunca!
Por esa puerta ha de volver un día...
Al cerrar esa puerta, dejó truncada
la hebra de oro de mi esperanza.
Por esa puerta ha de volver un día.
Cada vez que el impulso de la brisa,
como una mano débil, indecisa,
levemente sacude la vidriera
palpita más aprisa, más aprisa
mi corazón cobarde que la espera.
Desde mi mesa de trabajo veo
la puerta con que sueñan mis antojos,
y acecha agazapado mi deseo
en el trémulo fondo de sus ojos.
(Amado Nervo)
“Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a su maestros”... Imagino que a nadie sorprende éstas afirmaciones. Incluso cualquiera de nosotros la subscribiría punto por punto. Sin embargo esta quejosa frase no la digo yo ni nadie contemporáneo nuestro, la dijo hace 2400 años, (nada menos) el filosofo griego Sócrates. ¿Será que siempre, ineludiblemente, nos parece que nuestros jóvenes son más rebeldes e indómitos que los de antes?. Claro que habría que ver qué grado de rebeldía tenían esos jóvenes de los tiempos de Sócrates y comparar con los nuestros. Apuesto que no tiene nada que ver; los de ahora son más salvajes...
Decía también el escritor norteamericano Mark Twain, un tipo satírico y listo como nadie, autor entre otras de “Las aventuras de Tom Sawyer” o “El príncipe y el mendigo” que es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso. Evidentemente aludía Twain a que cada edad tiene sus connotaciones y a la juventud le toca hacer el chorra las mas de las veces; ya habrá tiempo de ser ave del paraíso, recomendaba...
A mi permítaseme discrepar de Mark Twain; yo soy partidario de llevar una juventud placentera, nada de excesos, aunque comprendo que el superávit de adrenalina obligue a veces hacer majaderías... Y planteo así el tema porque, en mi terror a malograr una vida futura plena, prefiero andar con mucho cuidado con los desmanes de los jóvenes pues... ¿Cuántos se ha quedado en el camino por los desafueros de su adolescencia? ¿Cuántos han perecido por creerse infalibles, inmortales..?. Tengan en cuenta que jóvenes apenas nos llevará unos pocos años; de adultos toda una eternidad...
Mark Twain fue siempre un rebelde, y le salió la cosa medio regular pues murió a los 74 años, aunque en su vida pasó de todo, incluida muchas desgracias; pero no todos los jóvenes sobreviven a esa enfermedad, que decía aquel, y que solo se cura con los años. Recuerden, sólo los jóvenes mueren por sobredosis de drogas, solo los jóvenes perecen a mansalva en las guerras, sólo los imberbes agonizan a causa de multitud de juegos peligrosos, y lo que es peor, sólo ellos malogran su existencia postrado en silla de ruedas o en el lecho el dolor de un hospital por llevar al limite de lo admisible su despendole... Yo por desgracia he padecido los estragos de ésa arriesgada juventud, algún amigo del alma se me fue por ella.
De todas maneras no me digan que no es para echarse a llorar; de jóvenes, cuando tenemos vitalidad y energía nos falta experiencia y mesura y eso da lugar a insatisfacciones y desgracias, y luego, cuando adquirimos ésa destreza y maestría son las fuerzas y las ganas las que han huido. Entiendo que todas las especies vivas del planeta sufrimos el mismo dilema, para llegar a viejos debemos pagar un duro peaje en vidas o calidad de las mismas; muchos se dejarán su vida en el inevitable aprendizaje hacia la madurez.
Estarán conmigo en la cantidad de buenos momentos que hemos perdido, el aprecio y el cariño desinteresado de nuestros padres que no hemos valorado, de amores perdidos y nunca recuperados por la estulticia de una juventud desarbolada... A mi que no me digan, pero yo dejo gustosamente mi apasionada juventud, paso olímpicamente de mi inmortalidad falsamente creída, y de mis amores púber; a cambio, eso sí, recibo con entusiasmo ésta madurez sosegada, vivida, saboreada.... aun con sus inconvenientes...
“Recuerdo mi juventud y aquel sentimiento que nunca más volverá. El sentimiento de que yo podría ser inmortal, durar más que todo, más que el mar, más que la tierra, más que todos los hombres” así hablaba uno de los hombres más inquietos y trotamundos de la historia, Joseph Conrad. Él sacó buen partido a sus peripecias juveniles; las plasmó en los muchos libros de aventuras para jóvenes que escribió. Ése es mi ideal de ser joven, aventuras todas, pero a través de los libros, el resto del tiempo, estudios, buena vida y preparación para el futuro, pero, ¡claro! si todos pensaran como yo no se hubiera hecho nada en la vida. En fin...
Dicho queda...
Joaquin Yerga
viernes, 11 de enero de 2019
El que quiera más libertad que levante la mano...
Yo tuve un ideal, ¿en dónde se halla?
Albergué una virtud, ¿porqué se ha ido?
Fui templario, ¿dónde está mi recia malla?
¿En qué campo sangriento de batalla
me dejaron así, triste y vencido?
Y caigo, bien lo ves, y ya no puedo
batallar sin amor, sin fe serena
que ilumine mi ruta, y tengo miedo...
¡Acógeme, por Dios! Levanta el dedo
vestal, ¡que no me maten en la arena!
(Amado Nervo)
Manuel Azaña fue un estupendo político, solo que ejerció en unos tiempos bien jodidos para nuestro país. Llegó a ser presidente de la Segunda República, y además de político fue periodista y escritor, y muy bueno, por cierto. Murió en Francia en 1940, en el exilio, como tantos compatriotas, después de la victoria de Franco.
Este alcalaino, (nació en ésta hermosa ciudad ribereña del raquítico rio Henares) fue un tipo con carisma; bien preparado intelectualmente y moderado en sus planteamientos, lo que pasa es que se rodeó, en ésa infame época, con gente mucho más radical y no hubo manera, por tanto, de enmendar aquello. Aquello acabó, como todos sabemos, en una vergonzante guerra civil entre españoles..
A Azaña se le atribuye un montón de frases ingeniosas, sé de muchas, pero una que gusta especialmente es aquella que dice: “La libertad no hace más felices a los hombres, los hace sencillamente, hombres”.. No puedo estar más de acuerdo con ella; por supuesto esto es extensible a las mujeres...
Si pusieran en una balanza conceptos tan básicos para el hombre como: libertad, seguridad y sustento, y nos dijeran cuál de las tres elegiríamos como primera opción, creo que no habría dudas, la última, porque es imprescindible para vivir, pero apuesto que no nos quedaría claro la segunda. Puestos a elegir entre seguridad y libertad, me quedo con libertad porque si hay algo que valoro especialmente es la libertad de poder elegir los pasos que doy en la vida, para bien o para mal; deploro a los tipos gregarios que van al albur del líder o de las tendencias del momento.
Entiendo que el hombre es libre por naturaleza. Si tenemos en cuenta que todos y cada uno de nosotros somos únicos (no hay dos iguales) nuestra actitud debe ser consecuente, es decir, buscar siempre la manera propia de proceder en la vida, y no dejar que nadie dicte nuestra conducta. Claro que para gozar de ésa ansiada libertad primero tenemos que instruirnos y alcanzar la sabiduría necesaria para poder elegir lo mejor para nuestros intereses; sin esa premisa jamás alcanzaremos la total emancipación, aunque tengamos libre albedrío.
Los países verdaderamente demócratas y prósperos, están libres de demagogos, dictadores o salvapatrias aprovechados, porque sus habitantes tienen la suficiente formación y cultura para que nadie les engañe con falsos parabienes; el resto, entre los que por desgracia nos encontramos nosotros, corremos el riesgo de estar siempre en el alambre de la tentación populista.
También dijo el gran Borges, ése magnifico escritor argentino, que la libertad es una ilusión necesaria; y digo yo, ¡Cuántas tropelías se han cometido en su nombre!.. Aun recuerdo cuando los proetarras se manifestaban (aun lo hacen) pidiendo libertad para Euskadi, cuando los verdaderos acosados eran los constitucionalistas. Pero éstas incongruencias son de tipo colectivo, las personales, es decir, para la libertad individual de cada uno le pega mejor ésa otra cita de Séneca, el filosofo, que dice: “La única libertad es la sabiduría”... Yo apuesto por ella...
Dicho queda...
Joaquín Yerga
martes, 8 de enero de 2019
El hombre que no sabía nada
Atiborrado de filosofía,
por culpa del afán que me devora,
yo, que ya me sabía
dos gramos de vivir, nada sé ahora.
De tanto preguntar
el camino a los sabios que pasaban,
me quedé sin llegar,
mientras tantos imbéciles llegaban.
(Amado Nervo)
Hay una cita muy famosa atribuida al gran filosofo Sócrates; el padre de todos los filósofos que en el mundo han sido, que dice: “En cuanto a mí, sólo sé que no sé nada”..., tremenda frase, creo; por cierto, contiene ésta en sí misma un mundo de sabiduría y humildad. Sócrates estaba considerado el hombre más sabio de su tiempo, el tipo al que todos escuchaban con atención; al que más tenían en cuenta a la hora de aceptar y reconocer sus consejos, pero...
Socrates en su humildad, a pesar de estar en sapiencia muy por encima de los demás, se consideraba un individuo que no sabía apenas nada; es decir, él era consciente que un sólo hombre, en comparación con el universo, inmenso y desconocido; con la naturaleza y sus misterios indescifrables, y ante la mente humana, tan compleja, es una mota de polvo, un ciego, un sordo a bordo de una barquichuela al albur de una tempestad en medio del océano. Y además fue honesto consigo mismo, que es lo más elevado moralmente que se puede ser en la vida, aunque...
Sócrates pagó caro su osadía por ser honesto. Le acusaron falsamente y por intereses políticos de pervertir moral y políticamente a los jóvenes que le escuchaban, y nada más lejos; sólo les instigaba a no creer en augurios y adivinos, que en la creencia de dictar a la gente los deseos de los Dioses, (cosa muy habitual entonces) persistían en su ignorancia y superstición, pero...
Sócrates pudo salvarse, de haberse arrepentido y retractado de sus enseñanzas, sin embargo se mantuvo fiel a sus ideas y optó por aceptar la sentencia del tribunal que lo juzgaba aun a sabiendas de su poco valor ético. Aceptó beber la cicuta que le haría morir; no obstante ésas últimas horas que pasó en el corredor de la muerte acompañado de sus más incondicionales amigos y discípulos fueron las más valiosas, por lo que allí se dijo, para la historia de la filosofía, pues...
Su discípulo más aventajado, Platón, aunque no pudo asistir a su ejecución al estar enfermo, se encargó con creces de esparcir por el mundo su sabiduría. De tal forma lo hizo que hoy en día, 2400 años después de la muerte de Sócrates, conocemos su inmensa obra y la consideramos la esencia de la filosofía..., y eso que jamás llegó a escribir una sola línea. “Los Dialogos” que Platón escribió sobre la muerte de su maestro, en los que intervienen los aventajados alumnos y amigos de Socrates, son de alguna manera la madre de la filosofía. Dice Fernando Savater que cualquiera que pretenda iniciarse en la filosofía debe tener como referencia éste libro...
Otra juiciosa cita relacionada con la sabiduría es aquella que dijo Sandra Carey, una famosa escritora norteamericana: “No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir”. Hoy en día, en que la enseñanza a las nuevas generaciones va encaminada básicamente a hacerles expertos en la materia que va a ser su oficio, tiene todo el sentido del mundo la frase, porque...
No sé si será cierto eso que dicen de que tenemos ahora la generación de jóvenes más preparada de la historia, es posible, pero yo sigo echando en falta a la gente conocimientos generales. Es verdad que jamás hemos tenido mejores arquitectos, mejores ingenieros, químicos, o informáticos que ahora, pero también es cierto que los sacas de ahí y son, casi, perfectos ignorantes, es decir, sólo se preparan para lo suyo, y posiblemente se ganarán muy bien la vida con soberbios sueldos, no digo que no, pero a todas luces carecerán de sabiduría necesaria para disfrutar de una vida completa y placentera.
Dicho queda...
Joaquin Yerga
martes, 25 de diciembre de 2018
Me sucedió en Navidad...
Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un ¡quién sabe!
Pero hay algo más negro aun: ¡tus ojos!
Tos ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.
Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!
Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan honda como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!
(Amado Nervo)
No me negarán que éstas de ahora son fechas, digamos un poco ñoñas. Además creo a todos se nos ha subido a la cabeza, o al corazón, según se mire, un sonado espíritu cursilón, y es algo inexplicable. Entiendo que solo los recuerdos que tenemos cada uno de nosotros de aquellas navidades de antaño nos hacen sentir así, porque...
Si apenas ya nadie vincula el asunto religioso con la Navidad; si las iglesias están vacías en la Misa del Gallo, si ya no suenan las campanas como antaño ni se cantan tiernos y sentidos villancicos... Entonces.. ¿Porqué exhalamos ternura por doquier en estas fechas ? ¿Porqué tan buenos sentimientos? ¿Porque tan gratos deseos?... Ya les digo, inexplicable. El alma humana a pesar de los avances evolutivos y de los asombrosos conocimientos adquiridos aun sigue siendo pura incógnita.
Cada año adelantamos la Navidad unos días; a este paso acabado agosto encenderemos las luces y las alegres guirnaldas señorearan nuestras calles en plena canícula, y nosotros poco a poco nos iremos imbuyendo de ese espíritu de amor y paz un poco antes, pero bien está si la dicha es buena. Si ése duende navideño que nos envuelve hace que, aunque solo sea unos días, todos nos sintamos más cercanos, que enmendemos olvidos e indiferencias, que orgullos estériles se pospongan, o que incluso lleguemos a perdonar esos pecadillos de poca monta acumulados el resto del año, bienvenida sea la navidad y su aureola de paz y bondad.
Dicen algunos aguafiestas que estas fechas son propicias para la hipocresía pues deseamos maravillas a los demás cuando en el fondo es justo lo contrario. Y luego están las consabidas reuniones de familia o de empresa, en donde hacemos verdaderos esfuerzos por confraternizar, cuando realmente echamos pestes de ellos en la intimidad. Aun así y siempre que no llegue “la sangre al río” (que de todo hay en la viña el señor) más vale este tipo de, digamos fariseismo para con los allegados y amigos que la pura indiferencia hacia ellos del resto del calendario; ¡a que sí...!..
De todas maneras y a pesar de los pesares, de la hipocresía, de la hartura de fiestas y comilonas, de los costosos regalos, de la ruina económica etc. merece la pena la Navidad. Además soy de los que piensan que la mayoría de la gente actúa de buena fe y realmente nos desean buena ventura y mejores parabienes; siempre que no nos vaya mejor que a ellos,claro, ¡hasta ahí podíamos llegar..! Debe ser ése tan manoseado espíritu navideño del que hablamos, que haberlo ahylo, y que, parece ser, sólo se manifiesta en éstas fechas..
No obstante les digo una cosa importante; después de todo lo dicho confíen en mí; yo sí les deseo a todos que les vaya bien, pero no sólo estas fiestas con la ternura y el amor subido, sino todo el resto del año. Ahora, eso sí, si les va mejor que a mí o les toca la lotería no me lo digan, así mis deseos serán sinceros de verdad....
Dicho queda...
Joaquín
domingo, 23 de diciembre de 2018
Lo siento, me gusta ser español
Desespero...
Insisto y desisto..
A Dios demando.
al Cielo invoco,
a la Fortuna clamo,
a los Hados pido,
al Destino suplico,
a la Suerte ruego,
del Azar espero
un soplo de afecto
de tu corazón.
--Joaquín--
Lo he visto en Internet; vosotros también, seguro. Se trata de un concierto dado en alguna ciudad europea del norte, no sé cual. Lo deduzco por el rubicundo semblante de la tez de los asistentes. El concierto debió ser de música clásica; las gradas estaban a rebosar...
En un momento dado el director de la orquesta decide tocar un pasodoble.
¡Escuchad!.. ¡Sí sí, escuchad!.. Se hace en la sala un sepulcral silencio. A lo lejos una bandera rojigualda ondea al viento. Incluso un “olé” con acento guiri se oye por alguna parte.
Todo el mundo ha relacionado esa emotiva melodía con España. De repente muchos se sienten transportados a una cálida playa de Benidorm... A la Feria de Sevilla en un coche de caballos.. A una corrida de toros en las Ventas.. A San Fermín., Y la escuchan entusiasmados.
Porque, claro. ¿Quién de esos europeos no ha visitado alguna vez nuestra tierra? ¡Todos la conocen! ¡A todos le fascina!.. ¡Todos desean volver!..
Reconozco que me emocioné al ver el vídeo. Me recordó aquella canción de Concha Piquer en la que echaba de menos a España desde Nueva York... Y es que ¡¡Hay cosas: paisajes, canciones, sabores. olores.. tan nuestros!!, y en Europa lo saben..
¿Alguien se atreve a relacionar alguna canción con Holanda? ¿Más de dos comidas con Alemania? ¿Alguna fiesta multitudinaria con Inglaterra? Me temo que no. Tal vez asociemos estos países con algún tipo de maquinaria industrial, con un modelo de coche o incluso con su altos salarios y bienestar económico, pero no otra cosa...
A nosotros los españoles, o bien se nos admira por nuestra manera de ser y entender la vida, o se nos odia por indolentes y trasnochados; tópicos que aún perduran.
En el resto de Europa han homogeneizado su manera de vivir, de divertirse, de trabajar; todos hacen lo mismo. Nosotros, no, aquí aún mantenemos nuestra peculiar idiosincrasia.
Amemos pues, mantengamos nuestras corridas de toros, nuestra siesta, nuestra Semana Santa, nuestros escandalosos horarios, nuestro ocio nocturno, nuestro "trabajar para vivir", y no al revés, nuestras multitudinarias fiestas etc. etc.
¿Habrá algo más emocionante, más conmovedor y gozoso que nos reconozcan en Europa y en el mundo, además de por nuestro idioma y aspecto, por nuestras costumbres, tan “sui generis”?.. Creo que no.
Dejemos, pues, que ellos sean iguales; los alemanes, los ingleses, los holandeses, los austriacos, los daneses, los belgas... sabemos que son europeos, pero no de qué país.... A nosotros nos reconocen hasta en Pernambuco, y sin abrir la boca...
En fin.. 😎😎😎
Joaquín
sábado, 22 de diciembre de 2018
A cara descubierta..
¡Oh!, siglo decadente, que te jactas
de poseer la verdad, tú que haces gala
de que con Dios, y con la muerte pactas,
devuélveme mi fe extraviada.
¡Tengo sed de saber y no me enseñas;
tengo sed de avanzar y no me ayudas;
tengo sed de creer y me despeñas
en el mar de teorías en el que sueñas
hallar las soluciones de tus dudas!
--Amado Nervo--
“No hay nada más espantoso que la ignorancia activa” Y esto lo dice un tipo que fue extremadamente culto, Johann Goethe.
La cita de Goethe es muy vistosa; significa ser un ignorante y encima colaborar activamente uno mismo para que todo el mundo se entere. No obstante, tal vez se contradiga, puesto que el ignorante no sabe que lo es, por lo que difícilmente puede acomplejarse o silenciar su escasa sabiduría, más bien al contrario.
Lo que sí podemos es completar la frase con ésta otra que dice; “No abras la boca si no es para mejorar tu silencio”. Aunque demasiado rotunda, diría yo; si la siguiéramos a rajatabla, la mayoría no podríamos ni enseñar los dientes todo el tiempo.
Claro que ahora que en las redes sociales abundan zoquetes que por doquier y sin pudor apalizan al diccionario, quizás ante el espejo de sus propios estropicios lingüísticos se enmienden y opten por leer. Yo creo que esos que comenten tres faltas en cada palabra, tarde o temprano perciban (a fuerza de ver lo que escriben los demás) sus desvaríos gramaticales y se esfuercen al menos en hacerle caso a su corrector.
Me espanta la gente que aun se vanagloria de no haber leído jamás un libro... ¿Cómo se atreven a ir por el mundo desarmados de saber y a cara descubierta?... Leer conlleva, no sólo evitar graves faltas de ortografía, sino conocer y aprender de los más sabios que en el mundo han sido..
En fin..
Joaquín
viernes, 21 de diciembre de 2018
El hermano olvidado
Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
--Borges--
Los ojos cansados de Manuel miraban con pena infinita cómo introducían en sendos féretros los cuerpos sin vida de su madre y de su hermano, Antonio. Muchas cosas pasaron en esos momentos por su mente; recuerdos de su infancia ya casi olvidados renacieron en su corazón y le hicieron, una vez más, llorar amargamente..
Extenuado por el largo viaje desde Madrid a Colliure, ese pueblo francés en los confines ya del Mediterráneo, apenas le quedaban fuerzas para esparcir unas flores silvestres sobre los destartalados ataúdes de pino galo. Una vez sepultados bajo la tierra húmeda del otoño, y desierto ya el triste cementerio, rezó un último "Padre Nuestro" por sus almas, y regresó a Madrid...
Si, ya sé que el conocido, el deseado, el especial, el bueno, incluso, el mejor, fue su hermano pequeño Antonio, pero, ¡qué duda cabe!, también él hizo muy buenas poesías.
Manuel Machado, el hermano olvidado, al igual que el resto de sus hermanos, nació en un patio donde florecía el limonero, es decir en el Palacio de Dueñas, de Sevilla. Si, ése que pertenece a los adinerados Duques de Alba y que es ahora su residencia oficial en la capital andaluza Pero no crean que él tenía nada que ver con esa casa nobiliaria tan esplendorosa ¡Qué va! Es que en aquellos tiempos (final del siglo XIX) los duques arrendaban estancias de su palacete a gente común...
Con tan solo cinco años se traslada con toda la familia a Madrid y con el tiempo conoce y se codea con Amado Nervo, Juan Ramón Jiménez o Rubén Darío, incluso colabora con algunas revistas y periódicos de la capital.
Con veintipocos años se va a París y ejerce de traductor de francés; idioma que conoce muy bien. Allí en la capital francesa se tira la vida padre cortejando a jovencitas y no tan jovencitas galas; es decir, pendonea todo lo que puede y más hasta el punto de coger una bien merecida fama de mujeriego.
Pero a pesar de los frecuentes y bien aprovechados viajes a París o Barcelona y de su estancia en Madrid, él no pierde contacto con su tierra andaluza en general y con Sevilla en particular. Se casa, aquí en Sevilla, con una andaluza, Eulalia Caceres, a los 36 años, y deja atrás, definitivamente, su antaño libertina vida.
Como en casi todas las familias españolas en aquella penosa etapa de preguerra civil, también la política separó a los dos hermanos Machado, a pesar de haber sido inseparables de por vida y de tenerse un cariño infinito.
Antonio se vinculó muy pronto con la República y los partidos de izquierdas, hasta el punto de morir en el exilio. Manuel, si bien llegó a ser simpatizante comunista, después de ver lo que acontecía en Europa en aquellos primeros años treinta, acabó defraudado y abrazó el golpe de estado de Franco.
Al enterarse de la muerte de su hermano Antonio, y de su madre un día después, en el exilio, viajó Francia, desconsolado, a darle un último adiós a ambos. Murió de Madrid a los 74 años. Está enterrado en el cementerio de la Almudena.
Escribió algunas obras de teatro, como “La Lola se va a los puertos” o “La Duquesa de Benamejí” y sobre todo poesía y aunque no es muy extensa rezuma toda ella un genuino sabor andaluz.
Ahí va una pequeña muestra...
Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía…
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.
Joaquín
jueves, 20 de diciembre de 2018
Elogio de la locura..
Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez más bellas.
Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome, al brillar < Aquí se piensa,
también aquí se lucha, aquí se ama >
--Amado Nervo--
Decía un tal Georg Lichtenberg, pensador y filosofo alemán: “Vivimos en un mundo en el que un loco hace muchos locos, mientras que un sabio hace pocos sabios” Y esto lo manifestaba en el siglo XVIII. Imaginaos qué hubiera dicho de haber vivido en nuestros tiempos.
La frasecita de éste intelectual es contundente; no me negaréis que cualquier tontolaba de hoy en día, en las redes sociales, es capaz de hacer estragos. Cualquier simpleza, o locura que diría el amigo Georg, colgada en el red, será inmediatamente seguida por millones de internautas de todo el mundo; es decir, las bobadas y estupideces dichas por cuatro gañanes en el descomunal escaparate que es Internet, prende rápidamente en el vacuo pensamiento de la llamada, opinión pública.
Sin embargo, no hay tiempo ni ganas, ni incluso capacidad de entendederas para escuchar a gente juiciosa y sabia, ni tan siquiera para oír criterios reflexivos y sensatos. Imagino que todo esto es la consecuencia de apuntarse al carro de la opinión y debate público millones de gente que antes no lo hacía y que posiblemente, aun teniendo todo el derecho el mundo, reconozcámoslo, no están suficientemente preparadas para ello, todavía...
Joaquín









