domingo, 17 de mayo de 2020

Lo que la verdad esconde




No son las cosas reales las que nos asustan, sino lo que imaginamos de ellas.

--Anónimo--


La casa contigua a la mía había estado siempre vacía y cerrada a cal y canto. pero una mañana de otoño vi movimientos de gente que entraba y salía de ella, mientras unos hombres arrastraban desvencijados muebles hacia su interior. Supe de la llegada de nuevos inquilinos.

No tardé mucho en saber algo de ellas. Se trataba de una anciana enlutada y su hija, una chica con mal aspecto de poco más de treinta años. Las dos parecían personajes salidos de otra época. Algo incalificable, quizás tétrico, pasó de inmediato por mi cabeza al verlas por primera vez. Rondaba yo entonces los doce años..

La anciana se encerró y nunca salía de casa. Su hija lo hacía, pero muy de tarde en tarde y sólo a hacer la compra. Alguien me contó que había escuchado unos desgarradores sollozos procedentes de una de las ventanas de la casa, y eso excitó mi imaginación.

Cierta noche quise despejar dudas. Agazapado debajo de una de las ventanas me quedé escuchando. Aunque el miedo me atenazaba aguanté como pude, pero nada se oía; sólo el maullido de algún gato callejero a lo lejos perturbaba la quietud del silencio. De repente empecé a percibir leves gemidos cada vez más nítidos y prolongados, que atribuí a la anciana. Eran unos lamentos acompasados y sobrecogedores, no muy altos pero perceptibles. Imaginé cosas horribles dentro de la casa.

Aterrorizado eché a correr y entré en mi casa . Mi madre al ver mi cara tan pálida y descompuesta me preguntó alarmada qué me pasaba. Sobresaltado y aún exhausto por la carrera le conté el motivo de mi turbación, y ella me contó la historia:

Fueron---según mi madre---unos sucesos espeluznantes. La vieja mujer y sus hijos vivían en un pequeño pueblo de Galicia. Allí ejercía de curandera sanando pequeñas dolencias a los habitantes del lugar. Una vez le llevaron a un niño con unas extrañas fiebres para que aliviara sus males, pero desgraciadamente no se pudo hacer nada y murió en sus manos. Posiblemente ella no tuvo nada que ver, pero la gente de la comarca no lo entendió así. Todo el pueblo comenzó a odiarla y su fama de hechicera y bruja se extendió como un reguero de pólvora por toda la comarca.

Una noche---seguía contándome mi madre---mientras dormían ella y sus tres hijos su casa se incendió sin saber cómo. El fuego fue espantoso; de la casa no quedó nada y sus dos hijos mayores murieron abrasados. Ella quedó desfigurada. Solo su hija pequeña, traumatizada, salió ilesa. Se investigó a fondo por parte de las autoridades. pero nada se descubrió, ni autores ni motivos, aunque todo el mundo lo sospechaba. A partir de aquello, con el escaso dinero que les quedaba y los pocos enseres que lograron reunir se alejaron de aquel infierno. Y la vieja y su hija llegaron a Fuente de Cantos, mi pueblo.

Apenas hablan con nadie---concluyó mi madre---no salen de casa y sobreviven recluidas como eremitas, desaliñadas y misteriosas.

Ésa noche y algunas después apenas pude dormir. La anciana murió poco más tarde; dijeron que de pena. La hija acrecentó su soledad y cada vez salía menos de casa.

Una tarde, al pasar junto su puerta oí una extraña y tenue conversación. Aunque las piernas me temblaban de miedo me quedé parado junto a la ventana del dormitorio de la chica sin mover un músculo, petrificado. Enseguida volví a escuchar aquellos terribles lamento. Pero, ¡dios mío, si la vieja había muerto!, ¿quiénes conversaban en voz baja? ¿de quién eran los llantos!---pensé muerto de miedo

Cuando salí a la mañana siguiente, sin haber pegado ojo en toda la noche, unas vecinas cotilleaban apretujadas junto a la puerta de la chica murmurando frases inteligibles que no llegué a comprender. Pero si pude ver un coche fúnebre aparcado delante su casa. Al rato sacaban un féretro de su casa. Ella iba dentro..

Ha pasado mucho tiempo de todo esto; la casa contigua a la que fue mi casa, aún sigue cerrada, y tétrica..

Joaquín





El precio de vivir..



No a conocer la vida, sino a amarla,
viniste al mundo; del amor naciste.
Si es bella y es mujer, ¿quién a gozarla,
varón, mozo o poeta, se resiste?.


Goza como los niños y las aves,
del blanco seno y del caliente nido.
No te apures jamás porque no sabes
de dónde vienes ni por qué has venido.


Amar lo es todo, conocer no es nada.
¿Quién la razón de la razón conoce?.
Deléitate en los brazos de tu amada
sin descender al fondo de tu goce.


Huye del triste, apartate del sabio,
de aquel que estruja la razón y el seso.
No se hizo la miel para su labio
ni su labio se hizo para el beso.
--Ricardo León--


Lo cierto es que ahora sólo tenemos ojos y oídos para el virus y sus demoledores efectos en nuestra salud y bolsillo. Dicen los médicos que cuando pase esto habrá un repunte de los casos de cáncer muy significativo. La razón: la falta de pruebas, análisis, etc. que habitualmente hacemos y que estos días hemos descuidado.
Porque ahora estamos atareados con el virus, pero nuestra principal inquietud en lo tocante a la salud, no lo olviden, es el cáncer. O lo que es lo mismo, padecer algún cáncer. Dicen que hace tan sólo sesenta años el cáncer ocupaba la octava posición entre nuestras preocupaciones de salud, hoy en día está en primera posición y sin visos de bajarse del podium.
Pero empecemos por el principio, ¿saben de dónde viene esto de llamarle cáncer a los tumores malignos? Pues es viejo el término; viene del latín y significa cangrejo. Ya el médico griego Hipócrates utilizó la palabra carcinos para referirse a los tumores, porque su forma le recordaba a los cangrejos. Por cierto, con el cáncer ocurre una terrible realidad, que no es más que nuestro propio cuerpo haciendo todo lo posible por matarnos. Es un suicidio sin nuestro permiso, así de crudo..
Las células cancerosas son como las células normales, con la diferencia que se reproducen de manera desenfrenada. Debido a su aparente normalidad engañan a nuestro cuerpo que no es capaz de detectarlas y, en consecuencia, no genera una respuesta inflamatoria como haría con un agente extraño. Eso hace que en sus primeras etapas la mayoría de los cánceres sean invisibles e inodoros. Sólo cuando los tumores se hacen demasiado grandes y presionan algún nervio, o forman un bulto nos damos cuenta de su existencia. Demasiado tarde muchas veces..
Y miren qué terrible, el cáncer es sobre todo una cuestión de edad. Entre el nacimiento y los cuarenta años, los hombres tenemos de probabilidad de 1 entre 77 de contraer cáncer, mientras que en las mujeres la probabilidad es de 1 a 51. Pero a partir de los 60 años las probabilidades aumentan de 1 a 3 para los hombres y de 1 a 4 para las mujeres. Una persona de 80 años tiene 1.000 veces más probabilidades de desarrollar un cáncer que un adolescente; ¡madre mía!..
Pero voy a seguir con las malas noticias: alrededor del 40% de todos nosotros llegaremos a padecer algún tipo de cáncer a lo largo de nuestra vida. Y pásmense aún más si cabe, la mitad de los hombres de más de 60 años y las tres cuartas partes de los mayores de 70 tendemos cáncer de próstata al morir sin ser conscientes de ello. Se ha sugerido, incluso, que si los hombres viviéramos un poco más de lo que lo hacemos, todos, absolutamente todos desarrollaríamos cáncer de próstata, ahí es nada..
Miren, háganse un idea, en España mueren cada día 300 personas a causa de un cáncer; lo que significa que en estos dos meses que llevamos de confinamiento y en los que han fallecido 28.000 compatriotas a causa el coronavirus, habrán muerto también 18.000 por algún tipo de cáncer, entre ellos y por desgracia por su juventud, el hijo de Ana Obregón. Claro, que los muertos por el virus se acabarán más pronto que tarde. No así los de cáncer que seguiremos muriéndonos hasta completar los 110.000 que lo hacemos cada año.
El cáncer es el precio que pagamos por la evolución, dijo una vez un científico y no le falta razón. Los que aparecen cuando somos viejos es por la edad, y del resto, muchos de ellos por la manera de vivir: la obesidad, la contaminación, el tabaco etc. tienen mucho que ver. El primero que descubrió que muchos cánceres están relacionado con las condiciones del entorno fue el medico inglés Percivall Pott, que en 1775 se percató de que los deshollinadores ingleses padecían en una gran proporción cáncer de escroto. De hecho se le llamaba cáncer de los deshollinadores. Resulta que a los deshollinadores el hollín se le acumulaba en esa pudenda parte, y como la higiene quedaba mucho por desear, acababan por desarrollar esa terrible enfermedad. En fin, lamento haberles dado el día, pero conviene prepararse porque cuando nos pase la distracción del virus, volverán nuestras cuitas de siempre, y ésta de la que hablamos es bien jodida..
Joaquín



sábado, 16 de mayo de 2020

Efectos colaterales..



Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón,
habló el orgullo y se enjugó su llanto
y la frase en mis labios expiró

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún ¿Porqué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿Porqué no lloré yo?
--Bécquer--


Es curioso, pero desde que apareció este virus pareciera que el resto de nuestras enfermedades han pasado a un segundo plano. Apenas prestamos atención a dolencias que en cualquier otra situación, digamos normal, nos traería de cabeza. Los ambulatorios están semi-vacios, las urgencias desiertas. Es tal el miedo que tenemos a pisar un hospital que apechugamos en casa con mil sufrimientos antes que exponernos a contagiarnos en la clínica.. Es más, seguro que todos hemos pospuesto esa revisión que tanto ansiábamos y tan importante creíamos hace sólo unos meses. Y si me apuran, temiendo estamos que la operadora de sanidad nos llame para recordarnos una cita pendiente.
Nos habíamos acostumbrado tanto a las bondades de nuestro estado de bienestar, en el que cualquier demora en una cita médica, una prestación social o cualquier otra cosa nos hacia despotricar por lo mal que funcionaba el todo, que ha bastado la aparición de esta epidemia y su correspondiente miedo al contagio para que añoremos con ganas aquella supuesta “anormalidad” que antaño tanto despreciábamos.
No sé cómo ni cuándo vamos a salir de esta, pero saldremos tocados, seguro. Cuando pase la epidemia y cese el número de muertos saltaremos de alegría, pero vendrá la segunda parte del drama, la económica. Según los estudios, España va a ser el país más afectado también en esto, y si se cumplen las previsiones más favorables retrocedemos en el PIB un 10%, lo que supone unos cuatros años para atrás. Es decir, volveremos a la casilla de salida del año 2016. Despidámonos, pues, de muchas de las bicocas que hemos tenido hasta éste último febrero como país rico.
Se habla de pedir el rescate a Europa porque nuestra ya descomunal deuda nos impide endeudarnos más, que hubiera sido, por cierto, una solución. Así que preparémonos para recortes drásticos. Ignoro por donde vendrán los palos pero conste que más pronto que tarde todos notaremos el fétido aliento de los recortes.
Apañémonos, pues, con los AVE que hicimos en los años de bonanza, tapemos baches de manera tosca en las carreteras y remendemos los hospitales, porque tardaremos en inaugurar alguno nuevo. Eso en cuanto a las obras públicas que se llevarán la mayor tajada del recorte, como siempre, pero el resto de los que dependemos del Estado, funcionarios y pensionistas sobre todo, echemos los bigotes a remojar porque nos los afeitan..
Estaba cantado que tendríamos que pagar un alto precio por los tres o cuatro meses de inactividad, o casi, que llevamos. Algunos calculan un coste de unos 300.000 millones de euros de pérdidas, sin contar las empresas que cerrarán y que nunca más abrirán. El paro volverá a cotas ya desconocidas del 25% o el 27% y el Estado recaudará mucho menos y gastará más. No  olviden que vivimos del turismo y este año no vendrá ni dios. En fin, no quiero amargar el día a nadie pero preparémonos para lo peor, y que Dios nos coja confesados...
Joaquín


viernes, 15 de mayo de 2020

Del sexo y otras cosas..



Amiga...
Yo contemplé campos abiertos.
Y admiré cielos inmensamente azules.
Y oí algarabía de niños en remotas calles.
Y hasta un sinfín de viejos vi, creo recordar,
posando sus doradas senectudes 
en los bancos del parque.
Si, créetelo, yo paseé por avenidas infinitas 
a la luz de la luna.
Incluso hice el amor a la orilla del mar..
¡O quizás lo soñé!...
--Joaquín--


Decía San Jerónimo que el sexo era una perversidad. Él pensaba, incluso, que el matrimonio era sólo un grado menos que la fornicación. A su juicio el sexo era sucio en un sentido literal y concreto. Pero el caso es que una vez le acusaron de tener relaciones con Santa Paula de Roma (antes de ser Santa, claro). Aunque realmente nunca se demostró.
Los primeros cristianos apenas habían dado importancia a esto del sexo. Ni Jesús ni San Pedro, ni luego San Pablo se refirieron mucho a él. Sin embargo San Jerónimo y anteriormente San Ambrosio, del que fue secretario, si estaban obsesionados con él, pero en el sentido de verlo como algo muy pernicioso.
El Antiguo Testamento no hacía virtud del celibato, aunque era evidente que en el Nuevo si había una cierta tradición. No olvidemos que Jesucristo y San Pablo eran solteros. Así que según San Ambrosio los obispos debían serlos también. Dijo en alguna ocasión que una vida conyugal plena era incompatible con una carrera en la Iglesia. Es más, y abundando en lo del sexo, sugirió que el curso más apropiado para una mujer debía ser la virginidad. “Una mujer virgen podía redimir el pecado que sus padres habían cometido al concebirla”. Hasta ésta barbaridad llegó les llegó a sugerir a las damas.
Supongo que saben cuáles son los Cuatro Padres principales de la Iglesia;  pues San Ambrosio y San Jerónimo fueron dos de ellos. Ellos sentaron las bases del cristianismo tal y como lo conocemos hoy. Ellos recopilaron parte de las enseñanzas y doctrinas a tener en cuenta y desecharon otras muchas que consideraron herejes, falsas o menos importantes para la nueva religión que se estaba consolidando.
Estamos hablando de los siglos IV y V. Porque a partir del año 330 en el que el emperador Constantino dejó de perseguir a los cristianos e hizo de ésta religión la oficial del Imperio, digamos que todo era nuevo, habría que crear un base sólida de ideas y preceptos para que los cristianos viejos y la gran masa que se adherirían después tuvieran donde fijarse, qué leer y a quien seguir como modelo. Por cierto, los otros dos Padres de la Iglesia, por si no lo recuerdan son, San Agustín y Gregorio Magno. Todos ellos tipos consolidados, fuertes, de carácter y muy versados en las escrituras..
San Jerónimo fue un tipo áspero, duro y muy culto que sabía lo que quería. Había nacido en el siglo V en Dalmacia (Rumanía). Estudió en Roma y se empapó de los clásicos y de teología. Después de recorrer media Europa se marchó a Palestina a terminar de aprender hebreo para traducir la Biblia al latín (la Vulgata), que no es otra que la que tenemos actualmente en nuestras casas.
Curiosamente San Jerónimo es la figura más representada en cuadros y esculturas por pintores y escultores después de la Sagrada Familia. Y gracias a él se permitió de alguna manera desnudos femeninos en esas representaciones. Y es que una vez describió con crudeza inusitada un sueño erótico que tuvo en el que detallaba su sufrimiento para no sucumbir en la tentación ante hermosas mujeres desnudas que le acosaban.
En tiempos de San Jerónimo y San Ambrosio se extendió la costumbre de agenciarse con todas las reliquias de santos martirizados tiempos atrás. Fue una verdadera locura. Todos buscaban restos de mártires como amuletos para protección. Santa Helena, la madre de Constantino se acercó a los Santos Lugares a visitar los sitios por los que Jesús había vivido, y a pertrecharse de supuestos objetos con el que Él habría tenido relación. De Jerusalén se trajo entre otras cosas, el cuerpo de San Esteban (el primer mártir cristiano) la cabeza de Juan el Bautista, la silla de Santiago, las cadenas de San Pablo, la columna usada para flagelar a Cristo y la misma Cruz donde fue crucificado..
Para que se hagan una idea de hasta donde llegó esto de las santas reliquias, que Helena ordenó darle forma de freno para el caballo de su hijo a un clavo de la Cruz de Cristo. Con otro se hizo ella una diadema. Bueno, y Gregorio Magno tenía una cruz que contenía limaduras de la parrilla de San Lorenzo, o Hugo de Lincoln con un diente de San Benedicto enganchado a su anillo. En fin, eran otros tiempos. Tiempos en los que se consolidó todo lo que ahora es el cristianismo, lo bueno y lo malo..
Joaquín



jueves, 14 de mayo de 2020

El milagro de Fátima.



Amiga:
Verdes son tus ojos, trigales del mes de abril.
A veces los veo azules como océanos de coral..
Si sonríes para mi marrones rutilantes son..
Grises los percibo como sombrío cielo en otoño 
si me niegas un beso sin una explicación.
O negros de mirada triste cuando rehuyes
mis caricias y te alejas de mi..
Desengáñate, yo veo el color de tus ojos
en el Arco-iris de tu corazón..
--Joaquín--

Ayer se cumplieron 103 años de la aparición de la Virgen de Fátima a tres pastorcillos en un bosquecillo a las afueras del pueblo de Vilanova, en Portugal. Según esos niños, los días 13 de cada mes (a contar desde mayo) la Virgen se les aparecía en el tronco de un árbol y les anunciaba una serie de acontecimientos a suceder en los años venideros. Tres eran las profecías que les formuló la Virgen a los pequeños infantes. Dos de ellas se hicieron públicas en 1942 por la inmediatez a producirse los hechos. La primera aludía a un acontecimiento terrible y de carácter mundial. Los expertos marianos enseguida lo enlazaron con la Segunda Guerra Mundial, cumplía todas las particularidades.
La segunda profecía también se cumplió a rajatabla. Hablaba de un hecho a producirse en una nación muy importante y que cambiaría la forma de organizarse de millones de personas. Cuando acaeció la caída del muro de Berlín y por ende el comunismo en Rusia, no tardaron en vincular el segundo vaticinio con estos importantes acontecimientos. Pero faltaba la tercera profecía, la más secreta..
Lucía, la mayor de los tres niños que presenciaron el rostro de la Virgen y fueron portavoces de su mensaje, persistió hasta el final de sus días en la voluntad de no hacer público el tercer anuncio hasta el año 1960, salvo que ella falleciera. Sólo conocían el tercer secreto de Fátima (el mejor guardado) ella y el Papa. El mensaje estaba escrito en un papel no muy grande, cuidadosamente doblado cuatro veces y lacrado.
Como todos sabemos el Papa Juan Pablo II, conocido devoto de la Virgen María, sufrió un grave atentado en Roma, precisamente el 13 de mayo de 1981. Se salvó de milagro. Iba montado en su Jeep blanco descapotable saludando a la multitud cuando sonaron dos disparos, Una bala le entró por el abdomen y apunto estuvo de morir. Lo recordarán, el autor de los disparos fue el turco Mehmet Alí Agca. Los motivos aún no lo sabemos; sigue siendo un misterio..
Curiosamente al año siguiente, en 1982, el mismo día y mismo mes de mayo, Juan Pablo II, fue al Santuario de Fátima a dar gracias a la Virgen por haberle salvado la vida. Y miren qué cosas, otro atentado frustrado le pudo haber costado otra vez la vida. El sacerdote español Juan Fernández Krohn le asestó una puñalada en el costado. Pero tuvo suerte, la hoja apenas rozó su cuerpo y sólo un chorro de sangre que brotó de la herida asustó a los ayudantes del Papa. ¡Se había salvado por segunda vez! ¡Y siempre había ocurrido un 13 de mayo! ¿Suerte? ¿Premonición?.. Recuerden que un 13 de mayo apareció la Virgen. Son muchas casualidades, ¿no les parece?.
Bien, pues el 13 de mayo, pero ahora del año 2.000, al finalizar la ceremonia de beatificación de los dos primos de Lucia que le acompañaban cuando vieron a la virgen, el cardenal Angelo Sodano quiso aprovechar el 80 cumpleaños de Juan Pablo II, y con su permiso, (Lucía ya había muerto) anunció, por fin, el misterio del tercer mensaje de Fátima. ¡La Virgen había avisado del atentado contra el Papa!..
Efectivamente, la hoja doblada en cuatro partes y herméticamente lacrada, avisaba con una descripción exacta que: “un obispo vestido de blanco que rezaba por todos los fieles, sería muerto por disparos”. Es decir, la Virgen le había confiado a los tres pastorcillos que setenta años más tarde asesinarían al Papa en Roma. No se cumplió por un milagro de la misma Virgen. En fin, que cada cual haga sus conjeturas..
Que me perdonen los devotos de la Virgen de cualquier advocación pero, qué casualidad que una gran parte de las que se veneran en nuestro país y en el mundo católico en general hayan surgido porque unos pastores se han encontrado o bien una imagen de ella o se le ha aparecido en circunstancias misteriosas. Ahí tenemos la de Lourdes, la de Covadonga, la del Rocío, la de Fátima; vamos, casi todas.. Y digo yo, por qué tanto misterio. Por qué no se aparece en mitad de una plaza en presencia de todos. En fin, no sé, no sé..
Bueno, y por seguir enfadando a los fieles marianos; intentar relacionar unas supuestas profecías con hechos acontecidos docenas o cientos de años después es, o un trabajo ímprobo por lo imposible, o demasiado fácil porque cualquier cosa nos vale. Si nos ponemos a vincular lo podemos hacer con todo. Acuérdense de las profecías de Nostradamus. Desde el siglo XVI que vivió este hombre y nos advirtió, aún hay muchos que relacionan cualquier cosa que nos pase con sus augurios..
Joaquín



miércoles, 13 de mayo de 2020

A las cinco de la tarde...




Nos amamos los dos, pero de modo
que, con el alma ardiente y agitada,
con sólo vernos nos dijimos todo,
sin que los labios se dijeran nada.
Sólo sé que en un día de verano,
al verla sonreír con embeleso,
mi mano fría se llegó a su mano
y mi boca a su boca, y hubo un beso.
--Rubén Darío--


Teófilo Gautier fue un excelente escritor francés del siglo XIX. En 1840, tiempos de Isabel II, de Espartero y de O'Donnell, hizo un viaje a España y quedó sorprendido por lo que aquí vio. Él venía de un país muy avanzado y el nuestro aún era el lugar exótico del continente que todos los aventureros europeos querían visitar.
De su estancia en nuestro país se llevó de recuerdo la belleza de las mujeres hispanas; de las que aseguraba, por cierto, eran más guapas que sus compatriotas francesas. También las corridas de toros, aunque éstas, digamos que no fueron tan agradables para él. Las comparó con los espectáculos del circo romano en la arena, con sus gladiadores y la muerte de fieras.
Se sorprendió mucho que en Madrid hubiera toros todos los lunes del año, mañana y tarde. La plaza  –escribía en su diario-- estaba siempre llena hasta la bandera y doce mil personas se desgañitaban gritando emocionadas a sus toreros favoritos. A una corrida a la que asistió se mataron ocho toros y murieron catorce caballos. Imagino su asombro, como espectador y neófito  de la fiesta, ante tamaña exhibición sangrienta.
Los toros ya no son tan brutales ni tan imprescindibles como antes para los españoles. Y, aunque sigue siendo un compendio de tradiciones ancestrales, algunas cosas han cambiado para bien. Los caballos se protegen con petos, lo que hace casi imposible que sufran los daños de antaño y los toros a lidiar son menos; nunca pasan de seis..
Sepan que el mundo del toro siempre ha sido cosa de dos. En todas las épocas ha habido una fuerte rivalidad entre los dos más grandes. Se daba una especie de competición en la que los forofos de cada uno se enzarzaban en disputas y discusiones sobre la valentía y arte de su ídolo.. 

En los tiempos en los que Teófilo Gautier visitó España eran Cúchares y Chiclanero los dos que triunfaban por los ruedos del país. Pero cuarenta años antes paseaban sus palmitos por las plazas los dos, casi, reformadores de este antiguo arte, el gran Pedro Romero, que inauguró la conocida y castiza plaza de Ronda, (hijo y nieto ya de toreros) y Pepe Hillo, el sevillano elegante, ídolo de la aristocracia; se codeaba con ellos por palacios y salones de baile, incluida la Duquesa de Alba o la reina Maria Luisa y su amante Godoy, nuestro paisano
En contraposición a Pepe Hillo, Pedro Romero fue el torero del pueblo, de la clase humilde. Él decía que un buen torero no se hace con las piernas, sino con las manos. Mató a su último toro a los 77 años. A Pepe Hillo, sin embargo, lo mató el toro “Barbudo” en 1801 en Madrid que él mismo había escogido la tarde anterior. Le metió un cuerno por el estómago y le destrozó por dentro. La reina Maria Luisa estaba presente en la cogida, y el mismo Goya pintó al diestro en la mortal faena.
Al final del siglo XIX serían el cordobés Rafael Molina Sánchez, Lagartijo y el granadino Salvador Sánchez, Frascuelo, los dos grandes ídolos de la afición. Luego vinieron, Espartero, (que murió corneado en Madrid por el toro Perdigón. Su cadáver fue embalsamado y trasladado a su ciudad natal, Sevilla, donde le esperaban más de seis mil aficionados para darle su último adiós) y Bambita, otro sevillano de postín.
Miren qué anécdota más curiosa.. Acabada una corrida en La Coruña, le dijeron a Bambita que se quedara a dormir. Él dijo que no, que tenia que torear en Sevilla dos días mas tarde. Ante la impertinencia de uno que le dijo que eso estaba muy lejos, dijo Bambita: “Qué coño lejos; Sevilla está donde tiene que está, lo que está lejos es esto”.
A principios ya del siglo XX entran en escena Machaquito y Manuel Mejias, Papa Negro, el fundador de la dinastía de los Bienvenida. Y luego el sevillano Belmonte y Joselito “el Gallo”. 

El 20 de mayo de 1920 había toros en Talavera de la Reina; el cartel inmejorable, un mano a mano entre Ignacio Sanchez Mejías y Joselito, “el Gallo”. El quinto toro de la tarde, “Bailador”, negro bragao y tuerto, se cebó con Joselito. El cuerno derecho le destrozó el vientre. Fue un día de luto nacional. 

--¡Oh, nada menos que Joselito, muerto por un toro!. --La noticia corrió como la pólvora por todo el país. La relevancia de su muerte queda reflejada en el telegrama que envió Rafael Guerra “Guerrita” a Ignacio Sanchez Mejías “Impresionadisimo y con verdadero sentimiento te envío mi más sentido pésame. ¡Se acabaron los toros!.”
Ya avanzado el siglo XX llegaron Rafael Gómez Ortega, El Gallo, hermano de Joselito e Ignacio Sánchez Mejías. De éste último conocemos los poemas dedicados a su muerte en 1934 en la plaza de toros de Madrid, de Federico García Lorca y de Alberti. Luego vinieron Cagancho y Chicuelo. Y más tarde Domingo Ortega y Manolete, y Carlos Arruza y Antonio Bienvenida y Dominguín y Antonio Ordoñez, y Diego Puerta y Paco Camino, y Curro Romero y Palomo Linares, y Paquirrri, y Manzanares y El Niño de la Capea, y... 
En fin, es verdad que los toros ya no son lo que eran. Pero sepan que antes suscitaban más pasiónes que el fútbol. Ahora éste le da cuarenta vueltas en importancia y número de aficionados. Aunque también esto es cosa de dos, el Real Madrid y el Barcelona.. Si, no lo duden, la cosa siempre es de dos..
Joaquín



lunes, 11 de mayo de 2020

El amor en tiempos de cólera




Yo no creía en el amor. Hoy creo.
Creo, porque me hieren sus espinas.
Yo era ciego quizás..,y ahora veo..
Veo un sol que se me hunde, y mi deseo
le sigue entre las brumas vespertinas.
--Rubén Darío--

La definición más común de lo que es la felicidad aparecen en casi todos las enciclopedias. Sería la emoción que se produce en un ser humano cuando cree haber alcanzado una meta. Otras veces se dice que es una medida de bienestar percibida por un individuo y que influye en sus actitudes y comportamientos.
En cualquier caso no son estos los mejores momentos para alcanzar la felicidad, abrumados como estamos por los efectos del virus. Al menos la felicidad colectiva, aunque esto no quita para que personalmente muchos sigan siendo felices, a pesar de los pesares..
En el mundo occidental, sobre todo en el católico, me da la nariz que nunca ha estado bien visto ser felices. Pareciera que esto estaba reservado sólo para el Más Allá (cielo). Y que a éste paño de lágrimas que es el mundo habíamos venido nada más que a sufrir igual que Jesucristo.. Recuerden el montón de gente: monjes, frailes o santos que para ser buenos y alcanzar la gloria debían pasar hambre, deshacerse de todo bien material, y ¡hala!, a vivir por esos mundos de dios pidiendo limosnas y sufriendo calamidades. ¡Qué perra con la pobreza!..
Y miren, siempre lo he pensado, los herederos de ésta bonhomía, a la vez que amor a la pobreza, son ciertas ideologías muy arraigadas en nuestro país que suelen ver con mejores ojos a los pobres por el mero hecho de serlos, que a los ricos que triunfan. Pero bueno, esta es otra historia que hoy no toca..
Esto de ser felices, según el tiempo y la época se ha visto de forma distinta. El primero que se interesó en hablar de la felicidad fue Aristóteles, allá por siglo IV a.c. Para él, un tipo feliz era un individuo capaz de autorrealizarse. Su discípulo Platón estaba de acuerdo, pero pensaba además que la felicidad total estaba en otro mundo, después de la muerte. Él creía en la transmutación de las almas.
Para ser feliz hay que ser simplemente autosuficiente (material y sentimentalmente) decían los estoicos y los cínicos, (las dos filosofías imperantes en el mundo clásico). También en aquella época florecieron los epicúreos, que pensaban que para ser feliz bastaba experimentar el placer físico e intelectual y evitar en lo posible el sufrimiento. Decía Epicuro, su fundador, que las religiones y la política sólo traían al hombre desengaños y amarguras. Comprobarán que en esto hemos cambiado poco.
Hoy tenemos mas datos que antaño para definir qué es la felicidad. Y sabemos que depende de varios factores; entre ellos el biológico. Es decir, venir ya de fábrica predispuestos al optimismo. También sabemos que la felicidad no depende realmente de condiciones objetivas (ser más rico o más pobre, o incluso estar más o menos sano) sino la correlación entre las condiciones objetivas y las expectativas subjetivas de cada uno. O sea, las metas que nos pongamos.
Por cierto, hay otra manera de sentir felicidad, y es la que nos enseña algunas ciencias orientales como el budismo. Según su filosofía y siguiendo aquella máxima griega que decía “Conócete a ti mismo”, el budismo entiende que la felicidad es el resultado de un proceso que ocurre dentro de nosotros mismos.
La gente identifica felicidad con sensaciones placenteras, a la vez que infelicidad con cosas desagradables. Pero claro, las sensaciones agradables son efímeras y es un martirio estar constantemente buscándolas, porque cada vez necesitamos más y más y nunca estamos satisfechos.
Para solucionar esto último y llegar alcanzar la felicidad tenemos la meditación como paso para conocerse uno mismo. Meditando uno observa su cuerpo y mente de cerca y ve pasar por ella sensaciones agradables y desagradables continuamente, y se da cuenta lo inútil que es atraparlas. 
Si han meditado alguna vez habrán comprobado la cantidad de pensamientos de todo tipo que pasan por la cabeza en un momento.. Cuando la búsqueda se detiene, la mente se vuelve relajada, clara y satisfecha. Siguen surgiendo y pasando todo tipo de sensaciones (alegría, ira, aburrimiento, lujuria etc), es cierto, pero cuando uno deja de anhelar sensaciones concretas, estas se aceptan sencillamente por lo que son. Uno vive el momento presente en lugar de fantasear acerca de lo que pudo haber sido. La serenidad que resulta es tan profunda que los que pasan su vida en una búsqueda frenética de sensaciones agradables apenas pueden imaginarla.. En fin, sean felices..
Joaquín

Con pelos y señales..





Lloraba en mis brazos, vestida de negro;
se oía el latido de su corazón;
cubríale el cuello los rizos castaños
y toda temblaba de miedo y amor.
¿Quién tuvo la culpa? La noche callada..
Yo iba a despedirme. Cuando dije: Adiós,
ella, sollozando, se abrazó a mi pecho
bajo aquel ramaje de almendro en flor.
Velaron las nubes la pálida luna..
Después, tristemente, lloramos los dos.
--Rubén Darío--

Es curioso, y perdónenme por ser un poco indecoroso, el vello púbico (pelos en las partes íntimas) y el que se arremolina también en nuestras axilas, tan molestos y tan poco estéticos, sobre todo para la damas, tenían antaño una utilidad manifiesta; servían precisamente para retener el olor corporal. Si, porque sabemos que pocos lugares del cuerpo están libres de pelos. Apenas los labios, los pezones, los genitales y los reversos de pies y manos se ven rasurados por naturaleza.
Por lo general según hemos ido evolucionando hemos ido perdiendo pelo a marchas forzadas en casi todas partes del cuerpo menos en la cabeza y la barba en los hombres; en el resto la cosa va a menos. Y si persisten aún en el pubis y sobacos es simplemente para retener mejor las feromonas sexuales que emitimos para atraer a la pareja. ¡Ya lo ven!, justo lo que ahora queremos evitar camuflando "el cante" con toda clase de ungüentos, desodorantes y perfumes. Y es que nos hemos vuelto muy prácticos, ahora a la pareja intentamos atraerla con otras menudencias y en vez de sudor intenso y erótico utilizamos un porsche o una cena en un restaurante de moda; bueno, unas cuantas y bien repletas tarjetas de crédito también nos pudieran valer..
No sé quién los habrá contado, pero parecer ser que tenemos unos cinco millones de pelos (mal distribuidos) por término medio. Sólo en la cabeza hay más de un millón. El pelo no es otra cosa, sino un tipo de queratina parecida a la de las uñas y que por lo vemos últimamente, excepto en la cabeza de las mujeres, estamos dispuestos a deshacernos de él como sea...
Supongo que saben que esto de tener pelo nos viene por ser mamíferos, todos lo tienen. Cuando hace frío los músculos que rodean a los folículos pilosos se contraen en un proceso que se denomina horripilación (se acaban de enterar de dónde viene lo de horrible) y que no es otra cosa que ponérsele a uno la piel de gallina. Con este procedimiento se nos forma una ligera cámara de aire entre la piel y el cabello que nos ayuda a mantener mejor el calor corporal del frío exterior Bueno, en los humanos al tener ya menos pelo este proceso está en fase de extinción. Pero nada que preocuparse, lo hemos suplido con buenos abrigos de pieles..
Acabo de leer que que nuestro pelo tiene un ciclo de desarrollo con una fase de crecimiento y otra de reposo. En el caso de el vello facial se completa en cuatro semanas, pero en el cuero cabelludo (el que los tenga) puede durar hasta seis o siete años. Por otra parte el término medio de crecimiento de un cabello es de un milímetro al día, pero depende de algunas circunstancias, como la edad que tengamos y la salud.
Por cierto, ¿Sabían que cada uno de nosotros desarrollamos unos ocho metros de pelo durante una vida entera? Pues yo acabo de saberlo; siempre creí que era más. Sin embargo ningún mechón de pelo puede llegar a medir más de un metro de largo, y es que todo pelo se cae en un momento u otro. En fin , y yo con estos pelos..
Joaquín.



domingo, 10 de mayo de 2020

El precio a pagar por la perfección




Entretanto, al lado de mujer tan seductora
no podía dormir, siendo yo un santo
que duerme, cuando no ama, a cualquier hora.
Mil veces intenté quedar dormido,
mas fue inútil empeño
admiraba a la joven , y es sabido
que a mi la admiración me quita el sueño.
Yo estaba inquieto, y ella,
sin echar sobre mi mirada alguna,
abrió la ventanilla de su lado,
y como un ser prendado de la luna,
miró al cielo azulado,
preguntó, por hablar, qué hora sería,
y al ver correr una fugaz estrella,
--¡Ved, un alma que pasa! --me decía
--Campoamor--

Sabemos que los seres humanos estamos diseñados de manera inteligente, por Dios o por la Evolución, que cada cual escoja lo que más le convenga; el diseño más inteligente del universo dicen. Aunque algunos sospechan que esa perfección no es total y aluden a un par de defectillos. El más sonado es la angustia y el trabajoso acto de parir. Si, porque si todos los mamíferos como nosotros paren de maravilla sin apenas esfuerzo, en cambio nuestras mujeres sufren lo suyo para traernos al mundo.
En términos médicos se le llama desproporción cefalopévica, y significa que la cabeza del bebé es más grande que el canal del parto; así como 2,5 cmts. Éste es el precio que tuvimos que pagar por ponernos erguidos (al andar a dos patas se estrechó la pelvis) y por desarrollar este enorme cerebro que tenemos los humanos. La única ventaja que nos da la naturaleza es que en la cabeza del bebé aun no se han fusionado en una sola placa los huesos del cráneo y a base de estrecharse y retorcerse de manera inverosímil acaba saliendo. Por supuesto no sin unos dolores horribles..
En 1899 se publicó un libro de la doctora y reformadora social americana, Mary Wood-Allen. Se titulaba “Lo que debe saber la joven”. Entre otras muchas cosas aconsejaba a las mujeres, que Sí podían tener relaciones conyugales siempre que lo hicieran sin una pizca de deseo sexual. El libro gozó de mucha popularidad en su día..
Por la misma época de la publicación del libro de Mary Wood-Allen, los cirujanos desarrollaron un nuevo procedimiento llamado ooforectomía, que consistía en la extirpación quirúrgica de los ovarios. Durante una década fue la intervención favorita de mujeres acomodadas americanas y europeas, porque se suponía que era un buen método para evitar calambres menstruales, vómitos, dolores de cabeza y hasta tos crónica. Ya ven qué tontería.. No hará falta decirles que era un procedimiento inútil..
Todo esto viene a cuento para decirles lo que ha cambiado el cuento (y valga la redundancia) en cuanto a las mujeres, sus enfermedades y embarazos. Por ejemplo en relación a esto último; hasta principios de siglo no se creo la disciplina de la obstetricia para vigilar y proceder durante el embarazo de la mujer. El proceso de dar a luz era agónico y peligroso, pero se consideraba más o menos necesario. No en vano en la Biblia se le dice a la mujer aquello de: “parirás con dolor”..
“Maternidad es sinónimos de eternidad”, así rezaba un dicho muy popular, puesto que no pocas mujeres morían al parir. Una de las infecciones que más mujeres mató fue le fiebre puerperal, o sepsis puerperal. Apareció por primera vez en Alemania en 1652 y desde allí se propagó por toda Europa. Surgía de repente, a menudo después de un parto normal, cuando la madre y el bebé estaban ya bastante bien. Inexplicablemente provocaba en sus víctimas fiebre y delirios produciéndole las más de las veces la muerte. En los brotes más virulentos hasta el 90% de ellas morían. Por ese motivo muchas pedían parir en casa y no en un hospital.
El primero que descubrió que la alta mortandad de las mujeres al parir era debido a la poca higiene de los médicos fue el instructor médico suizo Ignaz Semmelweis. En 1856 hizo un pequeño estudio sobre el asunto y sugirió a los médicos que atendían a las parturientas extremar la higiene en manos y objetos. No le hicieron mucho caso. Luego con los años incluso llegó luego a volverse loco. Perdió su trabajo, deambuló por las calles de Viena despotricando solo y acabó en un manicomio. Allí murió debido a los golpes que le daban los celadores.. Cuando Pasteur y Lister descubrieron por qué se producían los procesos infecciosos, entonces la ciencia se acordó del pobre Semmelweis y sus consejos. Se hubieran salvado miles de mujeres de haberle hecho caso... En fin..
Joaquín

sábado, 9 de mayo de 2020

Así pasa el tiempo..




Dichosos los que nunca se sintieron
huérfanos de amores y hambrientos de justicia,
los que jamás sufrieron tristeza en su infancia,
amargura en la adolescencia,
desesperación después y siempre.

Dichosos los que siempre pensaron en sí mismos,
los que nunca padecieron por los demás,
los que con todos se conformaron
incapaces de usar su propia razón.

Dichosos los que vivieron siempre
de espaldas a la belleza que hiere,
a la duda que destroza,
a la infidelidad que deforma.

Dichosos, -a veces los envidio-
aquellos que nunca salieron de su barrio,
de su ciudad pequeña,
de su mundo sencillo y fácil,
siquiera fuese el pensamiento;
los que nunca sufrieron cáncer en el alma.
--Pascual A. Beño--

¿Se imaginan una época, larga muy larga en la que casi todo estuviese prohibido? ¿Que casi todo fuera pecado?. Y del sexo ni os cuento.. Miren un ejemplo.. La masturbación estaba penada con treinta días a pan y agua. Y si pillaban a la mujer encima del hombre y no al revés, la condena subía a tres años. ¡Calculen qué penas les caerían a los que practican sugerentes posturitas hoy en día!.. Del sexo anal, es decir, la sodomía, mejor ponerse un tapón; doce añitos “de nada” en la trena para los interfectos, ¡casi nada!.. Bien, pues todo esto y más pasaba en la Edad Media.. Sigan, sigan leyendo...
A ver si recuerdan (de cuando el colegio) las principales etapas que han habido en la historia de la humanidad.. ¡Está bien, se lo pongo fácil!, Son cinco.. 
La Prehistoria que como su nombre indica comienza desde que los homínidos hicieron su aparición en la tierra hasta los primeros documentos escritos de los que se tiene constancia, que sería aprox. sobre el 3.500 a.c. y allá en Oriente Medio.. Esta etapa es la más larga de todas pues abarca unos 2,5 millones de años..
Luego viene la Edad Antigua que iría desde la aparición de la escritura (como hemos dicho antes) hasta las primeras invasiones de Europa por los pueblos bárbaros (llegados de Asia), y el final del Imperio Romano en el año 476 d.c.. Este periodo es apasionante, en él se incluyen las primeras civilizaciones, como la Sumeria, Mesopotamia, Egipto, Grecia o Roma, o la llegada de los Hunos de Atila ¡Ahí es nada!.. Aquí empezó el hombre a desarrollar su inteligencia y la cultura explosionó de mil maneras para hacernos los seres más inteligentes del Universo..
Con la invasión de los visigodos y otros pueblos bárbaros, de Francia, de Italia y de España en el 476, comienza la etapa que peor prensa ha tenido siempre, la Edad Media; duró hasta la caída (de manos de los turcos) de la ciudad cristiana de Constantinopla, y con ella todo el imperio bizantino, en 1453. A esta etapa también se le conoce como Edad Oscura, aunque cada vez se oyen más voces negando que fuese tan oscura como dicen..
Cuando cayó el Imperio Romano y los bárbaros invadieron Europa, casi se termina el comercio y las ciudades languidecieron.. Los caminos se hicieron intransitables por los bandidos, no había autoridad y por eso la esplendorosa civilización de los griegos y romanos desaparecieron.. Fueron unos 1.000 años de atraso económico, social y cultural..
En la Edad Media toda la vida de los hombres y mujeres giraba entorno a la religión cristiana y a Dios.. Ahora bien, un Sambenito que le han colgado a la Edad Media es la poca o nula higiene que había en calles y casas.. Y es que el baño era un lujo sólo al alcance de unos pocos. Incluso había ordenes religiosas que decían que el baño era una obstentación innecesaria, y hacían penitencia de abstinencia, ¡qué guarros! ¡Qué hedor desprenderían los tíos!...
La Edad Moderna empieza desde la caída de Constantinopla y termina al final de la Revolución Francesa, en 1789.. Aquí tenemos algo más de 300 años en donde la historia nos regala, entre otros: el descubrimiento de América, las grandes guerras de religión en Europa, los reyes absolutistas, y después la Ilustración, y hasta “el siglo de las luces”.. Es aquí donde se sientan las bases del humanismo y se deja a Dios como centro de atención. Ahora es el hombre mismo el que interesa, su vida, su felicidad...
Actualmente estamos inmersos en plena Edad Contemporánea, (ya llevamos 200 años en ella) un periodo extraordinario para lo bueno y para lo malo.. Hemos progresado como nunca en bienestar y libertad, pero también han habido las peores catástrofes que jamas haya conocido el ser humano, como son las dos guerras mundiales con sus decenas y decenas de millones de muertos.. Pero, también hemos ido a la Luna, inventado medicinas y métodos para curar miles de enfermedades antes mortales, nos desplazamos a velocidades de vértigo etcétera. El mundo lo hemos convertido en un pañuelo en donde no queda nada por descubrir, aunque eso no sea nada bueno.. Bueno, si, queda por descubrir una vacuna que acabe de una vez con este virus que nos asola y que nos retrotraído a aquella época más oscura, la Edad Media.. En fin..
Joaquin