viernes, 21 de agosto de 2026

¿Merece la pena llegar a los noventa?

                                                                                     


    

El verdadero peso de la vejez, no es físico, sino emocional y psicológico. Una vez que cruzas a tus noventa, tu mundo social sufre una transformación profunda y a menudo dolorosa. Miras a tu alrededor y te das cuenta de que la mayoría de las personas que te conocían de joven, que compartían tu historia, tus chistes internos y tus luchas de vida, han desaparecido.

El círculo de caras conocidas se reduce casi a nada, el teléfono deja de sonar y el ritmo de los días se hace tan lento que casi se arrastra. Cuando el momento presente se vuelve silencioso y aislado, la mente humana busca refugio en el pasado y navegar entre viejos recuerdos no es señal de debilidad mental, sino una búsqueda vital de continuidad..

Vivimos en una cultura que trata la longevidad como un trofeo, felicitando a la gente solo por sobrevivir, mientras ignora por completo la soledad aplastante que acompaña esa supervivencia. En última instancia, las arrugas en sus rostros no son solo señales de envejecimiento: son un hermoso mapa de una vida vivida al máximo, y es un privilegio sentarnos a su lado y escuchar el viaje.

Por cierto, esto lo ha escrito, Clint Eastwood, y escuchar su viaje debe ser, aún a sus noventa, muy interesante, pero imaginaos si yo os cuento el mío, a mis noventa.. 😟😟😟









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