Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!..
—A, Nervo—
Amado Nervo quedó en paz con la vida, a pesar de morir demasiado pronto, a los 48 años.. Lo poco o mucho que vivió disfrutó, triunfó, amó, fue amado... Os digo una cosa, ojalá yo pudiera hacer un pacto con la vida como él en su poema.. Sí, que cuando llegue mi hora, antes de sumirme en la inoperancia de mis últimos momentos, pueda hacer balance y quedar satisfecho de ella, pero...
Me temo que no será así.. En mi recuento final veré luces y sombras; más de lo último, porque, sí, habré vivido más que Amado Nervo, bastante más, y habré disfrutado de cosas maravillosas, de momentos felices, pero, ¿He triunfado en algo como él lo hizo en poesía? ¿Me han amado hasta la extenuación como a él lo amó Ana Cecilia Téllez?.. Ummmm, creo que no... Por eso, supongo, no quedaré en paz con la vida; algo me deberá ella a mi.. Me iré de este mundo si haber aprovechado todo lo que hubiera podido dar de mi, estoy seguro. No obstante no culpo a nadie; si acaso a mi falta de voluntad, y a mi circunstancias..
Joaquín

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