lunes, 5 de diciembre de 2016

No pongas tus sucias manos...




Es tan ligera la lengua como el pensamiento, que si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua.
D.Quijote


La que a continuación van a tener el placer de conocer es una inquietante historia de supervivencia, una historia ya sabida por todos pero contada al revés. Se trata, nada menos, que de las andanzas de tres molinos de viento. Sí, tres molinos de los de siempre, robustos, manchegos, que señoreaban sus esplendidas figuras en la cima de la más alta colina de un lugar de La Mancha de cuyo nombre ahora no puedo acordarme.
Discurría apacible el tiempo, como siempre, cuando un amenazador rumor, tal vez movido por el viento, llegó hasta ellos. Y se pusieron en guardia… Uno de ellos, el más formidable del clan se alza con valentía a liderar las decisiones a tomar.
--¡Oídme compañeros! debéis conocer sin tapujos y de manera fehaciente la truculenta  historia que cuenta nuestro querido patrón y dueño, el Molinero, al que el altísimo guarde muchos años… ¡Dios me libre pretender perturbar vuestros lánguidos y gozosos flirteos con el tiempo, mientras os dejáis mecer plácidamente por el cálido y suave viento, pero he de haceros saber lo que corre de boca en boca por los excitados mentideros de la villa! --Y continúa...
--Comentan en el pueblo, y es un no parar, que un loco acomodado cabalga por la comarca  acompañado de un servil escudero arremetiendo sin compasión contra todo molino de viento que se interponga en su tortuoso camino. Por eso, y perdonad si de manera insensata os amedrento, debéis escuchar... Confunde el orate nuestras recias y legendarias figuras manchegas con peligrosos adversarios a batir. Ante semejante osadía y temeridad debemos estar en guardia. Para ello, permitidme daros unos prudentes y sabios consejos.
El líder, el más osado, el que lleva la voz cantante se dirige ahora al que tiene más cerca y le advierte muy seriamente…
--¡Vos!, sí vos, que estáis en la atalaya más sólida y prominente, y os mostráis erguido e imponente cuán soberbio caballero... Vos sois el más visible y por tanto, el más indicado y expuesto a ser derribado por mor de su poderosa y temible lanza. Para preveniros del trance os aconsejo: constricción y mucha fortaleza.
Inmediatamente después posa sus ojos en el tercer compañero, diciéndole...
-Y también vuestra merced... Sí, vos… el segundo más lustroso de nuestra comunidad, y más parecido, por cierto, a un garboso galán que a un pétreo molino de viento. Sepa usted que después de aniquilado el más pujante de nosotros, ése chiflado botarate os enfocará con su iracunda mirada, y una vez en su diana enfilará la punta de su temida alabarda hacia vuestras decaídas y retozonas aspas. Con ésta previsible, aunque lamentable exhibición, os exhorto pues a que no dejéis de voltearlas, para así mostraros tenaz y valiente. Y... ¡Pardiez! no perdáis la esperanza en que Dios, nuestro señor, lo confunda y aturda.
Una vez avisados ambos, recapacita en voz alta y ...
--Sin embargo el que os habla acumula ya años de abandono; tiene las paredes deslucidas, las aspas desdentadas y la techumbre arruinada. Más de una vez os habéis mofado de mi aspecto por ser el más deslomado del clan, así que... ¡¡Ya me diréis cómo me defiendo de ese atribulado demente!!…
Y continúa...
--¿Pero? bien pensado, y perdonad mi osadía, quedaré inerte cuan roca impávida, y con ésta pinta andrajosa pasaré desapercibido a ojos de ese chalado y su lacayo. Y él por tanto, presto se afanará con vuestras mercedes, que aparecéis enhiesto y fornido, el uno, y  activo  y animoso el otro, cuán hostiles enemigos.
Y termina desafiante...
--Aun así ya os digo, ¡Y Vive Dios! que si ese desalmado se atreviere a cruzar nuestras lindes, démonos por arruinados, y demolidos, pues me consta en él su loca desmesura en tozudez y ventura… Suplicad pues compañeros a que los daños que nos infrinja ese memo sean los menos y podamos, presurosos, volver con donosura a exhibir nuestra hermosura. Porque si el azar, caprichoso, hacernos quisiera aparecer ante su perturbada mirada, entonces ¡Por Dios! Solo rezar nos quedara...


Nota del autor.


No pongas tus sucias manos sobre Cervantes.”.. No exactamente así, pero con algo parecido publicó Manuel Vicent, un libro en el año 1983, solo que escribía sobre Mozart. Yo me he permitido el lujo de colocar a Cervantes y quitar a Mozart, que era el original.
Con este título pretendo hacer un símil del que hizo Vicent, para dar a entender con él, tan solo, que nuestro escritor más importante de la historia es: inviolable e inimitable. Seguro que todos estarán de acuerdo conmigo.
Cervantes escribió todo el libro en la cárcel (estaba preso por apropiación indebida en temas de impuestos) aunque no hay datos minuciosos de su desventura. Imaginemos lo difícil que sería, primero crear tantas historias, y después plasmarlas con tan pocos medios de, comodidad, de luz y de material. Por otra parte, y por contar algo más, (si exceptuamos la biblia) es el libro más vendido de la historia. Se calcula que se han imprimido más de quinientos millones de ejemplares.
Siguiendo con datos curiosos sobre nuestro libro más universal, marcó éste un antes y un después en nuestra literatura, pues se escribió en un castellano moderno y que todo el mundo entendía cosa que antes no sucedía. De la primera edición de El Quijote, de la cual se imprimieron quinientos ejemplares, se cree que solo quedan dos en excelente estado. Uno de ellos se vendió en el año 1989 por casi dos millones de euros. El otro se custodia en la Biblioteca Nacional. Teniendo en cuenta que su autor, Cervantes, murió en la más absoluta ruina, díganme si no es para echarse a llorar.
Con decir que el Quijote de la Mancha contiene casi 400.000 vocablos, ya está dicho casi todo. Se calcula que pocas palabras de nuestro idioma no aparecen alguna vez a lo largo de sus páginas.
A pesar de la pequeña absurdez que he creado arriba, no es mi intención, para nada,…poner mis sucias manos sobre Cervantes… ¡¡Dios me libre!!


                                          Joaquín Yerga


viernes, 2 de diciembre de 2016

¡Qué cosas!..


     

Lo que haces por ti se desvanece cuando mueres. Lo que haces por el resto conforma tu legado.

           --Anónimo-- 

 

En medio de tanta zozobra social, política y de salud que nos invade se me ocurre invocar a nuestros clásicos para limar asperezas y pedirles, de paso, que vengan a echarnos una mano; seguro que con su experiencia y sabiduría nos reconfortarán. Ellos ya vivieron unos tiempos parecidos a los nuestros y salieron airosos dando lo mejor de si mismos y dejándonos sobradas muestras de su fino ingenio.
Dicen que en tiempos de desasosiego se pierde templanza pero se gana en sensibilidad, incluso se fortalece el talento; y tiene sentido. Como son tiempos de angustia corresponde, por tanto, recurrir al lirismo para que nos ayude con su delicadeza a evadirnos de nuestra incertidumbre, que no es poca.
Y miren, a cuento de una bonita y divertida poesía que volví a releer por casualidad, me apetece hacerla extensible a todos y todas que osen perder cinco minutos de su preciado tiempo atendiendo este pequeño artículo. 
¿Alguien se acuerda de lo que fue nuestro Siglo de Oro? Seguro que al mencionarlo muchos, sin dudar un instante, se acuerden de Velázquez, de Murillo y de Zurbarán, en la pintura. O de Quevedo, Lope de Vega y Cervantes, en literatura. Algunos, incluso vayan más lejos y en escultura les venga  a la memoria Berruguete o Montañés, o tal vez unos pocos mas. Sin embargo les adelanto que en el llamado Siglo de Oro español el azar quiso que se dieran las circunstancias para que coincidieran la mayor cantidad posible de genios y artistas de todas las disciplinas jamás dada en España. Si tuviese que enumerar a todos los personajes notables nacidos o que han desarrollado su obra en esa prodigiosa etapa la lista sería interminable.
España estaba de moda en aquellos tiempos. Éramos la primera potencia, al menos en lo militar y en cultura, porque lo que es en bienestar social nunca hemos destacado. En cualquier país de Europa vivían mas decentemente que nosotros, pero, bueno, eso es otra historia...
El castellano era la lengua más usada en las cancillerías europeas, es decir, hacía las veces que ahora hace el inglés en la diplomacia y otros asuntos. Llegamos a ser, pásmense, los dueños de medio mundo. Acuérdense de aquello, que parece ser dijo Felipe II en un raro momento de inspiración… En España no se pone el sol… Aludía a que eran nuestras muchas zonas de la tierra situadas en ambos hemisferios.
Podíamos haber sacado buen provecho de todo eso. Incluso podíamos habernos modernizado y tomar ventaja de cara a los tiempos que se avecinaban en Europa, como fueron la Revolución industrial, o el Siglo de las luces. Pero no, nos tocó en suerte unos reyes nefastos que se lo gastaron todo en placeres y guerras religiosas, y, por cierto, una aristocracia ambiciosa y egoísta que solo querían pasarlo bien y presumir de holganza.
Está demostrado que cuando en un país la política, la sociedad o la economía va declinado, después de haberlo tenido todo, surgen las mejores ideas culturales. Debe ser así porque nos volvió a pasar cuando perdimos lo último que nos quedaba: Cuba, Filipinas y Puerto Rico. También ésa época, llamada La Generación del 98se dieron los mejores artistas ¡Qué duda cabe que la melancolía aviva el ingenio artístico!. Las penas remueve conciencias e inspiraciones.
Son tantos los escritores, poetas, pintores, filósofos, militares, marinos, humanistas, etc., conocidos del Siglo de Oro, y su obra tan representada en todos los medios artísticos y culturales, que se me ha ocurrido rescatar una pequeña muestra de un excelente poeta de ese tiempo, pero tan desconocido que, apuesto pocos sabían de su existencia.
Se trata de Baltasar del Alcázar, sevillano para más señas y amigo de Velázquez. Vivió éste buen hombre entre los años 1530 y 1606, y murió de una enfermedad muy propia de la época, de gota. Y es que, creo, le gustó como nadie el buen yantar, la buena mesa, y la mejor cama. Expiró en Ronda. Nunca publicó nada.
La poesía se titula…Cena Jocosa…Si la leen entera sabrán el porqué del título.

En Jaén, donde resido,
vive don Lope de Sosa,
y diréte, Inés, la cosa,
más brava de él que has oído.
Tenía este caballero
un criado portugués…
Pero cenemos, Inés,
si te parece, primero.
La mesa tenemos puesta,
lo que se ha de cenar junto,
las tazas del vino a punto:
falta comenzar la fiesta.
Comience el vinillo nuevo
y échale la bendición;
yo tengo por devoción
de santiguar lo que bebo,
Franco, fue, Inés, este toque,
pero arrójame la bota;
vale un florín cada gota
de aqueste vinillo aloque.
¿De qué taberna se trajo?
Mas ya…, de la del Castillo
diez y seis vale el cuartillo
no tiene vino más bajo,
Por nuestro Señor, que es mina
la taberna de Alcocer;
grande consuelo es tener
la taberna por vecina.
Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la taberna.
Porque allí llego sediento,
pido vino de lo nuevo,
mídenlo, dánmelo, bebo,
págolo y voyme contento.
La ensalada y salpicón
hizo fin: ¿qué viene ahora?
la morcilla, ¡oh gran señora,
digna de veneración!
¡Qué oronda viene y qué bella!
Qué través y enjundia tiene!
paréceme, Inés, que viene
para que demos en ella.
Pues, sus, encójase y entre
que es algo estrecho el camino,
no eches agua, Inés, al vino
no se escandalice el vientre,
Mas di, ¿no adoras y aprecias
la morcilla ilustre y rica?
¡Cómo la traidora pica;
tal debe tener especias!
¡Qué llena está de piñones!
morcilla de cortesanos,
asada por esas manos
hechas a cebar lechones.
El corazón me revienta
de placer; no sé de ti.
¿Cómo te va? Yo, por mí,
sospecho que estás contenta.
Alegre estoy, vive Dios;
mas oye un punto sutil.
¿No pusiste allí un candil?
¿Cómo me parecen dos?
Pero son preguntas viles;
ya sé lo que puede ser:
con este negro beber
se acrecientan los candiles.
Probemos lo del pichel,
alto licor celestial;
no es el aloquíllo tal,
ni tiene que ver con él.
¡Qué suavidad! ¡Qué clareza!
¡Qué rancio gusto y olor!
¡Qué paladar! ¡Qué color!
¡Todo con tanta fineza!
Mas el queso sale a plaza
la moradilla va entrando,
y ambos vienen preguntando
por el pichel y la taza.
Prueba el queso, que es extremo
el de Pinto no le iguala;
pues la aceituna no es mala
bien puede bogar su remo.
Haz, pues, Inés, lo que sueles,
daca de la bota llena
seis tragos; hecha es la cena,
levántense los manteles,
Ya que, Inés, hemos cenado
tan bien y con tanto gusto,
parece que será justo
volver al cuento pasado.
Pues sabrás, Inés hermana,
que el Portugués cayó enfermo…
Las once dan, yo me duermo,
quédese para mañana.

Joaquín





                                         



jueves, 1 de diciembre de 2016

¡Patria o muerte!...




La campana, el sol, el cielo claro
me llenan de tristeza, y en los ojos
llevo un dolor que el verso compasivo mira,
un rebelde dolor que el verso rompe
¡y es, oh mar, la gaviota pasajera
que rumbo a Cuba va sobre tus olas!

Vino a verme un amigo, y a mí mismo
me preguntó por mí; ya en mi no queda
más que un reflejo mio, como guarda
la sal del mar la concha de la orilla.
Cáscara soy de mi, que en tierra ajena
gira, a la voluntad del viento huraño,
vacía, sin fruta,desgarrada, rota.
(José Martí, poeta cubano)

Encuentro de Ernesto “Che” Guevara y Fidel Castro, a los dos años de su muerte, en el Limbo...

--Che Guevara-- Bienvenido, camarada Fidel, por fin te has decidido reunirte y hablar conmigo acá, en el Limbo de los justos. Te alejaste de Cuba, aunque solo fue en espíritu, pues tu cuerpo corruptible lo siguen venerando allá por tus deudores. Te costó llegar noventa años, ¡nada menos! se ve que no tenías prisa; eso indica que no has debido pasártelo nada mal allá abajo. Sin embargo, yo he esperado ansioso  y con los brazos abiertos durante más de cincuenta a que llegaras...
--Fidel Castro-- Dime Ernesto, ¿que es eso tan importante que tenías que decirme?..
--Che Guevara--- No tengas prisa, Fidel, ahora que estaremos juntos toda la eternidad tiempo tendremos de recordar los años pasados. Ya sabes que yo me convertí en mito mucho antes que tú, en el sesenta y siete, cuando gracias a unos campesinos (a los que fui a libertar a Bolivia, paradójicamente) que delataron mi presencia allí, fui capturado y ejecutado por orden de la CIA. Curiosamente, hicieron lo posible para defenestrarme pero consiguieron justo lo contrario, hacer de mí un héroe, el mito por antonomasia de la juventud idealizada y utópica. Perdona, pero no creo que tú llegues a tanto por mucho que cada 25 de noviembre te idolatren en la Plaza de la Revolución. Acuérdate de Franco y las largas filas de aduladores que pasaron ante su féretro... Y cómo sólo semanas después y de manera extraña todos eran antifranquistas. Por cierto, aun espero que me expliques porque declaraste tres días de luto en Cuba al morir éste.
--Fidel Castro--- No presumas tanto Ernesto, yo estuve gobernando la isla con mano de hierro, casi, durante sesenta años, y eso no es fácil..
--Che Guevara--- Lo sé, y por eso te adelanto que me cuesta creer que llegues a ser un héroe como yo, porque los tiempos han cambiado. Ya acabaron, (o casi, solo queda Maduro) los tiranos que pisoteaban a sus pueblos. Ahora el mundo que dejaste allá abajo está globalizado y cada persona se preocupa de sí mismo y de vivir lo mejor que se pueda, y por lo que sé, contigo no mejoraron los cubanos, precisamente. No creo que tus estatuas, repartidas por toda la isla, perduren mucho tiempo enhiestas, porque el próximo gobierno democrático que surja, por muy mal que lo haga, seguro que lo hará mejor que vosotros mil veces. Además te recuerdo que, si bien yo ordené fusilar a más de quinientos opositores (para mí, contrarrevolucionarios y traidores)  tú sin embargo, llevaste al paredón a muchos más, y lo que es peor, enviaste al exilio a más de dos millones de cubanos, el 20% de la población, así cualquiera gobierna ¡Total sin ninguna  oposición...!
--Fidel Castro--- Tú sabes, Che, que las revoluciones se ganan con el miedo y el terror; si andas con paños calientes se te suben a las barbas; y yo las tenia bien frondosas, bien lo sabes...
--Che Guevara--- ¡Qué me vas a contar! Pero aun me acuerdo, Fidel, cuando recién conquistado el Cuartel de Moncada, símbolo de nuestra insigne revolución, prometiste elecciones libres en cuanto estuviera todo preparado, para que así los cubanos pudieran elegir su futuro. Tanto las has retrasado que casi sesenta años después aun las esperan, pero ya desencantados. No obstante tu familia y amiguetes siguen acaparando los mejores puestos en todos los resortes del poder.
--Fidel Castro--- Qué mejor que la familia; no te puedes fiar de nadie..
--Che Guevara-- Pues tengo que decirte algo que no te va a gustar demasiado. He de anunciarte que he cambiado mucho, y tenía verdaderas ganas de verte para platicar contigo de tantas cosas, por ejemplo, de nuestras consignas, marcadas a fuego en todos los frontispicios de entrada a edificios, instituciones y escuelas del país ¿Qué me dices de aquella: “Patria o Muerte”  tan presente en todas las plazas y calles de nuestras ciudades? Después de recapacitar aquí arriba durante tantos años, te pregunto… ¡Patria, para qué!.. ¿Para morir habiendo sido miserable durante sesenta años? ¿Para que cualquier cubano esté a años luz respecto a un norteamericano o un europeo, incluso a un argentino o chileno, en cuanto a tecnología, sanidad, o alimentación? ¿para eso? Se defiende a muerte una patria justa, próspera en donde sus ciudadanos sean libres y estén a gusto en ella, pero no a una patria mísera y anticuada. A ésta, quizás solo le interese defenderla los que mandan en ella, es decir, tu familia y los chivatos..
--Fidel Castro-- Ya veo que has cambiado mucho. ¿Has hablado por casualidad con Busch padre que acaba de llegar también al Limbo?..
--Che Guevara-- No fidel, no ha hecho falta... Mira éste otro eslogan “Viva Cuba libre” ¿Cuba libre, compañero? Pero si no habéis dejado salir a nadie, y si lo permitierais se vaciaba la isla... ¡Cuba libre cuando está toda ella impregnada de un ambiente sórdido, de chivatos y delatores dispuestos a impedir que nadie tenga ideas propias, solo las vuestras!.. ¿Y qué explicación me das a lo de: “Comunismo por siempre”?   Y yo te digo Fidel, comunismo para qué ¿Para hacer de la isla un plató en un viaje al pasado, en donde la subsistencia más absoluta impera en la sociedad? ¿O donde la gente se las ingenia para llevar una economía de guerra, con automóviles desechados por los yanquis, o aparatos médicos de segunda mano donados por los europeos?.. No, comandante, creo que es hora ya de cambiar, y no culpes al bloqueo americano, porque habéis tenido la ayuda de la antigua Unión Soviética y el petróleo gratis ahora de Venezuela.
--Fidel Castro--- No te pases Che; no seas un reaccionario...
-Che Guevara-- Mira Fidel, es cierto que hicimos bien en derrocar al antiguo régimen de Batista, corrupto y subsidiario de los americanos del norte; yo te diría que fue imprescindible, pero también es cierto que si hubieses democratizado el país al poco tiempo, ahora vivirían mucho mejor que lo hacen y con más dignidad. Las ideas de unos cuantos no se pueden imponer a machamartillo a todo un pueblo.
---Fidel Castro-- Hombre, Che, visto así las cosas da que pensar...
---Che Guevara-- Y te digo más, ahora, después del tiempo transcurrido aquí arriba, y contemplar el mundo con otra perspectiva, he llegado a la conclusión de que las ideologías están desfasadas. Cuba se merece una democracia en donde todo el mundo pueda expresarse, que salga del marasmo donde lleva metida desde hace casi sesenta años, y en donde, si bien ya no los padres que han sufrido toda una vida al margen de la modernidad y libertad, por lo menos que sus hijos tengan acceso a la nueva sociedad que ya ha llegado al resto del mundo, y que lo ha hecho para quedarse.
---Fidel Castro--- Es verdad, Che, llevo aquí ya dos años, miro para abajo y compruebo que estaba muy equivocado; los cubanos siguen sufriendo..
---Che Guevara--- Bienvenido Fidel a las nuevas ideas, aunque ya tarde. El mundo debe vivir gobernando las mayorías, pero respetando las minorías, esto es la democracia. Todos los seres humanos debemos tener  las mismas oportunidades, aunque siempre habrá quien se esfuerce más y prospere mejor, es inevitable. La libertad individual del hombre es primordial para que hagan con sus vidas lo que deseen. Apuesto que con esto harán también naciones más prosperas y justas. Amigo y camarada Fidel, bienvenido  al limbo de los equivocados, espero que pronto caigas en la cuenta, como yo caí, que los hombres hemos sido creados para ser libres e inalienables, y  que toda ideología, por muy igualitaria que parezca, si es forzada, es contra natura...
---Fidel Castro--- Llevas razón , Che, pero mucho me temo que allá abajo, en la isla, aun tarden en darse cuenta, y otra generación de cubanos las pase canutas...

cosasdejoaquinyerga@blogspot.com

martes, 29 de noviembre de 2016

Una mirada al pasado




Si te dice que ya no hay magia en la relación es porque ya le están haciendo trucos con otra varita.
(No viene a cuento pero es simpático)


Según el gran orador romano Cicerón, a Julio César habría que darle el título de Reina, pues hacía las veces de consorte del rey de Bitinia, Nicomedes. También Pompeyo, general romano, contaba de él que…César sometió a las Galias, y Nicomedes sometió a César. Ambos hacían referencia a su bisexualidad.
La historia al igual que las matemáticas son disciplinas que no suelen tener muchos adeptos entre la concurrencia. Me encuentro entre los que huyen de la segunda como alma que lleva el diablo, aunque también es verdad, y según dicen los grandes matemáticos, que es cuestión de poner empeño en conocerlas pues una vez comprendidas son apasionantes. Sin embargo la primera la entiendo como un asunto capital en nuestras vidas pues si queremos entender nuestro presente deberíamos conocer nuestro pasado.
Llevamos de historia más de 5500 años (recuerden que ésta comienza desde que tenemos constancia de documentos escritos; todo lo anterior es prehistoria) y siempre nos proporciona infinidad de hechos, anécdotas y aprendizajes de todo tipo. Y a todos, por cierto, se le pueden extraer suculentas enseñanzas.
Hoy quiero hablar de un personaje excepcional. Leí su biografía hace ya unos años y juro que para los amantes de la historia es muy apetitosa. Fue éste un hombre único, inimitable, y habría que incluirlo entre los personajes más interesantes que ha dado la humanidad, aludo por supuesto a Julio César.
Fue un patricio romano que desempeñó varias funciones dentro de la República, aunque la más conocida fue la de general; para muchos el mejor general que ha dado la historia. Yo lo pondría, incluso, por delante de Napoleón y Alejandro Magno, los otros dos monstruos de la estrategia militar.
Porque Napoleón, al fin y al cabo, salió derrotado en su batalla más importante y decisiva, la de Waterloo. Y gracias a ella, Francia, perdió la hegemonía en Europa, a costa de ganarla su enemigo más acérrimo, Inglaterra. A Napoleón se le detuvo, lógicamente, al terminar esa batalla y se le deportó a la isla de Santa Helena, en los confines del Atlántico Sur. Allí murió en el año 1821, y su cadáver lo retornaron a su Francia natal unas décadas después. Ahora está enterrado y es venerado en un edificio colosal, cerquita de la torre Eiffel, en Los Inválidos de, París. Doy fe de ello porque lo visité, por cierto, una lluviosa mañana de un mes de Julio, mes nombrado así en honor a Julio César, precisamente.
El otro rival, Alejandro Magno, además de ser un magnifico general y estratega conquisto media Asia y Egipto. Fundó ciudades como Alejandría, de las más importantes de la antigüedad y exportó la cultura griega a todos esos territorios, que no es poco. Con un ejército menor que el de sus enemigos los derrotó en tres batallas principales y contra todo pronóstico. Murió en el año 323 a.c. de unas fiebres en Babilonia, la mítica ciudad de los jardines colgantes y una de las siete maravillas del mundo antiguo. La localización de su tumba se ha convertido en uno de los grandes misterios de la historia. De buscarle algún pero, yo diría que los ejércitos a los que derrotó (medos y persas) no estaban tan preparados como el suyo, ni eran tan combativos. De hecho, éstos ya habían sucumbido bajo los atenienses ciento cincuenta años antes. No obstante, el gran Julio César, fue el máximo exponente de la táctica y habilidad militar de la historia. Luchó y ganó mil batallas, contra galos, hispanos, o bárbaros  y lo que era más difícil, contra sus propios compatriotas, como el gran Pompeyo.
Julio Cesar vino al mundo en Roma en el año 100 a.c. en el seno de una familia noble, por lo que estaba predestinado a ocupar cargos políticos relevantes en la República….Y así fue, pasó por destinos como, Pretor, Pontífice y Consulado, éste último precisamente en Hispania.
Su época fue muy convulsa pues coincidió con sublevaciones, triunviratos o el fin de la República y comienzo del Imperio. El senado romano tenía predilección por el general Pompeyo (fundador de Pamplona) gran vencedor para la República de territorios importantes y menospreciaba de alguna manera a Julio César, que desde siempre, ambicionó ser alguien en la historia. Se contaba, con cierto grado de credibilidad, que se lamentaba amargamente porque Alejandro Magno, con treinta años había conquistado medio mundo y él ya con cincuenta no había hecho nada para la historia.
Siendo cónsul solicitó y consiguió del senado el mando de las legiones para combatir a los galos (franceses) que asolaban la parte norte de Italia. Fue el comienzo de su carrera como militar. Venció a docenas de pueblos celtas y germanos de las Galias, sur de Germania e incluso hizo incursiones en Britania, sometiendo a millones de personas, también exterminó tribus enteras.  En cinco años pacificó y se anexionó para la República todo el territorio que tantos disgustos le habían dado a Roma durante siglos. Sus legionarios le adoraban. Legisló para ellos una ley según la cual a todos los veteranos se les concedería tierras y pertrechos gratis al licenciarse.
Una vez pacificada las Galias se decidió volver a Roma y apartar a Pompeyo que pretendía junto al senado hacerse con el poder de facto... Existía una norma no escrita, (para evitar golpes de estado)según la cual ningún general romano podía entrar en Roma armado y al mando de sus legiones. Jamás lo intentó nadie; Julio Cesar lo hizo…Para ello tuvo que pasar el Rubicón un pequeño rio que actuaba como símbolo. Al hacerlo pronunció las míticas palabras…Alea iacta est  (La suerte está echada)
Venció a Pompeyo y a todos sus enemigos patrios en múltiples batallas. Éste último se refugió en Egipto huyendo de él, pero el faraón Ptolomeo XIII (hermano de Cleopatra) le cortó la cabeza y se la ofreció en bandeja de plata a César. Horrorizado éste por la suerte de quien había sido su amigo y, también mayor enemigo, ordenó que se le hiciese un entierro digno.. Allí en Egipto fascinó a Cleopatra, tuvo un hijo con ésta y la ayudó a conquistar el poder en contra de su hermano.
Julio César había tenido una juventud disipada, y fue amante de juergas y orgías de todo tipo. Es increíble como un hombre así, del cual todos pensaban que acabaría como un ser insulso y libidinoso, terminaría siendo el mayor genio militar de la historia. Cuentan sus biógrafos que aguantaba durísimas jornadas de campaña, durmiendo en camastros y malcomiendo lo mismo que sus legionarios. Antes de cada batalla, actuaba, (salvando los conceptos y distancias) como Simeone, el entrenador del Atleti, arengaba de tal forma a sus legionarios que ganó muchas batallas estando en inferioridad de condiciones, gracias a los ánimos  y furia que les insuflaba.
Su vida sexual fue, como no podía ser menos agitada y variada, pues tocaba todos los palos. Entre sus soldados y detractores se decía que era, “el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos” pues se acostó con muchos de ellos, y ellas. Acuérdense de aquella anécdota que cuenta Plutarco (historiador de la época) cuando un personaje importante de la sociedad romana quiso acostarse con la mujer de César. Para ese fin, aprovechando una fiesta solo para féminas, se vistió como tal para yacer con ella. Lo pillaron, fue un escándalo, y nunca se supo si consumó el acto o no, pero Julio César se curó en salud y dijo aquello de “La mujer de César, además de serlo tiene que parecerlo” después de reprobarla…¡Claro!.
Unos de los complejos que tuvo era ser calvo. Lo fue desde muy joven, para evitarlo se untaba la cabeza con toda clase de potingues, con pésimo resultado precisamente… Cuenta también Plutarco que de joven yendo en un  barco a Siria lo secuestraron unos piratas en el Mediterráneo, y tuvieron estos la desgracia de pedir por él un rescate escaso, (pues entonces aun no era nadie) César indignado, mas por esto último que por el secuestro en sí, juró vengarse, de tal forma que cumplió a rajatabla su promesa, al ser liberado se propuso acabar con todos ellos, y a fe que lo hizo, no quedó ni uno.
Después de ganarlo todo y ser adorado por pueblo romano, tan solo el asesinato pudo con él. Ocurrió durante los llamados, Idus de Marzo. Murió a los 56 años. Un grupo de senadores conjurados, entre ellos Brutus, su hijo adoptivo, lo apuñalaron veintitrés veces seguidas. La razón que esgrimieron fue que temían, dado el poder y el cariño que había adquirido entre el pueblo de Roma, se convirtiera en dictador y terminara con la República…Según fuentes bien informadas jamás se le pasó por la cabeza. Por supuesto todos los que habían participado en la conjura fueron exterminados tras dura persecución. Curiosamente muerto él acabó la República y comenzó el Imperio con Octavio Augusto como primer emperador, su sobrino predilecto.
Dicho queda…


                                          Joaquín Yerga
                                           29/11/2016


viernes, 25 de noviembre de 2016

Sé lo que hiciste...




Hojas repletas de versos.
Poesías de amor en ellas
a ti dedicadas.
Estériles suspiros por un amor perdido.
Ensueños de mundos imposibles
y mil besos por dar;
Amiga, mi libro eras tú..

--Joaquin--


Cuentan las crónicas, y perfectamente pudiera entrar dentro de lo plausible, que en una época de su vida, Constantino, emperador del Imperio Romano, sufrió de lepra (la enfermedad maldita de la antigüedad). Para combatirla unos sabios y curanderos le aconsejaron bañarse en un recipiente lleno con la sangre fresca de varios niños previamente descuartizados. Todo estaba dispuesto ya para cumplimentar esa acción cuando en un momento dado el llanto desconsolado de las madres de los niños a sacrificar le hizo desistir. Se libraron los pequeños de chiripa. Así se las gastaban en aquellos tiempos ya tan lejanos. 
El emperador romano Constantino, llamado el Grande, vivió entre los años de nuestro señor  del  270 a  337. Era hijo de otro emperador, Constancio,  y de su concubina  Elena. Nació para la humanidad en lo que ahora es la antigua Serbia pues allí estaría su padre, acantonado en algún campamento al mando de algunas de sus  legiones. Y por allí moraba también, en algún harén de su propiedad su madre, Elena, ansiosa por ser la favorita. 
En tiempos de Constantino el Imperio Romano estaba ya a punto de fenecer, le quedaban poco más de cien años de vida. Los bárbaros asediaban ya las fronteras y las legiones se veían impotentes para impedirles el paso. Éste emperador no se portó mal del todo, fue, visto lo visto, un buen dirigente pues recompuso el imperio que estaba  destrozado y lo mantuvo en pie unas cuantas décadas más. Aunque eso no quita que él, particularmente, fuera un cafre. 
Constantino, (todos lo recordaremos de la escuela) fue el emperador que terminó con las sangrientas persecuciones contra los cristianos. Para eso promulgó el famoso Edicto de Milán del año 313, según el cual se permitiría libertad de culto en todo el Imperio. Que conste que poco después, al hacerse oficial el cristianismo, muchos de los antaño perseguidos cristianos se convirtieron en fanáticos perseguidores de los paganos de toda la vida. Algunos recordarán episodios relacionados con esto último si ha visto la película de Amenábar, Ágora, y lo mal que lo pasó gente como Hypatia de Alejandría, perseguida, acosada y asesinada por ser pagana. 
Se cree que su madre, Elena, (más tarde santificada como Santa Elena), fue la que descubrió el sepulcro de Jesucristo y restos de la conocidísima Vera Cruz (la cruz donde fue crucificado Jesús). Para organizar su búsqueda fue ella personalmente a Jerusalén, que entonces formaba parte del Imperio romano. Hay que tener en cuenta que aún no había pasado demasiado tiempo de la muerte de Jesús, tan solo trescientos años, y a los musulmanes (todavía no existían) le faltaban trescientos cincuenta años para invadir la Ciudad Santa y destrozar todo lo relacionado con el cristianismo. 
Cuando murió su padre, Constancio, dejó éste al imperio con cuatro co-emperadores, dos en la zona occidental y otros dos en la oriental para que lo administraran mejor al ser tan extenso, pero Constantino, (uno de ellos) fue liquidando a sus  tres compañeros y se quedó él solito. Es muy conocido el episodio que vivió luchando contra uno de ellos, Majencio, en la famosa batalla, llamada de Puente Milvio, a las afueras de Roma. Antes de la batalla se le apareció en el cielo una gran cruz que le hizo recapacitar de sus ideas paganas. Gracias a esa visión, según la leyenda, ganó la contienda y fue el principio de su conversión. Para la Iglesia fue ésta la primera gran victoria del cristianismo. 
Otro de los grandes hechos que se le atribuyen a Constantino, (en éste caso verídico) fue la fundación de Constantinopla, la actual Estambul de los turcos. Como la zona de mayor influencia del Imperio se fue desplazando, en esa época, hacia oriente, (más rico y próspero) pues fundó por allí la nueva capital, y dejó Roma a la iglesia. Uno de los grandes enigmas de la antigüedad y que llegó, por cierto, su repercusión hasta el final de Edad Media, fue sin duda la llamada, Donación de Constantino, según la cual, éste antes de abandonar Roma, donó lo que ahora es el Vaticano y la propia ciudad de Roma a la iglesia. Desde entonces tenemos ahí la gran sede que fue, y lo sigue siendo, de la cristiandad. Por cierto, ésta donación resultó ser falsa, está archidemostrado, pero santa Rita rita, lo que se da…. 
En la nueva capital, Constantinopla, (La joya de la antigüedad tardía, con una historia a sus espaldas apabullante) se esmeró todo lo que pudo y más, el amigo Constantino. Para eso, y para hacer de ella la más bella, saqueó a todas las ciudades griegas y se llevó  allí  todas las piezas con algún valor artístico que pudo. Acertó en la idea pues llegó a ser la más espectacular urbe cristiana durante más de mil años.
En asuntos religiosos y sus dogmas éste emperador fue muy decisivo en el nacimiento y formación del cristianismo. Convocó el primer concilio de la historia, el llamado concilio de Nicea (por celebrarse en esa ciudad, ahora también turca). Acudieron a ella todos los obispos, patriarcas etc. de la nueva fe. Discutieron durante varias semanas todo lo que pudieron y más, y al final decidieron y adoptaron las que serían las bases y los cimientos del cristianismo. Y que se han mantenido hasta nuestros días. El credo viene desde entonces y estamos hablando del año 325 d.c. ¡Ya ha llovido!.. 
Lo que son las cosas, cuando rezamos en la intimidad, o nos damos golpes de pecho expiando algún pecadillo mientras entonamos esa cantinela o estribillo tan cotidiano y habitual como es el Padrenuestro o el Credo, que se sepa que estamos repitiendo frases y deseos que decidieron unos obispos y prelados, allá en Nicea, hace la friolera de 1700 años. En fin..

                                                   Joaquín Yerga



                                            

miércoles, 23 de noviembre de 2016

No lloréis por mí

                                                                     

                      



Cualquiera puede arrebatar la vida a un hombre; pero nadie puede arrebatarle la muerte. Mil caminos se abren hasta ella. 
--Séneca--

Hace unos meses dos niños de 9 y 11 años se quitaron la vida en sus propios domicilios en sendos lugares de España. Ayer Juanito, de 12 años, un chico murciano, estupendo y buen estudiante se ahorcó con el cordón de su bata en su habitación; acababa de morir cuando lo encontró su madre. Creo saber que el acoso infantil está detrás de cada uno de los casos. Los tiempos han cambiado tanto que si hace unas pocas décadas era impensable imaginar que unos niños de tan corta edad se suicidaran, hoy en día lo aceptamos como si fuese algo de lo más habitual..
Hoy no es el día de la Prevención del Suicidio, que lo es el 10 de septiembre, pero mirad qué barbaridad: un día cualquiera, exactamente hoy viernes 19 de febrero de este invierno tristón, es el idóneo para que doce personas sin piedad con ellas mismas se quiten la vida en España de manera voluntaria. Desconozco las causas íntimas que les impulsarán a realizar un acto así de lamentable, pero deben ser excepcionales. Ignoro también el estado anímico terminal de las personas afectadas en el momento de ejecutar esa acción tan terrible contra sí  mismas, pero lo intuyo insoportable.
En nuestro país se suicidan al año casi 4.000 personasQue un individuo se quite la vida voluntariamente es más común de lo que imaginamos. Sin ir más lejos en los países del norte de Europa, que es donde se da el índice de suicidios más alto del mundo, supone de hecho un porcentaje importante en la tasa de mortalidad juvenil. Mucho tendrá que ver el nivel de vida. 
Curiosamente en el tercer mundo, donde la pobreza campa a su albedrío, las personas no tienen tentaciones suicidas a pesar de lo penoso de sus vidas. Seguramente andan tan atareadas intentando subsistir día a día que no queda tiempo para esas, “nimiedades”. Bastante tienen con llevar el pan a sus casas y alimentar a sus hijos o padres. 
Y fijaros, cada cultura tienen su forma singular de suicidarse. En Fuente de Cantos todos sabemos de algunos que se han quitado la vida voluntariamente, aunque desde luego es un fenómeno que se da menos ahora que hace unas décadas, cuando era relativamente habitual. Acordaros que el método más común aquí era tirarse a un pozo o el ahorcamiento, maneras propias de la zona rural. En las ciudades es más tradicional lanzarse al vacío desde un edificio alto.
El suicidio ha significado un estigma muy grande para las familias que los han padecido. No está claro si las tendencias suicidas como tal son hereditarias, aunque sí la personalidad depresiva. Ahora con los nuevos estudios de los genes así se ha revelado.
El suicidio, en definitiva, es un asunto moral muy peliagudo. Se podría llegar a aceptar la libertad de un ser humano adulto con las facultades mentales estables y diagnosticado de alguna grave enfermedad para hacer con su vida lo que desee oportuno, incluso lo más trágico, pero el resto tenemos el deber moral de impedirlo, sobre todo ante la incertidumbre de saber si esa acción es consecuencia de un momento doloroso determinado, pero reversible. 
Joaquín


                                


lunes, 21 de noviembre de 2016

Mi última tarde con Teresa

                                                                                   


Paseaba aquel día por una calle del centro.. De repente se me acerca una chica y me pregunta por una dirección. Se la di, y se alejó satisfecha, y qué curioso, de espaldas la reconocí:

—¡Teresa!Le grité casi a voces—¿No sabes quién soy? ¿No me conoces?.

Giró la cabeza y, desconcertada, exclamó:

—Eres Joaquín, ¿no?. Perdona, no te había reconocido

Nos acercamos y nos dimos dos besos. Enseguida la interrogué:

—Sigues igual que siempre ¿Qué haces por aquí?..

La mentía de manera descarada, había cambiado mucho.

—Tú también estas casi igual, aunque con menos pelo—Me confesó con una sonrisa que percibí  triste

—Ha pasado mucho tiempo ¿Ocho, diez años? ¿Sigues aún en la empresa?---Me interesé.

—Hace un mes me despidieron—alegó—qué te parece, después de tanto tiempo. Han pasado muchas cosas y no todas buenas precisamente. Pero, bueno, es una historia larga de contar.

En esa última frase noté cierta melancolía. Estábamos conversando en mitad de la calle y, aunque no era la hora del mayor bullicio, ya se estaba llenando de gente e impedíamos el trasiego normal de los transeúntes. Así que me animé y le sugerí tomar unas cervezas en una cafetería cercana y seguir hablando.

—De acuerdo, aunque no puedo parar mucho tiempo—me dijo apresurada—vengo a una gestoría que me han recomendado por aquí cerca y creo que cierran a las nueve.

Miré el reloj. Eran las siete y cuarto. La cogí suavemente por la cintura y caminamos hacia arriba, en dirección a la cafetería. Durante el trayecto me fui interesando por los antiguos compañeros de trabajo. Me fue hablando de todos con cierta excitación hasta que le mencioné a Carlos, el director comercial. Cambió el semblante de su cara al oír su nombre. Una visible tristeza se apoderó de sus aún hermosos ojos negros. Me miró pero no dijo nada.

Carlos era entonces un joven de unos treinta y pocos años, recién licenciado en empresariales, pero con mucho don de gente, ambicioso y con un futuro prometedor. Alto y bien parecido, era "vox populi" en toda la empresa de cómo lo miraban las chicas y el éxito que tenia con ellas. Después de apreciar el cambio de expresión en el rostro de Teresa, intuí algo sombrío entre ellos. No obstante seguimos andando y no quise preguntarle más.

Llegamos a la cafetería y conseguimos una mesa en un apartado rincón. Desde allí contemplábamos la gente pasar por la acera pero, con las puertas y ventanas cerradas para mantener el aire acondicionado, tan solo un rumor lejano de voces llegaba a nuestros oídos. Mientras saboreábamos unas cervezas frías y por motu propio, ella recuperó el asunto de Carlos:

Joaquín no estoy pasando un buen momento—reconoció—no he hablado de esto de Carlos con nadie, ni si quiera con mi madre, está delicada de salud. Pero, perdona, no quiero aburrirte.

Me vino a la memoria que ella era hija única. Su padre murió en aquellos tiempos que trabajamos juntos.

—Puedes contar conmigo para lo que quieras—le dije—siempre me caíste bien. Acuérdate de las charlas tan interesantes que teníamos durante las comidas.

Ella arrimó su silla un poco más a la mía y ya más tranquila me contó su historia, su triste historia..

Joaquín, después de irte tú de la tienda, al poco tiempo me enamoré de Carlos, aunque creo que siempre lo estuve. Hemos estado juntos más de cinco años, pero sin convivir en pareja. Él está casado y tiene dos niños. Alquilamos un pequeño apartamento donde nos veíamos dos veces por semana.

Las palabras le salían una tras otra de manera precipitada. No quise interrumpirla, sólo le pregunté: 

—¿Y qué os ha pasado?

—Me ha dejado, se ha aburrido de mí—respondió dolida—y no sólo eso, sino que a instancia suyas me echaron también del trabajo. Se ve que no quiere problemas en la empresa, aunque todos saben allí de lo nuestro. 

Según me iba contando, yo iba intuyendo una tragedia en ciernes. La vi muy afectada, pero la dejé proseguir:

—Mira Joaquín, estuve con él en lo bueno y en lo malo, aunque realmente para mí siempre ha sido malo. Hemos estado viéndonos a escondidas, pero él, parece ser, mintiéndome de manera descarada durante todos estos años. Continuamente me prometía separarse de su mujer, cosa que no hizo. Reconozco que la culpa es mía, ya soy mayorcita para saber lo que hago. Pero todo lo hice por amor, por quererle demasiado. Al final, ya ves como ha acabado todo.

Terminó, sacó un pañuelo del bolso y se secó la comisura de los ojos arrasados en lágrimas.

—No sé qué decirte Teresa, lo siento mucho—le dije solidarizándome con ella.

—Gracias, Joaquín, ya lo sé, es la vida. He tenido la mala suerte de que se cruzara en mi camino, y yo tonta de mí enamorarme como nunca lo había hecho antes

Esto último lo dijo con mucha amargura.

—A pesar de todo—continuócreo que no merezco lo que me ha hecho. Y lo peor de todo es que aún le quiero. Hace un mes que no sé nada de él, no quiere verme. Se busca excusas tontas para no hacerlo y estoy desesperada.

Seguimos hablando un buen rato hasta casi las ocho y cuarto. Me recordó que tenía prisa pues le cerraban la gestoría a la que iba para tratar cuestiones sobre su despido.. Antes de irse me había contado con detalles todo sobre su relación con Carlos, y también otros temas de la empresa. Evidentemente estaba tocada, y muy enamorada aún. Reconozco que me sorprendió su perniciosa atracción por él.

Al despedimos nos abrazamos y noté como temblaba su cuerpo. Me quedé muy preocupado. Se fue con los ojos húmedos y la mirada ausente. Nos dimos el teléfono y prometí llamarla en un par de días. 

Debido a diversos problemas personales míos no volví a saber de ella hasta bastantes días después... Una mañana ojeando en Internet vi aparecer una nota publicitaria de la empresa donde trabajé con Teresa, y la recordé de súbito, y su amargura. Sin pensarlo dos veces cogí el móvil y la cartera donde aun guardaba la nota con su número de teléfono y la llamé. Habían pasado casi dos semanas desde que nos encontramos en aquella calle.

La contestación de su madre me dejó helado. Teresa murió atropellada el día 28 de julio pasada las diez de la noche en una importante avenida de la ciudad y, ¡Dios mío!---exclamé para mis adentros---¡¡Eso fue justo el día que estuvimos juntos!!!...

Tardé unos instantes en reponerme del shock. Cuando lo conseguí pude escuchar el resto de las explicaciones de su afligida madre. Un coche se la llevó por delante y se dio a la fuga. Atravesaba la avenida por un lugar indebido. La muerte fue instantánea dijeron los de protección civil...

Entre sollozos, su madre me comentó que no se explicaba lo sucedido, aunque sabía lo mal que lo estaba pasando su hija después del despido. Yo le hablé de mi encuentro con ella esa tarde y le conté toda nuestra dilatada conversación, y su secreto. Los dos adivinamos los graves motivos que alentaron su atropello. Pero no nos dijimos nada, sólo un emotivo y esclarecedor silencio fue cómplice de nuestra certeza.

Joaquín..