martes, 3 de junio de 2014
Elecciones Europeas
sábado, 17 de mayo de 2014
Pasa el tiempo
inefable y deliciosa compañía” (.John F. Kenedy)
Y es que a mí esto de leer me viene de lejos. Realmente no sé porqué ni cuando cogemos ese hábito tan interesante y tan útil. Ya desde bien pequeño disfrutaba muchísimo con los primeros libros básicos temáticos de la escuela.
Me acuerdo especialmente del libro gordo y único que tenían mis hermanas mayores y que era el que le acompañaba todos los cursos, en realidad eran tres, me estoy refiriendo a la Enciclopedia Álvarez de Primer, Segundo y Tercer grado. Me los sabía de memoria, aun los recuerdo con cierta nostalgia, luego ya vinieron los nuevos tiempos y entraron los libros especializados en cada materia de Anaya, Everest y alguno más.
Todos los años a mitad de septiembre comenzaba el ritual, adquiría los libros, los hojeaba impacientemente y los forraba con papel común sin estridencias, luego junto con el plumier, la goma de borrar Milan y los lápices de colores de seis o doce unidades, casi siempre de la marca Alpino, los guardaba en la cartera impaciente porque comenzara el curso; esto para mí era transcendental.
En estos albores de mi niñez ya eran evidentes mis gustos por los temas académicos, así que no era de extrañar que después y acorde con la época (años sesenta) vinieran los tebeos, el Capitán Trueno, El Jabato etc. Infinidad de ellos me leí y cambié por otros ya usados como muchos de los jóvenes de entonces, la escasez de recursos hacía que el intercambio de cuentos fuese habitual y así siempre teníamos a nuestro alcance ejemplares inéditos. Mas tarde, al ir entrando en la pubertad, cambié los comics, que dirían ahora, por las novelas de pequeño formato: del oeste, bélicas o de terror que estaban de moda, incluso no me recato al recordar las de Corín Tellado que aunque en menor cantidad, también pasaron por mis manos. De estas novelas (la inmensa mayoría de la añorada editorial Bruguera de Barcelona), las del oeste fueron mis preferidas: M. Lafuente Estefanía, Keith Luger o Silver Kane eran los autores de más éxito. Los amantes cincuentones de este género me comprenderían perfectamente.
De estas primeras lecturas iniciáticas pasé con entusiasmo a otro tipo de libros ya con más enjundia. Coincidió esos años con lo que en política se le ha llamado La Transición, se puso de moda la política y vinieron las primeras elecciones generales con sus largas y bulliciosas campañas electorales. A los de mi generación, en esos años, imbuidos como estábamos con la historia de España según la versión franquista nos sorprendió conocer la otra, la del bando republicano y ardí en deseos de conocer la verdadera historia de nuestro país y leí con fruición temas relacionados con la guerra civil, la implantación de la republica y sus consecuencias. Esta fiebre me duró un quinquenio.
Luego, durante la siguiente década mis preferencias se decantaron por lecturas políticas y periodísticas intercaladas estas por novelas de autores contemporáneos tan conocidos como Umberto Eco, Stephen King etc. o de escritores más inofensivos o placenteros Agatha Christie o Conan Doyle entre ellos. Hubo también una larga temporada en la que fui lector asiduo de periódicos y revistas. Todo el tiempo que estuvo en vigor el Diario 16 y más tarde El País me empapé de sus lecturas políticas y divulgativas, fueron muy amenas y provechosas.
Ahora y durante los últimos veinte años he diversificado mis apetencias en este terreno. Actualmente internet y los libros electrónicos nos han facilitado extraordinariamente esta afición a los pertinaces lectores como yo. Los periódicos, a pesar de que sigo comprando los de papel los fines de semana, tengo a golpe de ratón infinidad de ellos de manera gratuita y de todas las tendencias. De los libros, que decir de las nuevas tecnologías, más de mil, clasificados en caprichosos temas atesoro en mi ebook; imaginemos que ilimitado placer para los habituales.
Resumiendo, de lo expuesto en estas líneas llego a la conclusión de mi suerte por este hobby y agradezco al azar o al destino el me haya proporcionado este afán por conocer a través de libros y afines.
martes, 6 de mayo de 2014
Una vida saludable
procure tenerla en el alma.
Quevedo
A mis cuarenta comencé a cuidarme, cosa que nunca hice antes como ya he señalado. Recuerdo la impertinencia que me soltó una vez el representante de una empresa que fabricaba cajas de cartón cuando le dije la edad que tenía en ese momento a una pregunta suya.
-¡¡Pues te ha tratado muy mal la vida para tener esa edad!! -me dijo. De alguna manera eso me impactó. A partir de ese día me propuse quererme más, no era de recibo envejecer antes de tiempo.
Dicen los expertos en el asunto, que el estrés es de lo más nocivo si anhelamos una vida razonablemente longeva y me temo que yo he llevado en mis dos últimas décadas, por acotar mis recuerdos, una existencia más bien ajetreada debido a inevitables cuestiones laborales (siempre he “padecido” trabajos estresantes), así que toca ahora preservarse y recuperar el tiempo perdido… la salud perdida mejor dicho. Realmente más que salud, aunque quizás también, son los signos externos que delatan que esta sea aceptable o inadecuada para la edad que se tiene, por ejemplo la pérdida del pelo o mas arrugas de las debidas en ciertas partes del cuello o de la cara. En el primer caso es lo que con mas inquina se ha cebado conmigo el ingrato paso del tiempo y no me resigno a aceptarlo, máxime con el orgullo que he aireado siempre mi tupida cabellera durante mi mocedad; ya estoy pesando hacer algo al respecto.
Lamentablemente y como sucede a muchos, soy de buen yantar y eso es un inconveniente porque al mínimo descuido aparece la tripa y se me desboca el colesterol, además de otros indeseados excesos. Gracias a que dejé de fumar hace ya unos cuantos años y al moderado deporte que practico, me mantengo más o menos en forma, pero no deja de ser una lata, sobre todo para los que hacemos esto último como una obligación y no con gusto.
Es verdad que además de todo ese esfuerzo hace falta algo más; lo básico, como es público y notorio, restringir la comida y ahí reconozco que tengo suerte porque como de todo, no soy demasiado exigente para esto, tampoco peco de glotonería. Admito que por comer comería cualquier cosa, sobretodo las que más agrada al paladar pero que engordan más de la cuenta, así que intento escoger los más saludables aunque de vez en cuando baje la guardia y me dé algún gustazo.
Quien me lo iba a decir a mí, yo que siempre he sido despreocupado para todo lo relacionado con la salud; tener que mirar ahora que alimento contiene omega3 para abusar de él y cual no se puede ingerir por llevar grasas saturadas. Yo que llegué a fumar hasta dos paquetes diarios. Del alcohol no he abusado demasiado pero mis cervezas y mi copita de coñac no me han faltado nunca. En la pitanza ni por asomo tuve piedad ni compasión por la moderación. En cuanto a los niveles metabólicos, hasta hace una década fueron perfectos desconocidos para mí, nunca supe de ellos.
Tengo algún pariente muy cercano que se niega hacerse revisiones médicas aludiendo peregrinas razones, yo ya pasé ese periodo. Ahora, sin abusar, paso por el ambulatorio cada par de años y me someto al consabido tormento médico. Ahora si procuro tener en cuenta los altibajos caprichosos de los niveles de azúcar y colesterol y seguir las buenas recomendaciones de los galenos, que nunca vienen mal; hay que ir con los tiempos, no queda otra.
Con todo esto que acabo de contar pudiera parecer que padezco algún tipo de obsesión por mi salud y nada más lejos, simplemente sin mucho esfuerzo procuro llevar una vida ordenada, sin demasiado excesos y comiendo más o menos de manera sana, completado eso si con algo de deporte; en lo demás igual que siempre, es decir vida casi monacal.
Por otra parte está la salud emocional, ahora tan de moda. Es más importante de lo que creemos pues en sus manos; mejor dicho en sus neuronas, dejamos asuntos tan vitales como el equilibrio personal y la felicidad, además la parte física depende en gran medida de aquella, por lo tanto para estar pleno en el asunto que nos ocupa en esta reflexión hay que estar óptimo en ambas. A mí siempre me han interesado las cuestiones vinculadas con ese gran desconocido que es nuestro cerebro y ahora que tengo más tiempo libre intento aprender y practicar temas relacionados.
Ahora que nos invade estudios de todo tipo, también sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, quiero hacer un pequeño resumen y sintetizarlo con un par de consejos que procuro seguir, aunque posiblemente no lo consiga, estos son:
-Conócete a ti mismo, esta actitud ya la descubrieron los antiguos griegos y es muy importante para el desarrollo de la vida del individuo. El que consiga conocerse sufrirá bastante menos y actuará de la manera más correcta en la búsqueda de su bienestar que por otra parte es lo que todos deseamos.
-Ojo con el estrés, está demostrado que con él, el cuerpo físico y mental está a mas revoluciones de las debidas y el desgaste es mucho mayor, por lo tanto si se quiere vivir más y mejor hay que hacerlo más despacio, vivir el aquí y ahora y si se puede, disfrutar con lo que tenemos a mano, que no suelen ser grandes cosas, yo estoy en ello.
lunes, 28 de abril de 2014
Banalidades
También y por intentar justificar a estos televidentes menos exigentes puedo pensar en el morbo que a todos tanto nos atrae y apasiona sobre las intimidades de esos personajes, pero aun así me cuesta aceptarlo, no veo la importancia de las vicisitudes, carnales o no, de personas vulgares (les aplico este adjetivo sin ánimo peyorativo), como los antes citados.
Yo creo que cuando alguien desaprovecha su tiempo de ocio miserablemente con las menudencias de esos famosillos mediocres es que está falto de erudicion y su nivel de intelectual tiene mucho que desear por decirlo de manera suave, por lo tanto estamos ante una persona inmadura, vulnerable y fácilmente manipulable y si en un país como lamentablemente es el nuestro somos mayoría así, la foto que visualizamos de él no es muy recomendable para un estado con aspiraciones a estar en la élite europea.
Si pensamos que aquí en España somos de los que menos periódicos y libros se lee, los menos participativos en cuestiones asociativas y democráticas y creemos que somos la pera solo porque votamos cada cuatro años etc. pues ahí tenemos la respuesta a gran parte de los males que arrastramos desde hace muchas décadas.
Por seguir con datos poco esperanzadores: la clase obrera no dispone de verdaderos sindicatos representativos acorde con los tiempos y el número de afiliados son los menores de toda la zona euro; entre los más jóvenes, el abandono escolar así como el nivel de conocimientos, según el último informe Pisa, es deprimente si lo comparamos con otras potencias; con todo esto y mas no es de extrañar que el grado de ignorancia sea mayúsculo y nos divirtamos con simplezas.
Todos los males antes citados repercuten negativamente en la salud democrática del país en general, en la convivencia saludable de todos los españoles y en el devenir natural de nuestra historia, materia que siempre estamos cuestionando y que desconocen gran parte de nuestros conciudadanos.
El conocimiento combate la ignorancia y esta es la culpable del atraso intelectual de los individuos y comunidades. Una persona preparada suficientemente, con una cultura adecuada que le hace acumular más sabiduría es más fuerte, aunque quizás no más feliz. Para ser feliz posiblemente bastara con seguir el curso natural de la vida y su entorno, con pocas inquietudes, sin preocuparse de ir más allá y sin importarle el porqué de las cosas y su origen, pero eso de alguna manera es vegetar apaciblemente y, creo, no estamos en este mundo para eso, siendo los adalides de él como somos a pesar de nuestras imperfecciones.
Una persona moderadamente instruida al menos, además de más fuerte mentalmente, es más libre en todos los sentidos. También agrupados en colectividad generan países potentes, dueños absolutos de su destino y capaces de colmar a sus compatriotas de bienestar y felicidad.
Si en España hubiese menos ignorancia, no habría tanta diferencia entre regiones y no existiría ese afán tan grande de secesión de algunas de ellas. Tampoco tendríamos casi seis millones de parados, gran parte de ellos sin cualificación laboral ni formativa. Por supuesto el nivel de renta sería superior así como el bienestar de nuestros conciudadanos. Dejaríamos de ser un país exótico y estrafalario para el resto de europeos (no sugiero suprimir nuestras costumbres más sensatas)
¡¡ Dios me libre !!
sábado, 19 de abril de 2014
Andalucia
Si no fuera por Andalucía, España estaría casi en la media de Europa en todos los parámetros de bienestar pero al ser la región con más habitantes hace bajar la media general de una manera importante.
¿Que falla en esta región que no despega ¿¿ Sera la política de años de subvenciones¿ A mi humilde entender sí. Falta una clase media que es la hace prosperar a un país y aquí predominan los asalariados. Hace años o siglos había unos cuantos terratenientes que poseían casi todas las tierras y el resto eran jornaleros; a los primeros no le interesaba el progreso porque ellos vivían muy bien y los segundos no tenían posibilidad de educarse y culturizarse por falta de medios.
Ahora, casi estamos en la misma paradoja, a los antiguos señoritos le han sustituidos unos políticos que con la excusa de ayudar a los más necesitados reparten subsidios mediocres que los hacen dependientes y los mantienen inactivos y conformistas. Les hacen ver que son merecedores de todo tipo de derechos y esto incita a la población a que no se esfuerce por prosperar en ningún sentido. Mientras tanto ellos disponen y mandan sobre una clase humilde culturalmente que apenas tiene capacidad de superación y decisión.
Andalucía tiene potencial suficiente para estar entre las regiones mejores del país, podía haber sido, como se decía hace años la California de Europa. Aquí están las mejores playas, el mejor y variado clima para deleite de los enriquecidos europeos en vacaciones, la zona agrícola, (secano y regadíos) con óptimas tierras para todo tipo de cultivos y un patrimonio cultural envidiable, amén de otros muchos valores.
Andalucía se equivoca si pretende explotar el mantra de región histórica y tira por el camino de otras, por ahí no iría a ninguna parte. Esto es castilla y de origen castellano son sus habitantes. Al Andalus llamaban los árabes a toda zona islamizada de la península y en un principio abarcaba tres cuartas partes del país, luego a medida que avanzaba la reconquista cristiana se fue reduciendo y quedó solo el antiguo reino de Granada (Granada, Málaga, Almería y Jaén) hasta la expulsión definitiva por los reyes católicos. La única diferencia de Andalucía con Castilla y el resto de regiones castellanohablantes es si acaso de tipo cultural superficial, mantiene ese acervo y el acento peculiar y poco más, en lo demás somos iguales así que buscar diferencias donde no las hay no es inteligente.
Lo que distingue a esta magnífica región española del resto es de cariz circunstancial y político.
A los hombres para que seamos absolutamente libres, aunque siempre estemos sujetos a diferentes coyunturas, hay que darles cultura y formación para que ellos puedan elegir por si mismo, con capacidad de raciocinio y es así como los países se hacen civilizados y prósperos y no mantenerlos gregarios porque tarde o temprano estas sociedades en cuanto se acaba el maná redistributivo terminan mal.
En pleno siglo XXI, en España y la Europa civilizada en que nos encontramos nos es de recibo ver imágenes de jornaleros con boinas ocupando fincas o asaltando comercios para no sé qué fin, acusando a los empresarios de capitalistas sin escrúpulos, cuando aquí cualquiera es libre de montar su propio negocio. Ya no quedan patronos despiadados que pisotean los derechos de los trabajadores en grandes fábricas y factorías o señoritos ociosos explotando a los obreros, ahora los antaño proletarios son jóvenes emprendedores con proyectos innovadores que operan en internet, o franquiciados autónomos que arriesgan sus pocos ahorros para trabajar en su propia empresa, hay ayudas y capacidad para que el que quiera estudiar termine su carrera y se monte por su cuenta. Es verdad que se podría ayudar más pero el dinero que hay no es demasiado, siempre hemos sido un país limitado en recursos.
Es una pena y me causa desasosiego que sean andaluces la mayoría de “chonis”, como diría de manera peyorativa Jordi Puyol, que pululan por programas cutres de televisión buscando hacerse notar o aspirantes a “artistas” frikis en busca de oportunidad. También las expresiones exageradas de fervor religioso camufladas de tradiciones culturales, más propias de otros tiempos proceden del sur.
No es común ver muchos científicos, políticos, deportistas, empresarios, periodistas y otros profesionales significativos procedentes de Andalucía, sobretodo en proporción a su número de habitantes. Debería ser la primera región en todo y lamentablemente no lo es, ni en su conjunto, la tercera en PIB como he dicho antes, ni per cápita, la última, ni en bienestar, aunque a ellos les pareciera ser los más felices, tan solo en población y hasta en eso es signo de retraso.
Extremadura no le va a la zaga a Andalucía, porque ha padecido los mismos males y a mí como extremeño me duele que estas dos regiones hermanas sean las ultimas en el ranking europeo de desarrollo y bienestar. Algo debería cambiar.
domingo, 23 de marzo de 2014
El último héroe
Fue el hombre adecuado en un momento crucial de nuestra historia. A veces ocurre esto, no sé si por azar o por necesidad pero surgen personas así en situaciones extremas. Salvando las distancias, en Inglaterra, Winston Churchill libró al país de acabar en las garras de la Alemania nazi cuando todo apuntaba a ese negro panorama. Arengó a sus conciudadanos para que no decayeran cuando peor lo estaban pasando durante el bombardeo de Londres, con la archiconocida soflama: Sangre, sudor y lágrimas; luego en la paz, los ingleses le dieron la espalda. Años después se reconoció su valía y actualmente está considerado un prohombre en la historia de la humanidad, a Suarez, aquí en su país, le pasó algo parecido.
Este hombre, curiosamente de procedencia acomodada, clase media católica abulense, supo sobreponerse a esa época gris y posdictatorial en donde los militares supervisaban cualquier apertura democrática como una espada de Damocles y con la anuencia del rey llevó a nuestro país al regazo del grupo de países modernos y democráticos, sorteando multitud de obstáculos.
A pesar de haber transcurrido algo más de treinta años desde que acabó la guerra civil, en España aun perduraban posos de rencores y revanchas entre las diferentes tendencias políticas e instituciones varias; sindicatos, iglesia católica; partidos de izquierda y sobre todo estamento militar. Él supo poner de acuerdo a todos, algunos no tuvieron más remedio de transigir y así pudimos llegar a las primeras elecciones generales de 1977. Uno de los episodios más valorados después con la perspectiva del tiempo, fue legalizar al partido comunista aprovechando la festividad del sábado santo, algo impensable poco antes.
Otro de los factores graves que tuvo que sortear y eso le engrandece aún mas fue el gran problema económico que padecíamos. El país estaba casi en bancarrota con una crisis tremenda y una inflación del 40%. Consiguió que todos los partidos firmaran los famosos pactos de la Moncloa y así poder mantener una paz laboral imprescindible para salir a flote.
Lo que más reconocible de la época por todos los españoles y que seguramente llevaremos grabado en nuestra memoria colectiva durante bastante tiempo, es sin duda el golpe de estado del 23 F. Ese día, Adolfo Suarez y en esa situación extrema, demostró su carisma y valentía. Rodeado de guardias con fusiles prestos a ser utilizados mantuvo la compostura negándose a tirarse al suelo. Pasado aquello, declaró que la dignidad de ser presidente del gobierno de España con los votos libres del pueblo le mantuvo firme.
Después, cuando la democracia estuvo asentada y las discordias propias de los partidos políticos democráticos le hizo dimitir, le tocó saborear la hiel de la ingratitud, por otra parte tan propia de nuestra ancestral idiosincrasia. Fundó más tarde el Centro Democrático y Social (CDS), pero ya las cosas no estaban igual, ahora le tocaba el turno a otro partido Psoe , liderado por otro carismático político.
Ahora su vida se extingue poco a poco después de once años de penosa enfermedad en la que él ya no es consciente de los avatares de nuestro país.
Supongo que por dignidad como país libre y democrático y a todo lo que él contribuyó para que así fuera, por los inmensos problemas que evitó, incluido revueltas y derramamiento de sangre, por su valentía y honestidad en ejercer como presidente del gobierno de todos los españoles en una etapa tan difícil y crucial y hacerlo con justicia, por todo eso y más se merece nuestro respeto y consideración.
El tiempo y la historia harán justicia y considerará este buen hombre como un Héroe Nacional, no a la antigua usanza como triunfador en batallas, sino por ser el presidente español justo y democrático que el país necesitaba en un momento clave de nuestra historia.
Como excepción, para nuestra desgracia, Adolfo Suarez ha conseguido al final de su vida poner de acuerdo a todos los partidos políticos en reconocer su figura y sus hechos.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Un estado de ánimo
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
(Gil de Biedma)
Cuando era un poco más joven veía a los mayores que yo, aunque solo lo fueran diez años, casi viejos. Arrepentido ahora de esa percepción, pues he llegado a los años en los que entonces vislumbraba ésa supuesta vejez, compruebo con satisfacción que uno nunca llega a sentirse viejo. Lo que yo suponía, de manera errónea, era simplemente un desconocimiento de la esencia de la vida y una equivocada omnipotencia de la juventud.
Estoy convencido de que todos llevamos dentro el niño que siempre fuimos y que por suerte nunca abandonamos del todo. Dicen los que saben de esto que actuamos gran parte de las ocasiones movidos por las emociones más que por la razón. Y la emoción significa espontaneidad y franqueza, virtudes propias de los más jóvenes. Pero voy más lejos, aunque a menudo dediquemos mucho tiempo en tomar una decisión y sopesemos varias alternativas ante cualquier tipo de problemas, al final escogemos la que nos sugiere la emoción (corazón), y no la que el raciocinio profundo y sereno selecciona (cerebro).
Dicen, también, que las personas menos impulsivas, o las que se lo piensan dos veces antes de actuar, son a su vez más calculadoras y egoístas. Yo no diría tanto pero es verdad que los impetuosos, al no dedicar mucho tiempo a medir las consecuencias de su acción, actúan efectivamente como son en realidad, sin dobleces. Confieso que en mi caso particular manda la emoción por goleada, aunque preferiría ser paciente y llegar a ponderar bien mis actos, con ello mediría muy mucho las posibles consecuencias adversas de mis precipitadas decisiones.
Desde siempre habíamos recurrido a una palabra para definir el tipo de conducta, digamos, permisiva y tolerante, se llamaba comprensión. Ahora la hemos sustituido por empatia, y se ha puesto muy de moda desde hace unos años. Tiene éste vocablo muchos significados pero todos van encaminados a facilitar de alguna manera la sociabilidad y coexistencia entre los seres humanos. Significa, por otra parte, ponerse en el lugar del otro, intentar comprender sus razones. No hay duda que ejercitando a menudo esta sufrida tarea evitaríamos montones de inconveniencias, incomprensiones, cabreos, desazón, en fin...
La buena educación y el civismo son dos virtudes que aprecio especialmente. Ignoro cómo se llega a adquirir “urbanidad”, que así se decía antes, pero sospecho que tener buena cultura tiene mucho que ver, no en vano en los países del centro y norte de Europa abunda esta cualidad. Y les va mejor, créanselo.
Aunque no esté muy de moda soy de los que saludan, todavía, a los vecinos. En casa procuro no perturbar el silencio a partir de ciertas horas de la noche y me molesto en redistribuir correctamente los diferentes envases usados que nos facilita el mercado en su cubo de basura correspondiente. Vaya por delante que todo lo dicho y otras acciones referentes a buenos modales y cortesías no deberían ser tareas extraordinarias, sino hechos normales dentro de una correcta convivencia.
Por otra parte, y puestos a sincerarse uno, curiosamente he perdido con los años la capacidad de ambicionar cosas, apenas me interesan más de las que necesito día a día. Eso sí, confieso que mis necesidades son singulares y presiento que muchos estarían sobrados con ellas.
Otro cambio paulatino pero inexorable en mi personalidad son las ganas de aprovechar al máximo las esquivas horas del día. Y es que, con el tiempo y pasados ya los años, tiendo a valorar, más si cabe, pequeñas cosas que antes despreciaba. Incluso, ahora, bordeando la frontera de la senectud constato un desmesurado gusto por la calidad de las cosas en detrimento de la cantidad de éstas.
Pero si de una genuina aptitud estoy especialmente satisfecho es de no haber odiado jamás a nadie ni a nada. El odio es una emoción dañina e inútil que hace que el primer perjudicado sea el que odia, además la persona odiada posiblemente ni se entere de esa fijación perversa del odiador. Llevándolo al terreno colectivo, nuestro país ha sido pródigo en odios viscerales entre nosotros mismos. Aun percibo ese defecto en ciertos círculos emergentes y eso me da mucho miedo. En política y en democracia la divergencia entre izquierda y derecha debería ser solo de matices y no cuestión de vida o muerte, sobre todo en esta sociedad opulenta en la que moramos.
Precisamente en ésta sociedad de hoy en día triunfa más que nada lo banal e insustancial. Solo ponemos interés en las formas sin llegar al fondo, que es donde está la esencia de las cosas. Y también, por desgracia, cuenta con éxito y fama lo material y el egoísmo, aunque de puertas afuera hagamos alarde de solidaridad. Yo no me creo mejor que nadie, por supuesto, solo que con los años y la experiencia aprendida me atrevo asegurar que no es rentable ser malvado ni demasiado ambicioso, ni tan siquiera por puro egoísmo, son cuatro días escasos los que estamos en este ingrato mundo y no merece la pena hacer daño a nadie para disfrutar de unos supuestos y engañosos beneficios.
A mí, y perdóneseme que lo cite, me gustaría acabar mis días recordando a mí admirado António Machado cuando dice..
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Joaquín Yerga
lunes, 3 de marzo de 2014
Diario íntimo de una adolescente
Todos los hombres matan lo que aman: el cobarde con un beso y el valiente con la espada.
--Oscar Wilde--
Nunca me ha dado por escribir un diario. Bueno, miento, una vez de niño hice amago de escribir uno, pero me duró dos días. Además, entonces tampoco tenía mucho que contar. Sin embargo mi amiga Marieta si es aficionada a escribirlos. De hecho, lleva anotando los acontecimientos importantes de su vida diaria en un libro que guarda como oro en paño.
Pero no es del diario de Marieta del que quería hablaros, sino de otro que me enseñó un día y que a su vez le había mostrado su hija.
El diario al que me refiero lo escribió hace unos años una chica peruana, Elisabeth, compañera de clase de la hija de mi amiga. Alguna vez habíamos hablado de él por su emotividad, pero nunca tuve ocasión de echarle un vistazo. Un día lo trajo a casa y pudimos leerlo juntos. Os aseguro que merece la pena dedicarle unos minutos..
Como os digo, han pasado ya unos años desde que la chica lo escribió y las vidas de los protagonistas del diario ha cambiado sustancialmente. No obstante las situaciones extremas que se dieron se repiten una y otra vez en muchas familias de cualquier lugar.. Juzguen ustedes..
Diario de Elisabeth
Mayo de 2010
Querido diario:
Tan lejos de mi tierra, apenas tengo a nadie con quien compartir mis penas y alegrías; aunque que éstas últimas son ya muy pocas. Digo esto porque mi mamá ya no es la misma que era antes. Llevamos acá, en España, tres años y medio y cada día la veo más apenada.
Mi papá también ha cambiado mucho. Hasta hace unos meses era más bueno y paciente con nosotras, ahora no tanto. Sé que no trabaja, o por lo menos no todos los días. Al principio, recién llegados acá estábamos muy contentas, los dos iban a trabajar; estos días solo lo hace mi mamá.
Mi papá es albañil y llegamos a Madrid porque mi tío Luis, su hermano, nos llamó por teléfono a allá, a Yura, en la provincia de Arequipa que es mi pueblo, yo soy peruana. Mi tío nos dijo que acá en España se vive muy bien que hay mucho trabajo y que se gana mucho dinero.
Recuerdo con mucha nostalgia a mi familia en Perú, especialmente a mis abuelos y mis tías unos días antes de partir. Hablaban del esfuerzo tan grande que hacían para que nosotros viniésemos a España. Sé que nos dieron todos los ahorros que tenían para que pudiésemos pagar el viaje, que era muy caro. Todavía retengo en mi mente la imagen de mis abuelos llorando, despidiéndose y mis papás prometiendo un retorno no muy lejano y cargado de soluciones para todos. Yo dejé allá mi querida y modesta escuela en el barracón general del barrio. Y también a mis amigas, pero vine contenta porque mis papás estaban contentos.
Septiembre de 2010
Querido diario:
Mi mamá está cada día peor; yo lo paso muy mal cuando la veo así y no sé como consolarla. Ella trabaja de asistenta en una casa de unos señores muy ricos. Por la mañana me lleva al “cole” y luego se va al trabajo. No vuelve hasta las diez de la noche. Mi papá sigue sin trabajo, está todo el día en casa y casi siempre está tumbado el sofá viendo la tele y bebiendo cerveza. Cuando mi mamá regresa tiene que hacer la cena y la comida para el día siguiente pues mi papá, que está siempre enfadado, apenas hace nada.
Muchas noches cuando ya estoy en la cama mis papás se pelean. Mi papá da muchas voces y le grita mucho. Yo me tapo la cabeza con la almohada para no oírla llorar. A veces por las mañanas la veo con muchas ojeras y moratones en la cara o en el cuerpo. Me da mucha pena verla así.
Enero de 2011
Querido diario:
Este día que ha pasado fue peor que otros. En el cole mi tutora me llamó a la salida, quería hablar conmigo. Muy disgustada me dijo que si me pasaba algo porque saco peores notas que antes. Yo no le quise contar nada porque me da mucha vergüenza. No quise decirle que apenas tengo ganas de estudiar y que no me concentro. Le dije que intentaré mejorar, pero no se quedó muy satisfecha. ¡Cómo decirle que lloro por las noches! ¡Cómo decirle que no quiero llegar a casa y que por una parte quiero ver a mi mamá y que regrese del trabajo pero por otra temo que vuelva porque sé que terminan discutiendo y mi papá le pega!
Se me olvidaba, mi tío Luis y su mujer han retornado al Perú, porque con la crisis tampoco tenían trabajo acá y mi papá se enojó mucho cuando lo supo. Sé que apenas se hablaban desde que se quedó sin trabajo.
Marzo de 2011
Querido diario:
Hoy ha sido mi cumpleaños pero muy triste también. He cumplido doce años. En el “cole” todos mis compañeros me han felicitado y me han cantado una canción.
En casa la cosa está cada día peor. Ayer mi mamá no pudo ir al trabajo porque mi papá le dio una paliza y se quedó en la cama con la cara llena de moratones y el cuerpo dolorido. Estuvimos toda la noche llorando las dos. Mi papá, borracho, se fue de casa y volvió ahorita por la tarde. Al entrar le reproché por primera vez su actitud y no me hizo mucho caso. Yo se que él está también muy mal, desesperado porque no encuentra trabajo. Además me dice que no tienen dinero y que se quiere ir a mi país pero no puede. La casa donde vivimos es de alquiler y ya llevamos dos meses que no podemos pagar.
Mayo de 2011
Querido diario:
Esta mañana, como es sábado, fui con mis amigas Gloria y Emperatriz a jugar a un parque cercano a mi casa. No tenía muchas ganas de jugar pero ellas me animaron. Después estuvimos haciendo juntas los deberes del lunes en el piso de Gloria y su madre nos dio de comer. Cuando volví a casa encontré a mi mamá en la cama, tenía sangre en la cabeza y lloraba mucho. Cuando me vio se abrazó a mí y me dijo que no me asustara que mi papá se puso nervioso, que la empujó y se dio un golpe con la puerta de la cocina. Yo sé que eso no es verdad, él le pegó de veras.
Mi papá no estaba en casa, se fue otra vez después de golpearla. Cuando entré en la cocina vi mucha sangre en el suelo y supe que era de ella. Lloré a rabiar. Llevaba días diciéndole que nos fuésemos las dos a vivir a Móstoles con una amiga suya que vino del pueblo hace ya años pero ella no quiere, me dice que le da pena dejarlo solo. También le he dicho que vaya al médico a curarse pero vuelve a decirme que no es nada que se le pasará enseguida. Cada día que pasa estoy más preocupada por ella, temo que le ocurra algo irreparable alguna vez.
25 de mayo de 2011
Querido diario:
Quizás hoy comience una nueva etapa en mi vida y en la de mi madre. Ésta mañana he hecho lo que debí haber hecho hace tiempo.
Apenas dormí en toda la noche pues mis papás volvieron a pelearse. Desde la cama oí a mi mamá chillar y correr y vi como entró en mi habitación cerrando la puerta. Tenía otra vez sangre en la nariz y venia muy asustada. Pasamos las dos toda la noche temblando abrazadas una con la otra. A mi papá lo oímos gritar e insultar y después dando un portazo se fue de casa, otra vez. Sé que se va al bar.
En cuanto amaneció le hice unas fotos con mi móvil a mi mamá en la cara y en el cuerpo, centrándome en los grandes cardenales y hematomas. Ella no quería pero al final la he convencido. Le he explicado también lo que me han enseñado en el colegio, que los hombres no tienen que pegar a las mujeres y que tienen que respetarse. Yo sé que mi papá me quiere y no es malo, pero los graves problemas económicos que tenemos no es excusa para que maltrate a mi mamá.
Después nos arreglamos y fuimos a la comisaría de policía a contar lo ocurrido. Le enseñamos las fotos y pusimos una denuncia. Las dos nos hemos quedado más tranquilas.
22 de Julio de 2011
Querido diario:
Hace casi dos meses desde que denunciamos a mi papá y las cosas han cambiado mucho; a mejor. Volvió a Perú, él solo, le convenció la psicóloga de la concejalía de igualdad. Los señores de la casa en la que trabaja mi mamá reunieron el dinero para el viaje. Ahora hablo con el celular con él una vez por semana y está más sereno, vive con mi abuela.
Mi mamá y yo sobrevivimos tranquilas y más felices. Ellos se van a separar y yo les animo, pues creo que es mejor así. En el cole me va muy bien, ya he mejorado las notas.
Acá en España estoy muy a gusto, tengo muchas amigas y me gustaría hacer la carrera de abogado para defender a mujeres maltratadas. Mi mamá sigue trabajando y con el dinero que gana tenemos para pagar el alquiler e ir tirando, algún día le ayudaré yo a ella.
23 de Julio de 2011
Querido diario:
Hoy me despido de ti. Te creé para desahogarme de las penas que me afligían, pero las más importantes ya han desaparecido. Ahora soy más feliz y tengo una mamá a quien contarle mis secretos. Adiós.
Elizabeth
sábado, 1 de marzo de 2014
Un pequeño continente (I)
Cuando se diseñó el modelo actual se tuvo muy en cuenta querencias particulares y se esforzaron por contentar a todos. En la subdivisión en provincias por ejemplo a casi todas se le concedió su porción de montañas. A Grosso modo la composición cultural de cada región es más o menos uniforme. En cuanto a divisiones climáticas y orográficas está bien definido el territorio. Como todo sabemos tenemos una zona atlántica con lluvias repartidas a lo largo de todo el año (cuarto noroccidental), otra zona mediterránea (mitad este peninsular) y un centro de clima continental, más o menos extremo, por supuesto las zonas limítrofes de estas regiones son de transición.
Si de acervo cultural hablamos, hay grandes diferencias interregionales. Es curioso comprobar que a pesar de llevar juntos como país unificado más de quinientos años persista aún esta disparidad de costumbres.
Voy a intentar esbozar algunos aspectos sociales y económicos de nuestras autonomías. Según norma no escrita pero muy utilizada en asuntos cartográficos y en otros, empezaremos por:
Galicia, extensión 30000 kms. cuadrados y un poco más de dos millones setecientos mil gallegos. En esta zona se asentaron pueblos celtas, hay muchos restos de antiguos castros (poblados), pero a diferencia de lo que se cree fue muy romanizada. Posteriormente, en la alta edad media fue lugar de establecimiento del pueblo germano de los suevos (primos hermanos de los visigodos) hasta la conquista definitiva por estos que reunificaron el país con capital en Toledo. En tiempos de la reconquista, Galicia fue parte del incipiente del reino de Asturias y posteriormente al igual que esta, del reino de Castilla.
Gran parte de lo que hoy son las provincias de León, Zamora y Salamanca se repobló mayoritariamente con gente procedente de Galicia y más tarde parte del antiguo reino de Granada, por lo que una gran proporción del gen hispano es gallego. Siempre estuvo muy poblada para lo que era normal en la península. Conocida desde bien antiguo era la fama de fertilidad de las mujeres gallegas.
Galicia hasta bien entrado el siglo XIX era de las regiones más prosperas del país, luego declinó y se convirtió en el país de emigrantes que conocemos hoy. En asuntos económicos y según las estadísticas, en todos los parámetros la autonomía galaica en su conjunto está en la media baja del país. Existe gran diferencia entre las cuatro provincias La Coruña y Pontevedra son prósperas e industriosas, estarían por encima de la media española pero por el contrario Orense y Lugo (viven básicamente del sector primario) están entre las más depauperadas del país y con crecimiento vegetativo negativo.
En La Coruña destaca su puerto, la playa de Riazor con su paseo marítimo y las balconadas acristaladas frente al puerto comercial, sin olvidar por supuesto la famosa torre de Hércules, el único faro romano que se conserva en la península .Es una ciudad bastante acogedora. En la provincia sobresale Ferrol con sus astilleros .En Arteixo está la sede y uno de los centros logísticos de Inditex (Zara, Máximo Dutti) es una de las mayores empresas textiles del mundo con más de 3500 tiendas.
En la provincia de Pontevedra destaca Vigo, la mayor ciudad de Galicia con más de medio millón de hab. en su zona metropolitana. Aquí está la fábrica de Citroën, la mayor empleadora de la región. Del resto de la provincia, que decir, con sus hermosos puertos pesqueros.
Orense y Lugo son mucho más modestas en población y en recursos. La ganadería bovina con sus derivados es su mayor fuente de ingresos.
En cuanto a fiestas y eventos culturales hay que señalar las romerías al aire libre y las muy frecuentes ferias el marisco. A pesar de ser tierra húmeda se dan buenos vinos como el ribeiro y Rías Baixas (albariño).En general Galicia es tierra de brumas y bosques, con aldeas repartidas por toda su geografía y que se ha prestado siempre a historias y leyendas misteriosas.
La capital Santiago de Compostela (120000 hab.) fue y es destino del conocido Camino. Esta ruta fue origen de la podríamos llamar primera globalización paneuropea pues interconectaban peregrinos de toda Europa con la finalidad de visitar la tumba del apóstol. Esta tradición se remonta hasta el siglo IX .Necesitando un revulsivo los recién creados reinos cristianos, pues los musulmanes los acosaban, Alfonso II El casto, asesorados por las autoridades eclesiásticas del momento aprovecharon el descubrimiento de una tumba desconocida y dieron pábulo al mito del enterramiento del apóstol de Jesús, Santiago el Mayor.
Según su historia, Galicia ha vivido las mismas vicisitudes que Castilla, otra cosa es que por su aislamiento natural, una cadena montañosa la separa de esta y de Asturias, hayan mantenido su idioma y parte de sus costumbres. Debido al clima lluvioso, a lo arbolado del terreno y a los minifundios como forma de distribución de tierras y haciendas, hacen de los gallegos gente especialmente diferentes a los de la llanura central y en general a los del resto de España.
Hay que reconocer que los gallegos son gente especialmente emprendedora, sobre todo fuera de su tierra. Todos conocemos a gallegos periodistas (Fernando Onega, Luis Mariñas, Pilar Cernuda, Julia Otero, M. Martin Ferrand, María Antonia Iglesias, Pepe Domingo Castaño etc.) presentadores televisivos (Jesús Vázquez, Silvia Jato, Manuel Torreiglesias, Paula Vázquez etc.), políticos (Pablo Iglesias, Canalejas, Calvo Sotelo, Fraga, Rajoy, Elena Espinosa etc.), militares (Franco, Millán –Astray, Enrique Lister etc.), empresarios (Mario Conde, Amancio Ortega, el 2ª hombre más rico del mundo etc.), escritores (Valle Inclán, Cela, Rosalía de Castro, Pardo Bazán, Concepción Arenal, Torrente Ballester, Salvador de Madariaga etc.) Existen en una proporción exageradamente grande para su tamaño poblacional. Pocos naturales de esta región y emigrantes hay que no tengan su propio negocio o profesión bien remunerada. Casi todos y han sido a lo largo de la historia casi tres millones, han hecho más o menos fortuna en diferente s regiones de España o en Latinoamérica. En Argentina han sido siempre los dueños de pequeños y grande negocios, así como en México, Venezuela etc.
Aquí en España están bien introducidos en todas las capas de la sociedad con algún poder de decisión. De todos nosotros es bien conocida la virtud de los gallegos para abrir negocios; los más sobresalientes, restaurantes y marisquerías.
Otra particularidad de los nacidos en el noroeste peninsular es el amor a su tierra. Casi todos desean volver algún día y añoran su patria chica, esto solo ocurre con esta magnitud en unas pocas regiones .En Extremadura sin ir más lejos, mi tierra, eso no pasa, más del 80% de los que han salido no desean volver y juraría que muchos no se sienten especialmente orgullosos de ser extremeños.
Quizás por ese apego a su terruño, por su idioma, más parecido al portugués que al castellano, de hecho proceden del mismo tronco idiomático común y por sus atávicas costumbres tan diferentes al resto de peninsulares, Galicia está entre las regiones en las que una gran proporción de sus habitantes se sienten más gallego que español, a pesar de habernos obsequiados, ellos al resto, con paisanos tan ilustres como Franco, Fraga o Rajoy.

