martes, 2 de septiembre de 2014

Verano del 14


                                              ¿Mi mejor verano ¿ Sin duda, uno que todavía no he vivido.
                                                                                                                  (P.Roth)


   Se nos fue julio y también su vecino de almanaque y fatigas agosto de este anodino 2014. Aun nos queda septiembre para completar el actual verano pero todo apunta que este rezagado y complementario mes estival pase a la historia sin hechos relevantes, e informativamente hablando sin mayor pena ni gloria.
  Según están las cosas mejor es digerir el tiempo sin grandes acontecimientos de última hora pues como dice el chiste ¡¡que me quede como estaba!! Imagino que siempre habrá sido así, las cosas buenas, a nivel global, no vienen de golpe sino que poco a poco y con el paso de los años las valoramos positivamente sobre todo si mejoran las que tenemos en  ese momento. Las negativas por el contrario se presentan de manera imprevista  y nos hacen cambiar en todos los sentidos de forma brusca y desagradable.
  Es  corriente que durante el verano y más en agosto haya menos noticias del tipo socio-política  en general de las que nos tienen acostumbrados los medios audiovisuales el resto del año; los políticos se cogen vacaciones  así como los periodistas y lamentablemente estamos supeditados a ellos. Ellos deciden cuándo algo es importante y cuando no lo es, de ellos depende poner al país patas arriba o que haya serenidad y normalidad, aunque en este querido país nuestro esto último es muy subjetivo. Precisamente por esta falta de noticias políticas, económicas o sociales que son tan habituales la mayor parte del año surgen otras aparentemente significativas y que a fuerza de aparecer en los medios se convierten en “serpientes de verano” es decir aparecen de golpe, todos hablan de ella y después desaparecen y no que queda rastro de ella, este fenecido verano no ha sido prolijo en ellas pero alguna ha habido.
   Este año se ha hablado lamentablemente de guerras así que más que serpientes han sido monstruos de muchas cabezas. Comenzamos las vacaciones con el eterno conflicto árabe –israelí, mas de mil quinientos muertos, niños heridos o desplazados y destrucción masiva, imágenes en los telediarios a la hora de comer como de costumbre… pues a estas alturas de septiembre parece no haber existido y la misma historia se repite con las guerras de Ucrania y las pavorosas  imágenes de los decapitados en el incipiente estado islámico del norte de Irak.
   De aquí de nuestro país no ha habido mucho que arrascar en cuanto a novedades si acaso el sorprendente “caso Pujol” y su prole con su fabulosa fortuna amasada de manera depredatoria, por cierto este affaire nos viene bien a los partidarios de la unidad de la nación pues ha desactivado o enfriado en cualquier caso de manera clara la fogosidad de muchos partidarios de la independencia de Cataluña que nos tenían prometido un otoño entretenido; estos nacionalistas habían insuflado a la población que allí no tenia cabida la corrupción,... eso era cosa de los españoles.
  El penoso asunto del virus del ébola en África y su posible repercusión en España por el contagio, traslado y posterior fallecimiento  del misionero y colaborador medico Miguel Pajares, también ha llenado páginas de periódicos y horas de tertulias, quizás fue asunto principal durante la primera parte de este.. suave verano, climatológicamente hablando, que se nos escapa,…. ahora ya nadie se acuerda.
   Por lo demás, parece que volvemos a aquellos agostos de antaño, con sus consabidos atascos en las carreteras, con  playas a rebosar y bulliciosas fiestas repartidas generosamente por toda nuestra “piel de toro”. Hablando de todo un poco algo tendremos los españoles además del buen clima para que seamos el tercer país del mundo receptor de turistas y visitantes, casi cincuenta millones pisaran este año nuestro solar patrio, esto nos deja unos caudales equivalente a lo que nos gastamos en petróleo y teniendo en cuenta que somos los más dependientes de este preciado líquido elemento de Europa, pues calculemos.
   Aprovechando el tema veraniego, el binomio verano- vacaciones posiblemente vaya a ser nuestra panacea económica como país. Si aprendemos a hacerlo bien, con el patrimonio cultural que nos han dejado nuestros antepasados, nuestras montañas y nuestras playas  tenemos el futuro casi asegurado. No somos de grandes industrias como los alemanes, ni poseemos  las condiciones socioeconómicas  apropiadas para que surjan muchos Bill Gates o Mark Zuckerberg, (el fundador de Facebook)  , pero sí tenemos la suerte de pertenecer a un país democrático, con un nivel de vida aceptable y con un sistema sanitario envidiable, esto unido a lo que lo que nos ha regalado la naturaleza, hace de España un destino inevitable y envidiable para todos los sufridos, y estos sí, industriosos y emprendedores ciudadanos  europeos.
   Continuando con el asunto, al que he llegado por cierto estrujando al máximo la cara positiva de este sempiterno verano nuestro y habiendo sido testigo directo este agosto pasado en Fuengirola y Marbella de cómo contribuyen ingleses o alemanes a nuestro desarrollo con los parabienes en forma de divisas con que nos obsequian la mayoría de estos turistas (también hay otros por desgracia que solo nos dejan como dádivas ruido y basura) no deberíamos avergonzarnos en basar gran parte de nuestra economía en complacer a estos visitantes, facilitándoles su estancia entre nosotros a través de los numerosos puestos de trabajo generados a tal efecto, eso sí, procurando atraer a un turismo de calidad que conlleven salarios de calidad. No nos debemos acongojar por parecer un país de albañiles y camareros, como peyorativamente nos acusan algunos europeos, ahora que una gran parte de los primeros están en paro por circunstancia que todos conocemos, tendremos que potenciar y mejorar los  puestos de trabajo que nos proporciona el turismo, no queda otra.
   A pesar de que aún colea el  verano, a todos  los efectos comienza ya una nueva temporada y esta se presenta atractiva  en muchos ámbitos, especialmente en el económico, por si se confirma la salida patosa de la crisis, en lo político, se vislumbra ya las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo con la incógnita del fin del bipartidismo y la irrupción de Podemos,  y a más corto plazo el desafío catalán;   umm…. ¡interesante panorama!
                                                                                                            Joaquin Yerga

                                                                                                                                          02/09/2014

sábado, 26 de julio de 2014

Un mundo convulso

                                                                       


 Soy un hombre. En consecuencia, todos
                                                                          los diablos residen en mi corazón.
                                                                                                     (G.K. Chesterton)
                                           

Cualquiera pensaría viendo o escuchando a los medios informativos  que pasan más cosas terribles ahora, en el mundo, que nunca: tragedias aéreas, guerras crueles como la sempiterna y recurrente Palestino-Israelí o la de nuevo cuño en Ucrania, amén de otras desgracias, sin obviar las de carácter natural. Pues me atrevo a asegurar que no es verdad, el mundo no se ha vuelto peor ni loco de repente, por lo menos más que en otras épocas.
   De las novedades que el mundo nos está ofreciendo constantemente quizás la de la inmediatez en conocer  lo que ocurre en cualquier parte y a cualquier hora me sorprende y seduce más. Los medios tecnológicos que disponemos actualmente y los que aparecerán en breve nos llevan a conocer situaciones o hechos acaecidos en alguna parte del globo en breves minutos, y es más, a tiempo real; eso es lo que sucede hoy en día y por eso la percepción de lo caótico.
   Jamás, en la mayor parte de la tierra, se han dado tantos años acumulados de paz y prosperidad como los que llevábamos ininterrumpidamente  desde hace más de cincuenta, salvo algunas desgraciadas excepciones. Si exceptuamos las dos grandes guerras mundiales que fueron globales, únicas en su dimensión territorial y en devastación, en cualquier zona del globo se desarrollaba algún conflicto o guerras soterradas entre vecinos, o no, y por cualquier zarandaja y lo que es más grave, las atrocidades que se practicaban por parte de los contendientes eran terribles, eso sí, el mundo no se enteraba; ahora para lo bueno y también para lo malo lo sabemos todo. Durante la cena o la comida en familia, en el calor de nuestro hogar, en los telediarios, se nos muestran casi a diario lo peor del ser humano en las diferentes partes del mundo.
  La gran diferencia de nuestro tiempo con respecto a lo que pasaba hace unas cuantas décadas es que ahora sabemos y conocemos  todo de cualquier país o territorio por lejano y atrasado que esté. Sabemos con más o menos exactitud los millones o de personas que pasan hambre en el mundo y si esta avanza o retrocede. Cualquier accidente o atentado terrorista cometido en China o en Rusia, en cinco minutos es trending topic en todos los móviles del mundo accesibles a  miles de millones de usuarios de toda edad y condición. Hace tan solo unas cuantas décadas  apenas teníamos información de lo que  ocurría allende nuestras fronteras, tan solo si eran muy graves y después de días de producirse la noticia.
  Todos estos adelantos, qué duda cabe, son positivos para la civilización pero a veces también por exceso de uso se revuelve en contra de esta, ejemplo de ello es la familiaridad con que contemplamos imágenes desagradables casi a diario, personas despedazadas en accidentes o atentados, niños escuálidos y hambrientos con moscas revoloteando su cuerpo desnutrido en países africanos  o guerras en directo con el corresponsal de la cadena de televisión de turno, micrófono en mano, entrevistando al combatiente, mientras cae destrozado por una bomba o una bala un compañero justo al lado. Con esta explotación de la imagen puede llegar el día en que no nos conmovamos por tragedias como las relatadas arriba.
  Aun así soy optimista y pienso que el mundo, a pesar de todo, es mejor que nunca incluso con todo lo malo que aun acurre. La mayoría de países ricos y democráticos,  y cada vez son más, aportan una parte de su PIB  para ayuda de los que están en vía de desarrollo, esto no pasaba antes. Empresas y personas opulentas (Bill Gates, Warren Buffet, etc.) han creado asociaciones de ayudas a países del tercer mundo, donando de sus fortunas personales inmensas cantidades de dinero para conseguir que vacunas contra el sida o la malaria, por ejemplo lleguen a estos depauperados lugares y toda la población  tenga acceso a sus bondades.
  Hoy en día, también en el mundo hay corporaciones de países (avanzados y respetuosos con los derechos del hombre)  supervisores del mantenimiento de la decencia humana. Cuando dictaduras, organizaciones  políticas  o revolucionarias se extralimitan en sus funciones y masacran a parte de la población indefensa por  motivos de cualquier índole, estas asambleas de países, bien sea dentro de la ONU  o de la Corte de Justicia Internacional son capaces de juzgar y castigar a los infractores con lo que obligan a futuros violadores de leyes universales a cuidarse muy mucho de saltárselas a la torera.
  El mundo queramos o no esta globalizado, ya es un pañuelo y cada vez menos gente puede actuar al margen de lo comúnmente establecido sin ser reprendido por ello. Es verdad que no todo está hecho aún hay mucho que mejorar, todavía hay gente que actúa con malas artes y con la escusa de la religión, el nacionalismo o el acopio desmesurado materias primas  masacran a compatriotas o vecinos sin reparo, pero vamos por buen camino.
  Hay países punteros en donde la civilización alcanza cotas inigualables. El respeto a las leyes, a la voluntad del pueblo y a los derechos humanos encuadra su forma de vida. Aquí se respetan todas las opciones sexuales y religiosas, cada sujeto es libre de pensar y actuar como prefiera, el único límite es la libertad del prójimo. Hay también libertad absoluta de prensa y transparencia en la forma de gobernar; los ciudadanos de estos, cada vez más, privilegiados países tienen los derechos básicos cubiertos y se pudiera decir que están razonablemente satisfechos. Estas naciones serán imitadas tarde o temprano por el resto de la humanidad, así ha sido siempre y lo seguirá siendo.
  Hoy, que sabemos que somos una pequeña mota en la inmensidad del universo, que estamos aquí de paso y ese paso es breve, tendrá que llegar el día en que la mayoría de la gente comprenda que no merece la pena pasar la corta vida de la que disponemos peleando o exterminando a nuestro semejante, hay cosas más importantes e interesantes a lo que dedicar la existencia, sobre todo mas éticas.
                                                                                                   Joaquín Yerga Sánchez
                                                                                                                26/07/2014

                                                                                                                                                                                   

lunes, 14 de julio de 2014

PSOE

El socialismo es la más perfecta y admirable realización del ideal pedagógico social, su fin, conducir al hombre a la vida completa.
     (Andreu Nin )
El socialismo es  la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, la prédica a la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.
( Winston Churchill)  

Que cada cual escoja.
 (J.Yerga)                                                        

                                                                                        
El partido socialista ha sido clave en la reciente historia de España. Fundado por Pablo Iglesias (el tipógrafo, no el politólogo de moda) a finales del siglo XIX, ha pasado en estos años (casi un siglo y medio) por diversas vicisitudes. De ser un partido marxista y anticlerical en las décadas siguientes a su nacimiento, colaborar más tarde con la dictadura de Primo de Rivera, y radicalizarse años antes de la guerra civil, participando junto a la CNT en la sublevación de Asturias. En esta etapa  engendró líderes tan reconocidos y apreciados como Besteiro o Indalecio Prieto, moderados con sentido amplio de la política europea del momento, personajes ambos dialogantes con intención de anteponer el bien general de la nación a ideologías extremistas, pero también alumbró a ideólogos revolucionarios  partidarios y simpatizante de la antigua URSS de Stalin como Largo Caballero, autor de la frase, el socialismo es incompatible con la democracia. De todas maneras esas posturas duras, marxistas y medio subversivas estaban en parte justificadas teniendo en cuenta el contexto de la época, en donde los proletarios carecían de los derechos más elementales y las clases bajas permanecían ignorantes y paupérrimas.
A partir de la transición y después de un periodo mediocre, cuando no opaco, durante la dictadura de Franco, resurge de la mano de Felipe González. Es en esta época cuando el partido se convierte en hegemónico y vital para la prosperidad y estabilidad de nuestro país. Conscientes de que para gobernar  una nación democrática, europea y con los socios más importantes del globo como Francia, Inglaterra, USA etc. habría que renunciar al marxismo, lo hace y se convierte en un partido de mayorías, con ideas propias pero moderadas como la aceptación del sistema capitalista de mercado, de la monarquía parlamentaria y de la permisividad con las actividades de la iglesia católica, comprendiendo que esta era aun mayoritaria en el sentimiento religioso de los españoles.
Poco a poco,  aun con la UCD en el poder, se iba vislumbrando sus intenciones, después, ya en el gobierno y con la legitimidad que le dieron los españoles ávidos de ser guiados por un partido de izquierda, cosa que no había ocurrido desde antes de la guerra civil, fue perfeccionando, cuando no transformando todo lo bueno que ya había emprendido el partido de Suarez.
Con Felipe González como presidente, el partido se hizo más pragmático, se modernizó y tuvo que renunciar a muchos de sus ancestrales ideales. España entró en el mercado común europeo, con todo lo bueno que ello supuso, en la OTAN , imprescindible decisión para pertenecer al selecto club de naciones occidentales democráticas  y el país creció en derechos y en economía como nuca lo había hecho antes.
También en esta época y gracias al trasvase de fondos de la UE y de otras regiones ricas del país, la España profunda y depauperada cambió radicalmente, se hicieron las primeras autovías y el primer Ave. En materia de seguridad interna se domesticó a las fuerzas armadas para que nunca más oyéramos  los sempiternos ruidos de sables de los jefes del ejército más conspicuos. Luego a partir de 1996 debido a varias cuestiones turbias perdió el poder que pasó a manos del otro gran partido de la nación, pero su labor y su impronta, necesaria por otra parte, quedó en el alma del país que ya no volvió a ser el mismo afortunadamente.
Toda esta magnífica labor la realizo un Psoe que supo y quiso actualizar y adaptar sus principios a un mundo ya diferente a cuando se creó allá en el 1879, un partido y unos dirigentes que antepusieron la prosperidad y estabilidad de todos los españoles conscientes de que debían renunciar a mucho para conseguirlo todo.
Ahora ha pasado el tiempo, las circunstancias son otras pero el esfuerzo ha realizar es muy parecido al de entonces. La crisis que hemos padecido ha hecho mella en todos los partidos convencionales  y este no se ha librado. En mi opinión y ahora que acabamos de saber que el nuevo líder a dirigir la organización es Pedro Sánchez, de los tres candidatos el mas capacitado, hace falta un periodo de honda reflexión  y revisar todas las premisas primordiales del partido.
El éxito de algunas organizaciones de ultra izquierda en el panorama político español no debe confundir al Psoe  y llegar a hacerle pensar, como muchos creen, que para ganar posiciones y recuperar su antaño esplendor hay que virar mucho más a la izquierda, a mi entender se equivocaría. Si el partido gano dos elecciones generales por mayoría absoluta con González y volvió a ganar años después con Zapatero otras dos elecciones no fue precisamente por ocupar espacios extremos, sino por ser un partido de centro izquierda que a mi parecer son la tendencia mayoritaria de los españoles. Ya lo dijo aquel, el Psoe es el partido que más se parece a España.
Si a un español medio se le pregunta cuál es su ideología, responderá con seguridad que es de izquierda o centro izquierda de toda la vida pero si desmenuzamos ese magno pensamiento por partes, a la manera de preguntas, las respuestas a todas aquellas no coincidiría con su posición general, por ejemplo…gran parte de ellos que se considera afín a esa doctrina, no consentiría una Cataluña independiente, ni les dejaría votar en una consulta; serian muy duros con las leyes de seguridad ciudadana ( la opinión que circula por mentideros es que los criminales entran por una puerta y salen por otra),incluso en un referéndum que se hiciera a favor o en contra de la pena perpetua o de muerte a grandes delincuentes o terroristas no tengo dudas del resultado, he oído en varias ocasiones a gente mayor que alardean de ser votantes de Izquierda Unida decir que con Franco no pasaban estas cosas. En el tema de la inmigración masiva, en mi opinión una gran mayoría de compatriotas estaría a favor de endurecer las leyes para impedir ese fenómeno contemporáneo que creen que les perjudican. Todas estas, supuestas respuestas y mas que omito, atendiendo a hipotéticas ideologías, pertenecerían a  personas de derechas y sin embargo como dije antes son gente que votan a partidos de todo el espectro de la izquierda.
Soy de la opinión de que un partido Socialista fuerte y con futuro es vital para España junto con los conservadores, debe tener muy en cuenta sus prioridades y la de los ciudadanos que les votan. Hay líneas rojas que no se deben traspasar,sobre todo en la estructura del estado. A la hora de hipotéticas escisiones de algunas regiones del país hay que tener las ideas claras, el poder reside en todos los españoles que es la base de toda democracia y son las leyes que nos hemos dado, no vale el vacuo concepto de que los pueblos tienen derecho a decidir su futuro, en la creencia de que estos pueblos estuvieran oprimidos. Imaginemos por un momento que La Moraleja (15.000 hab. y con un PIB superior siete veces al resto del municipio de Alcobendas 120.000 hab.  al que pertenece, se quisiese independizar, cosa que ya intentó en el pasado reciente ) ¿qué pensarían los dirigentes de la Izquierda de este país ¿ pues algo parecido ocurre con Cataluña y el País Vasco con respecto a España ¿ donde se recaudaría el dinero para financiar a los menos favorecidos de las regiones más pobres Andalucía y Extremadura ( por cierto con mayorías decimonónicas de izquierda)?
Otra línea roja que debe tener en cuenta el nuevo partido renovado, la forma de gobierno, actualmente monarquía parlamentaria, cualquier proposición nueva, léase republica o federalismo debe ser consensuada con la otra mitad ideológica del país, no se puede cambiar leyes básicas con el rechazo profundo de la mitad del censo y para terminar debe haber acuerdo si o si con el otro gran partido, y también forman parte de la estructura de la nación, la política exterior y la irrenunciable separación de los tres poderes básicos del estado el legislativo ,el ejecutivo y el judicial.
Con estas grandes miras el partido tendría las simpatías de gran parte del pueblo español, al margen claro está de las proposiciones que tenga para el resto de políticas que esto está, faltaría más, en su derecho de aplicarlas. Confiemos.
                                                                                                              
                                                                                                                                      Joaquín Yerga
                                                                                                                                            14/07/2014

  

sábado, 5 de julio de 2014

Un lugar de cuyo nombre sí quiero acordarme.




No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
(Borges)


Venir al mundo en Extremadura quizás no haya sido lo mejor que me ha pasado en la vida; ni a mí ni a muchos compatriotas. Me tocó nacer en la región de España con la mayor probabilidad de emigrar por metro cuadrado. De hecho ya lo hicimos casi un millón de nosotros a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. En la mayoría de los pueblos de la región se pudiera decir lo mismo; que no hay unidad familiar en la que alguno de sus miembros no habite en un lugar distinto al que ha nacido, y esto es mas triste de lo que pudiera parecer... 
Y es que no es un buen negocio dejar atrás: amores, sueños, vidas… tantas cosas; y volver a empezar lejos, en otra parte, en otra ciudad. Deambular por calles extrañas, buscar nuevos amigos, aclimatarse... no, no es fácil. Sin embargo los humanos tenemos una capacidad de adaptación sin limites, y los extremeños, en particular mas si cabe, porque allá donde “sentamos los reales” nos combinamos a la perfección con los naturales. Esto es así hasta el punto de que muchos no han regresado jamás a la tierra de sus ancestros. Aunque me temo que esto no es motivo, precisamente, ni de vanaglorias ni de orgullos.
La palabra (topónimo) Extremadura proviene del término “extremo del país”, es decir, parte final o fronteriza del Reino de León. Extremadura fue conquistada y poblada con gente del feudo leones cuando éste era, digamos, un territorio independiente. Castilla tuvo también, en Soria, su Extremadura por la parte oriental. Ya nos lo indica su escudo heráldico (Soria pura cabeza de la extrema dura).
Cuando los cristianos (leones y castellanos mayoritariamente), arrebatamos ésta tierra a los musulmanes durante los siglos XII y XIII, se hicieron cargo de ella las órdenes militares, y con ello comenzó el reparto tan desigual de la tierra. El privilegio que los reyes otorgaron a la ganadería y con ella a la Mesta y a la trashumancia en detrimento de la agricultura, contribuyó de forma notoria a la formación de grandes latifundios. Pasado el tiempo se agravó este problema con la confiscación de los bienes de la iglesia en el siglo XIX, por parte del gobierno, fueron las llamadas leyes de Mendizábal o desamortización. Estas enormes propiedades del clero, que se habían formado gracias a donaciones de particulares durante siglos se expropiaron (con la intención de recaudar dinero para financiar los costes de las Guerras Carlistas) y se vendieron al mejor postor. Qué duda cabe que los únicos que podían comprarlas y en considerables lotes eran los dueños de grandes fortunas. Así que en vez de arreglarse el asunto se mantuvo o incluso se agrandaron las enormes fincas.
Como es sabido, estos latifundios eran pocos productivos pues los dueños no necesitaban mucho para vivir bien. Muchos de ellos residían en Madrid y pertenecían a la rancia aristocracia. Otros eran burgueses enriquecidos por nuevos negocios. Con este pésimo reparto de las tierras se fomentó las dos clases sociales típicas del sur hispano, y tan dispares, por cierto; los dueños de las fincas, (señoritos terratenientes), una exigua y poderosa minoría, y los jornaleros, inmensa, pobre y analfabeta mayoría.
Otros de los motivos que impidió a esta tierra desarrollarse fue la escasez de grandes ciudades y la consiguiente falta de clase media burguesa. De todos es conocido que éstas son los motores de desarrollo y progreso del mundo occidental.
Hasta principios del siglo XX la población de la región se mantuvo, incluso seguía creciendo. España era un país básicamente agrícola y ganadero y todo el sur era más fértil. Pero a finales del XIX entró fuerte la tardía revolución industrial, basada principalmente en el hierro y el acero del norte (gracias al descubrimiento de minas de hierro en la zona) y el textil en Cataluña, (favorecido por los severos aranceles que los patrones catalanes exigían al gobierno central). Ello hizo que estas regiones necesitaran mano de obra, por otra parte mejor remunerada. Y comenzó la despoblación del suroeste ante la desidia de los gobiernos de turno.
El franquismo no aportó nada al desarrollo de la región. Más bien al contrario, durante estos años se produjo el mayor éxodo hacia las regiones antes mencionadas y a Madrid. Solo una pequeña aportación con el llamado “Plan Badajoz” asentó a parte de la población en los nuevos pueblos creados en el valle del Guadiana. Aun viven de los regadíos mucha gente en estas feraces tierras.
Soy de los que piensan que el porvenir de Extremadura está por llegar, pero todavía faltan décadas para ello. Ahora el panorama no es muy halagüeño precisamente. Con una tasa de paro de las mayores de España y a la cola en todos los niveles de bienestar y desarrollo que se midan, no me imagino por donde vendrá su despegue. Quizás el turismo puede ser una de las patas en las que se asiente este desarrollo. Tenemos una tierra casi virgen, precisamente gracias al subdesarrollo que hemos padecido; con dos grandes ríos que la atraviesan de este a oeste, lo que nos ofrece múltiples posibilidades en este terreno. La cercanía con Portugal (Extremadura está a mitad de camino entre la zona mas rica de Portugal y Madrid) también puede ser otro motor que impulse las inversiones.
Entre los años cincuenta y setenta salieron de la región camino de otras latitudes, más de 800.000 extremeños, es decir la mitad de su población, eso es una barbaridad. Ahora viven aquí poco más de un millón de habitantes. Quiero dar un dato que me parece interesante, si sumamos a los residentes actuales los que nos fuimos y sus descendientes, darían un censo de casi tres millones, con lo que sería una de las regiones más pobladas de España. Por aportar otro dato significativo, la ciudad con más extremeños de España, no es Badajoz capital (con 170.000 habitantes), es Madrid donde residimos más de un cuarto de millón. En Cataluña otro tanto.
En la mayoría de las llamadas ciudades dormitorios (aunque ya tienen vida propia) que circunvalan Madrid o Barcelona, hay más extremeños o descendientes de éstos que en cualquier población de la región, por muy grande que sea (si exceptuamos Mérida y las dos capitales provinciales) Véase Móstoles, Alcorcón, Fuenlabrada, Hospitalet, Cornellá etc.
Actualmente los extremeños que salen de allí son pocos y por desgracia para la región suelen ser jóvenes universitarios muy preparados que buscan oportunidades en grandes zonas metropolitanas (Madrid y Sevilla básicamente) cuando no en otras partes del mundo, y esto merma en parte el progreso. A mí, como a cientos de miles de extremeños que estamos fuera, cualquier avance o igualdad con otras zonas mas ricas ya me llega tarde pues hemos rehecho nuestras vidas fuera. Aunque eso sí, siempre será nuestra tierra y nos alegraremos infinitamente que Extremadura deje de ser sinónimo de atraso y emigración.
Dicho queda...
                                                                       Joaquín Yerga
                                                            


martes, 1 de julio de 2014

Bipartidismo




Aunque el bipartidismo hoy en día no esté precisamente de moda creo que a nosotros no nos viene mal. España no es como Italia donde la política va por un lado y la economía por otro, de hecho aquí llevan décadas en desgobierno y sin embargo el país sigue creciendo y aun situado entre los siete países más ricos del mundo en PIB.  Aquí, en nuestro país necesitamos estabilidad gubernamental  y si es posible mayorías absolutas, lo digo así de rotundo.
  Puede sonar mal  pero a los hechos me remito. De los cuarenta años que llevamos de democracia  y en los que tanto hemos prosperado, una gran parte de ellos han sido con mayorías  parlamentarias, bien del Psoe o del PP. Creo que con esta composición de las cámaras se pueden aprobar leyes que siempre estarán redactadas con buena intención, en provecho de la mayoría de los españoles y sin necesidad de componendas con minorías nacionalistas insolidarias o partidillos de ideología extrema o peregrina.
  Es verdad que en los últimos años los dos partidos mayoritarios  con posibilidad de gobernar han defraudado a gran parte de los ciudadanos, se ha cometido muchos abusos y una pequeña proporción de políticos de estos dos partidos están imputados o directamente condenados por malversación de caudales públicos o por financiación ilegal, pero eso ha sido posible por dos grandes realidades: una, las dos décadas de vacas gordas en donde todo valía (en todos los estamentos de la sociedad, no solo en el plano político) y dos, estos partidos llevan gobernando cuarenta años entre los dos, en la administración central, autonomías y ayuntamientos, por lo tanto son los únicos que tienen poder y con ello posibilidad de delinquir. Está claro y el tiempo lo demostrará que todo el que toque moqueta  es susceptible de ser corrompido sea de cualquier ideología o partido político, esta anomalía se da en las personas no en las instituciones.
    En la mayoría de países desarrollados y estables del mundo predomina las dos consabidas y naturales tendencias de carácter político-social;  derecha e izquierda o lo que es lo mismo conservadores  y progresistas. Agrupados así diluyen radicalismos peligrosos en ambas partes, absorben y centralizan a los extremos.
    El partido conservador en España (PP) aglutina a todo el espectro de la derecha, desde el liberalismo más individualista hasta los neonazis, pasando por los cristianodemócratas, nostálgicos de la dictadura, monárquicos etc. sin olvidar algunos republicanos suaves. Estos son partidarios de la mas estricta aplicación de las leyes anti delincuencia, del orden, de la propiedad privada, de minimizar el estado,(porque así habría menos gasto y se pagarían menos impuestos). Habría que tener en cuenta que los posibles votantes de esta ideología serian los más pudientes: empresarios, ejecutivos, emprendedores, clase media etc., es decir los que más tienen que perder pues poseen más patrimonio y mejores sueldos, también son los más activos, creativos y los que más arriesgan.
   En el terreno religioso, los católicos más fervientes, por otra parte mayoría en España, junto con los menos practicantes, encuentran en la derecha su ideario más afín, se incluye entre los primeros los antiabotistas, precisamente por cuestión confesional. También han sido siempre, por lo menos a priori, los más patrióticos, defensores de una nación única, central  y con el castellano como principal idioma .Todo esto es real, pero hay otros españoles que están surgiendo y cada vez son más numerosos, que votarían a un centro derecha con veleidades proabortistas, aconfesional y federalista.
   En el Psoe , el otro gran partido, la otra pata del bipartidismo reúne en su seno solo a parte de la izquierda, se pudiera decir que los moderados, partidarios de la propiedad privada pero con un estado grande mas redistribuidor de la riqueza. Encontraría su fuente de simpatizantes entre los jóvenes, en sectores rurales del sur y en los medios urbanos menos acomodados, ávidos de incentivos de todo tipo.
    El gran problema que se encuentra actualmente esta parte de la izquierda moderada es la pérdida de sus ideales ancestrales. Una vez derruido el muro de Berlín y mostrado al mundo occidental, incluidos nostálgicos socialistas, el panorama tan desolador que había en los antiguos países comunistas, se acabó de golpe con la utopía, sostenida durante siglos, de un mundo justo en donde todos los ciudadanos sean iguales, sin ricos ni pobres. Estos países por cierto, solo lo habitaban gente pobre y sin derechos.
    Una vez demostrado que el menos malo de los posibles sistemas de gobierno, el capitalista democrático, donde la propiedad privada es el motor que moderniza y hace progresar al mundo, no hay argumentos de peso que mueva masas de votantes, como antaño, a favor de las doctrinas mas de izquierdas o totalitarias.
    La izquierda por tanto, perdida la batalla de la economía, ha tenido que buscar nuevas metas para ilusionar a su gente entre las que encontramos: la ecología, los derechos humanos en el mundo, la igualdad de sexo etc. todas muy loables pero también algunas muy equivocadas, sobre todo en España, como son por ejemplo la indefinición, por no decir en muchos casos el apoyo incomprensible a nacionalismos periféricos, egoístas y  racistas y la consiguiente aptitud absurda y vergonzante a todo lo español, esto ha hecho que muchos no sepan dónde está su sitio.
    La otra izquierda, más radical, curiosamente casi desaparecida en la mayoría de países desarrollados, aquí en España, aprovechándose de la crisis y de que nunca han gobernado, con lo pueden jugar con pólvora del rey, está en auge, incluso nutriéndose de los desencantados del socialismo moderado con lo que la pata izquierda del bipartidismo está quebrada y eso no es bueno para los intereses del país.
    A mi entender, después de todo lo que ha pasado y aprendida la lección, al igual que en el resto de países importantes, en el bipartidismo esta el futuro. Con unos partidos políticos reagrupados en dos grandes bloques: conservadores y progresistas, pero honestos, transparentes y con ideas claras.
  La delgada línea que separa estas dos ideologías debe ser mínima porque el mundo moderno no da para mas; en todas partes de occidente  son proclives a un capitalismo moderado y democrático, con respeto a los derechos humanos, estado laico, leyes justas e igualitarias y seguridad jurídica para mercadear en este mundo globalizado.
  La consabida cita de que los extremos se tocan, nos da una idea de lo nefasto que seria para la unidad de España y para un desarrollo sostenible de nuestro país, el que algún día nos encontremos con un mapa político compuesto de multitud de partidillos radicales sin posibilidad de pactos, ofreciendo cada uno el oro y el moro  y haciéndolo ingobernable, seria pasto de nacionalismos periféricos, de tendencias bananeras o demagogos antediluvianos. El retroceso seria considerable,  ¡que dios nos coja confesados si eso ocurre!

                                                                                                                 Joaquín Yerga
                                                                                                                         01/07/2014


lunes, 23 de junio de 2014

Con el corazón en la mano.






            La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia 
            como puede para mantener a raya el  horror, la tristeza y la soledad. 
            Yo lo hago con mis libros"
           ( A. Pérez Reverte)


Hace unos años, alguien, un buen amigo para más señas, me sugirió crear un blog y exponer en él lo que se me ocurriera, fotos, relatos, impresiones etc. creo que acerté al seguir su consejo. Hoy a  ratos, cuando dispongo de tiempo suficiente cuelgo en esta, especie de Diario en la red, naderías que se me ocurren y otras pinceladas menudas de mi pensamiento.
A los que nos gusta escribir y todo lo relacionado nos ilusiona encontrar lectores que se entretengan con nuestros escritos. Creo que en el fondo subyace en nosotros un deseo de contar cosas que hemos aprendido, leído o simplemente vivido, y que de otra forma no hallaríamos gente dispuesta a escucharnos. Con este novedoso medio de llegar a ellos, tan fácil de realizar y de propagar, hemos ganado muchísimo en rapidez y comodidad. Es muy sencillo ahora llegar a amigotes y allegados, basta con solo pinchar el ratón y ya se encarga facebook o twiter de poner al alcance de éstos señales de nuestra distorsionada y calenturienta imaginación.
Antes del descomunal desarrollo de Internet la única manera de influir en posibles lectores era a través de los periódicos o revistas en la sección de cartas al director. Aficionado como he sido siempre a exponer opiniones políticas o sociales del momento, utilicé a menudo ese sistema para hacer llegar mis impresiones a cierto público. Hoy agradezco la expansión de este invento de las redes sociales y su enorme utilidad.
Tímido hasta la exageración aun a mis cincuenta y ocho, todavía me ruborizo bajo algún contratiempo verbal o situación aparentemente enojosa ante mis contertulios. Cuando me veo en la necesidad de hablar en público todavía me azoro inexplicablemente y necesito un esfuerzo extra de serenidad y aplomo para hacer llegar a la gente mis verdaderas intenciones. Todo esto se diluye en la escritura. Aquí, ante mi absoluta y estricta soledad soy más autentico y verdadero. En este formato razono con más serenidad y sosiego, porque las ideas a nada que uno se esfuerce acuden, aunque a veces se hagan de rogar. También los recuerdos, a pedazos, retornan de la evanescente nada, se hacen visibles y se hilvanan hasta completar algún relato fantástico o aburrido articulo político.
De todo, lo que más me motiva a escribir y contar lo que siento, en comparación con otras formas de expresión, es la falta de condicionamiento ambiental. Y es que uno escoge los temas a desarrollar a su gusto. A veces, predispuesto a la reflexión me apetece evocar épocas pasadas. Otras intento imitar a mi manera alguna novela famosa de algún escritor eterno, (sin mucho éxito por cierto) con algún relato corto manifiestamente mejorable...Y las más de las veces  reflexiono sobre nuestro país, su historia y sus gentes, que por otra parte es mi gran pasión.
Otra gran ventaja de escribir y perpetuar lo que se me ocurre es que queda constancia eterna del escrito y sus circunstancias. Todo lo que se apunte sobre un folio o quede reflejado en la etérea pantalla de un ordenador  se convierte en imperecedero. Las palabras habladas se las lleva el viento o las acalla el silencio... son efímeras, en cambio  las impresas son inmortales. También tengo la posibilidad de repasar después, transcurrido el tiempo, mi trayectoria personal. Y puedo valorar, por tanto, mis opiniones vertidas anteriormente si fuese menester. En cualquier caso juzgar si fueron acertadas o por el contrario arrepentirme de haberlas escrito.
Por supuesto soy consciente de mis limitaciones, no pretendo emular a Cervantes, ni a nuestro insigne Lope de Vega a estas alturas, ¡Dios me libre! Tan solo relatar, a mi manera, pequeñas historias inventadas u opiniones de carácter político o social. ¡Aah!  Y contar con gente que me lea ¡claro!
Joaquín Yerga
09/12/2017


martes, 17 de junio de 2014

Felipe VI

Esta semana, el jueves 19 de junio, hacemos rey al príncipe Felipe. Digo hacemos porque es el pueblo a través de sus representantes, diputados y senadores lo que tienen la potestad de hacerlo en nuestro nombre.
Puede parecer anacrónico a estas alturas del siglo XXI que aquí en España sigamos coronando reyes aún y más después de la penosa historia que nos ha legado la monarquía en el pasado, es verdad pero ha cambiado mucho el cuento.
Para empezar el sistema que nos dimos los españoles para gobernarnos fue una Monarquía parlamentaria como todos sabemos(o casi todos porque de todo hay), es decir los poderes del rey aún con título de jefe del estado, son muy escasos, se limita simplemente a representar al país en actos oficiales y algunas zarandajas más. Hasta los discursos con que nos obsequia en navidad y en otros eventos son revisados antes por el gobierno de turno. Conviene recordarlo para que no haya malentendidos entre los numerosos nuevos simpatizantes republicanos que se han apuntado al carro ahora que, el rey reina pero no gobierna.
Exceptuando la manera de elegir al monarca, (no se somete a votación cada cuatro años como el presidente de una hipotética república) no hay nada en cuanto a democracia, libertades, gobiernos, leyes, constituciones etc. que no se pueda hacer con este tipo de monarquía y si con  un sistema republicano.
Por buscar algún pero al ya abdicado rey Juan Carlos, este fue nombrado o impuesto, según lo queramos ver por Franco, pero su hijo Felipe va a ser refrendado, como he señalado antes por el pueblo.
Hay gente, mucha es verdad, que opina que ellos no han votado esta constitución y por lo tanto no está legitimada al cien por cien,  pero habría que recordar que casi ningún país somete su carta magna a votación cada generación. La norteamericana lleva intacta más de doscientos años, la francesa algo parecido al igual que la inglesa, que no está ni escrita etc.
Esta constitución nuestra, la que dice cómo hemos de gobernarnos, la votamos una mayoría inmensa de ciudadanos, entre ellos el que escribe, no es infalible ni déspota, nos da seguridad jurídica para que podamos prosperar y convivir en paz entre nosotros y es a su vez de las más progresista que existen en el mundo. Es tan sabia y está también redactada que nos ofrece la oportunidad de cambiarla en todo lo que queramos. Podemos reformarla para pasar a una España federal, aunque muchos de los que están a favor de esta no sabrían exactamente qué es; tenemos la potestad de cambiar artículos y darnos una república presidencialista al modo francés o americano, incluso si nos empeñamos, trocar leyes para que catalanes y vascos tengan sus referéndums legales y puedan irse de España libremente y quedarnos huérfanos el resto, los mas pobres (algunos partidos de izquierdas que abogan por esto último  tendrían que explicarles luego al minúsculo pueblo que quedemos las consecuencias reales de tal desaguisado, después, una vez independizados, que vayan a pedirles solidaridad a los partidos hermanos( ERC, Iniciativa per Cataluña etc.) de esas díscolas regiones que las risas de estos últimos se oirán en Pernambuco , Brasil , ahora que estamos con el mundial de fútbol) .Todo lo anterior podemos hacerlo, no es inamovible, pero se necesitan dos tercios de representación para conseguirlo, como es lógico por otra parte, porque de lo contrario estaríamos expuesto a cambios bruscos y aventureros a cada mayoría simple de turno.
De todas formas si algún partido político o alianza de partidos pretende hacer cambios en esta ley de leyes,  solo tiene que indicar en su programa lo que quiere hacer y esperar que le voten, si tiene la suerte de sacar mas de 245 diputados está hecho.
A mi humilde parecer hemos de esperar a que pase la crisis económica que hemos sufrido y aun padecemos  durante demasiados años ya y que ha sido la responsable en parte de estos vendavales  pseudo-revolucionarios que soplan últimamente. Debemos estar sereno como país para abordar con seguridad y seriedad los problemas más importantes que se nos están presentando, que son por este orden: la integridad territorial, el paro descomunal, corrupción política y  luego la forma de estado, federal o autonómico. En último lugar estaría el dilema monarquía o república pues con cualquiera de los dos sistemas se pueden solucionar los anteriores.
 Creo que al nuevo rey debemos darle un margen de confianza, es una persona muy preparada y nos puede representar muy bien en el mundo. En tiempos de zozobra mejor no hacer mudanzas, reza el dicho y ahora con la que está cayendo no es el momento idóneo para cambios estructurales.
Es verdad que a Juan Carlos se le ha criticado, muchas veces con razón. El comportamiento nada ejemplar de su hija y su yerno le ha salpicado, así como la cacería inadecuada en momentos muy inoportunos pero reconozcamos su papel en estos cuarenta años de paz y democracia que nos hemos dado. España se ha modernizado como nunca y, quién lo iba a decir  hace esos años, que estaríamos, a pesar de los problemas últimos, en la élite mundial de países desarrollados.
A este nuevo monarca que se nos corona el jueves hay que hacerle, por lo menos, un contrato temporal imaginario de tres o cuatro años y luego si nos conviene a todos, convertirlo en indefinido si la empresa (España) tiene beneficios(prosperidad,igualdad y convivencia). A mi modesto entender, en un principio tiene todas las de ganar: elegido por el pueblo (a través de nuestros representantes), está limpio de corruptelas, casado con una plebeya y por supuesto muy preparado para el cargo, qué más se puede pedir.


                                                                                                                                        Joaquín Yerga

                                                                                                                                       17/06/2014

sábado, 14 de junio de 2014

Mi cine

                               Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros
                                                                                                                          (P. Ruiz)



Lo mío con el cine viene de lejos, no sólo como mero espectador, también como buen aficionado a todo lo concerniente a este maravilloso mundo del entretenimiento llamado séptimo arte.
Siempre he pensado que los que rondamos al menos los cincuenta o mas y hemos nacido en un pueblo o ciudad que haya tenido salas de cine durante nuestra niñez, tenemos un plus extra, fascinante en los recuerdos y esencial más tarde en las aficiones.
En mi pueblo llegó a haber hasta tres salas de cine, dos de verano y una de invierno que hacia las delicias de la mayoría de la gente. No entiendo mi niñez y luego juventud sin la película infantil  tolerada para todos los públicos del domingo por la tarde.
Cuando la televisión señoreó los salones de muchas casas a mediados de los sesenta un poco de magia e inocencia comenzamos a perder los de nuestra generación. Era un ritual, añorado ahora, entrar en las vetustas instalaciones y ocupar las incomodas butacas de madera. Antes de eso se pasaba por la antesala, contemplábamos los grandes carteles donde se anunciaban de futuras proyecciones  y comprábamos  las consabidas pipas o avellanas en el cutre mini bar, luego, después del alboroto inicial, el silencio más absoluto al visualizar en la gran pantalla los primeros nombres de los protagonistas de la película.
Los filmes que solían reproducir más a menudo eran los de aventuras y del oeste serie B en la sesión de tarde, en la última, ya por la noche, hubo épocas y modas.
 Muchas de las películas que reponen ahora en cadenas de televisión más particulares recuerdo haberlas visto en aquel periodo, especialmente las de producción española con los eternos protagonistas Alfredo Landa, López Vázquez o Concha Velasco etc. Durante la transición, a mediados  y finales de los setenta como novedad se impuso el destape en todos los sentidos, no solo en el sexual también en lo político y social. Películas como La trastienda, con el muy comentado desnudo de Maria J.Cantudo , el primero en España o Cría cuervos de Carlos Saura, llenaron los cines durante semanas, cosa inédita en muchos años en el pueblo.
A  finales del ochenta y uno, (recordado por golpe de estado del 23F), llegué a Madrid y tuve que adaptarme a la vida agitada y variada  de la capital, ya traía conmigo inoculado el germen  de mi afición al cine y supuso una gran alegría el nuevo panorama cinematográfico que se me presentaba ante mi depauperado estado de ánimo inicial.
Pasar por la Gran Vía o por la calle Fuencarral y contemplar los enormes carteles instalados en las fachadas de los numerosos cines que entonces albergaban, era una delicia para mis asombrados ojos. Salas como Imperial, Palacio de la música, Azul, Roxi, Coliseum, Callao etc. jalonaban estas dos calles; más de veinticinco llegó a haber entre estas dos importantes arterias de la capital, hoy apenas alcanzan la media docena entre ambas. Películas como En el estanque dorado, de las últimas que protagonizó Henry Fonda, Volver a empezar de mi admirado José Luis Garci, E.T. del rey midas de los productores  S. Spielberg y hasta Acorralado protagonizada por un atribulado Sylvester Stallone, se anunciaban de manera gigantesca en las fachadas de los cines.
Durante los dos o tres años siguientes de mi llegada a Madrid pude deleitarme con infinidad de películas de estreno, posiblemente no hubiera sala que no frecuenté alguna vez, a pesar de que no fue época fructífera  en buenas producciones.
Es verdad que primero fue el proyectil de la televisión la que impactó de lleno en la diana hasta entonces hegemónica del cine, luego apareció el DVD y los sugerentes y numerosos videoclubs en donde nos recreábamos contemplando y eligiendo películas clasificadas por géneros y hoy en día tenemos a nuestro alcance infinidad de artilugios sofisticadísimos que nos permiten ver en 3D  y otras opciones  las películas de manera nítida y casi real en nuestra propia casa, todo esto ha mermado la viabilidad de las grandes salas de cine de antaño y con ello se ha terminado una etapa de nuestra vida que ya no volverá.
La  parte positiva de la innovación en la cinematografía y otros medios audiovisuales, entre ellos internet, es la posibilidad de tener a nuestro alcance todo tipo de filmes, series o documentales a tiro de USB y embelesarse apaciblemente en nuestro sillón preferido contemplando entre sorbos de una fría caña de cerveza nuestra peli preferida.
No me cuesta reconocer mis apetencias por el cine negro americano y mis reticencias a menudo de manera infundada a todo lo nuevo que viene de Hollywood. A mi manera de ver,  por supuesto muy subjetiva, es insuperable el cine de los años cuarenta y cincuenta. Cintas como Casablanca, Gilda o Perdición de esas décadas, pero también algunas más tardías como  El padrino, en sus dos primeras partes, El apartamento o Psicosis me siguen apasionando a pesar de las muchas veces que las he visto, siempre encuentro en ellas algo nuevo que merezca la pena volver a verlas.
Actores y actrices tan conocidos y admirados del tipo de Cary Grant, James Steward, Humphrey Bogart, Gregory Peck  o Katherine Hepburn con los que vivimos  o convivimos aventuras, comedias o dramas  que ya pertenecen a nuestra propia historia personal o directores, a los que nunca estaremos suficientemente agradecidos por los buenos momentos que nos han regalado gracias a su inteligencia o profesionalidad como Hitchcock, Billy Wilder, John Ford o George Cukor.
En todo este apasionante mundo que ha ocupado y ocupa gran parte de mi  existencia, también hay lugar para los grandes de España en este querido ámbito, con películas inolvidables como El pisito, El verdugo, Viridiana o El viaje a ninguna parte de F.Fernán Gómez, cintas de culto, premiadas y reconocidas en festivales de cine de toda Europa. No me avergüenzo en recocer por supuesto el tiempo que he dedicado en visualizar también filmes españoles de los sesenta y setenta del, peyorativamente etiquetado como Landismo o los protagonizados por uno de los mejores actores españoles de todos los  tiempos, José Luis López Vázquez, incluso las de Paco Martínez Soria. Aunque muchas de estas películas reconozco son muy malas,  a veces solo por recordar y comprender la manera de vivir de los españoles de esa época , los coches de esos años o las calles del Madrid de los setenta merece la pena verlas.
El cine español contemporáneo merece mención aparte, debe ser no lo dudo, por mi manera de ser un poco sentimentaloide por lo que le doy más valor a lo pasado que al dudoso presente y no le doy mucho crédito a lo producido últimamente, salvo honrosas excepciones como lo de Amenábar o alguna cosa  de Almodóvar.
A mi modesto entender y haciendo mías  unas recomendaciones de Garci, el cine con mayúsculas es cosa del pasado y debería exhibirse en los museos como el Del Prado, a lo venidero que le llamen otra cosa.
                                                                                              Joaquín Yerga

                                                                                              14/06/2014

martes, 10 de junio de 2014

La jungla de asfalto





Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.
Joaquín Sabina

La ciudad de Madrid no debería ser la capital de España, ¡que va!. La población que reunía todas las condiciones para serlo era Lisboa, pero un capricho de Felipe, no el sexto sino el segundo, así lo quiso.
A bote pronto sin mucho cavilar se me ocurre pensar que pocas capitales del mundo están situadas en el interior del país al que representan. La mayoría están en la costa y las excepciones lo son por estar ubicadas sobre algún entorno natural significativo, por ejemplo: Paris a la orilla de un gran rio e importante vía de comunicación, Moscú, en el centro de la Rusia europea con el Moscova de fondo. También Varsovia está en el centro de Polonia, pero con sus encantos reflejados sobre el espejo del caudaloso Vístula.
En los países de reciente creación, sobretodo sin son extensos y con diversidad manifiesta, han emplazado a sus nuevas capitales en zonas estudiadas minuciosamente ex -profeso. Estados Unidos fue el primero en hacerse una nueva capital, Washington, en el centro de lo que era el país entonces, a orillas del Potomac. Se le puso el nombre del padre de la independencia americana. El sitio elegido no fue casual, a mitad de camino entre los estados del norte industriosos y más desarrollados y los del sur, agrícolas y proclives a la esclavitud.
También en el siglo pasado, Canadá cuando iba tomando conciencia e importancia como país fundaron su nueva capital en una zona equidistante de las dos partes en las que estaba dividido, la anglófona (Ontario) y la francófona (Québec). Fue un acierto porque a pesar de los aires independentistas de la parte francesa, respetan todos muy mucho a su capital…Ottawa.
En el cono sur, con Australia y Brasil pasó algo parecido. En el primero crearon Canberra (con n) a igual distancia de las dos ciudades rivales más importantes del país, Sídney y Melbourne. Y en Brasil hace no demasiado tiempo y en un altiplano cerca de la selva del amazonas, se puso la primera piedra de, Brasilia, casi en el centro de éste gran país suramericano. A todas estas ciudades les costó bastante tiempo crecer y ser creíbles como tales, pero al final lo han conseguido. Hoy son importantes urbes mundiales, y capitales de sus grandes y poderosos estados.
Aquí en Madrid no pasó nada de eso. Solo dos razones de peso se me ocurren para que fuera elegida como nuestra capital. La primera y más importante es su situación geográfica, en el centro mismo de la península. Aunque también lo está Toledo, más populosa en aquellos tiempos. Y además ya fue capital de aquella España con los visigodos.
La segunda razón que encuentro es que además de su céntrica ubicación está situada a escasos kilómetros del montañoso sistema central y eso le proporcionaba buenos aires y abundante agua. Sin embargo argumentos en contra para erigirse en corte además de villa hay docenas de ellos. Por aquí no discurre ningún gran río como en los alrededores de las otras ciudades antes mencionadas, solo el raquítico Manzanaresaprendiz de rio como dijo alguien alguna vez, se digna pasar casi avergonzado por su escaso caudal por la periferia.
Tampoco tenemos puerto de mar, tan importante ahora pero más en la época de su designación como capital del reino. La masa de agua salada significativa más cercana está a casi cuatrocientos kilómetros de distancia. Por otra parte el terreno donde está asentada la ciudad no es especialmente fértil, más bien al contrario, un secarral rayano a menudo con la improductividad. Lisboa, pero también Barcelona o Sevilla estaban mejor situadas en la pugna por la capitalidad del incipiente gran imperio que se estaba formando.
Lisboa era ya una gran ciudad. A orillas del atlántico y sobre el magnífico estuario del Tajo presumía de ser capital del formidable imperio portugués, líder un siglo antes de los países patrocinadores de los grandes descubrimientos mundiales. De En Lisboa atracaban las carabelas cargadas con especias de todo tipo provenientes de América, África, o la India. Debemos recordar que Portugal la heredó Felipe II de su madre, y la incorporó al mayor imperio conocido entonces, el español.
Barcelona al final del siglo XVI, había perdido ya un poco el esplendor que tuvo ciento cincuenta años antes, pero seguía siendo una gran ciudad comercial, a pesar de que el Mediterráneo decaía a favor del Atlántico como zona de importancia mercantil después del descubrimiento de América.
¿Y Sevilla? Ésta era la candidata con más nominaciones para decantarse como capital. Ignoro por qué no llegó a serlo, pero durante los siglos  XVI, XVII,  y hasta principio del XVIII que cedió el poder a Cádiz, fue la ciudad más importante de España, y la más poblada. Ya en tiempos de los Reyes Católicos se le concedió el monopolio absoluto como punto de partida de los barcos que iban y venían a la América recién descubierta.
En Sevilla, único puerto fluvial del país, atracaban los barcos, entonces con limitado calado, y también salían a través del Guadalquivir rumbo al Atlántico. Sevilla era el centro de una región muy fértil. La niña bonita de las Españas. ¿Y…Madrid entonces? pues un poblachón manchego fundado por los árabes cuatrocientos años antes.
Madrid cogió fama como ciudad de cortesanos y vividores. Y más tarde de funcionarios y rentistas en contraposición con Barcelona y Bilbao que eran ciudades más industrializadas y productivas. Además éstas estaban pobladas de obreros y clase media más cercanas al modo de vida europeo. Madrid por el contrario siempre fue el paradigma de España, un país exótico, atrasado, amante de tradiciones ancestrales como los toros y las verbenas. Madrid era, también, el lugar de la corte y de la abundante cohorte de arribistas y aprovechados que ello conllevaba.
Afortunadamente todo eso ha cambiado y gracias, entre otras mejoras, a la red de comunicaciones de tipo radial que hace siglos se creó y que en los últimos años se modernizó, hemos prosperado más que nadie. Hoy Madrid y su región es la primera de España en todos los índices de desarrollo: humano, social y económico.
Nuestra capital es el centro de la banca, las finanzas y los servicios, y a pesar de la crisis que hemos padecido sigue siendo la tercera o cuarta aglomeración urbana en población y en importancia económica de Europa. Madrid es el principal centro logístico de España. Destino turístico, in crescendo, sobre todo en ocio, espectáculos y de cualquier tipo de manifestación artística (también de otros tipos de manifestaciones por cierto).
Ahora que la otra gran ciudad del país, Barcelona, reniega de su condición de española y pretende ser la capital de otro artificialmente creado, tendremos que mimar a la gran urbe que nos queda. La única ciudad millonaria en habitantes, y la única, por cierto, digna de contar en el competido contexto mundial.
Barcelona hasta la muerte de Franco era la ciudad hispana más cosmopolita, la más desarrollada en todos los sentidos, y por ende la más europea. Curiosamente era la cuna del castellano. Aquí venían estudiantes a aprenderlo y a empaparse de lo hispano. En Barcelona estudió Vargas-LlosaGarcía Márquez, o Cortázar. En algunas de sus bien diseñadas calles del ensanche residían las oficinas centrales de las mejores editoriales del país. Aun siguen ahí gran parte de ellas para asombro del personal, aunque gran parte de sus habitantes y sus autoridades renieguen de la lengua de Cervantes.
Desde la transición y con todo el poder cedido a las regiones, Barcelona ya no es lo que fue. Madrid ha tomado el relevo, a pesar de las pésimas condiciones naturales de donde se ubica. Como español lamento profundamente la deserción de Barcelona y eso que estaba, incluso, dispuesto a compartir la capitalidad del estado con ella. Hubiera sido hermoso y muy próspero la competitividad entre ambas. Pero hay que rendirse a los hechos; nos queda tan solo esperar acontecimientos. Mientras algo ocurra, disfrutemos de nuestra capital que es bien grande y diversa.
Dicho queda…
                       Joaquín