lunes, 27 de junio de 2022

Réquiem por la inocencia

                                                                          



En los días de la enfermedad de mi Ana, la tortura llegó a

su máximo. A las tres de la tarde era preciso dejar

a la idolatrada enferma y partir. Eran días aquellos

de un trabajo incesante. Y mientras el amor

de mis amores se agitaba presa de la fiebre en su

lecho, yo, a tres kilómetros de mi casa, me inventaba

todos los días una nueva mentira para escapar y correr,

y luego subir a su habitación con ansias de muerte,

llamar directamente para que el sonido brusco de la 

campanilla no alarmase a mi doliente amada, y 

preguntar con voz temblorosa

a quien me abría: -¿Cómo sigue? ¿Cómo sigue?

--Amado Nervo--



Habíamos hecho un buen recorrido por el parque. Un poco cansado ya le sugerí sentarnos un rato a la sombra de unos olmos. Entonces me dijo, sorprendiéndome...

--El hombre es un ser débil y farsante, Joaquín, y tiene que desenvolverse entre las trampas de la vida a base de prudencia, experiencia y picaresca---

--Jajaja, no lo dirás por mí---me carcajeé---tú sabes que soy un tipo sincero---recalqué--

--¡No, no, por Dios, eso es una cita de Baltasar Gracián y lo decía por los humanos en general!---se sorprendió ella---qué suspicaz te estás volviendo, jajaja!---me reprochó con ironía--

--¡Ah, bueno!---comprendí---por cierto, algo he leído de Gracián. Éste fue el que dijo aquello de todos desean llegar a viejos y, en siéndolos, no quieren parecerlo. ¡Ay, si supiera Baltasar que cuatrocientos años después de su muerte, esto de ser viejo es un lastre mucho mayor que en tus tiempos!--

Manteníamos esta curiosa conversación sentados en un banco en el parque del Retiro de Madrid una soleada tarde de junio. Surgió el tema a raíz de ver cómo todos los bancos que estaban en la sombra permanecían ocupados por gente mayor, quizás ociosa y con pocas prisas por desocuparlos. A nosotros, sin embargo, nos pegaba en la cara un sol de justicia..

--Bueno, bueno, Joaquín, no te quejes tanto que tú ni eres tan viejo ni lo pareces---me consoló mi amiga--

--El hombre tiene la edad de sus arterias; esto es de Ramón y Cajal---le dije a mi amiga ya puestos en faena---y es que una cañería que funciona a alta precisión se deteriora rápidamente---concluí--

--Pues ya que te pones---sugirió ella---ahí llevas un refrán que te alegrará: Si quieres vivir sano, sé viejo temprano, jajaja---

--Uy, qué refraneros estamos esta tarde, Isabel, algo nos barruntamos---le señalé---no obstante, fíjate cómo algunas veces la línea que separa la juventud y senectud es muy tenue, Ninón de Lenclós, la famosa cortesana francesa, que tuvo un amante cada año, desde los veinte a los ochenta, dijo una vez: el amor nunca muere de hambre, con frecuencia, de indigestión--

--Jajaja ya me gustaría a mi parecerme a Ninón de Lenclós, tan guapa y con esos amantes tan distinguidos---se carcajeó ella---Bueno, ¿y si hacemos caso a algunos sabios de la antigüedad que recomendaban comer poco y practicar menos sexo?--

--Otro refrán castellano decía: dieta mangueta y siete nudos en la bragueta---le ataqué yo---claro, que habrá excepciones---

--Nada, nada, Joaquín---me interrumpió---hay que ser comedido para todo, también para eso. Por cierto, vámonos ya que nos está dando el sol en la cabeza y los viejos no tienen pinta de irse---me anunció levantándose--

Me incorporé yo también y me sacudí un poco el polvo del pantalón. Luego salimos del Retiro por la puerta de Alcalá.. Habíamos disfrutado de lo lindo viendo la Rosaleda, que en esa fecha aún estaba preciosa y cuajada de flores..

Joaquín



        

domingo, 26 de junio de 2022

La calle más bonita de Fuente de Cantos, y no es la mía

                                                                               

   


No te atraigan las sombras del abismo.

¿Qué importa a dónde vas, de dónde vienes?

No busques nada fuera de ti mismo;

todo en tu propio corazón lo tienes.

--Ricardo León-- 


¿Sabéis cuál es nuestra mejor calle, la mas bonita, señorial y antigua?. Os doy unas pistas: Posiblemente fuera la primera calle que tuvimos en el pueblo. Tened en cuenta que se formó aprovechando el antiguo camino a Llerena, la localidad más importante de la zona en aquella época y donde estaban asentadas las principales instituciones civiles y religiosas. 

¡Sí, habéis acertado, es nuestra calle Llerena!.

Esta preciosa vía une las dos plazas más significativas del pueblo, la Plaza de la Constitución (del Ayuntamiento) y la Plaza de Zurbarán (el Altozano) y entorno a ellas se formalizó el antiguo entramado urbano. Como es preceptivo, en ésta importante vía y aledaños se fue instalando la primitiva oligarquía fuentecanteña, es decir, los más pudientes con sus mejores casas.

Llerena fue el primer nombre de la calle, por razones obvias. Luego nació Zurbarán, y triunfó y murió y, ¡claro!, qué mejor homenaje a ese fabuloso pintor patrio que dedicarle la mejor calle, y calle Zurbarán se le nombró por un tiempo largo.

Y llegó la guerra civil y, como siempre, los políticos (en este caso militares) hicieron de las suyas, decidieron nombrar a la vía, calle Capitán Navarrete, en atención a ese capitán de la Guardia Civil que tanto se señaló en la contienda local.

Eso sí, nada más entrar los gobiernos municipales democráticos se volvió a denominar a la vía calle Llerena, y en esas estamos. Y que la dejen así, ¡por favor!..

Por cierto, el tramo que va desde sus inicios hasta la confluencia con Virgen de Guadalupe es peatonal desde 1929, lo que quiere decir que por ahí pasaban también las mulas, los carros y los cuatro coches a motor que habría entonces.. 

En fin.

Joaquín

Ahí lleváis unas cuantas fotos de la calle 

                                                                               

                                                                                     

                                                                               


                                                                           


                                                                       


                                                                            


                                                                          

                                    

                                                                                              
         

Sé infiel, pero mira con quién

                                                                                         



          Tu mirada vivaz es de paloma;

como la adormidera del desierto,

causas dulce embriaguez, hurí de aroma

que el cielo de topacio abandonó;

mi suerte es dura, mi destino incierto:

Sé más feliz que yo.

--Juan Arolas--



--No te lo vas a creer---le decía a mi amiga la otra tarde al salir de la Catedral de la Almudena---pero una vez pillaron in fraganti a todo un Papa de Roma en la cama con Eloísa, una mujer casada---

--¡Uy, pero qué me dices, Joaquín!. Será una broma, ¿no?---contestó ella sorprendida--- 

Paseábamos por el centro. Despues de patear la plaza de España y la de Oriente nos acercamos hasta la catedral, entramos y tras de admirar su interior, salíamos enfrascados en una conversación sobre los Papas. Todo vino a cuento al ver la efigie Juan Pablo I presidiendo la puerta de salida..

--Pues créetelo porque es verdad---le dije yo---el marido de la mujer infiel se negaba a creer que su señora, lozana y hermosa pero casta, yaciera en la cama nada menos que con el mismísimo Papa de Roma. Pero ante pruebas tan evidentes que le proporcionó su amigo Desiderio, ujier del Vaticano para más señas, no tuvo más remedio que ir a comprobarlo con sus propios ojos---

--¿Cómo es posible? ¿Todo un Papa? ¿Dónde retozaban? ¿En el mismo Vaticano?---me acosó a preguntas--

--Ya te digo. Mira:---le expliqué---cierto día y gracias a la inestimable ayuda que le proporcionó su amigo el ujier, fue capaz de traspasar los controles que daban acceso a los aposentos papales. Entró sigilosamente en la cámara privada del Papa y los pilló. Si amiga---proseguí intentando hacerme el interesante---allí estaban los dos duro que te pego. No sabemos qué le pasó por la cabeza del cornudo del marido, pero tuvo que ser algo muy gordo. Primero se puso rojo de ira y, luego, a punto de reventar del cabreo, se lio a palos con el Sumo Pontífice hasta dejarlo tullido a golpes, jajaja--concluí a carcajadas---

--Jajaja, pobre hombre, y todo por tener un desliz. Te lo digo por el Papa. ¿Te imaginas, Joaquín, que pasara eso hoy en día y pillaran a Francisco con una ?. Perdona, dime: ¿Cómo acabó la cosa?---me preguntó muy interesada tras la risa--

--Pues la cosa acabó mal---continué detallándole sin demora---¡menuda somanta! quizás un báculo papal expuesto en alguna vitrina del Vaticano le viniera al marido engañado que ni de perlas para agarrarlo con la mano y soltarle la retahíla de garrotazos. El Pontífice garañón apenas tuvo tiempo de saltar de la cama, tapar sus vergüenzas con su túnica, calzar sus desnudos pies y salir por patas de aquel infierno de mamporros que le caía encima, jajaja---terminé entre risas--

--¡Madre mía! No me imagino a un Papa huyendo a calzón quitado y molido a palos---se carcajeó mi amiga---¿de verdad era un Papa oficial?---me rogó que le dijera--

--Juan XII era el nombre del Papa apaleado---le referí---y te aseguro que no le quedaron ganas de repetir la hazaña, y menos en carne ajena. Pero no tuvo tiempo el pobre de arrepentirse de su furor sexual, estuvo postrado en cama sin poder mover ni las pestañas del dolor. Agonizó durante tres largos días tras la tunda de palos---concluí ya más serio---

--Parece mentira que hayan pasado estas cosas, Joaquín. ¿No hacen juramento de abstinencia carnal?---se intereso mi amiga--

--Bueno, sí, en teoría ellos tienen que ser célibes---le expliqué---no deben casarse ni mantener relaciones sexuales, pero ya sabes. Ésta historia que te cuento sucedió realmente en el año 964. Fue una época muy triste para el Papado, pues surgieron unos cuantos Papas un pelín golfetes. Hoy todo eso sería impensable. No me imagino al Papa Francisco haciendo nada de eso, jajaja--- 

Hablando hablando nos pusimos en la calle Mayor, llena de gente a esas horas de la tarde. Luego nos escabullimos entre el inmenso gentío vespertino de la Puerta del Sol..

Joaquín..

sábado, 25 de junio de 2022

Crónica de una indecencia

                                                                                 



        

         Canta cigarra loca, canta en la hora florida;

te hacen burla los sapos hundidos en la escoria.

¡Qué bello es dar la vida

por una hora de amor, por un sueño de gloria!.

¡Nocturno de verano!. Toda la noche canta

una fuente, la cigarra, el ruiseñor..

--Emilio Carrere--



Era una noche de verano, sin luna. Los soldados que hacían guardia en el Templo de Artemisa, confiados tal vez por la inviolabilidad sagrada de la estancia, dormitaban. Pero un tipo sin escrúpulos, agazapado, a traición y con alevosía, prendió fuego al templo ¡Fue horrible! Las llamas alcanzaron la cubierta de madera del edificio y en minutos devoraron el edificio entero.

El Templo de la Diosa Artemisa, erigido sobre un promontorio rocoso dominaba la ciudad griega de Éfeso. Estaba considerado una de las Siete Maravillas del Mundo.

Hizo falta más de un siglo para construir templo, y era ya muy famoso en todos los confines de la tierra. En su construcción trabajaron los más afamados arquitectos y escultores de aquel momento, como Fidias, el del Partenón o Policleto. .

Pero, Eróstrato, un tipejo ambicioso, quiso pasar a la posteridad haciendo algo grandioso. No se le ocurrió otra cosa mejor para serlo que prenderle fuego al Templo de Artemisa. Tal era su egolatría, que quedó fascinado contemplando en la distancia cómo se derrumbaba la Maravilla.

El incendio se produjo tal día como hoy, 25 de julio, pero del año 365 a.c. No tardaron mucho en detenerlo. Su nombre, Eróstrato, quedó proscrito en los anales de la historia. Fue un pacto de sangre el que hicieron, un secreto mantenido durante siglos por las autoridades para que, ¡nadie jamás hablaría de él!. Por cierto, si hoy, más de dos mil años después conocemos su nombre, es de chiripa.

Pero no os extrañéis de estas cosas. No creáis que han cambiado mucho la historia. Hay tipos que son capaces de hacer lo que sea por fama o poder, y sólo por inflar su ego.

Joaquín

                                                                      

                                                          Templo de Artemisa



    

jueves, 23 de junio de 2022

Bostezos de amor

                                                                                       


Paseábamos por la calle principal de la ciudad. Tras un buen tiempo callados, de repente me pregunta:

—¿Te pasa algo, Joaquín?..

La miré sorprendido. Iba a replicarle, pero se me adelantó:

—Es que, conociéndote me extraña que pases tanto tiempo sin decir ni pío

—No me pasa nada. Tú te aburres y lo que quieres es palique, jajaja—le reproché riendo

También yo la conocía a ella, y de sobra sabía que hablaba por lo codos.. Quizás por eso, por su incapacidad de estar callada, me hizo una curiosa afirmación:

—Hablando de palique, ¿sabías que el debate es masculino y la conversación es femenina?. Vosotros los hombres nunca conversáis, simplemente discutís por llevaros el gato al agua.

Tras la gracieta soltó una carcajada. Resignado le respondí:

—No te falta razón, pero una buena conversación no consiste en decir cosas ingeniosas, sino en saber escuchar tonterías, y no lo digo por ti.

Se lo dije sonriendo, para que viera que era broma y no una indirecta. Nunca se sabe.

Muy ingenioso. Más te vale que no lo digas por mi—dijo ella con el ceño fruncido y falsamente indignadilla

Llegamos al final de la calle. Era ya noche cerrada, pero las terrazas estaban atestadas de gente, incluso empezó a refrescar un poco, cosa que se agradecía dado el calor sofocante de aquella tarde. Dimos la vuelta y ya cerca del hotel, tras otro rato sin abrir las bocas, volví, ahora yo a  tomar la iniciativa. Le endilgué una frase que llevaba un buen rato intentando recordar:

Por cierto, cariño, dicen que, en el amor, lo de menos son los insultos; lo grave es cuando empiezan los bostezos, jajaja.

Ella sonrió, pero no dijo nada más. Llegamos al hotel, cerca del puerto. Antes de entrar la agarré por el talle y la besé en los labios. Íbamos a vivir nuestra segunda noche en la ciudad. 

Después de cenar y ya en la cama, llegó a decirme que la calle Larios, de Málaga, la ciudad en la que estábamos, era de las más bonitas que había visto nunca. Yo iba ya a lo mío, al sexo, y apenas le hice caso. Esa segunda noche tardamos en dormirnos más que la primera, y no hubo bostezos, precisamente 😉😉😉

Joaquín



 


      

Resultó que el Papa era mujer

                                                                                   

 

La noticia del parto del Papa en plena calle corrió como un reguero de pólvora por la ciudad de Roma. La multitud congregada entorno al improvisado paritorio, alentados por algunos enemigos se fue soliviantando, y empezaron a tirarle piedras. Todos querían participar en el linchamiento. El final fue espantoso, una decena de muertos lapidados, entre ellos su hijo recién llegado al mundo, y ella, el Papa (la Papisa Juana) que quedó irreconocible por las pedradas.

Pero retrocedamos unos años atrás... 

Juana trabajaba de copista en un convento alemán. Un día visitó la abadía Lamberto, un cargo del Vaticano, que se enamoró de ella y la llevó consigo. Con Lamberto viajó por monasterios y conventos de varias ciudades europeas haciéndose pasar por chico, sus ropas anchas se lo permitían. Y recaló en Roma, y a través de Lamberto conoció al Papa León IV que, sorprendido por sus conocimientos administrativos la tomó a su servició como primer secretario. Nunca supo León IV que era ella era mujer.

—Me gustan tus conocimientos y delicadeza para con la gentele dijo un día—quiero que me ayudes en mi labor

—Encantado, Su Santidad, estoy a su serviciole contestó ella ruborizándose y temiendo ser descubierta.

Lamberto no le gustó la idea, puesto que significaba separarse de ella, pero no tuvo más remedio que aceptar, ¡era el Papa!... Tres años ejerció su trabajo junto al pontífice con mucha dedicación y aprendizaje.. Y murió el León IV, e incomprensiblemente y sin que nadie conociera su sexo, salvo Lamberto, la propusieron como su sucesor. Quizás éste movió hilos. ¡¡El caso es que acabó siendo Papa!. Era el año 855 del señor.

Su paso por el Santo Pontificio fue breve pero intenso.. Dedicó sus mejores años y oficios a hacer lo mejor por los fieles, por la paz y por la concordia entre los hombres, pero le perdió el amor por Lamberto, quedó embarazada de él, y la gente se enteró; también sus enemigos..

Por cierto, sabed que la historia es real como la vida misma. Su nombre fue Juana, pero pontificó como Benedicto III. Ha pasado a la historia como la Papisa Juana.  No obstante, los jerarcas eclesiásticos del Vaticano se niegan a incluirla en la larga lista de los Papas habidos en la historia. 

Joaquín..



 

miércoles, 22 de junio de 2022

Una lágrima en la mejilla del tiempo

                                                                                      



Y mi sombra,

por los rayos de la luna proyectada,

iba sola, iba sola,

iba sola por la estepa solitaria;

y tu sombra esbelta y ágil,

fina y lánguida,

como en esa noche tibia de la muerta primavera,

como en esa noche llena de murmullos,

de perfunes y de músicas de alas,

se acercó y se marchó con ella.

--José A. Silva--



--Por amor a una mujer se hizo aquel magnífico palacio---me soltó de sopetón mi amiga--Sha Jahan, el tipo que lo mandó construir, era un joven monarca hindú muy poderoso. Tenía cuatro esposas, como era costumbre allí, pero fue la cuarta, Muntaz Mahal, a la que quiso con locura. Pero murió muy joven al dar a luz a su decimocuarto hijo.

--¡Joder, la quería mucho, pero no dejaba de preñarla!---le hice ver con vehemencia--- 

La conversación había surgido mientras paseábamos por la Plaza de Oriente de Madrid y ante la imponente vista del Palacio Real. Yo le había contado la historia de su construcción por Fernando VI. No obstante ella, si de palacios hablamos---me dijo---prefería el Taj Mahal, de la India.

--El nombre de la esposa preferida, Muntaz Mahal---siguió mi amiga con sus explicaciones---significa: “La elegida de Palacio” y murió con tan solo 38 años. Su marido sufrió tanto su perdida que se apartó de cualquier decisión de poder y se recluyó en su palacio durante dos años sin ver a nadie. Se vistió de luto riguroso y cuando apareció en público y sus súbditos volvieron a verlo, su cabello se había vuelto canoso, su espalda encorvada y el rostro envejecido. Eso te da una idea de cuanto la quiso---concluyó--

--Ciertamente tuvo que quererla mucho---afirmé---porque ésta gente tenía potestad para tener a todas las mujeres que quisieran, y si se comportaba así por ella es porque estaría realmente enamorado--

--Lo estaba y mucho---prosiguió ella---Sha Jahan nunca se recuperó de su amor perdido. Como homenaje y para depositar allí los restos de Muntaz, mandó construir el soberbio palacio-mausoleo. Se gastó la mayor fortuna de la época. Contrató para ello a miles de obreros y a los mejores arquitectos conocidos. Veintidós años tardó en erigirse. Él lo visitaba todos los días sin faltar uno---me recalcó---

--Precioso palacio, no te lo discuto---le dije yo---pero para mi gusto este que ves ahí es el más grandioso de todos---le dije señalándole el Palacio Real---

--Mira cómo acabó la historia del Sha Jahn---me interrumpió ella volviendo a su palacio preferido---pasó el tiempo y sus hijos se hicieron mayores y, como suele pasar, hubo diputas entre ellos por cuestiones hereditarias. El mayor y más ambicioso se hizo con el poder y desplazó a su padre, que fue recluido hasta su muerte en el mismo palacio, ¡su querido palacio!. Y fíjate, Joaquin, lo único que le pidió a su hijo fue que le encerraran en una habitación desde donde poder contemplar a diario la tumba de su amada.--

--Bonita y triste historia. No conocía esa parte---le respondí atento a sus explicaciones--

--El poeta Rabindranath Tagore sugirió sobre el Taj Mahal que es, "como una lágrima en la mejilla del tiempo"---me recordó un pelín tierna--

Hablando hablando nos íbamos alejando de la Plaza de Oriente y nos adentrábamos ya en la Plaza de España por los nuevos accesos recién inaugurados. Luego acabamos en la Gran Vía, y por allí nos perdimos entre el inmenso gentío que transitaban a esas horas por las aceras..

Joaquin



martes, 21 de junio de 2022

Que me dejen en paz

                                                                                       


Aborrezco las propuestas uniformadoras que nos quieren imponer algunas formaciones políticas, porque creo que los individuos debemos ser libres e independientes y cada cual debe elegir el camino a seguir, aunque tropecemos mil veces o no alcancemos la meta soñada.

Al paso que vamos, los políticos (que nos tratan como si fuésemos ignorantes) nos dirán qué debemos comer, qué leer y qué tele ver, y hasta las veces que deberemos hacer el amor; y todo eso por nuestro bien y en aras de la justicia social... ¡No debemos inquietarnos por nada!---nos advertirán---¡no debemos tener ideas propias, no debemos protestar ni prosperar!.. Ellos lo harán por nosotros.😮😮😮. A cambio recibiremos míseras subvenciones y seguridad de por vida. 

Eso sí, ellos, (los dirigentes políticos partidarios de la uniformidad) quedarán al margen de esa homogeneidad y, fuera de nuestro alcance visual, harán de su capa un sayo y vivirán a tutiplén, “Haced lo que yo os diga pero no lo que yo haga” pensarán con desfachatez, como los curas de antaño. 

En fin.. allá cada cual en seguir sus consejos; a mi que me dejen en paz con mis errores..

Joaquín




lunes, 20 de junio de 2022

Mi última tarde con Penélope

                                                                              


La vi en mitad de la calle; llevaba un libro de viajes en la mano; exactamente una guía de Portugal. Pensaba ir a Lisboa en agosto, me dijo. Hacía calor, así que proveché y la invité a tomar unas cervezas en un bar cercano. Aceptó. 

Poca gente vimos al pasar; apenas unos chiquillos correteaban por entre los bancos de un parque cercano. Por el camino fuimos hablando de obviedades. Nos sentamos en una mesa que daba a la ventana y puso el libro encima; momento que aproveché para preguntarle:

—Ahora que vas hacer un bonito viaje ¿A que no sabes quién fue el primer viajero de la historia?.

—Uy, Joaquín, ni idea—exclamó

—Fue Ulises—le dije muy ufanoporque viajó y conoció de todo ya desde los tiempos de Maricastaña. Y será Calipso, aquella ninfa con exuberante cuerpo de mujer, quien le cautive. 

—Lo sé, sabiondo—me interrumpió ella animándose—y era una oferta tentadora, ¡Oh, vivir con ella para siempre en esa paradisíaca isla, con aquella voluptuosa diosa del amor, en la plenitud del cuerpo, sin vejez, sin enfermedades, sin problemas de próstata! ¡Buah!, y va, el tío, y se larga, jajaja

Cuánto me agradó que conociera al dedillo La Odisea. Y no me extrañó, pues no fueron pocas las horas que pasamos hablando de literatura en otros tiempos. Se me vino arriba, comprendí que había tocado uno de sus temas favoritos:

--Ulises fue un tipo duro—prosiguió ella adelantándose a mi respuesta—podría haber sido como un Dios, pero opta por volver a Ítaca, donde iba a encontrarse con la decrepitud de su padre, Laertes, con la adolescencia de Telémaco, su hijo, y con la menopausia de Penélope, su mujer, jajaja. 

Reí con su ocurrencia. Luego ironicé:

Tía, tú te has leído la Odisea de cabo a rabo. Es verdad que Ulises lo tenía claro, abandonó las bondades que le ofrecía la bella Calipso para volver a Ítaca, su patria. Por cierto, todos deberíamos tener una Ítaca a la que volver, al menos como fantasía

—Pues fíjate, Joaquín, que yo sí sé dónde está mi Ítaca—afirmó ella misteriosa—hace mucho que lo sé.

De sobra sabía yo cuál era su Ítaca. Estuvo casada unos años y lo pasó francamente mal, con maltrato por medio, hasta el divorcio. Luego conoció a Luis, su pareja actual, del que está profundamente enamorada. Él es su vida desde hace ya veinte años, es decir, su Ítaca..

—Qué bonitas te han quedado esas palabras—le dije—A diferencia tuya, mi Ítaca son unos brazos de mujer, pero en un tiempo pasado..

Había empezado la cosa como una charla sin trascendencia para romper el hielo, pero la terminamos hablando de su vida privada, y de la mía, y nos dieron las uvas. Por supuesto no me atreví a recordarle que sus brazos fueron, en otros tiempos, mi verdadera Ítaca.. 

Mientras volvía a mi casa me dio por tatarear la canción de Serrat...

Penélope, con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo
Penélope, se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
¡Adiós, amor mío!
¡No me llores, volveré
antes que
de los sauces caigan las hojas!.
¡Piensa en mí
volveré a por ti!..

Pobre infeliz
se paró su reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue su amante..
Se marchitó
en su huerto hasta la última flor..
No hay un sauce en la calle Mayor
para Penélope

Penélope, tristes a fuerza de esperar
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos
Penélope, uno tras otro los ve pasar
mira sus caras, les oye hablar
para ella son muñecos de papel..

Joaquín







En quién me gustaría reencarnarme

                                                                         


Dicen los científicos que un centímetro cúbico de nuestro cuerpo (el tamaño de un terrón de azúcar) contiene la barbaridad de 45.000 millones de millones de átomos. Imaginaos, pues, cuantos átomos contiene un cuerpo entero, o el universo. Además los átomos son inmortales, y muy viajeros, se tiran toda una eternidad de un lado para otro.

O sea que, ¿entonces? pues eso, que gran parte de los átomos de los que estamos formados, por ejemplo los míos, habían pertenecido antes a algún personaje famoso muerto. Como tengo tantos trillones de átomos, podéis calcular que unos 1.000 millones de ellos habían formado antes el cuerpo de Shakespeare, otros 1.000 millones de mis átomos alguna vez fueron parte del mismo Buda, y otros tantos de Beethoven.

La pena es que los átomos tardan decenios en redistribuirse por el universo, por lo que los de Elvis Presley, Mandela, Kennedy o Manolo Escobar, serán parte de nuestros bisnietos..

En fin, va a resultar que la hipótesis de la reencarnación tiene su lógica. Sí, veréis: ¿No dice la ciencia que "la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma", ¿Entonces,? ¿A dónde vamos nosotros cuando morimos?, me refiero a nuestros átomos.. Pues eso.. 

Joaquín  




  

domingo, 19 de junio de 2022

El arte de llorar

                                                                                          


                                                                                     




Venid, tristezas de pupila turbia,

venid, mis enlutadas,

las que viajáis por la infinita sombra,

donde está todo lo que se ama.

Vosotras no engañáis; venid tristezas.

¡Oh mis criaturas blancas,

abandonadas por la madre impía

tan embustera, de la esperanza!.

Venid y habladme de las cosas idas,

de las tumbas que callan,

de los muertos buenos y de ingratos vivos...

--M. Gutiérrez--



En una sola mirada se puede deducir toda una pléyade de sentimientos. Algunas, aún  afónicas, son capaces de transmitir un mundo de sensaciones increíbles: hay miradas que encierran una tristeza infinita, otras hierven de pasión, y las hay que arrebatan porque insinúan deseos inconfesables.. 

¿Y en unos ojos?, uffff, en unos ojos, aún siendo hermosos, se puede descubrir, casi de manera imperceptible, una lágrima que lo dice todo; y puede ser una lágrima callada, como de despedida y que puede saber a olvido.

Ya lo decía Bécquer: "Y es cada lágrima un poema de ternura infinita". Él sabia llorar, lo hizo y mucho, pero lo hacía con poemas tristes que llegan al alma y provocan que muchos, yo el primero, lloremos con él.

Quien no ha vertido lágrimas en soledad, nada sabe de lagrimas, nos contaba también el poeta Severo Catalina. Que le pregunten a los viejos que viven solos en sus casas sin recibir visita alguna y van a morir de melancolía y desamparo, irremisiblemente..

Yo soy soy un llorón, pero mis lágrimas os las pudiera ocultar, silenciarlas, como Eduardo Marquina cuando sugirió: manad dentro, lágrimas serenas, y no haberos mostraros mi debilidad, pero es poco recomendable seguir su consejo; no porque lágrimas que no salen anegan el alma..

Pero en el fondo tengo suerte: sí, porque si hago caso a esa otra cita que me amenaza con que, las lágrimas que hayas hecho derramar durante tu vida manarán de menos a la hora de tu muerte, he de confesaros que no creo haber provocado en nadie muchas lagrimas, ni pocas, al menos de manera consciente, sin embargo si me han hecho llorar más de una vez.

Y es que, llorar es como un arte. Hay gente que incluso aprende a llorar con gracia. Os recuerdo ese oficio tan “sui generis” de antaño, el de las plañideras, lo que demuestra la honda conexión entre llorar y el ambiente triste propicio para ello. 

Pero de sobra sabéis que llorar es un gran desahogo, a menudo preámbulo de una sonrisa.. Yo, desde luego, lloro por nada, aunque luego nada me cuesta sonreír.

Joaquin




Un ángel olvidado en el coche

                                                                                       

                                                                                                 

"El pequeño Mario empezaba a impacientarse en el interior del coche de su mami., un Ford Eco-Sport. En su pensamiento, ingenuo e infantil, creía que en cada ruido que venia del exterior iba a aparecer ella a cogerle en sus brazos y sacarlo de allí, de ése infierno; aunque ya tardaba demasiado.

A pesar de la falta de solidez de sus recuerdos, le dolió que su mami no le diera el beso de despedida cuando se fue; y no lo entiende porque lo hace todos los días y a cada momento...

De repente se acordó de su hermano mayor. Seguro que él y su papi se disgustarían mucho si le vieran así de enfadado y triste, porque siempre la hacen reír. Pero está ya muy cansado, lleva mucho tiempo así, tiene mucho calor y ya no puede más. Los cinturones de la sillita de bebé le aprietan mucho y le duele la espalda; sólo tiene ganas de llorar...

Hace ya mucho que llora y su mami no llega; ¡Ay, si la pudiera abrazar!.. A veces entre llanto y llanto se le cierran los ojos, está fatigado. La vocecita de tanto gritar está enronquecida y ya no hace ruido por más que lo intenta... quiere dormir, dormir, sólo dormir..."

El asunto rompe el corazón; varias horas estuvo Mario olvidado dentro del coche de su madre en mitad de un calor insoportable (39º al sol) hasta morir.

Hoy en día nada sorprende, cada cual va a lo suyo. Nadie iba a reparar en el llanto de un niño dentro de un coche aparcado en la calle... En el exterior nada advertía que el pequeño Mario expiraba solo y desvalido en su sillita trasera del vehículo de su madre. Posiblemente, y sobrecoge pensarlo, antes de morir enronqueciera de tanto llorar.

No quiero pensar en el desconsuelo de ésa madre por perder a su pequeño de esa manera tan atroz. Sé que su dolor será ilimitado porque a su ausencia se le añade el complejo de culpa por haber sido ella la responsable. Me niego a ponerme en su lugar porque es inviable, sólo ella sabrá cuánto dolor es capaz de soportar un ser humano; tiempo tendrá para saberlo.

Por cierto, Roberto, de dos añitos, falleció también hace unos días en circunstancias parecidas; murió asfixiado de calor en Linares (Jaén). Su padre lo olvidó en el coche, aparcado en la calle. Son casos que se repiten con demasiada frecuencia, porque otro niño, en Cartagena, permanece en estado crítico desde ayer, al olvidársele a su madre dentro del coche mientras hacía la compra. A mi me parte del corazón noticias como esta..

--Joaquín--

Morir es como dormir. La muerte es hermana del sueño. El

sueño es una muerte corta. La muerte es un sueño largo.

   

sábado, 18 de junio de 2022

Historia de una infamia

                                                                                  


         

          Mi vida es un erial,

flor que toco se deshoja;

que en mi camino fatal

alguien va sembrando el mal

para que yo lo recoja.

--Bécquer--



--Sí, si, lo que oyes---le contaba a mi amiga una tarde de abril--- eso hicieron sus hijas, emborracharon a su padre y fornicaron con él; primero una, un día y luego la otra al día siguiente. Y preñada quedaron las dos--

--¡Qué me dices, Joaquín!---exclamó ella---¿cómo hicieron esa barbaridad?--

--Pues ya lo ves---le reiteré---y a los nueve meses y parieron sendos niños, Moab fue el nombre de uno, y Ben-Ami, el otro-- 

--Pero, dime, ¿por qué hicieron eso?---señaló ella deseosa de saber--

--El padre acababa de quedarse viudo de Edith, su curiosa mujer que atrás quedó castigada por hacer lo que no debía---proseguí---así que, cogió a sus dos hijas adolescentes y con la idea de establecerse en un lugar tranquilo y fértil del que tanto le habían hablado se pusieron en camino. Y allá dirigieron sus pasos. Pero los días pasaban y por los caminos solitarios nadie transitaba. Meses habían transcurrido ya sin ver a nadie sin hablar con nadie.. Sus hijas desesperaban. El padre las alentaba y complacía en todo, pero estaban ya muy desanimadas ¡y se hartaron!--

--¡Uy, qué historia más rara!---se sorprendió mi amiga---me la tendrás que explicar mejor. ¿De qué época ame hablas?---preguntó---

--Ahora te pongo al día---le supliqué---pero deja que termine de contarte. Mira---continué---las hijas veían que el tiempo pasaba, que iban a envejecer, y no divisaban a hombre alguno con los que formar familia y tener hijos y, atormentadas, idearon ese maléfico plan que te dicho ¡yacer con su padre!, ¡fornicar con él! ¡tener hijos con él---concluí dándole drama a la cosa---

Todo esto se lo refería a mi amiga poco con trampa, pues omití decirle que es una historia de la Biblia. Además le hablaba en voz baja porque estábamos en el interior de la basílica de Jesús de Medinaceli, cerquita del Paseo del Prado en Madrid. Era Viernes Santo y aún faltaban unas horas para que saliera la procesión de Jesús Nazareno, al que llaman el Rico. Pero tuve que aclararle rápido el engaño, puesto que ya empezaba a preguntarme más datos.

--No me riñas---le dije sonriendo---pero esto que te cuento es una historia de la Biblia, la de Lot y sus dos hijas; digamos que de los inicios de la civilización. ¡Metáforas de la vida, mujer!. Sólo nos queda averiguar su significado, aunque yo tengo mi parecer---

--¡Vaya!, ¡ya decía yo que la historia era demasiado bestia para ser real!---me soltó un pelín defraudada--

Abandonamos la basílica, llena de gente, y con el cristo ya preparado para la procesión de la tarde. Luego nos tomamos unas cervezas en un bar cercano a la Puerta del Sol y esperamos a la procesión en un esquinazo de la calle Alcalá, aunque unas frías gotas de lluvia percibí que empezaban a caer; temimos que se fastidiara la procesión. Por cierto, el relato de SodomaLot y sus hijas se me ocurrió a propósito de unas pinturas alusivas al Génesis en el hall del templo de Medinaceli..

Joaquín