Era muy joven para mi. Apenas cumplía los cuarenta y ni por asomo intentaba ligar con ella aquella noche.. Mi intención era simplemente conversar, aconsejarle, quitarle de la cabeza su fascinación por los jóvenes. Pero ella me lo reprochaba continuamente..
—Las mujeres de hoy quieren estabilidad en la pareja, no guerra—le decía yo muy serio— cosa que sólo un hombre mayor puede proporcionarte. La madurez emocional es irresistible, un imán. Un hombre mayor entiende cómo manejar discusiones sin herir, cómo escuchar sin juzgar, cómo sostener conversaciones profundas.
—¡Vamos, Joaquín, un hombre como tú!, ¿no? jajaja
Se tomaba a broma mis palabras. Pero yo insistía en minimizar nuestra diferencia de edad. Y no creáis que lo decía por llevármela al huerto, es que estoy absolutamente convencido de las ventajas de la madurez.
—No te rías—contraataqué insatisfecho— pero no es el dinero lo que busca una mujer exigente, es estabilidad financiera y una vida organizada, no estar viviendo al día. Muchas mujeres han crecido viendo relaciones inestables, padres ausentes, infidelidades o dramas familiares, por tanto, qué buscan ¿Coherencia? ¿Constancia? ¿Compromiso real? Pues sí, actitudes que solo un hombre mayor puede ofrecerle—concluí vehemente..
No sé si la convencí aquella noche. Me temo que no, porque al rato la vi bailar con un yogurin de poco más de treinta. Por cierto, la chica es una amiga de mi mujer, recién separada entonces y de muy buen ver, circunstancias que la hacían muy apetecible para los bandarras treintañeros que merodeaban por los bailes vespertinos de aquella época en Madrid..
Joaquín

No hay comentarios:
Publicar un comentario