¿Merece la pena ser amable, educado, respetuoso, simpaticote con los demás? Yo creo que sí. A mi me va bien siéndolo, porque entiendo que las relaciones sociales, aunque sean superfluas, son un poderoso motivo de satisfacción y placer personal.. Otros habrá que les importe un pimiento, y lo entiendo, allá cada cual con sus gustos y prioridades.
Os cuento un secreto, mi timidez me había impedido siempre ser tan encantador con los demás como a mi me hubiera gustado serlo, sobre todo con las demás... Bien, pues llegó un día en que perdí, en parte, esa timidez. Ese día me planté y me dije: ¡pero por qué coño voy yo a tener miedo ni vergüenza de hablar con la gente, sean quien fuere, un tipo como yo, normalito en lo físico, pero con más cultura e información que la gente que me rodea.. y a partir de ahí soy más yo mismo.. Saludo, sonrío, hablo de todo, cumplo, pregunto, estrecho manos, doy besos.., soy feliz.. Eso sí, basta que uno o una me niegue el saludo para hundirme el día..
En fin, ca uno es ca uno, que diría el torero, Rafael Guerra “Guerrita”.😜😜😜
Joaquín

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