viernes, 29 de septiembre de 2017

¿Quo vadis, Cataluña?...






No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendes que necesita... Y soporta luego la ingratitud.
(Unamuno)


En medio de la barahúnda catalana, ahíta de desacatos, manifestaciones multitudinarias, apaciguamientos gubernamentales, declaraciones fuera de tono y un largo etcetera, se me ocurre hacerme una pregunta retorica, porque sé que nadie me la va a responder. ¿Cómo hemos llegado a esto?.
Si, ya sé que el haberles dado las competencias de educación, que ellos han utilizado de manera torticera para adoctrinar a los jóvenes, ha sido vital, pero debe haber algo más. ¿Qué me dicen de nuestra culpa (el resto de España) por haber hecho dejadez de nuestra obligaciones? Y es que en vez de estar allí proclamando nuestra afinidad histórica y cultural cuando ellos apretaban en el adiestramiento de la gente hacia sus tesis, les dejamos hacer ante el temor de que nos llamasen fachas centralistas. Porque no me negaran que con el inmenso complejo de inferioridad democrática que nos embarga desde la muerte de Franco, éste país le ha puesto alfombra roja cuajada de privilegios durante cuarenta años a todos los nacionalismos habidos y por haber, excepto al español ¡Claro!
De buscar culpables, creo, no nos escapamos nadie. Unos, la derecha, inhibida y con un pánico atroz a ser catalogada de franquista si se inmiscuye en el asunto. Y otros, la izquierda española, anti-nacionalista propia, pero eso sí, pro-nacionalista ajena, es decir les repatea los símbolos patrios y sin embargo abraza con entusiasmo ikurriñas o senyeras, extrañas y recién inventadas.
Buscados pues los principales responsables del desatino actual se me ocurre hacerme una segunda pregunta ¿Qué ganan los catalanes, los de ocho apellidos y los recién llegados del resto de España con ideas afines a la independencia? A mi entender poco. Me explico…
Cataluña es una región con casi todos los poderes cedidos, incluido parlamento y policía. Es la más desarrollada del país, pero la mitad de sus productos los venden en el resto de España. Por dar un dato, vende más a Aragón que a toda Francia, o a Cantabria que al Reino Unido. Y todo sin pagar nada de aranceles. En cuestiones fiscales tiene los mismos impuestos que el resto, por lo tanto nada le impide despuntar. Si se independizara de manera unilateral, (porque de acuerdo con el estado no va a suceder) quedaría fuera inmediatamente de la Unión Europea y por lo tanto tendría que pagar fuertes tasas para vender sus productos, lo que haría a muchas empresas inviables. La ruina a corto plazo sería palmaria y pondría en serio peligro sus pensiones y el sueldo de los funcionarios; también los depósitos financieros en bancos catalanes se verían en peligro.
Dentro de España son alguien. Aquí se les admira y todos sabemos (ellos también) que son los niños bonitos del país. ¿Si fueran independientes, qué serian? Pues imagino que un mini-país, mas o menos rico, pero expuesto a todo tipo de intrusiones foráneas. ¿Qué poder de decisión en el mundo pudiera tener un estado de siete millones de habitantes, y mal avenidos, porque la mitad estaría en contra de semejante barbaridad?.
Junto a nosotros tienen un amplio marco para explorar, viajar o instalarse en los múltiples lugares patrios, con distintos climas y paisajes, con miles de pueblos y grandes ciudades etc. y todo en la misma lengua además de la suya. De ser independientes, ¿Qué les quedaría? Pues un territorio pequeño y claustrofóbico, de costumbres y cultura uniforme y uniformadora, y por lo tanto con estrechez de miras, y muy a contracorriente, sin duda, del sentido en el que camina humanidad.
Estoy seguro que toda esta movida es un calentón patriótico que les ha entrado de golpe, pero que ha sido debidamente alentado por unos cuantos burgueses disfrazados de izquierdas para salvar sus vergüenzas cleptómanas. Por cierto, ¿Alguien tiene dudas que harán estos dirigentes si una parte de la población, pasados unos años, pide un referéndum para integrarse en España? Yo no tengo ninguna, les harán un corte de mangas enorme. Lo que no sé es que postura tendrán sus amigos de Podemos, que ahora les apoyan con tanto entusiasmo.
Temo que los españoles, lamentablemente, estemos perdiendo esta inmerecida guerra, por papanatas. Les dejamos hacer y ahora ya es imposible hacerles entrar en razones, porque están adoctrinados y fanatizados en grado sumo para eso. Y lo que es mas importantes han sabido adentrarse en todas los organismos y capas de la sociedad hasta el punto de convertir y hacer creer a los inmigrantes procedentes del resto de España, que sus paisanos (nosotros) les oprimimos y robamos.
Después de esto quizás tendremos que ir pensando en otro tipo de país, una España mas pequeña y mas pobre. La historia y el destino nos la tiene bien jugada a los españoles. Aliados ambos nos están despiezando poco a poco pero inexorablemente. Que nadie piense que con esto se nos acaban las zozobras; detrás y en vista de lo bien que le ha salido la jugada a los catalanes, vendrán otras regiones que no tardarán en oler nuestra debilidad y se echaran en tromba a despedazar nuestros despojos como buitres a la carnaza podrida.
Ahora, una vez perdida contra ellos la batalla de la propaganda y este perfomance nacionalista interminable, recemos porque las condiciones de la paz que nos impongan no sean demasiado vergonzantes para nosotros, los sufridos españoles.
Dicho queda.
                                                                  Joaquin Yerga
                                                                      

martes, 26 de septiembre de 2017

¡Hay vida más allá de Cataluña!




Si todo te da igual, estás haciendo mal las cuentas.
A.Einstein


Justamente ahora, pero hace un par de años, se celebraron las últimas elecciones catalanas. No hace falta decirles que de aquellas lluvias vienen estos lodos.
Ni que decir tiene que los nacionalistas consiguieron mayoría parlamentaria, junto con los desarrapados de la CUP. Tampoco viene a cuento recordarles lo que sabemos todos, el desafío que se propusieron hacer al estado y que éstos días, dos años después, pretenden consumarlo. Pero no es mi intención hablarles de esta marabunta catalana que todo lo impregna, tiempo habrá de seguir con ello. Mi propósito es desarrollarles una noticia que también salió a la palestra en aquellos días.
A finales de Septiembre apareció en el panorama informativo mundial la primicia del hallazgo de agua liquida en Marte y por tanto la posibilidad de hallar vida allí. A mí la noticia me entusiasmó, ya empezaba a creer que estábamos solos en este mundo, ¡Y mira por donde!. Es ilusionante pensar que pudiera haber vida inteligente en alguna parte, además de en Cataluña.
Hubo un tiempo, a mitad del siglo XX, que se pensó seriamente en la existencia de seres vivientes en el planeta rojo. Se avistaba, a través de los mermados medios astronómicos con los que se contaba en esa época, una serie de imágenes que parecían estructuras realizadas de forma artificial por extraterrestres. De ahí proviene la creencia en la existencia de marcianos y ovnis, y que tanto ha enardecido nuestra imaginación durante décadas. Ahora por fin, después de años de abandono, o cuanto menos desdén a la teoría de vida allende nuestro planeta, volvemos otra vez a suspirar con alienígenas y aventuras marcianas. Aquí en la tierra está todo ya muy visto, (parodiando a Manuel Vicent)…no existe un rincón que no hayamos pisado con nuestras sucias botas.
Abundando sobre este tema tan desconocido como asombroso, me resulta como poco deprimente que lleguemos a saber absolutamente todo de nuestro planeta. Y me entristece que la ciencia haya llegado tan lejos, que incluso se atreva a fabricar vida de manera artificial. Y, no digamos del enigmático asunto de la clonación de animales o incluso de seres humanos, tal y como amenaza llevar a cabo algún excéntrico científico… pánico me da.
Yo, definitivamente y a medida que me hago mayor más, me sentiría más seguro físicamente y más humano espiritualmente si la tecnología o la ciencia tuviese límites éticos. Me abruma pensar que genéticamente podemos modificar seres humanos a capricho. Imaginemos por un momento que lleguemos (que llegará) a poder elegir el color del pelo de nuestros bebés o el color de sus ojos, o su altura. Esa posibilidad estaría más cerca de llenar nuestro mundo de robocitos prefabricados que de humanos singulares. El planeta se llenaría de personajitos con apariencia sueca, o del modelo que estuviese en boga en su momento. No,  a mi no me satisface esa idea, prefiero dejar algo de misterio y de albedrio al ser humano. Quiero no llegar a conocer absolutamente todo de él en cuanto a su naturaleza. Y no es que esté en contra de la investigación en biología y genética, o del desarrollo en cuanto a lo de las células madres, ¡No es eso!, pero entiendo que algún límite debemos poner para preservar nuestra esencia como seres humanos.
Debido al aprecio que tengo por las humanidades desde siempre, las he antepuesto a las ciencias. Me interesan más las personas con todas sus imperfecciones que su mapa genético. Prefiero indagar en su alma o atender su razonamiento que preocuparme de las sinopsis neuronales de su cerebro. Y por qué no, tengo más apego por las emociones o al amor de las personas, con sus fortalezas y debilidades que a la calidad de la serotonina o cantidad de neurotransmisores en su química cerebral!  ¡Qué le vamos a hacer!
Ya lo sugerí una vez en una reflexión pasada, pero merece la pena recordarlo. Son los conocidos versos de Bécquer…

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a donde camina;
mientras haya un misterio para el hombre, 
¡Habrá poesía!

Mañana seguiremos hablando de Cataluña…
Dicho queda.
                                  Joaquín Yerga
                                  26/09/2017


miércoles, 6 de septiembre de 2017

La hora de los valientes





Si perdonas demasiado se acostumbran a fallarte
Proverbio




Impedir el tan manoseado referéndum que pretenden hacer los independentistas catalanes no es solo un acto de patriotismo, que también, sencillamente es un asunto de supervivencia. Nos jugamos con ello el pan y la sal; los nuestros y los de nuestros hijos. No solo es el tajo y partición territorial y poblacional terrible de España que significaría de llevarse a cabo, sino que sería, sin duda, nuestro hundimiento emocional para decenios.
No niego estar expectante ante lo que se avecina el próximo uno de octubre de este 2017, aunque estoy convencido, y mas nos vale, que la montaña parirá un ratón. No hay mas alternativa que su fracaso.
Es evidente que los nacionalistas catalanes han ido demasiado lejos en su pulso al estado, y deben naufragar. Ya lo dijo una vez Felipe González “todo aquel que le eche un pulso al estado, lo pierde” Esperemos que éste lo pierdan, y bien.
Lo que nos jugamos los españoles es mucho, a pesar de que demasiada gente apenas le muestren atención. Llevamos más de cinco años con esta matraca y ya va siendo hora de hacerles entender... que jamás lograrán separarse. Aunque estoy seguro que el problema subsistirá por mucho tiempo, porque son muchos los convencidos, y porque llevan cuarenta años adoctrinando a los jóvenes para tal fin.
El problema para nosotros no es solo que ésta gente se independice, también lo es los que vendrían detrás y la imagen de poca credibilidad que daríamos al mundo. Sin duda estaríamos a la altura de cualquier país bananero. Nadie se puede hacer una idea lo que supondría para España una independencia unilateral de Cataluña.
Con Cataluña incluida, somos el país número doce del mundo en riqueza y bienestar. Estamos considerados una de las grandes potencias de Europa y del planeta. Y cuentan con nosotros a la hora de cualquier decisión que afecte a alguna parte importante de la humanidad. Pues todo lo perderíamos de un plumazo si consentimos la secesión.
España, a pesar de los pesares, no es de los países con mas desigualdad territorial de Europa, y aunque aun subsisten diferencias de riqueza entre las distintas regiones, esto se amortigua gracias al trasvase de fondos que hacen las mas ricas a las mas pobres. Cataluña y Madrid son las dos regiones que contribuyen con sus excedentes al reparto y uniformidad económica de la nación. Si permitimos que los independentistas se salgan con la suya es muy posible que volvamos a ver en nuestro país aquella desgraciada imagen de miles de familias emigrando de sus casas a otros lugares.
Si desde una visión puramente egoísta y por nuestra propia subsistencia como país serio debemos impedir a toda costa un referéndum, que con seguridad ganarían ellos, lo es más aun desde nuestra frágil salud mental colectiva. Creo que no sabríamos salir del marasmo emocional que nos supondría la ruptura de España. Ya nos pasó una vez con Cuba y Puerto Rico, que sufrimos una depresión general y duradera de caballo. Y eso que estos al independizarse solo eran colonias de ultramar. Imaginémonos por un momento una partición traumática de nuestro país; mejor no pensarlo.
A los españoles nos ha llegado la hora de echar el resto. Todas las instituciones; jueces, gobierno, resto de partidos (excepto los de Podemos, que de estos mejor no hablar) y fuerzas de seguridad del estado, debemos estar unidos mas que nunca e impedir por cualquier medio el anunciado referéndum, porque nos jugamos todo. Es sin duda el mayor problema que hemos tenido nunca como colectivo desde la guerra civil, y no exagero.
Las leyes están para cumplirlas y ningún país civilizado consiente lo contrario. Si quieren la independencia que lo hagan por medios democráticos, es decir que nos convenzan al setenta y cinco por ciento de los ciudadanos, (que es lo necesario para reformar la constitución,) y entonces y solo entonces, con nuestro consentimiento, adelante.
Lamentablemente no podemos contar con todos, el partido llamado de ultraizquierda, Podemos, ha decido alinearse con los independentistas, y golpistas, porque al fin y al cabo lo que pretenden hacer no es mas que un golpe a nuestra joven democracia ¡Claro! que la estrategia de Podemos y confluencias es sencillamente: cuanto peor nos vaya a los españoles mejor, ellos sacarán mas tajada para implantar su ansiado sistema comunista, al estilo Venezuela o Cuba, (países superdesarrollados y felices, como todos sabemos). Y si para ese cometido tienen que ir del brazo de los partidos de derecha y racistas (porque nos odian) como la antigua Convergencia, y el PNV, o proetarras como Bildu, da igual. Imagino y espero que algún día la historia les pase la debida factura por sus actos.
Esperemos, por el bien de todos, que la cosa no vaya a más. Que el día uno de octubre, a pesar de la rabieta por no poder votar el referéndum y después de las consabidas salidas de tono, manifestaciones, declaraciones altisonantes etc. las aguas vuelvan a su cauce y volvamos a entendernos. No queda otra.
                       Joaquín Yerga
                           06/08/2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

El muñeco diabólico




No permitiré injusticias, ni juego sucio, pero si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo perciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!
Groucho Marx




No se alarmen, la cosa no va de relato de terror, se me ha ocurrido titular así el articulo al contemplar de manera reiterada en los medios la apariencia física del pequeño dictador de Corea del Norte, el amigo Kim Jong-un, líder supremo del país, para mas señas.
Corea, (se me antoja refrescarles la memoria), es una península situada en el extremo nordeste de China. De tamaño es como la mitad de España aprox. y está habitada por unos 75 millones de personas, parecidos, por cierto, a una mezcla de chinos y japoneses. Su historia ha corrido paralela a la de su poderoso vecino, China, con emperadores milenarios y religiones orientales como el confucionismo o el budismo.
Japón, (siempre mas poderoso), ha invadido a lo largo de la historia varias veces Corea y de la última se fueron al terminar la Segunda Guerra Mundial, y perderla ellos como todos sabemos. Cuando los japoneses se retiraron, empezaron a meterse los chinos y los rusos (comparte frontera con los dos) y a influenciar con sus revoluciones comunistas a gran parte de los dirigentes políticos coreanos. Como todo esto ocurría en plena guerra fría, entre el mundo capitalista, liderado por los Estados Unidos, y el comunista de la antigua Unión Soviética, pues los americanos no iban a permitir que Corea fuese comunista, así que enviaron ayuda y asistencia técnica y militar a los dirigentes de tendencia liberal... Y la cosa se lió.
Con el tiempo y mala pipa por parte de todos el asunto derivó en una guerra civil entre coreanos, (como la nuestra). China y Rusia apoyaron a un bando y los Estados Unidos al otro. Después de varios años matándose hubo tablas, nadie ganó y todos perdieron, por supuesto. Se llegó a un armisticio, el país se dividió en dos partes mas o menos iguales en extensión pero no así en población.
Corea del Sur, (50 millones de hab.) con capital en Seúl (ésta había sido la capital de siempre) adoptó el sistema de libre mercado o capitalista y democrático con ayuda de USA, es decir, igual que el nuestro o que cualquier país europeo. Aquí se mezclaron la acostumbrada humildad y amor al trabajo de los orientales con un sistema libre, dando como resultado una nación próspera, democrática y rica, capaz de rivalizar con Japón, y con un nivel de vida, casi, mejor que el nuestro. Han conseguido crear de la nada un montón de empresas multinacionales, tales como, Samsung, KIA, Hyundai, LG etc. que están entre las mas grandes y rentables del mundo, y que nos venden sus productos electrónicos como rosquillas.
Sin embargo Corea del Norte (25 millones de hab.) y con capital en la oscura Pyongyang, es un desastre como país y como proyecto humano colectivo. Admitió el sistema comunista de los que le habían ayudado en la guerra y colocaron como líder al abuelo de este niño gordito que ahora manda. Con el tiempo y ayuda de china, (y para llevar la contraria a los occidentales), éste primer líder se fue haciendo cada vez mas dictador y déspota, de tal forma que subyugó a su pueblo manteniéndolo aislado del resto del mundo. A su nieto, Kim Jong-un, lo han entronizado como si fuese un semidios y.. ¡¡Ay del que no siga sus órdenes y caprichos!!
El país está completamente aislado del mundo, tal vez sea el mas hermético del planeta, nadie sabe lo que pasa allí. La gente no tiene acceso ni a Internet, ni a los teléfonos móviles ni a periódicos libres ni a nada, solo se enteran de lo que deciden el líder supremo y sus adláteres.
La camarilla que le acompaña (quizás por terror a sufrir represalias) y el líder supremo han decidido suplir su falta de vigor económico por la de armarse hasta los dientes, e intimidar a sus hermanos del sur. Los coreanos del norte pasan hambre en cuanto las cosechas escasean, apenas tienen industria y dependen de los chinos que les compran las materias primas que pueden vender, como carbón o hierro. Aun así gran parte de su escaso presupuesto se lo gastan en armas e investigación atómica para presumir de inteligencia, quizás con la insana pretensión hacer presión a sus rivales y mantener al “muñeco diabólico” en el poder indefinidamente.
Todo el problema subsiste y persiste por el temor de China a una posible reunificacion de las dos Coreas, en el caso de que el líder cayera en desgracia y, ¡Claro! no pueden consentir tener tan cerquita de ellos a una gran potencia democrática. Y es que Corea del Norte existe porque a China le interesa. Otra cosa es que el gordito caprichoso y megalómano se les vaya de las manos y la lie con su bombita atómica, que parece ser que han conseguido fabricar.
Como dato curioso y para comparar las dos maneras de vivir de ambos países, les cuento... Se han publicado últimamente unas estadísticas sorprendentes cuanto menos. Resulta que estando los dos estados habitados por una misma raza de personas, los del norte (después de unas décadas independientes) son seis centímetros mas bajitos que los del sur. Está claro que esa particularidad se debe a la mala alimentación, cuando no hambrunas de la población. Acuérdense que, sin ir mas lejos, aquí en nuestro país se dio una situación parecida. Los hijos de la posguerra (nuestros padres) han sido más bajitos que lo que le corresponde por raza. Afortunadamente a partir de los sesenta, y sobretodo ahora en el siglo XXI, nuestros herederos son tan altos como lo puedan ser franceses o ingleses. Qué pena no haber nacido treinta años mas tarde, rondaría el metro ochenta.. En fin...

                                           Joaquín Yerga





viernes, 1 de septiembre de 2017

A propósito del diablo



Tropezó, Dios, un día con el Diablo. Venía este último de darse una vuelta por la tierra. Miró, Dios, al Diablo con desdén y, ufano, le preguntó si estaba disgustado al no encontrar ningún pecador por allá abajo. Incluso le puso de ejemplo a Job, un buen hombre que daría todo por amor a él. El Diablo no se amilanó, sino que con ironía le dijo:

—Me apuesto lo que quieras a que yo sería capaz de corromperlo

Dios aceptó el desafío, pero le puso como condición que no tocara su integridad física. Job era un hombre rico, pero honesto y justo. 

Empezó el Maligno a lo bestia; hizo que las ovejas y el resto del ganado de Job, que era lo que le proporcionaba su riqueza, enfermaran y murieran todos. Pero él siguió siendo fiel a Dios. 

El Diablo un poco mosca se atrevió a más, hizo descargar un rayo terrible en su casa, que ardió por los cuatro costados. Murieron en el incendio todos los que estaban dentro, incluidos sus hijos. Aun así Job se mantuvo devoto a Dios a pesar de que hasta su propia mujer, que sobrevivió a la tragedia, le instigaba a que lo maldijera.

Poco después volvió Dios a encontrarse con el Diablo, y le advirtió: ¿Te habrás convencido, pues, de que Job es mi siervo más leal, no?.. 

Pero no, el Diablo lejos de darse por vencido siguió en sus trece y le pidió un último esfuerzo más, le dijo que le dejara tocar su piel y entonces, ¡¡Uy, entonces, le vería doblegarse y venirse abajo!!. Confiado de su poder, Dios le permitió hacer esa última jugarreta.

Y una mañana, a Job, ya sin sirvientes ni criados, ni casa donde cobijarse, ni amigos con los que conversar ni hijos a los que querer y heredar, se le declaró la enfermedad maldita, la lepra. Y unas terribles llagas le salieron por todo el cuerpo, desde los pies a la cabeza. El Diablo esperaba que con esto Job no pudiera más y maldijera a su Dios con todas sus fuerzas. Pero erró una vez más, porque, a pesar de los agotadores esfuerzos de Lucifer por pervertirlo, jamás lo consiguió. Job. Nunca dejó de creer en Dios.. 

Dios ganó la apuesta. En compensación le dio una fortuna mayor que la que perdió y más hijos. Por cierto, el personaje, Job, es el de la paciencia, ¿Os suena? ¿Qué cantidad de temple y resignación derrocharía este hombre, que quedó para la posteridad como sinónimo de esa virtud?. Mucha, desde luego.

En fin, esto nos lo cuenta la Biblia

Joaquín



lunes, 28 de agosto de 2017

Armas de mujer..

                                                                                  


¿Dónde volaron, ¡ay! aquellas horas

de juventud, de amor y de aventura,

regaladas de músicas sonoras,

adornadas de luz y de hermosura?

¡Ilusiones que llora el alma mía!

¡Oh, cuán suave resonó en mi oído

el bullicio del mundo y su ruido!.

Los años de la ilusión pasaron,

las dulces esperanzas que trajeron

con sus blancos ensueños se llevaron,

y el porvenir de oscuridad vistieron.

--Espronceda--


Vosotras no la conocisteis; era bellísima.. Desde que murió su esposo sólo su casa y hacienda le absorbía el tiempo. Nada quería saber de flirteos amorosos ni de nuevos maridos..

Aún era muy joven cuando se quedó viuda. Su marido había muerto de una insolación en sus campos de trigo. Ella lo quiso mucho, ¡Oh, si lo quiso de veras!  y le lloró amargamente. Luego le guardó todo el respeto del mundo...

Pero su pueblo, el judío, estaba sufriendo horrores. Nabucodonosor, ese rey de Babilonia poderoso y sanguinario, en pleno éxtasis de su poder a punto estaba de subyugar a sus compatriotas..

Judith no era inmune a ese padecimiento. Ella veía cómo su pueblo desesperaba ya casi vencido de cansancio, hambre y sed mientras los babilonios los mantenían sitiados. Así que cuando le propusieron un plan para salvarlos no lo pensó dos veces..

Tuvo que hacer de tripas corazón y mancillar su cuerpo, pero no quedaba otra.. Se despojó de los oscuros hábitos, se maquilló la cara, se perfumó y se ajustó un vestido coqueto que realzaba su maravilloso cuerpo. Luego se introdujo a través de un pasadizo secreto en el cuartel de los sitiadores.

Engatusó con su belleza al mismísimo general Holofernes, jefe supremo de las tropas enemigas, que quedó prendado de ella. Enseguida quiso hacerle el amor.. Bebieron y se acostaron. Judith aprovechó para hacerle beber más de la cuenta.. El general quedó borracho y dormido como un bendito.. momento que aprovechó ella para que, con una sangre fría de espanto, cortarle la cabeza de un tajo..

A la mañana siguiente cuando los babilonios se enteraron de la decapitación de su jefe, acojonados pusieron pies en polvorosa; ¡huyeron despavoridos!..

Con el cabezón aún sangrante de Holofernes en la mano, Judith fue recibida como una heroína por su pueblo, que quedó así liberado de aquellos enemigos terribles. Eso sí, el precio que tuvo que pagar fue denigrante. Esperaba que su marido allá arriba lo entendiera..

Y, fijaos, Judith vivió hasta los 105 años y, a pesar de que tuvo muchos pretendientes, permaneció viuda y célibe toda su vida. Otra cosa es lo que hiciera de puertas adentro, que eso, amigas, nunca lo sabremos..

  Joaquín  Yerga

                                         Judith con la cabeza sangrante de Holofernes en su mano





domingo, 20 de agosto de 2017

Réquiem por Barcelona





La libertad no hace ni más ni menos felices a los hombres; los hace, sencillamente hombres.
M. Azaña



No es mi intención ir a contracorriente de la opinión pública mayoritaria, y en esto de deplorar los terribles sucesos de Barcelona menos todavía, pero creo que con crespones negros en la red y velas encendidas no solucionaremos nada.
Lamentar la muerte de personas asesinadas por la estupidez de estos tíos es humano y comprensible; dedicar semanas a colocar lacitos en las redes sociales y entonar canciones de paz del tipo: “Imagine” de John Lennon es inútil cuando no ridículo.
He oído decir alguna vez a escritores, periodistas o entendidos en general que los europeos nos estamos reblandeciendo en nuestra manera de vivir. Y que mostramos poco ímpetu en defender nuestras libertades que con tanto sufrimiento y trabajo lograron nuestros antepasados, y a mi modesto entender no les faltan razón.
En la mayor parte de los países de Europa predomina la democracia como manera de gobernarse, es decir, dejamos que el pueblo a través de sus representantes sean los que hagan y defiendan nuestras leyes, y eso es un buen síntoma de desarrollo, pues qué mejor manera de convivir entre todos que aceptar lo que la mayoría decida, sin menospreciar a las minorías. Pero esto no se ha conseguido en dos días, sino que nos ha llevado siglos de guerras y represiones, y no es de recibo, por tanto, que culturas bárbaras e inamovibles  amenacen esta bicoca evolutiva nuestra.
Nosotros los europeos hemos logrado después de mucho tiempo lo que parecía imposible, dejar de lado las luchas entre razas y religiones que nos subyugaban e impedían vivir en paz y hemos antepuesto las libertades individuales y los derechos humanos a los caprichos y veleidades de unos cuantos iluminados o grupos más o menos intransigentes, que por otra parte han existido siempre, sin embargo han bastado tan solo unas décadas de paz y mucha prosperidad para que, bien repantingados en nuestro confortable estado de bienestar olvidemos el sufrimiento de nuestros padres para llegar a él.
Nos guste o no saberlo estamos dejando que millones de personas de religiones intolerantes se acomoden en nuestro territorio, y bajo la excusa de nuestra exquisita manera de entender la democracia y respeto por las minorías transigimos con costumbres a todas luces incompatibles con nuestro elevado modo de convivir. Quizás cuando nos veamos obligados a poner coto a esa dejadez sea demasiado tarde y por desgracia volvamos a las andadas con guerras de religiones y demás calamidades que ya teníamos olvidadas.
Con mostrar la torre Eiffel, o la puerta de Alcalá con los colores de la bandera de España, en el primer caso o de la de Cataluña en el segundo, pudiera llegar a ser emotivo, pero a todas luces poco útil para acabar con ellos, incluso yo diría que contraproducente pues da alas a que con el enorme impacto mediático aparezcan más terroristas llevados por el efecto mimético.
Aunque lo pudiera parecer por la amplitud informativa esto no es una guerra entre dos ejércitos que se baten en un campo de batalla, simplemente son unos cuantos miles de jóvenes magrebíes desestructurados que pululan por nuestro mundo occidental, y que sin mucho arraigo social son presas fáciles para cuatro fanáticos imanes religiosos que descargan su odio, a través de ellos, hacia nuestra prospera manera de vivir en libertad.
Ignoro qué solución encontrar para acabar con esta nueva desgracia que nos oprime. La novedad en relación con otros grupos y actos terroristas es que en estos su campo de acción es el mundo entero, pues apenas hay lugar en él que se libre de sus atrocidades. Y lo que es peor aún, nos hacen estar en un vilo permanente porque todos tenemos la terrible certeza de una próxima barbaridad a cometer pero no sabemos dónde.
Tal vez y a corto plazo una manera de mitigar el daño que nos hacen sea no darle más importancia que la que tiene. Enterrar simplemente a nuestros muertos con el respeto y cariño debido, y gastar más dinero en potenciar los servicios policiales y de espionaje, sin olvidar, por supuesto, mano dura contra cualquier medio que los adoctrinen, mezquitas incluidas. La otra solución, a futuro vista, es controlar muy mucho el asentamiento en Europa de estas culturas y religiones intransigentes e inadaptables, sino serán como caballos de Troya introducidos en nuestro continente, dispuestos más pronto que tarde a acabar con nuestra peculiar manera occidental de vivir. Aún estamos a tiempo.
Dicho queda…
                                                                    
Nota del autor:
Lamentablemente hoy, un año después del atentado, el problema no viene de condenar esta barbarie y apiadarse de las víctimas, sino la macabra utilización del atentado por parte de los nacionalistas catalanes. A estos tíos no les importa el sufrimiento de tantos, sólo sacar ventaja de estos actos para sus ilegales e injustos fines.
Sepan que cuando abuchean y denigran a los reyes, no lo hacen por sus egregias personas, lo hacen por todos nosotros, el resto de españoles.

                                                                     Joaquín Yerga
                                                                      20/08/2017

jueves, 3 de agosto de 2017

El ocaso de los Dioses



Señor, haz que pueda desear más de lo que puedo lograr.
(Miguel Ángel)


No recuerdo quien se inventó la palabra Renacimiento para denominar a todo ese entramado de imaginación y esplendor que se dio una vez en todos los órdenes y disciplinas que imaginar podamos. Fue sin duda un acierto, pues no se puede decir que esa explosión de creatividad fuese nueva, sino que ya hubo otra tiempo atrás. Aquella primera se extendió durante más de seis siglos y nació en Grecia; por lo tanto, el término Renacer, después de más de mil años de oscuridad y silencio que fue la llamada Edad Media en civilización vino muy a cuento.
Fue en Italia donde empezó todo, y a partir del siglo XIII aproximadamente. Italia no existía como país entonces, estaba divida en ciudades estados, y quizás fue por eso, por la gran rivalidad que existía entre estas ciudades, fue lo que hizo que sus habitantes despabilaran como nadie.
Entre todas estas ciudades (con sus territorios adyacentes) las más importantes en cuanto a economía, arte o potencia militar fueron, Venecia, Génova, Florencia, Milán, Pisa, Nápoles y Verona, aunque hubo otras.
Milán, Génova y Nápoles destacaron por su poderío militar más que artístico, y Florencia y Venecia por su ingente cantidad de intelectuales y artistas de toda clase que vieron las primeras luces del día entre sus muros. Florencia destacó muy por encima de todas ellas.
A Giorgio Vasari, un arquitecto florentino del siglo XVI le debemos que sepamos mucho de los diferentes artistas de la época. Él lo vivió personalmente y conoció a muchos de ellos. Después escribió un libro sobre el tema (La vida), incluso se atrevió a contarnos algo de la vida privada de los personajes principales. Nos habla, por ejemplo de…
Giotto, excelente pintor; de los primeros del Renacimiento. Según Vasari, más que ver la realidad la palpaba y luego lo trasladaba a sus frescos en iglesias de Padua. De Botticelli no hacía falta que se esmerara demasiado en contarnos su destreza, conocemos al dedillo su magnífica obra en un montón de cuadros, sobre todo los que tenemos la suerte de exponer aquí, en nuestro museo Del Prado. Contemplar sus colores y el humanismo que respira en sus personajes representados es un placer para los sentidos. De Paolo Ucello, no nos ha caído la breva de contar con ningún lienzo en nuestro país, debemos desplazarnos a la National Gallery de Londres o a los Uffizi en Florencia para deleitarnos con algunos de ellos. Él se vanagloriaba de haber pintado en un papel un poliedro de 65 caras. ¿Fue realmente el primer cubista y surrealista de la historia?
Y qué me dicen de Bellini, de Messina, de Carpaccio, de Giorgione, o del gran Andrea Mantegna. De este último he visto algunos cuadros y son excepcionales, sobre todo su Cristo crucificado. De Bellini, dijo Durero, (el gran pintor renacentista alemán) que era el mejor de su tiempo. Sin embargo, de los más conocidos nuestros, por la cantidad de cuadros que pintaron a los reyes de España fueron: Tiziano, pintor de cámara de Carlos V y de su hijo Felipe II, y su discípulo Tintoretto, venecianos ambos. De todos ellos nos cuenta al dedillo, sus destrezas como pintores y sus cuitas como personas, el gran Vasari.
Pero se esmera Vasari, más que con nadie, pues fueron verdaderos genios, con Rafael, con Leonardo da Vinci y sobre todo con el gran Miguel Ángel. Curiosamente los tres fueron enormes artistas y los tres homosexuales en sus apetencias amatorias. Ignoro si tiene algo que ver una cosa con la otra, aunque hay quien dice que los de ésta tendencia sexual son especialmente sensibles al arte.
Del primero nos dice Vasari que murió posiblemente por una noche de excesos carnales. ¡Vete a saber que locura haría el bueno de Rafael para acabar así, y tan joven!. De su pintura tan solo sorprenderse gratamente por su magnificencia. En el Prado tenemos una buena representación de ella.  
De Leonardo, quizás el más famoso hoy en día, casi lo sabemos todo. Hizo de todo, escultura, diseño, inventor pero sobre todo pintura. De sus dos cuadros principales La Gioconda y La Última Cena, qué decir que no sepamos ya. A mi entender están, tal vez, un poco mitificados y sobre valorados. De su vida privada, también la conocemos al dedillo, o casi. Padeció una leve condena por actos de sodomía, asunto éste que hoy en día daría risa. Sirvió en la corte de los reyes franceses y según algunos expertos murió en brazos del rey Francisco I. Está enterrado en el castillo de Amboise, al oeste de Francia. Por cierto, no quiero poner los dientes largos a nadie, pero me permití el año pasado el lujo de pisar su lápida y hacerme unas cuantas fotos junto a ella.
Vasari se explaya con Miguel Ángel. Lo trató personalmente y nos dice de él que fue, feo, canijo, avaro e irascible, además estaba atormentado por el tema religioso. En sus años jóvenes anduvo bajo la protección del gran mecenas florentino, Lorenzo el Magnífico, como tantos otros. Por cierto, sin éste personaje y de su padre Cosme de Médicis es imposible escribir la historia de Florencia y por tanto del Renacimiento. La importancia y peripecias de esta familia florentina es apasionante, pero esto es otro asunto.
Miguel Ángel fue un firme seguidor de Savonarola, el febril y paranoico fraile que despotricaba de todo lo nuevo y liberal de la época, y que ya sabemos que queriendo quemar en la hoguera a todos los de moral relajada, acabo el mismo chamuscado. La obra de Miguel Ángel sencillamente apabulla. Lo mismo sus esculturas hiperrealistas del David y su Piedad, o las pinturas de la Capilla Sixtina son de otro mundo. Cuenta Vasari que después de pintar, casi obligado por el Papa Julio II la capilla, fue incapaz de volver pintar de pie, tenía que hacerlo tumbado, tal fue el cruel trabajo de largos años de duración. Las esculturas de este genial artista, a mi entender, quizás sean las más bellas obras jamas realizadas por hombre alguno. Y lo digo con conocimiento de causa pues he sido testigo de la magnificencia de algunas de ellas.
Dicho queda.
                                                                       

                                                              Joaquin Yerga
                                                                       



El príncipe y la corista




No hay presente ni futuro, sólo el pasado que se repite una y otra vez.
E. O´Neill

Hubo una vez, hace ya mucho tiempo, una corte esplendorosa. Esa corte apenas es conocida hoy en día salvo por los muy amantes de la historia. Los fastuosos reyes que la presidian eran ni más ni menos que Justiniano y Teodora, dos personajes aparentemente incompatibles pero que formalizaron una de las parejas reinantes más estables e indestructibles de todos los tiempos.
Cuando los bárbaros atravesaron sus fronteras, el antaño Gran Imperio Romano se deshizo como un azucarillo en el café. Antes de eso se dividió en dos partes, la zona occidental (Hispania, Italia, Francia e Inglaterra) que desapareció pronto a manos de esos pueblos nórdicos, y la parte oriental que aguantó otros mil años más. A esa gran zona oriental (las actuales, Grecia. Turquía o Siria) se la conocía como, el Imperio Bizantino. Esto fue así por la ciudad de Bizancio, más tarde conocida por Constantinopla… y ahora por Estambul.
Sobre el siglo VI de nuestra era, gobernaba como emperador de ése imperio el gran Justiniano, un tipo astuto que supo llevarlo a su más alta cota de extensión y riqueza. Justiniano, poderoso y apuesto, se enamoró perdidamente y contra todo pronóstico de Teodora; y digo esto porque resulta que nadie daba un duro por esta bella mujer.
El hecho de afirmar que su matrimonio con Teodora fue contra-natura es porque ella era, ni más ni menos, que una prostituta de lujo. Organizaba, en sus mejores tiempos, orgías depravadas con miembros de la alta sociedad bizantina, y se acostó (y no para dormir precisamente) con una cantidad considerable de varones de toda condición. De ella llegó a decir el famoso historiador Procopio, que la gente evitaba cruzársela por la acera para no contaminarse de sus numerosos pecados. Sin embargo, después de ser rechazada por un general de la que estaba enamorada, hizo propósito de enmienda y cambió radicalmente. Y en ésas estaba cuando la conoció el bueno de Justiniano.
Juntos, emperador y emperadora, formaron una pareja modelo. La corte Bizantina llegó a ser espectacular, por lo fastuosa y fueron muy respetados por todos sus súbditos… y por la historia. Un día se organizó un torneo y juegos festivos entre los dos partidos principales del imperio, los azules (de religión, digamos más ortodoxa) y los verdes (monofisitas, estos no creían en la naturaleza divina de Jesucristo). Pero la cosa acabó mal, se liaron a palos entre ellos y la revuelta llegó a ser de tal calibre que hubo miles de muertos, llegando incluso la turba a asaltar el palacio en donde moraban los reyes.
Todo estaba perdido, Justiniano a punto de rendirse y sucumbir, pero Teodora le echó un par. Ella fue la que animó a su marido a pelear hasta el final y junto al gran general Belisario, lograron apaciguar a las masas. Como era lógico y habitual en aquellos tiempos, la represión fue brutal y los ajusticiados se contaron por decenas de miles. Se decía que Teodora le dijo a su esposo, (aun en las últimas y en plena desesperación) “No huyas y aguanta porque, qué mejor mortaja que la púrpura imperial” aludía a que mejor morir de reina que vivir en el exilio o de lacayo. Salieron de estas y gozaron de un largo y fructífero reinado.
Como dije antes, el Imperio Bizantino aguantó mil años más, superando para ello montones de vicisitudes a cual más peliaguda. Por ejemplo soportó y se resistió a los árabes que en algún momento pisaban fuerte. De hecho en España no pudimos con ellos y nos invadieron. Otra peculiaridad de esta sociedad fue el gran problema religioso conocido como Iconoclasta. En una determinada época los jefes religiosos dispusieron que no se debería adorar ni reverenciar a las imágenes de los templos, pues eso era poco menos que idolatría… y destruyeron todas las que había en las iglesias. Pero después, otra corriente de pensamiento dijo lo contrario, y volvieron a reponerlas. Duró esa controversia varios siglos y trajo, por cierto, graves conflictos.
El otro gran motivo de tipo religioso a resaltar fue el cisma del año 1000. La iglesia Bizantina se separó de Roma por diversos y peregrinos motivos… y se negaron a reconocer al Papa. Hoy en día sus herederos siguen al margen y tienen sus propios patriarcas. Por ejemplo, Grecia y todos los países ortodoxos (Rusia, Bulgaria, Rumanía etc.) son los sucesores religiosos del Imperio Bizantino.
Constantinopla, la capital del imperio, llegó a ser una de las más grandes ciudades de la antigüedad tardía. Rivalizó con la Córdoba de los califas. Entre éstas dos, Bagdad y Damasco, fueron la envidia de peregrinos y aventureros del mundo conocido de entonces. Llegó a tener más de un millón de habitantes y estaba defendida por una soberbia muralla con más de cien torres de increíbles alturas. Su moneda oficial de oro era la más segura y preciada de la civilización y hasta en China era cotizada. Hacía ésta, las veces que hace hoy en día el dólar americano en el mundo.
Además de su magnífica historia, (una delicia para interesados), la religión cristiana ortodoxa (que siguen hoy en día unos cuatrocientos millones de personas en Europa oriental), y las secuelas del llamado código de Justiniano (conjunto de leyes que han servido en Europa hasta hace cuatro días), el monumento arquitectónico de la iglesia de Santa Sofía es, sin duda, el más importante legado de los bizantinos.
La enorme cúpula de Santa Sofía, hoy en pie y en perfecto estado en Estambul, se erigió en el año 563 y podría catalogarse como una de las maravillas del mundo. Cuando Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles, junto a unos diez mil obreros terminaron de construirla, se dice que Justiniano sentenció, “Salomón, te he superado” 
Hoy en día todo ese antiguo y magnífico imperio cristiano está en manos de los turcos que lo conquistaron en 1453 cuando cayó por primera y última vez la suntuosa Constantinopla. Esa fecha marca el inicio de la Edad Moderna y el final de la Medieval. Se dijo, y no sin cierta verosimilitud, que la cristiandad tembló de miedo y lloró, también, de pena y dolor al conocer la terrible noticia.
Dicho queda…
                                                                                  Joaquin Yerga
                                                                              

sábado, 29 de julio de 2017

Sin novedad




No hablo mal de los pobres porque de allá vengo. Ni de los ricos porque para allá voy.
W.Smith



Ahora, que según las estadísticas hemos recuperado el nivel de bienestar anterior a la gran crisis que hemos padecido desde el 2007, constato que en nuestro país apenas cambian las cosas, sobre todo las cosas de índole económica. Publicaban ayer mismo en el diario El País, que las grandes diferencias entre las distintas regiones españolas siguen siendo las mismas. Es decir, y como desde tiempos inmemoriales, tenemos una gran brecha de bienestar entre el norte rico y el sur pobre, con la honrosa excepción de Madrid.
Andalucía, o Extremadura, también Canarias, siguen teniendo una tasa de paro apabullante, que ronda entre el 25,% y el 30%, mientras que en el País Vasco o Navarra, también La Rioja y alguna más, apenas sube del 13%. Esto en cuanto al desempleo porque si hablamos de riqueza y renta la cosa se nos presenta igual de cruda y desfavorable para el sur. Madrid, con una renta por persona de 32.000 euros brutos por año, seguidas del País Vasco o Cataluña, están a la cabeza, sin embargo Extremadura y Andalucía con unos escasos 16.500 euros (justo la mitad) a la cola.
Es cierto que son estas solo frías cifras, y que pareciera no importar demasiado al personal, pero lamentablemente detrás de estos números hay personas, situaciones y sufrimientos en alguna medida. Y es que no solo de empleo y dinero se nutre esta diferencia, pues lamentablemente estos suelen ir acompañados, también, de otros índices más tangibles y dolorosos como: peor sanidad, mal acceso a la educación, pésimas comunicaciones etc. Sin contar el nivel de cultura y bienestar general de sus habitantes.
Como extremeño me duele que la nuestra siga siendo, junto a Andalucía y después de cuarenta años de democracia, las dos regiones últimas en todo lo bueno que queramos medir. Y por el contrario las dos primeras en los índices en los que no deberíamos aparecer. Percibo, ahora que por motivos vacacionales lo trato de cerca, una sufrida resignación y aceptación de la gente de las consecuencias que conlleva estas depauperadas cuentas. Apenas se alzas voces, sino para reclamar algún tipo de subsidios o ayudas que le permitan tan solo subsistir.
Creo, y cada vez estoy más convencido de ello, que salvo algunas ciudades punteras de la zona, el resto tiende a desertizarse, y no solo en población, también en progreso, modernidad y desarrollo. Ahora que nuestros jóvenes tienen, casi todos, la posibilidad de adquirir carreras universitarias o estudios superiores, cosa que cada vez se da con más frecuencia, es descorazonador que una vez terminada su preparación tengan que emigrar a otros lugares con más empuje y desarrollo. Precisamente son ellos, los jóvenes, los mayores emprendedores capaces de dinamizar una sociedad.
 En mis tiempos de éxodo laboral, digamos que lo hacíamos un 35% de nosotros, el resto permanecía de una u otra manera en su lugar de nacimiento. Hoy en día cualquier joven universitario ávido de empezar a desarrollar la actividad propia para lo que se ha preparado concienzudamente tiene que desplazarse inevitablemente a otras ciudades y regiones, pero en una proporción del 90%, cosa que es para echarse a llorar. Con este sinsentido es imposible salir del pozo del subdesarrollo económico.
¿Y dónde están las soluciones? ¿Qué hemos hecho tan mal para que después de, casi, autogobierno regional sigamos exactamente igual que en el franquismo? Dirán algunos y con razón que hemos mejorado visiblemente, que los pueblos están mucho mejor y más dotados que antaño, pero  no me negaran que ha sido debido a la ingente cantidad de dinero procedente de Bruselas y de la caja de compensación española lo que ha permitido esas mejoras, así como las carreteras.
Andalucía y Extremadura poseen entre ambas casi diez millones de personas, es decir un veinte por ciento de la población del país, y sin embargo apenas el 10% del PIB y renta. Y no hablemos de su índice de influencia en el resto de España, es bajísimo. Apenas se da aquí: políticos, empresarios, deportistas de elite, científicos etc. para su proporción de habitantes, pero eso sí, artistas de la farándula y niños cantores, los que se quiera. Por supuestísimo esto no es debido a nuestro rico folclore, yo diría que más bien a un cierto retraso cultural; retraso que no hemos sabido atajar.
Dios me libre de ofender a nadie, solo constato una cierta realidad subjetiva. ¡Ojala! las cosas cambien y nos pongamos a la cabeza de esos índices antes mencionados porque después vendrá todo lo demás. ¡Claro! que para eso tendremos que cambiar de táctica. En la primera parte del partido (un partido de cuarenta años) perdemos cinco a cero, a ver si en la segunda, por lo menos, empatamos con los del norte, aunque tengo mis dudas.
Dicho queda.

                                               Joaquín Yerga
                                                 29/07/2017

martes, 4 de julio de 2017

Elegido para la gloria




El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
Nietzsche


Reconozcámoslo, los argumentos de algunos pasajes de la historia, incluso de muchas leyendas, son sencillamente sublimes. Que una madre coloque a su pequeño de tan solo unos meses en un canastillo hecho de mimbre y brea para que flote en las aguas del Nilo, esperando que alguien con autoridad se apiade de él y lo ampare, es un guión de nota. Lo malo es que estaba ya muy repetido, pues mucho tiempo antes que Moisés, tanto Rómulo y Remo (los fundadores de Roma), como Hércules (hijo de Zeus en la mitología griega), o el propio Jesucristo después, cuando tuvo que huir de las garras de Herodes que quería matarlo, por citar algunos, ya habían pasado por situaciones parecidas.
Para los cientos de millones de cristianos (practicantes o no) que moramos por este ingrato mundo; de la biografía de uno de los símbolos de nuestra religión, como es Moisés, apenas sabemos nada. Apuesto lo sea que una mayoría cree que es la misma que el argumento de la magnifica película aquella, tan osquearizada por cierto, y de título “Los diez mandamientos”. Pues me temo que no, los guionistas del filme endulzaron la leyenda para darle mas empaque a las imágenes. Basta echarle un vistazo al pasaje de la Biblia en donde se habla de él para comprobar, que si bien concuerdan algunos datos, ni mucho menos todos.
Nació Moisés de padres judíos que estaban cautivos en Egipto. Llevaban estos mas de cuatrocientos años allí, realizando, sin duda, los trabajos mas duros de la colectividad. Al poco de nacer creyó su madre que su vida corría serio peligro, así que lo metió en el canasto y lo dejó deslizarse por las suaves corrientes del Nilo. Eso sí, lo depositó cerquita de donde se bañaba la primogénita del Faraón. 
Se cumplió ampliamente sus deseos; a la hija del faraón se le activó el instinto maternal y se hizo cargo del niño. La operación salio tan redonda que incluso ésta (sin saberlo) accedió a que la propia madre de Moisés amamantara al neonato. Después, ya crecidito volvió a la corte, y por allí anduvo hasta que un mal día vio a un egipcio apalizar a un hebreo. Y no pudo, el hombre, mantenerse impávido contemplando cómo maltrataban a uno de su raza. En un irrefrenable arrebato mató al egipcio. A partir de ahí salió huyendo y se refugió en la ciudad de Maidan, por cierto, no existen datos históricos ni restos arqueológicos de ella... No queda otra que fiarnos de la Biblia. Aquí se casó con Séfora, que le dio dos hijos, Gérson y Eliezer. Éstos no cuentan para la historia pero estoy seguro que muchos niños de ahora llevan sus nombres.
En estas estábamos cuando aquel Dios, siempre caprichoso, se fijó en él y le hizo el responsable de su deseo de rescatar al pueblo judío de las garras de Egipto. Moisés había venido a menos; pasó de medrar por la corte faraónica a simple pastor de las cabras de su suegro. Y precisamente por eso le extrañó tanto el encargo. Y por eso se resistió como gato panza arriba de ser justamente él quien liberara a su pueblo. Pero Dios insistió y le dio plenos poderes para conseguirlo. Llegó incluso a sugerirle un plan B a seguir por si las cosas se torcían. Y se torcieron…
Volvió a Egipto y logró entrevistarse con el Faraón, (asunto difícil para un cabrero, pues si incluso hoy en día es difícil que un concejal de pueblo te conceda audiencia, imaginémonos en aquella época en donde los reyes eran considerados semidioses). Pero, démoselo por bueno...
Informó Moisés al Faraón de que su Dios (que también es el nuestro) estaba empeñado en que su pueblo (el judío) quedara en libertad, porque con cuatro siglos de esclavitud era más que suficiente. Éste se negó, (como era de esperar) pues no quería prescindir de esa mano de obra abundante y tan barata. Entonces Moisés para convencerlo se vio obligado a utilizar el doloroso plan B con toda su crueldad añadida. Y fue descargando sobre Egipto las terribles plagas.
El primer castigo que les infligió fue convertir las aguas del Nilo en sangre y exterminar a todos los peces, pero el rey se mantuvo en sus trece. El segundo, una invasión de ranas por todo el país, y el tío ni se inmutó. El tercero la peste del ganado, y luego los tábanos y los mosquitos y el granizo, y el Faraón sin decir ni mu. Pero fue después de la séptima plaga cuando el cabezón del Faraón se ablandó, pues Dios, inmisericorde, hizo matar a todos los primogénitos de las familias egipcias. Entonces asustado los dejó marchar. Y partieron...
Pero la travesía de vuelta a Canaán no fue un camino de rosas, duró nada menos que cuarenta años. Durante el trayecto, Dios, se presentó otra vez a su compatriota preferido, Moisés, en el monte Sinaí y le entregó las Tablas de la Ley. Incluso le sugirió donde guardarlas (en el Arca de la Alianza). Mucho más tarde el rey judío Salomón, hizo construir en Jerusalén el conocido Templo para que expresamente la albergara. No obstante Moisés, a pesar de todo, no quiso Dios que llegara a la tierra prometida. Tuvo que ser su lugarteniente Josué quien lo hiciera. Y se instalaron...
Las peripecias vividas por los hebreos en esos años fueron muchas y espantosas. Llegaron a renegar de Dios, (que tanto había hecho por ellos), adorando a becerros de oro, y a maldecir a Moisés por las fatigas de la larga marcha. Tuvo éste que ofrecerles para apaciguarlos, el Maná (un potingue de leche y miel). Pero era el pueblo elegido por Dios... y eso les perdonaba todo.
Los estudiosos de la Biblia han querido desde siempre darle verosimilitud histórica a estos episodios. Algunos han querido ver al Faraón Ramsés II (1300 a.c.) como el sufridor de las plagas. Otros han investigado a fondo (aun sin resultado) el desierto del Sinaí buscando la famosa montaña en donde Dios se le apareció a Moisés tras la zarza ardiendo. Incluso los ha habido que han llegado mas lejos, intentado señalar y demostrar el lugar exacto del mar Rojo en donde Dios hizo apartar las aguas para que pasara su pueblo.
Lo cierto y verdad es que Moisés es el personaje mas reverenciado por los israelitas, incluso mas que Abraham o Jacob. Los musulmanes lo aceptan como un profeta importante al que respetar, y para los cristianos es una figura bíblica notable, precursor de Jesús, pero poco más. Para otros muchos es, sobre todo, el modelo de la famosa escultura de Miguel Ángel que lo representa. Y que se yergue majestuoso en una iglesia de Roma.
Dicho queda…
Joaquín Yerga