viernes, 22 de mayo de 2020

Cosas raras de mi vecina

                                                                                     



Subiendo las escaleras de mi casa iba cuando me encontré con Luisa, mi vecina, que bajaba fregona mano dispuesta a darle lustre al portal.. Se percató de mis prisas y, claro, según es ella,  no pudo evitar preguntarme:

---¿Qué te pasa Joaquín? Te veo muy acelerado.

Dio en el clavo, como siempre; es muy perspicaz. Aún con las palabras entrecortadas por la agitada subida, le dije:

---Luisa, hay personas excelentes en el mundo; siempre respetarán a nuestras mujeres, nuestra honra, nuestra fama y nuestro dinero; todo menos una cosa: nuestro tiempo, jajaja. Te lo digo porque acabo de tropezarme con tu vecino del primero, el señor Juan, y no sabes la que me ha dado, menudo peñazo. Media hora me ha tenido contándome todos los males del mundo que, según él, padece---concluí entre risas

---¡Pobre hombre!---exclamó ella cariacontecida----Juan es un buen vecino y amigo, aunque un pelín pesado, es verdad.

---Si, sí, amigo.. Con amigos así para qué quieres enemigos, jajaja---me carcajeé otra vez

Luisa me conoce y sabe que soy muy respetuoso con la gente. Todo se lo decía un poco de broma, por eso me amonestó suavemente: 

---Perdónalo, Joaquín, el hombre es muy mayor. Se ha quedado viudo hace un par de años y está muy solo. Cuando se encuentra con alguien que conoce se explaya---subrayó mi vecina.

---Perdonado está---le contesté---sabía que estaba viudo pero no que estuviese tan solo. Además le he escuchado con paciencia, jejeje

Seguí subiendo hacía mi casa y ella bajando hacia la calle. Ya sin vernos casi, aún me dijo alzando la voz, como si no hubiera un mañana: 

--Por cierto, Joaquín, decía mi madre que la amistad pide mucho tiempo, solicitud y esmero, así que, paciencia... jajaja 

Mientras abría la puerta de mi casa todavía escuchaba sus risas. En realidad, ignoro por qué me dijo esto último. Ella también es viuda, y de muy buen ver, pero yo soy casado. En fin, no sé si tendrá que ver..

Joaquín




jueves, 21 de mayo de 2020

Entre la vida y la muerte..




Amiga...
Haría cualquier cosa
porque me quisieras.
Las noches desearía
que te fueran eternas
e insomnes si yo no
estuviera a tu lado.
Incluso moriría de placer
porque no fueras capaz
de vivir sin mi.
Pero no puedo aceptar
que juegues con dos barajas:
Conmigo te diviertes.
A él le deseas.
Lo he visto en tu mirada..
--Joaquín--


La historia de Stuart Mill, el célebre filósofo inglés padre del llamado utilitarismo (una corriente filosófica que abogaba por al igualdad de género y la felicidad del individuo) contiene un episodio conmovedor. Viajando por el sur de Francia con su esposa, a quien amaba con locura, murió ésta repentinamente. Y para rendir culto a la memoria de su compañera idolatrada compró cierta granja solitaria, cercana al cementerio. Desde la terraza de la casa contemplaba diariamente por encima de los arboles la blanca sepultura de la amada.
Al gran poeta mejicano Amado Nervo le sobrevino una tremenda desgracia estando como subsecretario de la embajada de su país en Madrid. Murió su amante de tuberculosis en su apartamento donde vivían sólo los dos y que nadie conocía. Después de velarla y llorarla amargamente durante dos días y dos noches, decidió enterrarla en el cementerio de San Isidro, justo frente a la ventana de su dormitorio. Todos los días sólo tenia que correr los visillos para ver su tumba. Le escribió los versos más amargos de la poesía castellana “La amada inmóvil”..
Morimos cuando deberíamos empezar a vivir, decía el gran escritor aragonés Baltasar Gracián. Y llevaba toda la razón, es triste irse de este mundo cuando hemos logrado aprender, saber e iluminar nuestro cerebro y espíritu. Pero no hemos de tenerle miedo a la muerte.
Algunos filósofos antiguos hablaban del miedo a la muerte de una manera curiosa pero certera. Decían más o menos –nada somos y nada sentimos; antes de llegar aún estamos vivos, y cuando llega ya estamos muertos, por lo tanto nada sentimos--.
Pero un poquito de trampa y retórica si que hay en estas palabras. En realidad de todo lo que rodea a la muerte le tenemos pánico a los atroces dolores y angustia que suelen precederla, y sobre todo porque al apagarse para siempre nuestra conciencia terrena muere para nosotros todo lo que amamos: la familia, los amigos, los bienes, la patria etc. etc.
En la muerte y en todos los dolores más sagrados y profundos de la vida hay un no sé qué de egoísmo desconsolador. Al llorar a un ser querido muerto ¿no nos lloramos un poco a nosotros mismos?. Diríamos que es como si nos amputara un brazo.. Schopenhauer aseguraba que el viejo se pasea tembloroso o reposa en un rincón, no siendo sino sombra o fantasma de su ser pasado. Cuando viene la muerte ¿qué le queda por matar?.
De todas maneras supongo que es sano no meditar de continuo sobre la muerte. De ella opinaba nuestro primer premio nobel de medicina, Santiago Ramón y Cajal: “Haciéndola blanco perpetuo de nuestro cariño acaba, como la mujer amada, por enamorarse de nosotros”. Pero lo más desesperante de la muerte es su eternidad. Todo en este mundo es pasajero y efímero menos ella. Constituye, pues, la única, la profunda, la inexorable realidad. Quizás por eso no la mentamos demasiado..
Joaquín

lunes, 18 de mayo de 2020

Buenos días, tristeza

                                                                                

Cuando mi vecino Eugenio enviudó quedó desolado; acababa de cumplir cuarenta y ocho años. Al verlo así, tan decaído, pasado un tiempo, todos, incluso sus dos hijas le animamos a salir y divertirse, pero él se resistía. Al fin lo convencimos, y empezó a salir. Conoció a otra mujer. Fue en un baile de Villafranca; Lucía, estaba divorciada y con un hijo.. En dos o tres meses ya estaban viviendo juntos. 

Al hijo de Lucia, la idea de ver a su madre con un nuevo novio no le supuso ningún quebradero de cabeza. Cosa bien distinta fue la actitud de las hijas Eugenio, que se negaron en redondo a considerar a Lucia como algo sustancial en la vida de su padre.

Lucía Eugenio llegaron a quererse de veras. Vivieron juntos, los dos y los hijos de ambos bajo, el mismo techo. Pero las relaciones se tornaron imposibles. Su hija mayor, testaruda e intransigente, le amenazó con todo tipo de chantajes y ultimátums, más o menos soterrados, si continuaba el idilio. Al final consiguió enrarecer la convivencia. Lucia y su hijo acabaron por abandonar el nuevo hogar dejando atrás escasos aunque maravillosos momentos de felicidad y mucha frustración. 

Eugenio la cosa le fue peor; por remordimientos y un insufrible complejo de culpa que le atenazó, transigió con los deseos de sus hijas. Hizo las paces con ellas a costa de su felicidad. Pero al cabo de un tiempo las hijas se emanciparon. La mayor, enfermera, se fue a Inglaterra a trabajar. La otra encontró pareja y se instaló en un pisito en Cáceres con su novio, con lo que Eugenio quedó más solo que la una. Además, sin ánimo de nuevas aventuras, se fue sumiendo paulatinamente en una notable melancolía. 

Un día se despertó más resuelto que de costumbre y decidió ir en busca de Lucia. Cogió el coche y se presentó en su pueblo con la intención de pedirle perdón y suplicarle que volviera con él. No la encontró, unas vecinas le informaron que había estado enferma, pero ya recuperada se mudó a Don Benito al encontrar una nueva pareja. Así que Eugenio se refugió ensimismado en la soledad más absoluta, hasta el punto de coger una depresión de caballo.

A vuelto a salir dos años después de lo de Lucia. Hace unos días lo vi. Me contó que ha necesitado psicólogos. Está un poco mejor, aunque muy desmejorado físicamente. No creáis que sus hijas se han preocupado mucho de su salud, para nada..

Joaquín








Noches de vino y rosas..



¡Mentira! Yo no busco las grandezas;
me deslumbra la luz del apoteosis,
y prefiero seguir entre malezas
con mi pálida corte de tristezas
y mi novia bohemia: la Neurosis.

Dejadme. Voy muy bien por la existencia
sin mendigar un vítor ni una palma,
pues bastan a mi anhelo y mi creencia
un pedazo de azul en la conciencia
y un rayito de sol dentro del alma..
(Amado Nervo)

No a todo el mundo tiene porqué gustarle España, eso es evidente. Pasa con nuestro país como con todo, que para gustos los colores.. Aun así nosotros no podemos quejarnos de admiradores y querencias; los hemos tenido a miles desde siempre. Acordaros de aquellos viajeros románticos y entusiastas del siglo XIX y otros muchos a los que hemos cautivado con nuestros paisajes y costumbres. Y ahora ni os cuento los millones de turistas que vienen cada año, o vendrán cuando pase lo del virus, a saborear nuestras paellas, soles y cubatas..
Entre los detractores de nuestro país, además de los tres o cuatro millones de independentistas y arrimados que posiblemente les gustaría verlo desecho y troceado para así ellos ser más grandes y engullir regiones limítrofes, estaba el bueno de Frank Sinatra... 
Pero digamos que Franky estaba despechado y celoso de algunos galanes patrios, como Mario Cabré o Dominguín, que se acostaban con su mujer Ava Gadner allá por la década de los cincuenta. Aunque a ésta guapa moza no había que insistirle mucho para encamarse con cualquiera con ganas de juerga.. 
Por cierto, en uno de los primeros viajes de Sinatra a España llegó a decir que jamás volvería a este estúpido país.. Lo dijo mientras escupía a un retrato de Franco. Eso le costó una multa de 25.000 ptas. que según estaba el cambio entonces vendrían a ser unos 400 dólares, pecata minuta para él. Conste que volvió unas cuantas veces más: unas en busca de Ava y otras al final de su vida a cantar, con poco éxito todo hay que decirlo...
De entre los tipos a los que sí les entusiasmaban nuestras costumbres, sobre todo los toros y las fiestas, estaban el gran director de cine Orson Welles, (que quiso ser enterrado precisamente en Ronda), el escritor y premio Nobel de literatura Ernest Heminguay o la ya mencionada Ava Gadner, la llamada, “El animal más bello del mundo” que se instaló en Madrid, y por aquí estuvo a base de juergas y borracheras, durante unos cuantos años...
Otro al que también le gustó la vida nocturna madrileña de final de los cincuenta, (curiosamente una etapa gris con censura incluida) fue el director de cine de Hollywood, Nicholas Ray. Vino el hombre a ahogar sus penas en alcohol y parranda.. Este tipo, bixesual, y alcohólico, estaba amargado desde que en 1955 hizo la película “Rebelde sin causa” y en la que dirigió a James Dean, el joven protagonista que murió en un accidente con su Porsche cuando apenas rondaba los 24 años. No llegó a ver el estreno del famoso film.. Fue un mazazo para Nicholas Ray. Desde entonces no levantó cabeza. Se cree que estaba enamorado del chico.
Nicholas se casó por segunda vez con la guapa actriz Gloria Grahame a la que dirigió en unas cuantas estupendas películas; la recuerdo especialmente en: “En un lugar solitario” junto a Humprhey Bogart. Pues bien, no tardaron mucho en separarse y, ¿sabéis porqué?; la moza le puso los cuernos con su propio hijo; sí, el que tuvo con su primera mujer y que era ya mozalbete, ¡ahí es nada!.. Pero lo peor vino después, Gloria, al final, se casó con el hijo de Nicholas y tuvo un hijo de él, con lo que se da la paradoja de que tuvo hijos con los dos, o sea, fue abuela y madre del bebé.. En fin, no sé, un galimatías..
Samuel Bronston, aquel que hizo de España en la década de los cincuenta un magnifico plató de cine gracias a nuestros paisajes, y a los bajos sueldos de los miles de extras que necesitaba para sus enormes producciones (todo hay que decirlo) llamó a Nicholas Ray para dirigir la película “Rey de reyes”, a rodar aquí.. Bueno, pues resulta que al perillan le gustó tanto el ambiente nocturno madrileño que se quedó unos cuantos años.. 
Ray montó un club en la Avenida de América y se lo pasó en grande jugando al poker, bebiendo whisky y dando rienda suelta a la amargura que le acompañaba desde la muerte del joven James Dean.. Mirad algunas de las pelis que dirigió además de Rebelde sin causa: “Johnny Guitar”, “Infierno en las nubes”, “55 días en Pekin”, “Rey de reyes” o “La verdadera historia de Jesse James”, por decir algunas.. 

Por cierto, en su famoso club, el “Nickas” (el culo de Nick) se daban cita lo más granado de la golfearía madrileña y americana y, ¿saben qué? una de las que no faltaba ni una noche era una tal Mari Trini, entonces una jovencisima chica murciana de ojos azules de la que Nicholas estaba encaprichado. Tampoco fallaban cada noche jovencisimos gigolós, como Carlos Larrañaga o Juan Luis Galiardo; ya sabéis, aquellos futuros galanes patrios..
Es verdad que los que he nombrado como amantes de nuestro país por una u otra circunstancia no son los más, digamos recatados y decentes tipos que podríamos encontrar, pero fueron gente inteligente, de los que de verdad dejan huella.. En fin...
Joaquin

domingo, 17 de mayo de 2020

Lo que la verdad esconde




No son las cosas reales las que nos asustan, sino lo que imaginamos de ellas.

--Anónimo--


La casa contigua a la mía había estado siempre vacía y cerrada a cal y canto. pero una mañana de otoño vi movimientos de gente que entraba y salía de ella, mientras unos hombres arrastraban desvencijados muebles hacia su interior. Supe de la llegada de nuevos inquilinos.

No tardé mucho en saber algo de ellas. Se trataba de una anciana enlutada y su hija, una chica con mal aspecto de poco más de treinta años. Las dos parecían personajes salidos de otra época. Algo incalificable, quizás tétrico, pasó de inmediato por mi cabeza al verlas por primera vez. Rondaba yo entonces los doce años..

La anciana se encerró y nunca salía de casa. Su hija lo hacía, pero muy de tarde en tarde y sólo a hacer la compra. Alguien me contó que había escuchado unos desgarradores sollozos procedentes de una de las ventanas de la casa, y eso excitó mi imaginación.

Cierta noche quise despejar dudas. Agazapado debajo de una de las ventanas me quedé escuchando. Aunque el miedo me atenazaba aguanté como pude, pero nada se oía; sólo el maullido de algún gato callejero a lo lejos perturbaba la quietud del silencio. De repente empecé a percibir leves gemidos cada vez más nítidos y prolongados, que atribuí a la anciana. Eran unos lamentos acompasados y sobrecogedores, no muy altos pero perceptibles. Imaginé cosas horribles dentro de la casa.

Aterrorizado eché a correr y entré en mi casa . Mi madre al ver mi cara tan pálida y descompuesta me preguntó alarmada qué me pasaba. Sobresaltado y aún exhausto por la carrera le conté el motivo de mi turbación, y ella me contó la historia:

Fueron---según mi madre---unos sucesos espeluznantes. La vieja mujer y sus hijos vivían en un pequeño pueblo de Galicia. Allí ejercía de curandera sanando pequeñas dolencias a los habitantes del lugar. Una vez le llevaron a un niño con unas extrañas fiebres para que aliviara sus males, pero desgraciadamente no se pudo hacer nada y murió en sus manos. Posiblemente ella no tuvo nada que ver, pero la gente de la comarca no lo entendió así. Todo el pueblo comenzó a odiarla y su fama de hechicera y bruja se extendió como un reguero de pólvora por toda la comarca.

Una noche---seguía contándome mi madre---mientras dormían ella y sus tres hijos su casa se incendió sin saber cómo. El fuego fue espantoso; de la casa no quedó nada y sus dos hijos mayores murieron abrasados. Ella quedó desfigurada. Solo su hija pequeña, traumatizada, salió ilesa. Se investigó a fondo por parte de las autoridades. pero nada se descubrió, ni autores ni motivos, aunque todo el mundo lo sospechaba. A partir de aquello, con el escaso dinero que les quedaba y los pocos enseres que lograron reunir se alejaron de aquel infierno. Y la vieja y su hija llegaron a Fuente de Cantos, mi pueblo.

Apenas hablan con nadie---concluyó mi madre---no salen de casa y sobreviven recluidas como eremitas, desaliñadas y misteriosas.

Ésa noche y algunas después apenas pude dormir. La anciana murió poco más tarde; dijeron que de pena. La hija acrecentó su soledad y cada vez salía menos de casa.

Una tarde, al pasar junto su puerta oí una extraña y tenue conversación. Aunque las piernas me temblaban de miedo me quedé parado junto a la ventana del dormitorio de la chica sin mover un músculo, petrificado. Enseguida volví a escuchar aquellos terribles lamento. Pero, ¡dios mío, si la vieja había muerto!, ¿quiénes conversaban en voz baja? ¿de quién eran los llantos!---pensé muerto de miedo

Cuando salí a la mañana siguiente, sin haber pegado ojo en toda la noche, unas vecinas cotilleaban apretujadas junto a la puerta de la chica murmurando frases inteligibles que no llegué a comprender. Pero si pude ver un coche fúnebre aparcado delante su casa. Al rato sacaban un féretro de su casa. Ella iba dentro..

Ha pasado mucho tiempo de todo esto; la casa contigua a la que fue mi casa, aún sigue cerrada, y tétrica..

Joaquín





El precio de vivir..



No a conocer la vida, sino a amarla,
viniste al mundo; del amor naciste.
Si es bella y es mujer, ¿quién a gozarla,
varón, mozo o poeta, se resiste?.


Goza como los niños y las aves,
del blanco seno y del caliente nido.
No te apures jamás porque no sabes
de dónde vienes ni por qué has venido.


Amar lo es todo, conocer no es nada.
¿Quién la razón de la razón conoce?.
Deléitate en los brazos de tu amada
sin descender al fondo de tu goce.


Huye del triste, apartate del sabio,
de aquel que estruja la razón y el seso.
No se hizo la miel para su labio
ni su labio se hizo para el beso.
--Ricardo León--


Lo cierto es que ahora sólo tenemos ojos y oídos para el virus y sus demoledores efectos en nuestra salud y bolsillo. Dicen los médicos que cuando pase esto habrá un repunte de los casos de cáncer muy significativo. La razón: la falta de pruebas, análisis, etc. que habitualmente hacemos y que estos días hemos descuidado.
Porque ahora estamos atareados con el virus, pero nuestra principal inquietud en lo tocante a la salud, no lo olviden, es el cáncer. O lo que es lo mismo, padecer algún cáncer. Dicen que hace tan sólo sesenta años el cáncer ocupaba la octava posición entre nuestras preocupaciones de salud, hoy en día está en primera posición y sin visos de bajarse del podium.
Pero empecemos por el principio, ¿saben de dónde viene esto de llamarle cáncer a los tumores malignos? Pues es viejo el término; viene del latín y significa cangrejo. Ya el médico griego Hipócrates utilizó la palabra carcinos para referirse a los tumores, porque su forma le recordaba a los cangrejos. Por cierto, con el cáncer ocurre una terrible realidad, que no es más que nuestro propio cuerpo haciendo todo lo posible por matarnos. Es un suicidio sin nuestro permiso, así de crudo..
Las células cancerosas son como las células normales, con la diferencia que se reproducen de manera desenfrenada. Debido a su aparente normalidad engañan a nuestro cuerpo que no es capaz de detectarlas y, en consecuencia, no genera una respuesta inflamatoria como haría con un agente extraño. Eso hace que en sus primeras etapas la mayoría de los cánceres sean invisibles e inodoros. Sólo cuando los tumores se hacen demasiado grandes y presionan algún nervio, o forman un bulto nos damos cuenta de su existencia. Demasiado tarde muchas veces..
Y miren qué terrible, el cáncer es sobre todo una cuestión de edad. Entre el nacimiento y los cuarenta años, los hombres tenemos de probabilidad de 1 entre 77 de contraer cáncer, mientras que en las mujeres la probabilidad es de 1 a 51. Pero a partir de los 60 años las probabilidades aumentan de 1 a 3 para los hombres y de 1 a 4 para las mujeres. Una persona de 80 años tiene 1.000 veces más probabilidades de desarrollar un cáncer que un adolescente; ¡madre mía!..
Pero voy a seguir con las malas noticias: alrededor del 40% de todos nosotros llegaremos a padecer algún tipo de cáncer a lo largo de nuestra vida. Y pásmense aún más si cabe, la mitad de los hombres de más de 60 años y las tres cuartas partes de los mayores de 70 tendemos cáncer de próstata al morir sin ser conscientes de ello. Se ha sugerido, incluso, que si los hombres viviéramos un poco más de lo que lo hacemos, todos, absolutamente todos desarrollaríamos cáncer de próstata, ahí es nada..
Miren, háganse un idea, en España mueren cada día 300 personas a causa de un cáncer; lo que significa que en estos dos meses que llevamos de confinamiento y en los que han fallecido 28.000 compatriotas a causa el coronavirus, habrán muerto también 18.000 por algún tipo de cáncer, entre ellos y por desgracia por su juventud, el hijo de Ana Obregón. Claro, que los muertos por el virus se acabarán más pronto que tarde. No así los de cáncer que seguiremos muriéndonos hasta completar los 110.000 que lo hacemos cada año.
El cáncer es el precio que pagamos por la evolución, dijo una vez un científico y no le falta razón. Los que aparecen cuando somos viejos es por la edad, y del resto, muchos de ellos por la manera de vivir: la obesidad, la contaminación, el tabaco etc. tienen mucho que ver. El primero que descubrió que muchos cánceres están relacionado con las condiciones del entorno fue el medico inglés Percivall Pott, que en 1775 se percató de que los deshollinadores ingleses padecían en una gran proporción cáncer de escroto. De hecho se le llamaba cáncer de los deshollinadores. Resulta que a los deshollinadores el hollín se le acumulaba en esa pudenda parte, y como la higiene quedaba mucho por desear, acababan por desarrollar esa terrible enfermedad. En fin, lamento haberles dado el día, pero conviene prepararse porque cuando nos pase la distracción del virus, volverán nuestras cuitas de siempre, y ésta de la que hablamos es bien jodida..
Joaquín



sábado, 16 de mayo de 2020

Efectos colaterales..



Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón,
habló el orgullo y se enjugó su llanto
y la frase en mis labios expiró

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún ¿Porqué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿Porqué no lloré yo?
--Bécquer--


Es curioso, pero desde que apareció este virus pareciera que el resto de nuestras enfermedades han pasado a un segundo plano. Apenas prestamos atención a dolencias que en cualquier otra situación, digamos normal, nos traería de cabeza. Los ambulatorios están semi-vacios, las urgencias desiertas. Es tal el miedo que tenemos a pisar un hospital que apechugamos en casa con mil sufrimientos antes que exponernos a contagiarnos en la clínica.. Es más, seguro que todos hemos pospuesto esa revisión que tanto ansiábamos y tan importante creíamos hace sólo unos meses. Y si me apuran, temiendo estamos que la operadora de sanidad nos llame para recordarnos una cita pendiente.
Nos habíamos acostumbrado tanto a las bondades de nuestro estado de bienestar, en el que cualquier demora en una cita médica, una prestación social o cualquier otra cosa nos hacia despotricar por lo mal que funcionaba el todo, que ha bastado la aparición de esta epidemia y su correspondiente miedo al contagio para que añoremos con ganas aquella supuesta “anormalidad” que antaño tanto despreciábamos.
No sé cómo ni cuándo vamos a salir de esta, pero saldremos tocados, seguro. Cuando pase la epidemia y cese el número de muertos saltaremos de alegría, pero vendrá la segunda parte del drama, la económica. Según los estudios, España va a ser el país más afectado también en esto, y si se cumplen las previsiones más favorables retrocedemos en el PIB un 10%, lo que supone unos cuatros años para atrás. Es decir, volveremos a la casilla de salida del año 2016. Despidámonos, pues, de muchas de las bicocas que hemos tenido hasta éste último febrero como país rico.
Se habla de pedir el rescate a Europa porque nuestra ya descomunal deuda nos impide endeudarnos más, que hubiera sido, por cierto, una solución. Así que preparémonos para recortes drásticos. Ignoro por donde vendrán los palos pero conste que más pronto que tarde todos notaremos el fétido aliento de los recortes.
Apañémonos, pues, con los AVE que hicimos en los años de bonanza, tapemos baches de manera tosca en las carreteras y remendemos los hospitales, porque tardaremos en inaugurar alguno nuevo. Eso en cuanto a las obras públicas que se llevarán la mayor tajada del recorte, como siempre, pero el resto de los que dependemos del Estado, funcionarios y pensionistas sobre todo, echemos los bigotes a remojar porque nos los afeitan..
Estaba cantado que tendríamos que pagar un alto precio por los tres o cuatro meses de inactividad, o casi, que llevamos. Algunos calculan un coste de unos 300.000 millones de euros de pérdidas, sin contar las empresas que cerrarán y que nunca más abrirán. El paro volverá a cotas ya desconocidas del 25% o el 27% y el Estado recaudará mucho menos y gastará más. No  olviden que vivimos del turismo y este año no vendrá ni dios. En fin, no quiero amargar el día a nadie pero preparémonos para lo peor, y que Dios nos coja confesados...
Joaquín


viernes, 15 de mayo de 2020

Del sexo y otras cosas..



Amiga...
Yo contemplé campos abiertos.
Y admiré cielos inmensamente azules.
Y oí algarabía de niños en remotas calles.
Y hasta un sinfín de viejos vi, creo recordar,
posando sus doradas senectudes 
en los bancos del parque.
Si, créetelo, yo paseé por avenidas infinitas 
a la luz de la luna.
Incluso hice el amor a la orilla del mar..
¡O quizás lo soñé!...
--Joaquín--


Decía San Jerónimo que el sexo era una perversidad. Él pensaba, incluso, que el matrimonio era sólo un grado menos que la fornicación. A su juicio el sexo era sucio en un sentido literal y concreto. Pero el caso es que una vez le acusaron de tener relaciones con Santa Paula de Roma (antes de ser Santa, claro). Aunque realmente nunca se demostró.
Los primeros cristianos apenas habían dado importancia a esto del sexo. Ni Jesús ni San Pedro, ni luego San Pablo se refirieron mucho a él. Sin embargo San Jerónimo y anteriormente San Ambrosio, del que fue secretario, si estaban obsesionados con él, pero en el sentido de verlo como algo muy pernicioso.
El Antiguo Testamento no hacía virtud del celibato, aunque era evidente que en el Nuevo si había una cierta tradición. No olvidemos que Jesucristo y San Pablo eran solteros. Así que según San Ambrosio los obispos debían serlos también. Dijo en alguna ocasión que una vida conyugal plena era incompatible con una carrera en la Iglesia. Es más, y abundando en lo del sexo, sugirió que el curso más apropiado para una mujer debía ser la virginidad. “Una mujer virgen podía redimir el pecado que sus padres habían cometido al concebirla”. Hasta ésta barbaridad llegó les llegó a sugerir a las damas.
Supongo que saben cuáles son los Cuatro Padres principales de la Iglesia;  pues San Ambrosio y San Jerónimo fueron dos de ellos. Ellos sentaron las bases del cristianismo tal y como lo conocemos hoy. Ellos recopilaron parte de las enseñanzas y doctrinas a tener en cuenta y desecharon otras muchas que consideraron herejes, falsas o menos importantes para la nueva religión que se estaba consolidando.
Estamos hablando de los siglos IV y V. Porque a partir del año 330 en el que el emperador Constantino dejó de perseguir a los cristianos e hizo de ésta religión la oficial del Imperio, digamos que todo era nuevo, habría que crear un base sólida de ideas y preceptos para que los cristianos viejos y la gran masa que se adherirían después tuvieran donde fijarse, qué leer y a quien seguir como modelo. Por cierto, los otros dos Padres de la Iglesia, por si no lo recuerdan son, San Agustín y Gregorio Magno. Todos ellos tipos consolidados, fuertes, de carácter y muy versados en las escrituras..
San Jerónimo fue un tipo áspero, duro y muy culto que sabía lo que quería. Había nacido en el siglo V en Dalmacia (Rumanía). Estudió en Roma y se empapó de los clásicos y de teología. Después de recorrer media Europa se marchó a Palestina a terminar de aprender hebreo para traducir la Biblia al latín (la Vulgata), que no es otra que la que tenemos actualmente en nuestras casas.
Curiosamente San Jerónimo es la figura más representada en cuadros y esculturas por pintores y escultores después de la Sagrada Familia. Y gracias a él se permitió de alguna manera desnudos femeninos en esas representaciones. Y es que una vez describió con crudeza inusitada un sueño erótico que tuvo en el que detallaba su sufrimiento para no sucumbir en la tentación ante hermosas mujeres desnudas que le acosaban.
En tiempos de San Jerónimo y San Ambrosio se extendió la costumbre de agenciarse con todas las reliquias de santos martirizados tiempos atrás. Fue una verdadera locura. Todos buscaban restos de mártires como amuletos para protección. Santa Helena, la madre de Constantino se acercó a los Santos Lugares a visitar los sitios por los que Jesús había vivido, y a pertrecharse de supuestos objetos con el que Él habría tenido relación. De Jerusalén se trajo entre otras cosas, el cuerpo de San Esteban (el primer mártir cristiano) la cabeza de Juan el Bautista, la silla de Santiago, las cadenas de San Pablo, la columna usada para flagelar a Cristo y la misma Cruz donde fue crucificado..
Para que se hagan una idea de hasta donde llegó esto de las santas reliquias, que Helena ordenó darle forma de freno para el caballo de su hijo a un clavo de la Cruz de Cristo. Con otro se hizo ella una diadema. Bueno, y Gregorio Magno tenía una cruz que contenía limaduras de la parrilla de San Lorenzo, o Hugo de Lincoln con un diente de San Benedicto enganchado a su anillo. En fin, eran otros tiempos. Tiempos en los que se consolidó todo lo que ahora es el cristianismo, lo bueno y lo malo..
Joaquín



jueves, 14 de mayo de 2020

El milagro de Fátima.



Amiga:
Verdes son tus ojos, trigales del mes de abril.
A veces los veo azules como océanos de coral..
Si sonríes para mi marrones rutilantes son..
Grises los percibo como sombrío cielo en otoño 
si me niegas un beso sin una explicación.
O negros de mirada triste cuando rehuyes
mis caricias y te alejas de mi..
Desengáñate, yo veo el color de tus ojos
en el Arco-iris de tu corazón..
--Joaquín--

Ayer se cumplieron 103 años de la aparición de la Virgen de Fátima a tres pastorcillos en un bosquecillo a las afueras del pueblo de Vilanova, en Portugal. Según esos niños, los días 13 de cada mes (a contar desde mayo) la Virgen se les aparecía en el tronco de un árbol y les anunciaba una serie de acontecimientos a suceder en los años venideros. Tres eran las profecías que les formuló la Virgen a los pequeños infantes. Dos de ellas se hicieron públicas en 1942 por la inmediatez a producirse los hechos. La primera aludía a un acontecimiento terrible y de carácter mundial. Los expertos marianos enseguida lo enlazaron con la Segunda Guerra Mundial, cumplía todas las particularidades.
La segunda profecía también se cumplió a rajatabla. Hablaba de un hecho a producirse en una nación muy importante y que cambiaría la forma de organizarse de millones de personas. Cuando acaeció la caída del muro de Berlín y por ende el comunismo en Rusia, no tardaron en vincular el segundo vaticinio con estos importantes acontecimientos. Pero faltaba la tercera profecía, la más secreta..
Lucía, la mayor de los tres niños que presenciaron el rostro de la Virgen y fueron portavoces de su mensaje, persistió hasta el final de sus días en la voluntad de no hacer público el tercer anuncio hasta el año 1960, salvo que ella falleciera. Sólo conocían el tercer secreto de Fátima (el mejor guardado) ella y el Papa. El mensaje estaba escrito en un papel no muy grande, cuidadosamente doblado cuatro veces y lacrado.
Como todos sabemos el Papa Juan Pablo II, conocido devoto de la Virgen María, sufrió un grave atentado en Roma, precisamente el 13 de mayo de 1981. Se salvó de milagro. Iba montado en su Jeep blanco descapotable saludando a la multitud cuando sonaron dos disparos, Una bala le entró por el abdomen y apunto estuvo de morir. Lo recordarán, el autor de los disparos fue el turco Mehmet Alí Agca. Los motivos aún no lo sabemos; sigue siendo un misterio..
Curiosamente al año siguiente, en 1982, el mismo día y mismo mes de mayo, Juan Pablo II, fue al Santuario de Fátima a dar gracias a la Virgen por haberle salvado la vida. Y miren qué cosas, otro atentado frustrado le pudo haber costado otra vez la vida. El sacerdote español Juan Fernández Krohn le asestó una puñalada en el costado. Pero tuvo suerte, la hoja apenas rozó su cuerpo y sólo un chorro de sangre que brotó de la herida asustó a los ayudantes del Papa. ¡Se había salvado por segunda vez! ¡Y siempre había ocurrido un 13 de mayo! ¿Suerte? ¿Premonición?.. Recuerden que un 13 de mayo apareció la Virgen. Son muchas casualidades, ¿no les parece?.
Bien, pues el 13 de mayo, pero ahora del año 2.000, al finalizar la ceremonia de beatificación de los dos primos de Lucia que le acompañaban cuando vieron a la virgen, el cardenal Angelo Sodano quiso aprovechar el 80 cumpleaños de Juan Pablo II, y con su permiso, (Lucía ya había muerto) anunció, por fin, el misterio del tercer mensaje de Fátima. ¡La Virgen había avisado del atentado contra el Papa!..
Efectivamente, la hoja doblada en cuatro partes y herméticamente lacrada, avisaba con una descripción exacta que: “un obispo vestido de blanco que rezaba por todos los fieles, sería muerto por disparos”. Es decir, la Virgen le había confiado a los tres pastorcillos que setenta años más tarde asesinarían al Papa en Roma. No se cumplió por un milagro de la misma Virgen. En fin, que cada cual haga sus conjeturas..
Que me perdonen los devotos de la Virgen de cualquier advocación pero, qué casualidad que una gran parte de las que se veneran en nuestro país y en el mundo católico en general hayan surgido porque unos pastores se han encontrado o bien una imagen de ella o se le ha aparecido en circunstancias misteriosas. Ahí tenemos la de Lourdes, la de Covadonga, la del Rocío, la de Fátima; vamos, casi todas.. Y digo yo, por qué tanto misterio. Por qué no se aparece en mitad de una plaza en presencia de todos. En fin, no sé, no sé..
Bueno, y por seguir enfadando a los fieles marianos; intentar relacionar unas supuestas profecías con hechos acontecidos docenas o cientos de años después es, o un trabajo ímprobo por lo imposible, o demasiado fácil porque cualquier cosa nos vale. Si nos ponemos a vincular lo podemos hacer con todo. Acuérdense de las profecías de Nostradamus. Desde el siglo XVI que vivió este hombre y nos advirtió, aún hay muchos que relacionan cualquier cosa que nos pase con sus augurios..
Joaquín



miércoles, 13 de mayo de 2020

A las cinco de la tarde...




Nos amamos los dos, pero de modo
que, con el alma ardiente y agitada,
con sólo vernos nos dijimos todo,
sin que los labios se dijeran nada.
Sólo sé que en un día de verano,
al verla sonreír con embeleso,
mi mano fría se llegó a su mano
y mi boca a su boca, y hubo un beso.
--Rubén Darío--


Teófilo Gautier fue un excelente escritor francés del siglo XIX. En 1840, tiempos de Isabel II, de Espartero y de O'Donnell, hizo un viaje a España y quedó sorprendido por lo que aquí vio. Él venía de un país muy avanzado y el nuestro aún era el lugar exótico del continente que todos los aventureros europeos querían visitar.
De su estancia en nuestro país se llevó de recuerdo la belleza de las mujeres hispanas; de las que aseguraba, por cierto, eran más guapas que sus compatriotas francesas. También las corridas de toros, aunque éstas, digamos que no fueron tan agradables para él. Las comparó con los espectáculos del circo romano en la arena, con sus gladiadores y la muerte de fieras.
Se sorprendió mucho que en Madrid hubiera toros todos los lunes del año, mañana y tarde. La plaza  –escribía en su diario-- estaba siempre llena hasta la bandera y doce mil personas se desgañitaban gritando emocionadas a sus toreros favoritos. A una corrida a la que asistió se mataron ocho toros y murieron catorce caballos. Imagino su asombro, como espectador y neófito  de la fiesta, ante tamaña exhibición sangrienta.
Los toros ya no son tan brutales ni tan imprescindibles como antes para los españoles. Y, aunque sigue siendo un compendio de tradiciones ancestrales, algunas cosas han cambiado para bien. Los caballos se protegen con petos, lo que hace casi imposible que sufran los daños de antaño y los toros a lidiar son menos; nunca pasan de seis..
Sepan que el mundo del toro siempre ha sido cosa de dos. En todas las épocas ha habido una fuerte rivalidad entre los dos más grandes. Se daba una especie de competición en la que los forofos de cada uno se enzarzaban en disputas y discusiones sobre la valentía y arte de su ídolo.. 

En los tiempos en los que Teófilo Gautier visitó España eran Cúchares y Chiclanero los dos que triunfaban por los ruedos del país. Pero cuarenta años antes paseaban sus palmitos por las plazas los dos, casi, reformadores de este antiguo arte, el gran Pedro Romero, que inauguró la conocida y castiza plaza de Ronda, (hijo y nieto ya de toreros) y Pepe Hillo, el sevillano elegante, ídolo de la aristocracia; se codeaba con ellos por palacios y salones de baile, incluida la Duquesa de Alba o la reina Maria Luisa y su amante Godoy, nuestro paisano
En contraposición a Pepe Hillo, Pedro Romero fue el torero del pueblo, de la clase humilde. Él decía que un buen torero no se hace con las piernas, sino con las manos. Mató a su último toro a los 77 años. A Pepe Hillo, sin embargo, lo mató el toro “Barbudo” en 1801 en Madrid que él mismo había escogido la tarde anterior. Le metió un cuerno por el estómago y le destrozó por dentro. La reina Maria Luisa estaba presente en la cogida, y el mismo Goya pintó al diestro en la mortal faena.
Al final del siglo XIX serían el cordobés Rafael Molina Sánchez, Lagartijo y el granadino Salvador Sánchez, Frascuelo, los dos grandes ídolos de la afición. Luego vinieron, Espartero, (que murió corneado en Madrid por el toro Perdigón. Su cadáver fue embalsamado y trasladado a su ciudad natal, Sevilla, donde le esperaban más de seis mil aficionados para darle su último adiós) y Bambita, otro sevillano de postín.
Miren qué anécdota más curiosa.. Acabada una corrida en La Coruña, le dijeron a Bambita que se quedara a dormir. Él dijo que no, que tenia que torear en Sevilla dos días mas tarde. Ante la impertinencia de uno que le dijo que eso estaba muy lejos, dijo Bambita: “Qué coño lejos; Sevilla está donde tiene que está, lo que está lejos es esto”.
A principios ya del siglo XX entran en escena Machaquito y Manuel Mejias, Papa Negro, el fundador de la dinastía de los Bienvenida. Y luego el sevillano Belmonte y Joselito “el Gallo”. 

El 20 de mayo de 1920 había toros en Talavera de la Reina; el cartel inmejorable, un mano a mano entre Ignacio Sanchez Mejías y Joselito, “el Gallo”. El quinto toro de la tarde, “Bailador”, negro bragao y tuerto, se cebó con Joselito. El cuerno derecho le destrozó el vientre. Fue un día de luto nacional. 

--¡Oh, nada menos que Joselito, muerto por un toro!. --La noticia corrió como la pólvora por todo el país. La relevancia de su muerte queda reflejada en el telegrama que envió Rafael Guerra “Guerrita” a Ignacio Sanchez MejíasImpresionadisimo y con verdadero sentimiento te envío mi más sentido pésame. ¡Se acabaron los toros!.”
Ya avanzado el siglo XX llegaron Rafael Gómez Ortega, El Gallo, hermano de Joselito e Ignacio Sánchez Mejías. De éste último conocemos los poemas dedicados a su muerte en 1934 en la plaza de toros de Madrid, de Federico García Lorca y de Alberti. Luego vinieron Cagancho y Chicuelo. Y más tarde Domingo Ortega y Manolete, y Carlos Arruza y Antonio Bienvenida y Dominguín y Antonio Ordoñez, y Diego Puerta y Paco Camino, y Curro Romero y Palomo Linares, y Paquirrri, y Manzanares y El Niño de la Capea, y... 
En fin, es verdad que los toros ya no son lo que eran. Pero sepan que antes suscitaban más pasiónes que el fútbol. Ahora éste le da cuarenta vueltas en importancia y número de aficionados. Aunque también esto es cosa de dos, el Real Madrid y el Barcelona.. Si, no lo duden, la cosa siempre es de dos..
Joaquín