He aprendido que no debo exigir el amor de nadie. Yo sólo puedo dar buenas razones para ser querido... y tener paciencia para que la vida haga el resto.. Bueno, esto no lo digo yo, lo dijo Shakespeare, y tenía más razón que un santo...
Y es que, claro, no se puede obligar a nadie a que te quieran. Es una máxima que debemos tener en cuenta: el amor y la querencia es un sentimiento que llega y se da de manera automática, sin razones, sin lógica, casi sin motivos... Uno quiere a alguien, o nos quieren, a veces sin merecerlo, otras sí..
En mi caso, lo tengo meridianamente nítido: jamás he peleado con malas artes por el amor de nadie, si con buenas acciones.. Si me han querido o no, ha sido por el azar, o por mi manera de ser, nunca por mi pertinaz insistencia..
Joaquín

No hay comentarios:
Publicar un comentario