viernes, 26 de diciembre de 2025

Aquellos maravillosos años

                                                                                             



Las personas nacidas en las décadas de 1960 y 1970 hemos logrado desarrollar una serie de habilidades mentales que no van a tener las siguientes generaciones. Y todo porque tuvimos un estilo de vida más sencillo, pero a la vez más exigente. La ausencia de pantallas y la necesidad de asumir responsabilidades desde pequeño, hizo que desarrolláramos aptitudes que ahora escasean, como la paciencia, la autonomía y la tolerancia a la frustración. 

Sí, Mirad:

Paciencia: Para los niños y niñas de nuestra generación el aburrimiento no era una una catástrofe. Cuando no había nada que hacer, salías, cogías un libro o inventabas un juego en el momento.

Mayor capacidad de concentración: Por leer durante horas, escribir cartas o escuchar discos de música completos fortalecimos la capacidad de atención.

Tolerancia a la frustración. Nuestros padres no nos edulcoraban las cosas ni los maestros repartían trofeos por participar. Así nos hicimos gente responsable.

Satisfacción con lo que se tiene: Crecimos con menos posesiones materiales y menos expectativas de cambio constante, con lo que ahora disfrutamos con cualquier cosa.

Tolerancia a la incomodidad: Esta es otra consecuencia de tener que esperar para todo, a diferencia de la velocidad actual. Esa incomodidad fomentó el desarrollo de la flexibilidad emocional y la resiliencia a largo plazo.

Y conste que los años 60 y 70 no fueron décadas perfectas, ni mucho menos. Muchas personas tenían que ponerse a trabajar a los 14 años en condiciones difíciles, pero esto, precisamente, nos fortaleció emocionalmente de adultos, y lo sabéis..

Joaquín






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