Estaban sentados en la terraza, inmersos en sus propios mundos digitales. Ella revisaba correos de trabajo; él, las noticias deportivas. De repente, un pequeño pájaro carpintero se posó en un árbol cercano, un avistamiento inusual en la ciudad. Ella, sin pensar, exclamó:
—¡Mira, un pájaro carpintero!.
Él, sin levantar la vista de la pantalla, murmuró:
—Ah...
El pájaro voló. La vida siguió. Pero para ella, ese "Ah" fue una punzada, una sensación descorazonadora. No era el pájaro lo que importaba; era el instante de conexión que él había dejado morir. Meses después, descubrió el concepto de la prueba del pájaro, y se dio cuenta de que su relación estaba llena de miles de pájaros que pasaban desapercibidos. No tardaron en romper..
Por cierto, existe realmente una teoría o prueba llamada, del pájaro, que nos aclara qué tal andamos con la pareja y la calidad de esa relación. Consiste en cómo respondemos a las pequeñas ofertas de conexión que nuestra pareja nos hace a lo largo del día y que no siempre tomamos en consideración..
Si le dices a tu pareja: "¡Oh, mira qué pájaro!, y su respuesta es: ¡qué bonito!, ¿Qué especie será?. Aquí te reconoce y valora la necesidad de conexión. Pero si la respuesta es del tipo: ¡No tengo tiempo para tus tonterías de pájaros!, ¿No ves que estoy ocupado?.. Sin palabras, entonces.. Casi mejor ve preparando la maleta..
No obstante hay otra respuesta casi peor: la indiferencia, la falta de atención y el desinterés. Como que te diga un simple "Ah", o el tipo sigue mirando la televisión. Supone esto que te sentirás invisible o poco valorada, y no te arriendo las ganancias..
En fin, chic@s, tomad nota.. Haced la prueba. Hoy es buen día para ello. No en vano es 14 de febrero, San Valentín.
Joaquín

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