lunes, 11 de junio de 2018

Un viaje a lo desconocido






Con lento paso me acerqué a la puerta 
oprimiendo mi frente enardecida: 
sobre su lecho cándido tendida 
la prenda de mi amor estaba muerta. 

De cuatro cirios a la llama incierta 
aquel espectro vi que era mi vida, 
aun cerca de la almohada hallé caída 
 la hermosa rosa que la di entreabierta. 

Me pareció que de sus negros ojos 
una celeste claridad brotaba, 
que otra vez animados sus despojos 
para decirme --tuya-- me llamaba. 

Besé sus labios, se tornaron rojos... 
¡Era el beso primero que la daba! 
(Manuel del Palacio)

Apuesto que nadie lo creería, pero el hecho de que yo esté haciendo este escrito y que algunos, aunque pocos, puedan leerlo, se debe a los buenos oficios de la gente de un pueblo ya desaparecido pero que fue muy importante hace tres mil quinientos años, los fenicios... Y es que estos tíos inventaron la escritura.
Hasta que se inventó tal y como hoy la conocemos los pocos que podían comunicarse a través de medios escritos lo hacían a base de figuritas, jeroglíficos o cualquier otro lenguaje de signos; y algunos tenían más de setecientos caracteres, imagínense qué complicación.
Los fenicios vagaban errantes por el Mediterráneo en busca de mercados donde poder trapichear con sus muchos y variados productos. Pero antes de convertirse en los “gitanos del mar” vivían felices en su tierra (en la actual Líbano, cerca de Siria e Israel) sólo que tuvieron la desgracia de tener como vecino a un tipo tan soberbio y terrible como el rey de los asirios Asurbanipal, que se empeñó en hacerles la puñeta y conquistarlos. Tuvieron que huir y buscarse nuevos apaños...
Fenicia constaba de unas cuantas ciudades importantes, entre ellas TiroSidón o Biblos, en donde vivían la mayoría de la población. El país es la tierra de los cedros, ese árbol tan bonito y del que los despabilados fenicios extraían su preciada madera; entre otras cosas para hacer sus famosos barcos que tanto renombre les dio en la antigüedad.
De la noche a la mañana se convirtieron en los más expertos y afanados marineros de aquellos tiempos. Viajaban siempre de noche sin alejarse demasiado de la costa y guiándose por las estrellas. Cuando llegaban a las playas de los diferentes territorios ribereños del Mediterráneo desplegaban sus tiendas con sus productos (igual que los manteros de nuestras ciudades) y allí acudían en masa los indígenas de la zona a comprar los cachivaches más estrafalarios que se puedan imaginar, y que hacia, por cierto, las delicias de los lugareños. Su producto estrella era la púrpura (lo extraían de un molusco) sólo ellos la conocían, y con ella teñían vestidos que volvían locas a las damiselas de todo el contorno. Tengan en cuenta que en aquellos tiempos aun no existían productos para colorear la ropa.
España les gustó tanto que llegaron a fundar unas cuantas ciudades; las más importantes, Cádiz, Málaga o algunas en Baleares. En África también colonizaron un montón, de ellas, Cartago, (cerca de Túnez) fue la más importante; y todas le servían de punto de avituallamiento para sus correrías. Llegaron hasta la actual Inglaterra en busca de estaño y se cree que recorrieron todo el contorno de África, aunque no hay datos que lo corroboren.
El rey fenicio más conocido fue Hiram, que construyó un descomunal templo en Tiro que sirvió de modelo al rey judío, Salomón, para hacer el suyo en Jerusalén. Y es que éste pueblo era muy religioso (como todos en aquella época). Adoraban al dios Melec, que, parece ser, les requería grandes sacrificios, sobre todo de niños. A estas pobres criaturas los arrojaban a enormes braseros con leña hirviendo. Los ricos, como siempre, cuando no querían sacrificar a los suyos les compraban niños a los pobres y los lanzaban a ése averno para aplacar las iras de ese terrible Dios. ¡Tontos no eran!
Y miren si los fenicios eran tan grandes mercaderes y negociantes que su nombre (fenicio) aún después de 3.500 años se nos ha quedado en el lenguaje como sinónimos de comerciantes y hábiles negociantes.. A los catalanes de ocho apellidos se les denomina muchas veces así.. ¿Por qué será?...
Decía el griego, Constantino Cavafis dirigiéndose a Ulises, que navegaba errante por los mares en busca de su Ítaca...

Cuando retornes a Ítaca,
procura que tu camino sea largo,
rico en aventuras, en experiencias.
No temas a los lestrigones, a los cíclopes
ni a la cólera de Neptuno.
No hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento
Y añade...
Procura que tu camino sea largo,
que muchas sean las mañanas de estío
en las que, ¡con qué delicia!,
arribarás por vez primera
a puertos que nunca has visto.
Detente en sus mercados fenicios,
compra bellos productos:
nácar y coral, ámbar y ébano,
voluptuosos y delicados perfumes.


Joaquín Yerga


jueves, 7 de junio de 2018

El Collar de la Paloma






El clavel de tus labios

brindaba miel de besos

y fue mi boca ardiente

abejas de sus pétalos.


Me abrasaban tus ojos

me quemaba tu aliento

y apagó las palabras

el rumor de los besos

--E. de Mesa--


¿Y qué me decís del fastuoso palacio de Medina Azahara (ciudad resplandeciente) mandado a construir por el más grande de los califas cordobeses? Pues que tenía nada menos que tres kilómetros de extensión y lo sostenían 4.320 columnas de mármol. Los cuentos de las mil y una noche se quedan cortos aquí. Según algunos historiadores y arqueólogos, la Alhambra de Granada sería "pecata minuta" al lado de Medina Azahara.
Los árabes entraron en España en el 711, año mítico en nuestra historia y por Andalucía apareció unos años más tarde un tipo que se decía príncipe omeya superviviente de la matanza de toda su familia perpetrada por otro grupo musulmán, los abbasíes de Bagdad. Éste príncipe logró huir de Damasco, donde gobernaban, y después de pasar muchas penalidades recaló en las costas de Granada y de ahí a Córdoba, desde donde unió a todos y se proclamó Emir, su nombre Abd-Rahman Ibn Mu´awiya Ibn Hisham, pero todos lo conocemos como Abderramán I.
Abderramán I, alto, enjuto, tuerto y rubio, nada mas tomar el poder puso el patio en orden e hizo de Córdoba la capital de España. Una de sus primeras obras fue iniciar la construcción de la Gran Mezquita. Erigida sobre la antigua iglesia visigoda de San Vicente; en el año 785 puso la primera piedra. Sobre ella se pueden contar muchas y apetecibles curiosidades, como que la construyó orientada al sur en vez de al sureste mirando a La Meca como están todas las de occidente, y es que nunca olvidó su Damasco natal, y allí si están todas mirando al sur.
A propósito de la Mezquita (considerado el mejor monumento árabe en España) cuando la terminó Abderramán I, acogía a 5.500 fieles; doscientos años después y con Almanzor, que fue el que la agrandó por última vez, ya entraban en ella más de 50.000.
En poco tiempo Córdoba creció como ninguna otra. Tal es sí que doscientos años después de hacerla capital y ya con el califa Abderraman III, la ciudad llegó a tener, según las crónicas, un millón de habitantes. Y miren que barbaridades: llegó a poseer: 80.500 tiendas y talleres, 60.200 casas señoriales o más de tres mil pequeñas mezquitas.
Lo dicho, Córdoba era la joya de las ciudades del momento, envidiada por todos, refinada y culta. Hagan una comparación: la biblioteca del Monasterio de Ripoll, en Gerona, tenía 192 libros y manuscritos y era la más respetada de la cristiandad hispana; la de Al-Hakan II en Córdoba albergaba la friolera de cuatrocientos mil volúmenes.
Con los primeros emires y califas empezaron a llegar a la ciudad los más granado de la intelectualidad de oriente. El poeta Ziryaba, introdujo refinadisimas costumbres, como la pasta dentífrica, los vestidos claros para el verano, o el orden de los banquetes: (primero la sopa, después la carne y de postre pasteles), y todo servidos en copas de cristal y no en cubiletes de metal como se hacia hasta entonces.
Mientras los dirigentes cristianos eran, en esos tumultuosos tiempos: los salvajes, los rudos, los sucios, que vivían en ásperos y umbrosos castillos de piedra pelada y zampando con los dedos, los cortesanos musulmanes residían en suntuosos palacios envueltos en lujos y placeres, se bañaban en los numerosos baños públicos y se perfumaban con almizcle. 
Pero nada es eterno, todo en la vida tiene un final, y ésta gente, bordeando el temido año mil, se relajaron en lo militar y se hicieron sibaritas; acabaron a la postre sucumbiendo ante el feroz empuje cristiano convencidos como estaban de unificar de nuevo España por un mandato divino. Miren como se lamentaba del declive de la ciudad, el poeta cordobés Ibn Hazm, autor del famoso libro de poemas “El Collar de la Paloma”...

La ruina lo ha trastocado todo. 
La prosperidad se ha cambiado en estéril desierto,
la sociedad, en espantosa soledad; 
la belleza, en desparramados escombros;
la tranquilidad, en aterradoras encrucijadas. 
Ahora son asilo de los lobos,
juguete de los ogros, diversión de los genios, 
y cubil de las fieras.
La noche dejó caer su velo jurando que no acabaría, 
y lo ha cumplido.

 

Joaquin 
                                                                             


martes, 5 de junio de 2018

Sobre incestos y otras menudencias




Buenos amigos, buenos libros y una consciencia adormecida: esa es la vida real.
(Mark Twain)


Hay un librito de oraciones en la Biblioteca Nacional que se guarda como “oro en paño”. Es del siglo IX y perteneció a la infanta Doña Urraca, hermana del rey Alfonso VI de León. El libro se llama “Libro de Horas” y lo utilizaba esta mujer para sus oraciones y penitencias. Además de ser una auténtica reliquia por su antigüedad, contiene unas anotaciones hechas a mano por su confesor de las que se desprenden unas conclusiones cuanto menos sorprendentes...
Según los historiadores la tal, Doña Urraca, era una señora de armas tomar. Desde siempre había tenido una insana predilección por su hermano Alfonso con el que tuvo amores incestuosos. Y no sólo eso, ideó el crimen de su otro hermano, Sancho II, para favorecerlo.
Una de las épocas más apasionantes de la historia de España se dio bordeando el mítico año mil. Estaba entonces el país dividido a partes iguales entre cristianos y musulmanes; exactamente de Madrid para abajo aun era mora y de ahí para arriba se habían formalizado ya los diferentes reinos cristianos, que serían después el origen de las diferentes regiones actuales..
Muerto Fernando I de León, que aglutinaba gran parte de esos reinos, dividió su territorio entre sus cinco hijos (tres machos y dos hembras). El primogénito Sancho II, sacó la mejor tajada al tocarle Castilla, al segundo Alfonso VI, el reino de León y al tercero de los varones, Galícia. En cuanto a las hembras se llevaron las migajas, Urraca, la mayor, se tuvo que apañar con el condado de Zamora y Elvira con el de Toro.
Así veía las cosas su padre, pero sus retoños no quedaron conformes con el reparto. Sancho, quizás el más ambicioso, pensaba que al ser el mayor le correspondía casi todo, y no tardó en pelear contra su hermano Alfonso para arrebatarle su parte. La hermana mayor, Urraca, ojito derecho, y más, (ya lo contaremos luego) de Alfonso) intercedió y llegaron a un acuerdo amistoso. Sin embargo, pronto volvieron a la carga y Sancho hizo preso a Alfonso desterrandolo a Toledo, en poder entonces de los moros. Aprovechando  la ausencia de su hermano siguió con sus apetencias de apoderase de todo.
En una escaramuza, mientras intentaba ganarse Zamora, Sancho fue asesinado, pero su forma de morir ha dado mucha carnaza a la literatura española. Estaba el hombre agachado haciendo sus necesidades más perentorias a las afueras de la ciudad cuando un tal Bellido Dolfos le atravesó el pecho con una lanza. Ése tal Bellido era amigo y protegido de Urraca, con lo que no hacía falta hacer muchas conjeturas acerca de la verdadera instigadora del asesinato.
Urraca en cuanto supo de la muerte de su hermano Sancho, dio recado urgente a su otro hermano, Alfonso para que volviera, pues ya tenía el camino libre. Y Alfonso, efectivamente, volvió de Toledo y además con ganas de gresca. Enseguida tomó posesión de su reino y del de su hermano asesinado. Y no solo eso, fue a Galicia, encerró sin compasión y con grilletes en una mazmorra de por vida a su otro hermano, García, y de paso metió en un convento a sus dos hermanas para quedarse con todo lo suyo, ¡Después de todo lo que Urraca había hecho por él!... Pero, en fin, así se las gastaban en aquella época.
Alfonso, apodado el VI, se convirtió en uno de los reyes más importantes de la Edad Media, ganó batallas a los moros pero también perdió algunas. Una de las cuestiones por las que fue más conocido era por la relación de amor y odio que mantuvo con el Cid toda su vida.
Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid Campeador” fue el lugarteniente del rey Sancho II, además de un tipo poderoso y con ejercito propio. Al morir asesinado Sancho y recaer las sospechas en su hermano Alfonso, tuvo la osadía de exigirle a éste antes de prometerle obediencia y fidelidad, que jurara no haber tenido nada que ver con el asesinato de su hermano, es decir, la famosa “Jura de Santa Gadea”, (por la iglesia de Burgos en donde se realizó el acto). Alfonso juró su inocencia pero ése gesto nunca se lo perdonó al Cid y se lo hizo pagar caro toda su vida.
Otro de los muchos episodios que caracterizó la vida del conflictivo, Alfonso VI, fue su negativa a conquistar Toledo a los moros hasta que su rey no muriera. Éste rey moro, Al-Mamún se portó muy bien con él cuando estuvo ahí desterrado por su hermano. Fue un gesto muy loable por su parte porque nada mas estirar la pata el bueno de Al-Mamún apenas tardó nada en apropiarse de la capital castellana.
En la vida amorosa de Alfonso tampoco faltó de nada. Se casó cinco veces pero tuvo muchas amantes de larga duración, e infinidad de ellas de un sólo día. Tal vez la más famosa de todas sea la mora Zaida, hija del rey moro de Sevilla y con la que tuvo, por cierto, dos hijos ilegítimos. 
No obstante, a pesar de sus aciertos y desaciertos, que hubo muchos, quizás su fallo más grande fue ceder (a su muerte) a su yerno francés (casado con su hija mayor) el condado de Oporto. Esto motivó, con el tiempo, la independencia de Portugal del condado de Castilla, ¡Para que vean de dónde viene la cosa!..
Dicho queda...
                                                                                      Joaquín Yerga
                                                                                      05/06/2018



lunes, 4 de junio de 2018

La más bella historia jamás escrita







Vino el poderoso Urano conduciendo la noche,
se echó sobre la tierra deseoso de amor.
Empuñando Cronos con la diestra la prodigiosa hoz,
enorme y de afilados dientes,
segó los genitales de su padre y los arrojó en el tempestuoso ponto,
donde fueron llevados por las olas durante mucho tiempo.
Alrededor del falo inmortal surgía la sustancia blanca,
en medio de cual nació una doncella,
Afrodita la llaman los dioses y los hombres,
porque nació de la espuma
(Hesiodo)


Aquíles era el guerrero mas fuerte, bello y valiente del ejercito griego. Cuenta la leyenda que era totalmente inexpugnable e invencible, sólo tenia un punto débil, su talón, y ahí precisamente fue a dar la flecha que le lanzaron sus feroces enemigos, y que acabó con su vida. Este personaje, semi-divino, es uno más de los muchos excepcionales que campan por el argumento de la grandiosa, Iliada.
No fueron la Iliada y la Odisea los dos libros más antiguos de la historia, porque ya mil quinientos antes los babilonios habían escrito algunos, pero qué duda cabe que han sido los más importantes durante milenios; tanto que aún hoy se siguen haciendo montones de versiones cinematográficas, ediciones de libros o representaciones teatrales..
Hace tiempo que sabemos que Homero, (un poeta popular griego) fue el autor de ambas obras, aunque alguna ves se creyó que Homero no existió realmente, sino que fue un compendio de relatos orales que pasaba de padres a hijos y que Pisistrato, un polemarca (legislador) mandó recopilar y editar en dos libros para que todos los griegos lo conocieran y recordaran, para siempre.
Homero, ahora se sabe, nació en la isla griega de Quíos, en el archipiélago de las Espóradas, frente a las costas turcas, aun existe una piedra a la que llaman “Daskacopetra”en su lugar de nacimiento y sobre la que según la tradición se sentaba el viejo poeta a recitar sus versos.
En la Iliada, un descomunal poema de más de 15.800 versos, toda la acción se desarrolla en los últimos cincuenta y un días de la guerra de Troya... Recuerden, personajes tales como, Enéas, Aquíles, Agamenón, Helena, Héctor, Paris etc. intervienen en el drama... Y el argumento: el rapto de la bella Helena, esposa de Menelao (rey de Esparta) por parte de los Troyanos. El rey Menelao pide ayuda al resto de los griegos que formalizan un impresionante ejercito de más de 120.000 soldados y asedian la mítica ciudad de Troya, donde tenían secuestrada a Helena. Luego viene aquello, que seguro todos conocen, de la fabricación del inmenso caballo de madera y, el llanto de Aquíles por la muerte en batalla de su gran amigo Patroclo y, después la venganza de éste, que mata a Héctor y arrastra su cadáver por los muros de la ciudad y, en fin... episodios a cual mas apasionante.
La Odisea también es consecuencia de la famosa guerra entre griegos y troyanos pero se desarrolla al final de ella, cuando Ulises, un jefe griego que había participado, regresa a su casa en Ítaca, donde les esperan su amantisima esposa Penélope y su querido hijo Telémaco. Ésta segunda obra la escribió Homero en su madurez y es más serena que la Iliada, consta de más de 12.000 versos ¡Ahí es nada!.
Ulises, junto a un grupo de supervivientes de la guerra, vaga errante por el Mediterráneo en busca de su pueblo. Pero lo tiene muy difícil, los dioses se han confabulado para hacérselas pasar canutas. Antes de llegar a abrazar a su mujer debe superar pruebas muy difíciles, por ejemplo sacar fuerzas de flaqueza para no sucumbir a las llamadas las sirenas que le incitan a anclar el barco en su isla y recrearse en sus placenteros regazos prometiéndoles suculentos placeres sensuales. Para evitar la tentación Ulises se hace amarrar en al palo maestro de la embarcación. En otra ocasión se ve obligado a matar en la isla de los cíclopes a Polifemo el monstruo de un solo ojo que llegó a devorar a varios de sus compañeros. Al llegar, por fin, a Ítaca después de años perdidos por el inmenso mar, tiene que luchar con los pretendientes de Penélope, su mujer, que en la creencia de su muerte ambicionaban casarse con ella. 
Y miren si estas dos grandes obras han marcado la existencia fantástica y mitológica de la humanidad, que aun hoy usamos sus frases o personajes para definir aptitudes, sino lean.. Llamamos Odisea a una aventura o proyecto complicado, talón de Aquiles, a un punto débil de una persona o situación, o Caballo de Troya a un enemigo metido en nuestras filas.
La Iliada y la Odisea han traspasado el paso de los siglos tan frescas y cautivadoras como hace tres mil años. Aun hoy siguen siendo obras maestras de la literatura universal, y quizás junto a la Biblia el Quijote sean las más influyentes en cuanto a historias y leyendas que la humanidad ha dado. Y que han entretenido, sin duda, a millones de sorprendidos y agradecidos individuos a lo largo de nuestra existencia, entre los que me incluyo.
Por cierto, al final del sigo XIX, un rico alemán enamorado de estas historias, Heinrich Schliemann, quiso emplear su inmensa fortuna en hacer excavaciones convencido de que Troya y los lugares descritos en la Iliada eran verídicos, y acertó, entre otros tesoros y joyas encontró la llamada máscara, de oro puro, de Agamenón; historia y leyenda se entremezclan...
Dicho queda...
Joaquin Yerga


viernes, 1 de junio de 2018

Canción triste de Hill Street





He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos.
De Gaulle


Soy de los que creen que ninguna profesión es perversa en sí misma, ni que los individuos sean malvados por naturaleza, sino que a veces se dan las circunstancias perfectas para que ciertos individuos y algunas profesiones se alíen y, envueltos en una vorágine de arrogancias e intereses comunes, engendren una mezcla especialmente dañina para los intereses de toda una nación; en política pasa a menudo
Aun así siempre he pensado que la gente, cuando hablan mal de los políticos, incluso cuando en las encuestas una abrumadora mayoría deciden que estos son el principal problema de España, creía que exageraban, que no era para tanto, que ellos hacían su trabajo lo mejor que podían y en beneficio de todos; ahora después de lo de ayer me desdigo y creo que toda ésta gente estaba en lo cierto.
Ayer fue un día del que la mayoría de los españoles no podremos, precisamente, sentirnos orgullosos de nuestra responsabilidad y patriotismo. Tuvimos una moción de censura, sí, democrática y ajustada a nuestra constitución, pero a todas luces desleal e irresponsable.
Vaya por delante que pretendo criticar a todos, a tirios y troyanos, por su mal papel y su pésimo sentido de estado. Unos porque atosigados por los casos de corrupción fueron incapaces de adivinar la urgencia de convocar elecciones anticipadas hace ya un tiempo, y otros porque ansiosos por llegar al poder y eludir los malos pronósticos en las encuestas se echan en brazos de toda esta patulea anárquica y antiespañola que pulula por los escaños del congreso.
No duden de que entramos en una nueva etapa, una etapa de inquietud y desasosiego que traerá repercusiones económicas graves, porque no estamos sirviendo de ejemplo en Europa, precisamente. Los poderes económicos, empresas, multinacionales y fondos de inversión se van a pensar muy mucho sus inversiones en nuestro país, sino al tiempo, y eso lo pagaremos todos mas pronto que tarde.
Un gobierno llamado frankenstéin, débil, hecho a base de retazos a cual más dispar, no puede darnos la seguridad jurídica y política que necesitamos ¿Creen que con ochenta y cuatros diputados se pueden tomar decisiones importantes? ¿Se puede llegar a pensar, siquiera, que con todos estos nacionalismos: excluyentes unos, xenófobos otros y partidarios de romper el país el resto, podemos ganar algo el conjunto de los ciudadanos? evidentemente no. De hecho, no hay mas que ver a estos últimos cómo se frotan las manos.
En los días previos a esta moción de censura hemos sido testigos de cómo cada partido a exteriorizado sus propios y bastardos intereses. Unos querían elecciones porque les iban bien las encuestas, otros aguantar en el poder como sea y esperando que el tiempo diluyera los escándalos, y el resto ojo avizor, aguardando su oportunidad para sacar las zarpas, y mientras los intereses del estado al socaire de separatistas.
Qué duda cabe que sufrimos una época falta de políticos carismáticos, sólo tenemos a nuestro alcance advenedizos que llegan a los partidos para medrar sin el más elemental sentido de estado. Por desgracia ya no quedan de aquellos de la transición, hombres curtidos, críticos con la dictadura y conscientes de la necesidad de acuerdos prácticos buscando siempre el bien común; me estaba acordando de tipos como Adolfo Suárez o Felipe González.
Ahora nos guste o no estaremos en mano de una patulea de partidillos de toda ralea y condición. Tendremos a todo un país de 46 millones de expectantes compatriotas con temor al futuro porque dependemos para gobernar de una amalgama de organizaciones siniestras para nuestros intereses. No hay más que ver... Bildu, PNV, Convergencia, Compromís, Bloque Galego, Geroa Bai etc.etc. y un tutifrutti de ideologías que van desde la derecha más rancia, a la extrema izquierda trasnochada, pasando por xenofobos, racistas, y hasta los amigos de la ETA. a todos los cuales, por cierto, sólo les unen su desprecio a España y su deseo de debilitarla.
En fin, no me entra en la cabeza que con tres partidos constitucionalistas, que juntos acaparan el 70% del electorado, tengamos que vernos en ésta tesitura. Sólo nos queda rezar y esperar a que los daños infringidos no sean irreversibles, y repetir aquello que dijo Romanones: ¡¡Dios mío qué tropa!!
Dicho queda...
                                           Joaquín Yerga
                                           01/06/2018

jueves, 31 de mayo de 2018

¿Y si todo fuera de otra manera?





Amada, en ti pensaba, en tus cabellos que el mundo de las sombras envidiaría. Y puse un punto de mi vida en ellos, y quise yo soñar que tu eras mía. 
(José Martí)

Imagínense por un momento hasta qué punto pudiéramos haber cambiado, personas o países, si en vez de acontecer las circunstancias que nos han llevado hasta aquí, ésas circunstancias hubieran sido otras, aunque, me temo, deberán hacer un gran esfuerzo para ello porque es sumamente difícil adivinar esas consecuencias. Digo esto después de volver releer un librito de viajes y biografías de personajes importantes que han existido y que de alguna manera, por su gran labor realizada, el mundo es como es; en muchos casos decisiones tomadas al límite por algunos de estos personajes a punto estuvieron de cambiar el rumbo de la historia.
Uno de los pasajes mas interesantes de la historia universal es la gran aportación a la humanidad de Cristóbal Colón y sus viajes. Y me llama la atención precisamente lo cerca que estuvimos de no tener nada que ver los españoles con el descubrimiento de América. Figúrense qué hubiera sido de nosotros de no haber sido así.
Cristóbal Colón antes de entrevistarse con la reina Isabel, en Granada, (que fue la que empeñó sus joyas para costear el gran viaje) ya lo había intentado dos veces antes y fracasado ambas, en otros lares. Sí, porque anteriormente lo hizo en Córdoba pero los Reyes Católicos estaban tan atareados con la conquista de Granada y la expulsión de los moros que apenas le hicieron caso; tan sólo cuando arribó al monasterio de la Rábida y convenció al franciscano fray Juan Pérez, que era también confesor de la reina, tuvo la posibilidad de hacer realidad sus sueños. Algo tuvo que ver el hecho de que Colón tenia especial devoción por ésta orden religiosa de los franciscanos.
Pero nos libramos de chiripa, porque Colón antes de intentarlo tres veces con España, pretendió convencer a Portugal, y casi lo consigue. Tengan en cuenta que estaba casado con una portuguesa y tenido un hijo con ella allí. Si por circunstancias, todas verosímiles, Portugal hubiese concedido esas ayudas y financiar el proyecto, cuán diferente hubiera sido nuestra historia.
De haber sido así y esa hipótesis portuguesa hubiera sido real, el portugués sería la tercera lengua más usada en el mundo y segunda por importancia, pues toda América, excepto los Estados Unidos la hablarían. El español por el contrario estaría relegado a una insignificancia con poco más de cuarenta y siete millones de hablantes..
No obstante, no sólo de idiomas vive el hombre, de no haber sido nosotros los descubridores y posterior colonizadores, nuestro pasado y nuestra historia nada tendría que ver con la que es, pues toda ella está condicionada por América, porque...  
Primero, los reyes de la casa de Austria, Carlos I, y Felipe II, (los dos fervientes católicos) se gastaron toda la pasta y más que traíamos de allí, y gracias a ella pudo combatir a los protestantes del norte de Europa. Estos a pesar del despilfarro gastado, se le fueron pero a nosotros, a los del sur, nos dejaron con el catolicismo más rancio, y esto condicionó en grado sumo nuestro futuro ¿Podría negar alguien que si los españoles somos unos gualtrapas se lo debemos en parte a esta rama del cristianismo? 
Segundo, de no haber dependido del oro y de la plata de América, que nos hizo apáticos e improductivos, tendríamos que haber buscado las habichuelas de una forma más ingeniosa y acorde con los nuevos tiempos que se avecinaban, en definitiva seríamos posiblemente tan competentes como los nórdicos. Y...  
Tercera, gracias al idioma nuestros lazos con la América latina ha sido y siguen siendo muy fuerte, y por ello miles de españoles durante siglos emigraron allá condicionando la manera de vivir de los criollos... Y por ello, también, casi dos millones de suramericanos han llegado acá a buscarse la vida con todo el derecho del mundo, de no haber sido por el idioma ¿Hubieran venido aquí precisamente?
Por cierto, el lado oscuro de Colón, que lo tenia, era su avaricia con el dinero y las joyas, era ansia viva la suya. Por esto, y por la poca consideración con los esclavos fue denunciado, estuvo preso y murió pobre después de haberlo tenido todo. Y luego está la odisea con sus restos y su verdadera tumba, ya saben que murió en Valladolid y se le enterró en Sevilla. Pero no quedó ahí la cosa, más tarde fue trasladado a Santo Domingo (Él quería ser enterrado allí) y de ahí a La Habana, que al independizarse de nosotros volvió a Sevilla, y aquí está, vivito (perdón muertito) y coleando en su hermosa catedral.
Como decía la principio, lo que son las cosas, apunto estuvieron los portugueses de hacerse con ese inmenso botín que fue el descubrimiento de América; menos mal que no le hicieron caso cuando Colón fue a pedirles ayuda; ahora estarán tirándose de los pelos. Bueno, que no se quejen que les cedimos Brasil, el país mas grande de surámerica, para que hablaran portugués. Además para compensar nos hicimos cargo del presuntuoso crack del Madrid, Cristiano Ronaldo, que, por cierto, nació justo en el mismo sitio que la mujer de Cristóbal Colón, en Madeira.
Dicho queda...
                                        
                                                   


martes, 29 de mayo de 2018

Pan y circo





La mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre.
Einstein


Espartaco fue un tipo con suficientes agallas como para ponerse al frente de un ejército de 120.000 esclavos que, hartos de maltratos, abusos y vejaciones que les infringían sus patrones romanos, se sublevaron con cierto éxito en el sur de Italia; esto pasaba en el siglo II a.c. No obstante, pagó caro su osadía.
Ése ejército de desarrapados y desesperados, sin nada que perder, mantuvo en jaque a los romanos durante dos años sobreviviendo del saqueo a tierras y haciendas por las laderas de las montañas, hasta que el senado se lo tomó en serio y envió para castigarles a un par de legiones. Aguantaron poco más, a Espartaco lo capturaron y junto a otros 6.000 compañeros de fatiga fue crucificado y sus cuerpos, clavados en cruces, expuestos a lo largo de kilómetros por toda la Vía Apia, que comunicaba Roma con Nápoles, (una especie de autovía de Andalucía) imaginen el espectáculo. Pues así se las gastaba Roma.
Si algunos episodios del pasado remoto me hizo amar la historia, fueron, sin duda, las peripecias de los pueblos, griego y romano. Ambos son el origen de nuestra cultura europea y por lo tanto a ellos les debemos nuestra razón de ser.
Primero fueron los griegos, porque pusieron la primera piedra del saber y del conocimiento en un mundo aun en pañales en cultura. Ellos desasnaron a los humanos de entonces con sus inquietudes, curiosidades y deseos de saberlo todo, que les llevó, por cierto, a denominar a todo el resto del mundo conocido como bárbaros.
Los griegos, y sus inventos como la democracia, la filosofía, el teatro, las matemáticas o la ética, por decir algunos, fueron el modelo a seguir en todo lo que vino después. Y vinieron muchas cosas, y muchos otros pueblos, y civilizaciones, entre ellos Roma, que les copiaron casi todo lo bueno que tenían, excepto su dispersión en pequeños estados que fue, sin duda, el origen de su ruina y caída en manos de algunos de esos pueblos bárbaros.
De lo único que carecían los griegos y que a la postre les llevaría a su perdición, lo tenían los romanos a mansalva, “unión y patriotismo”, y esto les hizo crear un imperio como nadie jamas había conocido hasta entonces.
Roma era una ciudad pequeña rodeada por otras muchas del mismo tamaño en la región italiana del Lacio. Su forma de gestionarse, tanto en la paz como en la guerra, les llevó a ir poco a poco conquistando todo lo que se le ponía por delante.
Roma, y eso lo llevaban ellos muy a gala, se fundó en el año 735 a.c. y lo hicieron unos personajes semi-dioses llegados de la batalla de Troya. Los sucesos de Troya ha dado mucho juego en la historia antigua, acuérdense de las dos leyendas más importantes de esa época la “Iliada” y la “Odisea”, escritas ambas por Homero y basadas en ésa famosa batalla. Pero esto es el nacimiento mítico y legendario de la ciudad, que por supuesto hay que poner en duda. Otra cosa es la fundación real.
La ciudad tuvo en un principio unos cuantos reyes, pero no funcionó la cosa, así que una vez que se cepillaron al último proclamaron la república, y quedaron vacunados de monarquías para varios siglos. Los primitivos romanos hicieron un plan estupendo para defenderse de sus enemigos, crearon un ejercito (la legión) en el que participaba todo el pueblo. Los ricos aportaban, caballo y armas más sofisticadas, y los pobres lo poco que tenían, es decir, sus piernas y brazos y algún armamento rudimentario, pero todo el mundo estaba obligado a servir a la patria durante diez años.
El sistema político era complejo pero tan efectivo como para que se pudiera catalogar de democracia. Cada clase de ciudadanos, ricos y pobres, tenían sus defensores y benefactores. El órgano máximo de poder era el senado.
Para que se hagan una idea, Roma pasó en unos cuantos siglos de dominar un territorio de poco más de 500 kms cuadrados a ser dueña de, primero de toda Italia y después de todo el Mediterráneo. A medida que las legiones romanas iban conquistando ciudades y territorios, ingentes cantidades de riqueza y esclavos afluían a la ciudad.
Pero como consecuencia de las continuas guerras se hizo necesario reclutar cada vez más gente con lo que el campo se desertizó, y todos, hacendados, jornaleros y pequeños agricultores se hicieron proletarios en la ciudad. Decenas de miles de enemigos derrotados fueron llevados a Roma como esclavos y la ciudad se hizo enorme. Y miren, tan solo la victoria sobre los epirotas, en Grecia, aportó a la ciudad 150.000 esclavos, o la derrota de los samnitas, que les proporcionó otros 60.000. Los esclavos eran utilizados como, sirvientes, administradores, mineros etc. en fin, mano de obra gratis. A muchos de los esclavos griegos, mas preparados culturalmente que los romanos, los escogían como preceptores de sus hijos.
Al final de la república, poco antes de comenzar el Imperio, en Roma, la inmensa mayoría de la población era ya proletaria, es decir, pueblo llano, desocupado y ocioso que subsistían gracias a la ayuda del estado. Para mantenerlos a raya y que no les supusieran demasiado disgustos, el senado y los escasos patricios (ricos) les ofrecían a menudo espectáculos circenses variados para mantenerlos entretenidos. Entre ellos lo que más les gustaban eran la lucha de fieras y las peleas de gladiadores. Para que se hagan una idea, el general romano Sila pagó de su bolsillo unos juegos en los que se mataron mas de 100 leones, otro general, Pompeyo, se lució con otros con más de 320 leones sacrificados y el gran Julio César costeó unos que duraron semanas y en donde se mataron más de 400 felinos. Digo yo, que ya en esa lejana época apunto estarían de exterminar con los grandes mamíferos de África.
Como era de prever con el tiempo y sus victorias los romanos se hicieron sibaritas, se acostumbraron a la buena vida y ya no estaban dispuestos a sacrificarse por la nación. Llegó un día en el que en el ejército había más bárbaros extranjeros que romanos y esa fue su perdición, sucumbió como todos los imperios que han habido en la historia, por exceso de éxito. ¿Estamos viviendo algo parecido en Europa? Pregunto...
Dicho queda.
                                                 Joaquin Yerga
                                                  29/05/2018



domingo, 27 de mayo de 2018

La noche de la bestia






¡Ah de la vida!”... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La fortuna mis tiempos ha mordido,
las horas mi locura las esconde.

¡Que sin saber cómo ni a dónde,
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
(Quevedo)


No me quejo de mi suerte; además de qué me serviría bastante tengo de estar vivo y poder contarlo. Afortunadamente aun vivo en un mundo que, si bien no perfecto ni ideal más sí interesante, y lo suficientemente atractivo como para que merezca la pena estar en él, y morir en él, claro.. Es más, es el único que conozco no hay otros, por lo que no puedo comparar, ni elegir.
Y qué contarles de la vida, poca cosa pero no debemos generalizar, decirles solo que hay tantas vidas como seres habitamos este mundo y todas diferentes entre sí porque, lo que a mí me entusiasma a otros deprime, y eso es justo lo que debe ser. Digo esto porque gente atrevida hay por ahí que aboga por la uniformidad entre los individuos ¡Hala!, todos iguales, sin distinción de clases ni de riquezas ni aptitudes, o capacidades!... En fin... "cosas veredes, amigo Sancho", que diría Alonso Quijano en el Quijote..
Afortunadamente todavía no hemos llegado a la aberración, (aunque camino vamos de ello) de ver un mundo de personas con los mismos gustos, las mismas obligaciones, o las mismas diversiones; porque entiendo que si la vida es bella es precisamente por su diversidad, natural y humana.. Pues con ambas cosas, creo, están dispuestos a terminar algunos politiquillos y arrimados..
Créanme, aborrezco las propuestas uniformadoras, los individuos debemos ser libres e independientes y cada cual debe elegir el camino a seguir, aunque tropecemos mil veces y luego no alcancemos la meta soñada; aunque mucho me temo que las tendencias políticas y sociales de ahora vayan en el sentido contrario.
Imaginemos un mundo en donde la gente que lo habita comen lo mismo, visten igual y hasta ven todos a los mismos programas de la tele, sería horroroso, pues ya casi estamos en ello. Andamos en vías de crear un mundo de robocitos de carne y hueso en donde nadie se puede salir del guion que nos han impuesto, salvo ser tratado de estrafalario.
No me negarán que quizás los más débiles de entendederas estén dispuestos a dejarse manipular por los poderes omnímodos de algunos estados y partidos políticos que programan las vidas de sus súbditos hasta el mínimo detalle, aunque más pronto que tarde, me temo, todos entraremos por el aro. Ellos nos dirán qué debemos comer, qué no debemos beber y cuántas veces deberemos hacer el amor; y todo eso por nuestro bien y en aras de nuestra felicidad... No debemos inquietarnos por nada -nos advertirán -No debemos pensar, no debemos protestar ni prosperar, ellos lo harán por nosotros, a cambio recibiremos subvenciones y seguridad de por vida; eso sí, ellos, (los dirigentes políticos partidarios de la uniformidad) quedarán al margen de esa homogeneidad y, fuera de nuestro alcance visual harán de su capa un sayo y vivirán a tutiplén, “Haced lo que yo os diga pero no lo que yo haga” pensarán con desfachatez, como los curas de antaño.
He sido siempre un tenaz partidario del libre albedrío; no me gusta nada que programen mi vida, si me equivoco he de hacerlo yo, y si no también. Pero entramos en tiempos en los que los partidos políticos y los gobiernos sucumben a la tentación de dirigir la vida de sus gobernados como si de menores de edad se tratara. 
No sé si a mis gustos se le llamará liberalismo, posiblemente pero, aunque a esta palabra se la asocia más con asuntos políticos o económicos, yo creo que es una manera general y plena de vivir siendo consciente uno de sus limitaciones..
Cuando hay elecciones municipales o generales en el país vemos con nitidez pasmosa en los distintos programas electorales de los partidos la enorme cantidad de promesas de todo tipo que garantizarán solucionarnos la vida.. Nos prometen el oro y el moro: pagas extras, todo gratis, ayudas a tutiplen etc. etc. la única condición que nos imponen, eso sí, es que les demos nuestro voto, luego no cumplen nada, pero acostumbran a la gente a pedir y a creerse que papá estado nos lo hace todo.. En fin...


                                   cosasdejoaquinyerga@blogspot.com
                                   

viernes, 25 de mayo de 2018

El casoplín de Luis Bárcenas






Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia.
Gandhi


Treinta y tres años y cuatro meses de cárcel, media vida, como decía Julio Iglesias en aquella añorada canción, estos son los años que le han caído a Luis Bárcenas, ex-tesorero del PP y posiblemente el tipo más odiado durante una larga temporada en España. Junto a él también han sido condenada su mujer y unos cuantos más, sobre todo el cabecilla de la llamada, trama “Gurtel”. No sé si son muchos o pocos, no soy quién para valorar la sentencia ni tengo datos para hacerlo, pero sí me atrevo a juzgar que son un montón de años para la corta vida de una persona.
Tal vez y como ocurre con todos los casos procesales, puesto que los partidos políticos se niegan a establecer la cadena perpetua revisable, una vez cumplido un tercio de la condena y si se porta bien en chirona empiece con los permisos penitenciarios. Esto ocurrirá dentro de doce o quince años, es decir, tendrá “el menda” para entonces setenta y cinco u ochenta años, muchos en cualquier caso. Ignoro si la condena incluye la devolución total del importe sustraído y su correspondiente multa, aunque sospecho que sí, en la medida que la justicia y el Ministerio de Hacienda tenga medios para hacerlo.
No me negarán que el país está extremadamente sensibilizado por todos los casos de choriceo que han surgido en estos últimos años, pero conste que viene de atrás, de aquellos años de vino y rosas en donde la expansión económica e inmobiliaria se salió de madre y muchos aprovechados metieron la mano en el cazo creyendo que nunca los pillarían. Y quizás por eso y por el endurecimiento de las penas para éstos casos, tengamos ahora una gran desproporción de castigo entre los delitos económicos y los de sangre. Para que se hagan una idea, a José Bretón el padre que asesinó a sus dos hijos y después los quemó para fastidiar a la madre, tiene una condena de treinta y cinco años.
Vaya por delante que a mí me parece tan justo que a un tipo le endosen tres décadas a la sombra por robarnos a todos sin darnos cuenta treinta millones de euros, como injusto que a otros por violar y asesinar chicas jóvenes le endilguen lo mismo, y muchas veces menos. O que anden sueltos por la calle delincuentes con cincuenta o setenta antecedentes penales a sus espaldas, y que dedican sus vidas a los robos y atracos. Porque puestos a valorar más daño hace el que nos roba la cartera, previo susto de la navaja al cuello, pues en muchos casos las victimas llegan a necesitar tratamiento psicológico para superar el trance, que estos mangantes de cuello blanco que a fuerza de comisiones ilegales y malversación de caudales públicos se han agenciado un botín nada despreciable, pero que a nosotros, los ciudadanos de a pie, apenas nos inquieta, sólo el monumental cabreo cuando nos enteramos por los telediarios.
De todas maneras ésta etapa de corrupción como la que hemos vivido teníamos que pasarla por narices, puesto que a nuestra joven democracia después de las muchas embestidas de todo tipo sufridas: como: golpes de estado, nacionalismos exacerbados, terrorismo de ETA, durísima crisis económica o fin del bipartidismo, le faltaba esta nueva herida y su posterior cicatriz para consolidarse. Y después de esto estaremos curados de espanto, incluso confiaremos en la honestidad de los próximos políticos de turno, porque... ¡¡A ver quién es el guapo que mete ahora la mano en la caja!!
En el mundo en general, sobre todo en los países más avanzados en democracia como son los nórdicos, la tendencia legislativa es a endurecer las leyes penales puesto que los tiempos han cambiado. A principios de los setenta se pensó en reblaldecerlas porque a los que delinquían había que darles una segunda oportunidad, y fueron efectivas. Ahora los tiempos son otros, y los delincuentes, tanto los de poca monta como los bien organizados, son profesionales interglobalizados (perdón por la palabreja) de la fechoría y estos no se redimen con permisos penitenciarios ni con segundas ni terceras oportunidades.
A mí, permítaseme ser optimista en cuanto a los ladrones de cuello blanco, irán a menos. Ya se cuidarán muy mucho de volver a las andadas después de ver desfilar camino del trullo a tipos peseteros y soberbios como éste Bárcenas. Otra cosa son los malhechores y criminales de faca en mano, estos, mucho me temo irán a más y nos harán más daño. Por cierto, paradojas de la vida, resulta que un joven universitario y agitador para más señas, ha tenido que medrar en política diciendo defender a los pobres y menesterosos para comprarse un casoplón a las afueras y sin embargo el que ya venía con él puesto (casoplón), por su perversa ambición desmedida nos vemos obligado a asignarle un "casoplín" de tres metros de largo por tres metros de ancho en la cárcel de Estremera; eso sí, con todo incluido. Y miren que curioso, ambos tienen una hipoteca a treinta años.
Dicho queda...
                                        Joaquin Yerga
                                        24/05/2018



miércoles, 23 de mayo de 2018

A propósito de vosotras, las mujeres.





Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar,

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido…desengáñate,

¡así no te querrán!

--Bécquer--



Nadie os podrá negar que vosotras, las mujeres, lo habéis tenido muy crudo en la historia. Casi todas las civilizaciones que han existido se han portado muy mal con vosotras. Incluso a veces y en ciertas culturas vuestro estatus social y decisorio ha sido semejante a los de los animales, es decir, nulo. Si, no exagero..

No es por alabar al cristianismo, que como tal tampoco hizo gran cosa por mejorar vuestra posición, pero su fundador, Jesús de Nazaret, si fue el primero en trataros como verdaderos seres humanos, igual que los hombres. Porque si en su tiempo estaba prohibido hablar con vosotras en la calle, Jesús lo hacía. Es más, se dejaba abrazar por amancebadas y prostitutas. Todos conocemos el episodio aquel en que Jesús salvó a una mujer adultera de morir lapidada. La ley judía decía: “Toda mujer adultera debe morir.” Por cierto, los hombres casados lo tenían mejor, sólo cometían adulterio si yacían con mujer casada, si se revolcaba con soltera, casi, le daban un premio.

Los antiguos judíos tal vez fuera el pueblo que mejor trató a la mujer, a pesar de los pesares. Ya en el Antiguo Testamento, que lo escribieron ellos, la mujer no sale mal parada teniendo en cuenta lo que había por ahí. No hay más que recordar que Dios hizo a la mujer “La Madre de la Vida”, según ellos..

En el devenir cotidiano del mundo antiguo judío las mujeres podíais negociar igual que los hombres, profetizar igual que ellos y además eráis las encargadas de la educación de los hijos. Pero un episodio hizo que todo cambiara, que todo se fuera al traste, porque...

Los judíos al volver a su tierra después del primer cautiverio y exilio en Babilonia (estuvieron allí presos muchos años) endurecieron sus leyes y costumbres en la creencia de que Dios les había castigado por ser demasiados flexibles y blandos en su devoción hacía él. Y volvieron, (entre otras penitencias y flagelos) a los sacrificios con animales en su honor. Debido precisamente a estos sacrificios la sangre vuelve a ser objeto de culto en sus liturgias, pero fuera del altar se consideraba impura. Tal vez por eso a las mujeres por su menstruación y el parto las alejaron del Templo, y poco a poco las fueron discriminando de todos los resortes legales y de poder en la sociedad.

De todas maneras también influyó en el ninguneo a vosotras el contacto que empezó a tener el mundo judío con la cultura grecolatina, mucho más machista que ellos. Mirad, sino, algunas de las barbaridades que llegaron a decir eminentes personajes que hoy en día los consideramos los paradigmas de la sapiencia y de la cultura...

Platón, nada menos, dijo que los hombres eran sexualmente mejores que las mujeres. 

Aristóteles, que fue el padre intelectual de Santo Tomás de Aquino, sentenció: “la mujer posee una naturaleza defectuosa e incompleta”.

Incluso el gran filosofo y orador romano, Cicerón, se despachó a gusto diciendo: “si no existieran las mujeres los hombres serían capaces de hablar con Dios”

Y no digamos del gran filósofo alemán Nietzsche, que tanto ha influido en generaciones posteriores; éste se preguntaba en su mejor obra “¿Vas con mujeres? No te olvides el látigo..” Quizás por eso llegó a despotricar tanto del cristianismo y de Jesucristo en particular, lo haría, el tío, para camuflar su misoginia..

Afortunadamente todo éste pasado cruel que hemos tenido con vosotras, aunque demasiado tarde, se esta solucionando. Visto desde la perspectiva de hoy en día nos parece inaudito que la mitad de los seres humanos de la tierra, las generadoras de vida, es decir, vosotras, nuestras madres, hermanas y esposas, hayáis estado vilipendiadas, discriminadas, excluidas, marginadas, apartadas, desdeñadas, ofendidas, injuriadas, maltratadas, lapidadas, asesinadas, o simplemente ignoradas de la sociedad con la aquiescencia de todos, ya fueran torpes o sabios.

Joaquín Yerga