lunes, 11 de abril de 2016

Libertad o sumisión

Prefiero morir apuñalado en el metro de Nueva York que de aburrimiento en las calles de Moscú.
(Felipe González)

 Por empezar por algo sólido,  digamos  que hay tres sistemas  troncales  con los que los individuos convivimos en el mundo llamado… occidental,  y que son fundamentales. De ellos depende en gran medida  nuestra calidad de vida.
 Estas  tres maneras  generalistas (comunismo, capitalismo y medio pensionista), y sus derivadas,  están sujetas  todas ellas  al tipo  de gobierno que tengamos. Me explico…
 Si el gobierno entiende (bien por  las bravas o por sufragio universal)  que lo correcto para evitar desigualdades  entre los individuos lo mejor es que todas las propiedades y los sistemas de producción estén en manos de él y que luego sea este el  que  distribuya los bienes,   estaríamos hablando de sistema comunista. Normalmente este tipo de gobierno  se impone a través de alguna revolución y los dirigentes que han accedido a él se perpetúan  en el poder.
 Esta forma  de entender la convivencia  (todos los sistemas influyen de manera determinante en nuestra manera de vivir)  tiene la particularidad de que suena muy bien. Teóricamente es una pulsión muy humana. Poca  gente estaría en contra de un sistema  que  asegure que vamos a ser todos iguales,  que no va a ver ricos y pobres.  Luego viene la realidad,  y la experiencia no dice que es una utopía porque sencillamente es  un plan irrealizable. Como decía alguien,  todos nacemos iguales pero es la última vez que lo somos. Afortunadamente cada individuo es único e inimitable por lo tanto la tabla rasa es imposible.
 El pragmatismo y la experiencia no asegura  que, en cuanto  la parte productiva de un país  depende de un estado enorme (todos son funcionarios) nadie se responsabiliza de nada. Al no tener incentivos y estar  todos igual de retribuidos y  valorados, la mayoría de los individuos se vuelven apáticos e improductivos con lo que la sociedad no prospera. Nadie se esfuerza por innovar ni por salirse el guion establecido.
 El régimen comunista (por cautela no se permite a la gente expresarse en las urnas, por lo tanto es un régimen) ha estado en uso  y vigor en diferentes países y a lo largo de muchas  décadas. El principal espejo en donde se miraban estos regímenes era la antigua Unión Soviética, estructurada de manera marxista.  Después de estos años y en comparación con el sistema opuesto (el capitalista) se demostró como un rotundo fracaso. La mayoría de la gente vivía mucho peor y con un nivel tecnológico caduco. En cuanto  aflojó  la represión se derrumbó estrepitosamente y  la población acogió el capitalismo,  con sus virtudes y defectos,  de manera alborozada.
 Ningún  país que haya vivido en el comunismo  más genuino, y haya salido de él,  ha vuelto a las andadas, más bien al contrario  se ha multiplicado en la  población el  sentimiento  más anticomunista.
  Si de libertades individuales  o de información hablamos  estos sistemas están muy escasos de ellas, le va en ello su  supervivencia.
 Otra particularidad que tienen  estos regímenes  es que al no haber medios  de información independientes  es muy difícil valorar la situación real de la población  y de sus  estructuras socioeconómicas. Países  en el mundo que sobreviven con gobiernos comunistas los hay y de diversa  índole. En Cuba,  sin ir más lejos, sabemos y conocemos, más o menos,  la escasez  de productos medianamente manufacturados y cómo la población sobrevive dignamente.  Haciendo una extrapolación  entre países y épocas seria… tal y como vivíamos en España en los años sesenta.
 Posiblemente allá en Cuba no haya de los llamados… sin techos, desplazados  o mendigos  del tipo que genera  el modelo capitalista.  Lógicamente  influye en esta deficiencia  social la fuerte competencia  productiva  que se da en un mundo libre con el inevitable desplazamiento de los más débiles. Aun así,   incluso este minoritario sector de la población (5%) debería estar protegido en sus necesidades básicas en un sistema intermedio, es decir en un capitalismo atenuado como el europeo.
 En China, otro de los países con el comunismo como sistema  de gobierno ( lo implantó Mao hace ya más de  sesenta años)  ha derivado a un modelo dual. Este modelo es,  políticamente  totalitario, es decir, sin libertad de prensa, sin posibilidad de elegir gobierno y con un férreo control policial de la población, sin embargo en lo económico permite la propiedad privada y de libre mercado, con lo que este inmenso país ha prosperado de una manera formidable.
 Entiendo que el éxito de los chinos radica en que coge lo más efectivo de cada sistema. Del marxismo su fuerte control en los medios y en las calles procurando una práctica seguridad,  y sin oposición que les rebata.  Del capitalismo la productividad de la propiedad privada.
Bien es verdad que esta prosperidad tiene sus penitencias, entre ellas,  un deterioro del medio ambiente, una explotación de la masa trabajadora y un viaje acelerado a la manera occidental de vivir. Aun así, en cuanto el nivel de vida vaya llegando a un tope aceptable todas estas deficiencias  irán mejorando y  los chinos alcanzaran el estado de bienestar europeo más  pronto que tarde. Pasó en Europa hace cien años.
 El  marxismo-leninismo debe triunfar solo en sociedades  muy primitivas y culturalmente atrasadas en donde la sumisión y  pasividad de lo colectivo camufla lo innovador y creador  de lo individual. El país sometido a un modelo de esas características termina siendo una sociedad aborregada y delatora en donde impera el pasotismo, la inanición y el atraso.
 Con el pretexto de la igualdad lo que realmente sucede es  que la Nomenclatura (los jefes) son los verdaderos beneficiarios  de las prebendas del estado. Un estado en donde al final  consiguen realizar  lo que tanto se han empeñado… que no haya  ricos. Ya seremos todos  iguales…iguales de pobres ¡claro!
 Luego está lo del capitalismo. A priori suena muy mal  pero resulta que en el capitalismo hemos vivido siempre los españoles y la mayoría de los países desarrollados del mundo, y en él estamos.
  Un capitalismo, no salvaje, moderadamente controlado por autoridades independientes para  que realmente funcione la libertad de mercado y no haya monopolios abusivos (socialdemocracia) a mi modesto entender, seria el apetecible. Este sistema es el que está asociado a una mayor democracia y con él,  y lo digo por la experiencia acumulada de siglos,  se benefician el 80% de la población (clase media). Luego  está  ese 10% de marginados (en mayor o en menor grado) o expulsados del sistema. Esto último es uno de los hándicaps que  debemos solucionar. En un sistema comunista se invierten los términos para que un 5% vivan bien (Nomenclatura y arrimados) el resto 85% sobreviven  casi en la penuria.
Por cierto,  el 100% de la ayuda al tercer mundo proviene de países capitalistas. Y no es opinión…
                                                                                                            Joaquín Yerga
                                                                                                               11/04/2016



jueves, 10 de marzo de 2016

Crónicas de un desgobierno

Los votos deberían pesarse, no contarse.
(F.V.Schiller)


Hace ya un par de años se me ocurrió escribir un artículo sobre algo que terminaba, irremisiblemente. Era la crónica de una muerte anunciada. El muerto era el bipartidismo, y lo anunciaban ya multitud de encuestas preelectorales que se hicieron en aquellos días.
 Lo  temido por muchos, aunque esperado y alabado por otros,  se cumplió a rajatabla; se rompió la dualidad política en España.  Ahora,  casi tres meses después de las últimas elecciones generales, nos encontramos con un panorama político desolador. Por primera vez en nuestro  país estamos a punto de repetir unas elecciones porque la diversidad política e ideológica es,  cuanto menos, inédita e innegociable.
                                                                                       Joaquín Yerga
                                                                                        10/03/2016

 El que sigue abajo es el artículo escrito y expuesto hace casi dos años…

Aunque el bipartidismo hoy en día no esté precisamente de moda creo que a nosotros no nos viene mal. España no es como Italia donde la política va por un lado y la economía por otro, de hecho aquí llevan décadas en desgobierno y sin embargo el país sigue creciendo y, aun situado entre los diez países más ricos del mundo en PIB.  Aquí, en nuestro país necesitamos estabilidad gubernamental  y si es posible mayorías  absolutas, lo digo así de rotundo.
  Puede sonar mal  pero a los hechos me remito. De los cuarenta años que llevamos de democracia  y en los que tanto hemos prosperado, una gran parte de ellos han sido con mayorías  parlamentarias, bien del Psoe o del PP. Creo que con esta composición de las cámaras se pueden aprobar leyes que siempre estarán redactadas con buena intención y en provecho de la mayoría de los españoles. Con otras opciones habría que recurrir a componendas con minorías nacionalistas insolidarias o partidillos de ideología extrema o estrafalarios.
  Es verdad que en los últimos años los dos partidos mayoritarios  con posibilidad de gobernar han defraudado a gran parte de los ciudadanos. Qué duda cabe que se han cometido muchos abusos y una considerable  proporción de políticos de estos dos partidos están imputados o directamente condenados por malversación de caudales públicos o por financiación ilegal, pero eso ha sido posible por dos grandes realidades.
 Una de ellas… las dos décadas de vacas gordas en donde todo valía (en todos los estamentos de la sociedad y  no solo en el plano político). La segunda… estos partidos llevan gobernando cuarenta años entre los dos y en todas las administraciones, por lo tanto son los únicos que han tenido poder y con ello posibilidad de delinquir. Está claro y el tiempo lo demostrará que todo el que toque moqueta  es susceptible de ser corrompido sea de cualquier ideología o partido político. Esta anomalía ética se da en las personas no en las instituciones.
    En la mayoría de países desarrollados y estables del mundo predomina las dos consabidas y naturales tendencias de carácter político-social;  derecha e izquierda o lo que es lo mismo conservadores  y progresistas.  Agrupados así diluyen radicalismos peligrosos en ambas partes, absorben y centralizan a los extremos.
    El partido conservador en España (PP) aglutina a todo el espectro de la derecha, desde el liberalismo más conspicuo hasta los neonazis, pasando por los cristianodemócratas, nostálgicos de la dictadura, monárquicos etc. sin olvidar algunos republicanos suaves. Estos son partidarios de endurecer las leyes anti delincuencia, a favor del orden público, de la propiedad privada o de minimizar el estado, (porque así habría menos gasto y se pagarían menos impuestos). Habría que tener en cuenta que los posibles votantes de esta ideología serian los más pudientes: empresarios, ejecutivos, emprendedores, clase media etc., es decir los que más tienen que perder pues poseen más patrimonio y mejores sueldos, también son los más activos, creativos y los que más arriesgan.
   En los asuntos religiosos, los católicos más fervientes  encuentran en la derecha su ideario más afín. De rebote  se incluye a los antiabotistas, precisamente por cuestión confesional.
 También han sido siempre (por lo menos a priori) los más patrióticos, defensores de una nación única, centralistas  y con el castellano como idioma primordial .Todo esto es innegable, pero hay otros españoles, que están surgiendo, y cada vez son más numerosos. Estos  votarían a un centro derecha con veleidades proabortistas, aconfesional y querencias federalistas.
   En el Psoe , el otro gran partido, la otra pata del bipartidismo, reúne en su seno solo a parte de la izquierda. Se pudiera decir que a los moderados o socialdemócratas, partidarios de la propiedad privada pero con un estado grande redistribuidor de la riqueza. Encontraría su fuente de simpatizantes entre los jóvenes, en sectores rurales del sur y en los medios urbanos menos acomodados, potenciales  receptores de todo tipo de estímulos en forma de subvenciones o subsidios.
    El gran problema que se encuentra actualmente esta parte de la izquierda es la pérdida de sus referencias  ancestrales. Una vez derruido el muro de Berlín y mostrado al mundo occidental  el panorama tan desolador que había en los antiguos países del bloque sovietico, se acabó de golpe con la utopía. Había sido esta sostenida durante siglos como  un mundo justo en donde todos los ciudadanos serian  iguales, sin ricos ni pobres…. Estos países, por cierto, antes comunistas, solo lo habitaban gente pobre y sin derechos.
    Una vez probado, y constatado que el menos malo de los posibles sistemas de gobierno es  el capitalista democrático y la economía de mercado,  en donde la iniciativa privada es el motor que moderniza y hace progresar al mundo, no hay argumentos de peso que hagan mover a las grandes masas de obreros famélicos  a una nueva revolución comunista, entre otras razones porque ya no hay masas proletarias como antaño.
    La izquierda por tanto, perdida la batalla de la economía, ha tenido que buscar nuevas metas para ilusionar a su gente.  La ecología, los derechos humanos en el mundo, la igualdad de sexo etc. todas tareas  muy loables se han convertido  en su nuevo campo de batalla.
    La otra izquierda, la más radical, (curiosamente casi desaparecida en la mayoría de países desarrollados) aquí en España, aprovechándose de la crisis y de la corrupción están en auge. Esta izquierda travestida de un cierto populismo (dicen lo que la gente quiere oír) gozan  (de momento) del derecho de pernada de la virginidad, ya que nunca han gobernado. Otra cosa será cuando tengan que ceñirse a las reglas europeas y apañarse con los escasos dineros de la hacienda.
     Después de todo lo que ha pasado y aprendida la lección, al igual que en el resto de países importantes… en el bipartidismo esta el futuro. Con unos partidos políticos reagrupados en dos grandes bloques: conservadores y progresistas, pero honestos, transparentes y con ideas claras.
  La delgada línea que separa estas dos ideologías debe ser mínima porque el mundo moderno no da para más. En todas partes de occidente  son proclives a un capitalismo moderado y democrático, con respeto a los derechos humanos, estado laico, leyes justas e igualitarias y seguridad jurídica para mercadear en este mundo globalizado.
  La consabida cita de que los extremos se tocan, nos da una idea de lo nefasto que seria para la unidad de España y para un desarrollo sostenible de nuestro país, el que algún día nos encontremos con un mapa político compuesto de multitud de partidillos radicales sin posibilidad de pactos, ofreciendo cada uno el oro y el moro  y haciéndolo ingobernable. Este paisaje descorazonador seria pasto de nacionalismos periféricos, de tendencias bananeras o demagogos antediluvianos. El retroceso seria considerable. Que dios nos coja confesados si eso llega a ocurrir…

                                                                                                                 Joaquín Yerga
                                                                                                                     01/07/2014


jueves, 3 de marzo de 2016

Un asesino anda suelto

  
Somos engañados por la apariencia de la verdad.
Horacio


El presunto asesinato ocurrió sobre las 8.15 horas de la mañana. Alguien llamó a los 091 veinte minutos más tarde identificándose como vecina del inmueble donde ocurrieron los hechos. La informadora (según declaró al policía que le atendió) manifestó que había escuchado un ruido atronador seguido de una gran algarabía de objetos desparramándose por el suelo. Entremedias un grito seco y solitario de mujer, y después silencio, nada volvió a escucharse, mutismo total.
Cuando la policía llegó al lugar acompañada del portero de la finca, la puerta de entrada como se esperaba estaba cerrada. La abrieron con la llave maestra, y se temieron lo peor.
El pequeño pero acogedor apartamento apareció ante el grupo de homicidios sin signos aparentes de violencia. El vestíbulo estaba ordenado y limpio. Fue después, al atravesar el largo pasillo y abrir la puerta de entrada al salón cuando la vieron. La mujer, joven, de poco más de treinta años yacía tumbada en el suelo boca arriba y con una herida contusa en la cabeza por la que aun manaba sangre.
El salón a diferencia del resto de la casa presentaba un aspecto desolador. Una gran estantería blanca, o lo que quedaba de ella, aparecía volcada y con los objetos había contenido poco antes diseminados en el parquet. Justo al lado del cadáver destacaba un gran buda de bronce muy brillante impregnado con restos de sangre y cabellos que los policías atribuyeron desde un primer momento como el objeto contundente con el que se asestó el golpe a la infortunada mujer. Los dos veteranos policías presentes en las indagaciones y expertos en todo tipo de crímenes no pudieron evitar sufrir una fuerte impresión al contemplar el panorama, y con gestos de evidente indignación mascullaron sendos improperios.
Se hizo cargo del caso el inspector Arias, como jefe que era de la Brigada Criminal del distrito. Disponía de ocho agentes a su cargo y suficientes medios para investigar así como vía libre para hurgar donde fuese menester. Inmediatamente se trasladó al lugar de los hechos e hizo un exhaustivo análisis del asunto anotando en su libreta todos los datos por pequeños que fuesen, y que él creía oportunos.
Luis Arias era un policía al uso, meticuloso, serio e íntegro. Aunque utilizaba medios informáticos y era usuario de las redes sociales, seguía usando su libreta como en sus primeros años de oficio. Después de las primeras averiguaciones descubrió que la víctima, Marta, estaba recién divorciada y no tenía hijos. Su marido, sobre el que recayeron las primeras sospechas, después de la separación había alquilado un pequeño Loft a las afueras y trabajaba como free lance en una editorial especializada en literatura de terror y misterio. En el momento de la muerte, --declaró a un agente --estaba solo en casa, acababa de desayunar y se disponía a realizar unos trabajos por internet que le urgía a la empresa. No tenía testigos que avalara su coartada.
Además del ex-marido, --supo el inspector --que el entorno cercano a la víctima se reducía a unas cuantas personas; una  familia escasa de miembros y un par de amigas más o menos íntimas. Entre esas amigas, con Luisa, divorciada como ella compartía algunos ratos de ocio y diversión. Salían juntas un par de veces a la semana (viernes y sábados) y frecuentaban una discoteca de música latina del centro. Cenaban en algún restaurante próximo y poco más. Volvían a casa de madrugada y siempre en taxi.
Con la otra amiga, Pili, tenían gustos parecidos en lo cultural y social y hasta en lo político. Esta estaba casada pero a menudo quedaban por las tardes, tomaban algunas cañas y hablaban de lo divino y humano. Se llamaban mucho por teléfono. Ya eran muy amigas antes del divorcio.
Las dos amigas quedaron consternadas al enterarse de la tragedia y no parecían tener ningún motivo para desear algún mal a Marta. Aun así el inspector anotó que ambas tenían débiles coartadas pues declararon estar solas en casa a la hora de la muerte, por lo tanto no quedaron al margen de la investigación.
El presunto homicidio de Marta ocurrió un martes de un caluroso mes de Julio. Ella, según sus averiguaciones ya había desayunado y posiblemente ultimaba preparativos para acudir a su trabajo. Trabajaba como técnico especialista en un laboratorio de un polígono industrial no demasiado lejos de su domicilio. Según los datos recopilados hasta el momento salía de casa a las nueve de la mañana, bajaba al garaje, cogía su pequeño utilitario y solía llegar siempre puntual. El jefe de personal afirmó que fichaba a las diez en punto, que era, por cierto, su hora de entrada.
Marta no tenia familia directa en la ciudad, procedía de un pueblo de Jaén y allí vivía su hermano. El inspector ya había conseguido datos de la familia. Sus padres, fallecidos no hacía demasiado les habían dejado en herencia a ella y a su hermano una casa no muy grande y una finca con olivos centenarios, parece ser bastante valorada.
Según le contó su amiga Pili, la historia de Marta era similar a la de muchos jóvenes que recalan en la capital buscando oportunidades que no encuentran en sus pueblos. Ella llevaba aquí más de diez años. Al poco de llegar conoció a Juan, su ex (eran compañeros de trabajo) y el hecho de vivir sola en el piso que se engullía la mitad de su sueldo, aceleró su boda. Vivieron más o menos felices los primeros años pero la convivencia se fue deteriorando, posiblemente el tipo de trabajo de Juan (por aquel entonces era representante de su empresa editorial por la mitad norte de España) influyó. También la rutina –le manifestó Pili, --apenas se veían y se separaron de mutuo acuerdo. Ella se quedó el bonito apartamento, aunque aún pagaba parte de la hipoteca.
Cuando el inspector Arias se acercó al laboratorio donde había trabajado Marta, solicitó hablar con sus compañeras más habituales. Fueron tres las que le contaron su relación con ella. Por turnos cada una le fue comentando su parecer. El policía les preguntó que si la habían visto rara o si habían apreciado algún cambio últimamente en ella. Dedujo por sus respuestas que en general la habían notado un poco más inquieta de lo habitual y aunque ninguna de ellas era íntima de la víctima, todas coincidieron que era una buena chica, simpática y buena compañera. Sonia que era su colaboradora más estrecha, recordó que Marta le comentó la semana pasada que hoy mismo (el día del terrible episodio), saldría antes  porque había quedado con su ex marido para algún tema de papeleo relacionado con la hipoteca del apartamento. Todos estos nuevos datos le hicieron al inspector crear nuevas teorías y persistió en sus pesquisas sin condicionarse con nada y con nadie.
Esa misma noche del martes, (día de la muerte), habían pasado ya más de quince horas del suceso y seguía el calor sofocante. El inspector  Arias tenía demasiadas dudas y especulaba con muchas conjeturas. En su despacho, reclinado en su sillón y con un folio en blanco sobre la mesa fue anotando uno a uno sus ordenados apuntes.
Casi descartado el robo pues la cerradura no fue forzada y aparentemente no faltaba nada de valor, comenzó a conjeturar con el que para él era su principal sospechoso, Juan, el ex marido. No tenía éste coartada creíble, pero si una cita con ella hoy mismo… y lo había ocultado. Después, volvieron a interrogarlo y rectificó, declaró entonces que se veían de vez en cuando porque a pesar de la separación eran buenos amigos.
De las amigas intimas, Luisa y Pili, no tenían motivo aparente para asesinarla –pensó --pero por otra parte tampoco tenían testigos que corroboraran sus coartadas. Se negó a descartarlas como sospechosas.
Del hermano de MartaAndrés,  supo que estaba casado cuando habló con él a última hora de la tarde en el depósito de cadáveres. Parecía muy afectado, pero había averiguado que estaba pasando por dificultades económicas .A punto de ser desahuciado de su vivienda (ocultó este detalle) se mostró dispuesto a colaborar junto a su mujer (visiblemente nerviosa) en todo lo que fuese necesario con la policía.
De las compañeras de trabajo, nada importante que reseñar pues habían tenido buen rollo con ella y en el laboratorio todo el mundo la apreciaba.
Del informe que solicitó y que ya tenía en sus manos sobre la comunidad de vecinos tampoco extrajo nada concluyente. Según sus convecinos Marta era una chica normal que cumplía religiosamente todas las obligaciones relacionadas con la comunidad, eso sí, apenas la conocían solo hola y adiós, descortesía demasiado habitual en nuestros días --razonó.
Terminó con esto último el primer borrador del informe, lo guardó en el cajón y lo cerró con llave. Eran más de las once de la noche cuando abandonó su despacho. Conduciendo hacia su domicilio en las afueras de la urbe, pensó en las nuevas pistas que le proporcionarían el dossier de la autopsia que le habían prometido los del depósito a primera hora de mañana miércoles.
El timbre del teléfono le despertó bruscamente, miró el reloj del despertador y las manecillas le indicaron las siete y diez de la mañana, aún era pronto. Anoche tardó en dormirse dándole vueltas al asunto. Por si acaso y como siempre había puesto la alarma a las ocho en punto. Descolgó el auricular y la voz de García, su ayudante, visiblemente agitado le anunció que ya tenían el informe de la autopsia y…. ¡Al presunto culpable.!
Nada más llegar a la comisaria le dijeron que le estaban esperando. Abrió la puerta de su despacho y se encontró con el inspector jefe, el sargento y… (dedujo por haberle visto alguna vez) el teniente de alcalde del distrito. Por el aspecto distendido y jovial de la reunión presintió muy buenas noticias.
Unas cuantas horas después de ese mismo miércoles (día después de la muerte de Marta) el calor había remitido, ahora soplaba un poco de brisa que los sufridos ciudadanos de la capital agradecían. Esos mismos ciudadanos enojados veían cómo en el telediario de la televisión local pormenorizaban las noticias relacionada con la aparición del cadáver de una mujer en uno de los más elegantes distritos; un episodio más de la violencia que últimamente venia azotando a la ciudad.
Desde hacia unos meses los habitantes de la ciudad estaban conmocionados, muchos percibían cómo día a día se iba deteriorando la paz y convivencia. La metrópoli, antaño modelo de gestión y seguridad se estaba convirtiendo en peligrosa El alcalde, muy cuestionado, prometió mano dura con los delincuentes y había desplegado más policías en las calles, pero poca gente creía en estas reiteradas promesas incumplidas. Este presunto homicidio vino a incrementar la indignación y el escándalo.
Todo el mundo estaba en ascuas pendientes de este último caso, uno más de los ocurridos en este año y deseaban que la policía detuviera de manera inminente a los culpables. Los periódicos matutinos y los diferentes medios informativos habían abierto con argumentos sensacionalistas sobre el trágico suceso y contribuían al cabreo general.
Estaba ya anocheciendo cuando la cadena de televisión con mayor audiencia de la zona interrumpió bruscamente su programación y pasó a informar sobre el acontecimiento. Bajo un gran epígrafe intermitente de: “últimas noticias”. un reportero de la cadena micrófono en mano y en las mismas puertas del edificio donde ocurrieron los hechos el día anterior entrevistaba al que parecía ser un jefe de policía. Éste aclaraba con rotundidad que: ¡Lo que parecía un nuevo crimen de género o pura delincuencia común en realidad había sido un accidente casero!.
Marta, la víctima, había tenido mala suerte, explicaba el inspector Arias al periodista que le entrevistaba, fue a coger una agenda de la estantería que necesitaba para su trabajo, y ésta indebidamente sujeta a la pared le cayó encima. Una efigie de un gran buda fatalmente colocada en lo más alto le dio contundentemente en la cabeza. Ésta fue la causa de su trágica muerte.
Las autoridades, la policía y también la población respiraron, en parte, aliviados porque no se incrementara la larga lista de homicidios en la ciudad. Este incidente no rebosará la paciencia de los sufridos contribuyentes y el gobierno municipal tendrá más plazo para intentar atajar la ola de criminalidad sobrevenida.
El inspector Arias, satisfecho, terminó de comunicar al reportero todas las novedades del caso y se congratuló de la rapidez con que fue resuelto el asunto.
 
                                        Joaquín Yerga
                                         28/07/2013

martes, 23 de febrero de 2016

Licencia para contar




--Ahorita que te besé me comí tu chicle
--Yo no traía chicle
--¿Entonces qué era?
--Tengo gripe
(Permitido hacer ascos)


Este año cumplirá 88 años (bien llevados por cierto), mí… James Bond  favorito, Sean Connery. Además de interpretar los mejores filmes de esta magnífica serie policíaca, este escocés militante protagonizó un montón de buenas películas. Entre estas hay una en la que bordó su papel de protagonista… luego hablaré de ella.
También se cumplen estos días, además, dos años de la muerte en Milán del escritor Italiano Umberto Eco. Posiblemente a muchos la noticia les pasará desapercibida, sin embargo otros lo recordaremos con cierta nostalgia.
La primera obra que leí de Umberto Eco (como casi todos) fue El nombre de la rosa”, magnífica novela que me impactó gratamente. Se publicó en el año 1980 pero yo la leí unos años más tarde. Después he tenido el placer de deleitarme con unos cuantos libros más suyos como… El péndulo de Foucault  o El cementerio de Praga.
Umberto Eco, según sus analistas fue un tipo excepcional. Tocó muchas disciplinas y todas estupendamente. Fue semiólogo (experto en signos), filósofo (hay que serlo para poder escribir algunos de su libros), historiador, catedrático o experto medievalista. Estaba considerado uno de los mejores escritores contemporáneos, de la talla de… García Márquez o Paul Auster.
Volviendo a su más famosa obra “El nombre de la rosa”, sabemos que en cuanto apareció en las librerías se vendió como churros. Fue uno de los mejores best sellers de la época. No sé cuánto tiempo estaría en la lista como libro más vendido, pero me consta que fue mucho. Y aunque no siempre coincide best sellers y calidad literaria de los mismos este caso fue una agradable excepción.
Reconozco que ésta ha sido una de las novelas más entretenidas y apasionantes que han pasado por mis manos. Y recuerdo que la leí de un tirón… de un tirón largo porque no es escueta precisamente. Recuerdo, también, el inmenso placer que me proporcionaba pues noche tras noche (que era cuando la podía leer) acompañaba con mi imaginación al franciscano fray Guillermo de Baskerville a ir destejiendo poco a poco la complicada madeja en la que se había convertido los horribles asesinatos de aquellos monjes en esa siniestra abadía.
Seis años después de aparecer el libro, Jean Jacques Annaud, el director francés de la versión cinematográfica, le puso imágenes a la historia y caras a nuestros héroes y villanos. Quizás sea ésta película una de las pocas versiones de libros que se han realizado que más se ajusta a nuestra atrevida imaginación, después de leer la novela.
La novela en cuestión lleva toda ella, digamos, dos recorridos paralelos. Por una parte Eco nos introduce de lleno en una intriga al estilo Sherlock Holmes, con asesinatos misteriosos, sesuda investigación y desenlace final inesperado. La otra vía nos traslada al desconocido siglo XIV europeo (Edad Media) con sus miserias y sus miedos en donde la religión se imponía como leit  motiv  de la vida en ese valle de lágrimas que era el mundo en aquellos tiempos.
En la descripción histórica de la época, Umberto Eco se explaya a gusto mostrándonos su inmensa sabiduría. Nos mete de rondón retazos muy creíbles de la historia del cristianismo. Y nos la aliña, además, con aderezos de filosofía, como cuando hace coincidir las ideas de Fray Guillermo con las muy avanzadas de los filósofos racionalistas ingleses Roger Bacón y Guillermo de Ockham, en donde la razón y la lógica tiene que imponerse al miedo y la superstición. 
También rescata del ostracismo al gran Aristóteles y a su magna obra Poética”, haciendo de ese, “libro prohibido” en donde se ensalza la risa como un  medio para llegar a Dios. Lo contrapone, no obstante, con la soberbia obstinación por parte del venerable fray Jorge (el ciego) al que lo hace coincidir con las ideas retrogradas de la inquisición.
Por mi parte tal vez sea el libro que más veces he leído, quizás lleguen a tres o cuatro las ocasiones. Para mi satisfacción coincide en él dos cosas que me apasionan. Una es el suspense de unos asesinatos intrigantes y las pesquisas por descubrir al culpable. La otra el relato y la descripción pormenorizada de una parte de nuestra historia religiosa y medieval europea… tan interesante por otra parte.
De la película, nunca llegaré a las veinticinco veces que Alfonso Guerra  confesó haber  visto… Muerte en Venecia, pero al igual que el libro homónimo, de las tres o cuatro no baja.
                                                 

                                                Joaquin Yerga
                                                23/02/2016


lunes, 15 de febrero de 2016

La delgada linea roja

España mi natura, Euskadi mi ventura, Cataluña mi… sepultura.
   (J.Yerga)

 Ha vuelto a remarcar Pablo Iglesias, el líder de Podemos, antes de reunirse con el Psoe para  una posible negociación de cara a formar gobierno,  cuál es su infranqueable  línea roja.
 Una línea roja, dice, de la que no van a transigir por nada del mundo. Esa línea roja es la obligatoriedad y conveniencia , según él, de organizar un referéndum  de independencia de Cataluña. Imagino que sus marcas blancas (socios) en otras regiones Mareas en Galicia, en Comú en Cataluña etc. le van a exigir que haga lo mismo en  las otras regiones de España  donde habita un cierto sentimiento nacionalista como es País Vasco, Galicia o incluso Valencia.
 En ese hipotético referéndum que quieren hacer, contentando así a todos los nacionalistas  sean estos de izquierda o de derecha,  solo dejarían votar precisamente a los lugareños de esas regiones, es decir, nos jugamos  el mayor acontecimiento que habrá ocurrido nunca en nuestro país (salvando la guerra civil) y resulta que la mayoría de los españoles no podríamos decir ni mu, curioso cuanto menos.
 Ya he escrito mucho sobre los nacionalistas y sus diferentes variantes. Quiero recordar que hicimos una constitución en el año 78, votada por la mayoría de españoles incluidos los catalanes en la que nos dimos unos poderes. El más importante sin duda fue el que… de España será lo que queramos todos los españoles.
 Este asunto,  tan vital para todos,  me temo que muchos no se lo toman en serio o  no alcanzan a ver la importancia del mismo. ¿Imaginan esos…confiados españoles  qué sería de nuestro país sin Cataluña y sin el País Vasco¿ Me temo que no. Pues que espabilen porque pasarían a ser ciudadanos de un mini país, más pobre y más atrasado que el actual.
 El prestigio, el poder  y  la riqueza que  aportan al resto de España las regiones susceptibles de independizarse, no tiene precio, a pesar de los graves y continuos problemas que nos llevan generando desde hace ya muchos años. Como dijo nuestro  gran filósofo de cabecera Ortega y Gasset... el problema catalán es insoluble pero tenemos que aprender a convivir con él, y en esas estábamos… hasta que llegó el amigo Pablo.
 Por otra parte hemos padecido las infamias de la banda terrorista  ETA, que  se llevó por delante la vida de casi mil compatriotas  nuestros,  (todos inocentes),  por no transigir con sus pretensiones de concederles   el derecho de autodeterminación, es decir,  el manido referéndum, y… ahora resulta que nosotros mismos se lo ponemos en bandeja. Perdónenme el exabrupto  pero,  ¡no tenemos arreglo!
 ¿Alguien piensa de verdad que si le permitimos la consulta, se van a quedar?   Si es que   amenazándoles con todo tipo de males, como salir de Unión Europea, de la OTAN, del euro etc. o  incluso con hacerles  boicot a sus productos, aun así,  a la mitad de los catalanes no les importa, imaginemos por un momento con un referéndum consentido…apuesto a que dicen SI el 75% de los votantes.
 Tampoco alcanzo a comprender cómo precisamente los partidos de ultraizquierda son partidarios o cuanto menos suaves por decirlo de alguna manera con  darles más poder a los nacionalistas para así incrementar las diferencias, porque...  Qué duda cabe que ellos despegarían en progreso y bienestar mientras las regiones pobres españolas se quedarían aun más rezagadas.
   Cualquier individuo medianamente informado sabe que la médula  programática histórica de la izquierda es un estado fuerte y redistribuidor de la riqueza… bueno de toda la izquierda menos la nuestra, ¡claro!.  Acuérdense de la revolución francesa y del estado fuerte y centralizado de los jacobinos (izquierda). Aun persiste en la república francesa  ese ideario, es más, es su leit motiv.
 Ellos, Podemos, apelan  que si les concedemos la gracia del referéndum, los nacionalistas van a ser tan comprensivos y generosos que nos la van a devolver con un No a la independencia, así de ingenuos ellos…o de perversos que con tal de acceder al poder consienten desmantelar el país. Apuesto a que todas la marcas de Podemos en esas regiones harán campaña a favor del , a la independencia, a pesar de que ahora no muestren sus bazas. ¿Alguien lo duda?
 La corrupción, la crisis, el paro, los altos impuestos  etc. serian  pecata minuta si alguna vez llegamos a concederles el placer de votar el desmantelamiento del país, seria nuestro final. Que no le quepa duda a nadie por muy fino y sutil que nos lo pinten.
 Los nacionalistas aprovecharan cualquier debilidad que les concedamos para salir corriendo y después no habrá retorno, ni marcha atrás,  y cuando eso acurra… ¿Qué hacemos con los políticos que nos llevaron al precipicio? ¿Con no votarles más está todo dicho?  Me temo que no, esto no es un simple programa de partido que hay cumplir y si no se cumple no se les votan mas. No,  esto es muy grave, lo más que nos puede pasar como país.
 Que conste y estoy convencido de ello que este grave asunto territorial no es de simple matiz programático o de ser mas o menos patriota, o  de derechas e  izquierdas, no,   esto es   pura supervivencia de país, que nos afectaría  a todos  y en todos los aspectos de nuestras vidas. Por nuestro bien,  no traspasemos nunca  esa… delgada línea roja
                                                                                      Joaquín Yerga
                                                                                        15/02/2016



domingo, 7 de febrero de 2016

El tiempo entre posturas

Cuando la ignorancia es felicidad, es una locura ser sabio.
(T.Gray)

 Vientos de incertidumbre soplan sobre nuestro país. Los  resultados de las últimas elecciones generales han sido devastadores para la gente con  ideas sociales y  políticas  más o menos moderadas.
 Parece mentira cómo la penosa y duradera crisis se va a llevar por delante nuestro sistema bipartidista, tan sosegado  y  tranquilizador,  y  tan democrático por otra parte;  pese a que algunos de los nuevos emergentes tanto lo hayan denostado.
 También la corrupción, llevada a cabo por un montón de políticos deshonestos que han utilizado el cargo  para llenarse los bolsillos  ha tenido gran parte de culpa de que muchos  dieran la espalda a los dos grandes partidos tradicionales.
 Que conste que el pueblo ha elegido a su antojo y hay que aceptarlo, pero entiendo yo que no hacía falta tantos partidos para aglutinar las ideas que se puedan dar en una sociedad. Con dos tendencias claras… la socialdemocracia, representada por el PSOE y que recoge en su seno las ideas y proyectos de la  izquierda de toda la vida y la conservadora o liberal poseedora de las esencias de la derechas representada  en el Partido Popular, seria suficiente.
 Mucho me temo que los que hayan votado querencias  pseudo-comunistas, se van a sentir muy defraudados más pronto que tarde, aún en el hipotético caso de que llegaran a gobernar.  A Groso modo,  estas ideas están totalmente fuera de poderse aplicar en una Europa tan controlada social y  económicamente por poderes superiores, como el parlamento europeo, el banco central o la famosa Troika.
 Ya pasó en Grecia recientemente; después de prometer el oro y el moro a los griegos,  el partido homologo del español de moda,  Syriza ,  han  tenido que claudicar ante esos poderes antes mencionados porque de lo contrario  no  le prestaban ni un euro, y esos préstamos tan generosos y  a devolver  en larguísimos  plazos  son estrictamente necesarios para la supervivencia de los helenos. No sé qué porcentaje de votos tendría ahora el amigo Alexis Tsipras, primer ministro,  pero me temo que ni la mitad de los tuvo hace tan solo un año.
 Hay que ser consecuente con la realidad, las políticas rotundamente comunistas solo es posible aplicarlas en países  aislados y fuera de la economía de mercado. Es impensable que en una Europa unida,  cuna del capitalismo, el libre mercado y la propiedad privada acepten esas prácticas, por otras partes viejas y demostradamente nefastas para el pueblo.
  Si… lo que una parte del pueblo español  pretendía,  al votar al los nuevos  partidos,   era ser duros con la corrupción, a mi entender ha errado de lleno, pues eso se combate con leyes precisas que ya están en marcha.
  Si… también confiaban  con que la crisis económica terminare con la llegada al gobierno de estos   emergentes,  creo que pinchan en hueso, quizás  más bien al contrario. Si llegan a… tocar pelo, de poder, habría una  desbandada de inversores y empresas que no pararían hasta cruzar los Pirineos, y ya me dirán de dónde sacan la pasta para satisfacer tantas promesas.
  Como ya lo he manifestado otras veces,  perdónenme que me reitere;  me parece un precio excesivo  el  que vamos a pagar por las fechorías cometidas por esos… cuatro, o… cien chorizos  durante estos últimos   años.
 Excesivo  porque… al no poder formar gobierno cualquiera de los dos partidos tradicionales, el que surja será muy débil, con lo que los nacionalistas e independentistas sacarán buena tajada. 
 Excesivo porque… me temo que con ese hipotético ejecutivo tan enclenque no se podrán llevar a cabo las grandes reformas que necesitamos, así como los grandes acuerdos en educación, justicia y sanidad.
  Sí, excesivo porque… con esa fragilidad gubernamental y parlamentaria poco vamos a prosperar en economía y en la disminución del paro. Las empresas necesitan estabilidad y seguridad jurídica para instalarse y crecer.
  Si…el surgir de estos nuevos partidos se debe solo a la corrupción, vamos a hacer, como dice el dicho… un pan con unas tortas.
 No sé cuantos euros se habrán llevado crudo estos políticos corruptos.  Si sumamos a los del  Gurtel, los Bárcenas, Púnicas, Eres, Valencia, Baleares, Urdangarin y algunos otros, apuesto que… aun siendo una barbaridad, no llegaría ni de lejos a 1500 millones de euros lo mangado.  Ese dinero lo pierde la bolsa española en un par de horas de una mala  mañana.  No obstante  lo que podemos perder los españoles por culpa de un mal gobierno puede llegar hasta los 70.000 millones de euros y  en tan solo  un año…  y eso sin tan siquiera despeinarse.  Así que valoremos, que luego no hay remedio.
 España ha asombrado al mundo con su modélica transición, tan pacífica y democrática. Pasamos de una España subdesarrollada y mísera a otra moderna y próspera, llegando a ser la potencia mundial número doce, a pesar del paréntesis de crisis y corrupción.
 Podemos estar a punto de tirar por la borda esta magnífica etapa de convivencia y progreso por una… irritación gruesa pero pasajera.
 Por otra parte están las pérdidas, en un principio intangibles pero tan graves como…la unidad nacional y el prestigio internacional. 
  Echemos cuentas…
                                                                                                       Joaquín Yerga

                                                                                                        07/02/2016

viernes, 5 de febrero de 2016

Me la encontré en la calle y rota de dolor me contó lo de su padre

                                                                                   

   


Ella no fue, entre todas, la más bella

pero me dio el amor más hondo y largo.

Otras me amaron más; y, sin embargo,

a ninguna la quise como a ella.

--José Á. Buesa--

—Ahora comprendo mejor a mi padre, Joaquín—me soltó en cuanto nos saludamos—qué ingrata he sido con él

Hablábamos en mitad de la calle. Aún estaba dolida por su actitud con su padre. No hizo falta tirarle de la lengua, deseaba desahogarse con alguien. Su padre, amigo mío, había fallecido de un infarto unos meses atrás, y eso tuvo especial significación entre los que lo conocimos, por las circunstancias familiares que tal vez le indujeron a la muerte. La vi muy afectada, y comprendí su amargura:

—No te preocupes por esole dijetú no sabías nada de lo que pasaba; no tenías por qué saber..

—Lo sabía a medias—replicó desolada—le eché la culpa a él de la separación de mi madre y le hice la vida imposible. Además, no le dejé ni ver a mi hija éste último año, y eso no me lo perdonaré nunca

Al decirme lo de la niña vi el cielo abierto para contarle cosas que yo sabía que ella desconocía y que estaba loco por contarle: 

—Si es por eso no te mortifiques—insistí—yo sé que él veía a la niña a escondidas. En las horas de recreo, tras la verja, la miraba a lo lejos.

Noté su impresión al enterarse. Suspiró aliviada:

—Gracias, Joaquín, no sabes cuánto me alegra que me digas eso, no lo sabía. Eso era lo que peor llevaba.

Pasaba poca gente por la calle y hacía fresco. Conversábamos a la sombra de la fachada de su casa. Tras de un buen rato de charla, antes de despedirnos me confesó más tranquila:

—He tardado mucho tiempo en comprender que el tiempo que viví sin el cariño de mi padre fue un tremendo error del que nunca me arrepentiré lo suficiente.

Asentí con la cabeza, pero le hice un gesto con las manos con la intención de quitarle hierro al asunto y no sufriera. Ella quiso saber algo más de su padre y yo le conté. Hablamos un rato más. Luego nos abrazamos y nos dijimos adiós. Me fui satisfecho por haberla consolado, al menos un poquillo. 

Es hija única. Sus padres se habían separado de mutuo acuerdo tiempo atrás. Él anduvo con una viuda unos meses después. Un día me contó que lo hacía porque se moría de soledad, pero no tardaron en romper. Sufrió mucho por el injusto castigo que le impuso su hija..  Me consta que ella se esfuerza ahora en explicarle a la chiquilla el amor desinteresado de su abuelo. Y sé también que trata por todos los medios de restañar las heridas y los remordimientos que le dejó su muerte. 

Joaquín