Los motivos de mi divorcio
Sentados los dos en la terraza, inmersos en nuestros propios mundos digitales a través de los móviles.. Mi mujer revisaba correos de su trabajo. Yo leía el Marca. De repente, un pequeño pájaro carpintero se posó en un árbol cercano, un avistamiento inusual en la ciudad. Ella, sin pensar, exclamó:
—¡Mira, un pájaro carpintero!.
Sin levantar la vista de la pantalla, yo murmuré:
—¡Ah!...
El pájaro voló. La vida siguió. Sin embargo para mi mujer, ese "Ah" fue una punzada, una sensación descorazonadora, la gota que colmó el vaso... No era el pájaro lo que importaba; era el instante de conexión que yo había dejado morir. Tiempo después me pidió el divorcio.. En realidad, tardé demasiado en descubrir que nuestra relación estaba llena de miles de pájaros que pasaban desapercibidos.
Al cabo de unos años hablé con ella. Durante un rato de sinceridad me confesó que aquel "Ah" fue demoledor.. Se dio cuenta que se sentía invisible a mis ojos, poco valorada, y decidió romper.. Yo lo lamenté durante muchos años..
Joaquín

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