Es curioso, cuando perdí el vínculo emocional con ella, fue como si se levantara un velo y comenzara a verla como realmente era: una chica normal, simplemente. La chispa que alguna vez tuve con ella, la magia que atribuí a su presencia se desvaneció, y de repente apareció como siempre fue: humana, con defectos e imperfecciones.
Fue aquel un momento profundo, en el que me di cuenta de que no era ella la extraordinaria, sino la energía que volqué por tenerla, que lo hizo parecer tan especial. Entendí, pues, que el amor tiene una forma extraordinaria de mejorar a las personas, porque cuando estás emocionalmente involucrado, no solo estás viendo a una persona; estás viendo un reflejo de tus sentimientos, esperanzas y sueños en ella.
En resumidas cuentas, al final, resultó que lo más especial de todo esto nunca fue ella, sino mi amor por ella..
Joaquín

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