jueves, 9 de abril de 2015

A propósito de la Semana Santa...




El cristianismo podría ser bueno, si alguien intentara practicarlo.
Bernard Shaw


Hace un par de años hicieron una encuesta para ver qué piensan los extranjeros que visitan nuestro país sobre la Semana Santa. Según el resultado, a ojos de los forasteros no salimos bien parados, más que nada por excéntricos. Las opiniones fueron variadas pero todas con un denominador común, casi nadie entendía el fasto que desplegamos en las procesiones y otros actos relacionados. Un norteamericano contestó que el dinero que derrochamos en toda la parafernalia añadida se podría dedicar a otros menesteres más provechosos. También una australiana opinó que nos pasamos de rosca con unas escenificaciones más propias del Medievo, y así la mayoría.
Según mi opinión y respetando todas las creencias por supuesto, creo que no le faltan razones a los encuestados. Hacemos unos actos de fe con unas ceremonias tan profundas y con tanto boato que son más propias de otros tiempos. Entiendo que en esto de las devociones y religiosidad en general deberíamos comportarnos con más recogimiento e intimidad y no hacer alarde excesivo de ello en las calles y plazas de nuestras ciudades.
Y sé que algunos dirán que son tradiciones antiquísimas que hay que respetar, que ya lo hicieron nuestros antepasados y que debemos seguir conservando. Y efectivamente es ésta una buena observación, pero aun así yo les replicaría que me parecen bien ciertas representaciones comedidas y prudentes, porque también entran en la cotidianidad histórica, pero semejante derroche de fervor y pasión como los que hacemos me parece desmesurado, máxime teniendo en cuenta la época y los abundantes conocimientos históricos y científicos de los que gozamos a todas luces incompatibles con lo ostentoso de estos eventos.
Se podría entender la práctica de estas exhibiciones tan fervorosas por motivos económicos y en aras de atraer turistas extranjeros pero me temo que estos no van en masa a disfrutar de ella, quizás un movimiento interior de compatriotas, que aprovechando los días de vacaciones se dispersan por la península y más que nada a las playas, aunque también los hay que buscan el folclore patrio y acuden a ver las procesiones.
No soy quien para inducir a nadie lo que tiene que creer y cómo divertirse, faltaría más, entiendo que haya millones de personas que participen en estos eventos patrios con verdadera fe y crean que hacen lo correcto pero me temo que estas grandes manifestaciones religiosas acompañadas de grandes alharacas y aspavientos milagreros son propias de sociedades subdesarrolladas. Por otra parte si lo que se pretende con estas celebraciones tan grandilocuentes es buscar de alguna manera excusa para agrupamientos festivos y de ocio del personal, es hora ya de desprenderse del lado sacro del asunto.
En España tan peculiares que somos para tantas cosas, no vamos a ser menos en temas religiosos. Se da la paradoja de que, nos declaramos un país católico y apostólico aunque poco practicante y sin embargo las iglesias están vacías.
Que somos un país contradictorio no lo discute nadie, por ejemplo, aun seguimos casándonos mayoritariamente, aunque menos, por la Iglesia. Y bautizamos a nuestros hijos bajo sus auspicios, no obstante hacemos lo que dijo aquel cura a un niño en su primera comunión: “Esta es la primera y posiblemente será la última" pues la mayoría no vuelven.
Tal vez todas estas paradojas se deba a nuestra antigua relación de amor y odio con la Iglesia católica. Alguien dijo una vez: “Aquí en España, o vamos detrás de los curas con velas rogando o con palos sacudiéndoles” no tenemos medida. Es verdad que la iglesia siempre ha estado mayoritariamente al lado del poder y ha tenido un pasado siniestro pero afortunadamente ha evolucionado o la sociedad la obligó a hacerlo y ahora tenemos libertad de culto, como no podía ser menos. Y bien que lo usamos, por cierto, aunque solo sea para ciertas ocasiones y de manera desmesurada.
Ocurre en nuestro catolicismo autóctono contradicciones cuanto menos llamativas. Me explico. Hoy en día apenas hay seminaristas con propósito de llegar al sacerdocio y los que ya son están envejecidos en una gran proporción. En la parte femenina tampoco está muy boyante el asunto, para poder estar habitados aunque con escaso personal, los actuales conventos y monasterios de clausura se tiene que aceptar que la mayoría de las novicias provengan de países del tercer mundo. Y es que quizás seamos de los países con menos vocación religiosa en la práctica, y sin embargo, y he aquí la incoherencia, estamos en top ten de naciones con mayor número de religiosos repartidos por el tercer mundo, practicando por cierto voluntariosamente proselitismo de su fe o ayudando a desvalidos y enfermos.
También es cierto que a pesar de que casi todas nuestras fiestas tienen un origen religioso, le dedicamos poco tiempo y empeño a la parte piadosa del asunto, la mayoría de ellas han derivado en festejos paganos en donde lo que prima es la abstención laboral, el disfrute vacacional y el ocio en general. Y no tiene por que ser malo, creo...
Dicho queda...
                                        Joaquín Yerga
                                        09/04/2015


martes, 17 de marzo de 2015

Promesas

Las promesas que hicieron los políticos ayer son los impuestos de hoy.
                                              (Anónimo)
El más lento en prometer es siempre el más fiel en cumplir
                                                (Rousseau)

 Ha comenzado la temporada electoral; por cierto muy copiosa de estos eventos este año. Empezamos en Andalucía y posteriormente seguiremos con las autonómicas, municipales, catalanas y terminaremos el año con las más importantes, las generales y como siempre los partidos se despepinaran intentando atraer, (a través de los votos) a los ciudadanos a sus postulados, cosa perfectamente normal y aceptable en una democracia.
 Cosa no tan aceptable es que dentro de sus estrategias electorales hay un tema importante sobre el que los políticos actuales (también los de nuestro pasado reciente) deberían ser más responsables al tratarlo por el bien de todos, aludo concretamente a las desorbitadas promesas que suelen ofrecer en estos periodos.
  En política debe haber un límite en honestidad, no todo vale. Es común en nuestros representantes hacer todo tipo de compromisos, la mayoría de improbable cumplimiento y ellos, los responsables de los partidos, son tan conscientes  de su imposibilidad como culpables de ello.
 Dijo una vez John F. Kennedy durante una alocución a los norteamericanos poco antes de que le asesinaran: No me preguntéis que puede hacer la nación por vosotros, sino que podéis hacer vosotros por la nación. En esta frase se resume perfectamente la idiosincrasia de una cultura, muy diferente a la nuestra. Aquí en nuestro país es impensable que nadie se dirija a la multitud durante un mitin en esos términos. Aquí parece que nos ha hecho la boca un fraile y estamos constantemente pidiendo. Pedimos todo gratis sin tener en cuenta quien lo paga. Lo nuestro es intentar sacar al estado todo lo que se pueda y mas, sin pensar ni por un instante que el dinero del estado es el de todos, el de nuestros impuestos.
  Ahora la consigna, justiciera y salvadora, la que va a correr con todos los gastos anunciados por esos, bienaventurados  y beatíficos políticos de turno, autores de todas las promesas es: ¡A por los ricos! Pareciera que tenemos millones de personajes, asquerosamente ricos, con su bigotito y su habano, inflados de millones de euros escondidos debajo de colchones o en cuentas clandestinas y con ese dinero, que se lo vamos a confiscar, ya está todo resuelto. Otras veces aseguran algunos que acabando con el fraude fiscal recaudaremos 50.000 millones más de euros y con eso ya tienen comprometidos no sé cuantas prebendas al pueblo, así de fácil y así de triste. Es lo que nos espera en este año multielectoral, ¡Preparémonos!
  Los ricos que señalan algunos me temo que será la clase media (como siempre), que verán cómo le suben los impuestos de manera severa para costear lo prometido. Los cuatro millonarios y las repudiadas grandes empresas  de Ibex si ven peligrar su cuenta de resultados se irán sin ningún pudor a cotizar a otros países en donde sean menos exigentes. A los asalariados más emprendedores y a los ejecutivos más dinámicos, que se lo han currado de veras habiendo dedicado muchos años a mejorar sus conocimientos con títulos universitarios y másteres y que ahora disfrutan de salarios que rondan los 60.000 o 70.000 euros brutos, estos, entraran en la categoría de nuevos ricos y serán carne de duros impuestos.
  Creo que va siendo hora ya de cambiar ese mantra tan reiterativo de que para que haya igualdad es menester quitar los bienes a los ricos y repartirlo entre los pobres, entre otras razones por lo que antes he comentado, a los cuatro verdaderamente ricos no los pilla nadie mientras el mundo sea como es. ¿Por qué y para variar no cambiamos de estrategia y fomentamos la idea de que lo ideal es que todos prosperemos? dicho así a lo bestia, que todos seamos ricos.
  Quiero recalcar  mi posición inequívoca a favor de un estado redistributivo en donde los que menos tienen paguen menos y disfruten de servicios óptimos y los más favorecidos económicamente cedan una parte razonable de sus ingresos por el bien común. También a nivel regional o autonómico imploro un reparto justo y que todos los ciudadanos vivamos donde vivamos obtengamos los mismos servicios del estado, pero dicho, esto abogo por ser consciente de nuestro nivel de riqueza, es decir no debemos  gastar más de lo que se ingresa. El dilema es sencillo, evidentemente no podemos exigir los mismos servicios que Dinamarca o Suiza, produciendo lo mismo que Polonia o Turquía, por ejemplo. Si lo hiciésemos volveríamos a cometer el mismo error que hace unos años y por el que  estuvimos a punto de sucumbir como país, es decir con presupuestos deficitarios terminaríamos con más paro y pobreza rampante. Todo el déficit acumulado anual pasa inmediatamente a configurarse como deuda y las deudas hay que pagarla, y con intereses.
 Este año pasado, 2014, el déficit que nos ha permitido la U.E. es del 4.5%, es decir, nos han dejado gastar, a pesar de los consabidos recortes, 50.000 millones de euros más de lo que hemos ingresado, este dinero va a la deuda y un país muy endeudado es un peligro porque los intereses que nos imponen son altísimos y bordearíamos la insolvencia como país. Si queremos prosperar hay que gastar lo que tenemos sin endeudarnos demasiado, para lo contrario tenemos el mal ejemplo de Grecia. El año en curso el déficit será menor.
  La facilona política de prometer a diestro y siniestro  ha conseguido que muchos españoles se crean poseedores por el simple hecho de serlo de todos los derechos habidos y por haber, después cuando se ha tenido que dar marcha atrás y aplicar ciertos recortes aparece la decepción. Estas  actuaciones han generado un clima de desconfianza absoluta hacia los partidos políticos, clima que algunos aprovechan para hablar de la “casta” y erigirse como salvadores de la decencia.
  Esa famosa Casta, es la clase política que nos dimos los españoles en los albores del posfranquismo, cuando después de cuarenta años de gobiernos de militares impuestos, anhelamos políticos civiles elegidos por el pueblo y nos representaran. También quisimos que estuvieran bien pagados y exentos de justicia ordinaria porque ansiábamos una democracia al estilo europeo en donde los políticos elegidos eran la síntesis del pueblo y por lo tanto intocables. Otra  cuestión es que algunos aprovecharan la confianza dada para saquear el erario público o medrar en su beneficio.
  Por otra parte también es verdad que los partidos políticos a menudo actúan como un fin en sí mismo y se olvidan de los ciudadanos a los que representan y con tal de seguir u ocupar las poltronas son capaces de prometer el cielo, aunque la mayoría de las veces nos lleven directamente al infierno.
                                                                                                                Joaquín Yerga
                                                                                                                  17/03/2015

domingo, 8 de febrero de 2015

Podemos...¿debemos?


Si, ya sé qué uno de esos caudillos de la que llaman revolución social ha dicho que la
religión es el opio del pueblo.(…)Si, démosle opio, y que duerma, y que sueñe.
   (M.Unamuno)

Tenemos a media España temblando por el ascenso de esta organización y a otra gran parte gozosa porque piensa votarles en las próximas elecciones generales. Con el gesto  de introducir en la urna la papeleta con el logotipo de este partido, pretenden muchos darles una fuerte patada en las espinillas (por decirlo suave) a los actuales gestores políticos, a los de la izquierda moderada y por supuesto también a los de la derecha.
  Resulta que con las últimas encuestas han saltado todas las alarmas, ya son el segundo partido con más opciones, han desbancado al Psoe. Algunos temen (no sin falta de razón)  si llega a consumirse la debacle, una Venezualizacion de España.  Es para preocuparse. Si nos atenemos a lo que está pasando en ese país latinoamericano según las noticias, casi todo lo que acontece allí es nefasto; recortes paulatinos de libertades (apenas quedan ya un par de periódicos críticos con el gobierno) un mayor control gubernamental de la vida de las personas y las empresas, una criminalidad descomunal  y un asalto inmisericorde a la propiedad privada. Según lo publicado, los dirigentes de Podemos han estado asesorando al gobierno venezolano sobre las políticas a seguir, aunque según algunos es justo al contrario.
  Si ciertamente se confirma y Podemos es una organización comunista y marxista (ellos se definen así aunque creo que ahora ya no alardean de ello) ya estaba Izquierda Unida para acoger en su seno a los partidarios de esta ideología, no hay nada nuevo en sus ofrecimientos, su doctrina ya la conocemos. A grandes rasgos y dando por hecho  que descartarían de momento una dictadura  proletaria al estilo cubano y la antigua URSS, el meollo de sus políticas estaría en imponer fuertes impuestos a los que más tienen, incluidas las empresas para luego redistribuir lo recaudado en forma de subvenciones y el todo gratis al pueblo, también anuncian nacionalizaciones de empresas estratégicas (¿telefónica, Iberdrola, iberia ¿). A tenor de sus declaraciones, son los  bancos y los grandes empresarios los culpables de las penurias y las desigualdades actuales y habría que apretarles las clavijas impositivas; claro que estos se deben a sus accionistas y no tardarían en buscar sedes en otros países más favorables y con la deslocalización se perdería los puestos de trabajo correspondientes, imagino que habrán contado con esto. En una Europa libre y de mercado es impensable que aquí se instalen o subsistan muchas empresas de cualquier tamaño si se les acosa tributariamente o se le imponen medidas que no consistan en  favorecer la contratación de trabajadores. El estado no tiene recursos y con la fuga de capitales y empresas, menos para crear nada, solo reparto de miserias.
  Si lo que atrae las simpatías de mucha gente al partido de estos jóvenes profesores de la complutense, es el discurso duro y castigador contra la casta política que llaman ellos de manera despectiva y a las que anhelan eliminar, inútil propósito pues haya algunos más o algunos menos, políticos tiene que haber, alguien tiene que liderar las distintas instituciones del estado por lo tanto seria quitar a estos y ponerse ellos. Entiendo que haya gente cabreada por la corrupción de muchos políticos pero el montante del desfalco cometido por estos seria pecata minuta comparado con el daño que nos puede deparar unas políticas inadecuadas perpetradas por unos lideres mesiánicos neomarxistas aupados a la primera línea por el simple cabreo coyuntural de los ciudadanos. Por cierto, están demostrando que no vienen tan prístinos de corruptelas como pudiera parecer, apenas han hecho en sus vidas nada productivo y ya están pringados en varios affaires  tributarios, ¿que será en cuando alcancen el poder absoluto?
  Yo como es lógico tengo mis preferencias políticas y económicas, que no tienen que ver con nombres sino con sistemas. Entiendo que una sociedad de mercado libre y democrática es la mejor opción para prosperar en cualquier terreno, en libertad, en economía y en transparencia. En España a nada que echemos un vistazo a nuestra historia y seamos objetivos comprobaremos que hemos vivido y seguimos en ello, los mejores cuarenta años desde que somos nación y sin duda se lo debemos a nuestra fresca democracia, aun con sus imperfecciones.
  Los neófitos dirigentes de este nuevo partido que arrasa en las redes sociales y tanto agrada a jóvenes inconformistas, indignados o desengañados de otras opciones políticas, se han formado en esta democracia que tanto desprecian, gracias a ella han estudiado becados  gratis en nuestras universidades y han tenido toda clase de facilidades para llevar una vida holgada teniendo en cuenta su envidiada juventud. También pueden opinar, despotricar y hasta denunciar a todos los políticos que se pongan a tiro sin que se conculque sus derechos y libertades, por lo tanto no entiendo el desprecio y la indignación que exhalan o aparentan hacerlo hacia los políticos actuales y hacia el sistema, un sistema con el que también les ha ido.
  Es verdad que muchos políticos han defraudado a mucha gente con sus fechorías pero esto simplemente es oficio para fiscales y jueces que afortunadamente son independientes  y actualizar las leyes actuales endureciéndolas para que no vuelva a ocurrir. No hace falta poner todo patas arriba ni venganzas inquisitoriales con sus hogueras en la plaza pública. Dios nos libre de nuevos savonarolas y torquemadas.
 No nos volvamos locos, ningún país comunista actualmente ni a lo largo de historia ha prosperado en ningún sentido, ni en economía, ni socialmente, ni en libertades y sobre todo en bienestar por lo tanto ¿qué podemos esperar de estas viejas políticas ¿ Este planteamiento  no es teoría solo hay que remitirse a la realidad; un pequeño ejemplo de países con sistema comunista en la actualidad: Cuba y Corea del Norte, consecuencias: hambrunas, pobreza, atraso y falta de libertad, allí sí que señorea una casta, la de sus dirigentes, el resto, el pueblo al que invocan, todos iguales pero en la pobreza. Algunos ejemplos de países con sistemas más o menos democráticos pero con partidos casi únicos y filocomunistas en el poder, Venezuela, Bolivia o Argentina, consecuencias: corrupción, pobreza y merma considerable de libertad de información.
  Entiendo, faltaría más, que en el espectro electoral de un país democrático debe haber de todo pues cada uno tiene sus razones, otra cosa es que nos convenga una mayoría de centro izquierda o centro derecha (común en todos los países civilizados) que coincide con la clase media y que siempre ha sido la que da estabilidad, seguridad jurídica y prosperidad a las naciones. Las opciones extremas suelen ser oscurantistas, acaudilladas por ungidos líderes adanistas que irrumpen con ideas revolucionarias que siempre acaban mal y las consecuencias las paga duramente el pueblo al que dicen defender.
 Un partido político puede proponer soluciones creíbles o realizables, incluso aunque después no cumplas parte de lo prometido porque las circunstancias lo impidan, otra cosa es aprovecharse de la candidez de los menesterosos y necesitados  haciéndoles creer que son merecedores de todo tipo de derechos y prebendas y que luego es imposible darles porque los recursos de los que disponemos son muy limitados. Y peor aún, llegar al poder con piel de cordero para después irse despojando de ella  y ponerse a  desmontar este sistema de libertades que nos hemos dado y con el  que tanto hemos prosperado los españoles.
  No pretendo hacer comparaciones porque no ha lugar pero ejemplos de caudillos revolucionarios, látigos de políticos al uso, surgidos del pueblo y dispuestos a cambiar bruscamente el orden establecido, a habido muchos en la historia reciente, Mussolini, Stalin, Ceaucescu, Hugo Chávez etc. todos surgieron después de una etapa de dura crisis económica o social y se aprovecharon de ella para ilusionar a la gente, después… todos conocemos el resultado.
                                                                                                        Joaquín Yerga                                                                                                            
                                                                                                          08/02/2015

viernes, 16 de enero de 2015

Globalización






      Uno puede estar a favor de la globalización y en contra de su rumbo actual, lo
      mismo que se puede estar a favor de la electricidad y en contra de la silla eléctrica.
              ( F.Savater)
 
 Desde siempre se ha a oído decir a la gente que aquí en España nos apuntamos sin pestañear a todo lo bueno que viene de fuera, especialmente si esto último no entraña mucho esfuerzo. Cuando digo lo bueno me estoy refiriendo a cualquier tipo de parranda como fiestas, modas, costumbres, nuevas tecnologías etc. Podría  poner  una buena cantidad de ejemplos.
   En tecnologías, el Whatsapp es la referencia  a destacar, nuestro suelo patrio es el país de Europa donde más extendido esta su uso, debe ser porque es gratis y fácil de manejar. De costumbres puedo enumerar unas cuantas, pero ahí va un dato, estamos copiando a los americanos la manera de alimentarnos, apostaría a que en nuestras grandes ciudades hay más burgers que en cualquiera de nuestro entorno europeo y no es una opinión. Si de fiestas hablamos, a las numerosas de todo tipo nuestras, estamos añadiendo las anglosajonas y las que se pongan a tiro: Halloween , Papá Noel, Santa Claus etc. y estas son las más infantiles e inofensivas hay otras más dañinas para adolescentes que obvio enumerar.
  Hablando de diversiones, acaban de finalizar una de las festividades más queridas y  entrañables, Los Reyes Magos  e imagino que estaremos todos de acuerdo de que está perdiendo terreno frente a la más agresiva  y vistosa de Papá Noel, bien es verdad que esta última acierta en fecha, se celebra en plena navidad y para cuestión de regalos y otras dadivas es mas práctico hacerlo al principio de estas por el tiempo libre que disponemos y las vacaciones infantiles  que al final.
  Hay que reconocer y continuando con las influencias externas  que los americanos( de ahí viene la mayoría de las innovaciones) son muchos más prácticos que nosotros , ellos siempre miran el lado de hacer negocio a todo lo que tocan y también  son más efectivos a la hora de hacer la vida más fácil a nuestros congéneres.    Nosotros aun nos regimos para las celebraciones por tradiciones muy antiguas, muchas de ellas de origen medieval y carácter religioso y otras ya anticuadas, constituidas también en épocas arcaicas y que nada tienen que ver con la actualidad. Nos dejamos llevar para esto por los sentimientos y costumbres de nuestros ancestros, creo que estamos supeditados de alguna manera por nuestra dilatada historia y ellos(los americanos) con tan solo doscientos años de antigüedad como nación y hecha esta con gente procedente de diversos países europeos  se rigen por otros criterios más funcionales.
  En los últimos años han abundado consejos (la mayoría de ellos procedentes de la iglesia y de otros estamentos con influencias)  recomendando a la población hacer caso omiso a estas celebraciones foráneas (sobre todo si  tienen raíces no católicas) y seguir con las nuestras pero me temo que están cayendo en saco roto, al final siempre se impone lo útil, sencillo y práctico y esto son cualidades procedentes,  casi  siempre, de allende el océano.
 Nos guste más o menos, poco a poco se está imponiendo en nuestra vida diaria la manera de vivir americana y por mucho que nos empeñemos en conservar lo nuestro estamos perdiendo la batalla. A nosotros y me refiero también a todos los europeos solo nos quedará la historia y el orgullo de ser los pioneros en esto de la modernidad.
  En temas  científicos y técnicos, vitales en nuestra vida diaria, los aparatos y aplicaciones sofisticados de Apple, Windows, Amazon, Google, Hewlett Packard etc. vienen todos de Norteamérica, y algunos ya de Asia; aquí en nuestro viejo continente algunas buenas marcas de coches alemanes y poco más. Si de utilización de redes sociales hablamos, una práctica usada ya por una inmensa mayoría de personas y con un futuro prometedor, todo lo que existe en el mercado tiene marchamo, made in USA.
  En economía se impone lo privado y el libre mercado porque es lo que funciona si queremos prosperar ante el empuje de otras potencias emergentes como china y el sureste asiático en general  que inventan, producen y venden más y para este sistema Estados Unidos está mejor posicionado. Nosotros los europeos estamos inmersos en políticas de superprotección, del todo gratis y eso es muy apetecible pero no hay quien lo pague. Eso sí, siempre nos quedará el turismo, en esta materia somos y seremos una potencia gracias a nuestra vieja civilización, a siglos de exquisitez  arquitectónica  y al desarrollo de un arte inigualable. Millones de japoneses, chinos, rusos y americanos  vendrán a visitar nuestras viejas reliquias y se dejaran los cuartos en Roma, Paris o Toledo y a nosotros nos permitirá mantenernos en tercera posición como zona influyente del mundo; hace unas décadas éramos la primera.
  En cuestión de ocio y entretenimiento puro y duro, parcela cada vez más importante en nuestras vidas y a la que dedicamos más tiempo afortunadamente, el ingenio y la supremacía de los yanquis es sencillamente abrumador comenzando por la industria cinematográfica de Hollywood y acabando con los restaurantes de comida rápida tan extendidos y aceptados aquí.
  En general  nos estamos apropiando y  adaptando a  la manera americana de vivir aunque luego despotriquemos por motivos inconfesables de ellos. Según las últimas encuestas España es el país de Europa más antinorteamericano, cosa curiosa teniendo en cuenta lo rápido que asimilamos sus inventos y costumbres.
  De toda la sincronización que nos vincula ya con otras culturas, tan solo un par de grandes asuntos que nos entretiene en grado sumo y ocupa gran parte de nuestros desvelos y tiempo libre escapa de las garras del Tio Sam, uno es el fútbol  y el otro, el muy nuestro, mundo de los toros; el primero fue un invento ingles y el segundo viene a menos de manera significativa.
  A los de mi generación y superiores  no nos será muy difícil mantener las tradiciones que nos inculcaron nuestros mayores porque es lo que hemos vivido en casi toda de nuestra existencia, lo tenemos muy arraigado y es ya parte de nuestra idiosincrasia, no así los más jóvenes mucho más receptivos a lo novedoso que acabarán, cuando no lo están ya, aceptando la globalidad uniformadora en conceptos, costumbres y formas de vida. Las viejas y particulares tradiciones atávicas nuestras se irán diluyendo en la totalidad del pensamiento único  y quedaran como objeto de estudio cuando no de exotismo. En unas cuantas décadas,  antes de lo que imaginamos, habrán desaparecido muchas culturas minoritarias y medianas y europeos, americanos o asiáticos, de manera simultánea, se divertirán con las mismas cosas, hablarán el mismo idioma,se vestirán con las mismas ropas, verán las mismas películas y comerán los mismos alimentos, aunque me temo que ya casi estamos en ello.
                                                                                             Joaquín Yerga
                                                                                               16/01/2015

sábado, 20 de diciembre de 2014

La especie elegida...


  El hombre se adentra en la multitud por ahogar el clamor de su propio silencio.
 (R.tagore)

  Decía en su libro...La especie elegida... el profesor Juan Luis Arsuaga que los seres humanos hemos evolucionado  más que ninguna otra especie hasta convertirnos en lo que da título al libro, entre otras razones, por nuestra capacidad de hablar y comunicarnos.... Otros animales también se comunican a través de diferentes  métodos, incluso los Neandertales lo hacían, pero su sistema fonético estaba menos evolucionado que el nuestro --Homo Sapiens-- y esto fue su perdición, los exterminamos o simplemente fuimos más capaces que ellos para sobrevivir en un medio tan hostil como era la Europa de hace 35.000 años.
  Indicaba en su premiada obra el profesor --la acabo de releer-- contraviniendo un poco las leyes de Darwin que,  hemos llegado a ser lo que somos gracias a nuestra mejor capacidad de comunicación entre nosotros, pero dentro del grupo, esto hizo que fuésemos mas fuertes e inteligentes a la hora de cazar y prosperar, por lo tanto la evolución esencial se produjo gracias al grupo como tal, y menos a la selección natural individual, como afirmaba Darwin.
  Toda esta exposición a cerca de la evolución humana y lo que deseo escribir después sobre grupos e individualidades viene a cuento cuando, aún resuenan los ecos de los numerosos y  lamentables twiters publicados a cerca de la muerte en el ruedo del torero segoviano Víctor Barrio.
  Comprendo a los entendidos en el tema cuando afirman que las redes sociales son el medio perfecto  para que estos violentos verbales arropados en la masa y el anonimato exterioricen sus más bajos instintos, y posiblemente frustración personal, para arremeter sin compasión contra la vida de personas mofándose cruelmente de sus muertes en un  intento de equipararlas con las de los animales. 
   Al igual que al comienzo de nuestro desarrollo como seres humanos modernos, aun seguimos actuando en grupo, aunque ya no sea estrictamente necesario para alimentarse o defenderse físicamente, y estos sean masivos. Los individuos necesitamos para sobrevivir emocionalmente sentirnos miembros de un grupo más o menos numeroso  en todas las facetas de nuestra vida... en política, en sociedad, en aficiones etc. y  nos dejamos a menudo arrastrar por él...A mi entender hemos derivado hacia un nuevo proceso evolutivo en la especie humana...El Homo Comunicativo Total.
 Aparentemente hemos avanzado tanto en cuestiones de globalización que, el grupo antes reducido  lo es ahora  casi todo planeta... Todos estamos interconectados a tiempo real y vamos camino de construir  un super grupo en donde: la totalidad de las personas seremos partícipes de los anhelos o frustraciones comunes que vayan surgiendo, a menudo naderías y bobadas.
 Por nadería entiendo, entre otras y  a esto nos lleva ésta uniformidad que se nos avecina, el querer hacer sentir hacia  los animales los mismos sentimientos que a los seres humanos...No debemos extralimitarnos a la hora de medir los grados de progreso y civilización.
 Ser civilizado no es hacer el ridículo al realizar una valoración espiritual de la que carecen los animales... No hay que maltratarlos gratuitamente, pero no son personas, ellos se mueven por instintos de sumisión y supervivencia adheridos en sus genes, y  en ningún caso  mirarlos con la empatia propia de seres humanos... Entiendo que se le coja cariño, y muchas especies nos sirvan de ayuda emocional en nuestras vidas, sobre todo a muchas personas necesitadas, pero se  deben  a nuestro mandato y criterio... Nosotros somos los seres elegidos,  el resto de la naturaleza y su  biodiversidad tienen que estar a nuestro servicio.
 Hay que resaltar, no obstante, que el que seamos los seres privilegiados --por lo menos de este planeta--... La especie elegida.. no significa que destruyamos todo lo que nos rodea, incluidos los animales. Precisamente debemos respetarlos por nosotros mismos... para nuestro bienestar, bien sea éste: alimenticio, visual o emocional.
 Volviendo a la necesidad de relacionarnos, y que tanto ha contribuido a nuestra rápida evolución, esta ventaja, sin embargo,  también arroja matices no deseados en su camino a nuestra aparente perfección...Hemos visto muchas veces como individuos adocenados son capaces de las mayores barbaridades escudados entre la multitud de los grupos y actuar de manera exacerbada amparándose en el anonimato...Éstas personas individualmente son incapaces después de expresar sus opiniones o disconformidad, como ejemplo tenemos a estos  twiteros faltones que, una vez descubiertos y sacado a luz pública sus exabruptos mas infames, se desdicen y alegan, o que están sacados fuera de contexto, o que han usurpado su cuenta y no son ellos los responsables.
 La masa y el anonimato son los parapetos habituales en donde se refugian los individuos más cobardones, necesitados,  al fin y al cabo, de autoestima, cuando no de otras muchas carencias.
 En el anonimato --consciente de su impunidad e invisibilidad-- el sujeto da rienda suelta a sus impulsos reprimidos más feroces y puede llegar a expresar las opiniones más terribles que imaginar pudiéramos, sobre todo en el fragor de una discusión subida de tono...Facebook, Wassap, pero  sobre todo Twiter,  son las armas preferidas de las que se sirven estos individuos para disparar a matar, dialécticamente hablando.
  La masa, insisto, es poco recomendable, ahí se esconde gente fácilmente manipulable necesitada de un guía que los lleve por el buen camino porque ellos individualmente son incapaces. Toda sociedad que precise un líder absoluto es una sociedad abocada al fracaso como comunidad. Los individuos debemos ser  lúcidos e instruidos para poder opinar y actuar con conocimiento de causa mirando, por supuesto, los intereses de cada uno, o cediendo a veces parte de estos cuando el bien común así lo aconseja.  
 Por cierto, en esto de la fiesta nacional quiero decir a su favor que, es una tradición muy nuestra, de siglos atrás, y nos hace diferentes al resto... Que es la mejor manera de preservar la raza del toro bravo..., Que aun goza de cierta afición y no se entendería la mayor parte de las fiestas de nuestros pueblos sin ellos, y... sobre todo por la libertad de elección. A nadie se obliga asistir a una corrida...También y como colofón anotar que cada vez va perdiendo más importancia entre los españoles, y que poco a poco irá muriendo de inacción.
 Que así sea pues...
                                                                      Joaquín Yerga
                                                                          20/12/2014
          

sábado, 13 de diciembre de 2014

Navidad 2016..


¡Ojalá pudiéramos meter el espíritu de la navidad en jarros
 abrir uno cada mes del año!.   
( H.Miller)

    
  La frase: Cómo pasa el tiempo, solemos repetirla muy a menudo, pero es muy recurrente y nos salva de situaciones a veces embarazosas  por no saber cómo encarar una conversación.
  Quería comenzar esta pequeña reflexión con la susodicha expresión porque al escribir sobre la Navidad, que eso es lo que pretendo, enseguida aludimos a lo pronto que ha pasado el año,  ya que con estas fiestas se acaba el mismo.
  La Navidad y con ella toda la parafernalia y fastos que la rodea posiblemente  guste todavía a una gran mayoría de españoles. Evidentemente a otros, aunque en menor proporción, le gustará menos, incluso los hay que la detestan. Particularmente creo que  a éstos últimos el escaso amor que le profesan tenga más que ver  por asuntos familiares y de soledad que de creencias.
  Sabedores somos de que, ciñéndonos estrictamente al tema religioso, la Navidad era una fiesta pagana en sus orígenes que el cristianismo en sus primeros siglos la adaptó a sus necesidades y de paso hizo proselitismo para ganar adeptos… Les salió muy bien la cosa...
  Soy de los que piensan, y creo que somos muchos, que aunque hoy en día la religión cristiana esté de capa caída y cada vez más gente se confiesen ateos o cuanto menos gnóstico, ésta festividad habría que mantenerla al igual que la de los Reyes Magos aunque solo fuese por tradición cultural.
  En España, para bien o para mal y a lo largo de los siglos, ha preponderado el cristianismo --éste entró en la península hacia el siglo IV d.c.-- así que ya ha llovido y desde entonces ha estado vigente. Esta religión, como en otras partes de Europa, creó una cultura basada en sus principios y todos, hasta hace poco más de dos décadas, nos hemos educado con ellos.
  Una gran parte de la cultura europea, y por ende la española,  ha mamado de la religión de Cristo. Toda está basada en ella: el origen de las universidades, el humanismo, el arte, la filosofía etc. incluso las ciencias, cuando durante los siglos XVI y XVII y con las certezas de Copérnico y Galileo,  se comenzó a renegar de la infalibilidad  de los postulados de la iglesia, hubo teorías --aun siguen-- que  intentaron con denuedo compatibilizar los nuevos descubrimientos astronómicos con los designios de Dios.
  La  civilización cristiana europea  ha generado también, asociada a ella, multitud de costumbres, tradiciones etc. que no podemos borrar de un plumazo y por decreto, porque nos cargaríamos toda nuestra historia y nuestra forma de ser. Si Europa es como es, incluso en economía, y ha dominado el mundo de tal manera que el resto, para bien o para mal, nos imita, también se debe en gran medida a nuestra religión, porque fue el origen de todo. Los cimientos de ése enorme entramado que llamamos cultura occidental fue la civilización grecolatina pagana, y  los pilares, el cristianismo.
  No he sido nunca partidario de conservar o potenciar todas las tradiciones habidas y por haber de nuestra ya dilata historia, la mayoría de origen religioso. Hay muchas en nuestro país que son sencillamente ridículas, otras crueles  y las más incongruentes con la época que estamos. Últimamente, incluso se está rebuscando viejas tradiciones en archivos y anales de pueblos y ciudades intentando recuperar y volver a relanzar tradiciones perdidas por el paso del tiempo. En España somos así... ¡Es lo que hay!...
  Curiosamente y en camino opuesto a lo anterior hay voces, cada vez más numerosas, que invitan a suprimir la Navidad, la gran fiesta del catolicismo. Cada vez con más asiduidad aparecen en las páginas de periódicos, como noticia relevante,  que un director de colegio cualquiera o algún concejal de pueblo lejano ha prohibido la exhibición del típico belén navideño porque pudiera herir la sensibilidad de personas de otras religiones, o escépticas. Estas voces, la mayoría de personajes anticlericales, arguyen que al haber constituciones laicas ningún estamento del estado debería inmiscuirse en asuntos religiosos, pero obvian, claro está, la enorme trascendencia  emocional, cultural y últimamente hasta económica que conlleva esta celebración en todas las capas sociales de la población.
 La Navidad, a mi parecer, debe mantenerse por muchos motivos. Al igual que el cristianismo adoptó las celebraciones paganas que festejaban el solsticio de invierno --Sol Invictus-- de los romanos para sus propios intereses, también la sociedad actual debe aprovechar las bondades de estas inofensivas fiestas, antaño piadosas, para deleite de nuestros niños y mayores actuales. Habrá gente así mismo que opine que son días de consumismo atroz, uno de los grandes males --para ellos-- que amenaza nuestra virginal humanidad, pero esto creo son naderías, cada persona debe ser libre para hacer y consumir lo más le interese, lo único que necesita es una buena cultura y efectiva educación para que sepa escoger lo que mejor le convenga. Además gracias a ese posible exceso de consumo se crea, se innova y se genera nuevos puestos de trabajo, y todo eso repercute después en nuestro bienestar.
  Para nosotros, los ya más que adultos siempre nos quedará un entrañable recuerdo de navidades pasadas, quizás más añoradas que las recientes, porque cualquier bagatela que nos regalaron nuestros mayores, ante lo limitado de nuestras pertenencias, dejó marca imborrable en nuestro corazón y memoria. Por eso y por la ilusión que todos hemos vivido nuestras Nochebuenas, Nocheviejas y Reyes, estas fiestas las considero totalmente aptas  para todos los públicos y muy recomendables para esta generación… y venideras.
                                                                                         
                                                                                         Joaquín Yerga
                                                                                           13/12/2014
           

sábado, 6 de diciembre de 2014

A propósito de Raphael



La música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero que no puede permanecer en silencio.
(Víctor Hugo)


Realmente apenas he asistido a conciertos de música a lo largo de mi vida pero siempre hay una excepción. Y ésa excepción, créanlo, mereció la pena pues se trataba nada menos que de Raphael. Nos cueste o no reconocerlo éste gran cantante forma parte de la vida de muchos españoles. De la mía seguro que sí ¿Quién no ha visto sus espectáculos televisivos, o escuchado sus canciones por doquier desde hace varias décadas?
Miguel Rafael Martos Sánchez, que ese es su nombre de pila, comenzó muy joven en este oficio de cantar, a principios de los años sesenta. Representó un par de veces a España en el festival de Eurovisión y también participó en el de Benidorm, famoso y de cierto prestigio en su época. Yo recuerdo verlo actuar en televisión desde finales de los sesenta, sobre todo en las noches de fin de año. Se debatía ya sobre si era o no la mejor voz del panorama artístico de nuestro país. Entre él y el tristemente desaparecido Demis Roussos estaba la duda.
Hay que reconocer también que al principio de su carrera había sectores que lo consideraban un poco ñoño, quizás por el tipo de canciones que le componían (Ave María, El tamborilero etc.). Pero poco a poco se fue consolidado, escogió los mejores compositores para sus canciones, (Manuel Alejandro, Perales etc.) y hoy por hoy está considerado uno de los reyes de la canción española. Raphael ha sabido adaptarse a todas las tendencias y junto con Julio Iglesias son los únicos reyes de la canción española. Y aquí incluyo de todo (boleros, baladas etc.). Además son los únicos de este género capaces de llenar un teatro de más de mil localidades durante casi treinta días seguidos. Y por cierto, a un precio de la entrada nada barato.
Los conciertos que está ofreciendo este año en el teatro Compac Gran Vía no están nada mal. El que tuve el gusto de asistir hace unos días duró apenas dos horas y media pero fueron muy completas. El equipo de músicos que le acompaña es excelente y la puesta en escena espectacular, por el juego de luces y las peculiaridades del propio artista sobre el escenario.
El divagar sobre el concierto y relatar las excelencias de Raphael me predispone a contarles mi relación con la música. Y ya les adelanto que ni es extensa ni muy sólida.
Y es que particularmente entiendo poco de música, me gusta cierto tipo de esta y con eso me basta. En la música como en vida hay momentos para todo: unos propicios para la melancolía, ratos nostálgicos en los que por diversas circunstancias se rebelan los recuerdos y me apetece alguna melodía romántica tipo boleros. A veces es la euforia la que predomina en mi ánimo y entonces me atrevo con algún CD de rock americano de los cincuenta que hace unos años descubrí para mi regocijo. En otras ocasiones sin embargo, que son las más, recurro a la música clásica y tiro de la sonata: Para Elisa de Beethoven o el adagio de Albinoni.
En esta agradable dádiva que la vida nos ofrece para satisfacción y embeleso de nuestros sentidos como es la música, también pasé por diferentes fases en gustos bien distintos unos de otros, me explico...
Mis primeros recuerdos de la música se retrotraen a escuchar de niño en la radio aquellos programas de canciones dedicadas (la mayoría de las veces de canción española) Antonio Molina, Valderrama, Manolo Escobar. También las del Dúo Dinámico y los Bravos eran las canciones más escuchadas. Después vinieron las primeras de Camilo Sesto y los melódicos de principios de los setenta. A los dieciséis más o menos me volví mas inconformista (cosas de la edad) y me identifiqué con grupos de protesta social barriobajera. Esto, (acorde con mis etapas evolutivas siempre a la par que las modas) me duro poco.
Más adelante, con dieciocho ya cumplidos y por casualidad, tropecé con la poesía sonora de Serrat que me entusiasmó y me abrió las puertas a los cantautores protesta del momento, tan de moda por la cuestión política, Aute, Ibáñez, Andión etc. Escuché con verdadero empeño a estos estupendos creadores, hasta que la situación política y social cambió y con ella también mis apetencias musicales.
Pasados los años fui cambiando en pareceres y toqué muchas teclas en esto de la música. Sin gusto totalmente definido, según las circunstancias y sentimientos pasé por: Triana, Supertramp, Julio Iglesias, Abba, Dylan, Dire Straits etc. tampoco le hice ascos a Camarón o Pavarotti.
Con todo he de reconocer que escuchar música no aparece en el “top ten” de mis apetencias. Admito que ocupa un espacio comedido entre mis hobbies pero tengo otros más apetecibles; leer y escribir me llena mas. Incluso creo que últimamente dedico menos tiempo a escuchar canciones que hace unos años. Quizás en el coche y durante viajes largos, harto muchas veces de tertulias políticas o empachado de cuñas publicitarias, no me queda otra que echar mano de algún CD de Julio Iglesias o recurrir a alguno de música clásica mas relajante que siempre llevo en la guantera.
Dicho queda...


                                     Joaquín Yerga
                                     06/12/2014


jueves, 27 de noviembre de 2014

Un optimista


   Quienes alcanzan el poder con demagogia terminan
     haciéndole pagar al país un precio muy caro.
          (A.Suarez)

   Soy de los que piensan  que estamos en buen camino para salir de la crisis. Dicho así parece que fuera un político del partido que nos gobierna el que lo afirma (que también) pero no, lo dice una persona que ni gana ni (aparentemente) con el color del político que mande. Según todos los análisis España es junto con Alemania el país que más crece en Europa, no demasiado pero un 2% para el 2015 según las previsiones es una alegría teniendo en cuenta que hemos sido un lastre junto con Portugal y Grecia hasta hace poco más de un año y medio.
   Es verdad que los pronósticos para rebajar la tremenda cifra de paro no son tan halagüeños y posiblemente tardaremos mucho en volver al 8% que una vez tuvimos, aun así soy muy optimista y estoy seguro que la cosa ira mejor de lo que muchos creen. España nunca ha tenido una estructura industrial ni de servicios aparente como para absorber a todos los trabajadores patrios y foráneos que han venido últimamente, tan solo la soberbia burbuja inmobiliaria (ahora estamos pagando con creces sus consecuencias) pudo ocupar durante más de una década a gran parte de esos millones de obreros de mas que rompió  la norma histórica de  España.
   La percepción que tienen estos días demasiados compatriotas  nuestros es que vivimos una época angustiosa.  Podría parecer y de hecho el formidable poder de los medios de comunicación nos lo hace ver como realidad que nuestro país está en las últimas, que el sistema no puede más y por eso hay que poner todo patas arriba. Algunos hablan de derogar la constitución, otros de reformarla y los más osados de cambiar el sistema democrático  y de mercado que nos dimos hace casi cuarenta años y que tan bien nos ha ido por cierto.
   Esta etapa de aparente incertidumbre e indignación (nueva en la reciente historia de nuestra democracia) habría que pasarla como el sarampión en la infancia y una vez pase será como una vacuna para futuras generaciones, aunque no me atrevo a asegurar tanto pues somos de memoria corta. Hemos vivido épocas inéditas desde la transición, creo que los cuarenta años de franquismo nos está pasando una dura factura, en forma de periodos diversos más o menos perturbadores y de los que España y por ende su joven democracia no estaba preparada.
   Cuando comenzamos  la transición y con ella el sistema de monarquía parlamentaria (hay que tener en cuenta que salvo unos pocos años de dudosa libertad durante la segunda republica, jamás en España hubo democracia) tuvimos que ir pagando el precio de esa libertad recién adquirida. La primera letra que hubo que  amortizar fue el intento de golpe de estado de Tejero, siguieron otras como la pretensión de acabar con ETA con malas artes (GAL) la usurpación por parte de algunas autonomías de las llamadas históricas de poderes que no le correspondían llegando incluso a convocar referendos de independencia  y últimamente la corrupción de muchos políticos debido a la falta de controles jurídicos. Estas deficiencias democráticas se han producido a mi modo de ver por la bisoñez  de los españoles en estos asuntos. Lo importante es que vayamos superando estos periodos a medida que adquiramos madurez. Ya superamos las primeras y tengo  fundadas esperanzas en sobreponernos a  estas últimas.
 No debemos desesperar y pensar que habitamos un país de pandereta, a pesar de lo que pudiera parecer. España es un país prospero y desarrollado, de los mejores del mundo y no exagero. Si apartamos la maleza virtual  que nos invade (percepción exagerada de escándalos, corrupción, crisis, Podemos etc.) nos queda un país, con algunos problemas faltaría más, pero moderno, con una sanidad envidiable en donde los mayores no pagan sus medicinas y tienen acceso a diferentes tipos de ayudas estatales que les facilita su vejez como en pocos países y como nunca ha habido en el nuestro, también con la tasa de mortalidad más baja del mundo y la segunda en longevidad después de Japón. En educación no somos los primeros en resultados por diferentes razones pero si en inversión por alumno.
  Por seguir con las bonanzas, la red de carreteras y autopistas está a la altura de cualquier país europeo (quien lo diría hace treinta años) en AVE  quizás con la línea más extensa del mundo. La tupida estructura hotelera en nuestras costas y ciudades hacen que nos visiten y queden satisfechos más de sesenta millones de turistas europeos cada año lo que nos deja la friolera  de 70000 mill. de euros de ingresos.
  Si en bienes materiales somos envidiados en intangibles estamos a la cabeza. En libertad democrática pocas naciones nos supera. Aquí todo el mundo puede decir lo que piensa sin censura, tenemos televisión, radio y prensa escrita libres y de todos los colores expectantes en descubrir cualquier atisbo de corruptela para airearla. Poseemos libertad de culto, de orientación sexual (incluido matrimonio del mismo sexo) etc.etc.
   Decía Winston Churchill que una verdadera democracia es aquella que cuando llaman a tu puerta a las seis de mañana estamos seguros de que es el lechero; nosotros disfrutamos de ese sistema, el menos malo de los existentes y no deberíamos olvidarlo por algunas zozobras coyunturales recientes. Los males que nos atosigan tienen solución dentro de nuestro orden establecido.
  Con la corrupción creo que vamos en buen camino gracias a la presión de la opinión pública, no obstante  todos los casos que están aflorando hoy en día se cometieron hace años, durante el periodo  de vacas gordas en economía. Con la que está cayendo no creo a ningún político se le ocurra en un futuro cercano meter la mano en la caja.
  El paro es quizás el más grave problema que padecemos, este es estructural  y me temo  que tardaremos en solucionarlo, aun así algo bajará en los próximos años.
  El gran asunto catalán es la otra pata del trípode de nuestras cuitas junto con la corrupción y el paro. Bajo ningún concepto debemos permitir que alcancen algún día la independencia porque entonces se acaba España como nación, la más antigua de occidente. Ya no es solo que fueran un país diferente, que también, sino que detrás irían Euskadi, Galicia o Canarias y después con toda seguridad pondrían en práctica el sueño de los independentistas catalanes, formar la gran nación catalana en la que incluyen Valencia y Baleares y tengamos por seguro que no cejarían en su empeño.
   No tenemos que caer en el desánimo, somos un gran país y todos los problemas se irán solucionando, lo que no podemos es tirar por la borda lo conseguido y por una mala racha retroceder décadas en libertad o economía.
   Hay muchos que no tienen nada (menos de los que se piensa) y comprendo que estén desesperados. Al no tener nada que perder en su derecho están de optar por partidos u organizaciones extremas o antisistemas, a río revuelto...  Sin embargo a los que dependen de nominas, pensiones o necesiten tener una sanidad que funciones yo les pediría que piensen las consecuencias que nos depararía cambios tan bruscos, acordémonos de aquello que decía... Más vale lo malo….
                                                                     Joaquín Yerga
                                                                      27/11/2014

sábado, 15 de noviembre de 2014

Las redes sociales


         En el pasado eras lo que tenías, ahora eres lo que compartes.
                                                       (G.Bogaard)
  

Es increíble y cuesta aceptar como un invento tan reciente como Facebook o Twitter  haya calado tanto y tan hondo en nuestra sociedad. Empezaron los más jóvenes, como era de esperar, en los primeros años del nuevo siglo. Facebook se fundó en el  2004  y tiene ya la friolera de 1600 millones de seguidores. Twitter comenzó mas tarde, en 2006 y seis años después alcanzaba la increíble cifra de seiscientos millones de usuarios, actualmente ha doblado esa cantidad.
   Yo particularmente utilizo Facebook bastante más que su competidora en estos menesteres, aunque soy usuario de ambas. Los dos no son rivales propiamente dichos sino que se complementan, cada una tiene sus peculiaridades que las hace adicionales una de la otra.
  Si hubiese que hacer algún estudio (posiblemente habrá ya varios en el mercado) del tipo de personas o segmentos de la población en general  que utilizan estas dos vías imaginarias de las redes sociales yo apostaría a que el tipo de ciudadanos  usuarios de Twitter es:  joven, bien preparado social y profesionalmente y muy activo en estos medios; ya es conocido que esta parte de la ciudadanía aparece mucho mas interconectada entre sí, son más dinámicos, comprometidos y muchos, miembros simpatizantes de diferentes organizaciones políticas y sociales. Los usuarios de Twitter  (también esta se presta más a ello por su prontitud y por el tipo de mensajes cortos, 140 caracteres) son los que organizan o  hacen llamamiento a reuniones, manifestaciones y  protestas de todo signo. Por el tipo de ideología que predomina  mayoritariamente en estas dos redes, en Twitter  quizás sobresalgan los progresistas o de izquierdas, son muchos más diligentes a la hora de criticar, ridiculizar o afear las conductas del  otro bloque ideológico y le ganan por goleada. Cualquier noticia susceptible de ser reprendida tienen la osadía y virtud de expandirla por la red en un instante y hacerla llegar a la totalidad de los consumidores virtuales  en un tiempo record. A poco que se esfuercen, los internautas  de este sistema hacen de la noticia  trending topic  del momento o del día, según convenga.
  En Facebook,  por los diferentes tipos de usos y contenidos  que ofrece  quizás sea más  pausado su manejo a la vez que sencillo. Este medio es más global y por su capacidad de contener, archivar  y reproducir imágenes se hace más ameno  para todo tipo de gente.
   Apostaría a que la mayoría de los consumidores de  Facebook  son, o muy jóvenes recién incorporados a este tipo de entretenimientos, apetecible para ellos por sus aplicaciones  o son gente un poco mayor e inexperta  en el manejo de las reces sociales o de informática en general  y que de manera acelerada  se ha visto obligada a adquirir los procedimientos básicos para poder manejarlos, en mi caso particular me identifico con esto último.
  El servicio que ofrecen las nuevas tecnologías a personas solitarias, introvertidas, tímidas o simplemente  poco acostumbrada a tener ningún tipo de vida social es impagable. El tener acceso  desde casa, bien a través del  ordenador o más fácil todavía  desde el móvil a conversaciones con amigos, familia o antiguos compañeros ya casi olvidados es un regalo que dilata su calidad de vida.
  Hay individuos que se esmeran en ocultar intimidades, son reacios a hacer llegar a amigos o allegados  sus secretos  confesables y es respetable, pero hay otros más inclinados a airear pequeñas confidencias en forma de exposición de fotos personales, artículos, frases lapidarias etc. este tipo de personas necesitan exteriorizar parte de su pensamiento  y para ellas es imprescindible sobre todo Facebook  ya que de otra manera seria imposible. Es verdad  que tal y como aconsejan los expertos en la materia lo ideal es lo tradicional, lo que hemos practicado siempre, es decir tratarse de forma directa, cara a cara, tocarse, conversar paseando o en lugares comunitarios,  pero la vida moderna nos empuja a lo otro, no tenemos tiempo, el trabajo, las prisas etc. nos impide hacerlo por eso, como mal menor, las redes sociales se han vuelto esenciales.
   A cierto tipo de personas (anteriormente aburridas, resignadas o incluso desesperanzadas) con el acceso a estos medios se le ha abierto un nuevo panorama en su vida, apasionante en muchos aspectos. No deja de ser para ellas una gran ventana al mundo antes cerrada por la que atisban novedosas sensaciones y que le ofrece múltiples distracciones y placeres. Poder  intercambiar, a través de este medio, fotos, archivos o simplemente los chistes u ocurrencias de moda, también conversar con amigos o conocidos gratis y a cualquier hora o encontrar a antiguos compañeros de clase (aun a riesgo de pasmarse por su decrepitud, después unos cuantos años sin verse) son un regocijo para sus mentes y  espíritus.
  Me sorprende gratamente contemplar sobre todo mujeres de mediana edad o más, en el mercado o en el  rellano de la escalera comunitaria (también hombres), intercambiando mensajes en Facebook o Wassap  a través del móvil unas a otras en apacible armonía y complicidad o mostrándose lo último en bromas o chascarrillos que circulan por la red (signo de los nuevos tiempos), me temo que esto está supliendo a los antiguos chismorreos de vecinas. Puestos a elegir prefiero los de las nuevas redes sociales, los que por aquí circula suelen ser más ocurrentes a la par que inteligentes, además el mercado es más amplio; en los cotilleos de antaño los temas eran más simples y el auditorio más reducido (se circunscribía a la familia o la vecindad).
                                                                                     
                                                                                    Joaquín Yerga
                                                                                      15/11/2014