domingo, 26 de abril de 2020

Por la puerta de atrás..





Amiga...
En el oficio de amar mil circunstancias acontecen.
Hay amores fatuos que portan su caducidad 
por calles efímeras..
Los hay impetuosos, capaces de abrasar sus ansias
en un corto intervalo de besos.
Y amores infinitos que perduran su inmortalidad
por los anales de la desmemoria..

--Joaquin--

Perdonadme la manera brusca de entrar en faena, pero.. ¿Sabéis qué cantidad de heces suelta un español medio al cabo de su vida? Pues abonaría él solito una hectárea de terreno a cultivar; nada menos que siete toneladas de excrementos. Me da no sé qué deciros que de buena calidad. Ésa cantidad equivale a unos 80 kilos al año, o lo que es lo mismo siete al mes. Bueno, y no quiero seguir disminuyendo porque me saldría lo del día, y tampoco es plan...
Esta pequeña y guarrilla introducción al articulo (que es sólo por llamar la atención) lo extraje de un curioso libro que tenía pendiente de ojear y que con el confinamiento casero pasado le metí mano. Reconozco haber leído más que nunca, pero es que no tenía otra cosa que hacer. Lo bueno que tienen los pisos (como el mío) es que está todo hecho y como son tan pequeños apenas hay nada que limpiar ni que reparar, afortunadamente. Además, ¡maldita ganas tengo yo de hacer nada de eso!..
Pero abundando con lo del tránsito intestinal, unos 12 metros, nada menos, mide el tracto intestinal, es decir, las tripas. No me extraña entonces que la digestión media de un hombre adulto desde que entra por la boca el alimento hasta que sale por el ano, tarde aproximadamente 55 horas. Curiosamente las mujeres tardáis más en hacer el ciclo completo, 62 horas, o sea, casi un día más. Ignoro si esto tiene que ver con que el estreñimiento se cebe más con las damas.
La comida que ingerimos pasa en el estomago entre cuatro y seis horas; luego siete horas más en el intestino delgado (aquí lo nutritivo se envía al resto del cuerpo; digamos que aquí se engorda) para pasar directamente al intestino grueso y después al colon, donde pueden estar almacenada (ya convertida en heces) hasta tres días. En el colon millones de bacterias se encargan de lo que el resto de los intestinos no pueden manejar, la fibra. Y esta es la razón por la que nos dicen que debemos ingerir fibra, para mantener contentos a nuestros microbios intestinales.. Si lo hacemos reduciremos la posibilidad de padecer el cáncer colonorectal, diabetes y hasta infartos..
Por cierto, también las flatulencias tienen el origen en el intestino grueso, aunque lógicamente sean expulsadas por el culo, con perdón. La flatulencias o pedos, están formados por dióxido de carbono (50%) nitrógeno, e hidrógeno (40%). Las proporciones exactas varían de unas personas a otras. Parece ser que una tercera parte de las personas producimos metano igual que las vacas ¡Y luego decimos!. Que sepáis que éste es el gas que produce el efecto invernadero. Bueno, y tenia que decirlo, el olor maloliente de los pedos se debe al sulfuro de hidrógeno, que también expelemos junto a los otros. Dependiendo de la cantidad de él que lleve el pedo, así el olor será más o menos insoportable. Aunque habitualmente todos suelen ser nauseabundo; sobre todo los que se tiran los demás, claro..
Sé que aireando, (perdonen la gracieta) estos entresijos fisiológicos mi consideración y estima no van a subir un ápice precisamente, pero son cosas naturales nuestras y por mucho que las obviemos no van a dejar de existir; lo siento. Además es muy pronto y supongo que aún tardaran en comer...
¡Ah!, y por acabar de tirar por tierra mi ya de por si paupérrima reputación, los gases de las flatulencias pueden formar una combinación sumamente explosiva, como ocurrió en la ciudad francesa de Nancy en 1978, cuando un equipo de cirujanos introdujeron un cable calentado eléctricamente por el recto a un tipo de 69 años para cauterizar un pólipo. Al hacerlo provocaron una explosión que destrozó literalmente al pobre hombre. 
Esto fue un ejemplo de los muchos casos habidos durante las cirugías anales. Ahora ésa operación se realiza mediante laparoscopia o endoscopia, un procedimiento que implica insuflar dióxido de carbono; lo cual no solo reduce la incomodidad y las cicatrices, sino que también elimina el riesgo de explosión.. En fin, mañana buscaré un tema menos escatológico. Perdónenme..
Joaquín Yerga

sábado, 25 de abril de 2020

Mi vida en la terraza




Amiga...
Si alguna vez decides,
(quizás porque no te han ido bien las cosas)
decirme unas palabras;
quiero que sepas que sigo dispuesto.
Si consideras que lo vivido hasta ahora
no fue lo que pensabas 
y estás desengañada, aturdida;
debo decirte que estoy en condiciones
de hacerme cargo del timón
de tu nave encallada.
Navegaremos por mares azules y diáfanos
plagados de amores y entregas.
Subidos a la proa de nuestros destinos
volverás a sentir serenidad en tu alma..
Juntos descubriremos un nuevo mundo.
Por él deambularemos sólo los dos.
Le llamaremos, Reencuentro..
--Joaquín--

La definición más común de lo que es la felicidad aparecen en casi todos los diccionarios. Sería: “la emoción que se produce en un ser humano cuando cree haber alcanzado una meta”. Otras veces se dice que es una medida de bienestar percibida por un individuo y que influye en sus actitudes y comportamientos.
En cualquier caso no deberían ser estos los mejores momentos para alcanzar la felicidad abrumados como estamos por los efectos del virus. Al menos la felicidad colectiva, aunque esto no quita para que personalmente muchos sigan siendo felices, a pesar de todo.
Eso pensaba yo, sin embargo, si uno se da una vueltecita por la ciudad (por las tardes cuando el sol declina y baja el tío a ras del horizonte) quién diría que vivimos en un estado de alarma, o de sitio, que apenas sé distinguir una cosa de otra. Os aseguro que yo que lo hago me pareciera más bien una especie de verbenas al aire libre pero en las terrazas, que un obligado y apesadumbrado recogimiento casero.
Sé que la gente tiene que divertirse, faltaría más, y que tantos días encerrados da para mucho, sobre todo los más jóvenes de la casa. Y debe ser, también, que a los españoles no hay quien nos encierren por mucho tiempo y especialmente que nos silencien. Supongo que han vuelto a aflorar aquellos genes dormidos de nuestros antepasados. Sí, de cuando la gente hacían sus vidas y sus ocios en las puertas de las casas sentadas al fresco de la noche (en los pueblos), o en las corralas madrileñas de antaño.
Al anochecer aprovecho (bordeando un poco la ley) y busco, no precisamente el más cercano cubo de basura donde depositar mi bolsa de desperdicios del día, y os aseguro que es una gozada ir viendo y oyendo las acaloradas discusiones entre vecinos, las músicas de toda índole y a todo volumen de los más jóvenes, las tertulias vociferantes y a distancia entre comadres, y todo desde las modestas terrazas de los suburbios.
Lo sé, no queda otra, algo hay que hacer. Yo soy de costumbre muy particular y me paso gran parte del día leyendo o escribiendo, pero entiendo a los que hacen la vida en la calle. Os aseguro que muchas veces lo había pensado, ¿qué será estos días de esos y esas que están todo el día de cháchara en las tiendas, en las aceras, en las plazas, en los bares? Y ahora, deambulando por el medio de la calle mientras encuentro el cubo de basura adecuado lo veo, ¡han sustituido todo eso por las terrazas!. Es curioso, hemos vaciado las calles y llenado terrazas y balcones..
Y es ya un ritual, las tres primeras cuartas partes del anodino día debe ser que hay tareas particulares que nos absorbe el tiempo más o menos entretenidos, pero amigo, llega el final de la tarde y ya se acumula el cansancio, la tensión y el aburrimiento y la gente necesita bullicio y exteriorizar sus cuitas, y empiezan las verbenas.. No sé hasta qué intempestivas horas duran las veladas y corrillos terraceros porque yo me meto dentro y ya no los oigo. Supongo que no muy tarde, puesto que el tiempo climatológico no ha acompañado, pero si esto dura y llegara el calor, entonces me temo noches toledanas..
No quepa duda que vivimos días históricos, y no precisamente para vanagloriarse de ellos. Quizás todo esto nos valga como un paréntesis en nuestras agitadas vidas; vidas que rulaban sin parar desde que nacimos y que ahora por primera vez echamos el freno, al menos por un par de meses.. A ver qué sacamos de esto; me refiero emocional, sentimental y socialmente, porque del resto de las cosas ya sabemos del batacazo..
Joaquín

viernes, 24 de abril de 2020

Cuarenta grados de fiebre..




Amiga...
¡Ay, el tiempo!, Tan relativo, tan cambiante..
Despiadado tiempo que fugaz transita cuando te miro.
Efímero tiempo que vuela mientras te pienso.
Insoportable tiempo el que espero ansiando unos besos,
un.., te quiero, unas palabras tuyas de amor
que nunca llegan, por cierto..
--Joaquín--


Mirad que curioso, acabo de leer (ahora que todos estamos muy puestos con esto del coronavirus) que si nuestra temperatura corporal media en vez de ser de 36,5º grados centígrados, fuera de 37,5º, (un grado más) la capacidad de reproducción de los virus sería infinitamente menor; así como 200 veces. Es decir, que éste cabrón de virus que nos asola no tendría nada que hacer con nosotros..
Es vital el calor que acumulamos en el cuerpo para sobrevivir. La prueba está en que en cuanto dejamos de respirar y nos enfriamos (morimos) somos como un pastel  de dulce para infinidad de bichitos y bacterias de todo tipo. 
¡Pero saben qué!.. Parece ser que la fiebre aún no está del todo claro para nos sirve. Los expertos no se ponen de acuerdo. Lo lógico y recurrente es que pensemos que el aumento de la temperatura sea un aviso de que algo va mal en nuestro cuerpo y éste despliegue ese calor para combatir a los patógenos intrusos. Sin embargo, algunos creen que ésa subida de temperatura simplemente es un subproducto del esfuerzo que realiza el organismo para atacar la infección.. En fin..
Claro, que sabiendo que con más calor en el cuerpo estamos a salvo de virus y demás diminutas alimañas, podríamos preguntarnos por qué la naturaleza, que es tan sabia, no nos ha dotado de esa cualidad. Pero tiene fácil explicación (yo me acabo de enterar.): Si eleváramos la temperatura corporal tan solo dos grados, las necesidades de energía aumentarían un 20%. Se entiende entonces el porqué de esos 36,5º. Ésta temperatura que tenemos representa una razonable solución de compromiso entre utilidad y coste, como ocurre en todas las cosas..
A propósito del calor, éste se pierde siempre en la superficie, por lo que cuanto más superficie se tenga en relación con el volumen, más hay que esforzarse en mantenerse caliente. Eso significa que las criaturas pequeñas tienen que esforzarse más para mantenerse caliente. El corazón de un elefante late sólo 30 pulsaciones por minuto, el del ser humano 60. Pero, pásmense, el corazón de un ratón 600 veces por minuto lo hace; ahí es nada..
La contrapartida de ese frenético palpitar de los ratones supone que debe ingerir el 50% diario de su cuerpo para sobrevivir; los seres humanos sólo el 2% (un par de bocadillos) para satisfacer nuestras necesidades. ¡Y qué les parece!: Unos 1.600 millones de veces late nuestro corazón durante nuestra vida. Como para que alguna vez no falle..
Y digo yo, sabiendo que lo que nos hace estar todo el día comiendo es tener la sangre caliente para así poder estar activo a cualquier hora y en cualquier condición, nos podía haber dotado la naturaleza y la evolución de sangre fría como los reptiles. Y es que por término medio un mamífero de sangre caliente (como nosotros) consume diariamente unas 30 veces más que los de sangre fría, como los reptiles... Para que vean, comemos nosotros en un día tanto como un cocodrilo en un mes. Sí, créanselo..
Y parece mentira, pero siempre nos mantenemos exactamente en la misma temperatura, entre 36,5º y 38º. Dos grados más o dos grados menos nos supondría una catástrofe irreparable. Para evitarlo, el hipotálamo envía una señal al cuerpo para que sude si hay que enfriarse, o tiritar si debemos calentarnos, desviando así la sangre a los puntos más vulnerables..
En fin, ya sabemos algo más de nuestros cuerpo y el calor. Conste que yo me acabo de enterar..
Joaquín

jueves, 23 de abril de 2020

Sin lágrimas y en silencio..


                                                           


Amiga...
Ay, si tú supieras de mi realidad..
Si entendieras que tu indiferencia
abruma mi esperanza,
comprenderías mis sueños..
En ellos fantaseo contigo. 

Y me amas.. ¿Te imaginas?..
Yo soy el guionista y director;
tú la actriz protagonista.
Y nada puedes hacer, 

no me puedes herir.
Incluso he decidido un final feliz..
--Joaquín--

--Oye, sabes que según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas) cuando nace un español tiene la posibilidad de vivir 59,2 años con buena salud; eso si es hombre. Si es mujer 56,4. Perdón por las damas, pero es así..
Vale. ¿Y qué significa eso?
Significa que alrededor de los sesenta años empiezan los problemas de salud.
--Muchas gracias, pero para ese viaje no hacían falta alforjas. Ya lo sabíamos..
--De acuerdo. Llevas razón, pero hay más cosas y de eso quiero hablarte. Fíjate, 2.200 personas de 60 a 69 años (505 mujeres y 1.779 hombres) han muerto ya por el Covid-19, y en ese peligroso tramo de edad me encuentro yo. Es decir, tíos que nacimos a finales de los cincuenta, que emigramos y que nos tocó traspasar la frontera entre aquella España gris al país moderno que hemos disfrutado hasta febrero.. ¡Madre mía, ahora que lo pienso, el 11,4 de los muertos por coronavirus tenían mi edad!.. Y muchos de ellos aún estaban en activo..
No me digas que tienes miedo..
Hombre, depende. Ten en cuenta todos los que han muerto en poco más de dos meses. A unos cuantos conocí y los traté y eso es lo que más duele. Aunque sé que es a partir de esa edad cuando los riesgos aumentan vertiginosamente.. Supongo que la mayoría de estas muertes se deben a la improvisación, al manejo brusco de la epidemia y a la ausencia de protocolos. Y conste que nos están todos apuntados, hay muchos más..
--Bueno, pero si comparamos con el número total de españoles muertos en un año, los de ese tramo de edad sólo suponen el 0,3%.
--Si, es cierto y eso reconforta. Pero da una idea de porqué hay que hacer bien las cosas. Y ahora viene lo peor; te cuento: En el rango de 70 a 79 años llevamos enterrados ya a 6.203 compatriotas (1.665 mujeres y 4.538 hombres). Esto supone el 31% de las muertes por este maldito virus en España. Ésta gente fueron los que más se esforzaron en levantar el depauperado país que le dejaron sus padres después de la Guerra Civil..
--Si, la cosa se va complicando..
--Y tanto. Mira, entre los que tenían 80 y 89 años, 8.070 de nuestros mayores han dejado ya de existir por culpa de esto (3.072 mujeres y 4.988 hombres) Nada menos que el 40% de todos. Es decir, ésa generación de desgraciados que nacieron al terminar la guerra o durante ella. Estos pobres que pasaron todo el hambre del mundo al nacer y tuvieron que malvivir una infancia y juventud llena de privaciones, se han despedido de él por la puerta de atrás, como apestados, ignorados. Sólo son cifras..
--Es una pena; me estás dando unos números que dan escalofríos..
--Si, lo siento, pero es lo que hay. Y para que veas también; entre los más mayores de todos menuda escabechina. Los españoles de más de 90 años; (que ya no serán tantos los que hay vivos) pues de estos ya hemos sepultado en silencio y soledad a 2.455 desdichados (1.483 mujeres y 972 hombres) un 12% del total. Cómo ves, aquí ya hay más mujeres que hombres. Si hubiera habido mas nonagenarios que nonagenarias todavía hubieran muerto muchos más. Ya sabes que los hombres llevamos las de perder con el virus.
¿Me quieres decir que el 83% de los muertos de coronavirus en España son personas de más de 70 años?..
--Si. Y si le sumas la gente de mi edad, o sea los de más de 60 años, resulta que hacen el 95% de todos los fallecidos. Quiere esto decir que sólo el 5% de todos los que se han ido tenía menos de 60 años. Algunos políticos se alegrarán de estos datos; se quejaban de que a ellos no les votaban los viejos..
--¿Entonces el Covid-19 es un mata-viejos?.
--Bueno, si lo quieres decir así de crudo, dilo. Todos eran personas que se merecían la máxima atención del mundo. Ellos con su esfuerzo hicieron de España un país desarrollado para que nosotros viviéramos mejor, y ahora se lo pagamos ninguneando sus muertes.. Cuando pase todo esto tendremos que hacerle un gran homenaje de desagravio a todos ellos..
--Pero todavía no ha pasado este desgracia. A ver cómo acaba todo, y cuántos más se lleva por delante. Cuídate..
--Gracias. Ya iremos viendo, y te iré contando..
Por cierto, estos diálogos y datos los saqué ayer de un importante periódico digital italiano y con personajes italianos, pero perfectamente se pueden extrapolar al panorama actual español..
Joaquin

miércoles, 22 de abril de 2020

Aquí el que no corre, vuela..




Amiga..
Tú, que sabes del amor y con los dos hablas,
no le digas nada de mi sufrimiento.
Sé que te incomoda mi dolor
y le suplicarás que vuelva
a mi lado; que muero por ella.
Comprendo tus ansias de ayudar;
has visto la ruina de un hombre herido.
Pero no puedo rogarle más.
Sanaré mis heridas en silencio, 
mientras espero el milagro del olvido


--Joaquín--


Correr no es sólo la otra forma de locomoción más rápida de andar. No, porque correr implica mecánicamente otras circunstancias. Corriendo ejercitamos de manera distinta: mente, músculos, tendones y huesos. Pero como no podemos hacerlo mientras dure el confinamiento casero, tendremos que andar; aunque sea por esta pista de atletismo improvisada y cutre que es el pasillo central de nuestras kelis.
Sólo con andar unos once minutillos al día los 365 días del año, (aunque sea por ése raquítico pasillo) nos supone unos dos años más de vida. Si lo hacemos una hora, la diferencia con otro tío que apenas se mueva es ya casi de cinco años más. Merece la pena, ¿no? Además con una horita de nada andando gastamos unas 180 calorías, ¡menos da una piedra!. Bueno, que sepáis que solo con estar de pie ése tiempo ya dilapidamos 107. En fin, cualquier cosa menos estar apoltronados en el sofá..
En general todos sabemos que hacer ejercicio es bueno para corazón y mente, pero, ¿saben desde cuándo conocemos esto? Pues de mitad del siglo pasado. Se le ocurrió a un tipo listo, médico e inglés para más señas. Se maleaba éste buen hombre de que moverse sería bueno para todo el sistema cardiovascular, e hizo una prueba contundente. Con cierta ayuda del gobierno, tomó datos de todos los conductores y cobradores de aquellos típicos autobuses de dos pisos de Londres; eran aproximadamente unos 35.000, y se puso a cavilar..
Durante dos años fue investigando y anotando edad y estado de salud de esos funcionarios, y llegó a una curiosa conclusión. Resultaba que los conductores morían de infartos el doble que los cobradores, ¿y saben porqué?. Los conductores apenas se movían, estaban muchas horas sentados. Sin embargo los cobradores se tiraban todo el día subiendo y bajando las escalerillas de las dos plantas del autobús, además de desplazarse lateralmente pidiendo y marcando los tickets. ¡Eureka!, exclamaría. Y es que caminar regularmente reduce el riesgo de ataque cardíaco y apoplejía un 40%, nada menos..
Perdónenme que les diga, y que aproveche el tema, pero estamos diseñados para andar y correr. De todas las especies de primates (primos lejanos nuestros) y hay 250 especies, sólo nosotros andamos erguidos y nos desplazamos exclusivamente con dos piernas. Dicen los antropólogos que bajar de los arboles en África, echar a andar y hablar, lo hicimos casi de la mano. Claro, que con el tiempo todo se fue perfeccionando, hasta hacernos perfectos andarines.
La ambulación humana (andar) requiere más habilidad de la que imaginamos. Al tener que mantener el equilibrio en solo dos soportes (piernas) desafiamos constantemente a la gravedad. Cuando andamos, y aunque no nos damos cuenta, mantenemos un pie u otro levantado del suelo el 90% del tiempo. Pero tenemos el cuerpo perfecto para ello porque: el cuello se nos hizo largo y recto y se unió al cráneo en una posición más o memos central en lugar de desplazarse hacia atrás como los simios; tenemos unas espaldas flexibles, unas rodillas descomunales y los fémures angulados, lo que nos hace un andar airoso y uniforme. Sería imposible enseñar a un mono andar así, porque su diseño oseo hace que se bambolee.
Para impulsar nuestra marcha hacia adelante contamos con un musculo gigantesco en las nalgas, el glúteo mayor, y el tendón de aquiles. Tenemos los pies de forma arqueada (lo que nos dota de mayor elasticidad). Para evitar sobrecalentamiento cuando hacemos esfuerzo, nos volvimos lampiños y desarrollamos abundantes glándulas sudoríparas. Nuestra cara es plana y carente de hocico y tenemos la frente alta para dar cabida a nuestro impresionante cerebro. Pero hay más; en la parte posterior de la cabeza (en la nuca) se aloja un modesto ligamento cuya única función es mantener la cabeza firme cuando corremos; por supuesto todo esto no lo tiene ningún simio..
Correr es una de las cosas que mejor hacemos. Podemos alcanzar los 30 kilómetros por hora, y aunque un guepardo lo hace más rápido, sin embargo dudo que éste pueda correr más de 15 kilómetros seguidos, caería rendido. Nosotros transpiramos para mantenernos frescos, los cuadrúpedos pierden el calor jadeando. En fin, somos puro diseño atlético, el único problema de andar erguidos es el dolor de espaldas y la enorme dificultad que supuso a las mujeres dar a luz. Se le estrechó la pelvis y los dolores para parir se hicieron insufribles. Ningún animal en la tierra ha tenido más probabilidades de morir en el parto que un humano.. Y es que nadie es perfecto..
Joaquín

martes, 21 de abril de 2020

Cómo ahorrarse unos eurillos fácilmente

                                                                                             

¿Queréis ahorraros unos euros? Muy bien, olvidaros del seguro de decesos (de muertos); donad el cuerpo a la ciencia.. Ellos se encargan de recogeros (una vez tieso) y arreglarlo todo, y gratis.. Sí sí, nunca faltan gente que dona su cuerpo para que lo desguacen. Claro, que este exceso de carne para estudio no siempre ha sido así de abundante y generoso. Mirad:

Hasta el Renacimiento estaba prohibido tajantemente diseccionar cadáveres. Leonardo Da Vinci lo hizo y puso en sus notas lo desagradable de la tarea. Vesalio, uno de los anatomistas más celebres, tuvo que robar cuerpos de asesinos ejecutados. O el mismo William Harvey, considerado uno de los padres de esta disciplina, estaba tan desesperado por encontrar sujetos que diseccionó a su propio padre y hermana

Dicen los que han entrado en una sala de hacer autopsias, que no es muy agradable de ver. Bueno, eso más o menos nos lo imaginábamos todos, pero es que además he leído, (no visto) que un cuerpo humano exánime encima de una mesa de disección no es nada, sólo carne de tono apagado, tendones y órganos sin vida desprovisto de color... Cómo veis hoy estoy animado..

Una cosa os digo: después de escribir todo esto lo he pensado mejor.. Prefiero continuar con mi seguro de decesos y que me entierren como dios manda 😏😏😏

Joaquín



Joaquín




lunes, 20 de abril de 2020

A propósito del Síndrome de la Moncloa

                                                                                    



¡Qué suerte la mía, apenas padezco males corrientes!. Sí, de acuerdo que sufro de jaquecas, de gastritis, tengo hernias, úlcera de duodeno, almorranas, reumas, y hasta hipertensión.. Es verdad todo esto y más, pero no tengo el Síndrome Antón-Babinski.

¡¡Ah, que no sabéis qué es el Síndrome Antón-Babinski!!, Terrible enfermedad. Los afectados por este mal se quedan ciegos, pero se niegan a creerlo. Es una ceguera cortical, los pobres simulan que pueden ver e intentan comportarse con normalidad a pesar de la evidencia de su enfermedad..

Creedme, los tullidos y baldaos como yo,  los que solo sufrimos enfermedades corrientes seguimos con suerte, porque tampoco tenemos el Síndrome de Kluver-Bucy, una enfermedad rarísima. El enfermo de esta dolencia desarrolla un deseo irrefrenable de comer y fornicar para desesperación de sus seres queridos Es culpa de un defecto en la amígdala cerebral. En su ansia y desesperación se llegan a comer incluso objetos no alimenticios, cucharillas, mondadientes etc. etc.

Y no os digo nada del inquietante Delirio de Cotard A fe mía que no me gustaría padecerlo. Los aquejados con este trastorno mental creen estar muertos y sufriendo, por tanto, la putrefacción de sus órganos; o de no existir, y no hay manera de convencerlos de lo contrario..

En fin, ayer fue el día de las enfermedades raras (hay más de seis mil) y, perdonadme la reiteración, pero sus rarezas son extraordinarias y de todo tipo. Sería bueno pensar cuando desesperamos por asuntos que nos puedan parecer insoportables, la cantidad de gente que malviven en éste ingrato mundo cargando con enfermedades olvidadas e insoportables

Por cierto, ignoro si el Síndrome de la Moncloa, entra dentro de las enfermedades raras. Lo digo porque los inquilinos que la suelen okupar se niegan de salir a la calle, además de otras extravagancias.😂😂😂

Joaquín







domingo, 19 de abril de 2020

La muerte ya no es lo que era..





Amiga...
Tu infinita sed de amar
confirma mis sospechas;
desbordas sensibilidad.
Déjame susurrarte al oído,
permíteme decirte que
eres ninfa de límpido mar;
una sirena disfrazada de mujer
en busca de su príncipe azul
que le decore su corazón
con poemas de coral.
--Joaquín--


Hace 4.200 años, el rey Gilgamesh de Uruk, en la antigua Mesopotamia, era el hombre mas fuerte y hábil del mundo. Un triste día, Endiku, su mejor amigo, muere. Gilgamesh se sentó junto al cadáver y lo observó durante muchos días, hasta que vio que un gusano salia por la nariz. Aterrorizado, decidió en ése mismo momento que él nunca moriría, y tomó una decisión..
Se puso en camino por lugares lejanos, en un viaje interminable para demostrar a todo el mundo que él era invencible, que podía con todo, hasta con la muerte. Hizo añicos a los gigantes de piedra que atemorizaban a sus súbditos, noqueó al barquero, vadeó el río de los muertos, y se encontró a Urshapishtim, el único superviviente del diluvio primordial universal, pero fracasó en su intento. Volvió a su ciudad con las manos vacías y tan mortal como siempre.
A partir de ahí quedó claro que la muerte era inevitable, algo consustancial a la vida porque así lo querían los dioses.. Todas las religiones que surgieron tras Gilgamesh entendieron la muerte, casi, como la otra cara de la vida. Incluso algunas preparaban a sus creyentes con más ahínco para el más allá que para este mundo.. 

Mucho más tarde de todo aquello y de alguna manera, el judaísmo, el cristianismo o el Islam no se comprenden sin el culto a la muerte. ¿Pero saben qué? Eso está cambiando. Ahora pocos piensan ya en la muerte como algo divino, impuesto e inevitable. Los científicos actuales ven la muerte como un asunto técnico, fisiológico, algo que tendremos que superar y curar, como hacemos con la tuberculosis o con el cáncer..
El proyecto vital de la revolución científica es dar a la humanidad la vida eterna, aquí, en la tierra, y a pesar de la que está cayendo ahora con lo del virus, camino de eso vamos. Miren, hasta hace unos siglos la gente moría de infinidad de enfermedades de todo tipo, sobre todo infecciosas. Cualquier rasguño un poco serio en el cuerpo era susceptible de cangrenarse, y había que amputar a lo bestia.
Acabo de extraer del magnifico libro “Sapiens, de animales a dioses” del profesor Yubal Noah Harari (lo me ha dado pie a escribir esto) que en cualquier batalla de las de entonces las amputaciones eran masivas. Por ejemplo, a la mañana siguiente de la batalla de Waterloo (que perdió Napoleón en 1815) junto a los hospitales de campaña se formaron verdaderas montañas de brazos, manos, pies y piernas de los supervivientes serradas sin contemplaciones, y sin anestesia. Los carpinteros y carniceros eran muy apreciados en los ejércitos porque cortaban los miembros dañados de maravilla.
Hasta el siglo XVII, las religiones consideraban que la muerte y sus consecuencias eran centrales para el significado de la vida. Desde entonces para acá las religiones e ideologías como el liberalismo, el socialismo, el ecologismo o el feminismo han perdido interés por ella, tan sólo el nacionalismo concede a la muerte un papel central; si acaso promete a sus fieles que quienes mueran por la nación vivirán para siempre en la memoria colectiva. Pero es una promesa que ni ellos saben qué hacer con ella.
Por cierto, la historia de Gilgamesh, es el mito o leyenda (escrita en versos) más antiguo que conocemos..
Joaquín



sábado, 18 de abril de 2020

Crueldad intolerable




Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuánto te quiero así.

Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.

--José A. Buesa-



La lobotomía se puso de moda a mitad del siglo XX. Consiste en cortar las fibras nerviosas de la parte frontal del cerebro con un objeto punzante a través de la cavidad del ojo.

Walter J. Freeman, era un pseudo-psiquiatra norteamericano que vivió en la segunda mitad del siglo pasado (siglo XX). Aprendió hacer lobotomias a enfermos con distintas patologías mentales en una época en la que ésta barbaridad aún se creía beneficiosa. Fue tal su éxito que incluso recorría el país ciudad por ciudad practicando esa burrada.

Mucha gente con enfermos en sus familias de esquizofrenia, epilepsia, alcoholismo, o simplemente con fobias, acudían a éste tipo pidiéndole ayuda. Algunos pacientes eran extremadamente jóvenes.

El método de Freeman era sencillamente rápido y brutal. Dejaba al infeliz inconsciente con una descarga eléctrica; insertaba por la cuenca del ojo un picahielos domestico golpeándolo con un martillo, luego lo removía con ganas hasta cortar las conexiones. A veces lo hacía por un sólo ojo y otras por los dos. El caso es que el paciente en unas horas se iba a su casa; con los dos ojos amoratados, eso sí, y modorros para toda la vida, claro.. Llegó a practicar casi trescientas lobotomias de esa manera tan inhumana.

El tío era extremadamente informal en sus métodos. Operaba sin guantes ni mascarillas y solía ir vestido con ropa de calle. No dejaba cicatrices en los infortunados que se atrevían a dejarse operar. Casi todos dejaban de padecer sus epilepsias, ansiedades o rebeldías, pero los dejaba totalmente vacíos de mente, sin voluntad.

Por cierto, una chica a la que se lobotomizó fue Rosemary Kennedy, la hermana del Presidente, simplemente porque era una niña muy rebelde. Por supuesto quedó tonta para el resto de su vida..

En fin

Joaquín






viernes, 17 de abril de 2020

Cautivo en nuestros corazones...



Amiga...
No sé si alguna vez se te ha ocurrido pensar en mi.
Yo si sueño con volver verte.
Desde que no sé de ti algo ha cambiado 
en mi vida; sin duda a peor.
De repente encontré la realidad y te juro
que no me gusta lo que he hallado...
A veces fantaseo que estás conmigo
y vuela mi imaginación al infinito;
eso me permite aguantar la angustia.
Otras veces me creo que eres tú la que me llamas
y cojo rápido el teléfono esperando oír tu voz
vacilante al otro lado suplicándome que vuelva,
que no puedes más.
Incluso imagino verte desde mi ventana esperándome,
inquieta y ansiosa por verme aparecer.
Pero enseguida se me hace real el pasaje,
y ante tu ausencia vuelvo, anímicamente vacío, 
a mis quehaceres.
--Joaquín--


Y escogió esta profesión porque sabia que no era para toda la vida, sino para toda la muerte. Así acababa el articulo del periodista Méndez Vigo que apareció en un diario de tirada nacional el 17 de abril de 1973. Iba dedicado a la muerte de un tal Nino Bravo.
Sí, tal día como ayer, pero de 1973, fallecía en un accidente de trafico, Nino Bravo. Fue en la carretera Nacional III, a la altura del pueblo de Villarubio, en la provincia de Cuenca. Luis Manuel Ferry Llopis, que así se llamaba realmente, sólo tenía 28 años y empezaba a ser el ídolo de masas que luego y de manera póstuma fue. Venia de su Valencia natal de participar en unos conciertos y actos promocionales, acompañado de tres amigos de profesión, y se dirigía a Madrid a grabar un disco. Un punto negro en la vía, un despiste y mucha mala suerte, se confabularon para terminar con su vida cuando más disfrutaba de ella.
Nino Bravo triunfó en 1969, después de varios fracasos, con la canción Te quiero te quiero, compuesta por Augusto Algueró. Y eso que ésa canción ya la habían grabado Carmen Sevilla y Raphael, y pasado, por cierto, sin pena ni gloria. Fue a partir de ahí cuando su fama creció como la espuma. Un año más tarde se presentó para la selección del festival de Eurovisión con Esa será mi casa, pero quedó en segundo lugar, después de Julio Iglesias y su Gwendolyne.
Y fueron pasado los años y editando álbumes; cada uno de ellos mejor que el anterior. Así vinieron canciones como Noelia, Un beso y una flor, Mi tierra, etcétera. hasta la apoteosis final con su cuarto y último álbum, donde incluye la canción Libre, su mayor exitazo. Después de muerto salió al mercado su disco póstumo que había grabado poco antes de morir. En él se incluía aquella canción tan escuchada América, América.
Cinco meses después del fallecimiento le hicieron un magno concierto de homenaje en la plaza de toros de Valencia ante más de 30.000 espectadores. Participaron entre otros, Mari Trini, Víctor Manuel, Formula V, Los Mismos, Bruno Lomas, Mocedades, Juan Pardo, Julio Iglesias, etc. etc. Todo lo recaudado fue para su esposa y sus dos hijas; la pequeña nacida en noviembre de ese mismo año 1973.
Nino Bravo fue un tipo honesto; encarnaba la sencillez más absoluta que supo transmitir a su vida profesional y familiar. La prueba de su grandeza es que aún, después de cuarenta y siete años de su muerte, lo seguimos queriendo y recordando como si fuera ayer.
Fue muy querido en España y especialmente en toda Sudamérica que le adoraban. Murió trágica y prematuramente como otros cantantes de aquella época, como su paisano Bruno Lomas o como Cecilia, en aquellas infernales carreteras de antaño. Yo me acuerdo perfectamente, y recuerdo, también,nítidamente el día de su muerte y el impacto que nos causó a todos, a pesar de mi corta edad.
De seguir vivo, Nino Bravo tendría hoy 75 años; aún dos años más joven que Raphael y que Julio Iglesias, los otros dos grandes iconos de nuestra canción melódica. Cuántas canciones, cuántos conciertos, cuántos buenos momentos de placer y deleite nos perdimos a partir de aquella aciaga mañana del 16 de abril de 1973; ¡era tan joven!..
Joaquín



jueves, 16 de abril de 2020

Mi mejor amigo..






Amiga...
Proliferan por doquier promesas de amor
no cumplidas;
El viento de la indiferencia
las empujan hacia los confines
del olvido.
Triste perspectiva para afligidos
amantes.
Ellos cargan con el hedonismo
y la iniquidad
de esta frívola sociedad..
--Joaquín--

Apuesto lo que sea que (igual que yo) jamás han pensado por qué la espuma de una pastilla de jabón siempre es blanca. Lo mismo da el color que sea la pastilla: azul, roja, verde, da igual; la espuma que hace cuando la mojamos y nos frotamos las manos con ella siempre es blanca. Curioso, ¿no? Bueno, pues según el científico británico, James Le Fanu, (del que extraigo estos datos) esto sucede porque que el color de las cosas no es una realidad, sino una percepción del cerebro para distinguir y clarificar el mundo, nuestro mundo.. También las olas del mar al romper en la playa son eternamente blancas, aunque a éste lo veamos, azul, verdoso y hasta marrón si está sucio.
Cuesta creerlo, pero aunque tengamos la abrumadora impresión de que el verde de los arboles, el azul del cielo o la inmensa gama de colores de las flores fluyen a través de nuestros ojos como una ventana abierta, realmente las partículas que emiten son incoloras, las ondas de los sonidos silenciosas y las moléculas odorantes no tienen olor; simplemente son partículas subatómicas que fluyen por el espacio, y toda esa exuberante riqueza de colores, olores y sonidos se crea en nuestra cabeza. Sí, lo que vemos no es lo que es, sino lo que nuestro cerebro nos dice que es, y ambas cosas no son lo mismo, en absoluto.
Pero aún hay cosas de nuestro cerebro (muchas de ellas elementales) que a pesar de los adelantos científicos aún desconocemos. Por ejemplo, ¿qué es exactamente la conciencia? ¿O qué son en términos precisos nuestros pensamientos? Y eso que pensar constituye nuestro talento más vital y milagroso. Pues nada, no hay manera de saberlo. Podremos conocer la densidad y composición de una estrella que está a millones de años luz, pero esa cosita tan viscosa y pequeña que tenemos dentro del cráneo y que llamamos cerebro se nos resiste a su conocimiento.
Y miren qué cosas más extraordinarias; nuestros ojos, abiertos, envían 100.000 millones de señales al cerebro cada segundo. Pero eso sólo es el principio, apenas supone el 10% de la información que nos proporciona, del resto, como es reconocer rostros, interpretar peligros o analizar movimientos, se encargan otras partes del cerebro. Y es tan listo el menda que a veces nos engaña por nuestro propio bien. Por ejemplo, el sonido y la luz nos llegan a velocidades distintas (la luz es infinitamente más veloz que el sonido, lo podemos comprobar con el rayo y el trueno), bien, pues el tío es capaz de eliminar las enormes diferencias y hacer que todo, imagen y sonido, nos llegue a la vez. ¡Qué cosa tan maravillosa tenemos, y nosotros mal gastando sus cualidades las más de las veces con chorradas!..
Por cierto, a que no sabían que el almacenamiento de nuestra memoria es extrañamente peculiar e inconexo. La mente descompone cada recuerdo en sus partes integrantes, es decir lo desguaza en: nombres, caras, ubicaciones, contextos, cómo se percibe el tacto, el olor etc. etc. y envía dichas partes a lugares distintos; luego, cuando volvemos a necesitar el conjunto, las recupera y reagrupa. Un solo pensamiento o recuerdo fugaz puede movilizar a millones de neuronas dispersas por el cerebro. No es de extrañar, pues, que a veces confundamos los detalles. El resultado es que la memoria no es algo inmutable y fijo sino que la podemos alterar cada vez que recordamos. Y conste que también esto lo hace en beneficio nuestro; pretende dulcificar los recuerdos..
En fin, créanselo, somos unos portentos de la naturaleza moldeados a través de cientos de miles de años, y sepan que debajo de estos simples cabellos guardamos un tesoro escondido infinitamente más valioso y fantástico que todo el Universo..
Joaquin