miércoles, 20 de junio de 2018

La maldad vuela alto






Voy a dormir, nodriza miá, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera:
una constelación, la que este guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases.
para que olvides...Gracias...Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido

(Último poema que Alfonsina Storni escribió antes de suicidarse.)


Tres años antes:
Zaharie Ahmad, llevaba meses preparando el asunto. Ya casi lo tenia todo listo, y estaba seguro que esta vez no fallaría. Desde hace unas semanas simula en su video-consola, incluso en un programa de ordenador que le dejaron prestado, cómo posar la aeronave exactamente en ése lugar desconocido del océano sin ser descubierto por los potentes radares de la zona, por lo menos hasta un tiempo después de la desaparición. Aunque lo que más le importa de todo esto es que su mujer y sus tres niños no sospechen absolutamente nada, el resto del pasaje, ni los conoce ni le importa lo más mínimo, mala suerte por haberse cruzado en su camino, allá ellos y sus problemas. De todas maneras al igual que él, los demás deberían pensar que éste mundo es un asco y darle, casi, las gracias por ayudarles a salir de él.
A sus 53 años y con muchas horas de vuelo a sus espaldas, lleva días pensado en su vida, y ha llegado a la conclusión de que no puede más, mejor dejarlo ahora que aun es joven. El futuro de su mujer y los niños no le preocupa pues ya tiene resuelto dejarles lo suficiente para sus estudios y manutención. Del resto de sus familiares piensa, creerán que fue un hombre honesto, trabajador y buen padre, y llorarán su perdida, ¡claro! que nadie tiene porqué enterarse de su secreto.
De todos los preparativos lo que más le ha costado idear es la manera de desembarazarse del copiloto de la nave, su compañero Fariq Abdul. Sabe que se iba a casar próximamente, a sus 27 años, con esa preciosa novia que un día le presentó en el restaurante del aeropuerto. Pero no le quedaba otra que hacerlo de manera violenta. El resto el pasaje, y tal y como había calculado minuciosamente, con la descompresión sería suficiente, no tardarían en morir asfixiados.

Tres años después:
Aparecía este domingo pasado en un diario de tirada nacional una información inquietante, aunque a decir verdad la noticia en sí fue portada hace ya tres años. Algunos o muchos recodarán todavía la desaparición de un avión de la compañía aérea Malasysia Airline. Fue noticia impactante en todos los medios informativos del mundo, primero por la catástrofe en si, viajaban en el aparato 239 ocupantes, y también por el misterio que rodeó al accidente.
La aeronave salió de Kuala Lumpur, capital de Malasia y su destino era Pekin, la capital de China, pero incomprensiblemente se perdió la pista del avión al poco de salir del aeropuerto. Cosa muy rara porque siempre deja algún rastro ese tipo de aparato cuando por diversas circunstancias tiene algún contratiempo.
He de recordar que Malasia es un país del sureste asiático que tiene fronteras con Tailandia y con Birmania, y aunque estos dos últimos son de religión mayoritariamente budista, en Malasia, sin embargo, son musulmanes sunnitas, con lo que la teoría del atentado terrorista era la que más se barajaba.
Pasaban los días y los meses, incluso los años, y del avión desaparecido ni mu, nada se sabía. Investigadores malayos, chinos y australianos (El norte de Australia está muy cerquita de Malasia) se esforzaban todo lo que podían y con todos los medios posibles para determinar las causas del misterio, pero sin resultados visibles, hasta ahora...
La mayoría del pasaje era de origen chino que regresaban a su patria, por lo que fueron las autoridades de este país, presionada por los familiares de los más que posibles fallecidos, los que más empeño pusieron en encontrarlos, aunque como dije antes sin éxito.
Resulta que a lo largo de estos tres años desde la desaparición se han encontrado algún resto del fuselaje del aparato, pero a mucha distancia, y piezas de tamaño muy grande para lo que sería razonable. Debemos tener en cuenta que la hipótesis más verosímil que manejaban los expertos, (sea el causante de la catástrofe una bomba o un fallo técnico) era la entrada del aparato en el mar de manera violenta, es decir un choque traumático que haría que el avión se descompusiera en trocitos pequeños. Y de los ocupantes ni os cuento...
Curiosamente, ahora, un trienio después del siniestro, un canadiense, un tipo sencillo, inteligente, meticuloso, llamado, Larry Vance, ha descifrado el enigma. Larry, un jubilado que en sus ratos libres trabaja de manera independiente para investigar accidentes de aviación nos descubre, por fin, qué pasó con el misterioso avión, y créanme a nadie a gustado conocer las razones.
Y es que lamentablemente ya pasó una vez y ha vuelto a pasar, un comandante de un avión se suicida con él y con todos sus pasajeros dentro. Hace unos años un piloto alemán, Andreas Lubitz, estrelló su aparato en las faldas de los Alpes franceses, murieron 150 pasajeros, según los informes el piloto estaba tratamiento psicológico.
En este caso el comandante malayo y piloto experimentado, Zaharie Ahmad, ha actuado de una manera, quizás, más atroz, más sibilina, en vez de estrellar el aparato directamente como lo hizo su compañero, Lubiz, lo posó sobre las aguas del océano Indico, en un lugar alejado y desconocido, hasta que el peso de la nave hizo que se hundiera lenta y definitivamente en las profundidades abisales. Y con ella la vida de 239 personas inocentes.
Concluye el investigador Larry Vance, que al poco de perderle la pista los controladores aéreos, el comandante Zaharíe asesinó al copiloto y provocó una descompresión. Los pasajeros se pusieron las mascarillas, pero se les acabó el oxigeno. El hecho de que las piezas del avión encontradas fueran muy grandes y que ningún radar lo detectase le hizo sospechar.
Efectivamente, después de aportar las pistas definitivas a la policía, se registró la casa del piloto y han encontrado los programas informáticos con los que el comandante Zaharíe simulaba el sitio exacto donde posar la nave para no ser descubierto y cometer así su tremenda canallada.


                                                                      Joaquin Yerga
                                                                        20/06/2018



lunes, 18 de junio de 2018

La gran mentira...





Un ciego resplandor

invadirá los ámbitos

y desde los abismos

una voz clamará rayando las alturas:

Amigo, te esperaba.

--Rafael Alberti--



Montado en su caballo, cabizbajo y mohíno, cabalgaba Boabdil, el último rey moro de Granada camino del exilio. Exhausto, hizo parar la comitiva en el último cerro desde donde aún se divisaba su ciudad. 

Los tempranos rayos de sol de la mañana reflejaban luminosos destellos sobre los dorados botones de su vestimenta. La numerosa guardia personal que lo escoltaba formaban dos hileras perfectas de apesadumbrados guardianes bereberes sabedores de la desgraciada historia que les tocó vivir.

Subió con su caballo a lo más alto de la colina, echó la vista atrás, y un desconsolado llanto acompañado de trágicos lamentos, dicen que se le oyó mascullar. Su madre, la gran sultana Axa, mujer de armas tomar, que le acompañaba al destierro, montada en su magnifica jaca árabe enjaezada con negras vestimentas le miró de soslayo y con un desdén de absoluto desprecio le endilgó.. “¡Llora, hijo, llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre!”.

Pero resulta que Boabdil nunca pronunció esos lamentos ni su madre jamás le recriminó esas palabras, la historia es otra....

La vida de Boabdil es muy triste, lo corrobora un apelativo por el que fue conocido “El infortunado”.  Y eso que Boabdil, aunque de mediana estatura, era rubio, guapo y con los ojos claros como el azul de un cielo en verano. Dicen que enamoraba con su sola presencia a todas las mujeres que tuvieran la suerte de cruzarse en su camino; daba igual que fueran cortesanas, esclavas, moras o cristianas..

Un tarde de primavera sus penetrantes y azules ojos se fijaron en los grandes y negros azabache de Moraima, joven musulmana de origen noble y muy hermosa, que miraba las tropas pasar por un pueblo de Granada, y comenzó el romance..

El flechazo entre Boaddil y Moraima fue mutuo.. totalElla quedó prendada de él para siempre. Él la amó hasta el final de sus días. 

Todo parecía sonreír a la pareja, se casaron y tuvieron hijos, pero una serie de infortunios se confabularon para hacerles sufrir lo indecible. Las guerras contra su padre, las intrigas de su madre (Axa) y el empuje conquistador de los Reyes Católicos, amargaron la existencia de los amantes.  

Moraima apenas veía a su amado Boabdil; las guerras, las intrigas y traiciones asolaban al Reino y ocupaba su tiempo. Cuentan las crónicas que un día agarrada al cuello de su marido que partía para la guerra y desconsolada por el llanto, repetía una y otra vez... 

--¡Por qué tantas desgracias! ¡Por qué no llega a mi la muerte, amado mío!...

Y no, Boabdil, no lloró por última vez en la cima del puerto, llamado ahora, Suspiro del Moro al volver la vista atrás y contemplar su hermosa Granada, Boabdil lloró por última vez ante la tumba de su adorada Moraima.

Fue el suyo un amor desdichado, Enterró el cuerpo de su amada, (la mujer que sufrió en silencio a su lado sin pedir nada a cambio) en el pueblo granadino de Mondujar, y allí siguen sus restos, a tan solo treinta kilómetros de su añorada Alhambra.

Boabdil fue exiliado a las Alpujarras cuando perdió Granada. Al morir su mujer, Moraima (lo que más quería en el mundo), con el escaso séquito de cortesanos y servidores que le permitieron Isabel y Fernando (los Reyes Católicos) le dio sepultura con el mejor protocolo a su alcance, la lloró con amargura infinita y regresó al norte de África. Nunca más regresó... Jamás volvió a tocar la piel de mujer alguna..

Joaquín

viernes, 15 de junio de 2018

Vidas al límite...


                                                                                       



Vibro tan sólo por un sueño, vibro

por realizar un simultaneo empeño;

que leamos los dos el mismo libro

y soñemos los dos el mismo sueño.


Nos volveremos a la sombra suave,

adonde el invisible nos arroja,

hacía el terror de lo que no se sabe

y el perfume de lo que se deshoja.

--Rafael H. Valle--



Confiado, el joven aguardaba en la puerta del esplendido salón donde le esperaba su padre. Hacía años que no se veían y una enorme emoción de cariño le embargaba.

--¡Qué ganas de abrazarlo! ¡Qué ilusión volverlo a ver-- --pensaba mientras la impaciencia por la espera le exasperaba--

Él había sido el favorito entre sus hermanos, pero malentendidos y envidias, a veces ajenas a la familia, les hicieron indisponerse con él

Pero ese día estaba feliz, su padre le había mandado mensajes conciliadores que él recogió con esperanza y alegría. Acababa de llegar desde muy lejos, donde había permanecido distanciado de la familia por culpa de las desavenencias. Ahora acudía raudo a su encuentro. Ansioso estaba por verlo y besarlo, y hasta por pedirle perdón por su comportamiento..

Dos tipos que franqueaban la entrada, quizás guardaespaldas de su padre, le invitaron a pasar al interior. El joven entró rápido mirando aquí y allá buscando el rostro sonriente de su progenitor, pero.. 

¡¡De pronto, los tipos de la entrada se abalanzaron sobre él y le tapan la cabeza con un oscuro velo! ¡No podía respirar! ¡Le asfixian! ¡Han rodeado su cuello con una fina cuerda de cáñamo, y la aprietan! ¡¡Se muere!!. 

Ni siquiera pudo lanzar un grito de terror. Quedó exhausto en medio de la entrada principal del enorme salón, inmóvil, tirado en el suelo. Su cara mostraba una indescriptible mueca de sorpresa y espanto...

El joven no llegó a verlo, pero su padre había contemplado la escena tras unos visillos de seda en una estancia contigua, ¡¡Dios, y no había movido un músculo de su rostro para salvar a su hijo!!. Es más, ¡¡creo que él ordenó su muerte!!..

Poco antes de morir, el joven había dejado escrito el nombre de su verdadera asesina, Si, porque fue ella..

Fijaos..

Su padre había tenido tres hijos y él había sido el mayor. Su madre fue Gulbahar (Rosa de Primavera). Sus otros dos hermanos, en realidad hermanastros, eran hijos de Roxelana, la amante..

Pero el viejo se había divorciado de su madre Rosa de Primavera, y enamorado de Roxelana, y el chico lo sabía. Y sabía también que tarde o temprano Roxelana incitaría al viejo a firmar su sentencia de muerte, y no se equivocó.

Pero lo que el chico nunca supo es que el amor que se tuvieron su viejo y Roxelana fue sincero. Sí, su padre, Solimán el Magnifico y Roxelana, su amante, vivieron una historia de amor que traspasó el tiempo y se convirtió en leyenda..

Ahí quedó la tumba, donde yacen los dos, en el magnifico patio ajardinado del palacio de Topkapi en Estambul. Las preciosas rosas y los enhiestos tulipanes que embellecen el entorno parecen ajenos a ese testimonio de amor eterno que una vez iluminó la historia, aunque empezó manchado de sangre.

Joaquín

                                               
                                                            

jueves, 14 de junio de 2018

Nunca llueve al sur de Castilla...





Yo ya me despedía... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
¡hasta mañana, susurraste!;
yo te miré a los ojos un instante
y tu cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso.

Salí a la calle alborozado
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salte a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aun más te sonreí... Y en el tranvía
a un sarcástico, ansioso y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso,
¡Perdoneme, señor esta alegría!
(Amado Nervo)

Y es que suspiro porque un día, al fin, los habitantes del sur, nuestro sur, sean los mejores deportistas de élite (ahora son catalanes, mallorquines o vascos, y algún madrileño); constituyan, también, la mayoría de políticos que nos gobiernen (ahora son gallegos, catalanes o vascos, y algún madrileño); despunten en medicina, arquitectura o ingeniería (ahora son catalanes, vascos, y algún madrileño) o acaparen las sedes de las más grandes y prósperas empresas del país (ahora son catalanas, vascas, y algunas madrileñas) En fin... 
Porque sepan que por número de habitantes, Andalucía + Extremadura, supera a la suma de Cataluña + Pais Vasco + Navarra, y sin embargo apenas decidimos nada, no tenemos nada ¿Alguien recuerda algún deportista de élite del sur? ¿Algún montañero, algún piloto de carrera, algún tenista? ¿Algún investigador importante? Pero eso sí, tenemos gran disponibilidad de niños cantores, o de aspirantes a artistas de la farándula. No se enfaden todavía, háganlo después de lo que sigue...
Los españoles tenemos la suerte de tener dos ciudades entre las más importantes de Europa, y también del mundo, Madrid y Barcelona. Y digo importante no solo por su población, millonaria ambas, sino por su historia, por su arquitectura y por un montón de cosas más. Ahora se hacen muchos rankings de las mejores ciudades para vivir pero se tienen en cuenta cosas que antes ni existían, por ejemplo, la red del metro, los restaurantes con estrellas Michelín, los parques, o el clima.
Si hiciéramos ésa lista sólo por tamaño o población apenas contaríamos en el mundo, pues hay ya tropecientas ciudades mas pobladas. Háganse una idea de lo que han cambiado las cosas en tan solo cien años. A principios del siglo XX, Londres era la más poblada del planeta, y con diferencia, hoy en día no aparece ni entre las veinticinco primeras, pero no se alarmen, Madrid no la encuentran hasta el puesto sesenta y Barcelona en el noventa.
Afortunadamente tenemos un rico pasado, y con eso podemos presumir, pues se hicieron cosas entonces que hoy en día millones de viajeros de todo el mundo se dan de tortas por verlas ¡Quién lo diría!. Decía antes que nuestras dos ciudades están entre las mejores, según opinión de muchos expertos y hombres de negocios, porque si miramos calidad de vida, infraestructuras e historia, aquí si nos llevamos la palma.
Hay ciudades, como las chinas o las de Asia en general, o las africanas, que poco menos es contraproducente vivir ellas, por el trafico, por la contaminación, por la masificacion, además están rodeadas de infraviviendas; habitar en muchas de ellas es como vivir en el infierno pero aquí en la tierra.
En el lado opuesto, es decir, las urbes donde es un placer estar en ellas, desde hace unas décadas siempre son las mismas y, ¡Claro! todas están situadas en los países más prósperos. Ni que decir tiene que la suiza Zurich, la canadiense Vancouver, o la Australiana Melbourne, acaparan los primeros puestos, y es que son de tamaño medio, tienen una alta calidad de vida y sus habitantes están tan civilizados que todos respetan absolutamente su medio ambiente.
En España a pequeña escala pasa algo parecido, las ciudades del norte están a la cabeza en calidad y mejor vivir que en el sur. Es curioso pero año tras año poblaciones como Vitoria, San Sebastián, Pamplona, Oviedo o Logroño acaparan todas las atenciones y parabienes como lugares en donde vivir es un placer. Todas disponen de unos servicios públicos magníficos, los parques abundan, la limpieza de sus calles brilla, y la buena educación de sus habitantes es notoria ¿Tendrá mucho que ver las abultadas pensiones y sueldos medios de sus habitantes? ¿O que el indice de lectura y el acceso a Internet de sus moradores sea más alto que en otras latitudes? Me temo que si.
En la otra orilla, digamos en el hemisferio sur de nuestro país ocurre todo lo contrario. Ciudades, también de tamaño medio, como Cádiz, Córdoba, Badajoz, Jerez o Murcia por nombrar algunas, son las peor valoradas en ese ranking que hacen a menudo los expertos, y donde se tiene en cuenta, además de lo dicho antes, el desempleo, la seguridad ciudadana o la limpieza.
Ganas tengo de que llegue el día en el que se inviertan los términos y que nuestro sur despunte de una vez y para siempre como zona de prosperidad y calidad de vida a imitar por el resto. Y que no me digan que eso de la calidad de vida es subjetivo y que cada cual la interpreta a su manera porque no es cierto, hay un baremo y unas normas universales para el buen vivir, que se cumplen siempre a rajatabla.
Que nadie se ofenda por todo esto, no es más que la exposición de una realidad absoluta, el hecho de contarlo con esta crudeza se debe al inmenso cariño que le tengo a mi tierra y las ganas de que llegue el día en el que salgamos de las listas de todo lo malo de una sociedad: desempleo, pobreza, y atraso.
Dicho queda...


cosasdejoaquinyerga@blogspot.com

martes, 12 de junio de 2018

La mentira más grande jamás contada






Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son.
(A. Lincoln)


No me negarán que todos aceptamos como una verdad absoluta que Jesucristo murió a los 33 años. Es más, repartimos la historia en dos tiempos, antes de su nacimiento y después del mismo. Pero mucho me temo que estamos todos equivocados, Jesucristo murió rondando los cuarenta años, es decir, era un poco más viejo de lo que pensábamos.
El desmentido es ya algo muy habitual en revistas de historia o religión, aun así quiero desenmascarar al verdadero culpable del desaguisado; el monje Dionisio “El exiguo”, éste es el responsable del equívoco. Resulta que éste monje rumano del siglo VI echó mal las cuentas, erró en seis o siete años sus cálculos. 
Anteriormente a la venida de Cristo, la fecha de referencia para los años era la fundación de Roma (año 754 antes de Cristo lógicamente), bueno, pues el liante de Dionísio se hizo un lío (valga la redundancia) entre la fundación de Roma y el reinado de Herodes cuando Jesús era un niño, que eran las fuentes mas fiables, y desde entonces tenemos el embrollo. ¡Claro! que tampoco pasa nada que Jesús tuviera cuarenta años al morir, no dejaba de ser muy joven para hacerlo, y muy injusto por otra parte por su manera...
Jesucristo murió en Jerusalén como todos sabemos de sobra, bueno, pues allí precisamente se fue a comprobar el terreno “in situ” Santa Helena, y ver paso por paso todos los que dio Jesús en sus últimos días. A ella le debemos todas las iglesias que se construyeron en los lugares que tuvieron algo que ver en la vida de Jesús, la más importante la del Santo Sepulcro, levantada donde se cree fue enterrado. Pero no sólo identificó los llamados “Lugares Santos”, (El Calvario, el Sepulcro o el huerto de Getsemaní) también encontró trozos de la llamada Vera Cruz (la cruz donde fue crucificado Jesús) la túnica que usó, incluso algunos clavos que se utilizaron en la crucifixión.
Santa Helena fue la madre del emperador Constantino “El grande” llamado así por su buen hacer. Es sus años mozos fue una concubina, (de origen serbio) del padre de Constantino, que tuvo la suerte de ser una de sus preferidas. En cuanto su hijo accedió al trono se dispuso a mandar en la corte ¡Y de qué manera!.. Ella fue la que convenció a Constantino a convertirse al cristianismo y ella fue la que movió los hilos para que se declarara religión oficial del imperio; también asistió al primer Concilio de la Iglesia en, Nicea. Por cierto, cuando fue a Jerusalén a ver los lugares que pateó Jesucristo, habían pasado ya más de trescientos años de su muerte, con lo que muchos historiadores ponen en duda que los sitios que hoy visitan los turistas como los auténticos, (donde sufrió y murió Jesús) no sean los correctos. Y no digamos de la cruz y los clavos, pero, en fin, doctores tienen la Iglesia. También los hay que creen que la devoción y fe que profesaba la buena de Helena era para tapar las atrocidades y asesinatos que cometía su salvaje hijo, que en política lo hizo bien pero personalmente era un cafre..
El cristianismo fue un movimiento religioso que cogió mucho auge ya desde un principio; los apóstoles y seguidores debieron hacer un buen trabajo de captación puesto que ya durante el reinado de Nerón, es decir sólo treinta años después de la muerte de Cristo ya había una numerosa población de cristianos en Roma; acuérdense que les echó la culpa de aquel gran incendio de la ciudad.
Hoy en día el cristianismo, en sus diferentes ritos, es la más seguida del mundo con más de 1800 millones fieles (católicos 1000 millones, protestantes 600 millones y ortodoxos 200 millones) Le siguen el islam con 1200 millones de practicantes, el hinduismo con 700 millones, y el budismo con 300 mill. Aunque me temo que esta proporción va a cambiar bastante en poco tiempo pues los primeros van a menos y los segundos a más.
Dicho queda.
                                                                           Joaquín Yerga
                                                                          

lunes, 11 de junio de 2018

Un viaje a lo desconocido






Con lento paso me acerqué a la puerta 
oprimiendo mi frente enardecida: 
sobre su lecho cándido tendida 
la prenda de mi amor estaba muerta. 

De cuatro cirios a la llama incierta 
aquel espectro vi que era mi vida, 
aun cerca de la almohada hallé caída 
 la hermosa rosa que la di entreabierta. 

Me pareció que de sus negros ojos 
una celeste claridad brotaba, 
que otra vez animados sus despojos 
para decirme --tuya-- me llamaba. 

Besé sus labios, se tornaron rojos... 
¡Era el beso primero que la daba! 
(Manuel del Palacio)

Apuesto que nadie lo creería, pero el hecho de que yo esté haciendo este escrito y que algunos, aunque pocos, puedan leerlo, se debe a los buenos oficios de la gente de un pueblo ya desaparecido pero que fue muy importante hace tres mil quinientos años, los fenicios... Y es que estos tíos inventaron la escritura.
Hasta que se inventó tal y como hoy la conocemos los pocos que podían comunicarse a través de medios escritos lo hacían a base de figuritas, jeroglíficos o cualquier otro lenguaje de signos; y algunos tenían más de setecientos caracteres, imagínense qué complicación.
Los fenicios vagaban errantes por el Mediterráneo en busca de mercados donde poder trapichear con sus muchos y variados productos. Pero antes de convertirse en los “gitanos del mar” vivían felices en su tierra (en la actual Líbano, cerca de Siria e Israel) sólo que tuvieron la desgracia de tener como vecino a un tipo tan soberbio y terrible como el rey de los asirios Asurbanipal, que se empeñó en hacerles la puñeta y conquistarlos. Tuvieron que huir y buscarse nuevos apaños...
Fenicia constaba de unas cuantas ciudades importantes, entre ellas TiroSidón o Biblos, en donde vivían la mayoría de la población. El país es la tierra de los cedros, ese árbol tan bonito y del que los despabilados fenicios extraían su preciada madera; entre otras cosas para hacer sus famosos barcos que tanto renombre les dio en la antigüedad.
De la noche a la mañana se convirtieron en los más expertos y afanados marineros de aquellos tiempos. Viajaban siempre de noche sin alejarse demasiado de la costa y guiándose por las estrellas. Cuando llegaban a las playas de los diferentes territorios ribereños del Mediterráneo desplegaban sus tiendas con sus productos (igual que los manteros de nuestras ciudades) y allí acudían en masa los indígenas de la zona a comprar los cachivaches más estrafalarios que se puedan imaginar, y que hacia, por cierto, las delicias de los lugareños. Su producto estrella era la púrpura (lo extraían de un molusco) sólo ellos la conocían, y con ella teñían vestidos que volvían locas a las damiselas de todo el contorno. Tengan en cuenta que en aquellos tiempos aun no existían productos para colorear la ropa.
España les gustó tanto que llegaron a fundar unas cuantas ciudades; las más importantes, Cádiz, Málaga o algunas en Baleares. En África también colonizaron un montón, de ellas, Cartago, (cerca de Túnez) fue la más importante; y todas le servían de punto de avituallamiento para sus correrías. Llegaron hasta la actual Inglaterra en busca de estaño y se cree que recorrieron todo el contorno de África, aunque no hay datos que lo corroboren.
El rey fenicio más conocido fue Hiram, que construyó un descomunal templo en Tiro que sirvió de modelo al rey judío, Salomón, para hacer el suyo en Jerusalén. Y es que éste pueblo era muy religioso (como todos en aquella época). Adoraban al dios Melec, que, parece ser, les requería grandes sacrificios, sobre todo de niños. A estas pobres criaturas los arrojaban a enormes braseros con leña hirviendo. Los ricos, como siempre, cuando no querían sacrificar a los suyos les compraban niños a los pobres y los lanzaban a ése averno para aplacar las iras de ese terrible Dios. ¡Tontos no eran!
Y miren si los fenicios eran tan grandes mercaderes y negociantes que su nombre (fenicio) aún después de 3.500 años se nos ha quedado en el lenguaje como sinónimos de comerciantes y hábiles negociantes.. A los catalanes de ocho apellidos se les denomina muchas veces así.. ¿Por qué será?...
Decía el griego, Constantino Cavafis dirigiéndose a Ulises, que navegaba errante por los mares en busca de su Ítaca...

Cuando retornes a Ítaca,
procura que tu camino sea largo,
rico en aventuras, en experiencias.
No temas a los lestrigones, a los cíclopes
ni a la cólera de Neptuno.
No hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento
Y añade...
Procura que tu camino sea largo,
que muchas sean las mañanas de estío
en las que, ¡con qué delicia!,
arribarás por vez primera
a puertos que nunca has visto.
Detente en sus mercados fenicios,
compra bellos productos:
nácar y coral, ámbar y ébano,
voluptuosos y delicados perfumes.


Joaquín Yerga


jueves, 7 de junio de 2018

El Collar de la Paloma






El clavel de tus labios

brindaba miel de besos

y fue mi boca ardiente

abejas de sus pétalos.


Me abrasaban tus ojos

me quemaba tu aliento

y apagó las palabras

el rumor de los besos

--E. de Mesa--


¿Y qué me decís del fastuoso palacio de Medina Azahara (ciudad resplandeciente) mandado a construir por el más grande de los califas cordobeses? Pues que tenía nada menos que tres kilómetros de extensión y lo sostenían 4.320 columnas de mármol. Los cuentos de las mil y una noche se quedan cortos aquí. Según algunos historiadores y arqueólogos, la Alhambra de Granada sería "pecata minuta" al lado de Medina Azahara.
Los árabes entraron en España en el 711, año mítico en nuestra historia y por Andalucía apareció unos años más tarde un tipo que se decía príncipe omeya superviviente de la matanza de toda su familia perpetrada por otro grupo musulmán, los abbasíes de Bagdad. Éste príncipe logró huir de Damasco, donde gobernaban, y después de pasar muchas penalidades recaló en las costas de Granada y de ahí a Córdoba, desde donde unió a todos y se proclamó Emir, su nombre Abd-Rahman Ibn Mu´awiya Ibn Hisham, pero todos lo conocemos como Abderramán I.
Abderramán I, alto, enjuto, tuerto y rubio, nada mas tomar el poder puso el patio en orden e hizo de Córdoba la capital de España. Una de sus primeras obras fue iniciar la construcción de la Gran Mezquita. Erigida sobre la antigua iglesia visigoda de San Vicente; en el año 785 puso la primera piedra. Sobre ella se pueden contar muchas y apetecibles curiosidades, como que la construyó orientada al sur en vez de al sureste mirando a La Meca como están todas las de occidente, y es que nunca olvidó su Damasco natal, y allí si están todas mirando al sur.
A propósito de la Mezquita (considerado el mejor monumento árabe en España) cuando la terminó Abderramán I, acogía a 5.500 fieles; doscientos años después y con Almanzor, que fue el que la agrandó por última vez, ya entraban en ella más de 50.000.
En poco tiempo Córdoba creció como ninguna otra. Tal es sí que doscientos años después de hacerla capital y ya con el califa Abderraman III, la ciudad llegó a tener, según las crónicas, un millón de habitantes. Y miren que barbaridades: llegó a poseer: 80.500 tiendas y talleres, 60.200 casas señoriales o más de tres mil pequeñas mezquitas.
Lo dicho, Córdoba era la joya de las ciudades del momento, envidiada por todos, refinada y culta. Hagan una comparación: la biblioteca del Monasterio de Ripoll, en Gerona, tenía 192 libros y manuscritos y era la más respetada de la cristiandad hispana; la de Al-Hakan II en Córdoba albergaba la friolera de cuatrocientos mil volúmenes.
Con los primeros emires y califas empezaron a llegar a la ciudad los más granado de la intelectualidad de oriente. El poeta Ziryaba, introdujo refinadisimas costumbres, como la pasta dentífrica, los vestidos claros para el verano, o el orden de los banquetes: (primero la sopa, después la carne y de postre pasteles), y todo servidos en copas de cristal y no en cubiletes de metal como se hacia hasta entonces.
Mientras los dirigentes cristianos eran, en esos tumultuosos tiempos: los salvajes, los rudos, los sucios, que vivían en ásperos y umbrosos castillos de piedra pelada y zampando con los dedos, los cortesanos musulmanes residían en suntuosos palacios envueltos en lujos y placeres, se bañaban en los numerosos baños públicos y se perfumaban con almizcle. 
Pero nada es eterno, todo en la vida tiene un final, y ésta gente, bordeando el temido año mil, se relajaron en lo militar y se hicieron sibaritas; acabaron a la postre sucumbiendo ante el feroz empuje cristiano convencidos como estaban de unificar de nuevo España por un mandato divino. Miren como se lamentaba del declive de la ciudad, el poeta cordobés Ibn Hazm, autor del famoso libro de poemas “El Collar de la Paloma”...

La ruina lo ha trastocado todo. 
La prosperidad se ha cambiado en estéril desierto,
la sociedad, en espantosa soledad; 
la belleza, en desparramados escombros;
la tranquilidad, en aterradoras encrucijadas. 
Ahora son asilo de los lobos,
juguete de los ogros, diversión de los genios, 
y cubil de las fieras.
La noche dejó caer su velo jurando que no acabaría, 
y lo ha cumplido.

 

Joaquin 
                                                                             


martes, 5 de junio de 2018

Sobre incestos y otras menudencias




Buenos amigos, buenos libros y una consciencia adormecida: esa es la vida real.
(Mark Twain)


Hay un librito de oraciones en la Biblioteca Nacional que se guarda como “oro en paño”. Es del siglo IX y perteneció a la infanta Doña Urraca, hermana del rey Alfonso VI de León. El libro se llama “Libro de Horas” y lo utilizaba esta mujer para sus oraciones y penitencias. Además de ser una auténtica reliquia por su antigüedad, contiene unas anotaciones hechas a mano por su confesor de las que se desprenden unas conclusiones cuanto menos sorprendentes...
Según los historiadores la tal, Doña Urraca, era una señora de armas tomar. Desde siempre había tenido una insana predilección por su hermano Alfonso con el que tuvo amores incestuosos. Y no sólo eso, ideó el crimen de su otro hermano, Sancho II, para favorecerlo.
Una de las épocas más apasionantes de la historia de España se dio bordeando el mítico año mil. Estaba entonces el país dividido a partes iguales entre cristianos y musulmanes; exactamente de Madrid para abajo aun era mora y de ahí para arriba se habían formalizado ya los diferentes reinos cristianos, que serían después el origen de las diferentes regiones actuales..
Muerto Fernando I de León, que aglutinaba gran parte de esos reinos, dividió su territorio entre sus cinco hijos (tres machos y dos hembras). El primogénito Sancho II, sacó la mejor tajada al tocarle Castilla, al segundo Alfonso VI, el reino de León y al tercero de los varones, Galícia. En cuanto a las hembras se llevaron las migajas, Urraca, la mayor, se tuvo que apañar con el condado de Zamora y Elvira con el de Toro.
Así veía las cosas su padre, pero sus retoños no quedaron conformes con el reparto. Sancho, quizás el más ambicioso, pensaba que al ser el mayor le correspondía casi todo, y no tardó en pelear contra su hermano Alfonso para arrebatarle su parte. La hermana mayor, Urraca, ojito derecho, y más, (ya lo contaremos luego) de Alfonso) intercedió y llegaron a un acuerdo amistoso. Sin embargo, pronto volvieron a la carga y Sancho hizo preso a Alfonso desterrandolo a Toledo, en poder entonces de los moros. Aprovechando  la ausencia de su hermano siguió con sus apetencias de apoderase de todo.
En una escaramuza, mientras intentaba ganarse Zamora, Sancho fue asesinado, pero su forma de morir ha dado mucha carnaza a la literatura española. Estaba el hombre agachado haciendo sus necesidades más perentorias a las afueras de la ciudad cuando un tal Bellido Dolfos le atravesó el pecho con una lanza. Ése tal Bellido era amigo y protegido de Urraca, con lo que no hacía falta hacer muchas conjeturas acerca de la verdadera instigadora del asesinato.
Urraca en cuanto supo de la muerte de su hermano Sancho, dio recado urgente a su otro hermano, Alfonso para que volviera, pues ya tenía el camino libre. Y Alfonso, efectivamente, volvió de Toledo y además con ganas de gresca. Enseguida tomó posesión de su reino y del de su hermano asesinado. Y no solo eso, fue a Galicia, encerró sin compasión y con grilletes en una mazmorra de por vida a su otro hermano, García, y de paso metió en un convento a sus dos hermanas para quedarse con todo lo suyo, ¡Después de todo lo que Urraca había hecho por él!... Pero, en fin, así se las gastaban en aquella época.
Alfonso, apodado el VI, se convirtió en uno de los reyes más importantes de la Edad Media, ganó batallas a los moros pero también perdió algunas. Una de las cuestiones por las que fue más conocido era por la relación de amor y odio que mantuvo con el Cid toda su vida.
Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid Campeador” fue el lugarteniente del rey Sancho II, además de un tipo poderoso y con ejercito propio. Al morir asesinado Sancho y recaer las sospechas en su hermano Alfonso, tuvo la osadía de exigirle a éste antes de prometerle obediencia y fidelidad, que jurara no haber tenido nada que ver con el asesinato de su hermano, es decir, la famosa “Jura de Santa Gadea”, (por la iglesia de Burgos en donde se realizó el acto). Alfonso juró su inocencia pero ése gesto nunca se lo perdonó al Cid y se lo hizo pagar caro toda su vida.
Otro de los muchos episodios que caracterizó la vida del conflictivo, Alfonso VI, fue su negativa a conquistar Toledo a los moros hasta que su rey no muriera. Éste rey moro, Al-Mamún se portó muy bien con él cuando estuvo ahí desterrado por su hermano. Fue un gesto muy loable por su parte porque nada mas estirar la pata el bueno de Al-Mamún apenas tardó nada en apropiarse de la capital castellana.
En la vida amorosa de Alfonso tampoco faltó de nada. Se casó cinco veces pero tuvo muchas amantes de larga duración, e infinidad de ellas de un sólo día. Tal vez la más famosa de todas sea la mora Zaida, hija del rey moro de Sevilla y con la que tuvo, por cierto, dos hijos ilegítimos. 
No obstante, a pesar de sus aciertos y desaciertos, que hubo muchos, quizás su fallo más grande fue ceder (a su muerte) a su yerno francés (casado con su hija mayor) el condado de Oporto. Esto motivó, con el tiempo, la independencia de Portugal del condado de Castilla, ¡Para que vean de dónde viene la cosa!..
Dicho queda...
                                                                                      Joaquín Yerga
                                                                                      05/06/2018



lunes, 4 de junio de 2018

La más bella historia jamás escrita







Vino el poderoso Urano conduciendo la noche,
se echó sobre la tierra deseoso de amor.
Empuñando Cronos con la diestra la prodigiosa hoz,
enorme y de afilados dientes,
segó los genitales de su padre y los arrojó en el tempestuoso ponto,
donde fueron llevados por las olas durante mucho tiempo.
Alrededor del falo inmortal surgía la sustancia blanca,
en medio de cual nació una doncella,
Afrodita la llaman los dioses y los hombres,
porque nació de la espuma
(Hesiodo)


Aquíles era el guerrero mas fuerte, bello y valiente del ejercito griego. Cuenta la leyenda que era totalmente inexpugnable e invencible, sólo tenia un punto débil, su talón, y ahí precisamente fue a dar la flecha que le lanzaron sus feroces enemigos, y que acabó con su vida. Este personaje, semi-divino, es uno más de los muchos excepcionales que campan por el argumento de la grandiosa, Iliada.
No fueron la Iliada y la Odisea los dos libros más antiguos de la historia, porque ya mil quinientos antes los babilonios habían escrito algunos, pero qué duda cabe que han sido los más importantes durante milenios; tanto que aún hoy se siguen haciendo montones de versiones cinematográficas, ediciones de libros o representaciones teatrales..
Hace tiempo que sabemos que Homero, (un poeta popular griego) fue el autor de ambas obras, aunque alguna ves se creyó que Homero no existió realmente, sino que fue un compendio de relatos orales que pasaba de padres a hijos y que Pisistrato, un polemarca (legislador) mandó recopilar y editar en dos libros para que todos los griegos lo conocieran y recordaran, para siempre.
Homero, ahora se sabe, nació en la isla griega de Quíos, en el archipiélago de las Espóradas, frente a las costas turcas, aun existe una piedra a la que llaman “Daskacopetra”en su lugar de nacimiento y sobre la que según la tradición se sentaba el viejo poeta a recitar sus versos.
En la Iliada, un descomunal poema de más de 15.800 versos, toda la acción se desarrolla en los últimos cincuenta y un días de la guerra de Troya... Recuerden, personajes tales como, Enéas, Aquíles, Agamenón, Helena, Héctor, Paris etc. intervienen en el drama... Y el argumento: el rapto de la bella Helena, esposa de Menelao (rey de Esparta) por parte de los Troyanos. El rey Menelao pide ayuda al resto de los griegos que formalizan un impresionante ejercito de más de 120.000 soldados y asedian la mítica ciudad de Troya, donde tenían secuestrada a Helena. Luego viene aquello, que seguro todos conocen, de la fabricación del inmenso caballo de madera y, el llanto de Aquíles por la muerte en batalla de su gran amigo Patroclo y, después la venganza de éste, que mata a Héctor y arrastra su cadáver por los muros de la ciudad y, en fin... episodios a cual mas apasionante.
La Odisea también es consecuencia de la famosa guerra entre griegos y troyanos pero se desarrolla al final de ella, cuando Ulises, un jefe griego que había participado, regresa a su casa en Ítaca, donde les esperan su amantisima esposa Penélope y su querido hijo Telémaco. Ésta segunda obra la escribió Homero en su madurez y es más serena que la Iliada, consta de más de 12.000 versos ¡Ahí es nada!.
Ulises, junto a un grupo de supervivientes de la guerra, vaga errante por el Mediterráneo en busca de su pueblo. Pero lo tiene muy difícil, los dioses se han confabulado para hacérselas pasar canutas. Antes de llegar a abrazar a su mujer debe superar pruebas muy difíciles, por ejemplo sacar fuerzas de flaqueza para no sucumbir a las llamadas las sirenas que le incitan a anclar el barco en su isla y recrearse en sus placenteros regazos prometiéndoles suculentos placeres sensuales. Para evitar la tentación Ulises se hace amarrar en al palo maestro de la embarcación. En otra ocasión se ve obligado a matar en la isla de los cíclopes a Polifemo el monstruo de un solo ojo que llegó a devorar a varios de sus compañeros. Al llegar, por fin, a Ítaca después de años perdidos por el inmenso mar, tiene que luchar con los pretendientes de Penélope, su mujer, que en la creencia de su muerte ambicionaban casarse con ella. 
Y miren si estas dos grandes obras han marcado la existencia fantástica y mitológica de la humanidad, que aun hoy usamos sus frases o personajes para definir aptitudes, sino lean.. Llamamos Odisea a una aventura o proyecto complicado, talón de Aquiles, a un punto débil de una persona o situación, o Caballo de Troya a un enemigo metido en nuestras filas.
La Iliada y la Odisea han traspasado el paso de los siglos tan frescas y cautivadoras como hace tres mil años. Aun hoy siguen siendo obras maestras de la literatura universal, y quizás junto a la Biblia el Quijote sean las más influyentes en cuanto a historias y leyendas que la humanidad ha dado. Y que han entretenido, sin duda, a millones de sorprendidos y agradecidos individuos a lo largo de nuestra existencia, entre los que me incluyo.
Por cierto, al final del sigo XIX, un rico alemán enamorado de estas historias, Heinrich Schliemann, quiso emplear su inmensa fortuna en hacer excavaciones convencido de que Troya y los lugares descritos en la Iliada eran verídicos, y acertó, entre otros tesoros y joyas encontró la llamada máscara, de oro puro, de Agamenón; historia y leyenda se entremezclan...
Dicho queda...
Joaquin Yerga


viernes, 1 de junio de 2018

Canción triste de Hill Street





He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos.
De Gaulle


Soy de los que creen que ninguna profesión es perversa en sí misma, ni que los individuos sean malvados por naturaleza, sino que a veces se dan las circunstancias perfectas para que ciertos individuos y algunas profesiones se alíen y, envueltos en una vorágine de arrogancias e intereses comunes, engendren una mezcla especialmente dañina para los intereses de toda una nación; en política pasa a menudo
Aun así siempre he pensado que la gente, cuando hablan mal de los políticos, incluso cuando en las encuestas una abrumadora mayoría deciden que estos son el principal problema de España, creía que exageraban, que no era para tanto, que ellos hacían su trabajo lo mejor que podían y en beneficio de todos; ahora después de lo de ayer me desdigo y creo que toda ésta gente estaba en lo cierto.
Ayer fue un día del que la mayoría de los españoles no podremos, precisamente, sentirnos orgullosos de nuestra responsabilidad y patriotismo. Tuvimos una moción de censura, sí, democrática y ajustada a nuestra constitución, pero a todas luces desleal e irresponsable.
Vaya por delante que pretendo criticar a todos, a tirios y troyanos, por su mal papel y su pésimo sentido de estado. Unos porque atosigados por los casos de corrupción fueron incapaces de adivinar la urgencia de convocar elecciones anticipadas hace ya un tiempo, y otros porque ansiosos por llegar al poder y eludir los malos pronósticos en las encuestas se echan en brazos de toda esta patulea anárquica y antiespañola que pulula por los escaños del congreso.
No duden de que entramos en una nueva etapa, una etapa de inquietud y desasosiego que traerá repercusiones económicas graves, porque no estamos sirviendo de ejemplo en Europa, precisamente. Los poderes económicos, empresas, multinacionales y fondos de inversión se van a pensar muy mucho sus inversiones en nuestro país, sino al tiempo, y eso lo pagaremos todos mas pronto que tarde.
Un gobierno llamado frankenstéin, débil, hecho a base de retazos a cual más dispar, no puede darnos la seguridad jurídica y política que necesitamos ¿Creen que con ochenta y cuatros diputados se pueden tomar decisiones importantes? ¿Se puede llegar a pensar, siquiera, que con todos estos nacionalismos: excluyentes unos, xenófobos otros y partidarios de romper el país el resto, podemos ganar algo el conjunto de los ciudadanos? evidentemente no. De hecho, no hay mas que ver a estos últimos cómo se frotan las manos.
En los días previos a esta moción de censura hemos sido testigos de cómo cada partido a exteriorizado sus propios y bastardos intereses. Unos querían elecciones porque les iban bien las encuestas, otros aguantar en el poder como sea y esperando que el tiempo diluyera los escándalos, y el resto ojo avizor, aguardando su oportunidad para sacar las zarpas, y mientras los intereses del estado al socaire de separatistas.
Qué duda cabe que sufrimos una época falta de políticos carismáticos, sólo tenemos a nuestro alcance advenedizos que llegan a los partidos para medrar sin el más elemental sentido de estado. Por desgracia ya no quedan de aquellos de la transición, hombres curtidos, críticos con la dictadura y conscientes de la necesidad de acuerdos prácticos buscando siempre el bien común; me estaba acordando de tipos como Adolfo Suárez o Felipe González.
Ahora nos guste o no estaremos en mano de una patulea de partidillos de toda ralea y condición. Tendremos a todo un país de 46 millones de expectantes compatriotas con temor al futuro porque dependemos para gobernar de una amalgama de organizaciones siniestras para nuestros intereses. No hay más que ver... Bildu, PNV, Convergencia, Compromís, Bloque Galego, Geroa Bai etc.etc. y un tutifrutti de ideologías que van desde la derecha más rancia, a la extrema izquierda trasnochada, pasando por xenofobos, racistas, y hasta los amigos de la ETA. a todos los cuales, por cierto, sólo les unen su desprecio a España y su deseo de debilitarla.
En fin, no me entra en la cabeza que con tres partidos constitucionalistas, que juntos acaparan el 70% del electorado, tengamos que vernos en ésta tesitura. Sólo nos queda rezar y esperar a que los daños infringidos no sean irreversibles, y repetir aquello que dijo Romanones: ¡¡Dios mío qué tropa!!
Dicho queda...
                                           Joaquín Yerga
                                           01/06/2018