Sentados en la terraza, inmersos en sus propios mundos digitales, ella revisaba correos de trabajo; su marido las noticias deportivas. De repente, un pequeño pájaro carpintero se posó en un árbol cercano, un avistamiento inusual en la ciudad. Ella, sin pensar, exclamó:
—¡Mira, un pájaro carpintero!.
Sin levantar la vista de la pantalla, él murmuró:
—Ah...
El pájaro voló. La vida siguió. Sin embargo para ella, ese "Ah" había sido una punzada, una sensación descorazonadora, la gota que colmó el vaso... No era el pájaro lo que importaba; era el instante de conexión que su marido había dejado morir. Un tiempo después alguien le habló del concepto de la prueba del pájaro, y comprendió que su relación estaba llena de miles de pájaros que pasaban desapercibidos. No tardaron en romper..
Por cierto, la llamada prueba del pájaro consiste en cómo respondemos a las pequeñas ofertas de conexión que nuestra pareja nos hace a lo largo del día y que no siempre tomamos en consideración.. Ese simple "Ah" es demoledor.. Supone esto que te sentirás invisible o poco valorada, y entonces mejor haz las maletas..
Joaquín

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