viernes, 23 de febrero de 2024

Carta de consuelo a una amiga tras enviudar inesperadamente

                                                                          


Querida amiga:

La otra tarde decidió volar. Acaso se confabuló con la providencia para hacértelo más llevadero, más fácil, pero injusto, pues dejó atrás vidas rotas y un páramo de incredulidad y dolor. Pensarás ahora, convencida, que nada vale ya para ti que nada tiene sentido sin él, y creerás no ser digna del desmesurado castigo que te ha impuesto el destino, y te preguntarás, ¿Por qué a ti? ¿Por qué él? y no hallarás respuestas... 

Los días irán pasando por tu vida vacíos, sin dejar huella en tu ánimo. Y las noches te serán eternas, sólo admisibles porque te aferrarás a sus recuerdos y a los inevitables somníferos para dormir. Y a ratos palparás su ropa aspirando con fruición restos de su olor que seguro encontrarás. Y mirarás su foto y besarás su cara sobre el frío cristal, y lo empañarás con la última lágrima de tu infinita madrugada. Fuera, en la calle, en cualquier paseo y lugar, tu fantasía te hará correr aturdida entre la multitud detrás de la silueta de algún desconocido creyendo verlo, Y en las tardes interminables del estío o en las mañanas lluviosas de otoño, añorarás sus sólidas manos asiendo las tuyas... y aún esperarás, ingenua e impaciente, oír su voz a través del teléfono ante una llamada inesperada.

Perdóname, amiga, si te quedan fuerzas para eso, porque no encuentro palabras que te puedan consolar ni argumentos que puedan devolverte una sonrisa; aún tienes el corazón en carne viva. Podría mentirte y contarte, como amigo suyo que fui, secretos inconfesables de su pasado, para subestimarle y así, resentida con él aliviar tu dolor, pero faltaría a la verdad, porque sólo tú has morado en su corazón. Podría escribirte frases esperanzadoras sobre un futuro no muy lejano cargado de ilusión para ti, para que encontraras un merecido consuelo a tu pena, pero fingiría pues no me saldrían del alma; también a mí me partió el corazón. 

Este que te quiere y contigo sufre 

Joaquín




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