A quien le sorprenda la adversidad es porque nunca entendió la vida. La adversidad no avisa, no pide permiso, llega y punto. Cuando llega la enfermedad, la pérdida, la traición, el fracaso, la vejez y la muerte, sufrir por todo ello es comprensible, todos sufrimos, pero no nos exime de culpa, por ingenuos. La vida jamás nos prometió indulgencia ni comodidad. ¿Quién nos hizo creer lo contrario?. Habría que correrlo a gorrazos.. Enteraos de una vez: la vida no os debe explicaciones, no os debe justicia ni felicidad, no os debe nada.
A quien le sorprenda la desdicha, es porque nunca entendió nada; es un completo incauto. Todos somos unos incautos por fiarnos de ella, de la vida..
Joaquín

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