viernes, 17 de junio de 2022

La cara oculta...

                                                                                          



Si Dios fuera una mujer no se instalaría

lejana en el reino de los cielos,

sino que nos aguardaría en el zaguán de los infiernos,

con sus brazos abiertos.


¡Ay Dios mío, Dios mío!

si hasta siempre y desde siempre

fueras una mujer qué lindo escándalo sería,

qué venturosa y prodigiosa blasfemia.

--M. Benedetti--



Bien es verdad que si nos ponemos exquisitos aquí no se libra ni Dios, porque, ¿Quién es tan perfecto como para serlo las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días al año? ¿Quién no ha tenido un desliz alguna vez en su vida por muy perfecto y estupendo que fuere?

Nada, nada, todos tenemos algo oscuro, nadie es como parece siempre... Estoy seguro que si hurgamos en la vida de cualquiera, sea famoso, importante o un mindundi, encontraremos algún baldón, un borrón en su historial profesional o personal, salvo que hablemos de un santo, y ni eso...

Sí, hacedme caso, hasta los más admirables hombres de la historia de la humanidad han tenido sus más y sus menos.. Ahí tenemos a Alejandro Magno, mató de un sablazo a su mejor amigo en un arrebato de furor..

Newton, el sabio, que persiguió con saña cuando le hicieron secretario de la casa de la moneda a pequeños defraudadores metiéndolos en mazmorras de por vida.. 

El mismo Gandhi, el venerado líder hindú de la No Violencia era racista con los negros, golpeaba a su mujer y se acostaba con su sobrina menor de edad..

Einstein, el gran científico y pacifista engañó a sus dos mujeres y no quiso saber nada de su hijo al que abandonó.. 

Teresa de Calcuta, era una soberbiona que ponía su nombre a todo lo que fundaba..

John Lennon el exbeatle y admirado músico, autor de “Imagine” pegó muchas veces a su mujer Yoko Ono y de joven se burlaba de los homosexuales.. 

Steve Job, el bueno y admirado fundador de Aple robaba planos y fondos a sus amigos con los que desarrollaba luego sus inventos..

En fin, nadie es perfecto, o como decía Jesucristo “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.. 

Se ve que, excepto yo que soy un bendito, aquí no se libra nadie...

Joaquín Yerga



Caída a los infiernos

                                                                                    



Perdóname, tú que me lees. Pude suprimir

la intimidad de un prefacio tan sombrío;

pero sentí que debía a mi compañera muerta

estas páginas. Aquí, donde las escribo, hace

apenas dos meses, le leía aún mis versos...

Sólo me queda ahora por decir a mi amada lo que

pensé al besar su frente (tan fría que hasta los

cabellos estaban helados) en el momento

supremo en que iban a cerrar su ataúd:

-Gracias, idolatrada mía, desde el fondo de mis

entrañas, por los años de amor que me diste.

¡Que Dios te bendiga!

--Amado Nervo--



---¿Sabías que aquí debutó la famosa Bella Otero?--le dije a mi amiga ayer tarde según subíamos la calle Arenal de Madrid---

Pasábamos en ese momento frente a la famosa discoteca y antes teatro Joy Eslava, y recordé algo que había leído hacía poco de la chica..

--No lo sabía---contestó ella de manera escueta--

--Poca gente sabe de la Bella Otero---le informé con ganas de seguir---se llamaba Carolina Otero y había nacido en una aldea de Pontevedra. Y mira que terrible---proseguí intentando hilvanar bien su historia---a los 10 años fue violada por el zapatero del pueblo. A la pobre la encontraron a las afueras con la pelvis destrozada por los esfuerzos del bestia remendón al forzarla---

---¡Madre mía, qué bestia!---me interrumpió mi amiga con voz enojada---

---Sí, sí, así fue---insistí---a partir de entonces se propuso la chica no pasar más calamidades. Y lo cumplió, se largó a Lisboa donde, con apenas trece años, encontró su primer amante. Éste le enseñó flamenco y algo de baile. Despues se fue a Barcelona--

--¡Para para, Joaquín, no te precipites, cuéntamelo despacio que no hay prisa jajaja!. No sé cómo puedes andar y hablar tanto al mismo tiempo---me remarcó ella agarrándome del brazo mientras reía--

--Jajaja, vale, intentaré hablar más despacio---le dije riéndome yo también. Y seguí con lo de la Bella Otero--

--En Barcelona enamoró a un banquero alemán que la paseó por Europa promocionándola como bailarina española exótica; lo español estaba de moda entonces. Y enseguida triunfó en los mejores cabarets y salas de fiesta. En Paris fue ya un personaje excepcional. Contaban de ella que tenía cintura de avispa, pechos turgentes, ojos negros enormes, cara inocente y guapísima. Además se movía en el escenario con una voluptuosidad que levantaba pasiones entre el personal masculino, ¿qué te parece?--rematé---

--¡Vaya, ya salieron las medidas de la chica!. Mucho habías tardado jajaja---me largó soltando una carcajada--

Hablando hablando habíamos llegado a la Puerta del Sol, ahora en obras. Por allí estuvimos un rato pensando por qué calle continuar, si por la de Alcalá o por la de Carretas. Elegimos ésta última.

--Mira qué personajes fueron amantes de nuestra diva la Bella Otero---seguí con la matraca obviando adrede su ironía acerca de las medidas de la chica, y le nombré a Guillermo II de Alemania, a Alfonso XIII de España, a Eduardo VII de Inglaterra... Algunos tipos llegaron a suicidarse al verse rechazados por ella---concluí intentando sorprenderla--

--Uffff qué tendía la chica para tanto---me replicó ella asombrada---Supongo que tendría un tipazo, como tú dices, porque esos tíos no se van con cualquier adefesio, jajaja---

--Desde luego, era guapísima, pero acabó mal, todo lo que ganaba se lo gastaba en los casinos---yo continuaba con lo mío---hizo una gran fortuna y sin embargo murió arruinada. Expiró sola y empobrecida en Niza, en 1965, en un apartamento que le costeaba el Casino de Montecarlo, en agradecimiento por el pastón que se gastó allí en su vida. A su entierro solo acudieron el director del Casino, y el croupier---ultimé en plan solemne---

--Suele pasar, Joaquín, muchos de los que suben tan alto en la vida, habiendo empezado de la nada, les cuesta mucho gestionar esa fama y acaban mal---contestó ella cariacontecida--

La noche nos sorprendió de repente y empezaba a refrescar. Mi amiga se puso su rebeca que llevaba debajo del brazo.. Yo noté también un poco la suave brisa que soplaba, pero no dije nada. Subimos la cuesta de la calle Carretas para llegar a la Plaza de Jacinto Benavente, y cambiamos de tema..

Joaquín



                

jueves, 16 de junio de 2022

Sólo pretendí consolarla tras la muerte de su padre

                                                                                     




¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía

allí ni un solo rayo… Temblabas y eras mía

Temblabas y eras mía bajo el follaje espeso,

una errante luciérnaga alumbró nuestro beso,

el contacto furtivo de tus labios de seda…

--J. A. Silva--


--¿Sabes?---le decía en mitad de la calle a mi amiga---una de las mejores maneras de superar tu tristeza es seguir las recomendaciones de la famosa carta de San Agustín---

---Y cómo es eso---se extrañó ella todavía compungida 

Hacía tres meses que había fallecido su padre y a la mujer le estaba costando superar el trance. Bajábamos entonces por la calle Sevilla, de Zafra y yo intentaba animarla. Un rato antes me había contado sus últimos momentos con él antes de morir. 

Mira---le dije---una vez le llegó una carta a San Agustín de su querida amiga, Sápida, señora piadosa donde las hubiera. En ella le hablaba de su sufrimiento por la muerte de su adorado hermano, amigo a su vez de éste sabio padre de la iglesia.

--¿Y tú crees que una carta me puede servir de gran consuelo?---me interpeló, pelín incrédula. 

Noté su recelo, claro, y me dispuse a explicarle:

--San Agustín---proseguí---contestó a la carta de su amiga con otra carta que consiguió aliviar el inmenso dolor que padecía

--¿Y qué decía la carta?---se interesó---supongo que no te acordarás, ¿no?.

Llegábamos ya a la Plaza Grande y, aunque anochecía y hacía fresco, le sugerí sentarnos un momento en uno de los bancos de granito que rodean la Fuente de los Cuatro Caños y le propuse recitarle la carta.

--No creas que la recuerdo entera---le dije---pero intentaré recitártela. 

Haciendo titánicos esfuerzos memorísticos se la leí: 

  

"La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, tú eres tú.

Lo que soy para ti lo sigo siendo.

Dame el nombre que siempre me has dado.

Habla de mi como siempre lo has hecho.

No uses un tono diferente. No tomes un aire solemne y triste

Sigue riendo de lo que nos hacía reír juntos.

Reza, sonríe, piensa en mi.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido,

sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de tu mente?

¿Simplemente porque estoy fuera de tu vista?

Te espero; no estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

¿Ves? Todo está bien. No llores si me amas. Créeme: 

cuando la muerte venga a romper nuestras ligaduras,

como ha roto las que a mi me encadenaban,

ese día volverás a ver a aquel que te amaba

y que siempre te ama, y encontrarás su corazón

con todas sus ternuras purificadas.

Volverás a verme, pero transfigurado y feliz,

no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo 

por los senderos nuevos de la luz y de la 

vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios 

un néctar del cual nadie se saciará jamás.”..



--Uffff que fuerte, Joaquín. me has hecho emocionar. Mientras la recitabas me he estado acordando de mi madre, la pobre, y lo que está sufriendo. Además me la has leído de maravilla---me dijo con una lagrimilla en los ojos

--Tengo que reconocerte que es emotiva---le sugerí---por cierto, hoy en día ésta carta y su mensaje es uno de uno de los más acertados consuelos para creyentes que desesperan por la muerte de un ser querido. En Francia la suele leer algún allegado del muerto en su funeral---concluí

Nos levantamos del banco, casi ateridos de frío y seguimos camino hacía la parroquia; en una calle cercana teníamos aparcado el coche; las sombras se adueñaban ya de la pequeña ciudad..

Joaquín





martes, 14 de junio de 2022

Errores vendo que para mi no tengo

                                                                              



Ver en todas las cosas

de un espíritu incógnito las huellas;

contemplar

sin cesar

en las diáfanas noches misteriosas,

la santa desnudez de las estrellas..

¡Esperar!

¡Esperar!

¿Qué? ¡Quién sabe! Tal vez una futura

y no soñada paz.. Sereno y fuerte,

correr esa aventura

sublime y portentosa de la muerte

--Amado Nervo--



¿Cuántas veces ha pasado en medicina o en investigación científica? Muchas, más de las que nos parece. Sí, resulta que, inventos, medicamentos, nombres famosos y muchas más cosas existen gracias a errores humanos.. Me estaba acordando de los rayos X... 

Cuando el profesor alemán Wilhhelm Roentgen descubrió estos rayos tan espectaculares, tan provechosos para nuestra salud y los dio a conocer, en los Estados Unidos se promulgó una ley prohibiendo su aplicación en los binoculares, creyendo que servirían para ver los cuerpos desnudos de las mujeres a través de sus ropas. Y mirad hasta donde llegó la cosa; en Londres se llegó a vender ropa interior femenina a prueba de rayos X... 

Y fijaos que error: el portugués Magallanes fue contratado por el gobierno español para circunvalar la tierra, pero no acabó su hazaña, pues al llegar a Filipinas unos indios se lo zamparon después de trocearlo debidamente. La gran aventura de dar la primera vuelta al mundo la terminó el vasco de Guetaria, Juan Sebastián Elcano.. 

Pero no nos desviemos de la cuestión, Magallanes, al poco de empezar su periplo viajero recaló en una playa al sur de la actual Argentina. Allí asistieron a una danza ritual bailada por los indígenas. Observando su gran corpulencia y los enormes pies que se gastaban los indios, bautizó a aquella tierra Patagonía, es decir, “tierra de los de la pata grande” cuando en realidad debido al frio los pobres indios llevaban los pies forrado de pieles, pero en fin , Patagonia se quedó para los restos...

Joaquin Yerga



lunes, 13 de junio de 2022

El anhelo de una mirada suya..

                                                                                     



          Por fortuna ya no siento

aquellas melancolías,

ni doy a nadie tormento

con vanas filosofías.

Ya no me meto en honduras

ni hablo de llantos ni penas,

ni canto mis amarguras

ni las desdichas ajenas.

He cambiado de tal modo,

que soy otro diferente,

pues hoy me rio de todo,

¡y me va perfectamente!

--Vital Aza--



--Seguro que te hubiera gustado tener los ojos verdes---le decía a mi amiga la otra tarde---dicen que son los más bonitos de todos---

---Uy, no sé qué decirte, Joaquín---me contestó dudosa---

--Pues que sepas---le señalé---que es una suerte que tienen pocas, apenas el 2% lucen esas maravillosas pupilas.. ¿Y sabes una cosa?---insistí---las húngaras son las más propensas a nacer con esa bicoca, el 25% de ellas los tienen verdes--- 

--Ummmm, qué interesante, Joaquín; yo los tengo azules ya lo sabes, y no los cambio por otros---ironizó aleteando pícaramente sus pestañas--- 

Conversábamos sobre el tema a raíz de una serie de televisión inglesa que veíamos en ese momento en Neflix. Todos los actores y actrices tenían los ojos azules, y nos llamó la atención..

Mira---perseveré---el color de ojos más habitual es el castaño o marrón; aproximadamente el 70% de la población mundial lo llevamos. Es el que más melanina posee y sus genes son dominantes, con lo que, padre de ojos color castaño y madre azules, niño con ojos castaños ¡fijo!, salvo que los abuelos los tengan azules. ¡Y no me lo niegues que aquí me tienes a mi, con mis ojos castaños cuando mi madre los tenia bien azules!---le señalé sonriendo--

--Es verdad, tu madre los tenía azules---me recordó mi amiga---alguna vez me has enseñado fotos de ella--

--Así es, pero te digo más---seguí explicándole---también hay ojos de color ámbar, el 3% de la población. Y color avellana, el 5% de los individuos del mundo los tienen, y gris, el 3%. Por cierto, las que tienen la suerte de tener los ojos negros como el azabache que se den la enhorabuena, pues aunque no te lo creas son escasísimos-- 

--¿Y tú cómo sabes tanto de ojos? jajaja.. Que yo sepa, eres más de humanidades que de ciencia---se explayó riendo--

--Bueno, bueno, tampoco sé tanto, todo esto lo leí el otro día---le objeté---pero es verdad que siempre me ha gustado el tema---

Permanecimos un tiempo callados mientras terminaba la serie, pero al acabar volví a la carga con lo de los ojos.

--Por cierto---proseguí---¿sabías que hay gente que tienen un ojo de cada color?. Son pocos, pero los hay, a esta particularidad se le llama heterocromía, el cantante David Bowie, los tenia, uno azul y otro verde.  En España un 30% lo lleváis azules, entre ellas tú, y bien bonitos que los tienes---concluí sonriendo--

--¿No me estarás tirando los tejos, Joaquín?. Ya sabes lo celoso que es mi marido---me dijo soltando una carcajada--  

--Jajaja, ¡no no, os quiero mucho a los dos y no quiero que tengáis el más mínimo problema, faltaría más!---le advertí riendo---pero no me regañes por reconocer que tienes unos ojos preciosos--

Noté cómo mi amiga se ruborizaba mientras le obsequiaba con esos piropos inofensivos, así que  un poco de broma quise rematar la faena.

--¿A que no conoces ninguna canción dedicada a una mujer con ojos castaños?---le pregunté---yo no, desde luego---respondí---eso sí, infinidad de ellas a mujeres con ojos azules como los tuyos, o negros, o color turquesa o verdes.--

Fue lo último que hablamos esa tarde. Allí la dejé con la cara aún colorada. Cogí mi chaqueta y salí pitando para mi casa. Justo cuando salía entraba su marido. Le di un golpecillo con la mano en la espada y le dije de broma que fuera abriendo los ojos que se los iban a observar con detenimiento. Me miró extrañado igual que se mira a un loco ante un disparate, y entró para dentro..

Joaquín



   

Su amigo, su exmujer y otras cosas de meter

                                                                                   


Mi amigo M. y yo nos llevamos muy bien, aunque nos vemos poco. El jueves pasado me llamó por teléfono y me habló de lo sucedido con su exmujer, ¡es tremendo!.  Os lo voy a contar:

Hace un par de semanas, M. se encontró casualmente con su amigo Juanjo, al que hacía muchos años que no veía; fue en Zafra. Se saludaron y tomaron unos cafés en un bar de la Plaza Grande. Allí, entre añoranzas y recuerdos, Juanjo le fue diciendo lo bien que le iba en la vida... Le informó, entre otras cosas, que se había divorciado de su primera mujer con la que había tenido un hijo, y que ahora estaba a punto de volverse a casar con una chica estupenda. Estaba viviendo, según le dijo a M. su etapa más feliz. Económicamente había prosperado bastante---siguió contándole---y le suplicó que le visitara en su nueva casa, cerca de la estación. Incluso llegó a ofrecerle compartir juntos un negocio inmobiliario del que él era socio.

A mi amigo M. todo esto le entusiasmó; no está pasando el hombre por un buen momento económico ni sentimental. Más bien al contrario, hace algo más de un año que se separó y todavía lo está pasando fatal. Cuando lo de su divorcio, recuerdo que ella se fue de Fuente de Cantos, y no ha vuelto a saber nada. Había sido la mujer de su vida, loco estuvo por ella, y no exagero. Pero las cosas terminaron mal, no se entendieron, ¿o tal vez hubo algo más?. En fin, no sé..

El caso es que mi amigo M. se desplazó hace unos días a Zafra y visitó a Juanjo en su bonita casa, que, con rostro saludable y alborozado, iba yendo hacia él por el pasillo dispuesto a darle un fuerte abrazo. Detrás de él divisó la que parecía una hermosa mujer con ganas también de saludarle. ¿Qué por qué os cuento esto así?. Mirad:

Mi amigo, jubiloso, después de abrazar a Juanjo levantó su mirada hacia la que iba a ser la esposa de su amigo, pero la sorpresa que se llevó fue mayúscula. ¡Dios mío, Joaquín!---me dijo por teléfono todavía alterado--¡¡ésa mujer, la que iba a casarse con su amigo, no era otra que la suya, Conchi!!.

Cuando me contó por teléfono la sorprendente historia con su exmujer y su amigo, le noté muy tocado anímicamente, incluso le oí lloriquear.. Os digo una cosa, creo que no todo fue tan casual como parece Ahora está destrozado el pobre. Esperando estoy que me llame y me detalle algo más. Sospecho que aquí hay gato encerrado. 

Conste que es una historia real

Joaquín 



   




 


    


domingo, 12 de junio de 2022

Una tarde, un paseo, una casa..

                                                                                    



¡Ay de mi!, cuántas veces, arrobado,

en la contemplación de una quimera,

me olvidé de la noble compañera

que Dios puso a mi lado.

-¡Siempre estás distraído! -me decía;

y yo, tras mis fantasmas estelares,

por escrutar lejanos luminares

el íntimo lucero no veía.

--Amado Nervo--


--¿Crees en la predestinación?---le pregunté esa tarde a mi amiga, de sopetón--

--¿Por qué lo dices, Joaquín? Ya sabes que soy muy racional y lo que no veo no me lo creo--respondió tajante--

Paseábamos por la calle San Bernardo de Madrid, en Malasaña, hacía fresco e íbamos deprisa. Al llegar al cruce con la calle Antonio Grilo, un poco antes de Gran Vía, recordé los terribles acontecimientos que habían ocurrido en una casa de esa calle; en realidad son muy famosos, aunque tenía la esperanza de que ella no los conociera..

--Te lo decía---le señalé---porque a veces ocurren cosas que se salen de lo explicable y entra en el terrero de lo paranormal. Yo si creo en estos fenómenos, sé que existe algo, llámalo como quieras.. espíritu, duende, alma errante o incluso fantasmas que por diversas razones interfieren en nuestra vida diaria, y no siempre para bien---¿Has oído lo de la casa de la calle Antonio Grilo, justo aquí, a la derecha?---le pregunté esperando sorprenderla--

--No, no sé nada de eso, cuéntame---respondió intrigada---

--No te asustes---le advertí---porque aunque tú no creas en estas cosas, lo que te voy a contar te pondrá los pelos de punta. Mira---proseguí--- hay una casa aquí al lado, ahora te voy a llevar allí, en la que han ocurrido cosas horribles.

--¿Cosas como qué?---se interesó ella casi entre burlas---

--En el portal de la casa, en tiempos de Carlos III, un sacerdote asesinó a un joven que le disputaba su amor por una bella costurera; cayó desangrado cuan largo era en el mismo umbral. Pero hay más---le sonreí mientras miraba su cara esperando algún gesto---en 1945, se encontró dentro de la casa a su inquilino, asesinado con un fuerte golpe en la cabeza. El hombre estaba tieso y con un mechón de pelo en su mano derecha, pelo de su asesino. Entonces no existían los adelantos con el ADN. Todavía se busca al culpable---

--Bueno, a veces pasa, son casualidades---me soltó ella haciéndose la indiferente--

--Sí, si, casualidades---reiteré mientras la hice colocar enfrente de la casa y le señalaba el balcón de la misma (acabábamos de llegar a ella)---pero es que en ese mismo piso que ves, en 1964 una madre soltera estranguló a su niño recién nacido para ocultar su nacimiento. Su hermana encontró la cabeza del bebé envuelta en una toalla en un cajón---

--¡Joder, Joaquín, qué barbaridad!---exclamó mi amiga, a punto de salir del letargo de la indiferencia y mirando, ahora sí, con ojos como platos los balcones de la casa-- 

--Pero aún no te he contado lo peor. En 1962, en el mismo piso, ¡sí sí, ahí mismo!, y esto es lo más espeluznante, el sastre, José María Ruiz, asesinó a sus cinco hijos y a su mujer; luego se suicidó. Antes de hacerlo, fue exhibiendo uno a uno los cadáveres de los niños en el balcón central ante el asombro de los vecinos que, horrorizados, se agolpaban en la calle mirando. Le dijo al policía que intentaba reducirlo que había oído voces que le conminaban a hacer lo que hizo. ¡Qué!, ¿sigues creyendo que no existen los maleficios?---le endilgué muy ufano esperando su conversión---

.--Lo sigo creyendo---respondió---supongo que, aunque parezca mentira, se habrá dado una serie de extrañas casualidades, sino no se explica---me replicó mi amiga sin bajarse del burro de sus convicciones---

--¿Y si ya remato diciéndote que durante unas obras de remodelación de la calle se encontraron fetos de niños aquí mismo, bajo el suelo que pisamos ahora, seguirías pensando lo mismo?. Aunque esto quizás tenga su explicación---le hice anotar---pues en el lugar hubo un antiguo cementerio---

--Uffff vaya historia, Joaquín. Lo que si te puedo decir es que no me gustaría vivir en esa casa---recalcó mientras señalaba el balcón de los hechos---¡mira que me gustaba esta zona!, pero de pronto ha dejado de gustarme---

--Pues la casa sigue ahí---le dije---ahí la tienes, tal cual, y con nuevos inquilinos dentro, como si no hubiera pasado nada.---le señalé en plan peliculero---

--¡Madre mía!, pero aún así todo debe tener su explicación, no veo la mano de nada paranormal---perseveró en lo suyo---

--Tú dirás lo que quieras---concluí---pero yo asocio el antiguo cementerio con los hechos sangrientos, no queda otra. El espíritu de algún alma en pena vaga por la casa clamando venganza---

Luego retornamos a la calle San Bernardo y proseguimos hasta Gran Vía, apenas me habló en el trayecto. Creo que, aunque no me lo confesara, iba impactada..

Joaquín

                                                                               

            edificio de la calle Antonio Grilo, donde ocurrieron los hechos. Al fondo, San Bernardo

                                                                             

                                 noticia del caso más sangriento ocurrido en la casa



viernes, 10 de junio de 2022

Un encuentro y una decepción.

                                                                                       


  


Descienden taciturnas las tristezas

al fondo de mi alma,

y entumecidas, haraposas brujas,

con uñas negras mi vida escarban.

De sangre es el color de sus pupilas,

de nieves son sus lágrimas;

hondo pavor infunden; yo las amo

por ser solas que me acompañan.

Aguárdolas ansioso, si el trabajo

de ellas me separa,

y búscolas en medio del bullicio,

y son constantes y nunca tardan.

--Manuel G. Nájera--



Esa noche mi amiga Laura se quedó a cenar en casa y, entre lágrimas y también alguna sonrisa que conseguí provocarle, me fue pormenorizando su triste historia con su ya exmarido. Me dijo que no se atreve a preguntarle nada sobre el asunto, teme remover un pasado que no le va a gustar..

La velada se prolongó más allá de la madrugada. Tomamos unas copas, y hablamos, y reímos. En en momento dado cambió de asunto, sonrió y acabó preguntándome del porqué de mi soltería y de mi "sempiterna" melancolía.

Yo me sorprendí por la pregunta, pero reconocí su perspicacia. Me levanté del sofá donde disfrutábamos de la sobremesa y de la charla, y me dirigí al escritorio. Abrí un cajón y saqué una carta de su interior. Luego se la mostré y le pedí que la leyera. Jamás a nadie le había contado esa parte de mi vida, y menos a ella..

La leyó despacio..


A Laura...

¿Recuerdas? Nos besamos al despedirnos. También a él le di un fuerte abrazo.. Me fui feliz del pueblo a pesar de todo. Sí, estaba contento por verte a ti feliz..

Vosotros erais lo más importante que tenia en la vida, mis dos amores...

Tú, mi corazón, mi pasión, mi sueño.. todo lo eras para mi.. Él, ya lo sabes, mi amigo del alma, mi compañero de tantas cosas.. mi inocencia, mi niñez entera..

Os dije adiós desde la ventana de aquel destartalado autobús que tan lejos me llevaba, y os envidié.. Os envidié porque allí quedabais los dos, en nuestras calles de siempre, en nuestros lugares de encuentro.. No visteis mis lágrimas mientras agitaba las manos diciéndoos adiós..

Luego lo pensé muchas veces.. ¿Qué veríais en aquella cara ingenua que se alejaba poco a poco de la parada del Altozano?Posiblemente sentisteis una mezcla de burla y compasión. Tal vez ya habíais consumado lo vuestro, o fue precisamente ése día el inicio de la infidelidad..

Me fui aquel día y en mi lugar de destino sufrí tus olvidos y desdenes.. 

Te escribí, bien lo sabes, mil cartas de amor. A una por día, a veces hasta dos. En algunas te recitaba poesías románticas, en otras te suplicaba amor verdadero, atención.. ¡qué sé yo!...¡Qué iluso! ¡Qué bobo!. Todo el tiempo pensando en ti, soñando contigo.. y todo para nada..

Es tarde, pero.. ¿sabes?, destrozaste mi vida para siempre. Si, porque a partir de saberlo, cuando me dijeron lo tuyo con él, ya no fui el mismo. Donde antes había un alma ingenua de adolescente feliz, habita ahora una gris de un tipo desconfiado, triste, y marcado de por vida por aquella traición juvenil.. 

No te lo creerás pero, todavía después de aquello, tonto y soñador, esperé noticias tuyas. Sí, aún anhelé durante mucho tiempo que me pidieras perdón, cuando... ¡tú estabas ya en otras circunstancias, y tan ajena a mis fantasías!..

Tal vez te haya ido bien por esos mundos, o quizás no, no lo sé.. Todavía al recordarte se me acelera el corazón.. ¡Ya ves, a estas alturas de la vida!. 

Pero te digo una cosa, quizás mejor no saber de ti. Mejor te quedas en mi memoria tal como eras, porque ésa imagen tuya marcada a fuego en mi mente me ha dado vida, después de todo...

Si ahora te viera no querría decepcionarme. Han pasado muchos años y ya no somos los mismos. Seguro que tú apenas recuerdas a aquel chico que estaba por tus huesos, que le daban unos celos terribles si te veía hablar con otro, que le saltaba el corazón cada vez que te besaba.

Yo, sin embargo, nunca te olvidé, es más, has permanecido intacta en mi corazón, tal como eras.. No, mejor dejarlo así, no quiero verte, prefiero imaginarte... como siempre...

Joaquin


Mientras leía mi carta yo miraba la cara de mi amiga y la vi emocionarse, incluso una lágrima rebelde creí advertir en sus hermosas pupilas azules.

Al terminar me dio beso suave, casi rozando sus labios con los míos. Noté una ternura infinita conmigo. Luego nos fundimos en un fuerte abrazo. Evidentemente ella había comprendido.. 

Ambos teníamos motivos para llorar aquella noche, una noche larga, por cierto..




En la cuerda floja

                                                                                       



         No voy a correr detrás de ti.

Y mucho menos huir de ti.

Estoy aquí, en el mismo lugar.

Tú ya sabes el camino…


Os voy a contar una historia muy particular y extraña. Quizás no la creáis por su inverosimilitud. Fue como un mal sueño, una fantasía sin pies ni cabeza, sin embargo puedo dar fe de su autenticidad..

Os aseguro que la historia no es un cuento al uso inventado para entretener a nadie, sino real como la vida misma. Le ocurrió a él personalmente durante un cierto intervalo de tiempo, aunque ahora sé que le pudiera pasar a cualquiera en algún momento delicado de su vida.

Todo empezó en Sevilla, ciudad a la que se desplazó un día a realizar unas compras.. Después de aquello, ¡os lo juro!, no volvió a ser el mismo, se transformó en otra persona, ¿más sensible?, tal vez, pero también más desconfiado...

Cuando vio por primera vez a aquella mujer le impactaron sus largos y negrísimos cabellos y la mirada que le dirigió. ¡Oh, qué mirada más insinuante!. Fue en un centro comercial de la Estación de Armas, no muy lejos del puente de Triana, mientras esperaba al autobús que le trajera de regreso al pueblo..

Había entrado en el local con la intención de hacer tiempo, por cierto, un momento antes se había llevado un gran susto al cruzar la Avenida de Colón por un “paso de cebra” bien señalizado. Un vehículo, apurando su conductor la luz naranja del semáforo que se extinguía, dio un último acelerón y casi, le atropella. En un principio desechó cualquier conexión con aquella hermosa mujer, ¡luego vio que no!.. 

La chica iba vestida aquel día con un pantalón negro muy ajustado y se cubría el torso con un jersey de punto fino también negro y tan ceñido que permitía a todo aquel que la miraba imaginar sus enhiestos pechos. Era una mujer tremendamente atractiva; la más bella que jamás vio..

Al volver a verla ¿casualidad? coincidió con otro incidente que sufrió. Una noche sintió un repentino y desagradable dolor en el pecho y, aunque se asustó, pasó pronto y no le dio más importancia. Ocurrió un sábado por la noche un par de meses más tarde en una sala de cine de Mérida

Al salir del local, distraído y comentando el pequeño percance con su acompañante, tropieza con una mujer, alza la vista y la contempla de cerca ¡Era ella!, ¡los mismos cabellos, los mismos ojos negros y la misma nariz afilada, perfecta!... La miró, ella también le miró, ¡ambos se reconocieron!. Él creyó ver en su mirada un guiño de complicidad que no supo cómo calificar. Desde lo de Sevilla no había conseguido olvidarla..

Llevaba ésta segunda noche un vestido oscuro de verano dotado de un generoso escote, contrastaba con su piel extremadamente blanca a pesar de lo avanzado de la primavera. Todo hacía de ella una mujer increíblemente bella y sugerente, pero enigmática y misteriosa a la vez. 

A partir de ésta segunda vez anidó en su corazón un cierto temor desconocido hasta entonces, algo oculto y extraño emanaba de su figura, ¿tenebroso? es posible, pero a él le cautivaba. Ésta vez no iba sola, le acompañaba un hombre joven, de unos cuarenta años y bien vestido; podría pasar por un alto y ajetreado negociante de cualquier empresa. Le impresionó de él la lividez de su cara y lo ausente de su semblante. Lo llevaba ella sujeto por el brazo.. Él parecía seguirla de manera inevitable. No le dijo nada, no se atrevió..

Y volvió a verla, sí,  y os juro por Dios que le dio un vuelco el corazón al reconocerla.. Fue en un bar en la Plaza Grande de Zafra, donde algunos viernes por la noche después de hacer la compra le gusta tomar una cerveza antes de volver al pueblo. Estaba sola, sentada en una mesa frente a él que estaba en la barra. Lucía el mismo aspecto de siempre, majestuosa y lúgubre..

Sus ojos buscaron los suyos. Con la intensidad de su mirada parecía sugerirle que se acercara, que fuera hacia ella, que le estaba esperando... Temeroso se resistió por unos instantes, a pesar de que algo irreprimible le empujaba hacia ella.

Había terminado su cerveza y también estaba solo. Pagó la cuenta y giró la cabeza para coger su chaqueta. Con ella en la mano intentó acercarse con la intención de hablarle, le apasionaba aquella mujer, también la temía, y aun no sabía por qué...

Cuando quiso llegar a donde estaba ella, ¡había desaparecido! ¡Su mesa estaba vacía!.. Contrariado le preguntó al camarero que si había visto salir a la hermosa mujer que hacía un rato ocupaba aquella mesa... Con estupor le oyó decir:

-Señor, aquí no ha estado nadie. Ésta mesa está reservada para cenar todas las noches y desde hace unas semanas. La reserva una mujer que nunca se ha presentado. Eso sí, inexplicablemente antes del cierre aparece un cheque con el importe de la cena encima de la mesa.

¡Imaginaos!, salió del local aturdido por el impacto del incidente y haciéndose mil preguntas acerca de su salud mental. Era ya noche cerrada  y apenas había nadie por la zona...

Caminaba hacia la calle de atrás en busca de su coche cuando, ¡de pronto le dieron un fuerte golpe en la cabeza que le hizo caer y rodar por la acera!.  ¡Perdió el conocimiento, no volvió a sentir nada más!... hasta que…

En el hospital de Zafra donde le llevaron y en la cama donde convalecía de la herida en la cabeza que le hicieron un par de jóvenes para robarle lo supo.. ¡Sí, pensareis que está chiflado, pero un gran infortunio le corteja; una fatalidad ronda sus pasos!. 'Ésa mujer, bella y seductora, pero diabólica, no busca su amor, no, creo que es ¡¡LA MUERTE!!.. Cada vez que se encuentra con ella algo grave le va a suceder

¿Premonición? ¿Mal presagio?, llamadlo como queráis.. De momento ha prevalecido su buena estrella. Han sido tres veces, tres, las que ha tropezado con ella y en todas bordeó peligrosamente el vacío. Aunque todavía puede contar esta historia con cierta serenidad, pues ha salido airoso de todos sus encuentros. 

Ahora es consciente de su fragilidad. Sin embargo le produce cierta quietud el hecho de haber pasado ya mucho tiempo sin saber nada de ella.. Aún así.. ¡Sí, lo sé!, ¡todo es una locura!..

Ésta es su historia. No sé cómo la veréis ni qué pensaréis de él, pero os aseguro que fue tal y como os la cuento. Si alguien la relaciona conmigo, os confieso que no va mal encaminado.

En el fondo sólo espero que haya sido una mala racha, nada más..

Joaquín

miércoles, 8 de junio de 2022

Estaba casado, pero era tan guapo que le tiró lo tejos

                                                                                  


Antonio, un tipo alto, elegante, con el pelo negro y bigote de época finamente recortado, llega a Suecia como embajador español. Allí presentó sus credenciales a la reina Cristina, que enseguida quedó prendada de él. Fue un flechazo en toda regla.

Cristina no era muy alta, pero sí rubia como el oro y con unos ojos azul claro preciosos. Se enamoró de Antonio a morir, y hasta llegó a urdir planes, a cual más descabellado, para tener bien cerquita a nuestro guapo embajador: le hacía costosos regalos, miradas insinuantes, o le llamaba a menudo con excusas inverosímiles.

Y, ¡claro!, Antonio también acabó cayendo en sus brazos, aunque estaba casado. A ver quién es el guapo que se resiste a toda una reina de Suecia, y rubia.. ¡Oh, yo me la imagino como la rubia del grupo ABBA, y me derrito! Se veían en secreto, y se amaron con locura!.. Pero pasó lo que tenía que pasar, que se enteró todo el mundo..

Fue la comidilla de la alta sociedad, ¡Qué escándalo, el embajador español, casado, tiene una aventura con la mismísima reina Cristina de Suecia! Por las cancillerías de Europa se hablaba del asunto. Por supuesto la noticia llego a España, pero se hizo la vista gorda..

El romance duró un lustro. No sabemos quién se cansó de quien, o se acabó el amor de tanto usarlo. Cristina renunció al trono y se fue a Roma... pero, ¿Y Antonio? Pues para satisfacción de su señora esposa, supongo, Antonio Pimentel de Prado, se alejó de Suecia y de Cristina y fue nombrado embajador en París. Imagino que alguna que otra francesita acabó enamorada de él, ¡era tan guapo! 

Por cierto, hay una película americana que retrata a la perfección estos amores.. La película de la que os hablo se titula "La reina Cristina de Suecia" Greta Grabo hace de Cristina y John Gilbert de Antonio, os la recomiendo encarecidamente, es puro romanticismo. Desde la primera vez que la vi, hace ya mucho tiempo, me enamoré perdidamente de Greta Garbo. 

Joaquín